RECORDANDO Y PENSANDO EN VOZ ALTA by MAURO MODESTO MURILLO - HTML preview
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RECORDANDO Y Formatted[Administrador]: Font: (Default)Garamond, Bold
PENSANDO Formatted[Administrador]: Title, Left, Line spacing: single
EN VOZ ALTA
MAURO MODESTO MURILLO Formatted[Administrador]: Font: (Default)Garamond
Formatted[Administrador]: Font: (Default)Garamond, 18 pt Formatted[Administrador]: Font: (Default)Garamond
Recordando y pensando en voz alta 1
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Agradecimientos:
Este libro es de gran relevancia, especialmente considerando las dificultades visuales de Mauro Murillo, quien decidió embarcarse en el desafío de “crear un libro” sobre los complejos problemas de nuestro país. Este proceso implicó la grabación de audios, que luego, con el apoyo de la inteligencia artificial y la revisión de Elías Murillo, se transformaron en un esfuerzo conjunto entre varias generaciones. Así, se logra una combinación de lo antiguo y lo moderno para dar vida a un libro que invita a la reflexión, más que a la simple lectura de una biografía. Se trata de una obra imprescindible para aquellos que buscan un camino hacia una nación libre de ataduras y con un verdadero sentido de compromiso.
No podemos dejar por fuera a la Central Nacional de Trabajadores de Panamá y su Secretario General Alfredo Graell por el apoyo y financiamiento de esta publicación.
A Edson I. Murillo (hijo de Mauro) que trabajó en el diseño y portada de este libro.
Recordando y pensando en voz alta 2
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Información sobre derechos de autor Deleted[Administrador]: Edición, Panamá, abril 2025
ISBN
Deleted[Administrador]: edición
Recordando y pensando en voz alta 3
PROLOGO A LA OBRA Deleted[Administrador]:
“RECORDANDO Y PENSANDO EN VOZ ALTA” Formatted[Administrador]: Font: Bold
El movimiento sindical ha perdido a varios de sus protagonistas en los últimos años, dejando atrás sus contribuciones a la vida panameña sin registrarlas por escrito. La reciente partida de Elberto Luis Cobos Rodríguez ha dejado un profundo vacío entre sus amigos, especialmente en uno que, desde que lo conoció, se volvió su casi inseparable compañero. Tal era su cercanía que quienes los rodeaban solían confundir sus nombres. Mauro ha querido llenar este vacío y, en respuesta, ha realizado una serie de análisis y propuestas dirigidas a los líderes sociales de nuestra región.
Mauro Modesto Murillo no es solo un espectador de la historia de nuestro país, sino un verdadero actor. Como dijo Karl Marx en su tesis 11 sobre Feuerbach: “Los filósofos no han hecho
Recordando y pensando en voz alta 4 más que interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo”. A Mauro se le podrá acusar de muchas cosas, pero nunca de limitarse a comprender el mundo sin esforzarse por transformar la realidad nacional, o su propia realidad. Para cambiar el país o la vida de uno mismo, primero hay que comprender donde se actuará.
Mauro Modesto, un niño orgulloso de Salamanca y de sus raíces, lleva consigo una impronta familiar que lo marcó desde joven en su búsqueda de respuestas no solo a problemas existenciales, sino también a cuestiones cívicas y sociales.
La preocupación de su padre y abuela de motivarle a seguir estudios hasta llegar a la Universidad con la frustración de ver “Cómo se deja de lado al estudiante de las escuelas públicas y promueve al estudiante de escuelas privadas ”.
Un adolescente que entendía la importancia de seguir los consejos de familiares y amigos bienintencionados, evitando los peligros y los malos consejos, aprendiendo de los “úteros” en los que había crecido y que lo habían llevado por caminos difíciles, pero “satisfactorios”.
De alguien que, en sus inicios, se mostraba agradecido hacia los estadounidenses a un hombre que se convertiría en un decidido antiimperialista… hasta llegar a ser encarcelado en un campo de concentración por ser considerado un “peligro para la democracia y los Estados Unidos de América”. Este escrito de Mauro Modesto Murillo no está dirigido a quienes se aferran a la tradición; va destinado a hombres y mujeres que entienden la importancia de buscar un futuro Recordando y pensando en voz alta 5 promisorio. No es para aquellos que evitan cuestionarse, sino para quienes saben que, para construir un mañana próspero para todos, es necesario hacer sacrificios y confiar en que ese futuro será el fruto del esfuerzo colectivo y del aprendizaje compartido.
Esta obra debe servir a las nuevas generaciones para comprender de forma justa la labor de los líderes sociales, quienes en numerosas ocasiones no solo han arriesgado sus familias y sus empleos, sino incluso sus vidas. La oligarquía no perdona a quienes intentan arrebatarle lo que considera de su propiedad, y aquellos que se esfuerzan por transformar la realidad suelen enfrentar las más duras represalias.
El deseo de un futuro mejor para tus hijos, vecinos y amigos no es un anhelo insano, sino la aspiración de almas elevadas. Mauro y sus compañeros —dirigentes sindicales, sociales y políticos— se atrevieron a ser los proponentes de un “sueño”; no un sueño fugaz o lejano, sino uno vivido con los ojos bien abiertos y los pies firmemente asentados en la tierra istmeña, con la intención de lograr un futuro digno y feliz. Este relevo generacional no debe verse como un ideal místico, sino como un proceso claro y decidido, con “luces altas y bajas”, que requiere una preparación ideológica sólida, tanto como nación como individuos.
Esta obra invita a la reflexión, al estudio y al cambio. Es un llamado a impulsarnos y a mirar hacia el futuro con una actitud firme, de quienes se ponen de puntillas para alcanzar sus metas.
Recordando y pensando en voz alta 6 Una juventud que estudie y comprenda su realidad, con los pies firmemente plantados en nuestra nación, rodeada por dos majestuosos mares y unida tanto a Centroamérica como a Sudamérica, junto a millones de trabajadores que, aunque a veces no nos comprendan, en otras ocasiones nos admiran por nuestra creatividad en la lucha. Con un sindicalismo que algunos llaman “anacrónico” y otros “futurista”, nuestra juventud debe comprometerse con el estudio y la disciplina laboral, aprovechando tanto la tecnología artesanal como la de vanguardia, transformando los obstáculos en motores de progreso.
Estos jóvenes, provenientes de nuestros barrios, no deben aceptar estar condenados a vivir siempre lo mismo; deben ser resilientes y conscientes de que el cambio es posible y necesario. Jóvenes valientes, no resignados, que se levanten contra la corrupción y la injusticia; jóvenes que se den la oportunidad de triunfar y de engrandecer a Panamá.
Mauro Modesto es un analista que siempre ha buscado se analicen las causas y no responder únicamente a los efectos, durante su administración del sindicato o donde este prestando sus mejores oficios como administrador o en la dirección del Instituto.
Mauro Modesto es un verdadero maestro de juventudes, desde su juventud hasta el día de hoy. Como dijo el escritor romano Séneca: “Docendo discimus”, o “enseñando, aprendemos”. Cada vez que se encuentra frente a un grupo, ya sea ante un solo compañero o una multitud, Mauro transmite reflexiones
Recordando y pensando en voz alta 7 que, si bien pueden encontrar detractores inicialmente, con el tiempo ganan adeptos. Esto se debe a que sus ideas están fundamentadas en una teoría que, en ocasiones, es original y, en otras, se nutre de diversos textos. Estas fuentes se entrelazan para servir a la praxis revolucionaria, apoyándose en conocimientos de pedagogía, andragogía y psicología entre otras.
Mauro es Licenciado en Trabajo por la UDELAS, pero su verdadera maestría se la ha dado la calle: fue redactor de la Ley 8 de 1975 y uno de los creadores de la Ley de Telecomunicaciones.
Esta obra no es solo un relato de la vida de Mauro Murillo; es también una recopilación de las contradicciones propias de la época y de los pasos valientes que se dieron en favor de la clase obrera de nuestro país. Es un análisis de otras experiencias, con la visión de adaptar lo aprendido para aplicarlo en nuestro contexto y en los espacios donde Mauro ha desempeñado su labor.
< (INTEL – MITRABS – ACP), (SITINTEL – CNTP – CONATO – CLTC - FSM)>
En los últimos años, Mauro ha asumido el cargo de director académico en el Instituto Nacional de Capacitación Sindical José del Carmen Tuñón, desde donde analiza y reflexiona sobre la situación nacional, el uso del Seguro Educativo, el comportamiento del movimiento sindical y la encrucijada en la que se encuentran los partidos políticos tradicionales.
Recordando y pensando en voz alta 8 Estas nuevas reflexiones no están dirigidas a sus seguidores, sino a sus pares. Al compartir sus ideas, Mauro busca estimular el pensamiento creativo entre sus compañeros. Sus propuestas, a veces innovadoras y otras inspiradas en experiencias pasadas, están pensadas para ser discutidas abierta y constructivamente en todos los niveles del movimiento sindical y social.
Es fundamental avanzar sin miedo a la discusión; el debate que en su momento promovimos debe ser la guía que oriente nuestros pasos hoy, porque no debemos temer al error. Cuanto más nos atrevamos a debatir, mejor preparados estaremos para evitar equivocaciones en el futuro.
Nuestros compañeros valorarán más la confianza que surge del intercambio de ideas que las imposiciones, mismas que criticamos en la patronal y en el gobierno, pero que, en los últimos años, hemos empezado a ver dentro de nuestras propias organizaciones. Como se dice, “El silencio de los buenos es el triunfo del mal ”. Esta frase refleja que, al callar frente a la injusticia o el abuso, facilitamos su permanencia y expansión.
Es crucial abrir espacios para los jóvenes y romper con la tendencia de aferrarnos al liderazgo “per saecula saeculorum” —por los siglos de los siglos. Este problema no es exclusivo de los partidos políticos; también está presente en la estructura de nuestras organizaciones sindicales y sociales. En este contexto, Mauro comparte sus opiniones y propuestas, invitándonos a aceptar el reto del cambio y la renovación. Deleted[Administrador]:
Elías Murillo
Recordando y pensando en voz alta 9
ÍNDICE O TABLA DE CONTENIDOS Deleted[Administrador]:
Tabla de contenido Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt SIGLAS UTILIZADAS EN EL TRANSCURSO DEL LIBRO: ............ 18
RECORDANDO Y PENSANDO EN VOZ ALTA Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt, Bold ....................... 20
BIOGRAFÍA DE MAURO MODESTO MURILLO MURILLO. Formatted[Edson Murillo]: Font color: Auto
................................................................................................ 20
NACIMIENTO EN REGIÓN APARTADA ..............................20
ANECDOTAS DE SALAMANCA ...........................................22
GAMBOA “PARAÍSO…, ¿DE QUIÉN?” ............................... 26
DE UNA CIUDAD MODERNA GAMBOA …, A LOS
SUBURBIOS DE LA CIUDAD DE PANAMÁ. .......................36
VIAJE A JAQUÉ .....................................................................39
DE VUELTA AL MARAÑÓN .................................................43
DIOS JUEGA CON LOS COLORES Y CON LOS OFICIOS DE
LOS HABITANTES DEL MARAÑÓN ....................................47
¡CARNAVALES Y VIDA NOCTURNA! ................................. 50
¡A GARACHINE! .....................................................................54
DE REGRESO A PANAMÁ… ¡AL CHORRILLO! ................ 56
LA SECUNDARIA EN EL PRIMER CICLO PANAMÁ ......... 59
TRABAJO PARA SATISFACER NECESIDADES .................. 65
¡ARTESANO POR SIEMPRE! ................................................. 73
¡EXPERIENCIA PARA TODA LA VIDA! .............................101
“AL CAMPO LABORAL” .................................................... 108
“EN LA COMPAÑÍA PANAMEÑA DE FUERZA Y LUZ” ..113
“UTEROS SOCIALES” .........................................................117
Recordando y pensando en voz alta 10
“SINDICATO DE TRABAJADORES DE LA FUERZA Y LUZ”
.............................................................................................. 129
NACIONALIZACIÓN DE LA FUERZA Y LUZ, PASO AL
IRHE ......................................................................................136
CHOQUE IDEOLOGICO SOBRE FUNCIONES DEL
SINDICATO .......................................................................... 140
“CREACIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL DE
TELECOMUNICACIONES” ................................................. 152
“CREACIÓN DEL SINDICATO DE TRABAJADORES DEL
INTEL” ................................................................................. 153
“CREACIÓN DE LA LEY 8VA DE 1975” ............................155
¡LOGROS DEL SITINTEL EN EL TIEMPO! .........................158
¡ACTUALIZANDO AL MOVIMIENTO SOCIAL, EN
ACTIVIDADES POLÍTICAS! ............................................... 188
ELECCIONES DE 1989 .........................................................214
¡INVASIÓN A PANAMÁ! ..................................................... 229
¡PRISIONERO DE GUERRA! ................................................235
¡EN LA CARCEL MODELO … UNOS DETENIDOS MÁS! ..246
¡SECRETARIO GENERAL DE LA CNTP! ............................248
EL INSTITUTO NACIONAL DE CAPACITACIÓN SINDICAL
JOSÉ DEL CARMEN TUÑÓN ..............................................251
LA LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA .............................. 253
¡SIN RECURSOS DIRIGIENDO UNA CENTRAL, SIEMPRE
ADELANTE! ......................................................................... 254
DIRECCIÓN DE PÉREZ BALLADARES ............................. 263
¡MITRABS EN TIEMPOS DE DOENS! .................................265
¡MIREYA DIRIGIENDO SIN CLARIDAD! ...........................276
Recordando y pensando en voz alta 11
MITRADEL EN TIEMPOS DE CORTES .............................. 288
MITRADEL EN TIEMPOS DE CARLES .............................. 292
ACTUALIDAD ......................................................................296
ACLARACIÓN SOBRE LOS ASESORES DE CONATO ......325
EL SINDICALISMO Y LA CRISIS DEL MOVIMIENTO
OBRERO: REFLEXIONES SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LAS
CLASES SOCIALES Y EL ROL DEL SINDICALISMO EN LA
LUCHA DE CLASES ............................................................ 330
SINDICALISTAS DE OFICIO: EL DESGASTE DEL
MOVIMIENTO SINDICAL ................................................... 332
LA NECESIDAD DE UNA REFLEXIÓN HISTÓRICA .........333
CONCLUSIÓN ...................................................................... 334
LA DOMINACIÓN DEL PUEBLO: UN ANÁLISIS
SOCIOPOLÍTICO Y LA CONTINUIDAD DEL PODER ........... 335
LA PROCESIÓN DEL PUEBLO: UNA SOCIEDAD
CONTROLADA .................................................................... 336
LA SOCIEDAD SOCIALISTA: ¿UNA ALTERNATIVA A LA
DOMINACIÓN? .................................................................... 337
EL COMÚN DENOMINADOR: LA CLASE DOMINANTE EN
TODOS LOS SISTEMAS ...................................................... 338
LA LUCHA DEL PUEBLO EN TODOS LOS MODELOS .... 339
REFLEXIÓN FINAL: ............................................................ 340
LA NATURALEZA DE LA DOMINACIÓN EN LOS SERES
HUMANOS Y ANIMALES ....................................................... 341
EL PARALELISMO CON LA HISTORIA HUMANA:
EJEMPLO DE CIVILIZACIONES .........................................342
UN FENÓMENO RECURRENTE ......................................... 343
Recordando y pensando en voz alta 12
¿ES LA DOMINACIÓN PARTE DE LA NATURALEZA
HUMANA? ............................................................................344
EL CICLO DE DOMINACIÓN ..............................................345
L APARTHEID EN SUDÁFRICA: EL TRIUNFO DE LA
CONCILIACIÓN SOBRE LA VIOLENCIA .............................. 345
LA HISTORIA DE LA COLONIZACIÓN: EL CASO DE
AMÉRICA LATINA ..............................................................346
EL SISTEMA DE DOMINACIÓN EN EL MUNDO MODERNO
.............................................................................................. 347
EL CONCEPTO DE DEMOCRACIA: DE LA ANTIGUA
GRECIA A LA MODERNIDAD ............................................348
LA NATURALEZA DE LA DOMINACIÓN Y EL PODER .. 349
LA DEMOCRACIA Y LAS SOCIEDADES SOCIALISTAS . 350
CONCLUSIÓN ...................................................................... 350
EL CICLO DE DOMINACIÓN Y LA FALTA DE
ORGANIZACIÓN POPULAR ................................................... 352
EL PUEBLO COMO INSTRUMENTO DE SU PROPIA
OPRESIÓN ............................................................................353
LA CONEXIÓN ENTRE EL PODER POLÍTICO Y
ECONÓMICO ........................................................................354
EL PAPEL DE LAS FUERZAS ARMADAS Y LA POLICÍA EN
LA DOMINACIÓN ................................................................354
EL FUTURO DE LA DEMOCRACIA Y LA NECESIDAD DE
UN CAMBIO .........................................................................355
REVITALIZÁNDO LA DEMOCRACIA ............................... 356
EL CICLO DE LA DOMINACIÓN ........................................363
MANIPULACIÓN RELIGIOSA VS NECESIDADES
INSATISFECHAS ................................................................. 363
Recordando y pensando en voz alta 13
LA DOMINACIÓN DEL PUEBLO ........................................365
LA ADICCIÓN AL DINERO PARA CONSUMIR Y EL
