RECORDANDO Y PENSANDO EN VOZ ALTA by MAURO MODESTO MURILLO - HTML preview

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De inmediato, empecé a hacer planes de progreso laboral. Como todo joven, comencé a crear sueños e ilusiones. No obstante, cuando me gradué en 1965, obtuve el tercer puesto de honor de la graduación, lo que me daba derecho a una beca del Deleted[Jorge Murillo]: e LIFUd IFARHU de 75 balboas mensuales. El primer puesto lo ocupó, Víctor Manel Jaén, un compañero del taller de Construcción; el segundo lugar Guillermo Todd del taller de Electricidad. Sin embargo, para poder ir a la universidad, necesitaba completar el bachillerato en ciencias, ya que me faltaban entre cuatro y cinco materias para cumplir con los requisitos necesarios.

Así que hice planes de buscar trabajo mientras estudiaba el bachillerato en las noches, y en enero de 1966 conseguí empleo en el Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE). El ingeniero que me entrevistó, Carlos Rodríguez (Cao,), un hombre humilde, me ofreció el puesto de ayudante general en electromecánico, con un salario de 255 balboas. Deleted[Jorge Murillo]: electricidad Durante el día trabajaba y, por las noches, estudiaba el bachillerato en el Instituto Istmeño Quirós y Quirós, en la Deleted[Jorge Murillo]: Urracá Plaza de la Catedral.

En 1967, completé el bachillerato y estaba listo para entrar a la universidad y aprovechar mi beca. Quería estudiar ingeniería eléctrica, pero en ese momento la Universidad Nacional no Recordando y pensando en voz alta 109 ofrecía esa carrera, solo ingeniería electromecánica. Así que un Deleted[Jorge Murillo]: mecánica. grupo de compañeros, provenientes de diferentes escuelas (Instituto Nacional, Liceo de Señoritas, Escuela de Artes y Oficios, Colegio San Agustín, La Salle y Javier), nos matriculamos en la Facultad de Ingeniería para estudiar ingeniería electromecánica.

Éramos 45 estudiantes cuando nos asignaron al profesor que se encargaría del curso preparatorio para ingresar a la facultad. El profesor nos advirtió que éramos demasiados y que no todos pasarían la prueba, así que debíamos estudiar mucho. Además, nos indicó que necesitábamos un libro de matemáticas, el "Mathematics 100", que estaba en inglés. Yo no tenía problema con eso, ya que sabía inglés y podía costear el libro.

Durante el curso preparatorio, me iba bien. Incluso me conseguí un profesor de matemáticas que vivía en Marañón y Deleted[Jorge Murillo]: al me ayudó a resolver los problemas y entender las teorías del libro. Resolví los 100 problemas del libro y me sentía preparado para la prueba, ya que el profesor nos había dicho que de esos 100 problemas escogería 20 para el examen.

El día del examen, sin embargo, nos llevamos una sorpresa: los problemas no eran de ese libro, sino de otro. Eso complicó las

Recordando y pensando en voz alta 110 cosas y, aunque fui uno de los que mejor salió en la prueba, solo saqué 65 puntos, lo que no era suficiente para aprobar. Mis compañeros del Instituto Nacional y de otras escuelas tampoco pasaron. Curiosamente, los únicos que aprobaron la prueba fueron los estudiantes de colegios privados como La Salle, Javier y San Agustín, que eran considerados colegios de élite.

Esto me frustró muchísimo. Sentí que había sido víctima de discriminación, ya que parecía que el profesor favorecía a los estudiantes de esos colegios. Pese a todo, algunos de nosotros decidimos seguir adelante, ya que yo aún tenía la beca. Me matriculé en la Escuela de Matemáticas en 1967, y aunque pasé el semestre, fue una época difícil porque ya había nacido mi primer hijo, Mauro, en diciembre de 1966. Mantener a mi familia con los 75 balboas de la beca era insuficiente.

Finalmente, tomé la decisión de dejar la universidad y concentrarme en trabajar para mantener a mi hijo y ayudar en casa. A mis 22 años, ya era un hombre con responsabilidades, así que renuncié a la beca y al IRHE para buscar mejores oportunidades.

 

Recordando y pensando en voz alta 111 Tuve suerte, pues un profesor de construcción de la Escuela de Artes y Oficios me conocía y me ofreció un trabajo como profesor en su escuela nocturna. el profesor era Alejandrino Jiménez. Enseñaba lectura de planos y presupuestos eléctricos a estudiantes que querían ser maestros de obra. La clase era de 6 a 9 de la noche, y así comencé una nueva experiencia como docente en la Escuela Práctica de Construcción Alejandrino Jiménez, cerca del Teatro Roxy. Al principio fue difícil, pero con el tiempo fui desarrollando mi estilo de enseñanza y me fue gustando. Fue una etapa muy gratificante.

En ese periodo, fui profesor durante 10 años, y uno de mis alumnos fue Genaro López, quien más tarde se convertiría en un gran dirigente sindical de la construcción. Lo recuerdo cuando era solo un joven de 16 años, callado, sin saber lo que el destino le tenía preparado.

A pesar de este trabajo adicional como profesor, mis ingresos aún eran limitados. Por eso, un amigo de la familia, que era jefe de seguridad en el Hotel Panamá, me ayudó a conseguir un empleo como electricista de mantenimiento en el hotel. Ganaba 75 centavos la hora, lo que sumaba unos 200 dólares mensuales, más lo que ganaba como profesor.

 

Recordando y pensando en voz alta 112 Este trabajo me permitió mantener a mi familia, pero los turnos rotativos dificultaban que pudiera regresar a la universidad. Además, durante este tiempo, mi familia creció: tuve varios hijos más con Ana Isabel, mi esposa, con quien me había casado después de conocerla en Marañón. Eventualmente, nos Deleted[Jorge Murillo]: . mudamos a una casa más grande y digna en La Concepción, lo que mejoró nuestra calidad de vida.

“EN LA COMPAÑÍA PANAMEÑA DE FUERZA Y Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, LUZ ” Bold, Font color: Auto

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En 1968, después de haber aplicado meses atrás, finalmente fui llamado para trabajar en la Compañía Panameña de Fuerza y Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt

Luz. Aunque el salario era menor (66 centavos la hora), acepté Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li

el puesto porque veía más futuro allí. Empecé en mayo de 1968 en el departamento de telefonía, donde aprendí mucho sobre el funcionamiento de los sistemas telefónicos y la instalación de equipos bajo la supervisión de grandes técnicos como Víctor Mariche. y Alfonso González Sánchez.

Así fue como comencé a trabajar en la Compañía Panameña de Fuerza y Luz. Recuerdo que cuando le informé al ingeniero de mantenimiento del Hotel Panamá que me iba a la Fuerza y Luz, donde me ofrecían 66 centavos por hora, me dijo: "No, pero yo Recordando y pensando en voz alta 113 te puedo pagar más". Me ofreció 85 centavos, 10 centavos más de lo que ganaba, pero le respondí: "No, me voy, porque aquí no veo futuro". Lo entendió y me dijo: "Hermano, tienes razón, Deleted[Jorge Murillo]: Líbano te comprendo. Bueno, que te vaya bien, y si no te va bien allá, tienes las puertas abiertas aquí". Me despedí y me fui.

En mayo de 1968, empecé a trabajar en la Fuerza y Luz en el departamento de PBX, centralitas y equipos especiales, un área que requería conocimientos teóricos y técnicos. Yo tenía mi diploma que me acreditaba, y muchos de los que trabajaban allí eran egresados de la Escuela de Artes y Oficios o del Mecánica Deleted[Jorge Murillo]: m de Divisa. Otros compañeros eran empíricos, pero conocían muy bien su trabajo.

Al llegar, me presentaron a todos los compañeros y me asignaron a trabajar con Elberto Luis Cobos, un compañero afable. Me convertí en su ayudante, y él me ayudó a conocer los sistemas telefónicos. Éramos instaladores, y Cobos me enseñó a instalar el equipo, los códigos de colores de los cables telefónicos (los cinco colores primarios), y cómo se organizaban las conexiones en los bloques terminales. Me mostró los principios básicos de la telefonía, y con él fui aprendiendo mucho, ya que no era un compañero egoísta, sino muy generoso con su conocimiento.

Recordando y pensando en voz alta 114

Con el tiempo, descubrí que Cobos, además de ser un gran compañero, también era colonense como yo. Me dijo: "Sí, cuando averigüé tu expediente, me di cuenta de que éramos paisanos, y me alegré de que te asignaran conmigo". Desde entonces, desarrollamos una gran amistad y compañerismo, pero no era una amistad cualquiera; era un amigo extraordinario, diferente a los demás.

Quiero hacer una pausa aquí para destacar lo especial que fue este compañero, porque influyó mucho en mi vida y me transformó en la persona que soy hoy, cambiando mi forma de pensar y de ver la sociedad y el mundo.

Después de establecerme en la Compañía Panameña de Fuerza y Luz, continué trabajando bajo la guía de Elberto Luis Cobos, quien se convirtió en una figura clave en mi formación profesional. No solo me enseñó los aspectos técnicos de la telefonía, sino que también influyó mucho en mi forma de ver la vida y en mi manera de interactuar con los demás.

Con el tiempo, fui adquiriendo mayor experiencia en el manejo de equipos de telefonía y sistemas PBX. Aprendí a realizar instalaciones complejas y a resolver problemas técnicos con rapidez. Lo que más me gustaba de mi trabajo era que no era

Recordando y pensando en voz alta 115 repetitivo como en el Hotel Panamá, donde el mantenimiento era más rutinario. Aquí, cada día representaba un nuevo reto, y eso me motivaba a seguir aprendiendo y creciendo.

Una anécdota que nunca olvidaré fue cuando me asignaron un proyecto grande, en el que tuve que trabajar con un equipo más avanzado de lo que estaba acostumbrado. Afortunadamente, conté con la ayuda de Cobos, quien me guio pacientemente. Con su apoyo, logramos completar el proyecto con éxito, lo que me dio una gran satisfacción y me hizo sentir que realmente estaba avanzando en mi carrera.

A pesar de todo, no fue fácil. Los primeros meses fueron duros, pues aún me estaba adaptando a las nuevas responsabilidades y también estaba buscando el equilibrio entre mi trabajo y mi vida familiar. Mis hijos crecían rápido, y siempre estaba buscando maneras de mejorar mis ingresos para ofrecerles una vida mejor. Además, seguía siendo profesor en la escuela nocturna, lo que me ocupaba varias horas de mi tiempo.

En esos años, conocí a mucha gente valiosa, pero ninguno dejó una huella tan profunda como Cobos. Su generosidad y su forma de ver la vida me hicieron reflexionar sobre lo importante que es ser solidario y compartir el conocimiento.

Recordando y pensando en voz alta 116 Gracias a él, aprendí que el trabajo en equipo y el compañerismo son esenciales para el éxito en cualquier profesión.

Así pasaron los años, y seguí desarrollándome como Deleted[Jorge Murillo]: Un día, Cobos me confesó que tenía profesional. Gracias a los conocimientos adquiridos y a las planes de jubilarse pronto. Para mí, fue un golpe, porque sabía

que perdería a un gran mentor y amigo. Sin embargo, lo entendí.

oportunidades que me brindó la Fuerza y Luz, pude mejorar mi Había trabajado duro durante muchos años, y merecía disfrutar de

situación económica y asegurar el bienestar de mi familia. No su tiempo libre. Cuando se fue, me sentí un poco perdido al

principio, pero al mismo tiempo, estaba preparado para tomar más

fue fácil, pero con esfuerzo y dedicación, logré mis objetivos. responsabilidades. Sabía que todo lo que él me había enseñado

“ me sería útil en mi futuro. UTEROS SOCIALES ”

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Nosotros venimos de dos "úteros". Todo ser humano que llega Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 12 pt,

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al mundo lo hace desde dos tipos de úteros. El primero es el

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útero materno, donde nuestra madre nos concibe, nos mantiene, nos nutre y nos cuida durante aproximadamente nueve meses. Después de esos nueve meses, salimos al mundo exterior. La mayoría de las veces nacemos sanos, aunque en ocasiones algunos enfrentan dificultades de salud, pero el punto es que nacemos con un cerebro listo, ansioso de aprender y de conocer este nuevo mundo.

En el útero materno, ya conocemos nuestro entorno, pero al

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salir de ese mundo entramos en el segundo útero: el útero

Deleted[Jorge Murillo]: **

Recordando y pensando en voz alta 117 social.. Apenas nacemos, entramos en este "útero social" y Deleted[Jorge Murillo]: **

comenzamos a aprender. Reconocemos voces, rostros, sonidos, sabores y olores. Vamos captando todo lo que nos rodea y aprendemos de ello. Todo lo que encontramos en este ambiente forma parte de nuestro útero social: nuestra madre, tías, hermanos, abuelos, y toda la gente que nos rodea y nos enseña, directa o indirectamente.

Este útero social es clave para nuestro desarrollo. Aprendemos de la gente que nos rodea, formándonos con cada etapa de la vida. A medida que crecemos, acumulamos conocimientos y experiencias que nos permiten tener una visión del mundo en el que vivimos. Esta formación puede ser buena si estamos rodeados de personas que nos enseñan valores positivos, como los abuelos y padres que desean lo mejor para nosotros. Nos mandan a la escuela, los profesores nos enseñan ciencias y conocimientos, y si vamos a la iglesia, aprendemos sobre la fe y la bondad. Así, creamos una visión del mundo a partir de las influencias positivas que nos rodean.

