RECORDANDO Y PENSANDO EN VOZ ALTA by MAURO MODESTO MURILLO - HTML preview
Download the book in PDF, ePub, Kindle for a complete version.
Recordando y pensando en voz alta 191 sindicato se caracterizó por su solidaridad con el resto del movimiento sindical panameño, sin importar la ideología: si eran de la CTRP, de la CNTP o de la Central Istmeña de Trabajadores (CIT). Siempre estábamos presentes de forma solidaria, brindando apoyo económico a los sindicatos en huelga o incluso realizando paros de 2 horas en solidaridad, como permitía el código de trabajo. También ofrecíamos asesoría, apoyo y ánimo a los compañeros en conflicto.
El SITINTEL era una organización de gran prestigio, respetada por las autoridades del Estado, incluidos alcaldes, ministros, representantes de corregimiento y estamentos armados. Nuestro sindicato destacó por la seriedad y responsabilidad de sus dirigentes a nivel nacional, algo que fue reconocido y valorado por el resto del movimiento sindical.
En un momento dado, tuvimos la oportunidad de apoyar y organizar el movimiento sindical del sector público. Esto fue clave, ya que muchos empleados públicos estaban organizados en asociaciones de empleados públicos que, en su origen, eran clubes sociales. Estas asociaciones se dedicaban principalmente a organizar eventos como el cumpleaños del ministro o director, y celebraciones de días especiales como el Día de la Madre o Navidad.
Recordando y pensando en voz alta 192 Cuando se fundó el Partido Revolucionario Democrático (PRD) en 1979, muchos de sus miembros eran empleados públicos. Un dirigente político tuvo la visión de utilizar esas asociaciones de empleados públicos para convertirlas en comités políticos en apoyo al PRD y al proceso torrijista. Sin embargo, este cambio no se hizo de manera democrática, sino que fue impuesto. Aquellos que se oponían eran vistos con desconfianza, y muchos aceptaban el modelo de comités políticos por miedo a ser sancionados o despedidos.
En este contexto, conocí a Héctor Bolívar Alemán, un destacado dirigente sindical de la Asociación de Empleados de la Universidad de Panamá (ASEUPA). Héctor tenía la visión de rescatar las asociaciones de empleados públicos para formar una gran federación que defendiera sus derechos. Me pareció una excelente idea, ya que siempre creí que los empleados públicos debían organizarse bajo una ley que les diera una orientación política y doctrinal basada en el torrijismo, como lo habíamos logrado en Intel.
Con Héctor Alemán comenzamos a dialogar con el general Manuel Noriega y otros dirigentes del PRD para corregir el error de haber convertido las asociaciones en comités políticos. Finalmente, se aceptó devolver a las asociaciones su papel Recordando y pensando en voz alta 193 original, pero esta vez con el objetivo de defender los intereses socioeconómicos y políticos de los empleados públicos, en lugar de ser solo clubes sociales.
Así, estas asociaciones se transformaron en una verdadera herramienta de organización para los empleados públicos. A partir de ahí, nos centramos en realizar un trabajo ideológico y político con sus dirigentes, para que, al igual que en Intel, se convirtieran en una fuerza torrijista dispuesta a luchar por sus derechos y apoyar el proceso revolucionario y los Tratados Torrijos-Carter.
Con la ayuda de Héctor Alemán, se organizó una Federación de Empleados Públicos. Aunque al principio no tenía personalidad jurídica, logramos obtenerla gracias al apoyo del presidente Jorge Illueca, un gran patriota y torrijista, quien en un gesto de solidaridad concedió la legalización de la FENASEP (Federación Nacional de Servidores Públicos). Con esta personería jurídica, con fecha del 20 de septiembre de 1984, la federación comenzó a actuar en el escenario nacional, denunciando los abusos y atropellos que sufrían los empleados públicos en distintos ministerios.
Recordando y pensando en voz alta 194 A pesar de que el proceso torrijista traía una nueva visión de paz y respeto por los derechos humanos, todavía había abusos en algunos sectores. La Constitución Política de Panamá, en su Capítulo Tercero, establecía derechos fundamentales para todos los ciudadanos, sin hacer distinción entre trabajadores públicos o privados. Sin embargo, el Código de Trabajo, en su artículo 2, excluía a los empleados públicos., la razón de esta exclusión se sustenta en que el código de Trabajo está concebido para regular la relación entre el capital y el trabajo. Esta situación fue un punto central en la lucha por los derechos de los empleados públicos.
Afortunadamente, contamos con el apoyo legal de Carlos Ayala Montero, un gran abogado laboralista con un doctorado en derecho laboral. Carlos, un compañero comprometido con las bases del Partido del Pueblo y del movimiento torrijista, nos asesoró legalmente, con el Decreto 116, que defendía la estabilidad del servidor público y para establecer las bases de lo que sería la primera Ley de Carrera Administrativa. Aunque esta ley ha sido modificada con el tiempo por todas las administraciones en función de sus intereses partidarios, los primeros pasos hacia la estabilidad laboral de los empleados públicos se dieron gracias a la asesoría, del hoy Dr. Ayala.
Recordando y pensando en voz alta 195 En ese proceso hubo una gran lucha, y tuvimos la suerte de contar con el apoyo legal del doctor Carlos Ayala Montero, un compañero que venía de las bases del Partido del Pueblo. Desde joven, Carlos se destacó por su militancia, y logró estudiar para convertirse en abogado especializado en derecho público. Posteriormente, se convirtió en un gran laboralista panameño, con un doctorado en derecho laboral. Este compañero era muy amigo de Héctor y de nosotros, y comenzó a asesorarnos legalmente.
Hubo muchos compañeros destacados, como Héctor Alemán, quien, siendo secretario general de la FENASEP, llegó a ser legislador nacional del país. Hoy en día, el movimiento sindical sigue influyendo en el escenario político, y varios de nuestros compañeros han llegado a ser diputados, continuando la lucha por los derechos de los trabajadores.
Obviamente, el vínculo que se iba generando en mi país entre el general Omar Torrijos Herrera y el movimiento sindical panameño creció de manera significativa. No solo los sindicatos, sino también el movimiento campesino y los sectores populares empezaron a ver en Torrijos una figura de esperanza. Las clases populares levantaban una expectativa de liderazgo en Torrijos, a quien veían como un líder visionario.
Recordando y pensando en voz alta 196 Parecía que, cuando el poder militar desplazaba al poder económico del poder político, sentía la necesidad de crear confianza en el pueblo, principalmente entre los sectores populares, los trabajadores y los campesinos. De alguna manera, traían consigo la esperanza de salvación para las clases que no pertenecían a la élite económica dominante, que siempre había controlado el poder en nuestro pueblo. Los militares, históricamente, habían estado al servicio de esa clase dominante, reprimiendo al pueblo.
Cuando los militares, liderados por Torrijos, dieron el golpe de Estado contra la burguesía panameña que había gobernado siempre, al principio hubo cierto recelo en cuanto a la confianza. Sin embargo, con el tiempo, la gente comenzó a ver las buenas intenciones y los objetivos que Torrijos había planteado, como la recuperación del Canal de Panamá, la retirada de las bases militares de Estados Unidos en el país, y la eliminación de lo que Torrijos llamaba "la quinta frontera".
El movimiento estudiantil, popular y los trabajadores comenzaron a rodear y abrazar esos objetivos, confiando en el liderazgo de Torrijos. Este, por su parte, mantuvo una política de diálogo constante con los trabajadores, campesinos, sectores populares y productivos. La burguesía capitalista no estaba Recordando y pensando en voz alta 197 conforme, pero había empresarios y capitalistas que dialogaban con los jefes militares, ya que no había prohibición para que siguieran desarrollando sus negocios.
El pueblo, y especialmente los trabajadores, vimos en Torrijos una figura en la que confiar. A través de este proceso, pude comprender el paralelismo que se hacía entre Perón y Torrijos. Me di cuenta de que el pueblo, muchas veces oprimido por la clase dominante, vive de la esperanza de que un líder poderoso o un mesías venga a liberarlo, como sucedió en tiempos de los faraones, o en las monarquías imperiales y aristocráticas.
Creó un Código de Trabajo actualizado, con derechos humanos, que eliminó el antiguo código de 1947, que no protegía adecuadamente a los trabajadores ni siquiera en lo mínimo de sus derechos elementales. El Código de 1972, promovido por Torrijos, otorgó a los trabajadores garantías universales: libertad sindical, negociación colectiva, derechos sobre la tierra, y reconocimiento de los convenios internacionales de la OIT.
Además, Torrijos creó el Consejo Nacional de Trabajadores Organizado, establecido en el artículo 1066 del Código de Trabajo, que dio participación a los trabajadores en la gestión del Estado, una gran conquista. Sin embargo, creo que algunos
Recordando y pensando en voz alta 198 compañeros trabajadores no han entendido aún el alcance de este logro, y menos en estos tiempos, en los que considero que el CONATO (Consejo Nacional de Trabajadores Organizados) está desfasado.
Con la firma de los Tratados Torrijos-Carter en 1977, uno de los acuerdos políticos transversales fue que el general Torrijos, junto con los militares, debían regresar a los cuarteles y restablecer el orden democrático, con elecciones y el retorno a las normas constitucionales y presidenciales. Torrijos, cumpliendo con ese compromiso, acordó retomar la vía constitucional y el orden democrático antes de fallecer.
Además, era necesario reestructurar el órgano Ejecutivo y el Legislativo. El Ejecutivo quedó conformado por un presidente y dos vicepresidentes, mientras que la reforma más drástica fue la eliminación del Poder Popular de los representantes de corregimiento, que había sido una figura clave en la Constitución de 1972. Esta figura fue vista como una amenaza por la oligarquía, ya que parecía tener una inclinación hacia modelos de izquierda, como el cubano. Se redujo el número de representantes de corregimiento de 505 a 71 legisladores, eliminando la noción de "Poder Popular" y cambiando el título de "representantes" a "legisladores".
Recordando y pensando en voz alta 199 El general Paredes, por su parte, perdió de manera estrepitosa, y no tuvo ni el respaldo de la Guardia Nacional ni el apoyo del general Manuel Noriega, lo que se cree contribuyó a su derrota. Algunos incluso comentaban que Paredes no simpatizaba con el legado de Torrijos, lo que lo distanció del apoyo popular.
Con la llegada de Barletta al poder, Panamá inició una nueva fase de gobierno civil. El retorno a la democracia incluyó reformas significativas en la estructura de los poderes públicos, con 71 legisladores electos por el pueblo.
El Poder Popular, que había sido un verdadero poder en manos del pueblo durante el torrijismo, fue desmantelado en estas reformas. Los 505 representantes de corregimiento, que tenían un fuerte vínculo con los sectores populares, fueron reemplazados por los legisladores, muchos de ellos de extracción más alta. Los representantes de corregimiento, que bajo el torrijismo tenían recursos y poder para actuar en sus comunidades, vieron reducido su papel con el tiempo.
Este modelo fue copiado por Torrijos del distrito de San Miguelito, donde los dirigentes comunitarios organizaban a la población para gestionar obras comunales y servicios esenciales, como alumbrado público y acueductos. Torrijos
Recordando y pensando en voz alta 200 replicó esta experiencia en todo el país, creando la figura de representantes de corregimiento, que luego formaron el Poder Popular.
Este proceso de reestructuración del Estado marcó un regreso a la democracia representativa, pero muchos consideran que fue un retroceso para el poder popular y los logros alcanzados durante el proceso torrijista. La historia ha demostrado que, con el paso del tiempo, estas reformas limitaron el poder que los sectores populares alguna vez tuvieron en la gestión del Estado.
Se hizo la apertura democrática, hubo elecciones y había un Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond presidente electo de acuerdo con la Constitución. Pero, ¿realmente el poder político seguía estando en el cuartel de la Avenida A.? El jefe político y militar de esa institución, la Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond Guardia Nacional, era el general Manuel Antonio Noriega.
Noriega había eliminado a Díaz Herrera y el Estado Mayor lo había jubilado. Como le mencioné, el recién defenestrado lanzó una serie de informaciones que eran secretos de Estado dentro del cuerpo militar. Entre sus denuncias, habló sobre la corrupción relacionada con el tráfico de visas y la entrada de cubanos, así como del narcotráfico. También mencionó un
Recordando y pensando en voz alta 201 supuesto acuerdo entre la Guardia Nacional, liderada por Noriega y el Estado Mayor, con los carteles de Colombia. Se decía que un cartel tenía un acuerdo con Noriega y se le permitía pasar la droga por Panamá, cobrando un impuesto, mientras que al otro cartel se le capturaba. Así, se creaba la impresión de que había un cartel "amigo" y otro "enemigo". Se decía que Noriega y su Estado Mayor estaban aliados con este contrabando y negocio ilícito.
