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Filosofía Fundamental Tomo II by Padre Jaime Luciano Balmes - HTML preview

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LA VISTA Y EL MOVIMIENTO.

[85.] He dicho que al observador no le será posible discernir si es élquien se mueve ó bien el objeto; de lo que resulta que la simple visionno es suficiente: esto es verdad, y se demuestra fácilmente si seconsidera que en un barco, no obstante el estar seguros de que nosotrosnos movemos, se nos presentan de tal suerte en movimiento los objetoscircunvencinos, que la ilusion, es completa. Aun mas: si el movimientodel observador y el del objeto son simultáneos, en una misma direccion,y con la misma velocidad, desaparece toda idea de movimiento: como seecha de ver en los objetos que tenemos á la vista en el camarote de unbarco.

Es de notar que si se combinan dos movimientos en el objeto, uno ennuestra direccion y otro en otra, percibimos este y nó aquel. Así nossucede cuando en los canales encontramos un caballo que camina en lamisma direccion junto á la ventana de la barca: parécenos que el animalsalta, sin adelantar: de los dos movimientos que tiene á un tiempo, solonotamos el vertical, mas nó el horizontal.

La razon de esto es fácil de señalar: no podemos juzgar del objeto sinopor las impresiones; cuando la impresion varía, nace la idea delmovimiento, en otro caso nó. Si el objeto ó el ojo se mueven, haysucesion de impresiones en la retina, hay pues idea de movimiento. Perosi el movimiento del objeto es seguido por el movimiento del ojo, secompensa el de aquel con el de este, y por tanto la impresion de laretina es la misma. Se verifica pues lo propio que si ambos estuviesenquietos.

[86.] Así se observa que si hay movimiento en el objeto y en el ojo,pero en velocidad desigual, solo percibimos la diferencia; esto es, quesi nosotros andamos como 3 y el objeto como 5, solo nos parecerá que elobjeto anda como 2; ó sea la diferencia del 3 al 5. Si nuestromovimiento es mas rápido, hasta los objetos movidos en la mismadireccion nos parecerá que se mueven en la contraria: así cuando en unbarco andamos en la direccion de la corriente, con mas velocidad que elagua, parécenos que esta corre hácia arriba. Y si no se nos ofrececorriendo con velocidad igual á la de un objeto en quietud en el mismolugar, es porque moviéndose en la misma direccion que nosotros, solo senos hace sensible la diferencia. No percibiendo nosotros el movimientodel barco que anda como 5, un objeto fijo que esté á sus inmediacionesse nos presentará movido con la velocidad igual á 5. Si damos que elagua corre con velocidad igual á 3, su movimiento hácia arriba solo senos presentará igual á 5-3=2.

[87.] De estas consideraciones parece inferirse que si bien la vista essuficiente para darnos idea del movimiento, no basta para hacernosdiscernir el propio del ajeno; y así, aun cuando el tacto no seanecesario para lo primero, lo será para lo segundo. Mas esto no esverdad: con la vista sola, podríamos llegar á distinguir entre elmovimiento del ojo y el del objeto; y si bien en algunos casos noalcanzaríamos á ello, lo propio se verifica con el tacto. Ante todoconviene notar que en los ejemplos aducidos, de nada nos sirve el tactopara desvanecer la ilusion, siendo aun menos á propósito que la vista.En efecto: quien no poseyese sino el sentido del tacto, ¿cómo podriadistinguir el movimiento de la embarcacion, que se desliza suavemente álo largo de un canal? Con el auxilio de la vista, llegamos tal vez ánotar el movimiento de la embarcacion, sobre todo si atendemos á losobjetos á cuyas inmediaciones va pasando; pero con el tacto, de suyolimitado á lo que afecta inmediatamente el cuerpo, no nos es posiblediscernir nada del movimiento, cuando el cuerpo no está afectado por él.Es tambien digno de notarse que el movimiento discernido por el tacto,tampoco se refiere al objeto sino despues de haberse adquirido estehábito por medio de una comparacion repetida: si suponemos que porprimera vez la mano se desliza sobre un cuerpo, no discerniríamos, si lamano se desliza sobre el cuerpo, ó el cuerpo debajo la mano. La razon deesto es muy sencilla: la sensacion del movimiento es esencialmente unasensacion sucesiva; y esta sucesion existe, ya sea el miembro lo que semueva, ya sea el cuerpo. Demos que la mano recorra la longitud de uncuerpo de superficie variada; iremos experimentando la variedad desensaciones correspondientes á la superficie; y si despues estandoquieta la mano, pasa el cuerpo por ella con la misma velocidad demovimiento, y con igual presion y roce, las sensaciones serán idénticas.La experiencia está de acuerdo con la razon: cualquiera puede haberobservado que al apoyarnos sobre un objeto resbaladizo, hay á vecesincertidumbre de si es nuestro cuerpo lo que resbala, ó el que tienedebajo. Luego, hasta con el tacto se verifica que el discernimientoentre el movimiento del miembro y el del objeto, no nace de la simplesensacion.