Sin embargo, también podemos aprender cosas malas. Hay personas en nuestro útero social que tratan de inculcarnos malos hábitos, y si no estamos atentos, podemos adoptar esas conductas sin darnos cuenta. El útero social tiene influencias Recordando y pensando en voz alta 118 tanto positivas como negativas, y estas pueden determinar la calidad de vida que tengamos, nuestra proyección en la sociedad y nuestra visión del mundo.

El ser humano es único porque llega al mundo con su "hardware" y "software" listos. Desde que nacemos, nuestro cerebro, que sería el "software", empieza a procesar toda la información que nos ofrece el útero social. Procesamos y almacenamos cada cosa, y eso nos ayuda a construir ilusiones y expectativas de lo que nos rodea.

Como mencioné antes, el útero social puede ser positivo o negativo. Un niño que crece en un hogar lleno de peleas o en un barrio violento puede formar una imagen distorsionada de lo que es la vida. Pero si tiene padres que lo aconsejan bien, podrá crear un balance y darse cuenta de que la vida no siempre tiene que ser violenta.

El útero social es, por tanto, un factor clave en la formación de cada ser humano. Es donde recibimos nuestras primeras impresiones y lecciones de la vida. Esto me lleva a explicar cómo fue mi encuentro con Elberto Cobos, mi compañero en la Fuerza y Luz, y cómo su útero social fue muy diferente al mío.

 

Recordando y pensando en voz alta 119 Cobos y yo venimos de dos úteros maternos distintos, el suyo y el mío. Pero nuestros úteros sociales fueron muy diferentes, y eso lo entenderemos al ver nuestras historias.

Yo nací en el pueblo de Salamanca, un lugar sin electricidad, carreteras, ni agua potable. Salí de allí cuando me llevaron a Gamboa, y esa experiencia fue un cambio radical. Gamboa era un entorno diferente, saludable, con personas de culturas y lenguas distintas. Allí, comencé a aprender inglés sin saber que sería tan relevante en mi vida futura. Mi recorrido por diferentes lugares como Gamboa, Marañón, El Chorrillo, Garachiné, Jaqué y Calidonia fue parte de mi útero social, que me enseñó lecciones importantes.

Por suerte, siempre estuve rodeado de gente buena que me protegía de caer en malas influencias. Mis padres, abuelos, y personas mayores me cuidaron y me guiaron. Este apoyo fue clave para que, aunque viviera en lugares con peligro de malas influencias, siempre me mantuviera a salvo. A lo largo de mi vida, mis padres y maestros inculcaron en mí la importancia de la educación.

Mi papá fue un hombre que emigró de Colombia a Panamá a los 15 años, y siempre me hacía énfasis en que debía estudiar

Recordando y pensando en voz alta 120 para no repetir su historia, ya que solo llegó hasta tercer grado. A pesar de eso, era un hombre versátil, capaz de hacer carpintería, agricultura, y hasta oficios como curandero. Me enseñó a ser honesto y a trabajar duro. Mi papá jugó un papel fundamental en mi vida, enseñándome valores como el respeto y la responsabilidad.

Mi abuela materna también tuvo una gran influencia en mi útero social. Era muy religiosa, siempre rezaba el rosario en casa porque no podía ir a misa. Siempre hablaba de Dios y la Virgen del Carmen, y me inculcó el respeto por la religión. Me cuidaba mucho y sentía que me quería y protegía.

Cuando ingresé en la Escuela de Artes y Oficios, tuve buenos maestros y compañeros, lo que enriqueció aún más mi útero social. Personas como Sebastián Torres, Ricardo Li Luque, Deleted[Jorge Murillo]: Federico Ali Guillermo Todd, y Jorge Graham fueron compañeros Deleted[Jorge Murillo]: Torti ejemplares. Mis profesores, como Enrique Riley Puga y Miguel de Hoyos, también fueron grandes mentores que nos enseñaron no solo los aspectos técnicos, sino también valores y principios.

El ambiente en la Escuela de Artes y Oficios era muy positivo. Todos teníamos familias humildes, pero estábamos rodeados de buenos ciudadanos y grandes educadores. Nos inculcaron

Recordando y pensando en voz alta 121 valores y una educación sólida, lo que se reflejó en nuestros éxitos posteriores.

Algunos compañeros se destacaron en diferentes campos, como Sebastián Torres, que estudió radiología y trabajó muchos años en la Caja del Seguro Social, o Jorge Graham, quien se convirtió en contratista electricista. Otros siguieron carreras como la docencia, como Warner Berry, quien se formó como profesor de inglés. Aunque algunos compañeros ya no están con nosotros, todos tuvimos éxito en mayor o menor medida, gracias a la influencia positiva de nuestro útero social.

Igualmente, Cristóbal “Cholito” Sánchez trabajó con nosotros en Intel. Trabajaba en la central y era muy bueno en lo que hacía. Luego regresó a su tierra natal, Penonomé, pero no supe más de él. Creo que aún sigue vivo, el "Cholito" Sánchez, una excelente persona.

Todos mis compañeros fueron muy exitosos, cada uno a su manera. En mayor o menor grado, todos logramos el éxito. Yo, años después de graduarme, logré pasar la prueba en el Cuerpo de Bomberos para obtener el título de maestro electricista. Me asignaron el número ME 79. Deleted[Jorge Murillo]: MME

 

Recordando y pensando en voz alta 122

Nuestro "útero social" fue muy positivo para todos mis compañeros, ya sea en el taller de electricidad, construcción, electrónica o refrigeración. Todos logramos ser exitosos porque la educación que recibimos, tanto en la escuela como en nuestras familias, fue excelente, a pesar de que muchos veníamos de familias humildes. Eran buenos ciudadanos y buenos panameños que nos inculcaron valores sólidos y una educación de calidad. Nos formaron muy bien.

El ejemplo del "útero social" es muy claro en el caso de mi compañero Elberto Cobos, con quien trabajé. Él también tenía un excelente útero materno, provenía de una buena madre, buenos hermanos y se crio en un hogar con reglas de oro: respeto, disciplina y una visión clara hacia el estudio. Su padre y su familia lo impulsaron a estudiar y ser una persona de bien. Como buen colonense, asistió a la escuela y más tarde fue enviado a estudiar a la Escuela de Artes Mecánicas de Divisa, donde se graduó como electricista y también como técnico en electrónica.

Su padre adoptivo, su padrastro, Don Félix Dixon, desempeñó Deleted[Jorge Murillo]: Sus padres adoptivos, especialmente un papel clave en su educación. Don Félix era un técnico Deleted[Jorge Murillo]: desempeñaron destacado en electrónica y, además de su conocimiento técnico, era un hombre comprometido con las luchas sociales. Era, Recordando y pensando en voz alta 123 como se decía en esos tiempos, un "revolucionario" en términos de ideas. Esto lo supe con el tiempo, ya que al principio no estaba al tanto de sus inclinaciones políticas. Don Félix tenía una visión clara y crítica de la situación política y social del país, particularmente de la influencia de los estadounidenses en Panamá.

El compañero Cobos creció en ese ambiente. Sus padres y sus amistades, principalmente las de Don Félix, compartían una visión revolucionaria. Tenían una formación ideológica y política que les permitía interpretar la realidad de manera crítica. Para ellos, la presencia militar norteamericana en Panamá, con sus bases en la Zona del Canal, era perjudicial para la economía y el desarrollo sociopolítico del país. Creían que la intención de los Estados Unidos era perpetuar su control sobre Panamá y convertir al país en una colonia o incluso en un estado más de la Unión Americana.

Mientras que Cobos creció en un entorno donde estas luchas sociales e ideológicas eran parte de la vida cotidiana, mi experiencia fue muy distinta. Como mencioné antes, yo había crecido con una visión positiva de los estadounidenses, ya que mi padre había trabajado para ellos, y en Gamboa habíamos vivido bajo su influencia. No tenía una visión crítica de su Recordando y pensando en voz alta 124 presencia en Panamá, sino más bien una de gratitud. Pero para Cobos, el "útero social" en el que creció estaba lleno de historias de resistencia y lucha.

El hermano de su mentor, el profesor Luis Navas Pájaro, también fue un revolucionario. Juan Navas Pájaro, al igual que su hermano, era comunista, y en ese tiempo, los comunistas eran perseguidos por los gobiernos de turno y las agencias de inteligencia, como la CIA. Juan fue enviado a curarse, a la Unión Soviética, de metrallas que le habían quedado como secuela de los disparos recibidos en los eventos de enero de 1964, y cuando regresó a Panamá, fue perseguido, y asesinado dos días después de su llegada, en junio de 1966, apareció muerto en el corredor de Colón, y las autoridades culparon a Don Félix Dixon, el padre de Cobos, de su asesinato. Esto no era cierto, y tanto la familia Navas como la de Cobos sabían que la CIA, en contubernio con el gobierno, era la responsable. A pesar de esto, Don Félix fue encarcelado, aunque más tarde se comprobó su inocencia.

El compañero Elberto Cobos creció en este ambiente de lucha, persecución y resistencia, lo que claramente marcó su carácter y su visión del mundo. Aunque era joven, ya estaba

 

Recordando y pensando en voz alta 125 formándose como un guerrero social, solidario con su familia y sus amigos, y comprometido con la causa de su pueblo.

En contraste, mi educación fue muy diferente. Mis padres nunca habrían lanzado una piedra contra los estadounidenses. Mi padre, que había emigrado de Colombia, siempre mostraba respeto hacia el gobierno y las autoridades, nunca habló mal de los gobernantes ni de los norteamericanos. En mi hogar, no había ninguna conversación sobre luchas sociales o políticas. De hecho, todo mi entorno era de respeto y reverencia hacia los gobernantes.

Cobos, por otro lado, había crecido en un ambiente donde la política, la ideología y las luchas sociales formaban parte de su vida cotidiana. Con su conocimiento sociopolítico, me empezó a enseñar, poco a poco, sobre conceptos que yo desconocía completamente. Me hablaba de capitalismo, un término que para mí significaba simplemente tener dinero, ya que mi objetivo al trabajar era precisamente ganar plata. Pero él me decía que, aunque todos trabajamos por dinero, el sistema en el que vivíamos era mucho más complejo. Me hablaba de la oligarquía, de la aristocracia, de la explotación y del socialismo, conceptos que yo apenas comprendía.

 

Recordando y pensando en voz alta 126 Cobos también mencionaba el "macartismo", un término que yo no conocía en absoluto. Él había crecido rodeado de un lenguaje político y social que para mí era completamente nuevo. Mi útero social no me había preparado para entender esos conceptos, ya que, en mi barrio de Marañón, todos éramos iguales. No percibía diferencias significativas entre los pobres y los ricos, ni tenía una clara comprensión de lo que significaba ser pobre o rico. Vivía como si fuera un animalito en el bosque, simplemente sobreviviendo sin cuestionar qué me deparaba el futuro.

Con el tiempo, gracias a Cobos, comencé a entender que en Panamá existían diferentes clases sociales y que el país tenía profundas divisiones. Su "útero social" le había dado una perspectiva más amplia y le permitió enseñarme cosas que, a mis 24 años, aún no comprendía. Él, con solo 20 años, ya tenía un entendimiento claro de las dinámicas sociales, económicas y políticas del país. Y eso me abrió los ojos a una realidad que antes no había considerado.

Comencé a trabajar como instalador junto a mi compañero Elberto Cobos. En ese proceso, además de trabajar juntos, también pasábamos tiempo estudiando. Yo era como un alumno para él. Durante toda la semana nos dedicábamos a Recordando y pensando en voz alta 127 aprender, y hasta los fines de semana nos reuníamos para conversar sobre los mismos temas. Era una formación sociopolítica constante, un diálogo permanente sobre diferentes temas. Entre nosotros se generó una confianza tan profunda que era como si fuéramos hermanos de sangre.

Había una identidad de clase muy marcada entre Cobos y yo, y una empatía que nos unía. Incluso llegué a conocer a su padre en Colón, cuando fuimos allí una vez, y conocí a su familia en Marañón. También conocí a su novia, María Josefa, a quien todos llamaban "Chepi", que fue su esposa durante toda su vida y con quien tuvo sus hijas.

Como dije, siempre estábamos conversando. Cada vez que hablábamos, aprendíamos cosas nuevas, analizábamos ideas y compartíamos conocimientos. De vez en cuando hacíamos chistes para relajarnos y reír, lo que hacía que nuestra amistad fuera aún más amena. Cobos no solo se convirtió en un compañero de trabajo, sino en mi amigo y hermano. Yo me sentía encantado y agradecido de tener esas conversaciones con él, ya que siempre estaba aprendiendo algo nuevo.

Al mismo tiempo, Cobos también aprendía de mí, sobre todo de mis experiencias en lugares como el monte, Garachiné,

Recordando y pensando en voz alta 128 Salamanca y Gamboa, ya que él no había vivido en esos ambientes. De esa manera, nuestra amistad creció, compartiendo conocimientos y experiencias, cada uno desde su propia perspectiva.