Con las declaraciones de Díaz Herrera y el supuesto narcotráfico que pasaba por Panamá, comenzó a formarse un estigma en contra de Noriega, el Estado Mayor y la Guardia Nacional, acusándolos de narcotráfico y de estar vinculados con los carteles. A partir de ahí, surgieron rumores y medios que empezaron a alimentar esta denuncia. Sin embargo, todo esto fue desmentido, ya que nunca se presentaron pruebas concretas al respecto, pero la mala semilla (o fake news de hoy) ya estaba sembrada.
De la misma manera, surgió el rumor de que Noriega era mi compadre. Para mantener esta tensión y alimentar la desconfianza hacia la Guardia Nacional, liderada por Noriega, se constituyó la sociedad civil, encabezada por el partido Demócrata Cristiano y líderes como Arias Calderón. Ellos Recordando y pensando en voz alta 202 formaron un frente cívico que llamaron la "Cruzada Civilista". La cruzada estuvo organizada y dirigida por la Democracia Cristiana y las clases media alta y aristocrática del país, además de contar con el apoyo de agentes de la CIA bajo el mando de la Embajada de Estados Unidos. Este movimiento fue ganando fuerza con el fin de desestabilizar el gobierno y derrocarlo, aunque no lo lograron.
Nosotros, el movimiento popular, viendo esta acción y notando que se ponía en peligro el Tratado Torrijos-Carter, consideramos que la única garantía de su cumplimiento era la Fuerza de Defensa o la Guardia Nacional, que se había convertido en ejército bajo la iniciativa de Noriega. Por lo tanto, decidimos defender el proceso revolucionario, ya que los trabajadores, movimientos populares y campesinos habíamos puesto nuestra cuota de sacrificio. Así fue como nos organizamos y creamos la Coordinadora de Organizaciones Populares (COP). Recuerdo que los coordinadores de la COP éramos Héctor Alemán y yo. Nos reunimos en el Hotel Soloy y trazamos una estrategia de confrontación en un debate que duró casi todo el día. Logramos entonces constituir formalmente un frente en contra de los planteamientos de la Cruzada Civilista.
Recordando y pensando en voz alta 203 De esta manera, demostramos que el proceso torrijista también tenía un frente cívico que lo defendía. No dejamos solo a Noriega ni a la Fuerza de Defensa en su enfrentamiento con los civilistas; también salimos nosotros a defender el proceso. Esto tuvo su efecto, ya que se veía que había un sector del pueblo que apoyaba el proceso, mientras que otro, que no estaba de acuerdo, pedía democracia y justicia.
Obviamente, los civilistas se ampararon en los hechos negativos que ocurrieron durante el proceso revolucionario, como la desaparición del padre Héctor Gallego y el asesinato de Hugo Spadafora, además de otros desaparecidos. Estos casos se convirtieron en banderas de resistencia para la Cruzada Civilista. Por nuestra parte, estábamos defendiendo la continuidad del proceso y el cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter.
El hecho de organizarnos para defender el proceso torrijista contra la Cruzada Civilista nos marcó como enemigos de ese movimiento. Sin embargo, teníamos claro que estábamos defendiendo nuestra realidad nacional en ese momento coyuntural. Seguimos adelante defendiendo nuestra causa nacionalista, pero también hablábamos con la Guardia Nacional y la Fuerza de Defensa para evitar que hubiera Recordando y pensando en voz alta 204 violencia física ni muertos en las confrontaciones. La Guardia intentaba evitar la confrontación con los civilistas, aunque había bastiones fuertes de las Fuerzas de Defensa, como el Batallón 2000, compuesto por jóvenes militares torrijistas, que también salían a las calles cuando la situación se ponía tensa.
Fueron momentos difíciles, pero el movimiento popular no se quedó de brazos cruzados; también estuvimos en acción defendiendo nuestra causa frente a los civilistas, a quienes veíamos como representantes de la aristocracia y la clase media profesional, todos bajo el mando de la Democracia Cristiana.
Esa fue la lucha civil que se dio entre 1983 y 1989, año en que se produjo la invasión a Panamá el 20 de diciembre. Los civilistas recurrieron a pedir la invasión de su propio país para derrocar al gobierno. Finalmente, Noriega fue capturado y llevado a Estados Unidos para ser procesado por
En esos momentos difíciles, ni la Guardia Nacional ni las Fuerzas de Defensa, ni el general Noriega, quedaron solos o aislados del pueblo. Nosotros, en la ciudad, dimos la cara para defender los procesos revolucionarios. Cuando me arrestó la tropa invasora, yo era plenamente consciente del porqué. Lo que no sabía era que la Cruzada Civilista, o sus líderes, me
Recordando y pensando en voz alta 205 consideraban un tipo tan peligroso. Que me señalaran de esa manera fue una sorpresa. No entendía por qué me veían como una amenaza inminente cuando nuestra lucha nunca utilizó armas. Solo recurrimos al discurso, los planteamientos y las protestas en defensa de la revolución torrijista y los tratados. Pero, bueno, cuando el enemigo no tiene argumentos fuertes en tu contra, se los inventa para justificar sus acciones, y en eso tuvieron éxito, con todas las calumnias que difundieron sobre nosotros.
En cuanto a nuestra defensa del proceso revolucionario, lo hacíamos porque veíamos las cosas positivas que este trajo consigo. Yo, por ejemplo, recuerdo que, en mi época de Deleted[Jorge Murillo]: que estudiante, cuando luchábamos en las calles exigiendo más ( Formatted[Edson Murillo]: Font:Default)Garamond escuelas, mejor educación y una mayor participación democrática de los estudiantes en el país, el gobierno de turno nos reprimía. Nos enviaban a la Guardia Nacional con bombas lacrimógenas y caballería para dispersarnos.
Conocíamos a una Guardia represora. Sabíamos que la Guardia Nacional no fue creada para proteger al pueblo, sino para defender a la oligarquía y a la clase gobernante. Esa fue su función original. Sin embargo, cuando el general Torrijos dio el golpe de Estado, todo cambió. La Guardia comenzó a servir Recordando y pensando en voz alta 206 al pueblo. Proveyeron de agua potable a las comunidades y comenzaron a desafiar a las clases dominantes. El pueblo vio en la Guardia Nacional un árbitro, un defensor, tanto en la ciudad como en el campo, y también para los sectores indígenas. La Guardia se convirtió en una institución armada al servicio del pueblo.
Desde el intento de golpe de Estado en 1969 y hasta la muerte del general Torrijos, la Guardia enarboló las causas panameñas, como la lucha por unos tratados dignos y la reversión del canal a manos panameñas, con la consiguiente recuperación de nuestra soberanía. Torrijos lideró un proceso de liberación nacional que nosotros apoyamos. Su gestión culminó con la firma de los Tratados Torrijos-Carter, pero, lamentablemente, el destino se llevó a Torrijos antes de que pudiera ver cumplida esa misión.
Nosotros sabíamos que, tras su muerte, teníamos la responsabilidad de luchar para garantizar que los tratados se cumplieran y que esa etapa se culminara. Así que, con la muerte de Torrijos, nos reunimos con la Guardia Nacional, ahora bajo el mando del general Noriega, quien fue su mejor discípulo en la causa panameña. Nosotros respaldamos la gestión de Noriega, aunque la Cruzada Civilista encontró Recordando y pensando en voz alta 207 motivos, como las declaraciones de Díaz Herrera, para atacar a la Guardia Nacional y desestabilizar el gobierno.
Nosotros veíamos la necesidad de defender el proceso, tal como ya lo he explicado antes, porque todavía faltaba mucho por cumplir. Los tratados no se completarían hasta diciembre de 1999. Defender esta causa, así como a las Fuerzas de Defensa de Panamá, era vital porque representaban nuestro escudo protector, tanto contra los enemigos internos como externos, en este caso el gobierno estadounidense.
Nuestra lucha estaba fundamentada en la defensa de nuestra soberanía, de nuestro gobierno y de la Guardia Nacional, la única garantía de protección que teníamos. Se habían invertido los papeles: una Guardia que antes defendía a la oligarquía ahora defendía al pueblo, y, por lo tanto, el pueblo debía responderle. La oligarquía, por su parte, luchaba por recuperar el control de la Guardia, para que volviera a estar a su servicio, y nosotros debíamos evitar que eso ocurriera. La Guardia estaba del lado del pueblo y queríamos que siguiera estándolo.
Obviamente, dentro de nuestras filas, como siempre ocurre, había sectores populares con ideologías distintas. Algunos apoyaban causas extranjeras, y había panameños organizados
Recordando y pensando en voz alta 208 en sindicatos que no estaban de acuerdo con que el canal quedara en manos panameñas.
Durante el periodo del general Noriega, hubo gremios que se opusieron al proceso revolucionario, como los educadores liderados por Marco Alarcón, quien era del partido Arnulfista (o Panameñista). Estos gremios se enfrentaron a la reforma educativa de 1979, que buscaba mejorar el sistema educativo al garantizar que los estudiantes que no pudieran continuar con sus estudios por razones económicas tuvieran un oficio al terminar su ciclo escolar. La reforma tenía la intención de preparar a los jóvenes en áreas técnicas como mecanografía, secretariado, carpintería, albañilería, y oficios agrícolas, para que pudieran valerse por sí mismos en su vida laboral.
Sin embargo, los gremios de educadores, influidos por sus conexiones políticas y acusando la reforma de ser comunista, se opusieron fuertemente. Aunque la reforma educativa venía del modelo del Estado de Pensilvania en EE.UU., diseñada para países en desarrollo, la campaña de desprestigio liderada por los opositores terminó en una huelga masiva que debilitó la iniciativa. Ante la presión de los educadores y de ciertos sectores de padres de familia, el general Torrijos optó por suspender la reforma, lo que fue un gran retroceso en el Recordando y pensando en voz alta 209 sistema educativo del país, manteniéndose el modelo educativo de 1947, que sigue siendo un problema hasta la fecha.
Por otro lado, existían educadores y gremios que apoyaban la reforma y el proceso revolucionario, como el Frente de Educadores Reformistas, que defendía tanto la reforma educativa como el sistema impulsado por Torrijos y Noriega. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, no pudieron contra la mayoría de los gremios liderados por Alarcón, lo que significó una derrota significativa para la educación progresista en Panamá.
Desde el punto de vista sindical, en aquel momento muchos líderes, incluidos los que como yo veníamos de un proceso de educación y formación revolucionaria, entendíamos la lucha de clases y el papel que jugaba la clase dominante, así como las maniobras desestabilizadoras que venían desde la Embajada de Estados Unidos. Sabíamos que la CIA financiaba movimientos para desestabilizar el gobierno y estigmatizar a las Fuerzas de Defensa lideradas por Noriega, quien, pese a haber sido fichado en algún momento como agente de la CIA, se opuso a los intereses estadounidenses en muchas ocasiones, lo que contribuyó a su ruptura con ellos.
Recordando y pensando en voz alta 210 Una de las razones que provocaron esta ruptura fue la negativa de Noriega a apoyar a los "Contras", la contrarrevolución organizada por la CIA para derrocar al gobierno sandinista en Nicaragua. Esto marcó una gran contradicción histórica, ya que Panamá, bajo el liderazgo de Torrijos y con el apoyo de Noriega, había respaldado la revolución sandinista en la lucha contra la dictadura de Somoza. Noriega, leal al legado de Torrijos, se opuso firmemente a apoyar a los Contras, lo que fue percibido por los norteamericanos como una traición a sus intereses.
Noriega también jugó un papel importante en la conciliación de conflictos en Centroamérica, mientras continuaba defendiendo los intereses de Panamá y el proceso revolucionario iniciado por Torrijos. A pesar de la creciente oposición interna y externa, y de los intentos de la CIA de debilitar su posición, Noriega mantuvo su postura firme en apoyo a la soberanía de Panamá y las causas revolucionarias en la región.