[88.] En esta parte pues, el tacto no se aventaja á la vista; examinemossi esta por sí sola, es capaz, de hacernos distinguir entre elmovimiento del ojo y el del objeto. Ya hemos notado que una solasensacion con respecto á un solo objeto, no es suficiente; pero no esdifícil demostrar que con la comparacion de varias sensaciones podemosobtener este resultado.

Situado un ojo en un punto A, mirando el objeto B, este se presenta enel fondo del campo visual como proyectado en un plano. Para mayorclaridad, imaginémonos que el objeto B es una columna en medio de ungran salon, y que el punto A es un ángulo de la misma pieza. La columnaserá vista como estampada en un punto de la pared opuesta. Si el ojocambia de lugar, la columna se presentará en otro punto; de manera quesi suponemos que el ojo da vuelta al rededor de la columna, esta se irápresentando sucesivamente en todos los puntos de todas las paredes delsalon. Esta sucesion de fenómenos puede verificarse de la misma manera,suponiendo la columna móvil y el ojo fijo: porque es evidente que sisituado un observador en el centro, la columna va dando vueltas, esta,sin que el observador se mueva, se irá pintando en todas las paredes.Luego una sensacion visual sola con respecto á un solo objeto, nobastaria para discernir si lo que se mueve es el objeto ó el ojo.

Pero añadamos la vision simultánea de otros objetos, y no será difícildescubrir cómo este discernimiento se engendra. Supongamos que el ojo alpropio tiempo que ve la columna, ve otros cuerpos interpuestos entre ély las paredes: por ejemplo grandes candelabros, quinqués ó tambien otrascolumnas. Veamos lo que sucede con el movimiento del ojo: al paso que lacolumna se proyecta en un punto diferente de la pared, se altera laposicion de todos los demás objetos; las otras columnas, loscandelabros, los quinqués, todo se proyecta en puntos diferentes: hay uncambio total de posicion en todos los objetos. Veamos lo que sucede sinel movimiento del ojo; moviéndose la columna sola, nada se altera sinoella: los demás objetos continúan proyectados en los mismos puntos.Luego la simple vista nos presenta dos órdenes de fenómenos demovimiento totalmente diferentes.

1.º Uno en que todos los objetos mudan de posicion.

2.º Otro en que solo la muda uno.

Estos dos órdenes de fenómenos no podrian menos de ser notados; y esevidente que con la ayuda de la reflexion, excitada é ilustrada por larepeticion de los fenómenos, se llegaria á inferir que cuando hay unaalteracion total y constante de todos los objetos, no son estos los quese mueven sino el ojo; y que por el contrario, si el variar de posicionse verifica únicamente en alguno ó algunos objetos, permaneciendo losdemás en la misma posicion, lo que se mueve no es el ojo, sino losobjetos que la toman diferente.

Cuando todo se alteraria en rededor nuestro, inferiríamos que es el ojolo que se mueve; cuando uno ó pocos objetos, deduciríamos que se muevenestos y nó el ojo. Y si bien se observa, no solo es esto lo quesucederia sino tambien lo que sucede; porque las ideas nacidas del tactoson de suyo muy limitadas; y así no es posible que de él nazcan las delos movimientos de objetos distantes, que no se pueden tocar.

[89.] Creo haber demostrado que la pretendida superioridad del tactocarece de fundamento; que no es verdadera la opinion que le señala comobase de nuestro conocimiento con relacion á los objetos externos,haciéndole la piedra de toque de la certeza de las sensacionestrasmitidas por los demás sentidos.