Un día, en el trabajo, nuestro jefe Víctor Mariche asignó a Cobos la tarea de liderar un equipo de compañeros para instalar una centralita telefónica en la Zona Libre de Colón. Se fueron tres compañeros, incluyendo a Cobos, a cumplir esa misión. Durante su estancia en Colón, compañeros de la central telefónica de allí se acercaron a ellos. Resulta que, en Colón, los trabajadores de la Compañía Panameña de Fuerza y Luz ya habían formado un sindicato en 1949, pero al ser pocos los trabajadores y con limitadas acciones, no habían logrado mucho en veinte años. Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt

“SINDICATO DE TRABAJADORES DE LA Deleted[Edson Murillo]: FUERZA Y LUZ ” Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt

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Los compañeros colonenses hablaron con Cobos y los otros Bold, Font color: Auto dos, proponiendo la idea de trasladar el sindicato de Colón a la Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, ciudad de Panamá, donde tendría más fuerza. Cobos y los Font color: Auto demás estuvieron de acuerdo, y se comprometieron a llevar esa Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt

misión adelante. Al regresar a Panamá, Cobos convocó a una Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li

Recordando y pensando en voz alta 129 reunión con todos nosotros en el departamento de telecomunicaciones y nos explicó la propuesta de los compañeros de Colón. Tras discutirlo, decidimos organizar reorganizar el sindicato en la ciudad de Panamá, aunque con Deleted[Jorge Murillo]: un

cierto temor, ya que la empresa tenía antecedentes de despedir a quienes intentaran formar sindicatos.

Sin embargo, el ambiente político en 1969 había cambiado. El Ministerio de Trabajo había sido fundado en enero de ese mismo año, y ya había autoridades laborales que ofrecían protección. Además, el gobierno militar, que había derrocado a Arnulfo Arias en, el 11 octubre 1968, era visto como un régimen más favorable a los intereses de los trabajadores. y del Pueblo en general. Esto nos permitió avanzar con la idea del sindicato sin tanto miedo a represalias.

Comenzamos la ardua tarea de afiliar a trabajadores al sindicato. Fue un trabajo difícil, pero logramos que una gran cantidad de compañeros de distribución eléctrica y de instalación telefónica se afiliaran. De hecho, la mayoría de los afiliados provenían del área de telefonía, pero en total éramos más de 300 trabajadores.

 

Recordando y pensando en voz alta 130

Con esa cantidad de afiliados, organizamos una Asamblea General, en la cual formamos la primera Junta Directiva del sindicato. en Panamá. José Isaac Díaz, (Chalia), un valiente compañero del área de centrales, fue elegido como el primer secretario general del sindicato. A pesar de las reservas que muchos tenían, aceptó el cargo y fue juramentado.

En esa primera Junta Directiva también estuvieron compañeros históricos como Álvaro Tejeira, Milton Biddy, Elberto Cobos, Deleted[Jorge Murillo]: Billy Mauro Murillo y José María Jované, entre otros. Jované, un chiricano y demócrata cristiano, intentó controlar el sindicato, pero Cobos, que era marxista-leninista, se opuso y no permitió que se tomara el control del sindicato. Jované tenía un discurso muy intelectual que muchos no entendían, mientras que Cobos hablaba con un lenguaje más popular, fácil de entender para todos, lo que permitió que nuestro grupo mantuviera el control del sindicato bajo la orientación de Cobos.

Así fue como constituimos el sindicato formalmente en la ciudad de Panamá. Además, ya había otras organizaciones sindicales en el país, como la Confederación de Trabajadores de la República de Panamá (CTRP), de corte socialdemócrata,

Deleted[Jorge Murillo]: Nacional

y la Central Istmeña de Trabajadores (CIT), de corte socialcristiano. Decidimos afiliar nuestro sindicato a la CTRP, Deleted[Jorge Murillo]: CNT

Recordando y pensando en voz alta 131 que tenía un instituto de capacitación sindical en la Avenida Balboa llamado el Instituto para la Formación del Sindicalismo Libre.

Fui a un seminario allí con el compañero José Isaac Díaz (Chalia), el compañero Cobos, entre otros, para aprender lo básico sobre el sindicalismo. Nos enseñaron cómo se organizaba un sindicato, los derechos de los trabajadores y cómo se gestionaban las cuotas sindicales. Sin embargo, algo que me llamó mucho la atención fue cuando el expositor insistió en que el sindicalismo debía ser "apolítico". Según él, los sindicatos no debían involucrarse en política, y esto me quedó grabado en la cabeza, aunque con el tiempo entendí que ese "sindicalismo libre" del que hablaban significaba estar libre de influencias comunistas o de izquierdas.

Con un certificado en mano, al igual que “Chalia”, comenzamos nuestra labor como sindicalistas en la Compañía Panameña de Fuerza y Luz. Sin embargo, pronto surgió una diferencia de criterios entre Cobos y yo. Mientras él me hablaba de política, yo le respondía que el sindicalismo no debía mezclarse con la política, lo que generó cierto conflicto. No llegábamos a pelearnos, pero la discusión sobre si el sindicalismo era o no político se volvió un tema constante. Recordando y pensando en voz alta 132 Cada vez que Cobos intentaba hablar de política, yo le pedía que no lo hiciera. Le decía: "Háblame de sindicalismo, de seguridad en el trabajo, de salarios, de viáticos, de puestos de trabajo, de movilización, pero no de política". Esa tensión entre nosotros, aunque no rompió nuestra amistad, marcó una diferencia importante en nuestra manera de ver el sindicalismo.

Los demás compañeros también eran novatos como yo en estos temas, y al principio todos evitábamos entrar en discusiones sobre política. Así fue hasta el año 1970 o 1971, cuando surgió un problema importante.

La Compañía Panameña de Fuerza y Luz estaba regulada por una entidad creada por el gobierno militar, la Dirección Nacional de Electricidad, Gas y Teléfonos, bajo la dirección del ingeniero Víctor Cruz Urrutia(padre). Esta institución tenía Deleted[Jorge Murillo]: Juliao Frutas. la misión de regular las tarifas de electricidad, gas y teléfono para evitar que la empresa se excediera en los cobros. En una de sus auditorías, la Dirección encontró que la compañía había cobrado en exceso a los usuarios, en electricidad, por lo que debían devolver alrededor de 3 millones de dólares a los clientes.

 

Recordando y pensando en voz alta 133

La compañía argumentó que, debido a las pérdidas que tenía en la operación del gas, el excedente de la electricidad, había compensado esas pérdidas con las tarifas elevadas de otros servicios tarifa eléctrica se lo compensaba, algo que la comisión reguladora no aceptó. La empresa sugirió entonces amenazó con cerrar la planta de gas que operaba en el Chorrillo, cerca del cuartel central de la Guardia Nacional, alegando que no era rentable. Sin embargo, la Dirección Nacional de Electricidad, Gas y Teléfonos no aceptó, le planteó Deleted[Jorge Murillo]: no aceptó a la propuesta de la Fuerza y Luz que cerrara, y les ordenó devolver el dinero a los usuarios de electricidad con un ajuste en la tarifa eléctrica.

Ante esta situación, nosotros, como sindicato, decidimos movilizarnos. El día en que la compañía tenía previsto retirar los medidores de gas y cerrar la planta, nos organizamos para rodear la planta con los camiones de teléfono y los trabajadores, impidiendo la salida de los vehículos. En el departamento de gas solo teníamos un afiliado al sindicato, el señor Howard Calender, pero decidimos defender a todos los trabajadores, ya que sabíamos que, de cerrarse la planta, muchos quedarían sin empleo. Aquella acción fortaleció la unidad de los trabajadores Deleted[Jorge Murillo]: solidificó

 

Recordando y pensando en voz alta 134 del gas con el apoyo de los trabajadores de Teléfonos, y logramos detener el cierre de la planta de Gas.

En ese momento, el teniente coronel Noriega, que estaba al Deleted[Jorge Murillo]: general mando de la Guardia Nacional en ausencia del General Torrijos, Deleted[Jorge Murillo]: de intervino. que se encontraba en México, intervino. Nos llamó para que le explicáramos el problema. Fuimos a hablar con él y, tras escucharnos, decidió que no se cerraría la planta. Además, propuso la creación de una nueva empresa de gas llamada "City Gas". Esta medida fue bien recibida, y se creó una comisión encabezada por el ingeniero José Guanti para llevar adelante el proyecto.

En paralelo, en 1971 se había promulgado el nuevo Código de Trabajo, que entró en vigencia en abril de 1972, junto con la nueva Constitución Política de Panamá. Esto cambió el panorama jurídico del país y consolidó un Estado de Derecho más favorable para los obreros y campesinos, reduciendo los abusos de los antiguos gobiernos oligarcas.

Frente a estos cambios, la Compañía Panameña de Fuerza y Luz intentó presionar al gobierno, alegando que la ciudad de Colón se quedaría sin electricidad debido a la falta de búnker para las plantas generadoras. Esto preocupó al gobierno militar,

Recordando y pensando en voz alta 135 y Torrijos ordenó a Noriega intervenir y nacionalizar la empresa.

NACIONALIZACIÓN DE LA FUERZA Y LUZ, Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, PASO AL IRHE Bold, Font color: Auto

Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, Font color: Auto

Así, el 1 de junio de 1972, la Fuerza y Luz fue nacionalizada y

Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt

pasó a ser parte del Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE). En este proceso, todos los empleados Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li

de la compañía, incluidos nosotros, fuimos transferidos al Deleted[Jorge Murillo]: n IRHE. Irónicamente, volví a la institución donde había comenzado mi carrera años atrás, cuando me nombraron ayudante electromecánico bajo la supervisión del ingeniero Carlos Rodríguez.

El sindicato jugó un papel crucial en todo este proceso. Incluso pedimos a Torrijos que convocara una asamblea general con todos los trabajadores para garantizar que sus derechos serían respetados. Esta asamblea se celebró el 7 de junio de 1972 en el antiguo Club de Fuerza y Luz. En esa reunión, nuestro secretario general, Elberto Cobos, planteó cuatro puntos clave:

1. Garantizar los derechos de los trabajadores. Formatted[Edson Murillo]: Font: Bold

 

Recordando y pensando en voz alta 136

2. Asegurar que se mantuvieran bajo la cobertura del Código de Trabajo.

3. Informar a los trabajadores sobre cualquier cambio estructural en la institución.

4. Mantener al sindicato como representante legítimo de los trabajadores.

Torrijos aceptó todos los puntos y prometió que se cumplirían. Incluso dijo que, si no lo hacía, los trabajadores podían "colgarlo del poste eléctrico más alto de la compañía". Todos Formatted[Edson Murillo]: Font: Bold salimos contentos de esa reunión.

El gobierno asumió el pasivo laboral de 3 millones de dólares que la empresa debía a los trabajadores y pagó 25 millones a la Compañía Panameña de Fuerza y Luz, restando el pasivo de las prestaciones.

Así terminó una etapa histórica para Panamá, marcada por la nacionalización de la Compañía Panameña de Fuerza y Luz, Deleted[Jorge Murillo]: de lafinalización con el sindicato desempeñando un papel firme y militante bajo la dirección de nuestro compañero Elberto Cobos.

Después de la Asamblea General con Torrijos, él designó una comisión que asistiría a la reunión anual de la OIT en Ginebra.

Recordando y pensando en voz alta 137

Como reconocimiento al papel histórico que acababa de desempeñar el sindicato en la nacionalización de la Fuerza y Luz, Torrijos quiso que el compañero Elberto Cobos representara a los trabajadores en esa reunión. Cobos, junto con el licenciado Luis Sherlie y otros representantes del gobierno, Deleted[Jorge Murillo]: Cherlie asistió a la reunión de la OIT en 1972 para explicar lo sucedido en Panamá.

Por ese tiempo, nosotros ya nos habíamos desafiliado de la CTRP (Confederación de Trabajadores de la República de Panamá). Inicialmente nos habíamos afiliado en 1970 o 1971 a esa central, que era de corte socialdemócrata, pero tras una experiencia en un seminario, decidimos cambiar nuestra afiliación a la Central Istmeña de Trabajadores, liderada por Julio César Pinzón, un sindicalista chiricano.

Cobos, que tenía una visión más clara del contexto político y sindical, fue quien promovió este cambio, sabía. Sabía que la Deleted[Jorge Murillo]: . CTRP seguía un modelo de sindicalismo influenciado por Deleted[Jorge Murillo]: S Estados Unidos, algo que, tras participar en seminarios y discusiones, ya no compartíamos. En esa época, el comunismo estaba fuertemente estigmatizado por la Guerra Fría, y en América Latina los sindicatos comunistas eran perseguidos. La CIA y los gobiernos locales, incluidos Panamá, vigilaban de Recordando y pensando en voz alta 138 cerca a cualquier líder sindical que mostrara simpatías comunistas, como el caso emblemático de Juan Navas Pájaro, entre otros líderes del Partido del Pueblo (el partido comunista en Panamá), quienes fueron detenidos y perseguidos.