En el contexto de los conflictos en Centroamérica durante los años 70 y 80, el general Noriega jugó un papel clave como mediador y facilitador en las luchas revolucionarias que sacudían la región. Estas luchas incluían movimientos importantes como la Unidad Revolucionaria Guatemalteca Recordando y pensando en voz alta 211 (URG), el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador y los sandinistas en Nicaragua, todos con la intención de establecer gobiernos de corte socialista o combatir dictaduras autoritarias.
Noriega, que mantenía contactos con líderes revolucionarios tanto en Centroamérica como en Sudamérica, también jugó un rol en conflictos externos como el de las FARC en Colombia. En sus primeros tiempos, las FARC eran un grupo guerrillero con objetivos revolucionarios, antes de caer en actividades relacionadas con el narcotráfico y asaltos, que distorsionaron su misión original. En este contexto, Noriega intervino en diversas ocasiones para facilitar negociaciones y buscar salidas pacíficas, incluso llegando a mediar en un secuestro llevado a cabo por las FARC, que resultó en la liberación de una joven hija de un presidente.
A nivel geopolítico, Noriega entendía claramente la lucha de clases y los procesos revolucionarios en curso en la región. Mantuvo relaciones cercanas con el gobierno cubano y con Fidel Castro, apoyando los movimientos de izquierda sin conspirar contra la revolución cubana. Su papel en la creación del Grupo Contadora fue crucial. Este grupo, formado por varios países latinoamericanos, buscaba promover la paz en Recordando y pensando en voz alta 212 Centroamérica a través de negociaciones que pusieran fin a los conflictos armados. Aunque el Grupo Contadora logró avances significativos hacia la pacificación de la región, paradójicamente, el reconocimiento internacional, como el Premio Nobel de la Paz, fue otorgado a Óscar Arias de Costa Rica, quien fue percibido por algunos como un oportunista y más cercano a los intereses estadounidenses que a los de la paz en sí.
A pesar de sus esfuerzos, la historia no ha reconocido plenamente el papel de Noriega como mediador y figura clave en la política regional. La narrativa dominante se ha enfocado más en su relación con Estados Unidos y en las acusaciones de narcotráfico que surgieron en su contra, pero Noriega fue visto por muchos de sus contemporáneos como un líder con conciencia social y revolucionaria, comprometido con el bienestar de su país y de la región.
Durante su mandato, Noriega mantuvo a Panamá libre de la influencia directa del narcotráfico. Aunque el país era un punto de tránsito de drogas hacia otros destinos, el control de las Fuerzas de Defensa sobre el territorio panameño impedía que los carteles de la droga establecieran una base de operaciones en Panamá o que la juventud panameña se viera afectada Recordando y pensando en voz alta 213 directamente por el tráfico de estupefacientes. Este contraste con la situación actual, donde el narcotráfico ha ganado terreno en el país, resalta la efectividad del control militar bajo el régimen de Noriega.
A nivel ideológico, muchos de los que vivieron bajo su liderazgo tenían una conciencia revolucionaria y aspiraban a un sistema más justo y equitativo, aunque no necesariamente bajo el modelo cubano. Los simpatizantes de Noriega y del Partido Revolucionario Democrático (PRD), que había sido fundado por el general Torrijos, veían una posibilidad de lograr una socialdemocracia que equilibrara el capitalismo con una mayor justicia social.
Noriega fue, sin duda, un personaje complejo, cuyo rol en la historia de Panamá y Centroamérica ha sido marcado tanto por la controversia como por sus contribuciones en la búsqueda de
Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt
estabilidad y paz en una región sumida en conflictos armados y
Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt
luchas por el poder.
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, Bold, Font color: Auto
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
ELECCIONES DE 1989 Font color: Auto
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li
Recordando y pensando en voz alta 214
En las elecciones de 1989 en Panamá, bajo el liderazgo del Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond general Noriega, se formó el Frente Unitario Popular (FUP), una coalición impulsada para llevar a dirigentes sindicales y populares a la Asamblea Legislativa. Entre los candidatos seleccionados por Noriega estaban Héctor Alemán, dirigente de FENASEP; Eduardo Ríos, secretario general de Suntracs; Julio Bermúdez, dirigente campesino del Consejo Nacional de Asentamientos Campesinos; y Mauro Murillo, quien pertenecía Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond al movimiento sindical de empresas estatales. Deleted[Jorge Murillo]: Campesino La experiencia de esa campaña fue intensa. Los candidatos, Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond incluyéndome, gozamos de una notable aceptación popular, y el FUP recibió apoyo encubierto de la Acción Cívica de la Policía para movilizar propaganda y asegurar respaldo. Fui respaldado por amplios sectores del propio PRD me postularon como número uno en la lista de su circuito, que abarcaba áreas como Juan Díaz, Parque Lefevre, Río Abajo y San Francisco, y disfrutamos de un fuerte respaldo de la comunidad.
Sin embargo, la campaña fue profundamente influenciada por la Cruzada Civilista, los medios de comunicación y la creciente polarización política del país. A pesar de que el Tribunal Electoral reflejaba una victoria para los candidatos del PRD y la fórmula presidencial de Carlos Duque, el Partido Recordando y pensando en voz alta 215
Panameñista, liderado por Guillermo Endara, junto con los vicepresidentes Ricardo Arias Calderón del Partido Demócrata Cristiano y Guillermo “Billy” Ford, afirmaban haber ganado las elecciones. Estos resultados fueron controvertidos, con denuncias de manipulación y fraude electoral.
El panorama político cambió dramáticamente con la invasión de los Estados Unidos en diciembre de 1989. Durante la invasión, los líderes civiles, entre ellos Guillermo Endara, fueron juramentados en una base militar estadounidense, consolidando el fin del régimen militar liderado por Noriega y marcando el inicio de un nuevo gobierno civil respaldado por los invasores.
Los saqueos y la violencia durante la invasión crearon un clima de caos, en el que el pueblo panameño, en su mayoría, no se opuso al cambio, influenciado por la propaganda que promovía la "restauración de la democracia". El Ejército de los Estados Unidos, siendo una fuerza abrumadora, neutralizó rápidamente a las Fuerzas de Defensa de Panamá, poniendo fin a la era militarista.
En cuanto a los resultados legislativos, Héctor Alemán fue uno de los pocos candidatos del PRD que logró mantener su curul.
Recordando y pensando en voz alta 216 Su equipo de campaña había logrado recoger las actas y pruebas necesarias para demostrar su victoria. En el caso mío, a pesar de haber recibido confirmación de diversas fuentes, incluidas las Fuerzas de Defensa, de que había ganado su curul, no se me reconoció oficialmente debido al perfil pro-Noriega y anti-civilista. Los nuevos dirigentes, encabezados por Guillermo Endara, excluyeron a candidatos, como yo entre otros, que habían sido cercanos al régimen militar, como una medida de represalia política.
Otros candidatos del PRD, como Mario Rognoni, recibieron curules que habían sido ganadas por otros, reflejando un proceso electoral marcado por decisiones políticas más que por los votos reales. La curul que me tocaba se la asignaron a la licenciada Delia Castillo Moreno hija de Maruja Moreno hermana de Gloria Moreno, quien más tarde enfrentaría Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond acusaciones por su gestión en la Alcaldía de Panamá.
La curul que le dieron a Mario Rognoni le correspondía originalmente al licenciado Humberto López Tyrone. Eso mismo lo decía Mario a cada rato. ¿Quién sabe cuántas curules más confiscaron a otros candidatos para dárselas a otros? En fin, son cosas de la política que ya quedan en el pasado. El escenario se prestaba para eso: una invasión, una revuelta... Recordando y pensando en voz alta 217
Nadie podía defender nada, todo era una confusión. Los vencedores, junto con los invasores, ocuparon los cargos y decidieron las políticas del Estado de la mano de tropas extranjeras y de la CIA. Los nuevos gobernantes estaban bajo la tutela de esta gente.
En resumen, las elecciones de 1989 estuvieron plagadas de irregularidades y manipulaciones que, sumadas a la invasión, significaron el fin de la influencia política de Noriega y el comienzo de una nueva era política en Panamá, con el regreso al poder de los líderes civiles respaldados por los Estados Unidos.
Un dato interesante que puedo mencionar es que, durante la Deleted[Jorge Murillo]:
lucha frontal de las fuerzas civilistas, liderada por la Democracia Cristiana bajo la dirección del doctor Arias Calderón, yo me identificaba públicamente en todo momento. A través de nuestro sindicato, junto a nuestros trabajadores y otros sindicatos, manifestábamos nuestra posición. Compañeros como Héctor Alemán, la FENASEP (Federación Nacional de Servidores Públicos), y otros sindicatos, como la Central Nacional de Trabajadores, estaban en esta lucha. Entre ellos estaban el sindicato de trabajadores del calzado, de la ropa, los trabajadores de Pascual, los del metal, el sindicato Recordando y pensando en voz alta 218
Toledano, Sindicato de Farmacia y similares (SEFAS), la UNAP de los artistas, el sindicato de PANAMA PLAYWOOD, el sindicato de cantineros y saloneros, el sindicato de los transportistas de Panamá Viejo (SINUTTRA), y los cerveceros, Cemento Bayano, y los trabajadores de sectores bananeros, en Colón y otras regiones. Todos estos sectores organizados estaban vinculados a nosotros y seguían el torrijismo.
A pesar de que muchos de estos sindicatos apoyaban el proceso torrijista, todos manifestaban su respaldo a la figura del general Noriega para la continuación del proceso. Como uno de los dirigentes más sobresalientes y con mayor visibilidad pública, yo defendía de manera contundente este proceso, criticando la actitud antipatriótica y entreguista de los civilistas. Estos, en gran medida, eran financiados desde el extranjero, y solapadamente pedían la invasión a Panamá, ya que no podían organizar una fuerza lo suficientemente potente como para derrocar a Noriega.
El Ejército y la Fuerza de Defensa estaban muy bien organizados y estructurados para defender al gobierno. Una de las consignas que siempre tuve presente durante esta lucha era: "El primer deber de un gobierno es no dejarse tumbar". El general Noriega lo tenía claro, y sus Fuerzas Armadas Recordando y pensando en voz alta 219 defendían el gobierno hasta donde fuera necesario, evitando ataques violentos y respetando a las mujeres, hombres y jóvenes que, muchas veces, se veían arrastrados por la propaganda civilista y amarilla, influenciada por los Estados Unidos.
Un detalle interesante es que, a través de una radio y una emisora de televisión, conocí el canal 8, que operaba desde las bases militares de la zona del Canal. Además, otras emisoras en la República también estaban vinculadas al imperio norteamericano. Descubrimos que algunos periodistas eran en realidad agentes de la CIA. En resumen, la lucha del general Noriega fue contra el aparato de la CIA en Panamá y contra el aparato de contrainteligencia insurgente de Estados Unidos, que organizaba y apoyaba a los detractores de Noriega desde la zona canalera. Esto incluía a los que intentaron dar un golpe de Estado el 3 de octubre de 1989.
Algunos miembros de la Fuerza de Defensa trataron de entregar a Noriega, pero como dije, los estadounidenses no intervinieron porque su verdadero objetivo era eliminar a las Deleted[Jorge Murillo]: la Fuerza Fuerzas de Defensa. La propaganda amarilla era muy fuerte en ese tiempo. No existían las redes sociales ni las noticias falsas (fake news) como las conocemos hoy, pero sí estaba lo que Recordando y pensando en voz alta 220 llamábamos "Radio Bemba" (el boca a boca). A través de este canal informal, la Democracia Cristiana difundió el rumor de que yo era compadre del general Noriega. Todo el mundo creyó esa mentira, incluso algunos dirigentes sindicales, quienes comenzaron a difundir que Noriega me había dejado 4 millones de dólares en un banco, que tenía varias casas y muchos autobuses. Todo era completamente falso.
Los opositores civilistas utilizaron ese bochinche para tratar de aislarme de mis bases y del movimiento, pero no lo lograron. A pesar de todo, mis compañeros de trabajo y de lucha nunca me abandonaron. Si algo puedo dar como testimonio es que siempre tuve su confianza y lealtad. Ellos me conocían bien, sabían mis principios y mi forma de actuar, y yo siempre les contaba las cosas como eran.
Lo que la Democracia Cristiana nunca aclaró fue que, si Noriega era mi compadre, ¿de quién era el hijo? Esa fue una leyenda urbana que crearon para conspirar contra mí, buscando aislarme del general Noriega, del mismo modo que inventaron la grotesca imagen del general, apodándolo "cara de piña" por el acné que tenía en la cara. Todo esto fue parte de una campaña para desprestigiar, humillar y destruir la personalidad de los dirigentes que consideraban adversos a sus intereses.