Sin él podemos adquirir la seguridadde la existencia de los cuerpos; sin él nos formamos idea de lasuperficie y del volúmen; sin él conocemos el movimiento; sin élalcanzamos á distinguir cuando ese movimiento pertenece al objeto ó alórgano que recibe la impresion. La teoría de las sensaciones que acabode exponer, los resultados que se deducen de las relaciones dedependencia ó independencia de los fenómenos entre sí, y con nuestravoluntad, todo se aplica á la vista lo propio que al tacto.

[90.] Resumiendo las doctrinas explicadas hasta aquí resulta losiguiente: 1.º Distinguimos el sueño de la vigilia, aun prescindiendo de laobjetividad de las sensaciones.

2.º Distinguimos dos órdenes de fenómenos de sensacion interna yexterna; prescindiendo tambien de la objetividad.

3.º Los sentidos nos cercioran de la existencia de los cuerpos.

4.º Las sensaciones no tienen en lo exterior objeto parecido á lo quenos representan, excepto la extension

y el movimiento.

5.º El tacto no goza del privilegio de ser la piedra de toque de lacerteza.

6.º Todo cuanto sabemos por conducto de los sentidos se reduce á que hayseres externos, extensos, sujetos á leyes necesarias, y que nos causanlos efectos llamados sensaciones.

CAPÍTULO XVI.

POSIBILIDAD DE OTROS SENTIDOS.

[91.] La-Mennais ha escrito: «¿Quién nos dice que un sexto sentido noperturbaria el acuerdo de los demás? ¿En qué se podria fundar lanegativa? Supongámonos sentidos diferentes de los que nos ha dado lanaturaleza, ¿nuestras sensaciones é ideas no serian diferentes tambien?Quizás, para arruinar toda nuestra ciencia, bastaria una ligeramodificacion en nuestros órganos. Quizás haya seres organizados de talmanera que estando sus sensaciones en oposicion con las nuestras, esverdadero para nosotros lo que es falso para ellos, y vice-versa. Porqueal fin, si bien se observa, ¿qué relacion necesaria se descubre entrenuestras sensaciones y la realidad de las cosas? Y aun cuando existiese,¿cómo nos lo harian conocer nuestros sentidos?» (

Ensayo sobre laIndiferencia.

Tom. 2. cap. 13).

Estas palabras encierran varias cuestiones sumamente graves, dignas deser examinadas con detenimiento.

[92.] ¿Hay imposibilidad intrínseca que se oponga á una organizaciondiferente de la que poseemos, y por lo mismo, á un género y órden desensaciones totalmente diverso del que experimentamos? Parece que nó; ysi esta imposibilidad existe, el hombre no la conoce.

Sea cual fuere la opinion que se adopte con respecto al modo con que losobjetos externos obran sobre el alma por medio de los órganos delcuerpo, no resulta ninguna relacion necesaria, ni siquiera analogía,entre el objeto y el efecto que en nosotros produce.

Un cuerpo recibe en su superficie los rayos del flúido que llamamos luz

; estos reflejando, vienen á parar á la retina, es decir á otrasuperficie, que está en comunicacion con el cerebro: hasta aquí todo vabien; todo se comprende; hay un flúido que se mueve, que va de unasuperficie á otra, y que puede causar este ó aquel efecto puramentefísico, en la materia cerebral: pero ¿qué relacion hay entre todo estoy esa impresion de un órden totalmente distinto, que se llama ver

? esaimpresion que ni es el flúido, ni el movimiento, sino una afeccion deque tiene íntima conciencia el ser que vive, que piensa, el

yo

?

Si en vez del mecanismo del flúido luminoso, suponemos otro totalmentedistinto, por ejemplo el del aire que vibra y va á dar en el tímpano,¿qué razon

esencial

hay para que no produzca una sensacion semejante ála de la vista? Preciso es confesar que razon esencial

, no se puedeseñalar ninguna. A quien no tuviese idea de la organizacion actual, tanincomprensible le pareceria lo uno como lo otro.

[93.] Lo dicho del oido y de la vista, es aplicable á los demássentidos: en todos hay un órgano corpóreo, afectado por un cuerpo: vemossuperficies, ó presentadas las unas delante de las otras, ósobrepuestas; vemos movimientos de esta ó aquella clase; pero, ¿cómosalvar la inmensa distancia que va de estos fenómenos físicos alfenómeno de la sensacion? Por mi parte no encuentro medio: este es unpunto en que se detiene la inteligencia humana; todas las aparienciasindican que no hay mas relacion entre estos dos órdenes de fenómenos quela establecida

libremente

por la voluntad del Criador; si existealguna conexion necesaria, esta necesidad es para el hombre un secreto.Considérense los tejidos que reciben la impresion de los objetos, lamasa de que se forma el sistema nervioso conducto de la sensacion; yvéase qué relacion hay entre los fenómenos físicos de esta materia, y eladmirable conjunto de los fenómenos sensibles; no se encuentra ninguna.