La Revolución Cubana, que había triunfado en 1959 bajo el liderazgo de Fidel Castro, aumentó el temor al comunismo en la región. Estados Unidos impulsó la Doctrina de Seguridad Nacional, que promovía golpes de Estado contra cualquier gobierno progresista en América Latina. Esto marcó las décadas de 1960 y 1970 con golpes militares, persecuciones y encarcelamientos de líderes sindicales y comunistas.

En este contexto, el compañero Cobos, como táctica, optó por no afiliar el sindicato a la Central Nacional de Trabajadores de Panamá (CNTP), que tenía una inclinación hacia la izquierda. En su lugar, optamos por la Central Istmeña de Trabajadores (CIT), una organización más moderada que no levantaba sospechas entre los militares ni entre la clase política conservadora. Así, evitábamos poner en peligro el sindicato y nuestras posiciones laborales.

En 1972, después de la reunión con Torrijos, la CIT estaba afiliada a la (CLAT) Confederación Latinoamericana de

Recordando y pensando en voz alta 139 Trabajadores, organización regional socialcristiana, la Confederación Latinoamericana de Trabajadores de las Telecomunicaciones (CLTC).) En 1972, después de la reunión con Torrijos, tomamos el giro hacia la CIT estaba afiliada a la (CLAT) Confederación Latinoamericana de Trabajadores, organización regional socialcristiana, la Confederación Latinoamericana de Trabajadores de las Telecomunicaciones (CLTC).) que también estaba afiliada a la CLAT. Ese año, la CLTC organizó un congreso en Mar del Plata, Argentina, al que fueron invitados líderes sindicales de telecomunicaciones de toda América Latina y Europa. La directiva del sindicato decidió enviarme como representante de los trabajadores de telecomunicaciones de Panamá. Fue mi primera experiencia internacional, y la primera vez que viajaba en avión. Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt

CHOQUE IDEOLOGICO SOBRE FUNCIONES Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt, Bold, Font color: Auto DEL SINDICATO ( Formatted[Edson Murillo]: Font:Default)Garamond, 14 pt,

Font color: Auto

Partí hacia Buenos Aires en octubre de 1972. Cuando llegué, Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt me conecté con los compañeros de la Asociación de Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li Telegrafistas y Radiotelegrafistas de Argentina (ATRASATRA), quienes me rescataron de un hotel caro, el City Hotel, en el que me había hospedado sin saber, ya que,

Recordando y pensando en voz alta 140 para mí, los 100 dólares que llevaba parecían mucho dinero debido al tipo de cambio. Los compañeros me llevaron a un hotel más económico de su central, y al día siguiente partimos por tierra hacia Mar del Plata.

En Mar del Plata, conocí a muchos compañeros sindicalistas de toda América Latina. Uno de ellos fue Alberto Saiz Foster, un Deleted[Jorge Murillo]: Saez

telegrafista argentino que se convirtió en mi guía y mentor durante el congreso. Para mi sorpresa, en todas las intervenciones de los delegados, sin importar si eran argentinos, brasileños, venezolanos, colombianos, o incluso norteamericanos, el tema central era la política. Todos hablaban de política: criticaban a los gobiernos, la explotación, los partidos de derecha y la injerencia de Estados Unidos. Me sorprendió, ya que hasta ese momento yo creía que el sindicalismo debía ser apolítico.

Le expresé mi inquietud a Saiz Foster, y él me explicó: Deleted[Jorge Murillo]: Saez

"Compañero, usted ha sido educado bajo el sindicalismo norteamericano, que predica que es apolítico, pero eso es una gran mentira. Todo es político. Aquí en Argentina vivimos bajo el peronismo, y Juan Domingo Perón fue quien reivindicó a los trabajadores. Así como Torrijos está reivindicando a los panameños, Perón lo hizo aquí. Perón decía que no se puede Recordando y pensando en voz alta 141 desligar la acción social de la acción política. Si se renuncia a la lucha política, se renuncia a la vida, porque la vida es lucha".

Saiz Foster me dejó claro que todo en la vida, incluyendo el Deleted[Jorge Murillo]: Saez sindicalismo, es político. Me explicó que cada acción de un Deleted[Jorge Murillo]: SaizSaezSaizSaiez sindicato, desde una asamblea hasta una huelga o la negociación de un convenio colectivo, es una acción política. El congreso en el que estábamos era, en sí mismo, una acción política internacional de los trabajadores.

Cuando regresé de Mar del Plata, volví con una visión completamente diferente. Ya no era el mismo Mauro apolítico que había salido de Panamá. Ahora entendía que el sindicalismo era, de hecho, profundamente político. Compartí todo lo que había aprendido con Cobos, quien se alegró mucho, y juntos formamos una dupla aún más fuerte para desarrollar una visión política y sindical en nuestra lucha.

Mi primer viaje a Argentina, al Congreso de la Confederación Latinoamericana de Trabajadores de las Telecomunicaciones (CLTC) en Mar del Plata, fue una experiencia transformadora. Fue en ese congreso donde pude apreciar el alto nivel de conocimiento que tenían los dirigentes sindicales de diferentes países. Había representantes de sindicatos, federaciones,

Recordando y pensando en voz alta 142 centrales, y gremios de diversas disciplinas profesionales, todos vinculados al campo de las telecomunicaciones.

Durante el congreso, nos impartieron seminarios sobre el desarrollo tecnológico en las telecomunicaciones, para. Para mí, Deleted[Jorge Murillo]: .

este primer congreso fue una verdadera escuela. Aprendí Deleted[Jorge Murillo]: P

mucho sobre las diferentes tecnologías de las telecomunicaciones y, sobre todo, sobre el sindicalismo, la idiosincrasia, la cultura, y lo que debe saber un verdadero dirigente sindical.

Uno de los aprendizajes más importantes fue descubrir que el sindicalismo no es apolítico, como nos había dicho un dirigente de la CTRP. Al contrario, el sindicalismo es una actividad profundamente política y sociopolítica. El sindicato no es un partido político, pero sí es una organización que se enfrenta a las políticas empresariales que buscan desconocer los derechos laborales y explotar a los trabajadores. También se enfrenta a políticas de Estado que, en muchas ocasiones, atentan contra los derechos de los trabajadores, como los convenios de la OIT, especialmente los Convenios 87 y 98, que tratan sobre la libertad sindical y la negociación colectiva.

 

Recordando y pensando en voz alta 143

Este congreso expandió mi horizonte. Me di cuenta de que el sindicalismo no se trata simplemente de defender derechos dentro de una empresa, sino que es una actividad interdisciplinaria. Un dirigente sindical debe conocer derecho laboral, economía, administración, saber dialogar, resolver conflictos, y, sobre todo, entender la política de su país. Además, debe conocer su Constitución, el Código de Trabajo, y las leyes que protegen a los trabajadores. Este congreso fue mi primera escuela general en el mundo sindical y me hizo entender que, si quería seguir en este camino, debía prepararme a un nivel mucho más profundo.

Escuchar a dirigentes de gran calibre, como Emilio Máspero, el Deleted[Jorge Murillo]: Maspero secretario general de la CLTC, fue una experiencia impactante. Máspero era argentino y representaba el pensamiento político e Deleted[Jorge Murillo]: Maspero ideológico del socialcristianismo, que venía de Alemania. Este movimiento tenía sus raíces en países desarrollados como Alemania, donde el socialcristianismo era una fuerza organizada. En América Latina, la CLTC representaba esos intereses, con la Confederación Mundial del Trabajo (CMT) como su principal referencia a nivel global, con sede en Europa.

Máspero era un orador brillante. Hablaba con gran elocuencia Deleted[Jorge Murillo]: Maspero sobre economía, derecho laboral, psicología, geopolítica y Recordando y pensando en voz alta 144 tecnologías, además de exponer sobre las transnacionales. Recuerdo que mencionó algo que me llamó la atención: hablaba de dos tipos de imperialismo. Conocíamos bien el imperialismo norteamericano en Panamá, por nuestra lucha para recuperar el Canal y expulsar las bases militares, pero él también se refería al imperialismo soviético. Máspero afirmaba Deleted[Jorge Murillo]: Maspero que tanto Estados Unidos como la Unión Soviética representaban formas de imperialismo, lo que me dejó pensando y reflexionando sobre ese concepto.

Otro dirigente que me impresionó fue Eduardo García Máure, Deleted[Jorge Murillo]: Moure un cubano-venezolano que también era muy elocuente, aunque Deleted[Jorge Murillo]: a su tono era más conciliador. Máure era un autodidacta, con una MoureMaure Deleted[Jorge Murillo]:

gran capacidad para expresar sus ideas y una visión amplia del

Deleted[Jorge Murillo]: MoureMaure

sindicalismo. Además, me llamó la atención que, aunque algunos dirigentes hablaban contra el socialismo y el imperialismo norteamericano, había una tolerancia en los debates. En el congreso participaron personas de diferentes corrientes ideológicas, incluidas las proimperialistas y representantes de los países socialistas, como los cubanos. Esa diversidad me pareció positiva y me mostró que el sindicalismo puede ser democrático, aunque las mayorías imponían sus decisiones.

Recordando y pensando en voz alta 145

Otra experiencia que me impactó fue vivir de cerca el peronismo. En 1972, el movimiento peronista estaba en pleno auge en Argentina, comandado por el General Juan Domingo Perón, quien había regresado a la política tras un largo exilio. Pude percatarme de que Perón era un líder admirado y casi idolatrado por los trabajadores argentinos. Perón, junto con su esposa Eva, a quien los trabajadores llamaban "Evita", había implementado políticas que beneficiaban enormemente a los obreros, a quienes llamaban los "descamisados". El peronismo tenía un fuerte concepto de justicia social, y los trabajadores lo veían como su salvador político.

El “movimiento peronista” no era ni de izquierda ni de derecha, pero luchaba por la justicia social y había alcanzado un poder político tal que sus seguidores ocupaban puestos de gran importancia, como gobernadores, diputados, senadores, ministros y embajadores. El peronismo había logrado que los trabajadores tuvieran un lugar clave en el poder político en Argentina. Incluso, durante mi estancia, me invitaron a cantar la marcha peronista, una experiencia que me hizo sentir el fervor que los trabajadores sentían por su líder. Deleted[Jorge Murillo]: .

Deleted[Jorge Murillo]: Y

Cuando regresé a Panamá en 1972, volví transformado, ya no era el mismo Mauro que se fue; ahora tenía una visión más Deleted[Jorge Murillo]: Ya

Recordando y pensando en voz alta 146 clara y amplia del sindicalismo y de la política. Había adquirido nuevos ideales y un gran deseo de aprender más sobre el mundo sindical. Llegué a la conclusión de que el sindicalismo es una gran escuela cívica, una herramienta fundamental para el desarrollo social y político de los trabajadores.

Este viaje fue mi primera experiencia internacional y marcó un antes y un después en mi vida, no solo como sindicalista, sino también como persona. Aprendí que el sindicalismo es una lucha constante, y que para llevarla adelante hay que estar preparado y educado. Esa experiencia me dio las ganas de seguir aprendiendo y de continuar mi camino en el movimiento sindical.

Mi experiencia en Argentina con el peronismo y los trabajadores me sirvió como referencia para entender el vínculo que se estaba generando en mi propio país entre el general Omar Torrijos Herrera y el movimiento sindical panameño. No solo los sindicatos, sino también el movimiento campesino y los sectores populares empezaban a ver en Torrijos una figura de esperanza. El pueblo, especialmente las clases trabajadoras, comenzaron a tener expectativas y confianza en su liderazgo, viéndolo como un visionario.

Recordando y pensando en voz alta 147 Había una coincidencia interesante entre Perón y Torrijos: ambos eran militares. Parecía que, cuando el poder militar desplaza al poder económico-político, necesitaba crear confianza en los sectores populares, los trabajadores y los campesinos. Así, el mensaje era: "Hemos venido a rescatarles de la opresión", ya que los militares no provenían de la misma clase dominante que había gobernado durante tanto tiempo.

Tradicionalmente, los militares habían estado al servicio de la clase dominante, reprimiendo al pueblo en favor de los intereses de los poderosos. Sin embargo, cuando Torrijos tomó el poder en Panamá, al igual que Perón en Argentina, surgieron recelos al principio. No obstante, con el tiempo, la gente comenzó a ver las buenas intenciones de Torrijos, especialmente cuando planteó la recuperación del Canal de Panamá y la expulsión de las bases militares estadounidenses como objetivos nacionales. Esa lucha resonó entre los estudiantes, trabajadores y campesinos, quienes comenzaron a rodear y apoyar a Torrijos en estos ideales.

El general Torrijos mantuvo una política de diálogo constante con los trabajadores, campesinos, sectores populares y productivos. Aunque la burguesía industrial nacionalista no Deleted[Jorge Murillo]: capitalista estaba del todo conforme, algunos empresarios y economistas Recordando y pensando en voz alta 148 llegaron a acuerdos con los militares para continuar haciendo negocios. Así, las empresas siguieron operando, y el pueblo, especialmente los trabajadores, comenzaron a confiar en Torrijos.

Gracias a mi experiencia en Argentina, entendí el paralelismo entre Torrijos y Perón. Ambos fueron vistos como salvadores por sus respectivos pueblos, en momentos en que la clase dominante parecía inalcanzable. Es como si el pueblo siempre necesitara a alguien poderoso que lo rescatara de la opresión, algo que ha ocurrido a lo largo de la historia, desde los tiempos de los faraones y los monarcas imperiales.