CONSUMO SOSTIENE AL SISTEMA ................................. 367
SINDICATOS: ESCUELAS DE CÍVICA, ECONOMÍA Y
POLÍTICA ............................................................................. 367
1. CRÍTICA AL SISTEMA CAPITALISTA ...........................370
2. EL ROL DEL CIUDADANO EN EL SISTEMA: ............... 370
3. LA FUNCIÓN DE LOS SINDICATOS .............................. 371
4. LA IMPORTANCIA DE LA ORGANIZACIÓN
COMUNITARIA ....................................................................372
5. EL PODER ORGANIZADO .............................................. 372
6. EL OBJETIVO DE LOS SINDICATOS Y LA COMUNIDAD
.............................................................................................. 373
EN RESUMEN ...................................................................... 374
DICOTOMÍA DE PODERES (ECONÓMICO VS POLÍTICO):
.............................................................................................. 374
1. LA ALIANZA ENTRE EL PODER ECONÓMICO Y
POLÍTICO ............................................................................. 375
2. EL PAPEL DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS ................... 375
3. EL PODER DEL PUEBLO ................................................ 376
4. LA HISTORIA DEL PODER SOCIAL .............................. 376
5. EL CONTROL DE LAS MASAS POR LOS PARTIDOS
POLÍTICOS ........................................................................... 377
6. LAS CENTRALES OBRERAS Y EL PODER ORGANIZADO
.............................................................................................. 378
7. LA TRÍADA DE PODERES: ECONÓMICO, POLÍTICO Y
SOCIAL .................................................................................379
CONCLUSIÓN ...................................................................... 379
Recordando y pensando en voz alta 14
LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA Y EL LIDERAZGO
ESTRATÉGICO: ................................................................... 380
1. EL "CUARTO PODER": MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Y FUERZAS ARMADAS ...................................................... 380
2. LA NECESIDAD DE UNA CONCIENCIA POLÍTICA . 381
3. UNIDAD EN LA DIVERSIDAD ................................... 382
4. ESTRATEGIA Y TÁCTICA .......................................... 382
5. EL EJEMPLO DE LA LUCHA POR EL CANAL DE
PANAMÁ ..............................................................................383
6. EL PROBLEMA DE LA IMPROVISACIÓN Y LA FALTA
DE PLANIFICACIÓN ........................................................... 384
7. FORMACIÓN SINDICAL Y POLÍTICA ....................... 384
8. EL SÍNDROME DE LA IDEOLOGÍA Y LA LUCHA
INTERNA ..............................................................................385
ORGANIZACIÓN COHERENTE, EDUCADA Y UNIDA .....385
¿QUÉ NOS AFECTA? ........................................................... 386
1. DEBILIDAD DEL MOVIMIENTO SINDICAL: ................ 386
2. EL DOMINIO ECONÓMICO DE ESTADOS UNIDOS Y LOS
ORGANISMOS INTERNACIONALES: ................................ 387
3. EL ROL DE LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO: .. 388
4. NECESIDAD DE EDUCACIÓN Y FORMACIÓN PARA LOS
SINDICATOS: ....................................................................... 388
5. GEOPOLÍTICA Y LA INFLUENCIA DE CHINA Y RUSIA:
.............................................................................................. 389
6. EL MODELO CHINO: CAPITALISMO CON SENTIDO
SOCIAL: ................................................................................390
7. REFLEXIÓN SOBRE EL FUTURO DE LOS
TRABAJADORES EN AMÉRICA LATINA: ........................ 391
Recordando y pensando en voz alta 15
MEJORAR FORMACIÓN Y ENTENDER DINÁMICA
INTERNACIONAL ................................................................391
: ............................................................................................. 391
REFLEXION SOBRE EL CAPITALISMO, CON SUS IDEAS
CLAVES ................................................................................392
1. EL CAPITALISMO COMO SISTEMA ADAPTABLE Y
PERDURABLE: .....................................................................392
2. CRÍTICA A LA ESTIGMATIZACIÓN DEL CAPITALISMO:
.............................................................................................. 393
3. EJEMPLOS DE CAPITALISMO EXITOSO Y SOLIDARIO:
.............................................................................................. 393
4. EL ROL FUNDAMENTAL DE LA EDUCACIÓN: ........... 394
5. EL CAPITALISMO NEOLIBERAL EN AMÉRICA LATINA:
.............................................................................................. 394
6. HUMANIZAR Y DEMOCRATIZAR EL CAPITALISMO: 395
7. CORRUPCIÓN Y PODER ECONÓMICO: ........................ 395
8. LA IMPORTANCIA DE LOS DIRIGENTES Y GOBIERNOS
CONSCIENTES: ....................................................................396
9. SOBRE EL FUTURO DEL CAPITALISMO: .....................396
REFLEXIÓN FINAL: ............................................................ 397
CORRUPCIÓN Y LA ADICCIÓN AL DINERO ....................... 397
1. EL ENTENDIMIENTO DE LOS DIRIGENTES
SINDICALES Y POLÍTICOS: ............................................... 397
2. EL PODER ECONÓMICO Y LA CORRUPCIÓN: ........ 398
3. LA SOCIEDAD DE ADICTOS AL CONSUMO ................ 399
4. EL ANTÍDOTO PARA UN SISTEMA MÁS JUSTO ......... 399
5. REFLEXIÓN DENTRO DEL MOVIMIENTO SINDICAL .400
6. UNA CRÍTICA CONSTRUCTIVA: ................................... 401
Recordando y pensando en voz alta 16
Deleted[Administrador]: SIGLAS UTILIZADAS EN EL Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Not
7. HACIA UNA REFORMA DEL SINDICALISMO Y Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font:
REFLEXIÓN FINAL: ............................................................ 401 Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font:
COMPAÑEROS DIRIGENTES SINDICALES DE LAS
SECCIONALES INDISPENSABLES: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: .................................... 403
Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font:
Recordando y pensando en voz alta 17
Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font: Formatted[Edson Murillo]: Default Paragraph Font, Font:
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Calibri, 11 pt
SIGLAS UTILIZADAS EN EL TRANSCURSO DEL LIBRO: Formatted[Edson Murillo]: Left CONAC Confederación Nacional de Asentamientos Campesinos Deleted[Edson Murillo]: CTRP Confederación de Trabajadores de la República de Panamá
CIT Central Istmeña de Trabajadores CONATO Consejo Nacional de Trabajadores Organizados
CNTP Central Nacional de Trabajadores de Panamá
CLTC Central Latinoamericana de Trabajadores de las Comunicaciones Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt CMT Confederación Mundial del Trabajo Formatted[Edson Murillo]: Font: Bold, Font color: Auto CIOLS Confederación Internacional de Formatted[Jorge Murillo]: Heading 2 Organizaciones Sindicales Libres Formatted[Edson Murillo]: Font: Bold ORIT Organización Regional Interamericana Formatted[Jorge Murillo]: Left de Trabajadores
CPUSTAL Congreso Permanente de Unidad
Sindical de los Trabajadores de Formatted[Edson Murillo]: Font: Not Bold América Latina y el Caribe
FSM Federación Sindical Mundial
Recordando y pensando en voz alta 18
CSA Confederación Sindical de Trabajadores
y Trabajadoras de las Américas
CSI Confederación Sindical Internacional OIT Organización Internacional del Trabajo
Convenio 87 Convenio relativo a la libertad Formatted[Edson Murillo]: Font: Not Bold
sindical y a la protección del derecho de
sindicación.
Convenio 98 Convenio sobre el derecho de Formatted[Edson Murillo]: Font: Not Bold
sindicación y de negociación colectiva.
Convenio151 Convenio sobre las relaciones de Formatted[Edson Murillo]: Font: Not Bold
trabajo en la administración pública.
DH Derechos Humanos Formatted[Edson Murillo]: Font: Not Bold FENASEP Federación Nacional de Asociaciones y Formatted[Edson Murillo]: Font: Not Bold
Organizaciones de Empleados Públicos. Formatted[Edson Murillo]: Font: Not Bold
CA Carrera Administrativa
MP Policía Militar (sigla en inglés)
Recordando y pensando en voz alta 19
RECORDANDO Y PENSANDO EN VOZ ALTA Deleted[Edson Murillo]:
BIOGRAFÍA DE MAURO MODESTO MURILLO Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
MURILLO. Bold, Font color: Auto
Formatted[Jorge Murillo]: Heading 1, Centered
NACIMIENTO EN REGIÓN APARTADA Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Bold
Nací en la provincia de Colón, por eso procuro no olvidarme Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Font color: Auto
de ese lugar, que siempre está en mi mente. Salamanca es un
Formatted[Jorge Murillo]: Heading 2, Centered
lugar que también procuro recordar siempre, porque allí inicié
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt
la historia de mi vida. Viví en mi pueblo natal durante 6 años.
Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt
Este lugar era un caserío cuando nací, por allá en el año 1944. Era un caserío que surgió, como muchos otros, a la orilla del Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Bold, Font color: Auto
lago Alhajuela. El lago Alhajuela es un reservorio de agua
Formatted[Jorge Murillo]: Heading 2, Left
creado en la época de la construcción del canal por los
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
norteamericanos, para que sirviera como abastecimiento de Bold agua al lago Gatún cuando fuera necesario. Este recurso, el
Deleted[Jorge Murillo]:
agua, es muy importante para el funcionamiento del canal.
Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt
Recordando y pensando en voz alta 20
El lago Alhajuela, a pesar de surgir de la fuente del río Chagres, ayuda al sostenimiento de esta gran obra de ingeniería que es el Canal de Panamá. Allí, a la orilla del lago, aprendí las primeras lecciones de mi vida.
Recuerdo la escuela en la que cursé mi primer grado, que estaba también a la orilla del lago. Al lado de la escuela había un gran árbol de guaba que nos daba sombra mientras jugábamos.
Había un camino largo, con algunas casas a su alrededor, y lo más destacado de la comunidad era una tienda que rentaba un señor conocido como Pedro Bermúdez, padre de Julio Bermúdez, quien tiempo más tarde sería dirigente de la Confederación Nacional de Asentamientos Campesinos (CONAC).
Obviamente, recuerdo los momentos alegres de mi vida a la orilla del lago Alhajuela: bañarme en el lago, pescar especies como el sábalo real, sábalo pimpón, la mojarra y el bululú, que Deleted[Jorge Murillo]: bululu comíamos fritos con plátanos o guineos, sancochados o fritos, ¡muy ricos! También recuerdo los deliciosos mangos de papaya y los llamados "huevo de toro".
Recordando y pensando en voz alta 21
¿Otro personaje que está grabado en mi mente? Mi hermana Celedonia. Siempre estaba a mi lado. No recuerdo a ningún otro niño. Ella era cuatro años mayor que yo y siempre me cuidaba. Me cargaba todo el tiempo y estaba pendiente de mí. Incluso peleaba por mí en la escuela, siempre protegiéndome.
También recuerdo el medio de transporte que había, que era acuático, y pertenecía a un gringo al que llamaban Richard. Ese era el medio de transporte para la gente de Salamanca y las riberas del lago Alhajuela hacia Madden Dam (Represa de Madden), que estaba en la represa del río Chagres. Allí llegábamos y buscábamos transporte para ir a la ciudad.
¿Y qué es un hecho importante para mí? Con el tiempo entendí que para ir a cualquier pueblo cercano se debía viajar en lancha o bote. Recuerdo que había un bote grande de madera, una gran lancha a la que llamaban "Tres Mojones". Era muy grande y creo que fue hecha por unos señores del interior con un gran árbol de Espavé. Ese bote se llenaba de guineos para
Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
transportarlos y comerciarlos en otros lugares. "Tres Mojones" Bold, Font color: Auto era muy famoso por ese motivo. Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
Font color: Auto
ANECDOTAS DE SALAMANCA ( Formatted[Edson Murillo]: Font:Default)Garamond, 14 pt
Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li
Recordando y pensando en voz alta 22
Una anécdota interesante que también recuerdo de Salamanca es un incidente que, con el tiempo, me marcaría para entender mejor la razón de ser del lago Alhajuela en Salamanca.
Salamanca era un territorio propicio para la agricultura, para criar gallinas y cerdos, y había muchos árboles de caucho. A Salamanca llegaron muchos migrantes colombianos para poblarla, explotar el caucho y dedicarse a la agricultura. También había muchos panameños del interior, principalmente de Veraguas, y uno que otro indígena.
Los fines de semana, sobre todo los sábados, la cantina era históricamente el punto de recreación y desahogo de los campesinos tras los trabajos del campo. Esto ocurría con frecuencia, y no faltaban las peleas. Había dos hermanos colombianos que siempre andaban juntos, se dedicaban a la cacería y a la pesca. Uno se llamaba Susano y el otro Sebastián. Eran muy apreciados por la comunidad, siempre alegres y de parranda.
Un día, Sebastián se fue a dormir de madrugada, mareado de tanto festejar, pero su hermano Susano siguió con la celebración. Ya casi al amanecer, vinieron a despertar a
Recordando y pensando en voz alta 23 Sebastián con una trágica noticia: su hermano Susano había sido asesinado por un hombre al que llamaban Colorado.
El indio Colorado era de Veraguas, un hombre que siempre andaba nadando y se creía Tarzán. Llevaba un cuchillo como herramienta de trabajo y defensa. Colorado tuvo una discusión con Susano y lo mató de una puñalada. La gente del pueblo fue a buscar a Sebastián para contarle lo ocurrido. Él, aún adormecido y confuso, se levantó, agarró su escopeta y salió a buscar al indio.
Cuando llegó a la orilla del lago Alhajuela, vio a Colorado, que comenzaba a meterse en el agua para escapar. Sebastián lo apuntó con su escopeta y le disparó, hiriéndolo de muerte. El cuerpo del indio Colorado cayó boca abajo en el lago. Nadie se atrevió a meterse en el agua para ver si aún estaba vivo. Al amanecer, cuando salió el sol, llegó la policía panameña para investigar lo sucedido. El cadáver de Susano estaba en tierra firme, y las autoridades hicieron su trabajo habitual de investigación.
Sin embargo, el cadáver de Colorado seguía flotando en el lago, y cuando la gente preguntaba: ¿Por qué no lo retiraban? les
respondieron que el lago estaba bajo la jurisdicción
Recordando y pensando en voz alta 24 estadounidense. Las autoridades panameñas no podían intervenir porque el agua pertenecía a la zona del Canal, controlada por los norteamericanos. El cuerpo de Colorado permaneció flotando todo el día, hasta que finalmente, por la tarde, llegaron las autoridades estadounidenses para levantar el cadáver y hacer su propio sumario del caso.
Al final de todo, Sebastián fue procesado y condenado a prisión por varios años por el asesinato del indio Colorado.
Esta anécdota me marcó porque me hizo entender el impacto de la colonia estadounidense en nuestro territorio. No comprendía por qué el lago, que parecía estar en Panamá, no estaba bajo nuestra jurisdicción. Más adelante, entendí mejor la influencia y el control que ejercía Estados Unidos sobre partes de nuestro país. Esta fue mi primera experiencia con las
complejidades del dominio colonial en nuestra región.
Me di cuenta de que no veía a mi papá porque se había ido hacía unos meses a buscar trabajo en la zona del Canal. Lo contrataron para trabajar en el Departamento de Sanidad de la Zona del Canal, que se encargaba de mantener las áreas aledañas al canal saneadas, libres de mosquitos, principalmente
Recordando y pensando en voz alta 25 del Aedes Aegypti y del mosquito Anofeles, para controlar el Deleted[Jorge Murillo]: a dengue y la malaria.
GAMBOA “PARAÍSO…, ¿DE QUIÉN?” Deleted[Edson Murillo]:
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Una vez que mi papá se fue y logró instalarse en un cuarto de Bold, Font color: Auto soltero, buscó la manera de trasladarnos a Gamboa, cuando ya Deleted[Jorge Murillo]: A … tenía su trabajo permanente. Gamboa, para nosotros, era como Deleted[Jorge Murillo]: , una ciudad. Al llegar de Salamanca atracamos en el muelle, Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, dónde hoy hay un hotel el “ Font color: Auto Gamboa Resort ”
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Así fue como mi papá primero nos consiguió unos cuartos en
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una casa abandonada, antes de llegar al puente de Gamboa, en un lugar al que llamaban el Gamboa Viejo. Allí nos instalamos, principalmente mis hermanas y yo. Con el tiempo, también mi mamá se mudó allí. Lo que más recuerdo de vivir allí es que, como éramos muchachos, mis hermanas y yo íbamos al crematorio que quedaba cerca.
En el crematorio recogíamos cajetas y comidas procesadas que el comisariato botaba: dulces, chocolates Key's, galletas... Aunque el comisariato las consideraba vencidas, para nosotros no lo estaban. Nos las comíamos y "las vencíamos en el estómago". Comparándolo con lo que veo hoy en día en el
Recordando y pensando en voz alta 26 cerro Patacón, donde los recicladores buscan productos para vender o llevar a casa, nosotros hacíamos lo mismo: buscábamos cosas para jugar y para comer.