[94.] Sube de punto la dificultad si se considera que los órganos, aunconservándose sin lesion alguna, cesan de producir sensaciones desde elmomento que están incomunicados con la masa cerebral, ó que esta sufrealgun trastorno: por manera que la vision se verifica en la cavidad delcráneo, en medio de la mas completa oscuridad; y toda esa admirablemagia de las sensaciones con que se presenta á nuestro espíritu elmagnífico espectáculo del universo, con que llegan hasta el fondo denuestra alma los prodigios de la música, con que nos saboreamos enexquisitos manjares, en delicados aromas; todo esto se verifica pormedio de la masa cerebral, es decir, de una materia blanquecina, alparecer informe y grosera, y de la cual nadie pudiera sospechar queestuviese dedicada á funciones tan nobles.

[95.] ¿Qué razon hay para que afectado el nervio A en comunicacion condicha masa, hayamos de experimentar la sensacion que llamamos

ver

, yafectado el nervio B, la que llamamos

oir

, y así de los demássentidos? Razon la habrá, pero no la conocemos; y probablemente no esotra que la libre voluntad del Criador. Con esto la filosofía confiesasu debilidad, es cierto; pero ¿no manifiesta tambien su alcance, viendoque de un fenómeno á otro hay distancia inmensa, y que no puede haberentre ellos mas punto de comunicacion que el establecido por la mismamano del Todopoderoso?

Cuando hay causas segundas, el mérito de lafilosofía está en señalarlas; pero cuando no existen, este mérito secifra en elevarse á la primera. Un

no sé

es á veces mas sublime parala razon humana, que los esfuerzos impotentes de un orgullo destemplado;el entendimiento tambien puede ser alto comprendiendo su ignorancia;porque es alto el entendimiento que comprende altas verdades; y á vecesla ignorancia es tambien una verdad muy alta.

[96.] Es posible pues un nuevo sentido; ó al menos no descubrimos en suexistencia ninguna imposibilidad.

Si el sordo que no tiene idea de lossonidos, el ciego que no sabe lo que son colores, procederian muy malnegando la posibilidad de las sensaciones de que ellos carecen; nodiscurriríamos con mas acierto nosotros afirmando que no es posible unórden de sensaciones diferente del que tenemos.

Si se examina á la luz de la razon el sistema de las sensacionesactuales, no se descubre ninguna dependencia esencial entre ellas y suórgano respectivo, ni entre este y el objeto y circunstancias con que esafectado. ¿Por qué la impresion de la luz sobre los ojos me ha de causaruna sensacion determinada, que no pueda resultar de la misma impresionen otra parte? ¿Por qué el cerebro no podria recibir de varias manerasuna impresion semejante? Y además; ¿por qué ha de ser cabalmente eseflúido que apellidamos

luz

, el que nos cause esta impresion? ¿Quérepugnancia se descubre en que la misma sensacion de ver

dimane deotras afecciones cerebrales? Un golpe en la cabeza nos produce lasensacion de muchos puntos luminosos; y de aquí el dicho vulgar «me hahecho ver las estrellas en medio del dia.» Preciso es confesar, que lafilosofía nada sabe sobre estos arcanos; y que hasta ahora no ha sidocapaz de penetrar en ellos: nada puede responder á las cuestionespropuestas; ve un órden de hechos, mas nó un enlace necesario entre losmismos; antes bien, juzgando por las ideas que tiene sobre los espíritusy los cuerpos, todo la lleva á creer que para esos fenómenos de nuestravida, no hay mas razon que la voluntad del Criador.

[97.] Si es posible un órden de sensaciones enteramente nuevo, noenvuelve ninguna contradiccion un animal dotado de un sexto ó séptimosentido: la imaginacion no alcanza lo que serian las nuevas sensaciones,pero la razon no ve en ellas ninguna imposibilidad.

CAPÍTULO XVII.

EXISTENCIA DE NUEVOS SENTIDOS.

[98.] ¿Es cierto que nosotros mismos no tengamos mas que cinco manerasde sentir? Yo abrigo sobre esto algunas dudas. Para presentarlas contoda claridad, y resolver las cuestiones á que dan pié, conviene fijarbien la significacion de las palabras.