Un amigo argentino, Saiz Foster, me decía que Torrijos era el Deleted[Jorge Murillo]: dSaezSaidSaez "Perón panameño". En un principio, yo pensaba que tenía razón, pero luego reflexioné que ni Torrijos podría ser el Perón de Panamá, ni Perón el Torrijos de Argentina, porque las realidades geopolíticas y económicas de ambos países eran muy diferentes.

En Panamá, el Canal de Panamá estaba ocupado por una potencia extranjera, con bases militares controlando el corazón del país, algo que no ocurría en Argentina. En cambio, Argentina tenía otra situación colonial con las Islas Malvinas,

Recordando y pensando en voz alta 149 expropiadas por el imperio británico. A pesar del gran liderazgo de Perón, no pudo hacer nada para recuperar las Malvinas, y cuando se intentó en la guerra de los años 80, el costo fue altísimo. Los ingleses ganaron esa guerra con el apoyo de los estadounidenses, quienes tenían una base militar (Isla Galeta) en el Canal de Panamá, desde donde pasaban información a los británicos.

Cada líder enfrenta su propia realidad histórica y geopolítica. Formatted[Edson Murillo]: Font: Bold Perón tuvo su mérito en Argentina al defender el nacionalismo y darle poder político a los trabajadores en un país que él convirtió en el "granero del mundo". Logró justicia social, fortaleciendo la presencia de los trabajadores en los espacios de decisión política. En Panamá, Torrijos trataba de construir algo parecido. En su gobierno, se promulgó un nuevo Código de Trabajo en 1972, que reemplazó al arcaico código de 1947. El nuevo código garantizó los derechos de los trabajadores en consonancia con los convenios internacionales de la OIT, asegurando la libertad sindical y la negociación colectiva.

Torrijos también creó el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO), consagrado en el artículo 1066 del Código de Trabajo, que otorgaba a los trabajadores participación en la gestión del Estado. Esto fue una gran Recordando y pensando en voz alta 150 conquista. Sin embargo, considero que muchos trabajadores panameños aún no han comprendido el alcance de este logro, y en la actualidad, el CONATO parece desactualizado y fuera de sintonía con las realidades del país.

A pesar de las diferencias entre Perón y Torrijos, ambos compartieron el mismo objetivo de buscar justicia social para los trabajadores y construir una sociedad más equitativa. Queda por ver qué sucederá en el futuro con los movimientos que iniciaron ambos líderes.

Ya de regreso en territorio panameño, empezamos a trazar planes con el compañero Cobos y el resto de la directiva para avanzar en esta nueva realidad. La Compañía Panameña de Fuerza y Luz había sido nacionalizada, y teníamos un nuevo gerente general, el teniente coronel Luis Segura, encargado de organizar las telecomunicaciones en el país. Sin embargo, todavía seguíamos bajo el Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE), que no tenía competencia para gestionar las telecomunicaciones ni la estructura de la empresa de gas.

 

Recordando y pensando en voz alta 151 “CREACIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL DE Deleted[Administrador]: TELECOMUNICACIONES ”

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Para resolver esta situación, se promulgó una ley que creó el Instituto Nacional de Telecomunicaciones (INTEL), por medio Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,

Font color: Auto

de la 80 del 20 de septiembre de 1973, encargado de gestionar

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todas las telecomunicaciones a nivel nacional. Así nació una

Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li

nueva empresa estatal bajo el gobierno de Torrijos, quien impulsaba la creación de empresas estatales que fueran propiedad del Estado y que desarrollaran actividades económicas importantes para el país.

Entre las empresas que Torrijos promovió estaban el IRHE para la electrificación, Cemento Bayano para producir cemento a bajo costo y así construir viviendas económicas, los ingenios azucareros como el de La Victoria para garantizar azúcar a precios accesibles y generar exportaciones, y también la recuperación de la agroindustria con Cítricos de Chiriquí, que había sido abandonada por una transnacional. El objetivo de Torrijos era claro: el Estado debía involucrarse en sectores donde la empresa privada no estaba incursionando, para asegurar la producción nacional y la seguridad alimentaria.

 

Recordando y pensando en voz alta 152

Otro gran proyecto de Torrijos fue la creación de los asentamientos campesinos, donde los campesinos se organizaron para producir alimentos en cooperativas, con el apoyo de préstamos blandos y asesoramiento técnico. Esto contribuyó a que Panamá lograra cierta seguridad alimentaria a través de la producción nacional organizada. Estas políticas, aunque contaban con el apoyo de campesinos y trabajadores, no fueron vistas con buenos ojos por la clase dominante, que temía que el país se estuviera dirigiendo hacia una economía socialista, lo cual no era el caso.

“CREACIÓN DEL SINDICATO DE Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, TRABAJADORES DEL INTEL” Bold, Font color: Auto

Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, Font color: Auto

En cuanto a las telecomunicaciones, nosotros, los trabajadores de INTEL, organizamos un nuevo sindicato, el “ Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt

Sindicato

Nacional de Telecomunicaciones Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li ” (SITINTEL). El 13 de

febrero de 1974, fundamos el sindicato, coincidiendo, curiosamente, con el cumpleaños del general Omar Torrijos. Ya no podíamos seguir bajo el sindicato del IRHE, por lo que el sindicato original que habíamos traído de Colón en 1969 quedó en manos de compañeros como Juan José Cedeño, Luis Deleted[Jorge Murillo]: José Isaac Díaz

 

Recordando y pensando en voz alta 153

Tuí, Fernando del Río Gaona y Miguel Ángel Pérez, quienes se encargaron de mantener el sindicato en el sector eléctrico.

Con el SITINTEL formado, empezamos a desarrollar iniciativas dentro de INTEL. Sin embargo, un tema me preocupaba. En Argentina, había visto que los sindicatos tenían leyes especiales que regían sus actividades en empresas públicas. En Panamá, el Código de Trabajo de 1972, en su artículo 2, establecía claramente que se aplicaba solo al sector privado, no al sector público. Nosotros, como empleados públicos, podíamos enfrentarnos a problemas legales si alguien decidía impugnar nuestra situación sindical.

Por ello, comenzamos a trabajar con el nuevo gerente de INTEL, el teniente coronel José Manuel Araúz, y la Comisión Nacional de Energía Eléctrica y Teléfono para crear un régimen laboral específico. Tras meses de trabajo, logramos la promulgación de la Ley 8 de 1975, que se convirtió en nuestro propio "Código de Trabajo". Esta ley nos permitió tener un marco legal claro y evitar futuros conflictos legales. Sin embargo, durante la redacción, se intentó incluir una cláusula que prohibía a los sindicatos del IRHE y de INTEL negociar convenciones colectivas. Me opuse rotundamente a esta medida, señalando que, según los convenios 87 y 98 de la OIT, los Recordando y pensando en voz alta 154 sindicatos tienen el derecho de negociar. Al final, la cláusula fue modificada, dejando claro que los sindicatos podían negociar, aunque el IRHE y el INTEL no tuvieran esa capacidad.

“CREACIÓN DE LA LEY 8VA DE 1975” Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,

Bold, Font color: Auto

La Ley 8 de 1975 fue un gran logro para los trabajadores del Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,

Font color: Auto

IRHE y de INTEL, ya que nos permitió tener un régimen

Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt

laboral claro que protegía nuestros derechos.

Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li

Además de los logros laborales, me inspiré en lo que había visto en Argentina durante el Congreso de la CLTC. Allí, los sindicatos tenían un gran poder económico: los metalúrgicos y telegrafistas administraban hoteles para que los trabajadores pudieran vacacionar con sus familias a precios accesibles. También gestionaban tiendas de abarrotes, farmacias y cooperativas, e incluso contaban con su propio Banco de los Trabajadores. Vi cómo estos sindicatos tenían control sobre diversos aspectos de la economía, lo cual aseguraba un bienestar más amplio para los trabajadores.

Con Cobos y el resto de la directiva, tratamos de implementar algunas de estas ideas en Panamá, buscando que el sindicato de

Recordando y pensando en voz alta 155

INTEL pudiera ofrecer beneficios adicionales a sus miembros, más allá de los derechos laborales. Queríamos crear proyectos que brindaran apoyo económico y recreativo a los trabajadores y sus familias, siguiendo el modelo que vi en Argentina.

En resumen, mi regreso de Argentina me llenó de nuevas ideas y energías para fortalecer el movimiento sindical en Panamá. Con la creación de SITINTEL y la Ley 8 de 1975, dimos pasos importantes hacia la consolidación de los derechos laborales y, poco a poco, intentamos seguir el ejemplo de los sindicatos argentinos en cuanto a la organización económica y social de los trabajadores.

En los objetivos generales de la ley, había un artículo que los representantes del IRHE y del INTEL querían incluir, el cual indicaba que ni el sindicato del IRHE ni el sindicato del INTEL podrían negociar convenciones colectivas. Ante esto, intervine inmediatamente. Les dije: "Un momento, lo que no puede negociar convenciones colectivas son el IRHE y el INTEL, pero los sindicatos sí podemos hacerlo". El Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), conocido como el Convenio sobre el Derecho de Sindicación y

Deleted[Jorge Murillo]: Esto es fundamental, ya que el

de Negociación Colectiva, es uno de los pilares fundamentales Convenio 87 y el Convenio 98 de la OIT establecen el derecho de

para proteger los derechos de los trabajadores. los sindicatos a negociar. Al final, se Recordando y pensando en voz alta 156 corrigió el texto para dejar claro que las instituciones no pueden negociar, pero los sindicatos sí tienen ese derecho. Aunque los trabajadores del IRHE y del INTEL estaban en una situación particular, aceptamos esa redacción para evitar problemas. Así quedó la ley.

Esta Ley 8 de 1975 nos sirvió muchísimo para resolver los conflictos laborales y garantizar los derechos de los trabajadores, tanto en el IRHE como en INTEL. Tomando como referencia lo que había visto en Argentina, también quería incorporar algunas ideas nuevas para fortalecer el poder económico de los sindicatos.

Durante mi visita a Argentina en 1972, noté que los sindicatos no solo participaban en la política, sino que también tenían un enorme poder económico. El hotel donde se realizó el congreso en Mar del Plata era propiedad del sindicato de los metalúrgicos, y el hotel donde me hospedé al llegar a Argentina pertenecía a los telegrafistas. Me di cuenta de que los sindicatos en Argentina poseían muchos hoteles para que los trabajadores pudieran disfrutar de sus vacaciones con sus familias a precios accesibles. Tenían hoteles en lugares turísticos como Bariloche y Mar del Plata, entre otros destinos.

 

Recordando y pensando en voz alta 157 Esto aseguraba que los trabajadores pudieran tener un lugar asequible para descansar y disfrutar con sus familias.

Además de los hoteles, los sindicatos argentinos también tenían tiendas de abarrotes, donde vendían productos alimenticios a precios reducidos. Administraban grandes cooperativas y gestionaban las farmacias y los sistemas de seguridad social para los trabajadores. También controlaban importantes sectores económicos y tenían un banco propio, el Banco de los Trabajadores de la Nación Argentina. Esto me llamó mucho la atención, ya que demostraba el nivel de organización y poder que tenían los sindicatos en Argentina.

¡LOGROS DEL SITINTEL EN EL TIEMPO! Deleted[Edson Murillo]:

Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt

Con esa inspiración, intentamos implementar algunas de esas

Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt, Bold, Font color: Auto

ideas en Panamá para nuestro sindicato en el INTEL, buscando

Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,

formas de replicar estos modelos de desarrollo económico que Font color: Auto beneficiaran a los trabajadores. Esto nos permitió tener una Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt visión más amplia de lo que los sindicatos podían lograr, no Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li solo en el ámbito laboral, sino también en el económico y social, mejorando la calidad de vida de los trabajadores y sus familias.

 

Recordando y pensando en voz alta 158

Cuando regresé de Argentina, tenía muchas ideas para implementar en nuestro sindicato, ya que había visto las grandes obras que los sindicatos argentinos habían logrado. Sin embargo, no tuve tiempo suficiente para aprender en detalle cómo lo hicieron, así que tuve que pensar junto a mis compañeros del sindicato cómo podríamos hacerlo en Panamá, pues las realidades eran distintas.

Comenzamos a discutir y a buscar formas de mejorar las condiciones de los trabajadores. Una de las primeras ideas que propuse fue la necesidad de contar con un médico de salud ocupacional. Les expliqué a mis compañeros que necesitábamos un doctor especializado para atender las enfermedades del trabajo, que muchas veces eran tratadas Deleted[Jorge Murillo]: laborales como si fueran enfermedades comunes, lo cual no era justo ni correcto. También necesitábamos una clínica donde los trabajadores pudieran ser atendidos cuando se sintieran agotados física o mentalmente, para que un médico pudiera llevar un expediente y dar un seguimiento de su salud ocupacional. Esto lo planteé junto con teniente coronel José Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt Manuel Araúz , y ambos estuvimos de acuerdo en que era una Deleted[Jorge Murillo]: Roberto León prioridad.