Veíamos también a los presos de la penitenciaría de Gamboa, que hoy es el Centro Carcelario El Renacer. Los sacaban a cortar hierba y los policías que los custodiaban eran, en su mayoría, jamaicanos con rifles. Los presos llevaban cadenas con bolas grandes amarradas a los pies, para que no pudieran escapar. Con el tiempo, ver a los presos se convirtió en un espectáculo cotidiano, al igual que ir al vertedero, o "Dompe", a recoger cosas útiles.
Después de un tiempo, nos mudamos de Gamboa Viejo al Gamboa Nuevo. Allí las casas eran muy grandes y bonitas. Había carreteras de cemento, cuarteles de policía, bomberos, dispensarios, centros deportivos, piscinas, canchas de golf y béisbol, teatros... Todo era completamente nuevo para mí. Mi papá consiguió una casa donde vivir, que era de dos pisos, con estructura de madera y cemento. Abajo había columpios y áreas de recreación. Nosotros vivíamos en el segundo piso, en el lado derecho. La casa era el número 300A.
Recordando y pensando en voz alta 27 Nos instalamos allí, algo que para nosotros fue totalmente fabuloso. Fabuloso para mí, para mis hermanas, para mi mamá, porque la casa tenía dos cuartos, camas, cocina, baño con regadera, y un fregadero. Todo aquello nos parecía increíble.
Salir de Salamanca, que era un pueblo en medio del monte, donde no había carreteras, luz eléctrica ni teléfono, ni tiendas bien surtidas, y mudarnos a Gamboa fue algo fantástico. Pero, como todo era de cemento, ya no podía andar descalzo. Me vi obligado a usar zapatillas todo el tiempo. Además, tenía que usar ropa formal: pantalón corto y suéter. No podía andar con el torso desnudo, como estaba acostumbrado. Ese cambio fue total para mí.
En esos momentos, veíamos a los norteamericanos como buena gente. Les decíamos "los yonis" y, para mí, eran buena gente porque le habían dado trabajo a mi papá. Me habían permitido un cambio de vida radical: vivíamos en casas cómodas, en una ciudad increíble. Eso era muy significativo para mí, pues era solo un niño. Estaba agradecido con ellos, porque mi papá también hablaba bien de ellos, ya que vivíamos allí, con ellos, y gracias a ellos habíamos tenido ese cambio de vida tan grande. Para mí, los norteamericanos eran como dioses.
Recordando y pensando en voz alta 28 La vida en Gamboa me enseñó muchas cosas. Aprendí el valor del dinero y a ganármelo trabajando. ¿Cómo lo hacíamos? Pues bien, allá los muchachos, junto con mi primo Carlitos, me enseñaron a hacer carretillas con cajas de madera que la gente tiraba. Les poníamos dos largueros a los costados y una rueda de bicicleta o de triciclo. Con eso, nos íbamos al comisariato, y nos ofrecíamos para cargar los paquetes de las señoras que hacían la compra, especialmente los días de quincena.
En ese tiempo no había taxis. El que tenía coche se lo llevaba, pero las señoras que no tenían nos contrataban para llevarles sus paquetes con nuestras carretillas. Nosotros éramos su "taxi". Dependiendo de la distancia, cobrábamos 10 centavos, 25 centavos, y a veces hasta 1 dólar, si tenían que llevar muchas cosas a casas que quedaban más lejos, cerca de un cerro en las afueras de Gamboa. A veces, hasta nos daban un poco más si estaban satisfechas. Así, en los días de quincena, cuando las amas de casa hacían su compra grande, nosotros hacíamos una buena cantidad de dinero con nuestras carretillas, cargando sus paquetes.
También aprendí a jugar al Rummy y al 21 (Blackjack) con mi primo y otros muchachos. A veces ganaba y otras perdía, pero
Recordando y pensando en voz alta 29 nada de esto lo sabía mi papá, porque si se enteraba me hubiera dado una buena tunda de correazos.
Para mí fue significativo cuando empecé a entender y manejar la moneda norteamericana: el dólar, los cuaras ( quarters = Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt moneda de 0.25 centavos), peso (moneda de 50 centavos), los Deleted[Jorge Murillo]: quarters dimes (moneda de 10 centavos), y los real (nickels o moneda
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de 5 centavos). Cuando tenía dinero, lo gastaba comprando lo
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que más me gustaba: barras de chocolate y galletas. También
Deleted[Jorge Murillo]: los
me fascinaban las bebidas como las Royal Crown Cola.
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Gamboa fue una experiencia extraordinaria en mi vida. Me dio Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt aprendizajes, oportunidades y momentos que nunca olvidaré. Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt Nací en 1944, en los últimos años de la Segunda Guerra Deleted[Jorge Murillo]: nickels Mundial. Cuando llegué a Gamboa, las películas de guerra eran Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt muy populares. En ellas, los estadounidenses siempre eran los Deleted[Jorge Murillo]: 5 héroes que ganaban. Incluso en las películas de vaqueros, los Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt soldados ganaban todas las batallas contra los indios sioux y apaches. Los gringos eran los héroes y, de niño, yo creía que los indios debían ser desplazados para que los gringos pudieran vivir en sus tierras. Cosas que uno pensaba en su inocencia e ignorancia
Recordando y pensando en voz alta 30
Iba a pescar en mis días libres. Recuerdo una vez, en la casa, cuando no teníamos carne para comer en la tarde. Solo había arroz y lentejas. Le dije a mi papá que me iba al puente de Gamboa a pescar, a ver si conseguía algo. Mi padre me respondió: "Está bien, pero si no traes pescado, te voy a dar tres correazos". Yo, decidido, acepté el reto y me fui a pescar.
Preparé mi carnada con pura harina. Hice una masa, la cocí y la puse en mi anzuelo. Me dirigí al puente de Gamboa, donde solía pescar. Pero esa tarde no tuve suerte; no cogía ni una mojarra, ni una sardina, nada. De pronto, vi un sábalo real, nadando cerca del agua. Me emocioné mucho. Ya me quedaba poca carnada, así que agarré un pedazo grande, lo coloqué en el anzuelo y lo lancé hacia el sábalo.
De repente, ¡Tao! El sábalo mordió la carnada y se tragó el anzuelo. Comencé a luchar con ese enorme pescado. Sabía, porque me habían enseñado, que cuando pescas algo grande, tienes que levantarlo despacio, asegurando bien la cuerda para que el pescado se canse. Amarré la cuerda a la baranda del puente y, poco a poco, el sábalo comenzó a aletear hasta quedarse exhausto.
Recordando y pensando en voz alta 31 Cuando ya no se movía, empecé a subirlo lentamente. Imagínate, yo tenía solo 8 años y el pescado era muy pesado. Pero lo logré. Lo saqué del agua y lo puse sobre el puente. La gente que pasaba en sus coches me pitaba y me felicitaba, diciendo "¡Buena, buena!".
Estaba muy contento, no solo por haber atrapado el pescado, sino también porque me había salvado de la "rejera" que me iba a dar mi papá si no llevaba nada. Cargué el pescado al hombro, aunque la cola se arrastraba por el suelo, y caminé desde Gamboa hasta la casa. Imagínate, parecía al hombre de la propaganda del aceite de bacalao. Todo el mundo me
felicitaba por mi pesca.
Cuando llegué a casa, me puse a preparar el pescado. Mi papá, al llegar y ver el pescado entero, me dijo: "Tuviste suerte". Y yo, contento, le respondí que sí. Me miró y agregó: "Te salvaste de la paliza que te iba a dar, porque ya venía pensando en eso. Si no hubieras cogido nada, íbamos a comer arroz “pelao” con lentejas y plátano frito".
Esa anécdota es muy importante para mí, porque sentí que había hecho algo significativo para la familia y que, por
Recordando y pensando en voz alta 32 primera vez, mi papá se sintió orgulloso de su hijo. Nunca olvidaré su expresión de orgullo.
Gamboa, era una ciudad moderna, bien diseñada y pavimentada, situada en medio de un gran bosque, rodeada de muchos árboles frondosos y quebradas. También estaba a la orilla del Canal de Panamá. Desde la ventana de la casa donde vivíamos, podíamos apreciar el ferrocarril que pasaba por la estación en la mañana y en la tarde. Era un tren de pasajeros.
También había un centro de grúas y dragas, perteneciente a la división de dragado del Canal de Panamá. Estas gigantescas máquinas se usaban para dragar el canal cuando ocurrían derrumbes y para mantener el nivel del cauce. Además, teníamos el comisariato justo en frente de la casa. Desde allí, podíamos ver los barcos que pasaban de ida y vuelta por el canal, lo cual me fascinaba.
Los barcos me parecían asombrosos. Los más grandes que conocía antes eran la lancha del señor Richard y el bote "Tres Mojones", en Salamanca. Pero estos barcos del canal eran enormes, cargados de mercancías, y para mí era algo increíble poder verlos pasar tan de cerca.
Recordando y pensando en voz alta 33 Otra experiencia que recuerdo con cariño fue vender periódicos en Gamboa. Vendía "La Nación" y "El Panamá América" cuando llegaba el tren desde la ciudad de Panamá, que traía los diarios. Vendía los periódicos con otros muchachos, y para mí, Gamboa fue una gran escuela de la vida. Allí comencé a ver el mundo de una forma distinta, aprendiendo cosas que probablemente no habría aprendido si me hubiera quedado en Salamanca.
Una curiosidad que siempre me llamó la atención era la diversidad de lenguas en Gamboa. En Salamanca, todos los negros que conocí hablaban español. Sin embargo, en Gamboa, había negros que hablaban inglés y otros que hablaban español. Aquellos que hablaban inglés no dominaban bien el español, y los que hablaban español no manejaban el inglés.
Un día, la mamá de un amiguito jamaicano me explicó que los negros que hablaban inglés, como ella y sus hijos, provenían de familias afroantillanas cuyos padres o abuelos habían llegado a Panamá para la construcción del Canal. Provenían de colonias británicas, por lo que su idioma nativo era el inglés. Además, me explicó que los negros que hablaban inglés, generalmente, tenían una mejor educación, con al menos un nivel de sexto grado.
Recordando y pensando en voz alta 34 Por otro lado, me explicó que los negros que hablaban español eran coloniales, descendientes de los tiempos de la colonización española, presentes en toda América Latina, como en Colombia, Centroamérica y Panamá. Estos negros hablaban únicamente español, como mi abuela colombiana, que nunca habló ni una pizca de inglés. Recordé que mi abuela, aunque negra, era lo que llamaban una "negra colonial", y así comprendí mejor la diferencia entre los dos grupos.
Esta experiencia me impactó mucho y me motivó a aprender inglés con ellos. Como ya mencioné, en la escuela también estudié la gramática inglesa. A los diez (10) años, hablaba más inglés que español, y a veces tenía dificultades con el español. Todos mis libros y cuadernos estaban en inglés, y llegué a hablarlo casi a la perfección en Gamboa.
Fue una experiencia que me marcó profundamente, porque me sentía integrado en esa comunidad. No me sentía inferior a ellos, aunque notaba diferencias entre su estilo de vida y el nuestro. A pesar de todo, me sentía parte de esa realidad.
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DE UNA CIUDAD MODERNA GAMBOA … Font color: Auto , A LOS SUBURBIOS DE LA CIUDAD DE PANAMÁ. Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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Con el tiempo nos mudamos a la ciudad de Panamá Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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específicamente en el barrio de Marañón. Esto ocurrió debido a
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las dificultades entre mi papá y mi mamá. Mi papá ya no
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toleraba su forma de vida; ella estaba constantemente viajando hacia el Darién para atender las urgencias de una hermana mía que siempre estaba enferma. Finalmente, decidieron separarse. Mi mamá, tal vez con la intención de hacer sufrir a mi papá, me tomó y dijo: "Me llevo a mi hijo". Así que me fui con ella y mi hermana Celedonia. Mis otras dos hermanas, que eran hermanas por parte de padre, se quedaron.
Nos mudamos a la ciudad de Panamá, al barrio de Marañón en Calidonia. Marañón era un conjunto de casas de madera, construidas para alojar a los trabajadores que participaron en la construcción del Canal de Panamá. Estas viviendas eran como barracas de dos o tres pisos, con cuartos pequeños, de aproximadamente 7 por 5 metros, y baños comunales. Había Deleted[Edson Murillo]: 8 patios donde las mujeres lavaban la ropa, conversaban, Deleted[Edson Murillo]: 10 cantaban y colgaban la ropa en tendederos largos.
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Zonzos de calor y noche, pasan cuartos Cuartos...Cuartos...Cuartos de la gente pobre con sus chiquillos descalzos. Cuartos donde no entra el sol, que el sol es aristocrático del insigne poeta Demetrio Herrera Sevillano Formatted[Edson Murillo]: Font: Bold Las barracas estaban conectadas por zaguanes, que eran pasillos que comunicaban una vivienda con otra. Era común ver tinacos de basura y todo tipo de vida comunitaria en esos espacios. En esos cuartos pequeños es donde nos mudamos, un cambio radical para mí. Pasé de la comodidad de las viviendas en Gamboa a un solo cuarto donde dormía en un tabanco, mientras veía ratas de todos los tamaños corriendo de un lado a otro. Los gritos de las parejas en sus cuartos, ladrones repartiendo su botín... Vi muchas cosas desde ese tabanco.
La comida en Marañón también era diferente. En Gamboa, ya me había acostumbrado a una alimentación mejor y a una vida más cómoda, pero en Marañón todo volvió atrás. Aunque estábamos en la ciudad, no tenía las mismas comodidades de Gamboa.
Además, las costumbres de la gente en Marañón eran muy diferentes. Los muchachos hablaban de manera más vulgar y utilizaban expresiones que yo no conocía. Aun así, algo que
Recordando y pensando en voz alta 37 me diferenciaba era que hablaba inglés, mientras que los demás no. Esto me daba cierta ventaja y me veían como alguien superior. Me buscaban para que les enseñara frases en inglés o para que les prestara mis patines. Poco a poco fui adaptándome al barrio, aprendiendo a conocer sus calles y lo que se vendía allí: confites, melcocha, millo, raspao, coco duro, y otros dulces.
Lo que más me gustaba en Marañón eran las frituras. En casi todas las esquinas había mujeres friendo hojaldres, empanadas, tortillas, bofe, chicharrones, carimañolas y carne frita. La gente compraba estos alimentos para llevarse un cartucho y comérselo mientras iba al trabajo. También había puestos donde freían pescado, principalmente cojinúa rellena con patacones o plátano frito. Una buena pieza de pescado costaba 10 o 15 centavos, y con un real podías comprar una soda de 16 onzas, la famosa Royal Crown Cola, a la que llamábamos "rompepecho".
Todo era barato, pero para los pobres, incluso lo barato es caro. Los trabajos no eran estables ni bien pagados, con un salario promedio de unos cuatro dólares por semana. Las mujeres que vendían frituras no podían cobrar mucho más porque los ingredientes eran baratos, como la harina o el maíz.
Recordando y pensando en voz alta 38 A pesar de todo, los niños siempre teníamos hambre. La comida, aunque sencilla, siempre sabía bien para nosotros. Las mujeres del barrio no solían cocinar al mediodía; preferían comprar la comida ya hecha, como sopas o lentejas guisadas. La vida en Marañón era completamente diferente a lo que había conocido en Gamboa. Todo era más caótico y desordenado.
Yo venía de un barrio moderno, Gamboa, donde la influencia de los estadounidenses todavía se sentía. Los panameños del barrio de Marañón, aunque eran mis compatriotas, tenían un estilo de vida que no me gustaba. Me sentía como si estuviera en un nivel diferente, pero, siendo un niño de 9 años, terminé adaptándome rápidamente a esa nueva realidad.
Fue una experiencia más en mi vida, una que me enseñó Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt mucho sobre las diferencias sociales y sobre lo que significaba Deleted[Edson Murillo]: crecer en distintos entornos.
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VIAJE A JAQUÉ Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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Mi mamá tuvo que separarse de mi papá y volver al Darién,
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específicamente al pueblo de Jaqué, donde estaba mi hermana
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Agripina. Ella era mi hermana mayor y había tenido que ser
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Recordando y pensando en voz alta 39 operada de un pulmón debido a la tuberculosis, lo que la dejó con muchas debilidades y crisis constantes. Mi mamá viajaba con frecuencia para atenderla, ya que mi abuela la llamaba con desesperación. Así que un día mi mamá decidió llevarme con ella.
Recuerdo que nos embarcamos en el mercado público (en el muelle fiscal), en un bote de motor llamado "La Mantequera". Este hacía un ruido clásico: "tú, tú, tú, tú...". Éramos unas 15 o 20 personas a bordo y al principio el viaje fue tranquilo, salimos por la Bahía de Panamá. Sin embargo, al llegar a un lugar llamado Punta Mala, ya de noche, nos sorprendió una tormenta terrible, con truenos, vientos fuertes y un oleaje altísimo. El bote se tambaleaba de lado a lado, entrando agua por ambos lados. Todos los pasajeros comenzaron a rezar el Padre Nuestro y el Ave María mientras los relámpagos iluminaban el cielo.
El capitán del bote nos hizo subir a los cayucos, que eran los botes salvavidas, en caso de que "La Mantequera" naufragara. Aun así, estar en un cayuco en medio de esa tormenta no garantizaba la seguridad de nadie. Me asusté mucho, pero me quedé dormido, acurrucado en el pecho de mi madre, quien también rezaba.