Recordando y pensando en voz alta 221 Sin embargo, esa leyenda urbana no me detuvo. Continué luchando en defensa del nacionalismo y del cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter, y logramos el objetivo final con éxito.
Uno de los grandes sucesos que ocurrió durante el proceso del general Noriega fue el asesinato del doctor Hugo Spadafora. Mientras Noriega estaba de viaje por Europa, creo que, en Deleted[Jorge Murillo]: que
Francia, apareció el cuerpo decapitado y torturado del doctor Spadafora en la frontera entre Chiriquí y Costa Rica. Este crimen conmocionó al país, y muchas personas acusaron a Noriega, llamándolo "el asesino". Sin embargo, nunca se pudo probar su implicación, ya que no era cierto según las investigaciones de ese momento.
El doctor Hugo Spadafora era un médico revolucionario, quien en gran medida intentó emular al Che Guevara. Participó en la guerra por la independencia de Guinea-Bisáu que en esos momentos era una colonia de Portugal y, posteriormente, regresó a Panamá para ejercer como médico general. El general Omar Torrijos lo contactó y lo nombró viceministro de salud, integrándolo en su proceso para mejorar el bienestar de la gente humilde en Panamá. Spadafora trabajó en distintas regiones, como Colón, y fue muy apreciado por su labor.
Recordando y pensando en voz alta 222
Durante la vida de Torrijos, se apoyó la lucha de los sandinistas en Nicaragua, quienes estaban organizados para derrocar al dictador Anastasio Somoza, un aliado de los intereses norteamericanos. Los sandinistas necesitaban refuerzos para dar el golpe final a esa dictadura. Entonces, en Panamá, Torrijos ordenó la creación de un batallón de hombres y mujeres dispuestos a viajar a Nicaragua y brindar apoyo a los sandinistas.
Este batallón, denominado "Victoriano Lorenzo", fue dirigido por el doctor Hugo Spadafora, quien lideró las fuerzas panameñas en su misión. Además, Martín Torrijos, el hijo de Omar Torrijos, que en ese momento tenía unos 15 años, se enroló en el batallón. Omar Torrijos le pidió a Spadafora que cuidara de su hijo, y así lo hizo.
El batallón "Victoriano Lorenzo" cumplió su misión con valentía y heroísmo, lo que fue reconocido públicamente por el pueblo de Nicaragua. Gracias a su contribución, se logró derrocar la dictadura somocista. En honor a este apoyo, Nicaragua dedicó una plaza y un monumento al general Omar Torrijos. Tuve la oportunidad de estar presente cuando se inauguró esa plaza con el monumento dedicado a Torrijos.
Recordando y pensando en voz alta 223 Fuimos un grupo de dirigentes panameños a ese acto en Nicaragua. Viajamos y regresamos el mismo día, en la tarde. Fue una experiencia muy significativa. El doctor Hugo Spadafora, ese revolucionario vinculado al nacionalismo, que dirigió el batallón Victoriano Lorenzo, apareció decapitado, como mencioné antes, en la frontera entre Costa Rica y Panamá, cerca del río Sixaola.
Tras su asesinato, comenzó una investigación. Después de la lucha que culminó con la caída de Somoza en Nicaragua, Spadafora renunció a su cargo y empezó a viajar frecuentemente entre Costa Rica y Panamá. Se registró que cada dos o tres semanas viajaba de un país al otro.
Se rumoraba que Spadafora estaba involucrado en una negociación de tráfico de armas, aunque nunca se probó. Se decía que estaba negociando armas con los libios, pero que en algún momento no llegaron a un acuerdo sobre los pagos, lo que llevó a los libios a ordenar su asesinato. Como prueba de su ejecución, los mercenarios que lo mataron se llevaron su cabeza. Posteriormente me informaron que este es un código que a menudo utilizan los mercenarios: cuando ejecutan a alguien que los ha traicionado, se llevan la cabeza, y si es un delator, le cortan la lengua.
Recordando y pensando en voz alta 224 Por tanto, se cree que Spadafora fue decapitado por mercenarios libios enviados para cumplir con esa misión. Sin embargo, también estuvieron involucrados algunos militares que operaban en la zona de David, quienes fueron juzgados, declarados culpables y condenados por el crimen. A pesar de todas las teorías que circularon, no se pudo vincular al general Noriega, ya que, en el momento del asesinato, Noriega no estaba en Panamá. Además, esa muerte no le beneficiaba en absoluto en su posición de poder, lo que debilitó cualquier intento de acusarlo.
Antes del asesinato de Spadafora, también hubo otro caso conocido: la desaparición del padre Héctor Gallego, un sacerdote colombiano que trabajaba en Veraguas organizando campesinos en cooperativas. Al parecer, su activismo lo llevó a tener conflictos con los terratenientes de la zona, lo que pudo haber sido la causa de su desaparición. Se dice que algunos terratenientes, con la complicidad de militares, secuestraron al padre Héctor Gallego y lo desaparecieron. A pesar de las investigaciones, nunca se encontraron sus restos ni se pudo probar cómo fue que desapareció su cuerpo.
Este es uno de los dos casos de muertes sobresalientes que ocurrieron durante ese periodo, junto con el asesinato del Recordando y pensando en voz alta 225 doctor Hugo Spadafora, que marcaron profundamente la historia del proceso revolucionario durante el mandato del general Noriega. Son hechos que captaron la atención de la sociedad en su momento.
Posteriormente, con el avance de la lucha civilista y el temor creciente de una invasión norteamericana, se organizó un sistema de defensa a nivel nacional. Bajo el mandato de la Fuerza de Defensa y con el visto bueno de Noriega, se crearon los "Batallones de la Dignidad". Estos grupos estaban diseñados para defender la patria en caso de una invasión, siguiendo el mandato constitucional que obliga a todos los panameños a tomar las armas si el país está en amenaza de guerra.
Muchos panameños, de todas las provincias, se alistaron y fueron entrenados en combate cuerpo a cuerpo y tácticas de asalto para proteger al país en caso de una invasión. Sin embargo, hasta hoy, no se ha hecho un reconocimiento histórico a estos batallones. Se les ha acusado falsamente de ser delincuentes, bandoleros y saqueadores, pero yo puedo asegurar que los saqueos fueron promovidos por los mismos norteamericanos que invadieron Panamá en 1989.
Recordando y pensando en voz alta 226 Espero que algún día se les haga justicia a los Batallones de la Dignidad y se les reconozca con un monumento por su valor. Muchos compañeros de distintas provincias, como Chiriquí, Veraguas y Panamá, se afiliaron a estos batallones. Recuerdo el caso de compañeros , que se unieron a la lucha y se refugiaron Deleted[Jorge Murillo]: Jorge Miranda en las montañas con otros compañeros. Cuando ya era evidente Deleted[Jorge Murillo]: i que la invasión era inminente y no había manera de repelerla, n Deleted[Jorge Murillo]: la Fuerza de Defensa dio la orden de regresar a la vida civil.
Deleted[Jorge Murillo]: ó
Valiosos compañeros como Juan José Cedeño, Lide Mendoza
Deleted[Jorge Murillo]: ó
y Adolfo Araúz se habían integrado a la lucha nacionalista, Jorge Miranda entre otros, se resistían a entregar las armas, y Deleted[Jorge Murillo]: Lide Mendoza tuvimos que hablar con ellos, para convencerlos de que seguir Formatted[Edson Murillo]: Not Highlight combatiendo sería un suicidio. Finalmente, escucharon mis
Formatted[Edson Murillo]: Not Highlight
consejos, escondieron las armas y regresaron a la vida civil,
Deleted[Jorge Murillo]: Jorge Miranda
como hicieron muchos otros.
Deleted[Jorge Murillo]: e
Otro hecho destacable es cómo los civilistas se organizaron Deleted[Jorge Murillo]: é bajo el liderazgo de sus jefes. Un caso notable fue el de Deleted[Jorge Murillo]: , a las dos de la mañana Guillermo “Billy” Ford, apodado "Gallo Ronco" por su voz Deleted[Jorge Murillo]: ó gruesa y ronca. Aunque era un oligarca, vendía seguros. Deleted[Jorge Murillo]: ó Organizó una caravana que pasó por Santa Ana, donde se ó Deleted[Jorge Murillo]: enfrentaron con los Batallones de la Dignidad. En la reyerta
Deleted[Jorge Murillo]: Raúl
que se desató entre ambos grupos, el conductor de “Billy” Ford Recordando y pensando en voz alta 227 fue asesinado. Al intentar ayudarlo, “Billy” Ford quedó cubierto de sangre y salió del carro gritando.
Periodistas de CNN y otros medios internacionales estaban presentes y tomaron fotos de “Billy” Ford cubierto de sangre. Esas imágenes fueron publicadas por todo el mundo, dando la impresión de que él era el herido, cuando en realidad la sangre pertenecía a su chofer.
Bueno, la historia es que ellos (los civilistas) decidieron enfrentarse al poder. Querían que el gobierno entregara el poder sin dar batalla, pero eso no ocurrió. El gobierno, a través de los Batallones de la Dignidad, se defendió. Yo no apoyo la violencia, pero tampoco puedo modificar lo que sucedió. Ellos no creían en el diálogo, querían imponer su voluntad a toda costa.
Los civilistas estaban comandados por oligarcas. Todos sus líderes pertenecían a la oligarquía, la misma que fue apartada del poder político por Omar Torrijos en 1968. Tras más de 20 años sin saborear el poder político, estaban sedientos de recuperarlo. Sin embargo, no podían derrocar a la Fuerza de Defensa, que estaba bien organizada y era leal al gobierno de Noriega. Ante esta incapacidad, pidieron la intervención
Recordando y pensando en voz alta 228 extranjera, específicamente la invasión por parte de los Estados Unidos. Esto está demostrado.
Después de las elecciones de 1989, que supuestamente fueron fraudulentas, Guillermo Endara, quien se proclamaba ganador, junto a sus vicepresidentes Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford, se convirtieron en las figuras principales de la oposición. Cuando se anunció que la invasión era inminente, ellos se trasladaron a la base militar estadounidense de Clayton, donde fueron juramentados como el nuevo gobierno de Panamá en plena invasión, respaldados por el ejército norteamericano.
¡INVASIÓN A PANAMÁ! Formatted[Edson Murillo]: Font: (Asian)等线 Light, 14 pt,
Bold
El 20 de diciembre de 1989, Estados Unidos invadió Panamá Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Font color: Auto
con un ejército bien entrenado y tecnología militar avanzada.
Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt
Fue una ocupación total del país, principalmente en la ciudad
Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li
capital, y las provincias quedaron bajo el control del ejército invasor. Casi todas las Fuerzas de Defensa fueron detenidas rápidamente, y el general Noriega fue sorprendido por la invasión. Es curioso, porque se decía que él, siendo un exagente de la CIA, debía haber tenido acceso a información privilegiada sobre el ataque. Sin embargo, se cree que, para ese
Recordando y pensando en voz alta 229 momento, los mismos agentes de la CIA habían descubierto que Noriega ya no era de su confianza, y por eso no le avisaron de la invasión.
La invasión fue un laboratorio bélico para los estadounidenses, donde probaron armamento y tecnología avanzada, como el avión furtivo "Stealth", conocido popularmente como el "Murciélago". A pesar de su alta tecnología, estos aviones cometieron errores, impactando objetivos civiles y causando la muerte de muchas personas inocentes. Panamá se convirtió en un escenario de pruebas militares bajo el pretexto de derrocar a Noriega y restaurar la democracia.
En una guerra, quien gana cuenta la historia a su manera y contabiliza los muertos como mejor le conviene. La invasión de Panamá en diciembre de 1989 fue un hecho nefasto y trágico, en el que muchos panameños fueron asesinados, algunos incluso ejecutados estando esposados. Los norteamericanos llegaron a Panamá con el "síndrome de Vietnam", después de haber perdido esa guerra en los años 60. En Vietnam, los combatientes les hicieron una guerra de guerrillas, tanto en las ciudades como en las montañas y túneles, y los estadounidenses temían enfrentarse a algo similar en Panamá.