 

Recordando y pensando en voz alta 159

Además, hablamos de la necesidad de crear una clínica dental. Los trabajadores, para hacerse una limpieza dental o cualquier otro tratamiento, tenían que madrugar y hacer largas filas en el Seguro Social, lo que les hacía perder tiempo. En muchos casos, ni siquiera iban al dentista por evitar las largas esperas, lo que a largo plazo les provocaba problemas serios con su dentadura.

Gracias a la comprensión de Araúz, logramos poner en marcha la clínica de salud ocupacional. Contratamos a un doctor, el Dr. Eduardo Garrido, quien se ganó el respeto y el aprecio de los trabajadores porque entendía los problemas de salud física y psicológica que podían sufrir debido a su trabajo. También establecimos una clínica en Chiriquí, atendida por el Dr. Pareja y su esposa, quienes se encargaban de la salud ocupacional de los compañeros en esa región.

En cuanto a la clínica dental, INTEL invirtió en todos los equipos necesarios: la silla dental, los instrumentos, y conversó con el Seguro Social para que nos diera el servicio a través de un odontólogo para atender a los trabajadores. También logramos establecer un acuerdo con una óptica, (Bermúdez-Aronne), para que los trabajadores pudieran obtener sus anteojos a precios módicos. El sindicato se encargaba de pagar Recordando y pensando en voz alta 160 los anteojos por adelantado, y luego se descontaba poco a poco del salario del trabajador, haciendo que el costo fuera accesible.

Con esos objetivos claros, nos reunimos con el teniente coronel Deleted[Jorge Murillo]: José Manuel Araúz, quien era el gerente general de INTEL en ese momento. Araúz era un militar con una mente abierta y una comprensión profunda de las necesidades de los trabajadores. Tenía una buena relación con los gremios de transporte, especialmente con los transportistas, algunos de los cuales eran miembros del Partido Comunista Panameño (conocido como el Partido del Pueblo). Uno de sus amigos cercanos era Carlos Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt Iván Zurita, conocido como “Camacho”, Carlos “Toto” Trent, y Deleted[Jorge Murillo]: otros líderes comunistas de ese gremio. Araúz no tenía

Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt

prejuicios hacia los dirigentes que provenían de la izquierda o

Deleted[Jorge Murillo]: conocido como Camacho,

del comunismo, algo que compartía con el general Torrijos, quien tampoco discriminaba a nadie por su ideología. Torrijos dialogaba con todos: comunistas, socialcristianos, socialdemócratas, trotskistas, empresarios y, por supuesto, con los trabajadores.

Esa apertura ideológica fue fundamental para que pudiéramos avanzar con nuestras propuestas. Elberto Cobos, mi compañero, venía de una formación marxista-leninista, aunque en ese momento yo no lo sabía del todo. Fue con el tiempo que Recordando y pensando en voz alta 161 entendí su trasfondo y cómo tanto él como su familia tenían raíces en ese pensamiento ideológico. Cobos se convirtió en mi mentor en ese sentido, enseñándome sobre esas corrientes ideológicas.

Estas mejoras en los servicios de salud y bienestar fueron un Deleted[Jorge Murillo]: Gracias a la comprensión de Araúz, gran logro, y los trabajadores se sintieron muy satisfechos. logramos poner en marcha la clínica de salud ocupacional.

Contratamos a un doctor, el Dr. Eduardo Garrido, quien se ganó

Pero nuestra visión iba más allá. Queríamos seguir el respeto y el aprecio de los trabajadores porque entendía los

desarrollando problemas de salud física y psicológica que podían sufrir debido a más iniciativas que beneficiaran a los

trabajadores y sus familias, tomando como inspiración el modelo que habíamos visto en Argentina, donde los sindicatos no solo luchaban por los derechos laborales, sino que también ofrecían un amplio abanico de servicios económicos y sociales.

Además, logramos que cuando los trabajadores agotaban la Deleted[Jorge Murillo]: A la gente le gustaba el otro barrio licencia por enfermedad, que era de 18 días al año, y si tenían porque ella atención del doctor Eduardo Garrido entendía sus

problemas: de trabajo, de salud, psicológicos, emocionales, etc.

una enfermedad de larga recuperación, la institución no los Además, se abrió una clínica en Chiriquí, en la provincia del

sacara de la planilla. Hicimos un acuerdo con el Seguro Social mismo nombre. Allí atendía el doctor Pareja y su señora, que

para que, después de esos 18 días, los trabajadores siguieran Deleted[Jorge Murillo]: de cobrando su salario completo. Antes, cuando los sacaban de la planilla, solo cobraban el 60% de su salario, Intel pagaría el Deleted[Jorge Murillo]: . 100% del salario y el Seguro Social devolvería 60% al INTEL Deleted[Jorge Murillo]: a IntelleIntelle pagaría el 40% restante, lo que aseguraba que los trabajadores mantuvieran su ingreso completo.

Recordando y pensando en voz alta 162

También logramos establecer un centro de orientación infantil, donde los trabajadores podían dejar a sus hijos para que fueran cuidados en condiciones óptimas, con maestras, enfermeras y todas las medidas de seguridad necesarias. Este centro estaba cerca de las instalaciones de Intel en Vía España en la vía Argentina frente al Parque Andrés Bello.

Logramos un acuerdo con la empresa para hacer exámenes de Audiometría en la clínica San Fernando y con el Seguro Social igualmente hicimos el acuerdo para que nos enviara un médico especialista de Ginecología para hacer exámenes a nuestras compañeras

Mi visión iba más allá. Allí recordé el Banco Obrero Argentino, y planteé crear una asociación de ahorro y crédito. Algunos sugirieron que fuera una cooperativa, pero yo no confiaba en ese modelo. Las cooperativas dependen de un capital semilla que suelen pedir prestado a un banco, lo que genera intereses y compromete su autonomía. Entonces propuse crear nuestro propio capital semilla.

Le pedimos a Intel que nos prestara B/. 20,000.00 Intel nos prestó B/. 10,000.00 y nosotros empezamos a inscribir gente. Los inscritos pagaban una cuota de inscripción de B/. 5.00 y

Recordando y pensando en voz alta 163

una de B/.2.00 como aportación mensual. Así comenzó la Deleted[Jorge Murillo]: idad

Asociación de Ahorro y Crédito del INTEL (AACI), prestando pequeñas cantidades a los trabajadores. Con el tiempo, incrementamos los préstamos. Después de cinco años, ya habíamos pagado los B/. 10,000.00 que nos prestó Intel y habíamos acumulado un capital semilla de más de B/. 30,000.00

La idea era que la asociación de Intel, junto con la asociación de ahorro y crédito de los empleados del IRHE, se unieran y lograran reunir un capital semilla de B/. 3,000,000 para fundar un banco de ahorro y crédito. del obrero. Esta era la visión, y ya se había discutido. Sin embargo, no se pudo concretar debido a la invasión de Panamá en 1989. Ese evento impidió que pudiéramos seguir con el proyecto, aunque espero detallar más sobre la invasión en otra ocasión.

Además, habíamos logrado adquirir una casa de recreación en Volcán, un lugar turístico y fresco. La casa era grande y muy útil para la recreación de los trabajadores. También habíamos planeado abrir casas club en varias provincias y en la ciudad capital, como una gran casa club en Las Mañanitas, que contaba con salón de reuniones, pista de baile, restaurante, bar, piscina y canchas para deportes como béisbol y baloncesto. Era Recordando y pensando en voz alta 164 una excelente actividad para los trabajadores y sus familias en sus momentos de recreación.

Casas Clubes en: Colón, Aguadulce y en la playa El Salao (Coclé), Chitré (Herrera), Santiago (Veraguas), en la provincia de Los Santos en la playa (El Uverito) y David y la casa de Volcán (Chiriquí), en la provincia de Panamá la casa club de Mañanitas.

También logramos contratar autobuses para transportar a los trabajadores desde sus hogares, que en muchos casos estaban en lugares distantes como Tocumen, Las Mañanitas, San Miguelito y La Chorrera, hasta los centros de trabajo. Estos buses recogían a los empleados temprano por la mañana y los regresaban a sus casas al finalizar la jornada. A la par de esta conquista logramos que los trabajadores, en la medida de lo posible, trabajaran cerca de su residencia.

Teníamos un centro de capacitación sindical que se llamaba Deleted[Jorge Murillo]: Desarrollamos ligas deportivas en Domingo Barría, donde organizábamos “seminarios básicos” diversas disciplinas, principalmente baloncesto, fútbol y béisbol. .

Además, contamos con equipos culturales, incluyendo un

Además, creamos algo que tuvo un gran impacto en los conjunto típico infantil y otro de adultos. En resumen, estábamos

trabajadores: en cada provincia se seleccionaba un equipo de comprometidos con fomentar tanto el deporte como la cultura

entre nuestros trabajadores.

fútbol, béisbol, baloncesto y, a veces, también de atletismo y

 

Recordando y pensando en voz alta 165 voleibol. En estas competencias participaban tanto hombres como mujeres.

Desarrollamos ligas deportivas en diversas disciplinas, principalmente baloncesto, fútbol y béisbol. Además, contamos con equipos culturales, incluyendo un conjunto típico infantil y otro de adultos. En resumen, estábamos comprometidos con fomentar tanto el deporte como la cultura entre nuestros trabajadores.

Las selecciones provinciales se reunían cada año en una Deleted[Jorge Murillo]: provincia determinada para competir entre sí. Estas actividades, llamadas “series intelinas”, eran muy esperadas por los trabajadores. A lo largo de los años, se organizaron “series intelinas” en todas las provincias. Las familias recuerdan esos Deleted[Jorge Murillo]: internas momentos con cariño, ya que eran grandes actividades de esparcimiento, recreación y sana competencia.

Tradicionalmente los trabajadores llevan a su hogar solamente “el beneficio del salario que devenga”, con estas actividades deportivas y culturales integrábamos a su familia a las actividades a otros beneficios sociales que se generaba como resultado de la actividad laboral, logrando así la familia los

 

Recordando y pensando en voz alta 166 beneficios de la plusvalía que el trabajador generaba. Afirmando el concepto de la “FAMILIA INTELINA”. Formatted[Edson Murillo]: Font: Bold Poco a poco, fuimos empujando la visión que habíamos adquirido en nuestros viajes internacionales. También logramos crear una fábrica de bloques, produciendo bloques de 4 y 6 pulgadas, además de bloques ornamentales para ventanas. También logramos desarrollar un acuerdo de colaboración con la Empresa Estatal “Cemento Bayano”, gracias al respaldo de la Deleted[Jorge Murillo]: organización sindical de dicha empresa, dónde le comprábamos Deleted[Jorge Murillo]: el saco de cemento a un mejor precio, y creamos una fábrica de

Deleted[Jorge Murillo]:

bloques, produciendo bloques de 4 y 6 pulgadas, además de

Deleted[Jorge Murillo]:

bloques ornamentales para ventanas. Establecimos esta

Deleted[Jorge Murillo]: una

bloquera en Mañanitas, administrada por el compañero Aldemar Espinosa, un gran administrador, junto con otros compañeros que trabajaban allí fabricando bloques, además algunos sábados al año la junta directiva del sindicato hacia jornadas voluntarias, acompañado de representantes sindicales. Deleted[Jorge Murillo]: . Los bloques se vendían a un precio mucho más bajo y los sacos de cemento también, que los de las empresas privadas, lo Deleted[Jorge Murillo]: que permitió a muchos trabajadores construir sus muros y casas en la ciudad de Panamá.

 

Recordando y pensando en voz alta 167

Además de la bloquera en Mañanitas, establecimos otras en Aguadulce, Herrera (Chitré) y Chiriquí. (David). También creamos centros de abastos, pequeños supermercados donde los trabajadores podían comprar productos básicos como azúcar, sal, arroz, crema de maíz, aceite, etc., a precios asequibles. Esto ayudaba a los trabajadores a ver cómo un sindicato puede contribuir al desarrollo económico y social.

Otra iniciativa fue la creación de las casas club. En Chitré, por ejemplo, teníamos una casa club que fue nombrada en honor al coronel José Manuel Arauz, en agradecimiento a todo su apoyo. Este fue un gran impulsor del desarrollo socioeconómico del sindicato.

También fundamos una orquesta, ya que muchos trabajadores disfrutaban de la música salsa. Reclutamos compañeros que sabían tocar instrumentos musicales y así formamos la Orquesta Soberanía, dirigida por Aldemar Espinosa, conocido cariñosamente como "Papá Block". La orquesta tocaba charanga y otros géneros, y llegó incluso a presentarse en Cuba, causando sensación durante su estancia allí.

Durante este tiempo, construimos muchas cosas para los trabajadores del Intel, y logramos grandes avances. Había una

Recordando y pensando en voz alta 168 mística entre los trabajadores, un sentido de unidad y familia. La consigna del sindicato era la unidad, y promovimos una alianza estratégica entre la administración de Intel y los trabajadores, formando lo que llamábamos "el binomio perfecto".

Nuestro sindicato también tuvo un papel activo en la promoción de la Ley de Telecomunicaciones en Panamá, la cual llevamos a la Asamblea Nacional. Yo mismo sustenté la ley ante los diputados, y el presidente de la Asamblea, Ovidio Díaz, me permitió hablar para pedir el apoyo de los legisladores.

