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Viaje al Parnaso, La Numancia (Tragedia) y El Trato de Argel (Comedia) by Miguel de Cervantes Saavedra - HTML preview

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Llegose en esto á mí disimulado

Un mi amigo, llamado Promontorio,

Mancebo en dias, pero gran soldado.

Creció la admiracion viendo notorio

Y palpable, que en Napoles estaba,

Espanto á los pasados acesorio.

Mi amigo tiernamente me abrazaba,

Y con tenerme entre sus brazos, dixo:

Que del estar yo alli muchodudaba.

Llamóme padre, y yo llamele hijo.

Quedó con esto la verdad en punto,

Que aqui puede llamarse punto fijo.

Dixome Promontorio: yo barrunto,

Padre, que algun gran caso á vuestras canas

Las trae tan lejos ya semidifunto.

En mis horas mas frescas y tempranas

Esta tierra habité, hijo, le dixe,

Con fuerzas mas briosas y lozanas.

Pero la voluntad que á todos rige,

Digo el querer del cielo, me ha traido

A parte que me alegra mas que aflige.

Dixera mas, sino que un gran ruido

De pifaros, clarines y tambores

Me azoró el alma, y alegró el oido.

Volví la vista al són, vi los mayores

Aparatos de fiesta que vió Roma

En sus felices tiempos, y mejores.

Dixo mi amigo: Aquel, que ves que asoma

Por aquella montaña contrahecha,

Cuyo brio al de Marte oprime y doma,

Es un alto sugeto, que deshecha

Tiene á la envidia en rabia, porque pisa

De la virtud la senda mas derecha.

De gravedad y condicion tan lisa,

Que suspende y alegra á unmismo instante,

Y con su aviso al mismo aviso avisa.

Mas quiero antes que pases adelante

En ver lo que verás si estas atento,

Darte del caso relacion bastante.

Será DON JUAN DE TASIS de mi cuento

Principio, porque sea memorable,

Y lleguen mis palabras á mi intento.

Este varon en liberal notable,

Que una mediana Villa le hace Conde,

Siendo rey en sus obras admirable.

Este, que sus haberes nunca esconde,

Pues siempre los reparte, ó los derrama,

Ya sepa adonde, ó ya no sepa adonde:

Este, á quien tiene tan en fil la fama,

Puesta la alteza de su nombre claro,

Que liberal y prodigo le llama:

Quiso prodigo aqui, y alli no avaro,

Primer mantenedor ser de un torneo,

Que á fiestas sobrehumanas le comparo.

Responden sus grandezas al deseo

Que tiene de mostrarse alegre, viendo

De España y Francia el regio himeneo.

Y este que escuchas, duro, alegre estruendo,

Es señal que el torneo se comienza,

Que admira por lo rico y estupendo.

Arquímedes el grande se averguenza

De ver que este teatro milagroso

Su ingenio apoque, y á sus trazas venza.

Digo pues que el mancebo generoso,

Que alli deciende de encarnado y plata,

Sobre todo mortal curso brioso,

Es el CONDE DE LEMOS, que dilata

Su fama con sus obras por el mundo,

Y que lleguen al cielo en tierra trata:

Y aunque sale el primero, es el segundo

Mantenedor, y en buena cortesia

Esta ventaja califico y fundo.

El DUQUE DE NOCERA, luz y guia

Del arte militar, es el tercero

Mantenedor de este festivo dia.

El quarto, que pudiera ser primero,

Es DE SANTELMO el fuerte CASTELLANO,

Que al mesmo Marte en el valor prefiero.

El quinto es otro Eneas el Troyano,

Arrociolo, que gana en ser valiente

Al que fue verdadero, por la mano.

El gran concurso y numero de gente

Estorbó que adelante prosiguiese

La comenzada relacion prudente.

Por esto le pedí que me pusiese

Adonde sin ningun impedimento

El gran progreso de las fiestasviese.

Porque luego me vino al pensamiento

De ponerlas en verso numeroso,

Favorecido del Febeo aliento.

Hizolo asi, y yo vi lo que no oso

Pensar, no que decir, que aqui se acorta

La lengua y el ingenio mas curioso.