Recordando y pensando en voz alta 40 Desperté en la mañana, todo estaba en calma y en paz, completamente diferente a la tormenta de la noche anterior. Pensé que había sido una pesadilla, pero mi mamá me dijo que no, que fue real, y que gracias a la Virgen del Carmen habíamos sobrevivido. El bote seguía avanzando con su característico sonido del motor, y recuerdo que los hombres tiraron unas cuerdas al agua para pescar. Uno de ellos capturó un pez dorado de casi un metro y medio de largo. Ese pez fue nuestro desayuno: me dieron una rodaja de dorado frito con pan.
Llegamos finalmente a Jaqué, un pequeño pueblo a orillas del mar y del río, con casas sencillas, muchas de ellas hechas de penca y madera. Algunas casas usaban una fibra de palma llamada "penca o jira" para las paredes y pisos, para los techos Deleted[Jorge Murillo]:
se utilizaban varas de mangle y hojas de una planta llamada Deleted[Jorge Murillo]:
guágara. Todas las viviendas estaban sobre troncos para evitar
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las inundaciones.
El pueblo también tenía una pequeña escuelita cerca de la playa y un antiguo aeropuerto que, según me contaron, había sido construido por los estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. Todavía llegaban avionetas comerciales que
Recordando y pensando en voz alta 41 traían pasajeros, científicos y turistas desde la ciudad de Panamá.
Jaqué era un lugar donde confluían muchas personas de Colombia, ya que estaba muy cerca de la frontera. Estos colombianos traían oro, esmeraldas y también cosas relacionadas con la santería y la curandería. Muchos de ellos se quedaron en Jaqué, formando familias con los habitantes del Darién.
En Jaqué, viví otra experiencia completamente distinta. Nos instalamos en una casa a la orilla del río, construida sobre horcones para protegernos de las serpientes y otros animales. Dormíamos en petates o hamacas, y aprendí muchas cosas nuevas: usar el hacha para cortar leña, sembrar maíz y arroz con chuzo, y pilotear una piragua con largas palancas para navegar el río “Pabarandó”, corriente arriba y corriente abajo. Deleted[Jorge Murillo]: oPabarando También aprendí a pescar con un bejuco llamado barbasco, que envenenaba el agua y hacía que los peces subieran a la superficie, donde los recogíamos con jabas.
Volví a andar descalzo y mis pies se endurecieron tanto que ya no me lastimaban las espinas ni los chuzos. Aprendí a cazar iguanas, loros, palomas y a secar pescado en el fogón. Además,
Recordando y pensando en voz alta 42 me enseñaron a preparar "tapao", un guiso con plátano, verduras y carne o pescado, cocido a fuego lento. El caldo del tapao era lo que más me gustaba, espeso y lleno de sabor.
Pasé cerca de un año en Jaqué con mi tía Chila, la misma tía que ya me había cuidado en Salamanca. Mi mamá regresó a Panamá y me dejó con mi tía. No recuerdo haber asistido a la escuela durante ese tiempo, creo que no lograron matricularme y solo fui de oyente. Formatted[Edson Murillo]: Font: 12 pt
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DE VUELTA AL MARAÑÓN Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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Finalmente, mi hermana Agripina decidió regresar a Panamá y Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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nos fuimos en un barco diferente, ya que "La Mantequera" se
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había averiado. Llegamos al muelle fiscal de Panamá por la
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noche y contratamos a un carretillero, que era como un taxi en esa época, para llevarnos a Marañón. Esta vez nos mudamos a la calle 25, a la casa de otra tía llamada Diomedes Bedoya. Dormimos en petates en el suelo, ya que en esos cuartos no cabía mucha gente. Cuando cerrabas la puerta por la noche, todo el piso se convertía en cama.
Recordando y pensando en voz alta 43
Así fue como regresé a Marañón, pero esta vez ya conocía el sistema y sabía qué esperar. No hubo nada sorprendente para mí en ese retorno.
Al día siguiente, cuando desperté, me percaté de que no estábamos en el mismo lugar que yo conocía. Había otros niños, otras personas, pero las características del sitio eran similares: baños comunales, patios donde las mujeres lavaban la ropa, charlaban y se gritaban unas a otras, y los mismos zaguanes. También había la misma tienda y la misma fritura que vendía comida en la esquina. Era similar al ambiente que conocí antes, con gente saliendo temprano para ir al mercado público a ver qué conseguían, qué podían comprar o vender. El mercado público era el centro de actividad para la gente de Marañón; allí se rebuscaban para ganarse la vida cargando bultos o vendiendo mercancías en carretillas.
Me recordaba mi carretilla en el comisariato de Gamboa, donde Deleted[Jorge Murillo]: a
ayudaba a las señoras a cargar sus compras. Aquí, en Marañón, las carretillas eran grandes, de cuatro ruedas de hierro que hacían un ruido fuerte al rodar por las calles de ladrillo. Las carretillas servían para todo: desde hacer mudanzas, hasta vender frutas como: naranjas, guayabas y mangos, además de raspados y otros productos.
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Aprendí a trabajar con un hombre llamado Cuesta, que me pidió que le ayudara a vender naranjas frías y caña en su carretilla. Usaba una máquina para pelar las naranjas y luego las guardábamos en una vitrina con hielo. Vendíamos guarapo y yo le ayudaba a empujar la carretilla desde Marañón hasta la zona del Palacio Legislativo (en ese entonces el parque Lesseps). Pasábamos el día vendiendo allí y al final de la tarde regresábamos.
Reflexionando sobre todo esto, me doy cuenta de que en ese momento uno va aprendiendo de la vida sin saber realmente qué tipo de vida lleva. Creía que esa forma de vivir era normal y que todo el mundo vivía así. No entendía aún el concepto de pobreza. Sabía que algunos tenían más dinero para comprar cosas mejores, pero no lo veía como algo fuera de lo común.
Cuando tenía algo de dinero, íbamos al mercado de Calidonia, donde había muchas fondas. Recuerdo una señora llamada Nana, que vendía comida. Con 10 centavos podías pedirle "un dos", que era un cucharón de arroz con salsa de carne. Si tenías más dinero, te daba algo más, como un pedazo de pollo, carne o pescado. Así comíamos todos y, aunque fuera sencillo, éramos felices.
Recordando y pensando en voz alta 45 También en Marañón aprendí a jugar fútbol en la calle, algo que no había hecho antes. Cerrábamos la calle y jugábamos con pelotas de tenis que conseguíamos. A veces también jugábamos béisbol con un palo de escoba. No había campos de juego para nosotros, ya que los parques y clubes eran para los niños cuyos padres los llevaban a ligas deportivas o actividades en colonias infantiles.
Nosotros, los niños de Marañón, éramos hijos de “matrimonios fragmentados”, criados por nuestras tías, hermanas o abuelas. Aunque teníamos que buscarnos la vida, nunca robábamos, a pesar de que algunos amigos intentaron enseñarme. Mi papá y mis abuelas me inculcaron que eso no era correcto, y tuve la suerte de tener amigos que también eran pobres pero honestos.
Con el tiempo, me di cuenta de que el ser humano se adapta a su entorno, por más difícil que sea. Al principio, las situaciones nuevas pueden parecer extrañas, pero eventualmente se vuelven parte de tu vida cotidiana. Así fue para mí. Pasé de Salamanca a Gamboa, de Gamboa a Marañón, de Marañón al Darién, y luego de nuevo a Marañón. Cada lugar me enseñó algo diferente y me ayudó a adaptarme a nuevas formas de vida.
Recordando y pensando en voz alta 46 En Marañón, la mayoría de la gente era de extracción humilde, proveniente del interior del país o de otros barrios pobres como San Miguel o El Chorrillo. Aunque estas casas fueron construidas para los trabajadores del Canal, en Marañón vivía más gente latina que afroantillana. Había personas de las provincias de Los Santos, Herrera (Chitré), Coclé y Colón. Todos éramos parte de una comunidad pobre, pero trabajadora y decente.
En la Avenida Central, que se extendía desde el Casco Viejo hasta la Plaza 5 de mayo, vivía gente de mejor nivel Deleted[Jorge Murillo]: Mayo económico. Allí se concentraban almacenes, restaurantes, bares, cines, y negocios de todo tipo. Era una zona comercial donde podías encontrar todo, desde ropa hasta electrodomésticos.
En ese contexto fui conociendo más sobre la ciudad, sobre sus costumbres y la gente que la habitaba. Sin embargo, aún me
faltaba aprender algo más sorprendente. ( Formatted[Edson Murillo]: Font:Default)Garamond, 14 pt,
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DIOS JUEGA CON LOS COLORES Y CON LOS
OFICIOS DE LOS HABITANTES DEL MARAÑÓN Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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Cuando llegué a Marañón, me di cuenta que las personas que
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vivían allí eran de diversas tonalidades de piel. Había negros
Deleted[Jorge Murillo]: de
Recordando y pensando en voz alta 47 coloniales y afroantillanos, pero predominaban los coloniales. También había mestizos, indígenas y los llamados "culis", una mezcla de indios y negros. Además, había personas de tez más clara a quienes llamaban "trigueños". Cada uno tenía su propia identidad, pero a veces el término "negro" se usaba de forma despectiva.
Recuerdo que un amigo llamado Palillo me explicó que algunos se ofendían cuando los llamaban "negros" porque los negros coloniales se sentían superiores a los afroantillanos, y viceversa. Otros lo asociaban con supersticiones, como que el diablo era negro. Era parte de la mentalidad de la época y de las divisiones entre las diferentes comunidades.
Los indígenas solían recibir los peores insultos; les decían "machiguas" o "cholos", lo que implicaba ignorancia. En Marañón también había campesinos y gente blanca,
principalmente tableños, que provenían de la región de Azuero. Muchos de ellos eran dueños de las tiendas en el barrio. Esta mezcla de razas y culturas era algo típico de lugares como Calidonia, San Miguel y el Chorrillo, barrios que aún no conocía bien en ese entonces.
Recordando y pensando en voz alta 48 Estos sectores populares compartían muchas similitudes: eran comunidades con una mezcla de razas, donde predominaba el español, a diferencia de Gamboa, donde se hablaba más inglés.
Algo que me llamó la atención fue que, en estos barrios, las personas trabajaban en diferentes oficios, aunque la mayoría eran empíricos, aprendidos por ensayo y error. Había carpinteros, plomeros, sastres, modistas, planchadoras, panaderos y pescadores. Muchos aprendieron su oficio viendo a otros y practicando. Los policías y maestros, por otro lado, solían tener una educación más formal. Ser maestro en esa época era un motivo de orgullo; la mayoría de los maestros eran negros, mulatos o trigueños.
La gente vestía de manera sencilla, pero cuando podían, se arreglaban bien, con pantalones de tela fina y zapatos "black and white" bien lustrados. Estos zapatos eran famosos por los pequeños huecos decorativos y cómo se limpiaban meticulosamente con palillos de dientes o fósforos para mantener su brillo.
En cuanto a la vida en Marañón, los cuartos no eran muy grandes, generalmente de unos 8 metros por 10, con camas improvisadas en "tabancos", una especie de plataforma elevada
Recordando y pensando en voz alta 49 para que los niños durmieran. Los baños eran comunales, y bañarse era toda una odisea. Había que hacer filas largas y llevar zuecos, unas chancletas de madera con caucho, y unas parrillas para no pisar el suelo sucio y resbaladizo del baño.
Otra característica de los barrios de Marañón y Chorrillo era la presencia de ladrones y carteristas jóvenes, famosos por su habilidad para robar sin ser vistos. Recuerdo a uno conocido como "Fidel Castro" por usar barba, que saltaba de balcón en balcón para escapar. Estos barrios eran mucho más desordenados que los lugares tranquilos de los que yo venía, como Salamanca o Gamboa.
¡CARNAVALES Y VIDA NOCTURNA! Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 12 pt,
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Cuando llegaban los carnavales, el ambiente se transformaba. Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 12 pt, Las comparsas del Chorrillo y Marañón eran muy populares. Font color: Auto En el Chorrillo, la comparsa llamada Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default Garamond, 12 pt “ Los Campesinos ” ) los
grupos se vestían como campesinos, con machetes y cutarras. Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li
En Marañón, destacaban los "calipsos", que usaban trajes coloridos y bailaban al ritmo de tambores y maracas. También había un grupo llamado "Los Hippies de Calmata", que se Formatted[Edson Murillo]: Not Highlight vestían de manera excéntrica y eran muy famosos.
Recordando y pensando en voz alta 50
A pesar de la pobreza y el desorden, la gente era alegre. La comida era sencilla, pero siempre había algo para comer. Se comía pescado, bacalao con papas, arroz con sardinas, sopa de hueso o de pata, y plátano. El pan era barato, y con 10 centavos podías comprar varias "michitas". El té de canela nunca faltaba, y en las casas, las abuelas enseñaban a no desperdiciar comida, ya que no sabías si al día siguiente tendrías algo para comer.
En cuanto a la educación, las escuelas en los barrios populares estaban destinadas a los hijos de los pobres. Recuerdo un libro llamado *Yo quiero aprender*, con el que aprendí mis primeras letras en español. Aunque ya sabía leer y escribir en inglés, tuve que adaptarme al idioma y aprender a leer en español.
El cine también fue una novedad para mí en Panamá. Había un teatro llamado "Roxy" donde la entrada costaba 10 centavos, y podías quedarte todo el tiempo que quisieras viendo películas. Con el dinero que ganaba vendiendo periódicos o limpiando zapatos, me alcanzaba para entrar al cine, comprarme una soda y un “keke”.
Recordando y pensando en voz alta 51 En resumen, la vida en Marañón era difícil, pero llena de experiencias. Las costumbres, los oficios, la forma de vivir... todo me enseñó a adaptarme y a aprender de mi entorno. A medida que fui creciendo, me di cuenta de las diferencias entre los barrios y las clases sociales, pero también aprendí a valorar lo que tenía y a siempre seguir adelante.
En el barrio de Marañón, aunque había droga, no era como hoy en día, donde el consumo es más generalizado. La droga más común en aquel entonces era la marihuana, a la que llamaban "kanyak". La gente fumaba marihuana en los zaguanes, y el olor era inconfundible. Cuando los muchachos notaban a alguien fumando, los fumadores los alejaban. A diferencia de hoy, los consumidores de kanyak no querían que los jóvenes se involucraran en el vicio; no eran traficantes, sino solo consumidores, y evitaban que los jóvenes cayeran en el consumo.
También recuerdo que la prostitución existía, pero estaba concentrada en una zona específica, la calle 23, que era conocida como la zona roja del barrio. Por las noches, las mujeres salían a los zaguanes a atraer a los hombres que pasaban por allí. Además, había muchos billares y cantinas por todo Marañón. Las cantinas eran populares, especialmente por Recordando y pensando en voz alta 52 las noches, cuando los traganíqueles sonaban con música ranchera y boleros de artistas como Benny Moré, Bienvenido Granda y Rolando La Serie. Recuerdo nombres de cantinas como "Las Cuatro Esquinas", "La Mingo" y "La 80", que eran algunas de las más concurridas.
El "juega vivo" es algo que recuerdo muy bien de Marañón. Esta expresión nació en ese barrio como una alerta entre los maleantes para advertirse entre ellos cuando aparecían los policías. Si un maleante estaba descuidado en una esquina y alguien veía un policía acercándose, le decía: "juega vivo", y el otro se escondía rápidamente. Con el tiempo, esa expresión se convirtió en una especie de cultura en Panamá, aplicándose no solo a maleantes, sino también a empresarios, políticos e incluso en las escuelas. Se ha vuelto una mentalidad arraigada en el país.
En cuanto a la educación, la meta en muchos hogares era que los hijos completaran al menos el primer ciclo, lo que equivalía a tercer año de secundaria. A menudo, los padres les decían a sus hijos que, si querían ser policías o trabajar en un restaurante, debían tener el primer ciclo completo. Mi abuela, en cambio, tenía más expectativas para mí; ella quería que yo fuera maestro, como mi primo Cipriano. Pero, siempre le decía Recordando y pensando en voz alta 53 que quería estudiar para conseguir un título que me permitiera trabajar con dignidad.
¡A GARACHINE! Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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Después de un tiempo en Marañón, mi mamá decidió Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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mudarnos al Darién, a un poblado llamado Garachiné. Era un
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pueblo hermoso, con playas de arena blanca y un estero donde
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desembocaba el río San Antonio. Garachiné tenía una calle principal larga, de unos 3 kilómetros, y sus casas eran mejores que las de Jaqué, más grandes y bien construidas, aunque la mayoría eran de madera.
Nos instalamos en la casa de una señora llamada Licha, una mujer evangélica muy amable y bondadosa. Desde el balcón de la casa, podía ver a la gente pasar por la calle principal, y pronto hice muchos amigos de mi edad. Lo que más les gustaba de mí era que hablaba inglés, un idioma que los fascinaba.
Logré matricularme en la escuela de Garachiné, aunque tuve que repetir el tercer grado porque no tenía el boletín de mi escuela anterior. A pesar de eso, pronto los maestros se dieron cuenta de que sabía más que los demás estudiantes en materias
Recordando y pensando en voz alta 54 como matemáticas y geografía, así que me pasaron al cuarto grado.