Recordando y pensando en voz alta 230 Por eso, trajeron su fuerza aérea y bombardearon lugares como El Chorrillo, el barrio mártir. Lo destruyeron por completo y allí cayeron las primeras víctimas, entre ellas el representante del corregimiento de El Chorrillo, Luis Gustavo Torreglosa, que iban en un vehículo por la avenida de Los Mártires. Pero esa parte de la historia no la cuentan los norteamericanos como es, tal como sucede con otros conflictos entre Panamá y Estados Unidos, como el del 9 de enero de 1964 o el incidente de la tajada de sandía. Siempre cuentan su versión, donde Panamá queda como el agresor, cuando en realidad fueron ellos quienes invadieron y atacaron.
Incluso hoy, todavía se siguen encontrando fosas comunes con los cuerpos de panameños muertos durante la invasión. Aún hay muchos desaparecidos cuyos restos nunca han sido recuperados. Esta es una parte negra de la historia, y aunque hubiera sido ideal que los mismos panameños lograran derrocar al gobierno, no fue posible. El gobierno de Noriega estaba armado y organizado, y los civilistas no pudieron hacerlo por sí mismos.
Los estadounidenses intentaron una salida negociada a través de un representante llamado Ellsworth Bunker, pero la realidad es que el gobierno de Ronald Reagan no quería ningún Recordando y pensando en voz alta 231 acuerdo., lo que querían era destruir las Fuerzas de Defensa y sus oficiales Torrijistas. Querían eliminar a Noriega, no darle una salida pacífica. Así que la invasión fue el desenlace trágico de esta situación, con terribles consecuencias para los panameños.
Lo más triste fue ver cómo, tras la invasión, algunos panameños salieron a abrazar y aplaudir a los soldados estadounidenses. Había personas montadas en las tanquetas, incluyendo dirigentes sindicales y el propio presidente Guillermo Endara, quien también fue visto en una tanqueta, orgulloso de la presencia de una fuerza invasora extranjera. Esa invasión no solo mató a soldados, sino también a muchos civiles: ancianos, niños, mujeres y jóvenes, además de los miembros de los Batallones de la Dignidad.
Es importante recordar esto porque pareciera que, en ese momento, algunos panameños habían olvidado todo el proceso de nacionalización y la recuperación del Canal de Panamá que promovió Torrijos. En el plebiscito sobre los Tratados Torrijos-Carter, un 62-63% votó a favor de los mismos, pero había una gran cantidad de personas que no querían que los estadounidenses se fueran. Creían que, si los gringos se iban, también lo haría el dólar y que Panamá caería en ruina.
Recordando y pensando en voz alta 232 Es curioso cómo algunos panameños parecían priorizar su estómago antes que su dignidad patriótica. Esto se evidenció durante la invasión de 1989, cuando muchos que habían estado del lado del nacionalismo cambiaron de bando rápidamente. Esa invasión dejó una profunda marca en mí y en muchos panameños, y es una historia que seguiré comentando y reflexionando en el futuro.
La invasión de Panamá ocurrió el 20 de diciembre de 1989, a Deleted[Jorge Murillo]:
medianoche. Ese día, en la noche del 19 al 20, había ido a jugar una partida de boliche al Bolerama, que estaba en la urbanización Los Ángeles, cerca de la Barriada Industrial. El dueño del lugar era un señor llamado Fifi Tom, un buen Deleted[Jorge Murillo]:
panameño y una persona muy amable.
Estábamos jugando boliche cuando, alrededor de las 9 o 10 de Deleted[Jorge Murillo]:
la noche, comenzaron a llegar rumores de que todos debían irse a sus casas porque la invasión era inminente. Terminamos de jugar, recogí mi equipo y me monté en el carro para dirigirme a mi casa en Don Bosco. En el camino, vi cómo los civilistas encendían fogatas y bloqueaban las calles con basura. Logré esquivar esos bloqueos tomando rutas alternas por Monte Oscuro y Tocumen, y finalmente llegué a mi casa.
Recordando y pensando en voz alta 233
Cuando llegué, la gente estaba sonando pailas en señal de Deleted[Jorge Murillo]: protesta. Los civilistas estaban en las calles haciendo ruido, mientras yo entraba en casa con mi familia. Estábamos allí con mis hijos, mi esposa y mi cuñada Olga María Pérez una mujer Deleted[Jorge Murillo]: Valiente valiente y solidaria, una maestra que había ido a acompañarnos en ese momento de incertidumbre. Pasamos la noche en vela, casi sin dormir, escuchando los bombardeos y tiroteos que se escuchaban en Tocumen y Panamá Viejo. Aunque no veíamos lo que pasaba porque estábamos más cerca del aeropuerto de Deleted[Jorge Murillo]: en Mercurio Tocumen y solo se escuchaban los bombazos a lo lejos, seguíamos todo por la radio Nacional, que transmitía los eventos de la invasión en tiempo real.
Al día siguiente, seguíamos pendientes de las noticias, cuando Deleted[Jorge Murillo]: en una emisora comenzaron a mencionar mi nombre, diciendo que debían buscarme y arrestarme. Llamé a la emisora y hablé con el periodista para preguntarle por qué estaban diciendo eso. Él me respondió que se decía que yo era compadre de Noriega, pero le aclaré que eso era una historia urbana y que no tenía nada que ver. Le dije que mi principal preocupación era proteger a mi familia y a mis compañeros de trabajo en ese momento tan crítico.
Recordando y pensando en voz alta 234
A pesar de la invasión, llamé a los compañeros del sindicato para que acudieran a sus trabajos con normalidad al día siguiente., el 26 de diciembre de 1989. Creía en la buena fe del periodista, y así lo hice, pensando que era seguro. Yo mismo fui a trabajar ese día junto con mis compañeros de la Junta Directiva del sindicato.
Habíamos tenido elecciones en diciembre, el 1 de diciembre de Deleted[Jorge Murillo]: 1989, y el compañero Rolando Miller había sido electo como Deleted[Jorge Murillo]: antes del 20 secretario general. La transmisión de mando estaba pendiente, Secretario General. Deleted[Jorge Murillo]: así que planificamos hacerla el viernes 29 de diciembre. Ese día, en nuestro local sindical, ubicado frente al hotel Continental, realizamos el acto y le entregamos el mando a Rolando Miller, juramentando también a la nueva Junta Directiva. Yo asumí el cargo de secretario de Relaciones Deleted[Jorge Murillo]: Secretario Intersindicales en la nueva directiva.
¡PRISIONERO DE GUERRA! Formatted[Edson Murillo]: Font: (Asian)等线 Light, 14 pt,
Bold
Después del acto, uno de los compañeros, Edmundo Eduardo, Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Font color: Auto
que era asesor económico, me pidió que lo llevara al edificio
Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt
donde trabajaba para cobrar su cheque. Como era 29 de
Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li
diciembre y no había cobrado aún, acepté y lo llevé, sin pensar
Deleted[Jorge Murillo]:
Recordando y pensando en voz alta 235 mucho en la situación de la invasión. Estacioné el carro y subimos al octavo piso, donde estaba mi oficina.
Apenas habíamos entrado, cuando un capitán del ejército estadounidense, de apellido Torres, entró apuntándome con una pistola. Era zurdo, porque lo vi sujetando el arma con la mano izquierda. Me dijo: "Está arrestado en nombre de los Estados Unidos". Sorprendido, le pregunté por qué, a lo que respondió: "Usted está arrestado por ser un peligro para la democracia y los Estados Unidos".
¿Yo era considerado un peligro para los Estados Unidos? Lo Deleted[Jorge Murillo]: ,
que me sorprendió bastante. Y bueno, ellos entraron. Eran Deleted[Jorge Murillo]: l
agentes de la CIA vestidos de civil y comenzaron a registrar mi escritorio. Mi secretaria estaba al lado, Xiomara Taylor, estaba nerviosa, llorando. Ellos me esposaron, pero con esposas de plástico, esas que, cuando mueves las manos, se aprietan más.
Había un teniente, de apellido Knox, que me decía "tranquilo, tranquilo", porque me veía grande y él tenía mí misma estatura. Pensó que iba a resistirme, pero no hice ningún forcejeo. Me esposaron. Mientras lo hacían, arriba buscaban armas, pero lo único que encontraron fue un zambrón, que pertenecía al guardia de seguridad del edificio.
Recordando y pensando en voz alta 236
En el octavo piso, un compañero que nunca olvidaré, Gustavo Martínez, subió sabiendo que iban a arrestarme. Lo hizo para acompañarme, porque le habían dicho que me iban a arrestar, él dijo Mauro: "No dejes que te lleven solo, podrían desaparecerte o matarte. Tienes que ir conmigo". Y él subió. Efectivamente, cuando llegó, lo arrestaron y también lo esposaron.
Vi que con los norteamericanos llegó un excompañero mío, Roberto Stevenson. Había trabajado conmigo en Centralitas y Deleted[Jorge Murillo]: un Equipos Especiales PABX, pero había renunciado y se había Deleted[Jorge Murillo]: e ido a trabajar a la zona del Canal cuando descubrió que su e Deleted[Jorge Murillo]: padre, Bill Stevenson, era norteamericano. Se fue a trabajar allí
Deleted[Jorge Murillo]: en centralitas y equipos especiales,
como técnico en telecomunicaciones. Durante la invasión, vino con ellos para revisar los teléfonos y asegurarse de que no hubiera micrófonos ni nada. Lo miré, pero no le hablé. Qué vueltas da la vida, ¿no? En su tiempo fue sindicalista y secretario de finanzas del sindicato, pero eligió estar del otro lado. Estoy seguro de que cuando hizo eso nunca pensó que los Estados Unidos invadirían Panamá.
Deleted[Jorge Murillo]:
También vi al nuevo gerente, que antes había sido jefe de
Deleted[Jorge Murillo]: h
asesoría legal en Intel, el licenciado José Mauad. Era un buen amigo mío. Me Deleted[Jorge Murillo]: dio tendió la mano, pero yo estaba esposado, así Recordando y pensando en voz alta 237 que se disculpó. No dijo más, pero noté que se sentía apenado por lo que estaba ocurriendo.
A Gustavo y a mí nos bajaron en un ascensor y nos montaron Deleted[Jorge Murillo]: en un Hummer, un carro de guerra. En el entrepiso había un grupo de trabajadores de Intel aplaudiendo, viendo cómo nos llevaban arrestados a mí y a Gustavo. Abajo, otro grupo más grande de compañeros había venido de distintos centros de trabajo a apoyarme, lo que asustó a los tripulantes del Hummer, que tenían una ametralladora montada. Cuando vieron que el grupo que me apoyaba venía protestando, la apuntaron, pero los obreros se detuvieron.
Recuerdo a un compañero, un dirigente sindical llamado Deleted[Jorge Murillo]: Antonio “Kike” Núñez, que le gritaba a los norteamericanos: Deleted[Jorge Murillo]: Kika "¡De todos los desgraciados gringos y hp que hay en Panamá, ******** Deleted[Jorge Murillo]:
estos vende patrias vienen a arrestar a un compañero por nada! ¡Llévense a los ladrones y cobardes, no a Mauro!". “Kike” nos Deleted[Jorge Murillo]: Kika defendía valientemente, incluso frente a las cámaras y las ametralladoras de los gringos.
Un periodista me preguntó: ¿Por qué me arrestaban? Le Deleted[Jorge Murillo]: respondí que no lo sabía. La entrevista fue en inglés, y le dije Deleted[Jorge Murillo]: p que, según ellos, yo tenía armas, pero que no era cierto. . Deleted[Jorge Murillo]:
Recordando y pensando en voz alta 238
Después nos subieron y nos pasearon por toda la avenida central como si fuéramos trofeos de guerra, hasta que finalmente nos llevaron a un campo de concentración llamado Empire Range, un polígono de tiro junto al canal, del lado de Arraiján.
Allí me enseñaron la orden por la cual me habían arrestado. Deleted[Jorge Murillo]:
Venía del señor Billy Ford, nombrado ministro de planificación y política económica del nuevo gobierno. En la orden se leía: "Arresten al señor Mauro Murillo. No está en la lista de los más buscados, pero es peligroso cuando habla. Es amigo de los sandinistas y de los cubanos. Por lo tanto, les pido que lo arresten". Ese papel me lo mostraron en el campo de concentración, y en un descuido lo doblé y lo guardé en el bolsillo de mi camisa.