¿Qué es sentir? En la acepcion mas ordinaria, expresa percibir laimpresion que se nos trasmite por alguno de los órganos de los cincosentidos. Tomada la palabra en dicha acepcion, claro es que debelimitarse á estos solos; pero considerado en cuanto expresa cierta clasede fenómenos animales, significa experimentar alguna afeccion, motivadapor una impresion del organismo. Y esto es tanta verdad que en el mismouso comun se emplea la palabra sentir, en una acepcion mas lata, nolimitándola á las impresiones de los cinco sentidos. Y si bien es ciertoque cuando se expresa esta idea substantivamente, se hace grandiferencia entre el

sentimiento

, y la

sensacion;

no obstante, aun eneste caso, la fuerza misma de las cosas lleva repetidas veces á emplearla palabra sensacion

, en acepciones que nada tienen que ver con las delos cinco sentidos. Así se dice: «la noticia causó una sensacionprofunda.» «No pudo resistir al impulso de sensaciones tan vivas etc.etc.;» en cuyos casos es evidente que no se trata de ver, oir, oler,gustar y tocar, sino de un órden de afecciones del alma totalmentediverso.

[99.] He dicho que la fuerza de las cosas induce á emplear la palabraen sentido mas lato; y esta fuerza consiste en que bien examinada lamateria, se echa de ver que la acepcion lata es mas exacta que lacircunscrita. Porque á los ojos de la filosofía, el fenómeno de sentirconsiste en resultar en el alma una afeccion determinada por unaimpresion orgánica; y claro es que existiendo esta afeccion sea delórden que fuere, y sea cual fuere tambien el órgano afectado, elfenómeno animal es en substancia el mismo. La diferencia está en laclase de afeccion, y del órgano que es su conducto; pero la esencia delfenómeno no se muda. Y si llamamos sensaciones á especies de afeccionestan diversas como las de la vista y del tacto, ¿por qué no podremosaplicar este nombre á otras impresiones causadas por un órganocualquiera?

[100.] Pero sea lo que fuere del uso de las palabras sentir y sensacion,lo cierto es que á mas de las afecciones de los cinco sentidos,experimentamos muchas otras causadas por impresiones orgánicas. ¿Qué sonlas pasiones sino afecciones del alma nacidas de cierta disposicion delos órganos? El amor, la ira, la compasion, la alegría, la tristeza, ytantas otras que nos agitan y perturban, ¿no son excitadas muchas vecespor la simple presencia de un objeto?

[101.] Se dirá que hay una diferencia esencial entre las impresiones delos sentidos y las de las pasiones, y es que aquellas prescinden de todaidea anterior, de toda reflexion, y estas las suponen siempre mas ómenos desenvueltas. Así, presentado un objeto á nuestros ojos abiertosno podemos menos de verle, y siempre de la misma manera; y sin embargoeste mismo objeto unas veces excitará en nosotros una pasion, otrasotra, á veces ninguna, y casi siempre con mucha variacion en sus gradosde intensidad. No es además la simple presencia del objeto lo que nosafecta; son necesarias distintas condiciones; como por ejemplo, elrecuerdo de un beneficio ó de una injuria, la idea de sus padecimientosetc.; con lo cual se echa de ver que hay una diferencia esencial entreestas dos clases de impresiones.

Si bien se reflexiona sobre la dificultad que acabo de proponer, seencontrará que por mas especiosa que sea, y por mucha verdad queencierre, no destruye nada de lo establecido mas arriba. En efecto: yono he dicho que las nuevas impresiones no estuviesen sujetas ácondiciones muy diferentes de las que median para los cinco sentidos;antes al contrario, he supuesto siempre, que la diferencia podia estarno solo en la clase de impresion y en la diversidad del órgano, sinotambien en la manera con que este era afectado, y circunstancias con quepor su conducto se producia la sensacion en el alma; solo he sostenidoque el fenómeno animal era en substancia el mismo, que vemos en él lastres cosas que constituyen su naturaleza, objeto corpóreo; órganoafectado por este; impresion producida en el alma. Que esta impresionpara existir, necesite del adminículo de esta ó aquella idea, de este óaquel recuerdo, no quita que el fenómeno exista, y que sea el mismo: hayuna condicion nueva y nada mas.