En una ocasión, un grupo de evangélicos vino a buscarme a Deleted[Edson Murillo]: evangélicos, casa. Había un predicador estadounidense que no hablaba español, y me pidieron que les ayudara a interpretar su sermón. Así que fui con ellos a la iglesia y me convertí en el intérprete del predicador. Fue una experiencia emocionante y me di cuenta de la importancia de saber inglés. Al final del sermón, todos me agradecieron y me bendijeron. Mi mamá se sorprendió cuando supo lo que había pasado y contó la historia a todos en el pueblo.
Durante mi tiempo en Garachiné, trabajé en varias actividades. Por las mañanas, ayudaba a la señora Licha a vender pan. Me levantaba temprano y pregonaba por todo el pueblo hasta que vendía todo el pan. También me aventuraba a los manglares con mi primo para recoger conchas negras, “piangoas o almejas”, longorones y jaibas. Vendíamos lo que recolectábamos y con el dinero que ganábamos, comprábamos raspados y dulces en la escuela.
Además, me uní a un equipo de softbol de bola suave como receptor, algo que había aprendido en Gamboa. Aunque era el
Recordando y pensando en voz alta 55 más joven del equipo, me convertí en el receptor oficial, y logramos ser subcampeones en la liga.
En la escuela, me destacaba por mi amor por la poesía. Recuerdo que declamaba un poema llamado “El gato Serafín”, y siempre recibía muchos aplausos. Fue una época en la que disfruté mucho de las amistades y las actividades del pueblo.
DE REGRESO A PANAMÁ … ¡AL CHORRILLO! Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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Después de un tiempo, regresamos a la ciudad de Panamá, esta Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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vez al barrio del Chorrillo. Nos mudamos a unas casas en la
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Avenida 4 de Julio, cerca de la zona del Canal, y me matriculé
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en la Escuela República de Cuba. Allí aprendí el himno de Cuba y me enseñaron sobre la vida y los pensamientos de José Martí. Mis maestras, como la profesora Ana Agrio en quinto grado y Guillermina de Tejeira en sexto grado, me enseñaron mucho sobre matemáticas, geografía e historia. Fue con la maestra Guillermina que comencé a aprender más sobre el Canal de Panamá y la historia de nuestro país.
A pesar de los cambios, siempre me he sentido afortunado de haber vivido estas experiencias. Aprendí a adaptarme a diferentes lugares y a aprovechar cada oportunidad que se me
Recordando y pensando en voz alta 56 presentaba, especialmente el haber aprendido inglés, que me ha servido en múltiples ocasiones.
Por eso siempre he dicho que es fundamental enseñar la historia del país a los niños desde temprano, para que tomen conciencia y no se les cuente una versión distorsionada de la realidad.
Con una de mis maestras, aprendí a entender más sobre el Canal de Panamá. Dado que vivía en Gamboa, me seleccionó para participar en un concurso de oratoria sobre el Canal. Ella me ayudó a estructurar la composición, ya que en ese momento no sabía redactar bien. Me enseñó cómo construir frases y preparar los gestos al hablar.
Cuando llegó el día del concurso, éramos cinco estudiantes de diferentes escuelas. Les confieso que me temblaban las piernas, pero a pesar del miedo, subí a la tarima y pronuncié mi discurso. La gente me aplaudió, y aunque no gané el primer lugar, obtuve el tercer puesto. Mi maestra y mis compañeros de salón estaban muy orgullosos, pero no había nadie de mi familia presente. Mi madre no pudo asistir, lo cual no me sorprendió, ya que ella casi nunca estaba disponible. Mi
Recordando y pensando en voz alta 57 hermana tampoco, ya que se había casado. Aun así, me sentí satisfecho por haber participado.
Ese fue mi primer acercamiento serio al Canal de Panamá y a su impacto en nuestro territorio. Desde entonces, comencé a cuestionar más las cosas, a no verlas con tanta inocencia.
Otra experiencia importante en la escuela fue cuando nos escogieron como "alcaldes infantiles" y "concejales infantiles". Mi maestra me recomendó, y fui seleccionado como alcalde infantil junto con otros compañeros. Recuerdo a un muchacho llamado Paniagua, quien era un orador extraordinario. Tenía una manera de hablar muy convincente y enérgica. A él lo eligieron como alcalde infantil, y yo fui a apoyarlo con entusiasmo. No sentí celos ni envidia, solo admiración por su habilidad. Siempre fui un niño humilde, solidario con mis compañeros. Si uno no tenía lonche, lo compartíamos. Y si tenía dinero para un raspado, lo dividía para que ambos pudiéramos disfrutar.
Terminamos la primaria en 1959, en el Centro Manuel Amador Guerrero, donde funcionaba la Escuela República de Cuba. Allí aprendí más sobre el Canal de Panamá, pero desde una perspectiva más crítica y panameña. Comenzamos a hablar
Recordando y pensando en voz alta 58 sobre cómo Panamá había cedido el territorio para la construcción del Canal y cómo esto beneficiaba principalmente a Estados Unidos.
En esa época, mi imagen de los estadounidenses seguía siendo la de los héroes, influenciada por las películas de guerra que veía en Gamboa, donde siempre ganaban. Incluso en las películas de vaqueros, los soldados estadounidenses vencían a los indios, y yo creía que eso estaba bien. Era la ignorancia de la época. Por eso pienso que es crucial enseñar la verdadera historia a los jóvenes, para que comprendan mejor su país y el mundo.
LA SECUNDARIA EN EL PRIMER CICLO Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt, PANAMÁ Bold, Font color: Auto
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Después de terminar la primaria, me matricularon en el Artes y
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Oficios, pero solo pude cursar el primer año y quería continuar mis estudios en la Escuela de Artes y Oficios, pero habían Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li
eliminado el primer ciclo de esa escuela. Por lo tanto, tenía que Deleted[Jorge Murillo]: Oficios ir a otro instituto. Mi mamá, mientras tanto, decidió que quería llevarme de nuevo al Darién. Yo no estaba de acuerdo porque quería seguir estudiando, y mi papá también insistía en que debía continuar en la escuela. Cuando mi papá se enteró de que Recordando y pensando en voz alta 59 mi mamá planeaba llevarme sin la posibilidad de estudiar, se enfadó y fue a buscarla. Le dijo claramente que, “si mi hijo se me queda bruto Ud. Me la va a pagar”. Mi mamá también se molestó y le respondió: "Pues llévatelo y encárgate tú de terminar de educarlo". Así que recogí mis cosas y me fui a vivir con mi papá.
Nos instalamos en una pequeña casa en Monte Oscuro Final, lo que en el futuro sería el distrito de San Miguelito, frente a una zona conocida como "Los Silos del IFE". Allí me matriculé en el Primer Ciclo Panamá, donde continué mis estudios.
El primer ciclo fue una gran experiencia educativa. Tuve muy buenos profesores en asignaturas como geografía, historia, matemáticas, cívica, educación física, inglés y ciencias. Un profesor que marcó especialmente mi aprendizaje fue el de cívica, de apellido Agrazal. Me enseñó sobre los valores patrios, el significado de los símbolos nacionales y la importancia de amarlos y defenderlos. Con él aprendí a conocer la geografía, tanto nacional como mundial. Mi acervo cultural se expandió, y comencé a ver mi país de una manera más clara.
Recordando y pensando en voz alta 60 La disciplina también fue importante en mi educación. El profesor Romero, de educación física, nos enseñó a marchar con firmeza y orgullo. Siempre me gustaron los desfiles, especialmente después de ver a los soldados en Gamboa o en las películas de guerra. Me encantaba aprender a desfilar, a seguir la voz de mando, y a participar en los desfiles patrios del 3 de noviembre, el 28 de noviembre y el Día de la Bandera. En varias ocasiones fui abanderado y me sentía muy orgulloso.
En cuanto a las matemáticas, tuve un profesor llamado Kenneth Walker. Al principio, tuvimos una pequeña diferencia, y quise enfrentarme a él al estilo de Marañón, pero el profesor se plantó firmemente y me desafió. Me asusté, pero después de ese incidente, nos hicimos grandes amigos. Él también era colonense, como yo, y comencé a admirarlo. Me enseñó álgebra, geometría y cómo hacer cálculos de ángulos. Fue un gran maestro y siempre le estaré agradecido.
El director de la escuela, el profesor Wolschon, era muy estricto, pero eso ayudaba a mantener la disciplina. En general, mi experiencia en el Primer Ciclo Panamá fue muy positiva. Al terminar los tres años, me gradué, aunque nuevamente, ninguno de mis familiares pudo asistir a mi graduación. Mi mamá estaba en el Darién, mi hermana trabajaba, y mi papá Recordando y pensando en voz alta 61 también, así que recibí mi certificado junto con mis compañeros, lleno de orgullo por todo lo que habíamos aprendido.
Después de completar el primer año viviendo con mi papá, me mudé con mi hermana Celedonia, que vivía en la Calle 18 de Marañón, junto a su esposo Wilfrido, a quien llamaban "Wilo". Mi cuñado era un hombre trabajador que vendía pescado en la Calle M de San Miguel. Sabía que no nos faltaría pescado en casa. Mi hermana también trabajaba planchando ropa, y tenían cinco hijos: Eyda, Ito, Reyberto, Ariadna, Wimpy y María Jorge.
Yo estudiaba en la tarde, de 1 a 5, así que por la mañana cuidaba a mis sobrinos, les preparaba el desayuno y el almuerzo. Antes de irme a la escuela, los encerraba y les decía que no salieran. Mis sobrinos eran muy obedientes y nunca desobedecían. Crecí junto a ellos y siempre los he querido mucho.
Mi cuñado Wilfrido era un hombre muy correcto y honesto. Aunque no tenía una educación formal, era sabio y tenía principios claros. Se parecía a mi papá en que era muy trabajador y cumplía con su palabra. Mi hermana era la
Recordando y pensando en voz alta 62 compañera ideal para él, también trabajadora, fiel y responsable. Me alegraba mucho verla feliz y protegida por un hombre digno.
Vivíamos en un cuarto modesto en Marañón, donde la vida seguía su curso normal. No teníamos muchos lujos, pero siempre había pescado fresco en la casa. Mi cuñado traía robalo, corvina, pargo rojo y a veces incluso camarones. Ganaba unos tres dólares al día vendiendo pescado, y con eso la familia vivía bien.
En la comunidad, la solidaridad era algo común. Los vecinos se ayudaban entre sí sin pedir nada a cambio. Si faltaba fósforo, sal o azúcar, lo pedían al vecino. Los domingos, cuando se cocinaba la comida típica de macarrones con pollo guisado y ensalada de feria, siempre se compartía con los vecinos que tenían menos. Había mucha camaradería, algo que hoy en día ya no se ve tanto.
En Marañón conocí a un vecino llamado don Facho, un hombre mayor que siempre me daba consejos sabios. Me decía: "Escucha consejo y llegarás a viejo". Era como un abuelo para mí y siempre lo recuerdo con gratitud. También hice amigos como Yuyín, un muchacho musculoso, pero que se dedicaba a
Recordando y pensando en voz alta 63 robar camarones de los barcos camaroneros. Intenté convencerlo de que cambiara de vida y lo animé a trabajar como “yacamero” en la construcción del anexo del Hospital Gorgas y le pagaban un dólar la hora, trabajó 48 horas en la semana y le pagaron 48 dólares, después de una semana, me dijo que no quería seguir trabajando porque robando camarones ganaba más dinero en una noche que trabajando duro en una semana. Lamentablemente, lo atraparon robando camarones, lo llevaron a la cárcel, pagó dos años de cárcel en la Isla de Coiba y, cuando salió, con el tiempo moriría de sida.
A pesar de los amigos problemáticos que conocí, siempre me mantuve alejado de los malos caminos. Mi abuela me decía: "Dime con quién andas y te diré quién eres", y eso siempre lo tuve presente.
Viví muchas experiencias en Marañón, tanto buenas como malas. Vi cómo algunas mujeres se quedaban en casa mientras sus maridos trabajaban en barcos camaroneros, y ellas se pasaban el día jugando bingo y cartas, sin cocinar, comprando comida hecha para sus hijos. Era una vida de ocio, pero no era el caso de mi hermana ni de mi cuñado. Ellos eran trabajadores y vivían con dignidad.
Recordando y pensando en voz alta 64 A pesar de las dificultades, los lazos de solidaridad en el barrio eran fuertes. Todos se ayudaban y compartían lo poco que tenían. Esa experiencia me marcó profundamente y me enseñó valores de humildad, trabajo y cooperación.
La vida está llena de giros inesperados y cómo, a través del esfuerzo y la perseverancia, logre no solo avanzar en búsqueda de educación y trabajo, sino también encontrar el amor y formar una familia.
Es evidente que, desde una edad temprana, el deseo de mejorar y avanzar en la vida me impulsó a asumir responsabilidades importantes, buscando trabajo durante las vacaciones escolares para ahorrar dinero y continuar los estudios. Trabajar en la ferretería, lidiar con los desafíos físicos y luego encontrar Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt empleo como conserje en el sindicato de camioneros de Deleted[Administrador]: Chiriquí, muestra la determinación por no dejar de lado la Deleted[Edson Murillo]: educación a pesar de las dificultades. Siempre tuve claro que el
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conocimiento era clave para salir adelante y ser una persona
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importante . Bold, Font color: Auto
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TRABAJO PARA SATISFACER NECESIDADES Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt
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Quiero manifestar que, cuando cumplí 17 años, ya tenía conciencia de que, para poder avanzar, necesitaba dinero. Ya no podía estar viviendo de rebuscas por ahí, de tutoriales o de un dólar o de cuaras (un cuarto de dólar). Necesitaba ganar algo de dinero un poco más sustentable. Así que también entendía que la forma de ganar dinero de manera firme era con un trabajo que me diera dinero suficiente y que me permitiera ahorrar para poder seguir mis estudios, comprar mis libros y uniformes, y todo lo que requería para seguir avanzando en mi preparación educativa, que cada vez me daba cuenta que era más importante. Ya me negaba a ser una persona ignorante; tenía que ser alguien importante, y eso me lo daba el conocimiento. Así que no quería perder ni un día de clase más y necesitaba dinero.
Por tanto, me propuse buscar trabajo durante mis vacaciones escolares. Con ese afán, recuerdo que, a los 17 años, ya estaba en segundo año de la Premedia y conseguí trabajo en una ferretería que estaba camino al mercado público. Esa ferretería se llamaba "Villanueva y Tejeira". Ahí vendían principalmente materiales de construcción. Así que, cuando me vieron que era un muchacho de 17 años, alto y no fornido, pero tampoco flaco, me contrataron por los 3 meses de vacaciones que tenía.
Recordando y pensando en voz alta 66 Entonces, ahí tenía que cargar sacos de cemento, sacos de cal, madera de 2x4 y latas de pintura. Todo lo que se me pedía, yo lo hacía trabajando en el depósito.
Una vez, me tocó entrar a sacar unos sacos de cal. No daban mascarillas y había mucho polvo de cal en el ambiente. Pero a uno no le importaba, ya que, como todos saben, uno es audaz a esa edad. Entré a cargar mi saco de cal y, cuando ya llevaba media hora haciéndolo, uno de los señores que estaba conmigo me vio y me dijo: "Muchacho, ven acá. No, no, sal rápido a coger aire", porque estaba sangrando por la nariz. Afuera me pusieron, me limpiaron, me echaron agua y me limpiaron la fosa nasal. Me dijeron que descansara un rato para ver si seguía sangrando, y que, si no paraba, me llevarían al hospital. Pero por suerte, el sangrado se detuvo y me sentí mejor.
Después de eso, me pusieron a hacer otro trabajo fuera del depósito. En ese sentido, producto de que habían revertido unas casas que eran de los norteamericanos, las habían revertido al territorio panameño producto de los Tratados Remón-Eisenhower. Me llevaron allá con otros señores a desbaratar las casas y a sacar las maderas, que eran maderas buenas, machihembradas, y las puertas y ventanas. Todo eso lo
Recordando y pensando en voz alta 67 adquirió "Villanueva y Tejeira" para revenderlo. Entonces, había que sacar la madera con cuidado, incluso los clavos.
Recuerdo que me dieron la tarea de enderezar todos los clavos que sacaban y ponerlos rectos. Con un martillo y un yunque, me pasaba todo el día golpeando esos clavos, y los colocaba en otra lata. Esos clavos los vendían porque en Panamá no había fábrica de clavos, todos los clavos eran importados. Así que esos clavos de segunda que yo enderezaba, "Villanueva y Tejeira" los revendía como clavos de segunda en su ferretería. Esa fue mi primera experiencia laboral en una empresa formal.
Esos 3 meses me pagaron 50 centavos por hora, así que me ganaba 4 dólares diarios, y al final de la semana 20 dólares. También trabajaba los sábados. No era obligatorio, pero yo iba los sábados y me ganaba un extra. Me ganaba unos veintipico de dólares trabajando en esa ferretería, y como me quedaba cerca de la casa, podía ir a pie.