Que se pase en silencio es lo que importa,

Y que la admiracion supla esta falta

El mesmo grandioso caso exôrta.

Puesto que despues supe que con alta

Magnifica elegancia y milagrosa,

Donde ni sobra punto ni le falta,

El curioso DON JUAN DE OQUINA en prosa

La puso, y dió á la estampa para gloria

De nuestra edad, por esto venturosa.

Ni en fabulosa, ó verdadera historia

Se halla que otras fiestas hayan sido,

Ni puedan ser mas dignas de memoria.

Desde alli, y no sé como, fui traido

Adonde vi al gran DUQUE DE PASTRANA

Mil parabienes dar de bien venido:

Y que la fama en la verdad ufana

Contaba que agradó con su presencia,

Y con su cortesia sobrehumana:

Que fue nuevo Alexandro en la excelencia

Del dar, que satisfizo á todoquanto

Puede mostrar real magnificencia:

Colmó de admiracion, llenó de espanto.

Entré en Madrid en trage de romero,

Que es grangeria el parecer ser santo.

Y desde lexos me quitó el sombrero

El famoso ACEVEDO, y dixo: á Dio,

Voi siate il ben venuto, cabaliero;

So parlar Zenoese, & Tusco anchio.

Y respondi: la vostra signoria

Sia la ben trovata, patron mio.

Topé á LUIS VELEZ, lustre y alegria,

Y discrecion del trato cortesano,

Y abracéle en la calle á medio dia.

El pecho, el alma, el corazon, la mano

Di á PEDRO DE MORALES y un abrazo,

Y alegre recebi á JUSTINIANO.

Al volver de una esquina sentí un brazo

Que el cuello me ceñia, miré cuyo,

Y mas que gusto me causó embarazo:

Por ser uno de aquellos (no rehuyo

Decirlo) que al contrario se pasaron,

Llevados del cobarde intento suyo.

Otros dos al del Layo se llegaron,

Y con la risa falsa del conejo,

Y con muchas zalemas me hablaron.

Yo socarron, yo poeton ya viejo

Volviles á lo tierno las saludes,

Sin mostrar mal talante, ó sobrecejo.

No dudes, ó letor caro, no dudes,

Sino que suele el disimulo á veces

Servir de aumento á las demas virtudes.

Dinoslo tú, David, que aunque pareces

Loco en poder de Aquis, de tu cordura,

Fingiendo el loco, la grandeza ofreces.

Dexélos esperando coyuntura

Y ocasion mas secreta para dalles

Vejamen de su miedo, ó su locura.

Si encontraba poetas por las calles,

Me ponia á pensar, si eran de aquellos

Huidos, y pasaba sin hablalles.

Ponianseme yertos los cabellos

De temor no encontrase algun poeta,

De tantos que no pude conocellos;

Que con puñal buido, ó con secreta

Almarada me hiciese un abugero

Que fuese al corazon por via reta.

Aunque no es este el premio que yo espero

De la fama, que á tantos he adquirido

Con alma grata, y corazon sincero.

Un cierto mancebito cuellierguido,

En profesion poeta, y en el trage

A mil leguas por Godo conocido:

Lleno de presuncion y de corage

Me dixo: bien sé yo, señor Cervantes,

Que puedo ser poeta, aunque soy page.

Cargastes de poetas ignorantes,

Y dexastesme á mí, que ver deseo

Del Parnaso las fuentes elegantes.

Que caducais sin duda alguna creo:

Creo, no digo bien: mejor diria

Que toco esta verdad, y que la veo.

Otro, que al parecer de argenteria,

De nacar, de cristal, de perlas y oro

Sus infinitos versos componia,

Me dixo bravo, qual corrido toro:

No sé yo para que nadie me puso

En lista con tan barbaro decoro.

Asi el discreto Apolo lo dispuso,

A los dos respondí, y en este hecho

De ignorancia ó malicia no me acuso.

Fuime con esto, y lleno de despecho

Busqué mi antigua y lobrega posada,

Y arrogéme molido sobre el lecho:

Que cansa quando es larga una jornada.

ADJUNTA AL PARNASO.