Al día siguiente, un sargento vino y dijo que no habían Deleted[Jorge Murillo]:
encontrado ninguna justificación para mi arresto, así que me liberarían y me darían una boleta de pase libre. Estábamos sentados esperando un autobús que nos sacara de allí cuando llegó un helicóptero con un mayor de apellido Famiglietti, acompañado por otro mayor que conocía llamado "Pato". Cuando Famiglietti me vio sentado esperando, noté en su mirada que algo iba mal. Le dije a Gustavo: "No nos vamos a Recordando y pensando en voz alta 239 ir". Efectivamente, a los 15 minutos, el sargento regresó y dijo que había un cambio de orden, que no nos soltarían. Nos informó que el vicepresidente Ford consideraba que yo era peligroso cuando hablaba y temía que causara problemas el 9 de enero, así que debía seguir arrestado.
Esta vez sí nos ficharon. Mi número era el 2211, y el de Gustavo, el 1011.
Al mismo tiempo, había una campaña en marcha. Arrestaron a Deleted[Jorge Murillo]: Aquí te dejo la corrección ortográfica y más gente. Llegaron agentes de migración, arrestando a unos de coherencia de tu relato. He añadido signos de puntuación
adecuados, corregido tiempos verbales y mejorado la estructura
ocho compañeros más. Nos contaron sus historias, y al parecer para que fluya mejor y sea más claro: no había razón alguna para detenerlos, pero existían órdenes de
---
arresto y se los llevaron a todos. Estos compañeros estaban vinculados al Departamento de Justicia y los metieron allí con **Relato corregido:** nosotros.
También llegó un diplomático panameño, que había sido representante en Suiza. Era hermano de Víctor Martínez Blanco, un periodista al que yo admiraba mucho. Este diplomático se llamaba Elmo Martínez Blanco. Llevaba una Tomaron fotos, pero no pasaron. barba blanca, al estilo de Papá Noel, y también tenía el cabello Deleted[Jorge Murillo]: in blanco. Estaba con nosotros ahí. Formatted[Edson Murillo]: Not Highlight
Deleted[Jorge Murillo]:
Recordando y pensando en voz alta 240
Había otro compañero, un ingeniero llamado Gabriel Díez, o Deleted[Jorge Murillo]: Gaby Díez. Era un empresario muy alegre y bastante sociable. Aunque estaba relacionado con las Fuerzas de Defensa, ya que era amigo de Noriega, como lo eran muchos empresarios en aquel tiempo. Me sorprendió verlo arrestado, así que le dije: "¿Tú también, Gaby?". Él respondió: "Sí, yo también".
Estando ahí, le comenté a Gustavo: "Mira lo curioso de esto, aquí estamos todos juntos: trabajadores como tú y yo, miembros de migración que son parte del gobierno, Deleted[Jorge Murillo]: in empresarios como Gaby Díez y diplomáticos como Elmo Martínez Blanco. Aquí no hay discriminación, todos estamos pagando las consecuencias de haber sido amigos de las Fuerzas Armadas y de la Fuerza de Defensa Panameña". Aquí no hay discriminación, todos estamos pagando las consecuencias de haber sido amigos de las Fuerzas Armadas y de “la Fuerza de Defensa Panameña". Deleted[Jorge Murillo]: . Gustavo se echó a reír, aunque siempre
estaba preocupado. Deleted[Jorge Murillo]: E
Deleted[Jorge Murillo]: á
Una cosa curiosa que sucedió fue que conocí a un soldado que
Deleted[Jorge Murillo]: ba
vigilaba el campo de concentración que era amigo de Gustavo,
Deleted[Jorge Murillo]: mos
era panameño y de San Miguel, él lo conocía porque jugaron
Deleted[Jorge Murillo]: Me
baloncesto. Él le dijo: "Perdona, Gustavo, no puedo hacer
Deleted[Jorge Murillo]: Mauro
Recordando y pensando en voz alta 241 nada". Él le respondió: "No te preocupes, solo asegúrate de que Deleted[Jorge Murillo]: Yo no nos maten". Y el añadió: "Tranquilo, no les pasará nada". Deleted[Jorge Murillo]: le Permanecimos ahí un día. Querían que nosotros, los que Deleted[Jorge Murillo]: respondí estábamos con Elmo, recogiéramos basura e hiciéramos Deleted[Jorge Murillo]: Gustavo trabajos en el campamento. Nos negamos, porque no íbamos a Deleted[Jorge Murillo]: no hacer ese tipo de cosas. Elmo fue muy claro: "Nosotros somos Deleted[Jorge Murillo]: y prisioneros de guerra, y los convenios internacionales nos protegen. No estamos obligados a realizar trabajos forzados". Un soldado, nos dijo que, si no trabajábamos, no comeríamos. Deleted[Jorge Murillo]: , medio borracho Le respondimos que no nos importaba.
Durante el día, nos daban bolsas con comida deshidratada. Había de todo: salchichas, queso, pan... todo deshidratado. Nos organizamos para hacer un inventario de provisiones y resistir el posible "cerco de hambre" con que nos habían amenazado.
Más tarde, llegó un mayor puertorriqueño, un abogado que nos Deleted[Jorge Murillo]: tranquilizó: "No se preocupen, ustedes no están obligados a trabajar. Tienen razón, son prisioneros de guerra y les vamos a dar comida caliente. Pueden bañarse si quieren". Así que, gracias a Elmo y su conocimiento de los convenios de prisioneros de guerra, las cosas mejoraron. Comimos comida caliente, nos bañamos y esa noche dormimos bien. Deleted[Jorge Murillo]: con agua caliente,
Recordando y pensando en voz alta 242
Al día siguiente, llegó un prisionero panameño que era subteniente, un miembro de las Fuerzas de Defensa, de los Pumas de Tocumen. Era un hombre de mediana estatura, fuerte, que había sido arrestado en Tocumen. Antes de ser capturado, había matado a varios gringos. Lo llamaban "Rambo", porque había resistido hasta quedarse sin municiones y solo entonces se entregó. Lo trajeron esposado y amarrado, como si fuera una iguana, y lo dejaron dormir a la intemperie, violando sus derechos humanos y los convenios de prisioneros de guerra. Me daba lástima verlo, quería ayudarlo, pero él me decía: "Tranquilo, resistan, no se preocupen". Qué tipo tan valiente. A pesar de estar torturado y amarrado en el suelo, nos alentaba a nosotros. Me sentí orgulloso de conocer a un panameño con ese coraje y valentía.
Finalmente, le dieron un trato más digno y pudo andar con nosotros. Nos contó cómo había combatido contra los norteamericanos y cómo se rindió solo cuando se le acabaron las municiones. Al menos se llevó a unos tres o cuatro gringos con él. No recuerdo su nombre ahora, pero fue un verdadero héroe.
Tiempo después, lo vi en la ciudad. Estaba vendiendo legumbres y empujando un carrito. Nos abrazamos y me dijo: Recordando y pensando en voz alta 243 "Aquí estamos, luchando, no te preocupes. La lucha continúa". No lo volví a ver, pero su recuerdo quedó conmigo.
En el campo de concentración, Gaby Díez tenía amigos poderosos, como J. Vallarino, un empresario de la Cervecería Panamá. Buscaban a Gaby hasta que, finalmente, la Cruz Roja y los medios de comunicación llegaron al campo. Aquello se llenó de periodistas y representantes de la Cruz Roja. Los gringos, al verse expuestos, tuvieron que liberar a los panameños y desmantelar el campo, que era idéntico a los campos de concentración nazis. Faltaban los perros guardianes y las torres con reflectores, pero nos tenían psicológicamente aislados.
También llegó Escolástico “Fulele” Calvo, un periodista que padecía cáncer, quien fue director de "El Siglo". El campo estaba lleno de todo tipo de personalidades. Cuando la Cruz Roja y los periodistas llegaron, los norteamericanos no tuvieron otra opción que liberar a todos los panameños y desmantelar el campo.
Antes de trasladarnos de la jurisdicción norteamericana, a la cárcel Modelo, nos llevaron a Clayton, donde se registraba la liberación de los prisioneros de guerra. Allí nos informaron que,
Recordando y pensando en voz alta 244 como habíamos sido prisioneros de guerra, teníamos derecho a recibir 307 dólares como compensación. Gustavo Martínez y yo rechazamos ese dinero porque nos parecía ofensivo. Firmamos los papeles de liberación y nos trasladaron a la cárcel Modelo.
Nos llevaron a la cárcel Modelo, o sea, a la jurisdicción panameña, pero antes estuvimos bajo la jurisdicción norteamericana. No pasamos inmediatamente a la jurisdicción panameña porque el área donde estábamos, a orillas del canal, aún no había sido revertida a Panamá. Todavía regían los tratados que mantenían ese territorio bajo control de los Estados Unidos, así que estábamos en jurisdicción norteamericana, en el campo de concentración El Emperador.
Como mencioné antes, Elías Murillo y Mireya Vásquez de Rodríguez (Mireyita) fueron quienes nos ayudaron durante Deleted[Jorge Murillo]: ó todo este tiempo por instrucciones de la Junta Directiva del sindicato que no nos olvidaba. La Junta Directiva mientras tanto había pasado información a la CLTC, CPUSTAL y otras organizaciones obreras de nuestra detención y desaparición. Al
Deleted[Jorge Murillo]: N
averiguar dónde estábamos Elías nos visitaba en la cárcel y
Deleted[Jorge Murillo]: le daba información
acompañaba a mi familia y pasaba información a la Junta Directiva Deleted[Jorge Murillo]: sobre cómo estaba . Quiero destacar su solidaridad. Aunque no somos
Recordando y pensando en voz alta 245 familia, me siento como su hermano, un hermano en la lucha social y política.
¡EN LA CARCEL MODELO… UNOS DETENIDOS Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, MÁS! Bold, Font color: Auto
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Asian)等线 Light, 14 pt, Bold
La experiencia en la cárcel Modelo fue intensa. Estábamos
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
rodeados de maleantes, revolucionarios, sindicalistas,
Bold, Font color: Auto
funcionarios públicos, y otros. Gustavo organizó a todos los
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Asian)等线 Light, 14 pt,
que veníamos del campo de concentración en un solo grupo, y Bold nos turnábamos para vigilar mientras otros dormían, para que Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, los maleantes no nos robaran durante la noche. Por suerte, no Bold, Font color: Auto pasó nada grave, porque la policía estaba consciente de la Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Font color: Auto
situación y también nos vigilaba para protegernos.
Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt
Durante nuestra estancia, conocí a muchos maleantes que
Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li
estaban allí. Algunos estaban custodiados en todo momento para que no les hicieran daño, ya que querían sacarles más información.
Deleted[Jorge Murillo]:
Al ser trasladados a la cárcel Modelo, en el Chorrillo.. Eso ya Deleted[Jorge Murillo]: Después de estar allí, nos era otra cosa, porque allí teníamos que esperar si alguien del Deleted[Jorge Murillo]: ron lado panameño presentaba alguna denuncia contra nosotros. , en la avenida A Deleted[Jorge Murillo]: Recordando y pensando en voz alta 246
Afortunadamente, nadie lo hizo, porque no había razón alguna para ello.
Un domingo llegó el procurador, Rogelio Cruz, de ese momento para gestionar nuestra libertad, cosa que se concretó porque ya había muchas solicitudes, tanto nacionales como internacionales, de los sindicatos pidiendo nuestra liberación. Además, como ya habíamos cumplido 24 horas de detención sin cargos, debían dejarnos en libertad. Nos liberaron ese mismo domingo.
El que vino a buscarnos a la cárcel Modelo fue el compañero Elías Murillo. Nos llevó a casa en su carro; primero dejó a Gustavo en su casa y luego a mí, en Don Bosco, Juan Díaz. Quiero destacar que durante el tiempo que estuve en el campo de concentración, cuando la Cruz Roja descubrió lo que ocurría allí mientras buscaban a Gaby Díez, Elías fue un gran apoyo. Mis familiares, incluida la madre de mis hijos, mi hija Ana Liz y otros hijos, también fueron a verme al campo y luego a la cárcel. Me llevaron ropa y me acompañaron en todo momento. Mi suegro, Juan Pérez, y mi hermana Celedonia también me visitaron en la cárcel Modelo. Mi hermana estaba muy preocupada y lloraba, pero yo le decía que no se preocupara,
Recordando y pensando en voz alta 247 que pronto saldríamos. Fueron 14 días de detención que viví intensamente.