Además, impulsamos los llamados "sábados rojos", por Deleted[Jorge Murillo]: "

iniciativa del compañero Elberto Cobos, una iniciativa voluntaria en la que los trabajadores dedicaban un sábado a reparar o instalar líneas telefónicas en las comunidades. Intel proporcionaba la logística, como los vehículos y las órdenes de trabajo, y los trabajadores salían temprano en la mañana a cumplir con estas tareas. Gracias a esto, se mejoró significativamente la productividad y el servicio de telecomunicaciones en todo el país.

 

Recordando y pensando en voz alta 169

A nivel nacional, los trabajadores realizaron actos heroicos, llevando cables telefónicos manualmente cuando los camiones no podían acceder a ciertos lugares. Esto permitía la instalación de teléfonos en comunidades alejadas, garantizando la comunicación para todos.

En esos años, Intel se consolidó como una empresa de primer nivel en tecnología. Estaban llegando las nuevas tecnologías, como las centrales telefónicas avanzadas, (centrales digitales), aunque todavía no existían los teléfonos móviles ni las computadoras personales como hoy en día. Sin embargo, las primeras computadoras ya estaban llegando, y muchos trabajadores de oficina comenzaron a aprender a utilizarlas, a pesar del temor inicial de algunos.

El sindicato jugó un papel importante en facilitar este proceso de adaptación tecnológica. Aquellos que no se sentían cómodos con las computadoras fueron reubicados en otras áreas sin perder su empleo, y otros prefirieron retirarse y recibir sus prestaciones. Ayudamos a que el cambio fuera lo menos traumático posible.

Finalmente, aprendimos a interpretar la economía global y el impacto de organismos internacionales como el Fondo

Recordando y pensando en voz alta 170 Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Estos organismos endeudaban a los países con préstamos que luego eran difíciles de pagar, lo que condujo a la privatización de muchas empresas estatales debido a la deuda externa, un problema que sigue afectando a muchos países hoy en día.

Desde mi perspectiva, puedo destacar que el Intel tuvo tres gerentes extraordinarios que contribuyeron de manera significativa a su organización sociopolítica, económica y técnica.

El primero de ellos fue el teniente coronel José Manuel Arauz. Su carácter social y su vínculo con los trabajadores, especialmente del sector transporte, le permitieron entender nuestra idiosincrasia y la relación con los sindicatos. Arauz creó una relación de confianza con los dirigentes sindicales, ganándose el respeto y simpatía de los trabajadores por su afabilidad y solidaridad de clase. Nos hizo ver que la institución, recién nacionalizada, estaba enfocada en los intereses nacionales, del pueblo y de los trabajadores. Y, sobre todo, nos dio la confianza de que el éxito de la empresa dependería en gran medida de los trabajadores y del sindicato.

 

Recordando y pensando en voz alta 171 Para consolidar esta visión, Arauz dio un paso importante. Los trabajadores siempre habíamos tenido la consigna de querer participación en la gestión de la empresa, algo que en la época era visto como revolucionario. Sin embargo, Arauz entendió y aceptó esta idea, decidiendo que los dirigentes sindicales debían estar cerca de la gerencia general para facilitar la comunicación. Nos asignó una oficina en el octavo piso, a solo 50 pies de su despacho, muy cerca de la subgerencia general que presidía Juan Vaprio, otro gran funcionario, conocido por su habilidad para atender al público y su visión clara de servicio al cliente.

Al darle poder político al sindicato y colocarlo al lado de la gerencia, Arauz elevó nuestro rango. Aunque algunos gerentes no entendieron este proceso y lo vieron con recelo, Arauz siguió adelante con su decisión. Nos asignó una oficina para la "asesoría laboral", donde los trabajadores, a través del sindicato, actuarían como sus asesores en todos los asuntos importantes de la empresa: desde construcciones y proyectos, hasta la visión futura de Intel.

Al principio estábamos un poco inseguros, pero comprendimos que esta era una oportunidad única. Nos capacitamos en temas de gerencia, finanzas y estrategias empresariales, y Recordando y pensando en voz alta 172 participamos en todas las reuniones de altos mandos. De esta manera, nos aseguramos de estar informados y preparados para defender los intereses de los trabajadores y ayudar en la gestión de la empresa. El coronel Arauz confió en los trabajadores y, bajo su liderazgo, Intel se consolidó como una institución sólida, al servicio del pueblo y del país.

Después del regreso del coronel Arauz a su cuartel, fue designado como gerente el ingeniero Rafael Alemán, un gerente de alta categoría y dueño de la constructora Urbana, S.A. (CUSA). Esta empresa panameña era responsable de muchas obras públicas en el país, como carreteras y edificios, lo que no era tarea fácil debido a la demora en los pagos del gobierno. Sin embargo, CUSA tenía los recursos para completar las obras y esperar los pagos, lo que les permitió mantener un excelente clima laboral, sin conflictos ni huelgas. Esta experiencia demostró que Rafael Alemán entendía que una buena relación entre capital y trabajo era clave para el éxito empresarial.

Cuando llegó a Intel, el ingeniero Rafael Alemán se reunió con nosotros y nos comunicó que su misión era planificar el desarrollo técnico, financiero y administrativo de la empresa. Su enfoque era proyectar a largo plazo, asegurando que las Recordando y pensando en voz alta 173 telecomunicaciones en Panamá tuvieran un crecimiento sostenido y que los trabajadores estuvieran preparados para las demandas técnicas y científicas del momento, especialmente con la llegada de las comunicaciones satelitales.

El tercer gerente que quiero destacar es el ingeniero Luis Blanco, un joven profesional que venía de la Fuerza y Luz, especializado en telecomunicaciones. Su designación ocurrió tras un trágico accidente que involucró a su compañero Luis Banfield, quien falleció tras un accidente en una visita de trabajo a Chepo, lo que dejó a Blanco al frente del proyecto.

Cuando el ingeniero Rafael Alemán completó su misión en Intel, recomendó a Luis Blanco para el cargo de gerente general, y todos estábamos muy contentos con su designación. Blanco continuó desarrollando el plan establecido por sus predecesores, el coronel José Manuel Arauz y el ingeniero Alemán. Bajo su liderazgo, Intel avanzó en el desarrollo tecnológico y se integró aún más en las telecomunicaciones internacionales.

Blanco, al igual que sus predecesores, siguió impulsando los procesos de modernización y nacionalización de la empresa, y

 

Recordando y pensando en voz alta 174 su liderazgo fue clave en la evolución de Intel durante su tiempo como gerente.

El ingeniero Luis Blanco se reunía con nosotros, los trabajadores y dirigentes sindicales, y participaba activamente en nuestras actividades. Incluso asistía a las fiestas en la Casa Club de los Trabajadores. Era un compañero que se vinculó estrechamente con nosotros y se ganó nuestra confianza debido a su humildad. Aunque era un ingeniero, algo que para nosotros era muy grande, nunca mostró superioridad; siempre fue un profesional sencillo y accesible.

A lo largo del tiempo, construimos una relación de confianza con él, algo que valoramos mucho. Blanco nos apreciaba también, y aunque no era una persona política, sino más bien un tecnócrata, siempre intentaba enseñarnos y orientarnos en temas técnicos. Lo invitábamos a nuestras actividades, y él participaba con gusto. Esa relación de amistad y confianza nos permitió aprender mucho sobre el funcionamiento de la empresa, lo que ayudó a formar a los dirigentes sindicales. y nosotros le enseñamos nuestra visión socio política e ideológica como clase social.

 

Recordando y pensando en voz alta 175 Blanco asistía a eventos internacionales de telecomunicaciones y comenzó a traer tecnología de punta a Panamá. Se introdujeron centrales digitales, mucho más rápidas que las antiguas de paso a paso, y los teléfonos de disco comenzaron a desaparecer. Además, se impulsó el cableado nacional, instalando teléfonos monederos en prácticamente todos los pueblos del país. Con él, la empresa mantuvo un buen control administrativo y financiero, y se aseguraron de contar con un equipo de profesionales altamente capacitados.

Entre los colaboradores de Blanco estaba el ingeniero José Guanti, quien había trabajado en la regulación de telecomunicaciones y había sido parte de la Comisión de Energía Eléctrica, Gas y Teléfonos y luego se convertiría en el Deleted[Jorge Murillo]: e

contralor financiero de la empresa. También estaba el ingeniero Deleted[Jorge Murillo]: t

Jorge Núñez, responsable de los procesos informáticos, digitalizando la facturación y otros sistemas administrativos. El ingeniero Pedro Arosemena un profesional de gran experiencia. Blanco supo rodearse de un equipo competente en contabilidad, planificación y proyectos, lo que fue clave para el éxito de la gestión.

Con el coronel Arauz habíamos logrado ascender a técnicos con mucha experiencia en la empresa, como Erasmo Vallarino, Recordando y pensando en voz alta 176 en la construcción de cables, y Francisco "Kiko" De La Rosa, en la instalación de teléfonos. También ascendimos a Camilo Paredes en el área de centrales telefónicas, Marcos López en el Centro de Mantenimiento, Álvaro Tejeira en mantenimiento de teléfonos, Víctor Mariche en PABX, entre otros. En el área de operadoras, logramos que se ascendiera a la señora Concepción de Achurra como Divisionaria, quien ya tenía una trayectoria destacada dentro de la empresa. Estos ascensos aseguraron que personas con vasta experiencia ocuparan cargos clave, en lugar de traer gente de fuera los ingenieros que no conocían bien el trabajo, lo que ahorraba tiempo y recursos Todos ellos pasaron a ser Divisionarios por su conocimiento y experiencia. Homologando la experiencia ante el título académico.

No es que tuviéramos algo en contra de los ingenieros, pero entendíamos que la experiencia de los compañeros que ya estaban en la empresa debía ser valorada. Esto lo entendió perfectamente el coronel Arauz, quien nos decía que, al igual que en las fuerzas armadas, donde los oficiales eran ascendidos por su experiencia, en Intel también debíamos dar valor a la trayectoria de nuestros trabajadores.

Los compañeros que fueron ascendidos no defraudaron a nadie; hicieron un excelente trabajo, y su desempeño fue impecable. Recordando y pensando en voz alta 177 El ingeniero Luis Blanco fue el último gerente de Intel hasta 1989, cuando ocurrió la invasión a Panamá. Es importante destacar que esta empresa tiene una historia rica, que no termina aquí, sino que continúa desarrollándose por el bien del país.

Analizando el nuevo escenario en el que el sindicato se encontraba, era evidente que estábamos en una etapa de desarrollo. La empresa, bajo la dirección del coronel José Manuel Arauz, nos invitó a participar activamente en la gestión de Intel, convirtiéndonos en asesores en nombre de los trabajadores. A través del sindicato, podíamos ser parte de los proyectos y del avance del Instituto Nacional de Telecomunicaciones (Intel). Esto nos presentó un gran reto y desafío como clase trabajadora y como sindicato, lo que implicaba prepararnos para cumplir con esta misión de manera adecuada.

En este contexto, se hizo necesario estructurar una gran organización con la participación de todos los trabajadores, especialmente los dirigentes sindicales a nivel nacional. El Intel había crecido considerablemente. Originalmente, la empresa contaba con alrededor de 1,200 trabajadores, muchos de ellos provenientes de la Fuerza y Luz, de los cuales Recordando y pensando en voz alta 178 aproximadamente 800 estaban en el área de telecomunicaciones. Sin embargo, con la política de nacionalización, promovida principalmente por el teniente coronel José Manuel Arauz, Intel pasó a tener más de 4,000 trabajadores.

Esta expansión se debió, en gran parte, a las negociaciones que llevaron a la adquisición de varias empresas de telecomunicaciones que operaban en Panamá, lo que en cierta medida distorsionaba la política estatal en este sector. A través de estas negociaciones, se logró adquirir INTERCOMSA., una empresa nacional que daba servicios principalmente en el interior del país a través de antenas parabólicas y radios. También se adquirió ITT Intercom, una empresa transnacional que ofrecía comunicaciones internacionales vía satélite, y la Compañía Internacional de Teléfonos y Telégrafos (ITT), que también operaba en Panamá. La nacionalización de Micro Ondas en el área del interior.

Los trabajadores de estas empresas fueron liquidados y luego absorbidos por Intel, continuando con los mismos servicios que ofrecían en sus empleos anteriores. En este sentido, logramos consolidar a estos trabajadores dentro de un solo frente sindical,

 

Recordando y pensando en voz alta 179 el SITINTEL, y organizamos las estructuras internas del sindicato.

La Asamblea General se estableció como la autoridad máxima, y estructuramos secciones sindicales a nivel nacional. En cada centro de trabajo, los trabajadores elegían democráticamente a sus representantes sindicales. A nivel provincial, en las diferentes agencias de telecomunicaciones, se eligieron representantes y se crearon secciones sindicales que funcionaban como capítulos.

Estos representantes sindicales se convirtieron en el recurso humano más importante para nosotros, actuando como los ojos y oídos del sindicato en todas las áreas. Por lo tanto, fue fundamental capacitarlos adecuadamente. Implementamos un sólido programa de capacitación en diferentes áreas: desde temas administrativos y jurídicos hasta el funcionamiento interno del instituto y la Ley 8va del año 1975 que regía la empresa.