Después, cuando pasé a tercer año, antes de las vacaciones de ese año, conseguí un trabajo en una oficina de un sindicato que se llamaba "Sindicato de Camioneros de Chiriquí". Ahí conseguí trabajo como aseador o conserje. Entraba a las 6:00 de la mañana a limpiar la oficina, barrer, trapear, limpiar los
Recordando y pensando en voz alta 68 escritorios, el baño, todo. Ordenaba las ventanas y limpiaba los escritorios. No era muy grande la oficina, era una oficinita con un escritorio y un par de sillas. Así que me dedicaba a eso todos los días. Y trabajaba hasta las 11:00 de la mañana, me iba para la casa a prepararme para ir a la escuela, porque iba a tercer año.
En ese sindicato de camioneros de Chiriquí trabajé un año, o sea, 11 meses prácticamente. Incluso, me pagaron mis vacaciones y recuerdo que me dieron 16 dólares, que era el equivalente a un mes de salario. Me pagaban 4 dólares por semana, así que cuatro semanas eran 16 dólares, y me pagaron mis vacaciones. Yo, contento, me despedí porque no iba a regresar más, ya que iba a entrar a cuarto año.
Así que esas fueron dos experiencias laborales que tuve en el segundo y tercer año de Premedia. Otra cosa relevante que quiero destacar es que, viviendo en Calle 18 Marañón con mi hermana, resulta que, en la escuela, el Primer Ciclo Panamá Deleted[Jorge Murillo]: que
había un estudiante que se convirtió en mi amigo. Ese estudiante tenía el apellido Pérez. Ese estudiante y yo nos hicimos buenos amigos. Era un muchacho humilde, dicharachero, le gustaba reírse y yo le caía bien porque me veía como si fuera su hermano mayor. Yo era mayor que él Recordando y pensando en voz alta 69 como por 4 años, creo. Así que nos hicimos buenos amigos en la escuela y lo ayudaba con las tareas y las investigaciones.
Resulta que, viviendo en Calle 18 Marañón, el compañero Pérez era mi vecino. Vivía enfrente de nosotros, en la casa de enfrente. Solo nos separaba el zaguán y una pared de zinc que había. Él vivía del otro lado del zaguán, y yo vivía en la parte de enfrente, en una casa en un lugar más alto, y él en un lugar más bajo. Entonces, resulta que Pérez era mi vecino y también mi compañero de clases. Eso fue muy ameno y satisfactorio para nosotros.
A lo que voy es que el destino te marca cosas que tú no prevés, pero el destino te va llevando por un sendero. Yo lo veo así porque resulta que, a Pérez, cuyo nombre era Alcides Pérez, yo lo conocí en la escuela, en segundo año, me acuerdo. Y resulta que, después, se volvió mi vecino, aunque ya vivía ahí más tiempo que yo en Marañón. Bueno, un día Alcides me dice que me invita a su casa, que era cerquita, solo cruzando el callejón. Me invitó a su casa para que fuera a estar con ellos y me presentó a su familia. Su madre, su papá.
Su papá era un maestro carpintero que trabajaba en construcción, muy buen señor, muy serio y respetable. La
Recordando y pensando en voz alta 70 mamá también era una señora humilde, muy tratable. Pero lo más interesante es que tenía cuatro hermanas y un hermano mayor. El hermano mayor no era del matrimonio de los papás de Alcides; era el hijo de la señora María, el primero que tuvo. Era buen muchacho, le decían Tony. Tranquilo, trabajador, hablaba poco, pero siempre tenía una sonrisa afable.
Lo que me llamó la atención es que tenía una hermana que venía después de él, que sería su hermana Ana Isabel, a quien le decían "Chomba". Simpática, curiosa, con unos ojos grandes, los pómulos sobresalientes, labios carnosos. En ese instante me enamoré de ella a primera vista. Ya la había visto varias veces en el zaguán, cuando venía de la escuela. Ella siempre pasaba por el zaguán, miraba hacia donde yo estaba, y yo la miraba también desde la cocina. A veces la veía, hasta que un día me dijo "Hola", y yo le respondí "Hola". Ella siguió su camino riéndose.
Bueno, ese día la conocí formalmente. Me la presentó su hermano. Me presentó también a otra hermana que tenía, que le seguía, que se llamaba Olga María. Muy buena gente, muy simpática, trigueña también. Otra hermana se llamaba Yolanda. Ella era la más blanca de todos, de cara tristona pero simpática.
Recordando y pensando en voz alta 71 Luego estaba la más pequeña, que tenía 5 años, y se llamaba Leída María.
Así fue como conocí a toda la familia de mi amigo Alcides Pérez y compañero de escuela. Bueno, me invitaron a comer, y chévere. Resulta que ellos eran ocho personas, pero no vivían en un solo cuarto como yo con mi hermana, aunque igual no era mucho espacio. Ellos tenían dos cuartos: uno era la sala-comedor y cocina, y el otro era el dormitorio. También tenían su tabanco, obviamente, ya que el señor Juan Pérez, al ser carpintero, hizo su tabanco, un piso intermedio donde dormían los niños y jóvenes arriba, y los adultos abajo.
Para mí, el señor Juan Pérez, Alcides y su familia eran personas que vivían bien dentro de Marañón. Podría decirse que, dentro de Marañón, eran una clase media, jejeje. Pero bueno, yo los conocí, y definitivamente, con el tiempo, Isabel, o Chomba, fue mi mujer, con quien tuve 5 hijos: cuatro varones y una niña, los nombres son Mauro, Ana Liz, Rony Javier, Juan Carlos y Edson. Además de estos, tuve cuatro hijos en otras relaciones que son: Jenny Raquel y Roberto Carlos; Edwin César y Víctor Mauro (q.e.p.d.). Porque mi meta después de los cuarenta años fue no tener más hijos. Lo voy a dejar hasta aquí porque son cosas que, en mi recorrido de vida, Recordando y pensando en voz alta 72 pasaron. Cosas importantes de mi vida, porque nunca me imaginé que, viviendo ahí, en Marañón, en esa calle, podría haber encontrado un nuevo amor, un amor que me hiciera renacer la esperanza de que el amor siempre está allí, latente en el corazón de uno, esperando la oportunidad para aflorar. Y bueno, así es. Alcides Pérez, un compañero de escuela, se convirtió en mi cuñado. ¿Qué les parece? La vida da sorpresas.
¡ARTESANO POR SIEMPRE! Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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Esa es una parte importante e interesante de mi vida. Como Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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dije, ya iba para cuarto año y sabía que tenía que definir qué
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quería estudiar. Sabía que debía tener un oficio, un oficio del
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cual dependiera mi futuro como trabajador con un título. Sin embargo, no tenía una precisión clara sobre cuál sería.
Al tratar con el señor Juan Pérez el tema de la carrera a estudiar, en varias ocasiones, me hizo reflexionar. Él me hacía consultas sobre construcción, ya que a veces tenía problemas para leer los planos, y yo siempre fui bueno en matemáticas. Recuerdo que lo ayudaba a hacer cálculos de madera y de bloques, y a él le gustaban mucho mis conocimientos matemáticos. Siempre me consultaba con confianza, ya que era
Recordando y pensando en voz alta 73 un señor humilde y reconocía lo que no sabía. Me sorprendía cómo, sin tener tantos estudios, podía ser un maestro carpintero tan preciso en su trabajo de construcción. Era el encargado de hacer los encofrados o moldes de madera para verter el concreto, ya sea para pisos, losas, columnas o repisas, e incluso para hacer escaleras. Estos moldes, él los hacía con mucha precisión y exactitud. Era un hombre empírico e inteligente.
Le gustaban mucho los caballos, y ahí también sus cálculos eran muy precisos, sobre todo en la hípica. De hecho, me enseñó a jugar a los caballos, aunque no intencionalmente, sino que yo aprendí observándolo. Me acuerdo que a veces me mandaba al hipódromo a comprar apuestas, y yo iba y le compraba los boletos. Me daba tres dólares, y a veces yo ganaba con mis propias apuestas, aunque él no lo sabía. Así fui creando una convivencia con él, que se volvió bastante amigable, como de padre a hijo. Desde el principio me cayó muy bien, y yo a él también. Lo veía como un segundo padre, muy correcto.
De este modo, me fui integrando a la familia de los Pérez, y en ese periodo, Isabel era aún mi novia. Recuerdo que una vez la invité al cine, pero tuve que pedir permiso a sus padres. Ellos dijeron que sí, pero que también debían ir ellos. Y Recordando y pensando en voz alta 74 efectivamente, fuimos los cuatro al cine, al Roxy. Cuando llegamos, pensé que me iba a sentar solo con Isabel, pero no fue así. Me dijeron: "Tú te sientas en el medio, y nosotros a los lados". Así que estábamos escoltados por don Juan y doña María. Me conformé con agarrarle la mano durante la película. Fue una experiencia muy buena, porque así eran los padres de antes, cuidaban mucho a sus hijos, especialmente a sus hijas, para que no las deshonraran. Esa experiencia me indicó el gran valor que tenía esa familia.
Aclaro esto porque yo venía de una familia que no era integral. La primera familia formal que conocí fue cuando viví con mi hermana en Marañón, que tenía a su esposo e hijos. La segunda fue la de los Pérez. Agradezco mucho haber tenido la oportunidad de ver cómo funcionaba una familia, porque fue un aprendizaje importante para mí. Gracias a ellos, comencé a soñar con tener una familia propia. Y con el tiempo, indudablemente, veía en Isabel parte de ese proyecto de vida.
En ese sentido, de tanto hablar con don Juan Pérez sobre construcción, me enamoré de la idea de que yo también iba a ser constructor. Decidí que quería ser maestro de obra, constructor, y que iba a estudiar construcción en la Escuela de Artes y Oficios.
Recordando y pensando en voz alta 75 Todos los domingos, llegaba a la casa de los Pérez un señor que era electricista, llamado Modesto Cruz. Modesto siempre sacaba del bolsillo un fajo de billetes, muchos dólares. Yo nunca había visto tanto dinero en manos de una persona. Me preguntaba: "¿De dónde saca tanta plata este señor?". Resulta que, además de ser electricista, vendía chance clandestino en casas grandes. Lo vi también en la casa de mi mamá vendiendo chance, con el fajo de billetes. Le pregunté a mi mamá y me dijo: "Él es electricista, trabaja en la Fuerza y Luz". Ah, pensé, debe ser un buen trabajo, porque le pagaban buena plata como electricista.
Me quedé con esa impresión, pero mi objetivo fundamental de estudio seguía siendo la construcción. Fui a matricularme en la Escuela de Artes y Oficios. No recuerdo si fui con mi hermana o con mi mamá, pero cuando llegamos, ya no había cupos para construcción. Ese curso estaba muy solicitado, ya que en esa época era tendencia estudiar construcción, carpintería o sastrería. Yo me sentí decepcionado, y pregunté: "¿Qué otros cupos hay?". Me dijeron que quedaban cupos para tapicería, ebanistería, forja y soldadura, y electricidad. Me acordé del señor Modesto Cruz y de sus billetes. Así que pensé:
Recordando y pensando en voz alta 76 "Electricidad", y me matriculé en el taller de electricidad. El destino, una vez más, me llevó por un camino inesperado.
Así fue como me matriculé en el taller de electricidad para estudiar como perito electricista. Inicié mi carrera de segundo ciclo, estudiando para ser electricista en la Escuela de Artes y Oficios Melchor Lasso de la Vega.
Mi amigo Alcides no fue a la Escuela de Artes y Oficios, pero cuando supo que yo estudiaba electricidad y que mi plan era llegar a ser contratista, una vez me dijo: "Si tú vas a ser contratista, yo voy a ser tu ayudante". Así que él se metió a estudiar electricidad de noche para poder trabajar conmigo. Esa fue la admiración que siempre me tuvo mi amigo Alcides Pérez. Siempre fue un gran amigo, y luego mi cuñado, pero sobre todo un hermano leal y fiel a nuestra amistad.
Así que esa fue una compañía que tuve en esa etapa, y Alcides estudió de noche para ser electricista y estar conmigo cuando yo me graduara. Estudiar en la Escuela de Artes y Oficios fue otra experiencia que me marcó. Es una etapa de mi vida que quisiera narrar con calma, porque allí comenzó un gran cambio en mi vida.
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Estaba en el punto de partida para aprender y convertirme en un trabajador de oficio calificado, lo que me podría abrir las puertas para trabajar en cualquier empresa formal con una remuneración aceptable. Así que empezar el primer día de clase fue sumamente emocionante. Mi uniforme cambió Deleted[Jorge Murillo]:
radicalmente: pantalones largos gris oscuro, camisa blanca de manga larga, corbata negra y mi insignia que decía "A Y.O. Artes y Oficios". Era un símbolo de orgullo que me hacía caminar erguido.
Nos reunimos en el patio donde se saludaba la bandera el primer día de clase, un lunes. Todos los estudiantes de la escuela estábamos allí para comenzar las clases, y cantamos el himno nacional, saludando a la bandera, llenos de emoción. Ese día estábamos contentos de iniciar clases en lo que para nosotros era una gran escuela.
Hago énfasis en esto porque, en aquellos tiempos, la Escuela de Artes y Oficios tenía fama de ser una escuela de "maleantes". Esto se decía porque era una escuela creada para preparar trabajadores en diferentes oficios, no en trabajos de oficina ni académicos, sino en trabajos duros, técnicos. Allí había estudiantes de diversas edades. Como mencioné antes, la mayoría de edad en ese tiempo era a los 21 años, por lo que Recordando y pensando en voz alta 78 había estudiantes de 15, 16, 17, 18, 20 y hasta 21 años. Era una escuela que hoy en día se llamaría una escuela para jóvenes en situación de alto riesgo.
La mayoría de los estudiantes eran de barrios populares: El Chorrillo, San Miguel, Marañón, Calidonia, Chilibre, Juan Díaz, Tocumen e incluso del interior del país. Era una mezcla de jóvenes, todos varones, con diferentes culturas y educaciones. Hay que destacar que, en general, las familias pobres enseñaban a sus hijos a ser honestos, trabajadores y honrados. Quien los corrompía era el sistema, pero en sus hogares se les inculcaban buenos hábitos, tanto morales como éticos.
Digo esto por mi propia experiencia. A pesar de no haber crecido en un hogar integral, mi padre y mis abuelas me enseñaron esos valores: trabajo, honradez, honestidad y, sobre todo, ser una persona de palabra y cumplir las promesas. Mi padre siempre decía que un hombre que no cumplía su palabra no merecía ser llamado hombre. Eso me lo inculcó desde joven, y lo creo firmemente. El trabajo era importante.
Así que la mayoría de mis compañeros de la escuela, que iniciamos clases ese lunes en Artes y Oficios, compartían esas
Recordando y pensando en voz alta 79 características. Entre los estudiantes de mi salón no había fumadores de marihuana, sin embargo, había estudiantes de otros salones que les gustaba fumar marihuana, pero lo hacían fuera de la escuela, nunca dentro. Se iban al recreo o a la hora de descanso para fumar, pero eran una minoría en una quebrada en Viejo Veranillo.
La fama de la escuela fue creada por algunas personas de la clase media, que mandaban a sus hijos a otras escuelas como La Salle, el Javier o Don Bosco, que ofrecían formación más enfocada en trabajos de oficina. También había otras escuelas técnicas como la Escuela Liceo de Señoritas o la Escuela Normal de Santiago, que formaban principalmente a educadores, muchos de ellos provenientes del interior del país.
La Escuela de Artes y Oficios cumplía una misión importante, aunque pocas veces se destacaba. Fue fundada en 1907, apenas cuatro años después de la fundación de la República. Se creó porque el país no tenía artesanos ni trabajadores de oficio calificados, no había electricistas, carpinteros, albañiles, Deleted[Jorge Murillo]: .
ebanistas, barberos, soldadores, plomeros o fontaneros, ni Deleted[Jorge Murillo]: . N
mecánicos de precisión, entre otros. La mano de obra calificada que había en el país venía de la construcción del Canal de
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Panamá, donde la mayoría de los trabajadores eran inmigrantes de las Antillas y Europa.
Me siento orgulloso de haber estudiado en esa escuela. Nos dieron el calendario de clases y conocimos a nuestros profesores. El profesor de tecnología, Enrique Riley Puga, había estudiado en la misma escuela y se había profesionalizado en Puerto Rico. Estaba orgulloso de ser profesor de tecnología en electricidad. También conocimos al profesor de práctica, Miguel de Hoyos, pero era joven y también egresado de la misma escuela.
Ese primer día nos dejaron claro que había que estudiar duro, y que, si no lo hacíamos, los que sufrirían serían nuestros padres. El mensaje quedó claro. Nos dijeron qué libro comprar: el “Tratado de Electricidad de Terrell Croft”, un libro difícil de conseguir, pero imprescindible para nuestros estudios. Salí ese mismo día a buscarlo por todas las librerías de segunda mano en la calle Salsipuedes, y finalmente lo encontré por 10 dólares, lo cual para mí era una pequeña fortuna. Me sentí como si hubiera encontrado la "Biblia" que me ayudaría a salir adelante en mis estudios.