Algunos dias estuve reparandome de tan largo viage, al cabo delos quales salí á ver y á ser visto, yá recebir parabienes de mis amigos, y malas vistas de misenemigos, que puesto que pienso que no tengo ninguno, todavia no measeguro de la comun suerte. Sucedió pues que saliendo unamañana del monesterio de Atocha, se llegó ámí un mancebo al parecer de veinte y quatro años,poco mas ó menos, todo limpio, todo aseado y todo crugiendogorgoranes, pero con un cuello tan grande y tan almidonado, quecreí que para llevarle fueran menester los hombros de otroAdlante. Hijos deste cuello eran dos puños chatos, quecomenzando de las muñecas, subian y trepaban por lascanillas del brazo arriba, que parecia que iban á dar asaltoá las barbas. No he visto yo yedra tan codiciosa de subirdesde el pie de la muralla donde se arrima, hasta las almenas, comoel ahinco que llevaban estospuños á ir á darse de puñadas con loscodos.

Finalmente la exôrbitancia del cuello y puñosera tal, que en el cuello se escondia y sepultaba el rostro, y enlos puños los brazos. Digo pues que el tal mancebo sellegó á mí, y con voz grave y reposada medixo: es por ventura vm. el señor Miguel de CervantesSaavedra, el que ha pocos dias que vino del Parnaso? A estapregunta creo sin duda, que perdí la color del rostro,porque en un instante imaginé y dixe entre mí: si eseste alguno de los poetas que puse, ó dexé de poneren mi Viage, y viene ahora á darme el pago que él se imaginase me debe? Pero sacando fuerzas de flaqueza, le respondí:yo, señor, soy el mesmo que vm. dice: qué es lo quese me manda? El luego en oyendo esto, abrió los brazos, y melos echó al cuello, y sin duda me besára en lafrente, si la grandeza del cuello no lo impidiera, y dixome: vm.señor Cervantes, me tenga por su servidor y por su amigo,porque ha muchos dias que le soy muy aficionado asi por sus obras,como por la fama de su apacible condicion. Oyendo lo qualrespiré, y los espiritus que andaban al borotados se sosegaron: y abrazandole yo tambien conrecato de no ajarle el cuello, le dixe: yo no conozco á vm.sino es para servirle; pero por las muestras bien se me trasluceque vm. es muy discreto y muy principal: calidades que obliganá tener en veneracion á la persona que las tiene. Conestas pasamos otras corteses razones, y anduvieron por alto losofrecimientos, y de lance en lance me dixo: vm. sabrá,señor Cervantes, que yo por la gracia de Apolo soy poeta,ó á lo menos deseo serlo, y mi nombre es Pancracio deRoncesvalles. Miguel. Nunca tal creyera, si vm. no me lohubiera dicho por su mesma boca. Pancracio. Puesporqué no lo creyera vm? Mig. Porque los poetas pormarabilla andan tan atildados como vm. y es la causa, que como sonde ingenio tan altaneros y remontados, antes atienden á lascosas del espiritu, que á las del cuerpo. Yo, señor,dixo él, soy mozo, soy rico, y soy enamorado: partes quedeshacen en mí la flogedad que infunde la poesia: por lamocedad tengo brio; con la riqueza con que mostrarle: y con el amorcon que no parecer descuidado. Las tres partes del camino, le dixeyo, se tiene vm. andadas para llegará ser buen poeta. Pan. Quales son? Mig. La dela riqueza y la del amor. Porque los partos de los ingenios de lapersona rica y enamorada son asombros de la avaricia, y estimulosde la liberalidad, y en el poeta pobre la mitad de sus divinospartos y pensamientos se los llevan los cuidados de buscar elordinario sustento. Pero digame vm. por su vida: de quésuerte de menestra poetica gasta ó gusta mas? A lo querespondió: no entiendo eso de menestra poetica. Mig.Quiero decir que á qué genero de poesia es vm. masinclinado? al lirico, al heroico, ó al comico? A todosestilos me amaño, respondió él; pero en el quemas me ocupo, es en el comico. Mig. Desa manera habrávm. compuesto algunas comedias. Pan. Muchas, pero solo unase ha representado.

Mig. Pareció bien? Pan. Alvulgo no. Mig. Y á los discretos? Pan.Tampoco. Mig. La causa? Pan.