"Esas cosas pasaron, ¿sabes? Y si tú dices que vivieron en la cárcel Modelo, por suerte no hubo mayores desgracias. “Fulele” Calvo estuvo detenido por muchos meses, pero finalmente lo liberaron. No recuerdo exactamente cuánto tiempo, pero no pudieron acusarlo de nada. También Benjamín Colamarco, que era el jefe de los Batallones de la Dignidad, fue detenido y pasó mucho tiempo preso más de 46 meses preso. Junto a Deleted[Jorge Murillo]: , incluso mientras ocupaba el cargo de
jefe de la Lotería de Navidad
Benjamín estuvo, Enrique Thompson el sub comandante y el
Formatted[Edson Murillo]: Highlight
mayor Arturo Marquínez de los batallones de la dignidad.
Deleted[Jorge Murillo]: Estaba con otro compañero, cuyo
¡SECRETARIO GENERAL DE LA CNTP! nombre se me escapa ahor
Deleted[Jorge Murillo]: a.
Quería compartir esta experiencia porque fue muy Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt enriquecedora. Aprendí mucho sobre cómo funciona el Deleted[Edson Murillo]: sindicalismo en ese sistema. Fue importante destacar algunas
Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt
características que me marcaron durante mi periodo como
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Asian)等线 Light, 14 pt,
secretario general de la CNTP (Central Nacional de Bold Trabajadores de Panamá), especialmente entre 1989 y 1992. Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Font color: Auto
Tuve que demostrar mi conocimiento y habilidades, tanto en el
Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li
Recordando y pensando en voz alta 248 sindicalismo nacional como en el internacional, así como en la geopolítica.
Después de la invasión norteamericana el país estaba Formatted[Edson Murillo]: Indent: First line: 12.7 mm, Space
controlado por la CIA y el ejercito gringo. After: 0 pt La CNTP estaba afiliada a la Federación Sindical Mundial Deleted[Jorge Murillo]: (FSM), lo que me llevó a participar en congresos y eventos internacionales, donde aprendí sobre la estructura y configuración del sindicalismo internacional, así como sus diversas ideologías. Esta ventaja se sumaba a mi formación académica, mi experiencia como artesano y mis estudios en telecomunicaciones. Mi experiencia organizando estructuras de lucha para defender el proceso revolucionario torrijista también fue clave en mi desarrollo dentro de la CNTP.
Un hecho relevante de mi tiempo como secretario general fue que fui el primer líder de la CNTP que no era miembro del Partido del Pueblo, Partido de los comunistas panameños. Pienso que los miembros del Partido del Pueblo, viendo la situación que se presentaba en 1989, donde los civilistas estaban intensificando su presión contra el general Noriega, vieron en mí a alguien con más influencia política y capacidad para asumir la dirección de la central en ese momento crítico.
Recordando y pensando en voz alta 249
Había cierta cautela respecto a Noriega, ya que, aunque fue miembro de la CIA y no compartía la ideología comunista, nunca mostró una actitud represiva hacia los comunistas durante su mandato, ni en los años 80 cuando dirigió el país. Sin embargo, por prudencia, los camaradas decidieron apoyarme debido a mi relación cercana con Noriega y las Fuerzas de Defensa. Esto permitió que me postularan y eventualmente me eligieran como secretario general de la CNTP.
Desafortunadamente, me tocó dirigir la central de trabajadores, justo en el periodo de la invasión de 1989, y con la captura de Noriega, el poder político que tenía se desvaneció. Me quedé sin respaldo político y, tras estar detenido 14 días en un campo de concentración por las fuerzas invasoras, tuve que tomar un perfil bajo para evitar que la central fuera objeto de persecución política.
A pesar de esto, conté con el apoyo y la solidaridad de mis compañeros y compañeras en la CNTP, quienes trabajaron lealmente, con firmeza y dedicación. En ese tiempo, tuve que demostrar mis capacidades de dirección, organización y creatividad, encontrando maneras de generar ingresos para la
Recordando y pensando en voz alta 250 central a través de campañas de autofinanciamiento y actividades comunitarias.
EL INSTITUTO NACIONAL DE CAPACITACIÓN Deleted[Jorge Murillo]: SINDICAL JOSÉ DEL CARMEN TUÑÓN ( Formatted[Edson Murillo]: Font:Default)Garamond, 14 pt
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Un aspecto que siempre consideré fundamental en la CNTP fue Font color: Auto el Instituto de Formación Sindical. Este instituto fue y sigue Deleted[Jorge Murillo]: DE FORMACIÓN siendo clave para la formación de nuevos dirigentes sindicales Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, y para fortalecer el conocimiento de los trabajadores en torno a Not Bold sus derechos laborales, las luchas sindicales y la defensa de los Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li
intereses de la clase trabajadora. En mi mandato como secretario general, fue una prioridad que el Instituto siguiera funcionando a pesar de las dificultades económicas que enfrentábamos.
Debido a la falta de apoyo económico del gobierno de turno y a la negación del seguro educativo, nos vimos obligados a buscar alternativas de financiamiento para que el Instituto no cerrara. Logramos mantenerlo funcionando gracias a los recursos propios que aportaban los sindicatos afiliados. Realizamos actividades para recaudar fondos y movilizamos a la militancia para colaborar en lo que fuera necesario, desde la
Recordando y pensando en voz alta 251 organización de eventos hasta la limpieza y mantenimiento del local.
A pesar de las dificultades, el Instituto nunca cerró sus puertas. Aunque no pudimos ofrecer clases diurnas debido a la falta de recursos, se mantuvieron las clases nocturnas. Los profesores, que eran trabajadores comprometidos con la causa, no cobraban lo que realmente merecían, pero su dedicación fue tal que siguieron enseñando a los compañeros que deseaban aprender y en algunas ocasiones ellos eran los que proveían los recursos materiales junto a sus conocimientos, bajo el liderazgo del profesor Sarmiento del FREP. ¡Honrar honra!
El Instituto se convirtió en un pilar esencial para la CNTP, no solo por la formación que brindaba, sino también por su papel en la integración de los distintos sectores sindicales. Era un espacio de aprendizaje y de fortalecimiento ideológico, donde se discutían no solo cuestiones laborales, sino también temas más amplios como la geopolítica y la economía mundial, elementos clave para entender el contexto en el que se desarrollaban las luchas sindicales.
A lo largo de mi mandato, insistí en que el Instituto de Formación Sindical debía seguir siendo un espacio de
Recordando y pensando en voz alta 252 referencia para los trabajadores. Aunque las condiciones no eran las mejores, logramos que el Instituto siguiera siendo un lugar de encuentro, de reflexión y de crecimiento para los dirigentes sindicales y los trabajadores de base. Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt
LA LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA Deleted[Edson Murillo]:
Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt
La experiencia de mantener el Instituto funcionando en esas ( Formatted[Edson Murillo]: Font:Default)Garamond, 14 pt, condiciones me enseñó mucho sobre la resistencia y la Bold, Font color: Auto creatividad de los sindicatos. Fue un ejercicio constante de Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Font color: Auto
lucha y de buscar soluciones a los problemas cotidianos. Nunca
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt
nos rendimos, ni caímos en el pesimismo a pesar de las
Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li
dificultades.
Sabíamos que nuestro deber era enfrentar a la burguesía y demostrar que teníamos la capacidad de resistir y actuar ante cualquier gobierno de turno, sin importar cuál fuera. Hasta el día de hoy, la Central Nacional ha demostrado su capacidad para defender los intereses políticos e ideológicos de los trabajadores y trabajadoras de Panamá.
El Instituto, en ese sentido, fue uno de los grandes logros que alcanzamos durante ese difícil período. Fue el espacio donde formamos a muchos de los cuadros sindicales que, al día de
Recordando y pensando en voz alta 253 hoy, siguen luchando por los derechos de los trabajadores. Y más que un simple lugar de enseñanza, fue un símbolo de resistencia y compromiso con la causa sindical.
A lo largo de los años, la CNTP ha demostrado que, frente a cualquier adversidad, siempre encuentra la manera de mantenerse en pie, y el Instituto es una prueba de ello. Su funcionamiento continuo, a pesar de las dificultades económicas, fue posible gracias al trabajo colectivo de todos los compañeros y compañeras que, con esfuerzo y dedicación, hicieron lo necesario para que no se cerrara. Esa experiencia sigue siendo un recordatorio de lo que somos capaces de lograr Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt cuando trabajamos unidos. Formatted[Edson Murillo]: Font: (Asian)等线 Light, 14 pt,
Bold
¡SIN RECURSOS DIRIGIENDO UNA CENTRAL,
SIEMPRE ADELANTE! Bold, Font color: Auto Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Asian)等线 Light, 14 pt,
El gerente que habían puesto en Intel era el licenciado Mauad. Bold En un momento dado, estuvimos hablando y él me dijo: “Mira, Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Font color: Auto
Mauro, lamento mucho tu situación, pero tengo órdenes de Arias Calderón de que no puedes volver a trabajar aquí, así que Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt vamos a terminar la relación de trabajo de acuerdo a la ley Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li ” . Le
respondí: Deleted[Jorge Murillo]: “ Licenciado, lo entiendo, cuando uno está del lado
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond
Recordando y pensando en voz alta 254 que perdió… a mí me tocó, pues. Estoy de acuerdo, negociemos un mutuo acuerdo”. Y así se hizo.
Fui a Recursos Humanos por instrucciones de Mauad. El gerente era un ingeniero llamado Horacio Robles. Nosotros, como sindicato, y en particular yo, no teníamos una relación muy amigable con él, porque él estaba en contra de que el sindicato tuviera muchos poderes en Intel. Incluso en una ocasión, hizo una denuncia acusándonos de fomentar la lucha de clases. Lo cuestioné en una reunión de gerentes, preguntándole si sabía lo que era la lucha de clases. Lo dejé en ridículo porque no lo sabía. Le demostré que él también pertenecía a la clase asalariada, igual que yo, solo que él ganaba más porque era gerente. Pero, como todos los presentes, dependía de su salario. Ninguno de ellos era dueño de la empresa. Desde entonces, tuvo una un resentimiento hacia mí. Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond Pero bueno, no hay problema. La historia es así. Él autorizó mi Deleted[Jorge Murillo]: animadversión liquidación. Yo no negocié el fuero sindical; lo decliné porque Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond siempre hemos abrazado el principio de la dignidad y los derechos del hombre libre. Y claro, pago las consecuencias. Me tocó perder en esta coyuntura histórica. No porque ellos ganaran por sus propios méritos, sino porque tuvieron el apoyo de los norteamericanos. Si no, no nos habrían podido sacar del Recordando y pensando en voz alta 255 poder. Pero ya eso es historia, y es una experiencia más que queda en mi vida. Desde entonces, he estado involucrado en luchas sociales, sindicales y políticas.
Como dije, acordaron liquidarme mis prestaciones. La cantidad que me correspondía por 22 años de servicio en Intel era de unos B/. 34.000 . La Contraloría, bajo el mando de Chinchorro Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond Carles, me descontó B/. 10.000 en impuestos sobre la renta, Deleted[Jorge Murillo]: balboas quedando B/. 24.000. Chinchorro decidió que no me los ( Formatted[Edson Murillo]: Font:Default)Garamond pagarían de una vez, aunque yo quería que me los dieran juntos
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond
para cancelar la hipoteca de mi casa y atender a mi familia. Pero dijeron que me los pagarían en 10 meses, a razón de B/. 2.400 por mes. No podía hacer nada más que someterme a las Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond decisiones de quienes tenían el poder en ese momento. Deleted[Jorge Murillo]: balboas Pero como dije, uno siempre debe estar dispuesto a pagar las consecuencias cuando su adversario asume el poder y uno queda en la parte más débil. En esas circunstancias, hay que
Deleted[Jorge Murillo]:
hacer un ejercicio de realidad y agudizar los sentidos para
Voy a empezar con una corrección más fluida, manteniendo el
sobrevivir, esperando el momento oportuno para aprovechar las tono narrativo y la estructura original. Aquí tienes la versión
oportunidades que se presenten. revisada:
Como ---secretario general de la Central, sentía que tenía una gran responsabilidad sobre mis hombros, y yo no iba a fallar en
Deleted[Jorge Murillo]: Secretario General
Recordando y pensando en voz alta 256 eso. Para mí era preocupante porque, ya en el año 90, cuando tuve que comenzar, no estaba recibiendo mi liquidación como debía. Eran B/. 2.400 mensuales que me pagaban hasta Deleted[Jorge Murillo]: dólares completar los B/. 24.000 que correspondían al total de mi liquidación. En el año 90, pude manejar la situación sin problemas; tenía ingresos, boxeaba tranquilamente, pagaba mi casa y alimentaba a mi familia. Al iniciar el año 1991, la situación se iba poniendo más caótica. Pero ya en el 91, la situación se presentaba algo más gris, por no decir más sombría, porque ya no tenía ingresos. Además, en la Central no había ingresos, no había seguro educativo en ese entonces, estaba suspendido.