Recordando y pensando en voz alta 81 Tuvimos la suerte de ser un grupo pequeño, unos 16 estudiantes de diferentes edades. El menor tenía 16 años, y los tratábamos como hermanos menores. Había compañeros de diferentes lugares: San Miguel, El Chorrillo, Marañón, Chilibre, y algunos venían de la zona del Canal, como Paraíso. Poco a poco, nos fuimos conociendo y formando grupos.
Ese año también tuvimos la suerte de contar con equipo nuevo, donado por la Agencia Interamericana para el Desarrollo (AID). Teníamos medidores de corriente eléctrica, simuladores para embobinar motores monofásicos y trifásicos, y módulos para conectar medidores eléctricos. Con ese equipo, estábamos bien preparados para aprender lo mejor posible.
El lunes era el día de la bandera, y nadie podía llegar tarde. Si alguien no saludaba a la bandera, tenía que cantar el himno solo. Conocimos también a nuestros otros profesores: el estricto pero profesional profesor de matemáticas José Zambrano; el profesor de química, al que llamábamos Luis Zer llamado "loco Zer"; y otros profesores como la de español, la profesora Salazar, que era veterana y bromista, pero muy buena. Así fue como iniciamos nuestra jornada de estudios en la Escuela de Artes y Oficios Melchor Lasso de la Vega, la profesora de matemática Luz Eneida Justiniani
Recordando y pensando en voz alta 82 En la Escuela de Artes y Oficios tuve una profesora que nos daba la asignatura de Relaciones entre Panamá y Estados Unidos, la profesora Aguilar. Esta profesora era bien delgada, tanto que de manera no muy amable le decían "bacalao", claro, no a la cara, sino a sus espaldas. A pesar de eso, era una persona muy tratable y buena gente.
Esa profesora nos enseñó, a todos, cómo era el asunto del Canal de Panamá y la zona del Canal, no de manera política, sino histórica. Nos explicó que esa zona nació con la República y que hubo un tratado llamado Hay-Bunau Varilla. El representante de Panamá en esa negociación fue un francés que había trabajado en la construcción del canal francés, y el gobierno panameño lo nombró embajador plenipotenciario para negociar el tratado con los Estados Unidos. Este embajador fue quien negoció el tratado por el cual se cedió la franja canalera a los Estados Unidos para la construcción del canal, ya que los franceses habían fracasado en el siglo anterior.
Los estadounidenses decidieron entonces construirlo, pero necesitaron “ayudar a Panamá” en su separación de Colombia. Ellos jugaron un papel clave en esa separación, ya que contaban con poder militar, mientras que Panamá no tenía ejército. Bajo la presión de los norteamericanos, los Recordando y pensando en voz alta 83 colombianos tuvieron que aceptar la separación en 1903. Ese mismo año, se negoció el Tratado Hay-Bunau Varilla, mediante el cual Panamá concedió la franja canalera de 80 kilómetros de largo a los Estados Unidos para que construyeran el canal. Ellos lo construyeron, pero la franja se convirtió en territorio estadounidense dentro de Panamá.
Con estas lecciones, fui comprendiendo mejor lo que significaba vivir en una colonia. Aprendí que el lago Alhajuela, donde nací, era territorio norteamericano, y que cuando vivía en Gamboa, esa separación entre los estadounidenses y nosotros también tenía una explicación. Entendí por qué allí solo se hablaba inglés y no se saludaba la bandera panameña ni se cantaba el himno. Muchas cosas comenzaron a aclararse en mi mente sobre lo que era la Zona del Canal: una colonia. La profesora Aguilar nos explicó todo esto de manera histórica, sin ningún matiz político o ideológico.
Mientras avanzábamos en los estudios, también supe que había una asociación estudiantil en la Escuela de Artes y Oficios, como en otras escuelas de la época. Estos movimientos estudiantiles luchaban por el bienestar de las escuelas y exigían mejoras, tanto en infraestructura como en la contratación de profesores. Salíamos a la calle a protestar, y el gobierno Recordando y pensando en voz alta 84 enviaba a la policía con gases lacrimógenos y caballería para dispersarnos.
Muchas veces, los estudiantes universitarios se unían a nosotros. Ellos estaban organizados en la Unión de Estudiantes Universitarios (UEU) y contaban con líderes excepcionales como Héctor Ávila. Me impresionaba cómo hablaban y cómo motivaban a la gente a gritar consignas. Una de las consignas que más se repetía era “¡Yankee Go Home!”. Sin embargo, me costaba decirla, porque sabía lo que significaba "yanqui", ya que hablaba inglés. Aún tenía cierto agradecimiento hacia los norteamericanos por las experiencias que viví en mi niñez. Así que, aunque apoyaba las protestas, no gritaba esa consigna.
Poco a poco fui desarrollando mi conciencia cívica y mi capacidad de protesta. Nos manifestábamos contra el gobierno, exigiendo la salida de los norteamericanos de la franja canalera y la devolución de nuestro territorio. Mi conciencia patriótica se fue cultivando con el tiempo.
Recuerdo también que muchos de nuestros profesores eran muy patrióticos. Nuestro profesor de tecnología era miembro del Partido Republicano y, aunque era político, sabía manejarse bien en la escuela. El profesor de educación física, el profesor
Recordando y pensando en voz alta 85 Romero, conocido como "Perule", era un nacionalista revolucionario. Él organizaba las bandas musicales y los desfiles patrios. Disfrutábamos mucho practicando marchas con él, ya que nos enseñaba a marchar como soldados.
Intenté unirme a la banda de música, pero pronto me di cuenta de que no tenía talento para tocar instrumentos. Así que me dediqué a formar parte del pelotón de marcha, disfrutando de las actividades patrióticas.
La profesora de geografía e historia, la profesora Bedinburg, también fue fundamental en mi formación. Nos enseñó sobre la historia de la República, la resistencia del cacique Urracá contra los españoles, y cómo este guerrero indígena derrotó a las fuerzas invasoras. Urracá fue el primer latinoamericano en derrotar a los europeos, y esa era una fuente de orgullo para nosotros. Lamentablemente, su heroísmo solo se recuerda en una moneda de un centavo, algo que considero anti histórico.
Nos hablaron también de Victoriano Lorenzo, aunque al principio nos contaron una versión distorsionada de su historia, diciendo que fue un guerrillero que luego se convirtió en asaltante y violador. Con el tiempo, aprendí que Victoriano Lorenzo fue un héroe nacional, un guerrillero que no se rindió
Recordando y pensando en voz alta 86 después de la Guerra de los Mil Días y que fue injustamente fusilado. Fue reivindicado más tarde por el gobierno de Omar Torrijos.
En la Escuela de Artes y Oficios, comencé a entender la situación del Canal de Panamá. El canal era administrado por los norteamericanos, y todo el dinero que generaba iba a los Estados Unidos, mientras que a Panamá solo le quedaban los salarios que pagaban a los trabajadores panameños. La mayoría de estos trabajadores eran de origen antillano, especialmente jamaicanos, que hablaban inglés y eran muy obedientes a las órdenes norteamericanas.
El Canal de Panamá era una empresa de un país de primer mundo, administrada dentro de un país de tercer mundo, con trabajadores que ganaban salarios de primer mundo algunos y otros con menor salario, pero siempre mayor que el salario de Panamá, esto era una realidad histórica que comprendí, ya que Deleted[Jorge Murillo]: . mi padre trabajaba en el canal, lo que me hacía sentir parte de Deleted[Jorge Murillo]: E esa compleja situación. . Esto Deleted[Jorge Murillo]:
Todo esto lo fui aprendiendo poco a poco en la Escuela de Artes y Oficios, además de otras lecciones sobre la vida nacional y el patriotismo. Allí, también se fomentaba el aprecio
Recordando y pensando en voz alta 87 por la poesía y la literatura nacionalista. Recuerdo la poesía “Canto a la bandera” de Gaspar Octavio Hernández Poema, “Al Cerro Ancón” de Amelia Denis de Icaza, y otras como “Incidente de Cumbia” de Demetrio Korsi y Patria de Ricardo Miró, que hablaban del amor por la tierra y la libertad, recuerdo la poesía “Canto a la bandera” de Gaspar Octavio Deleted[Jorge Murillo]: .R Hernández Poema, “Al Cerro Ancón” de Amelia Denis de Icaza, y otras como “Cuartos” de Demetrio Herrera Sevillano, Deleted[Jorge Murillo]: “Incidente de Cumbia” Demetrio Korsi que hablaban del amor por la tierra y la Deleted[Jorge Murillo]: y Patria de Ricardo Miró, libertad.
Así, la Escuela de Artes y Oficios me ayudó a formar una conciencia patriótica y a entender lo que significaba ser un verdadero ciudadano de la República de Panamá.
Estaba en una fase estudiantil, más o menos en el año 1958, cuando los estudiantes de la Escuela de Artes y Oficios, dirigidos por la asociación federada, salimos a protestar contra el gobierno. Exigíamos la reparación de la escuela, más libros y otras necesidades que ya no recuerdo claramente. Era una lucha estudiantil que pedía más escuelas y menos cuarteles (mayo 1958).
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Cuando llegamos a la zona de "La Cuchilla", nos salió al encuentro la Guardia Nacional y nos lanzaron bombas lacrimógenas. Una de esas bombas cayó en el pecho de un estudiante del Artes y Oficios, llamado José Manuel Arauz, y lo mató, causándole un infarto. Ese hecho lo convirtió en un mártir para nosotros. Cada vez que pasábamos por "La Cuchilla" en futuras protestas, le cantábamos el himno de la escuela y le rendíamos un saludo patriótico, asegurando que la lucha continuaba.
Esa experiencia me marcó profundamente. Comprendí que las luchas patrióticas de los estudiantes tienen su costo: golpes, arrestos, toletazos, y a veces, la muerte, como le ocurrió a José Manuel Arauz. Fue entonces cuando comencé a tomar Formatted[Edson Murillo]: Font: Bold conciencia de que toda lucha seria tiene sus riesgos, y que el sacrificio de sus militantes es necesario para que avance.
En el año 1964, ocurrió un hecho histórico muy importante. Los estudiantes del Instituto Nacional, en su afán de que se respetaran los acuerdos entre el presidente John F. Kennedy y el presidente Chiari, que consistían en izar la bandera panameña junto a la norteamericana en cualquier territorio de la zona canalera, se encontraron con la resistencia de los estudiantes de Balboa High School. Estos últimos se negaban a Recordando y pensando en voz alta 89 izar la bandera panameña, a pesar de que el acuerdo del gobernador indicaba que, si no se izaba una, tampoco se izaría la otra.
Sin embargo, los estudiantes norteamericanos se sentían en derecho de izar su bandera y lo hicieron. Al enterarse de esto, los estudiantes del Instituto Nacional, que estaban en la falda del Cerro Ancón, fueron a la zona a intentar izar la bandera panameña. Se produjo un enfrentamiento, ya que los estudiantes norteamericanos, junto con sus padres y la policía de la zona, resistieron la acción. En ese caos, uno de los norteamericanos arrebató la bandera panameña y la pisoteó, lo que desató una gran trifulca. Los estudiantes del Instituto Nacional, en inferioridad numérica, tuvieron que retirarse para buscar refuerzos.
La noticia se extendió por todo el país, y el pueblo panameño se sumó a la lucha. El enfrentamiento continuó en la frontera de la zona canalera, en lo que entonces era la Avenida 4 de Julio, hoy conocida como la Avenida de los Mártires. Durante esos días de lucha, el primer estudiante que cayó fue Ascanio Arosemena, un joven que estaba ayudando a levantar a sus compañeros heridos cuando recibió un disparo mortal.
Recordando y pensando en voz alta 90 Las armas de guerra de los norteamericanos se enfrentaron a las piedras de los estudiantes y del pueblo panameño. Desde el Hotel Tivoli, los soldados norteamericanos disparaban contra los manifestantes. El saldo final fue de más de 22 muertos y más de 500 heridos del lado panameño. Del lado estadounidense, solo hubo 1 o 2 muertos.
Los días 9, 10, 11 y 12 de enero fueron días de batalla y lucha desigual, pero la valentía del pueblo panameño y de los jóvenes estudiantes fue como un acorazado enfrentándose a un ejército criminal. El presidente Chiari, frente a la dignidad de su pueblo, rompió relaciones con los Estados Unidos, lo que fue un acto heroico e histórico que lo mantiene en la memoria como el presidente de la dignidad nacional.
Aunque al final se negociaron acuerdos diplomáticos, lo más lamentable fue que Panamá tuvo que indemnizar a los Estados Unidos por los daños, ya que, según las interpretaciones internacionales, los norteamericanos se presentaron como las víctimas y los panameños como los agresores.
En ese conflicto, yo tenía 20 años y estaba en quinto año de la escuela. Estuve allí, en las calles, junto a mis compañeros del Artes y Oficios. Recuerdo que vivía cerca del lugar de los
Recordando y pensando en voz alta 91 hechos, en Marañón, cerca de la avenida 3 de noviembre y calle 22. Estaba con mi uniforme de camisa blanca y corbata, pero me sentía incómodo para tirar piedras, así que decidí ir a casa a cambiarme. Cuando llegué, mi mamá, una mujer un tanto corpulenta mientras que yo era delgado, preocupada por mi seguridad, me abrazó fuertemente y no me dejó salir. Aunque en ese momento me llené de rabia, entendí con el tiempo que solo intentaba protegerme, quizás incluso salvándome la vida.
Ese evento forjó aún más mi conciencia crítica hacia los gobiernos y hacia el régimen colonial en el que vivíamos. La admiración que alguna vez sentí por los norteamericanos comenzó a desvanecerse, y en su lugar nació una rabia por la injusticia. El Canal de Panamá era una máquina de hacer millones de dólares para los Estados Unidos, mientras que a Panamá solo le quedaban migajas. Entendí que el canal no era solo una vía comercial, sino un canal para la guerra, controlado por un país que usurpaba nuestro territorio.
Esto me llevó a recordar una frase del presidente José Antonio Remón Cantera: "Ni millones ni limosnas, queremos justicia". Remón fue asesinado en 1955 en el hipódromo de Obarrio, y nunca se supo quién fue su asesino. Él firmó un tratado con Recordando y pensando en voz alta 92 Eisenhower que permitió la reversión de varias áreas canalera, incluyendo Curundú y el terreno donde se encuentra el Palacio Legislativo. Esa frase de Remón, que aún está inscrita en la fuente del Palacio Legislativo, tiene un gran significado, y tras los hechos del 9 de enero, comprendí su verdadero valor.
Confirmo que cuando los pueblos luchan con dignidad y patriotismo, se pueden obtener resultados justos. Sin embargo, también se confirma lo que mencioné anteriormente: toda lucha patriótica, nacionalista y por la dignidad requiere sacrificios. Y esos sacrificios tienen un costo. El costo que pagó el pueblo panameño por hacer valer su dignidad e izar su bandera al lado de la norteamericana fue alto: 22 mártires, 22 vidas de personas de diferentes edades, entre ellas estudiantes, hombres, mujeres, trabajadores, obreros, buhoneros y niñas. Algunas personas simplemente estaban observando, como los niños que vivían frente a Curundú, no murió ni un “rabiblanco”.
Lo curioso fue que no hubo ni un solo policía de la Guardia Formatted[Edson Murillo]: Not Highlight Nacional herido en esos enfrentamientos en la ciudad de Panamá. El único caso fue en la provincia de Colón un Sargento colonense de nombre Andrés García. Esto se debió a Deleted[Jorge Murillo]: (.( que, ante la confrontación entre el pueblo panameño y las Deleted[Jorge Murillo]: ) tropas norteamericanas, la Guardia Nacional fue acuartelada. Recordando y pensando en voz alta 93
Increíblemente, las autoridades decidieron encerrar a la policía en lugar de permitirles actuar en defensa del pueblo.
Esto era evidente, ya que los comandantes de la Guardia Nacional habían sido entrenados por los norteamericanos, y la policía panameña, en ese momento, no era una fuerza armada como debía ser. Era más bien una policía de "pito y tolete" (silbato y bastón) que no podía llevar armas. Para patrullar las calles de la ciudad, la policía debía estar acompañada de un militar norteamericano, conocido como "MP" (Policía Militar). Era el MP quien tenía la autoridad para detener a los delincuentes o a aquellos que alteraban el orden público.
En las áreas cercanas a la Asamblea Nacional, como en Calidonia y la calle K, abundaban bares y cabarets donde los soldados norteamericanos solían divertirse. También era una zona de prostitución, donde las mujeres buscaban atraer a los soldados, a quienes llamaban "aves pálidas" o "mujeres que no duermen". La policía panameña no tenía autoridad sobre esos soldados, por lo que su intervención en la trifulca del 9 de enero de 1964 no era viable, y por eso no hubo ningún policía herido.
Recordando y pensando en voz alta 94 Ese 9 de enero fue el detonante para arreciar con fuerza la lucha por la recuperación del territorio panameño. Fue el impulso que llevó al pueblo a tomar conciencia de que el Canal de Panamá debía revertirse a manos panameñas. Antes de ese día, más del 80% de los panameños no querían que los norteamericanos se fueran, ya que temían que con ellos se iría el dólar y, sin él, la economía colapsaría.