Además, capacitamos a los dirigentes sindicales en materia financiera, organizativa y política. Uno de los aspectos fundamentales fue fortalecer la visión y pensamiento torrijista, induciendo a los trabajadores en la doctrina y métodos de

Recordando y pensando en voz alta 180 trabajo del movimiento liderado por Omar Torrijos. Los trabajadores y trabajadoras acogieron con mucho beneplácito este enfoque, y logramos crear un gran Movimiento Nacional del Sindicalismo Torrijista, único en Panamá.

Organizamos seminarios que abordaban la razón de ser del golpe de Estado, la estructura y el papel que jugaban las Fuerzas Armadas bajo el liderazgo del general Torrijos, y la importancia de la recuperación del Canal de Panamá. También destacamos la relevancia del papel de los trabajadores en la administración y dirección de Intel, tal como lo establecía la ley. No trabajábamos para una empresa privada ni para capital extranjero, sino para nuestro país. Todo lo que generábamos y producíamos en tecnología, equipos, utilidades y salarios quedaba en Panamá.

Creamos una mística entre los trabajadores, entendiendo que eran cogestores de una gran empresa pública que debían defender por el bien de sus compañeros, usuarios y el pueblo panameño. Nuestro objetivo era demostrar que las empresas estatales, en manos del gobierno, podían funcionar de manera eficiente.

 

Recordando y pensando en voz alta 181 Para organizar nuestro sindicato de manera adecuada, creamos la figura del Consejo Sindical, compuesto por todos los representantes sindicales a nivel nacional. Nos reuníamos cada dos veces al año para informar sobre la gestión del sindicato, los problemas que se estaban abordando y las soluciones alcanzadas. Este consejo nos transmitía información sobre las dificultades en sus respectivas áreas: problemas de seguridad, falta de equipos, condiciones de los vehículos, comportamiento de los jefes inmediatos, y si se respetaban los derechos de los trabajadores.

Hubo un proceso de interacción que evolucionó de manera muy positiva y efectiva. Como sindicato, logramos tomar el control y dominio de todas las áreas de trabajo bajo la dirección de los propios trabajadores en sus respectivas áreas. Esto se consolidó cuando creamos la figura del Consejo Sindical, como mencioné anteriormente.

Este Consejo Sindical se convirtió en un espacio clave para la formación y desarrollo de los trabajadores. Les ofrecíamos seminarios de todo tipo, donde se organizaban conferencias en las que los trabajadores participaban activamente, haciéndonos preguntas y brindándonos información sobre sus áreas de trabajo. Dependiendo del lugar, realizábamos reuniones para Recordando y pensando en voz alta 182 analizar cómo estaban las áreas, las instalaciones, los teléfonos, los proyectos, etc. En estas sesiones, los gerentes también tenían que rendir cuentas.

Por ejemplo, invitábamos al gerente de Finanzas para que informara sobre el estado financiero de la empresa, los compromisos de pago y los presupuestos. También llevábamos al gerente de Compras, quien explicaba cómo iba el proceso de adquisición de equipos, botas de seguridad, uniformes, material de oficina y todo lo necesario para que el trabajo pudiera realizarse de manera eficiente, sin atrasos burocráticos. Un logro importante fue que, con la ayuda de funcionarios de Intel y el apoyo de la gerencia general, conseguimos reducir los pasos burocráticos en las compras: inicialmente, comprar algo tan simple como un tornillo requería 28 pasos; logramos reducir este número a 13 pasos.

Asimismo, invitábamos a los gerentes de Proyectos y Planificación para que explicaran los proyectos en curso en las distintas áreas y regiones del país. Esto permitía que los trabajadores se prepararan psicológicamente y entendieran el impacto que tendrían estos proyectos en sus áreas cuando llegara el momento. También contábamos con la presencia del gerente de Facturación, quien explicaba cómo se estaba Recordando y pensando en voz alta 183 desarrollando la tecnología de facturación, cheques de pago y otros procesos administrativos. Este era un departamento que estaba muy avanzado tecnológicamente bajo la dirección del ingeniero Jorge Núñez, un profesional altamente calificado, serio y responsable, que lideraba el área de informática y los nuevos procesos tecnológicos.

De manera similar, también traíamos al gerente de Recursos Humanos. Esta gerencia era crucial, ya que los trabajadores preguntaban sobre sus clasificaciones, los aumentos salariales pendientes, evaluaciones y el nombramiento de nuevo personal para cumplir adecuadamente con los trabajos. Además, este departamento informaba sobre los programas de jubilación, uniformes y otros beneficios. Cabe destacar que fuimos nosotros quienes impulsamos la creación de la Gerencia de Recursos Humanos dentro de Intel, ya que no existía previamente.

Otro avance significativo fue la creación de la clasificación de puestos, que permitió ordenar los cargos y posiciones de todos los trabajadores de Intel. Dado que provenían de diferentes empresas, traían títulos y categorías variadas que unificamos bajo un mismo sistema. Para llevar a cabo esta tarea, trajimos expertos en el área, y muchos de nuestros dirigentes fueron Recordando y pensando en voz alta 184 capacitados para realizar las encuestas, investigaciones y auditorías de personal necesarias para el análisis de clasificación.

En este proceso, varios compañeros se destacaron. Quiero mencionar al compañero Higuebaldo Moscoso, "Popochin", quien fue directivo de Finanzas del Sindicato, por un tiempo. También destaco al compañero Melchor Francisco Girón, directivo del sindicato que venía del área de centrales, un hombre serio y muy competente. Lo apodábamos “Foquito” por su gran inteligencia y capacidad analítica. Ambos, Moscoso y Girón, se capacitaron en materia de clasificación de puestos y recursos humanos, y su labor fue fundamental para llevar a cabo este proyecto de manera exitosa. junto a estos compañeros estuvo Plácido Bravo y Alfonso González. Esa experiencia y capacidad de trabajo junto a los trabajadores les valió para ser nombrados posteriormente como Gerentes de Recursos Humanos a Moscos y a Girón.

Para asistir a una Asamblea General, nos preparábamos de manera muy metódica y consciente. Cada directivo que debía informar en la Asamblea pasaba por un proceso de preparación. Primero, se hacía una exposición previa ante la Junta Directiva, donde todos hacíamos observaciones para corregir errores o Recordando y pensando en voz alta 185 evitar repeticiones innecesarias. Esta preparación era especialmente importante con el secretario de Finanzas, ya que su informe financiero siempre recibía mucha atención en la Asamblea.

Los trabajadores, además de interesarse en los proyectos y temas generales, prestaban especial atención a los informes financieros. Siempre hay trabajadores que difieren en su visión política con los dirigentes del sindicato, y es natural que existan grupos detractores, ya que tienen derecho a pensar diferente y a plantear preguntas capciosas que pueden generar dudas. Estas preguntas, a menudo, buscan dividir o debilitar al sindicato. Sin embargo, nosotros nos preparábamos bien para enfrentar estos cuestionamientos.

Había compañeros y compañeras que solían hacer preguntas con la intención de sembrar suspicacias, pero siempre logramos responder de manera adecuada y salir airosos de esas situaciones. De hecho, alentábamos esos retos porque nos ayudaban a identificar áreas donde podíamos mejorar si la crítica tenía fundamento. Pero si las preguntas no tenían base y estaban mal enfocadas, dábamos la respuesta correcta y la gente se iba satisfecha. En todas las Asambleas que realizamos

 

Recordando y pensando en voz alta 186 a nivel nacional, los trabajadores terminaban bien informados y contentos con la labor del sindicato.

Cada Asamblea se planificaba por provincia, y todo, desde la movilización hasta la logística, estaba bien organizado. Las seccionales sindicales y sus representantes en cada provincia se encargaban de la planificación: preparaban las pancartas, organizaban la movilización, gestionaban los alimentos y refrigerios, entre otras tareas. La Asamblea General era, para nosotros, el instrumento político más importante del sindicato.

A pesar de que algunos alegan que el sindicalismo no es político, yo aprendí que sí lo es. Ya conté mi experiencia en un seminario, pero fue en Argentina donde me politicé profundamente. Allí entendí que el sindicalismo y la acción social no pueden separarse de la acción política. Como decía Juan Domingo Perón, “si le quitamos la acción política al sindicalismo, estamos renunciando a la lucha”. Esta frase me marcó, porque es verdad: la vida misma es una lucha, y cuando dejamos de luchar, renunciamos a vivir.

La Asamblea General era nuestro instrumento político más valioso. Si los trabajadores salían de allí satisfechos con los informes, sabíamos que nos estábamos fortaleciendo, tanto

Recordando y pensando en voz alta 187 política como orgánicamente. Un sindicato que no informa a su membresía sobre el trabajo diario, los proyectos futuros, los problemas pendientes, las razones por las cuales no se han resuelto ciertas cuestiones, o que no ofrece una visión clara de hacia dónde va, es un sindicato que se estanca. Los trabajadores deben saber cuáles son los obstáculos, las amenazas y las oportunidades que enfrenta el movimiento sindical. Solo así podremos seguir avanzando.

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¡ACTUALIZANDO AL MOVIMIENTO SOCIAL, Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt, Bold, Font color: Auto EN ACTIVIDADES POLÍTICAS! ( Formatted[Edson Murillo]: Font:Default)Garamond, 14 pt,

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Esto fue una gran experiencia. Todo comenzó en 1983, cuando Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt era necesario actualizar la Constitución para poder entrar en el Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li régimen democrático. Se trataba de dar inicio a un nuevo proceso, ya que, tras la muerte de Torrijos, se requería cumplir con los compromisos adquiridos al firmar los Tratados Torrijos-Carter, que establecían que Panamá debía retornar al proceso democrático tradicional, el que existía antes del golpe de Estado de 1968.

 

Recordando y pensando en voz alta 188

En ese sentido, las reformas de 1983 buscaban eliminar la figura del jefe de Estado, que había sido el general Torrijos, ya que su misión de firmar los tratados Torrijos-Carter se había cumplido. El objetivo era regresar a lo que llamamos la 'democracia burguesa', lo que implicaba reinstalar y legalizar nuevamente los partidos políticos, que habían sido proscritos con el golpe de Estado. Era necesario modificar la Constitución para legalizar su existencia y restablecer las estructuras eliminadas en las reformas de 1972, con el fin de normalizar el Estado.

Pero, previendo el retorno a la democracia burguesa, Torrijos, un par de años antes de fallecer en el trágico accidente que mencioné antes, había ordenado constituir un partido político que recogiera la práctica y doctrina del pensamiento torrijista, es decir, la Revolución Torrijista. Así, en 1979, se organizó el Partido Revolucionario Democrático (PRD), con una enorme cantidad de afiliados a nivel nacional. Nació el partido de la Revolución, el PRD, con la misión de preservar los principios, la doctrina y la historia de la Revolución Torrijista para las generaciones presentes y futuras. Ese era el propósito del partido, y con esa visión se inscribieron miles de jóvenes, campesinos, obreros, amas de casa, profesionales, empresarios

Recordando y pensando en voz alta 189 y ciudadanos de todas las clases sociales. En un solo día, se inscribieron más de 50,000 personas.

El PRD se fundó el 11 de marzo de 1979 para preservar la memoria histórica y los principios que sustentaron la Revolución Torrijista. Su objetivo fundamental era tener un poder al servicio del pueblo, tal como Torrijos lo había establecido, acercando el poder al campesino y a los más humildes. Eso fue fundamental para garantizar que esos principios se transmitieran a las futuras generaciones.

Con las reformas de 1983, se legalizó nuevamente la existencia de todos los partidos políticos, incluido el PRD. Una vez concluidas esas reformas, se convocaron elecciones en 1984, las primeras elecciones democráticas (aunque con ciertas dudas) tras el golpe de Estado de 1968. Participaron varios candidatos, y en esas elecciones se eligió a un presidente y dos vicepresidentes.

La nómina ganadora fue encabezada por el doctor Nicolás Ardito Barletta, quien había sido ministro de Planificación y Política Económica durante el gobierno de Torrijos. Ardito Barletta era un gran economista, con ideas muy progresistas y nacionalistas. Ganó las elecciones, aunque hubo dudas sobre

Recordando y pensando en voz alta 190 los resultados en el circuito 8-4. A pesar de esto, tomó posesión como presidente.

Recuerdo que nosotros, los sindicatos y quienes apoyábamos al PRD, fuimos a la Presidencia el día de su toma de posesión y organizamos una gran celebración. Fue un acto espontáneo, aunque no fue del agrado de Nicky, porque nosotros sentíamos que era el triunfo del PRD, el triunfo del pueblo, y por eso considerábamos que la Presidencia era del pueblo. Y el pueblo la tomó en ese momento de celebración.

Los otros dos vicepresidentes eran Roderick Esquivel y Eric Arturo Delvalle, como mencioné anteriormente. Así se inició el proceso democrático, cumpliendo con la promesa de Torrijos una vez que se firmaron los tratados con los Estados Unidos. Con la muerte de Torrijos, el país quedó en ese proceso de apertura democrática.

El sindicato rápidamente ganó prestigio tanto a nivel nacional como internacional. Los medios de comunicación frecuentemente entrevistaban a sus dirigentes, haciéndoles preguntas de interés general. Nosotros respondíamos con conocimiento de causa, ya que manejábamos información precisa sobre la empresa y el entorno. Además, nuestro

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