Las entradas se sostenían con el aporte de las cuotas de los trabajadores y las actividades económicas que realizábamos: venta de comida, rifas, bingos, y cualquier cosa que pudiéramos organizar. Algunos compañeros con recursos también hacían aportaciones. Así funcionaba la Central, con eso pagábamos la planilla del escaso personal administrativo, creo que eran uno o dos. A mí, como secretario general, me Deleted[Jorge Murillo]: Secretario General daban un aporte mensual de B/. 50.00 . No había más. Yo tenía Deleted[Jorge Murillo]: balboas que buscar cómo salir adelante. Gracias a algunos amigos, que tras la invasión seguían a mi lado, lograba conseguir algo de
Recordando y pensando en voz alta 257 dinero. Me “tiraban la toalla”, como se dice, y entre B/. 5, B/. 10 o B/. 20 diarios, recogía lo suficiente para mantener a mi Deleted[Jorge Murillo]: balboas familia.
Éramos siete en casa y tenía que pagar la vivienda, los Deleted[Jorge Murillo]: cinco servicios de luz, agua y teléfono. Me veía bastante apretado. Muchos compañeros, cuando cobraban, compartían lo que tenían conmigo, hacían una colecta para que pudiera llevar algo a casa, las colecta las hacía el compañero Rolando Miller. Eso lo recuerdo con claridad y le estaré eternamente Deleted[Jorge Murillo]: s agradecido por su gesto solidario. Me mantuve firme en la Deleted[Jorge Murillo]: dad Central, dirigiéndola durante todo ese periodo.
Sin embargo, la preocupación seguía. Nunca había estado desempleado, y tenía que trabajar para mantener a mi familia, pero tampoco quería abandonar la lucha. Estaba en un dilema. Un día, mientras redactaba un comunicado en la Central Nacional, en un salón grande, escuché una voz que me dijo: “¿Hasta cuándo vas a seguir cayendo?” Me voltee, pero no Deleted[Jorge Murillo]: " había nadie. Estaba solo. Sin embargo, me puse a pensar y Deleted[Jorge Murillo]: " comprendí que esa voz tenía razón. No podía seguir cayendo en la depresión, porque eso me mataría.
Recordando y pensando en voz alta 258
En ese momento recordé que yo era electricista, ¡y no cualquier electricista! Era maestro electricista. Me había olvidado de mi profesión, ¿qué les parece? Así que empecé a hacer una lista de mis fortalezas, para salir adelante y no seguir cayendo. Recordé que, además de electricista, era bueno expresándome, porque di clases durante 10 años en una escuela. Aprendí a hablar en público, a dictar clases, a leer, a investigar. Conocía el sindicalismo, el código de trabajo, el derecho laboral. Y lo que no sabía, lo estudiaba y aprendía.
También hice una lista de amigos con quienes podía contar, a quienes podía ofrecer mis servicios como electricista. La lista incluía unos 25 compañeros, muchos con talleres mecánicos, de carpintería, o pequeños negocios. Tenía un gran amigo, un empresario importante llamado Jorge Liakópulos, dueño de Niko’s Café, con quien entablé amistad cuando trabajábamos Deleted[Jorge Murillo]: '
en Intel. Nuestra amistad era tan fuerte que me presentaba a todos como su amigo. Y lo demostró. Durante el tiempo que estuve desempleado, siempre me decía: “Cuando tengas algún Deleted[Jorge Murillo]: "
problema, ven por acá, algo saldrá ”. Efectivamente, cada 15 o Deleted[Jorge Murillo]: "
20 días, yo me aparecía, y él me metía un billete de 100 dólares en el bolsillo.
Recordando y pensando en voz alta 259
Además de eso, un día me ofreció dar una clase sobre supervisión, estrategia, liderazgo y administración a los gerentes de su restaurante. Le dije que sí, y así empecé a dar clases a sus gerentes sobre cómo manejar las relaciones laborales con sus empleados. Jorge me dio un gran apoyo logístico y su amistad, algo que jamás olvidaré, y por eso quiero dejar constancia de ello. Su apoyo y el de su familia fue fundamental.
También conocí a otras personas a través de otro gran amigo que tenía, el doctor Orville Gooding, economista, a quien conocí durante el proceso revolucionario y que fue ministro de Hacienda por varios periodos. Hicimos una gran amistad, y me enseñó muchísimo sobre economía política, economía general y estrategia económica. Aprendí mucho, muchísimo.
Orville y su esposa Melva, me dieron un tremendo apoyo, hubo una ocasión en que me llamaron por un atraso de B/. 300.00 en la letra de mi casa; el me vio preocupado y me preguntó ¿Qué me pasaba, que me veía preocupado? Le contesté lo del llamado del banco y sin decirme ¿Para qué? Me dijo que nos viéramos al día siguiente. Al encontrarnos me dijo que había conversado con su esposa y habían decidido darme los B/. 300.00 como un aporte a un luchador de alta talla.
Recordando y pensando en voz alta 260 También recuerdo que la primera exposición de desarrollar Panamá como un “HUB LOGÏSTICO” a través del desarrollo de un centro multimodal de Actualización y desarrollo de los puertos, ferrocarril transístmico, haciendo inversiones en la carretera transístmica y aeropuertos, idea planteada en su momento por el Dr. Gooding a finales de la década del 80.
También aprendí del doctor Juan Jované, quien nos daba Deleted[Jorge Murillo]: TambiénGracias a esos amigos, fui charlas en Conato sobre el FMI, la deuda externa y otros temas. sobreviviendo. AprendíA Aunque sus enfoques eran diferentes, la ciencia es la ciencia, y Deleted[Jorge Murillo]: Aprendí aprendí a entender los fenómenos socioeconómicos y políticos del país
A través de Orville Gooding, conocí a unos amigos que tenían una empresa llamada Neón y Artes Plásticas, dedicada a la creación de anuncios luminosos. Allí comencé a trabajar como asesor eléctrico. Enseñé a los muchachos nuevos, que no eran electricistas, cómo instalar circuitos, y en seis meses los convertí en técnicos en instalaciones eléctricas. Los supervisaba en las instalaciones de los anuncios luminosos, que eran combinaciones de luces nocturnas realmente espectaculares. Todo eso se lo enseñé, y allí también hice Deleted[Jorge Murillo]: yo buenos amigos, como Patricio McCarthy, una excelente persona, y el resto del equipo, que eran buenos muchachos. Deleted[Jorge Murillo]: muy Recordando y pensando en voz alta 261
Esas dos empresas, Niko ’s Café y Neón y Artes Plásticas, Deleted[Jorge Murillo]: '
fueron un tremendo soporte para mí durante la crisis en la que me encontraba desempleado, a partir del año 91, cuando las cosas se me pusieron peliagudas. Aprendí a “boxear”, por Deleted[Jorge Murillo]: "
decirlo así: trabajaba medio día en estos empleos temporales, y Deleted[Jorge Murillo]: "
por la tarde volvía a la Central a conspirar, denunciando los abusos y las difíciles situaciones en las que estábamos inmersos.
Además, seguía militando en el partido, que se estaba reactivando bajo la dirección del doctor Ernesto Pérez Balladares, quien asumió la Secretaría General del partido. Él consiguió reactivar las fuerzas y reclutar a los cuadros dirigentes como Michell Doens, Reynaldo Rivera, Gerardo González, Rigoberto Paredes, Ramiro Vásquez Chambonet, Rómulo Escobar Bethancourt, Benjamín Colamarco, el Dr. Francisco Sánchez Cárdenas (Pachi), Anel Omar Rodríguez y otros compañeros capacitados que fueron convocados.
Por otro lado, el partido volvió a levantarse y a tomar fuerza, ya que se acercaban las elecciones de 1994. Así que el PRD se preparaba para competir. Teníamos 10 legisladores en la Asamblea, pero eran verdaderos luchadores, guerreros muy capaces. También teníamos la visión puesta en el año 1994, Recordando y pensando en voz alta 262 compitiendo en elecciones con la esperanza de controlar nuevamente el Estado, esta vez en democracia. El pueblo no estaba conforme con el gobierno de Endara y su grupo. Endara tuvo un enfrentamiento con Arias Calderón y lo expulsó del gobierno, dejando a Guillermo “Billy” Ford como el único que Deleted[Jorge Murillo]: " permaneció trabajando con él, en el Ministerio de Planificación, Deleted[Jorge Murillo]: " dentro de una alianza de gobierno que ya no contaba con los demócratas cristianos.
A pesar de su preparación filosófica y científica, los demócratas cristianos no lograron mantenerse en el gobierno. Se quedaron fuera tras la disputa con Endara y se convirtieron en oposición. Mientras tanto, el PRD empezó a trabajar para las elecciones de 1994. Nos enfocamos en esa tarea y, efectivamente, en esas elecciones el doctor Ernesto Pérez Balladares fue nuestro abanderado. Ganamos de manera
Deleted[Jorge Murillo]: "
categórica. Le ganamos a otros candidatos como Rubén Darío “ Deleted[Jorge Murillo]: " Chinchorro ”
Carles, Arias Calderón y otros que también se
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Asian)等线 Light, 14 pt,
presentaron.
Bold
DIRECCIÓN DE PÉREZ BALLADARES Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Font color: Auto
Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li
Recordando y pensando en voz alta 263
El PRD ganó las elecciones a solo 5 años de la invasión, lo que Deleted[Jorge Murillo]: Como mencioné, el partido ya se había hizo de esa victoria un triunfo histórico. El partido reactivó los reactivado y organizado, funcionando con su fortaleza en los
frentes sectoriales. Fui elegido Secretario General del Frente
frentes sectoriales y de masa, entre ellos el frente empresarial, Sindical del partido en un acto muy grande y simbólico. Recuerdo
campesino, de la que, en mi toma de posesión, pronuncié un discurso s ciencia s exacta s , de los trabajadores “ el frente sindical ” antiimperialista, porque todavía sentía el resentimiento y el dolor
, el frente femenino, y muchos más. Estos por la invasión y por la forma en que fue derrocado nuestro
frentes fueron reactivados, siendo parte fundamental de la gobierno, además de cómo fueron tratadas nuestras Fuerzas
Armadas, las Fuerzas de Defensa. También me dolía el
estructura y fortaleza orgánica del partido, tanto para la comportamiento de muchos panameños que creyeron en las
movilización como para la acción. Además, se trató de instituir promesas de "justicia y libertad", que proclamaba monseñor
Marcos McGrath, quien se convirtió en un vocero de ese desastre
la Escuela de Cuadros, liderada por el comandante Benjamín histórico y que precisamente el 9 de enero de 1990, señaló que la
Colamarco. Todo esto ayudó a reactivar el partido, que volvió invasión era la “Liberación de nuestro país”. a posicionarse fuerte. Deleted[Jorge Murillo]: ,
Una vez en el gobierno, el doctor Pérez Balladares, un economista y estadista extraordinario, llamó a trabajar con él a las filas del PRD. Convocó a muchos profesionales, algunos del PRD y otros no, para formar parte de su gobierno como ministros de Estado. Creó un gobierno de coalición, con técnicos y profesionales de alto perfil, ya que el país atravesaba una situación económica crítica. Era necesario desarrollar un plan de reactivación económica a corto y mediano plazo, que permitiera sacar al país adelante, combatir el desempleo y promover el desarrollo social. El proceso de modernización y privatización se realizó durante la gestión del doctor Pérez
Recordando y pensando en voz alta 264
Balladares, y fue un éxito que permitió que los puertos estuvieran listos para el futuro
Entre los retos más importantes estaba mejorar el sistema educativo, el sistema de salud, y cumplir con los Tratados Torrijos-Carter, que aún estaban en proceso.
¡MITRABS EN TIEMPOS DE DOENS! Formatted[Edson Murillo]: Font: (Asian)等线 Light, 14 pt,
Bold
Cuando el doctor Ernesto Pérez Balladares ganó las elecciones, Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