[102.] Pero aun se puede hacer aquí otra observacion: no hay necesidadde admitir que sea menester alguna idea ó reflexion para que nazcan enel alma ciertas impresiones á la vista de un objeto: la experiencia decada dia nos enseña lo contrario. ¿Cómo es que la presencia de unobjeto, cautive en un instante un corazon tierno, y quizás inocente? ¿Dedónde nace aquella fascinacion repentina, no precedida de ninguna idea,que no trae consigo reflexiones, y que apenas las consiente? No hay elpensamiento de goces groseros, pues quizá ni aun sabe su existencia elque experimenta la emocion, y por la vez primera siente en su pecho unaturbacion antes desconocida; luego es preciso recurrir á una afeccionorgánica, semejante á lo que se experimenta en los demás sentidos.Enhorabuena que sean necesarias ciertas condiciones de edad y detemperamento, que haya sido necesario entre mil objetos uno concircunstancias particulares, de las que no acierta á darse cuenta á sípropio el corazon conmovido: pero la verdad es, que hay un objetoexterno, una afeccion del organismo, y una impresion en el alma, todocoexistiendo enlazado por un vínculo misterioso, pero innegable.

En los fenómenos relativos á la reproduccion es fácil notar una seriede impresiones vivísimas, nacidas de la simple presencia de los objetos:y si bien es verdad que suelen presuponer la accion de algunos de loscinco sentidos, no obstante las variadas afecciones que con este motivose producen en el alma, pertenecen á un órden totalmente distinto. Ypara saber que estas afecciones dependen de la organizacion, no sonnecesarios conocimientos fisiológicos; basta recordar que la edad, elestado de la salud, el temperamento, los alimentos, el clima, lasestaciones, y otras causas semejantes, tienen en esta clase de fenómenosmuchísima influencia.

[103.] Entre los sentimientos y las sensaciones hay una diferencia que,si bien no altera la esencia del hecho, fisiológica y psicológicamenteconsiderado, no obstante parece modificarle algun tanto en susrelaciones intelectuales y morales. Las pasiones se excitan comunmentepor un objeto animado y sensible; y por lo mismo parece que mas bien hayuna comunicacion de espíritu con espíritu, de alma con alma, que nó decuerpo con cuerpo. Una mirada lánguida y dolorosa no solo de una personahumana, sino tambien de un animal, excita instantáneamente en nuestropecho el sentimiento de la compasion; pero la mirada no causa esteefecto sino en cuanto nos expresa el sufrimiento de aquel viviente. Estaobservacion es exacta; mas no prueba otra cosa sino que hay en lanaturaleza misteriosos conductos por los cuales se nos trasmite elconocimiento de cosas ocultas; pero esta trasmision se hace por mediode un cuerpo, que afecta de un modo particular nuestra organizacion.Habrá si se quiere una magia hasta cierto punto mas admirable, maspenetrante, mas espiritual, que la de los simples sentidos; pero ladiferencia estará en el mas y en el menos, nó en la naturaleza delfenómeno.

Es cierto que los vivientes, y en particular los de una misma especie,están de continuo en una comunicacion que excita recíprocamente susafecciones; y que muchas de estas suponen una correspondenciamisteriosa, trasmitida por agentes enteramente desconocidos. Lanaturaleza física está inundada de flúidos cuyas calidades vadescubriendo todos los dias la observacion científica; los fenómenos dela electricidad y del galvanismo nos han revelado secretos que nosospechábamos siquiera; ¿quién sabe por qué medios funciona, ese vasto ycomplicado sistema de la vida animal, desparramado por el universo?…Es probable que hay profundos secretos que descubrir en lacorrespondencia de las organizaciones, y en el modo con que influyenunas sobre otras; pero secretos que quizás estén velados para siempre álos ojos del débil mortal.

[104.] No es verdad tampoco que la excitacion de las pasiones seaúnicamente debida á la correspondencia con otro ser sensible; mil vecesdimana de causas inanimadas que afectan nuestra organizacion. ¿Por quénos hallamos ahora alegres, despues tristes, al presente pacíficos,luego irritables, sin que hayamos estado en comunicacion con ningun serviviente? Claro es, que esto depende de haber sido afectada nuestraorganizacion, sin relacion á lo que experimenta otro ser sensible.