Los empleados del Canal tampoco deseaban que el territorio regresara a Panamá, pues temían perder los privilegios que tenían trabajando bajo los norteamericanos. Pero ese día fue un símbolo patriótico que marcó un cambio. Los mártires del 9 de enero tienen un monumento cerca del edificio de la Administración del Canal, donde se honra su memoria con una llama eterna. Todos los 9 de enero se realiza un acto conmemorativo en ese lugar, recordando a los mártires y su heroísmo.
Es importante que las futuras generaciones no olviden este sacrificio. Gracias a esos mártires, Panamá pudo recuperar su territorio. Cada logro tiene un precio, pero en este caso, valió la pena.
Recordando y pensando en voz alta 95 La Guardia Nacional fue creada por el coronel José Antonio Remón Cantera en 1953, pero no con el objetivo de defender el territorio nacional, sino para proteger a la oligarquía en el poder. Remón veía cómo el pueblo panameño iba desarrollándose y sabía que jóvenes patriotas empezarían a protestar contra las condiciones de vida y el poder de la oligarquía. Para defender a su clase dominante, creó una Guardia Nacional comandada por miembros de la élite, con apellidos rimbombantes como Vallarino y Boyd.
La Guardia Nacional no estaba entrenada para defender al Formatted[Edson Murillo]: Font: Bold pueblo, sino para reprimirlo. Cada vez que los estudiantes salían a protestar, la Guardia Nacional salía con bombas lacrimógenas, patrullas conocidas como "alacranes" para arrestar a los manifestantes, y caballería con espadas y rifles para reprimir.
Sin embargo, el pueblo nunca dejó de luchar, ni permitió que la represión lo intimidara. Cuando ocurrió el golpe de Estado de 1968 que derrocó a Arnulfo Arias, el general Omar Torrijos prometió que la Guardia Nacional ya no estaría para reprimir al pueblo, sino para protegerlo. Torrijos cambió la función de la Guardia, acercándola más a las necesidades del pueblo y apartándola de su papel represor. Él conocía bien a la Guardia Recordando y pensando en voz alta 96
Nacional y su funcionamiento, y decía que nunca entendió por qué, cuando el pueblo protestaba con razón, se le reprimía en lugar de escucharlo.
Quería añadir esta parte para complementar mi narración y resaltar cómo la lucha patriótica en Panamá forjó nuestra conciencia cívica y el deseo de justicia.
Nuestro grupo de artesanos que comenzó en el año 1963 inició su preparación como futuros trabajadores electricistas y en las diversas carreras que ofrecía la Escuela de Artes y Oficios. Éramos la última generación de jóvenes que ya superaba la edad promedio escolar, pues a los 18 años uno debía estar terminando sus estudios, pero la mayoría de nosotros ya tenía más de 18 y estábamos comenzando el cuarto año.
Ese grupo heterogéneo de jóvenes de diferentes edades estaba ansioso por culminar su carrera. Igualmente, los profesores de la escuela hicieron un gran esfuerzo por enseñarnos no solo la carrera técnica, sino también por elevar nuestra cultura y conocimientos generales. La mayoría de nosotros provenía de hogares pobres donde la educación cultural era limitada. Por lo tanto, los profesores se esmeraron en no solo prepararnos
Recordando y pensando en voz alta 97 técnicamente, sino también en formarnos como ciudadanos integrales.
Quiero destacar esto, ya que el grupo de profesores de la Escuela de Artes y Oficios hizo un esfuerzo invaluable al brindarnos conocimientos fundamentales que nos permitirían tener una visión más amplia como ciudadanos.
En esa dirección, recuerdo con especial gratitud a la profesora de español, la profesora Reneira de Apolayo. Era una educadora joven, muy bonita y simpática, que nos enseñó las reglas de la gramática, ortografía, cómo redactar correctamente, la construcción de palabras y el deletreo de sílabas. Todo nos lo enseñaba de manera ordenada y clara.
Recuerdo una conversación que tuve con ella, en la que me preguntó si me gustaba el español. Le respondí que no, que no veía la necesidad de aprender gramática porque pensaba que no me sería útil en mi carrera de electricista. Ella me escuchó con atención y luego me hizo una pregunta crucial: “Usted quiere ser contratista eléctrico, ¿verdad?”. Le respondí que sí. Entonces, me dijo: “Y cuando usted presente su propuesta escrita a las personas que quieren contratarlo y vean que su carta está llena de errores ortográficos, ¿qué pensarán de
Recordando y pensando en voz alta 98 usted? ”. Esa pregunta me hizo reflexionar. La profesora tenía toda la razón, y desde ese momento comprendí la importancia de dominar el español, no solo para aprobar la materia, sino para comunicarme de manera efectiva en mi vida profesional.
A partir de entonces, comencé a estudiar español con más empeño, aprendiendo las reglas de gramática, las palabras graves, esdrújulas, agudas, etc., y mejoré notablemente en esa asignatura. Siempre le estaré agradecido a la profesora Reneira por haberme sacado de ese error y por abrirme los ojos.
También destaco a la profesora de inglés, la profesora Gioconda Davis, quien influyó mucho en nosotros, Deleted[Jorge Murillo]: enseñándonos a hablar y expresarnos correctamente en inglés. Se esforzó por enseñarnos fonética y pronunciación, algo que era crucial. La profesora Davis también impulsó la creación de un conjunto típico en la escuela, lo que motivó a varios compañeros a participar en actividades folclóricas.
Con la profesora de español, organizamos el Club Miguel de Cervantes Saavedra, donde hacíamos un mural y destacábamos frases y pensamientos del Quijote de la Mancha y otras obras de Cervantes. Además, nos enseñaron sobre el contexto
Recordando y pensando en voz alta 99 histórico en el que Cervantes perdió un brazo, lo que le valió el sobrenombre de "El manco de Lepanto".
En cuanto a la solidaridad, nuestro grupo del quinto año de electricidad formó un club juvenil de la Cruz Roja. Recogíamos alimentos, como leche en polvo CARE, crema y queso CARE, donados por la AID, que distribuíamos en Deleted[Jorge Murillo]:
barriadas pobres, como Loma de la Pava. Subíamos hasta esa zona para repartir alimentos, principalmente a niños y ancianos. También organizamos un banco de sangre entre los estudiantes del Artes y Oficios, en colaboración con el doctor Charles, quien nos explicó los beneficios de la donación. Recuerdo que uno de los compañeros, Warner Berry, se desmayó cuando vio la sangre, pero pronto se recuperó y lo animamos.
Nuestro grupo también se destacó por su colaboración con las instituciones del Estado. Por ejemplo, los estudiantes de electricidad dábamos mantenimiento a las lámparas y los sistemas eléctricos en las escuelas primarias, mientras que los de ebanistería reparaban sillas y pupitres.
Todos esos esfuerzos ayudaron a cambiar la imagen de la Escuela de Artes y Oficios, que había sido vista como una
Recordando y pensando en voz alta 100 escuela de maleantes. Demostramos que éramos jóvenes dispuestos a contribuir al bienestar del país.
En el aspecto deportivo, también nos destacamos. Recuerdo haber sido parte del equipo de voleibol, y aunque no fuimos campeones, llegamos al tercer lugar. En atletismo, nuestro compañero Plantagenet, que vivía en Loma de la Pava, era imbatible en maratón debido a su resistencia, adquirida al vender periódicos corriendo por las calles.
Las competencias intercolegiales siempre eran una lucha entre la Escuela de Artes y Oficios y el Instituto Nacional, ya fuera en deportes, música o en la banda de guerra. Las barras que nos apoyaban, especialmente del Liceo de Señoritas, nos alentaban en cada competencia, lo que nos llenaba de orgullo.
Recuerdo con cariño esos tiempos de estudiante, donde a través de la educación y el deporte fuimos formando nuestra visión de Deleted[Edson Murillo]: futuro y entendiendo que podíamos ser más de lo que
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imaginábamos.
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¡EXPERIENCIA PARA TODA LA VIDA! Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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Una experiencia muy grata que me marcó para toda la vida Formatted[Edson Murillo]: Font: 14 pt ocurrió cuando mi profesor de tecnología, el profesor Riley Formatted[Jorge Murillo]: Left, Line spacing: Multiple 1.08 li Recordando y pensando en voz alta 101
Puga, quien era miembro del Partido Republicano y un político activo, se me acercó un día. Yo me destacaba por ser líder de mi grupo en el taller de electricidad, no porque lo buscara, sino porque mis compañeros solían acudir a mí para hablar, y siempre andábamos juntos. Éramos un grupo unido, especialmente con mis amigos Sebastián Torres y Ricardo Li Luque, con quienes armábamos actividades y siempre estábamos organizando algo.
El profesor Puga, a quien le decían "El Lobo" por su frase recurrente de "Estudien, estudien, no me hagan llorar, no digan que viene el lobo", me llamó un día y me dijo: "Murillo, ven acá, quiero que sepas que el cuadro de fútbol que tienen aquí se lo van a quitar". Me sorprendí y pregunté por qué. Me explicó que iban a construir un edificio cartográfico para la Universidad Nacional y que usarían esos terrenos. Me sugirió que, si queríamos protestar, él nos daba permiso.
Con mis compañeros del salón, decidimos reunirnos con el director de la escuela, pero en ese momento estaba el director suplente, un hombre bastante estricto que era oficial del cuerpo de bomberos, el profesor Tapia. Le explicamos la situación y pedimos permiso para organizar una reunión con todos los estudiantes del primer y segundo ciclo. Nos autorizó, y al Recordando y pensando en voz alta 102 mediodía, reunimos a todos los estudiantes para informarles sobre el problema.
Nunca había hablado en público antes, y cuando un compañero de refrigeración, de apellido Gallardo, me presentó frente a todos, estaba nervioso. Sin embargo, me planté y expliqué la amenaza de que nos iban a quitar el terreno de fútbol para construir un edificio cartográfico. Les conté que la compañía Luis Martín ya había medido el terreno y que iban a empezar a excavar. Propuse que no lo permitiéramos, y los estudiantes me apoyaron. Fuimos al terreno y quitamos las estacas que habían puesto para marcar el área.
Esa tarde, un periodista llamado Julito Ortega llegó con una grabadora y me entrevistó, preguntando por qué estábamos en desacuerdo. Le expliqué nuestra postura y dije que, si no retiraban los tractores, los estudiantes de quinto año de mecánica los desarmarían. Esa entrevista salió al aire y, efectivamente, esa misma tarde la compañía retiró sus tractores.
Iniciamos una lucha contra la Universidad y el Instituto Cartográfico Tommy Guardia. Marchamos con estandartes desde la escuela hasta la Avenida Central, frente al Ministerio de Educación, donde nos recibió el ministro Víctor Cruz
Recordando y pensando en voz alta 103 Urrutia (padre) Le explicamos nuestra demanda y propusimos Deleted[Jorge Murillo]: que, en lugar de construir el edificio, nos hicieran un gimnasio-auditorio, cercaran el estadio de la escuela y construyeran un alero para protegernos del sol y la lluvia al salir de la escuela.
El ministro nos dijo que estaba dispuesto a hacer todo eso, pero que el edificio cartográfico debía construirse porque los terrenos pertenecían a la Universidad Nacional. Mi respuesta fue clara: "Queremos todo o nada". Luego de la reunión en el Formatted[Edson Murillo]: Font: Bold Ministerio de Educación, los padres de familia en conjunto con Deleted[Jorge Murillo]: ***** el ministerio llegaron a un acuerdo, reactivando la Asociación
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Federada del Artes y Oficios dándole la dirección al
Deleted[Jorge Murillo]: Sin embargo, el acuerdo no prosperó, y
Compañero Garrido del taller de Construcción, ellos llegaron a aunque obtuvimos el alero y el gimnasio, perdimos el terreno de
fútbol.
un acuerdo que no era la posición nuestra, sin embargo, el acuerdo que nosotros proponíamos no prosperó, y aunque obtuvimos el alero y el gimnasio, perdimos el terreno de fútbol, el lugar donde está hoy ubicado el Instituto Geográfico Tommy Guardia
Al final del bimestre, cuando fui a ver mi boletín, noté que tenía una X en cívica. Fui a reclamarle al profesor Puga, diciéndole que habíamos luchado por los terrenos. ¿Por qué me puso la X en Cívica si habíamos luchado por los terrenos? Él Deleted[Jorge Murillo]: . me respondió: "Precisamente por eso tienes la X, porque te Recordando y pensando en voz alta 104 dejaste quitar el movimiento. Aprenderás que, en una lucha, uno no puede dejarse arrebatar el movimiento". Esa lección me Deleted[Jorge Murillo]: Esasitas quedó grabada para siempre, y desde entonces entendí que en una lucha no se puede ceder. Esa X fue una enseñanza valiosa, y agradezco al profesor por ello.
Esa fue una gran experiencia en la Escuela de Artes y Oficios. Mis compañeros Sebastián Torres y Ricardo Li Luque también aprendieron esa lección conmigo.
Por otro lado, fue en la escuela donde comencé a entender mejor las diferencias sociales. Al principio, pensaba que todos vivíamos en situaciones similares de pobreza. Sin embargo, cuando mis amigos me invitaron a sus casas, me di cuenta de que no todos compartían mi realidad.
Sebastián Torres vivía en Betania, una urbanización de clase media donde residían abogados, doctores y profesores. Me invitó a su casa y conocí a su familia. Vivían en una casa bonita y bien ubicada. Su mamá era muy amable y su papá, un hombre trabajador que tenía una imprenta en Marañón. Al visitar su casa, me di cuenta de que su entorno era muy diferente al mío en Marañón. Las casas eran de bloques, las
Recordando y pensando en voz alta 105 calles estaban ordenadas y había supermercados y farmacias. Fue una revelación para mí.
Ricardo Li Luque también me invitó a su casa, un apartamento grande en la Avenida Perú, cerca del Registro Civil. Al conocer a su familia, me di cuenta de que vivían en mejores condiciones. Su hogar estaba impecable, y me trataron muy bien. Comparado con mi realidad, su vida también era muy distinta, pero me hicieron sentir bienvenido.
A pesar de las diferencias sociales, seguí forjando grandes amistades con mis compañeros. Sebastián Torres, por ejemplo, iba a mi casa en Marañón, donde le cortaba el cabello. Nos volvimos muy buenos amigos, y hasta el día de hoy seguimos en contacto.
En la escuela también conocí a compañeros como Jorge Isaac Deleted[Jorge Murillo]: Orizaba Rodríguez, quien vivía en el Chorrillo y parecía un chico de clase media baja, pero siempre se mostraba distante y altivo. Más tarde lo vi trabajando en la Fuerza y Luz en el Departamento de Proyectos, luego lo vi trabajando en la Guardia Nacional, como capitán, reprimiendo estudiantes. También estaban compañeros como Espinoza, cuyo padre era contratista eléctrico. Aunque Espinoza era práctico en la
Recordando y pensando en voz alta 106 electricidad, en la teoría nosotros lo superábamos. Sin embargo, era un buen compañero.
También estudio con nosotros Moisés Santoya quién demostró una fuerte inclinación hacia la electromecánica. Y que luego pondría un taller en el área de Curundú que ahora lo dirige el hijo.
Recuerdo a muchos otros compañeros, como Héctor Torres, que era muy serio y estudioso, y a otros que no pudieron terminar sus estudios, como Rodríguez de Chilibre, que vendía periódicos.
El día de nuestra graduación fue muy especial. Mi madre y mi hermana estuvieron presentes, y guardo una foto histórica de ese momento. Fue la única graduación en la que estuvo mi mamá, y fue un día de mucha alegría.
Esa fue nuestra experiencia como estudiantes en la Escuela de Artes y Oficios. Aprendimos a crear una conciencia cívica, elevamos nuestra cultura y comprendimos el valor de la literatura y la poesía. Salimos de allí como jóvenes listos para enfrentar el mundo laboral y elevar la calidad del trabajo en Panamá.
Recordando y pensando en voz alta 107 Estoy seguro de que la Escuela de Artes y Oficios han surgido una buena cantidad de artesanos a todas las empresas e industrias de Panamá. No hay duda de que quienes salimos de allí hemos contribuido al desarrollo técnico e industrial del país.
Puedo destacar que la formación académica que recibí en la Escuela de Artes y Oficios fue tan buena que de allí surgieron grandes profesionales. Por ejemplo, Marcos Wever, quien era del taller de electrónica, después fue compañero mío de trabajo en Intel. Marcos Wever es poeta; escribe libros y novelas, Deleted[Jorge Murillo]: ra excelente pintor y ha ganó muchos premios hasta nuestros días. Deleted[Jorge Murillo]: ía Recibí mi diploma, que me acreditaba como perito en Deleted[Jorge Murillo]: . electricidad, lo que me llenó de orgullo, alegría y satisfacción. Me sentía muy feliz porque ya sabía que tenía un oficio calificado, uno que estaba en demanda, ya que no había muchos electricistas certificados. Que esta certificación viniera de una escuela como la Escuela de Artes y Oficios fue aún más gratificante. Al igual que mis compañeros, que provenían de
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orígenes humildes como yo (y algunos de la clase media baja), Bold, Font color: Auto estábamos felices por el logro obtenido. Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt,
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“AL CAMPO LABORAL” Formatted[Edson Murillo]: Font: (Default)Garamond, 14 pt
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