[105.] Luego, á mas de las impresiones causadas por los cinco sentidos,hay otras que dimanan de seres puramente corpóreos, inanimados. Luego, ámas del órden de fenómenos de las sensaciones comunes, hay otros que nose diferencian de ellos, sino en la clase de impresion, y en el órganopor el cual se nos trasmiten. Luego, no hay mas diferencia de estasimpresiones á las primeras, que lo que va de las recibidas por uno delos cinco sentidos, á las recibidas por otro. Luego, no es exacto que nohaya sino cinco modos de sentir.

CAPÍTULO XVIII,

SOLUCION DEFINITIVA DE LA DIFICULTAD DE LA-MENNAIS.

[106.] ¿Qué inferiremos de esto? una consecuencia muy importante: lasolucion de la dificultad presentada por La-Mennais. La existencia deotros sentidos nos traeria otras sensaciones; es cierto; mas noperturbaria el acuerdo de las actuales. ¿Por qué? Porque hemosdemostrado que los cuerpos afectan nuestra organizacion de una maneradiferente, y producen impresiones diversas de las de los cinco sentidos;y sin embargo con esto no se turba el acuerdo de las sensaciones, ni sealteran nuestras ideas: luego la suposicion de La-Mennais no traeriaconsigo el desórden que él sospecha.

[107.] Las sensaciones en sí mismas, no son mas que afecciones del alma;y en lo exterior, no tienen otra cosa que les corresponda sino laexistencia y extension de los cuerpos: luego un nuevo órden desensaciones solo seria un nuevo órden de afecciones, que no alteraria ennada nuestras ideas.

Por lo dicho hasta aquí, se echa de ver que la suposicion de La-Mennaisestá ya realizada; porque existen sensaciones diferentes de las de loscinco sentidos; luego no se puede atacar con semejante suposicion elórden y la naturaleza de nuestras ideas, y la certeza de nuestrasconocimientos.

De un instrumento músico ricamente trabajado de una madera aromática,salen gratas impresiones para el oido, la vista, el tacto y el olfato;lo uno no destruye ni altera lo otro; si suponemos pues que el mismoobjeto está en nuevas relaciones con nuestra organizacion, produciendoen el alma impresiones nuevas, ¿por qué será imposible que existan estasjunto con aquellas? Lo melodioso del sonido, ¿cesa por ventura alexcitarse en nuestra alma mil afectos diferentes, que en su naturalezanada tienen que ver con él? nó ciertamente. ¿A qué pues temer eltrastorno de nuestros conocimientos por la introduccion de un nuevoórden de sensaciones? ¿A qué dar tanta importancia á una suposicion,cuyos efectos podemos calcular muy bien, pues que examinados á fondo losactuales fenómenos sensitivos, la vemos ya realizada?

[108.] Es verdad que no conocemos otro medio de ponernos en contacto conlos cuerpos exteriores, sino por uno de los cinco sentidos; pero tambienlo es que existiendo ese contacto, hay correspondencias tan misteriosasentre el alma y los objetos externos, que son totalmente inexplicables,atendiendo tan solo á las simples sensaciones por cuyo medio se haestablecido la comunicacion.

Notemos lo que sucede con los mágicos efectos de la música.Reflexionando sobre ellos se descubre que son de dos órdenes: elpuramente auditivo, y el intelectual y moral: el uno se detiene pordecirlo así en el tímpano, el otro llega al cerebro y al corazon; y talhombre será de organizacion muy á propósito para lo uno que no lo serápara lo otro. Dos sugetos oyen una sonata, ambos perciben igualmente lamúsica

material

; mas no experimentan los mismos efectos intelectualesy morales. Ambos advertirán el mas mínimo desliz de la voz, de uninstrumento, del compás; ambos admirarán el arte y el acierto delcompositor; ambos gozarán con el mágico embeleso; pero mientras elcerebro y el corazon del uno habrán salido apenas de su estado ordinarioy no percibirán mas que un placer material

; se habrán exaltado sobremanera el corazon y el cerebro del otro: su fantasía se sentirá conmultiplicadas fuerzas, bullirán en su cabeza los pensamientos y lasimágenes, cual si al son del mágico instrumento descendieran sobre sufrente inspiraciones divinas. Su corazon estará vivamente agitado: ladulcísima ternura, la profunda y suave melancolía, el odio, el amor, laira, la generosidad, la audacia, el ímpetu, nacerán repentinamente en supecho; sentiriáse bajo una influencia mágica que le conmueve á pesarsuyo: las vibraciones de una cuerda habrán levantado en su corazonmisteriosas tempestades