La causa fue, que laachacaron que era larga en los razonamientos, no muy pura en losversos, y desmayada en la invencion. Tachas son estas,respondí yo, que pudieran hacer parecer mal á las delmesmo Plauto. Y mas, dixo él, que no pudieron juzgalla,porque no la dexaron acabar segun lagritaron. Con todo esto la echó el autor para otro dia: peroporfiar, que porfiar: cinco personas vinieron apenas. Creame vm.dixe yo, que las comedias tienen dias, como algunas mugereshermosas: y que esto de acertarlas bien, va tanto en la ventura,como en el ingenio: comedia he visto yo apedreada en Madrid, que lahan laureado en Toledo: y no por esta primer desgracia dexe vm. deproseguir en componerlas, que podrá ser que quando menos lopiense, acierte con alguna que le dé credito y dineros. Delos dineros no hago caso, respondió él; mas preciariala fama, que quanto hay: porque es cosa de grandisimo gusto, y deno menos importancia ver salir mucha gente de la comedia, todoscontentos, y estar el poeta que la compuso á la puerta delteatro, recibiendo parabienes de todos. Sus descuentos tienen esasalegrias, le dixe yo, que tal vez suele ser la comedia tan pesima,que no hay quien alce los ojos á mirar al poeta, ni aunél pára quatro calles del coliseo, ni aun los alzanlos que la recitaron, avergonzados y corridos de haverseengañado y escogidola por buena. Y vm. señorCervantes, dixo él, ha sidoaficionado á la caratula? ha compuesto alguna comedia?Sí, dixe yo: muchas, y á no ser mias, me parecierandignas de alabanza, como lo fueron: Los Tratos de Argel: LaNumancia: La gran Turquesca: La Batalla Naval: La Gerusalen: LaAmaranta ó La del Mayo: El Bosque amoroso: La Unica y lavizarra Arsinda, y otras muchas de que no me acuerdo; mas laque yo mas estimo, y de la que mas me precio, fue y es, de unallamada La Confusa, la qual, con paz sea dicho de quantascomedias de capa y espada hasta hoy se han representado, bien puedetener lugar señalado por buena entre las mejores. Pan. Y agora tiene vm. algunas?

Mig. Seis tengo conotros seis entremeses. Pan. Pues porqué no serepresentan? Mig. Porque ni los autores me buscan, ni yo lesvoy á buscar á ellos. Pan. No deben de saberque vm. las tiene.

Mig. Sí saben, pero como tienensus poetas paniaguados, y les va bien con ellos, no buscan pan detrastrigo; pero yo pienso darlas á la estampa, para que sevea de espacio lo que pasa apriesa, y se disimula, ó no seentiende quando las representan; y las comedias tienen sus sazonesy tiempos coma los cantares. Aquillegabamos con nuestra platica, quando Pancracio puso la mano en elseno, y sacó dél una carta con su cubierta, ybesandola, me la puso en la mano: leí el sobrescrito y vique decia desta manera.

A Miguel de Cervantes Saavedra, en la calle de las Huertas,frontero de las casas donde solia vivir el Principe de Marruecos,en Madrid. Al porte: medio real, digo diez y siete maravedis.

Escandalizome el porte, y de la declaracion del medio real, digodiez y siete. Y volviendosela le dixe: estando yo en Valladolidllevaron una carta á mi casa para mí, con un real deporte: recibióla y pagó el porte una sobrina mia, quenunca ella le pagára; pero dióme por disculpa, quemuchas veces me havia oido decir que en tres cosas era bien gastadoel dinero: en dar limosna, en pagar al buen medico, y en el portede las cartas ora sean de amigos, ó de enemigos, que las delos amigos avisan, y de las de los enemigos se puede tomar algunindicio de sus pensamientos.

Dieronmela, y venia en ella un sonetomalo, desmayado, sin garbo, ni agudeza alguna, diciendo mal del Don Quixote, y de lo que mepesó, fue del real, y propuse desde entonces de no tomarcarta con porte: asi que, si vm. le quiere llevar desta, bien se lapuede volver, que yo sé que no me puede importar tanto comoel medio real que se me pide. Riose muy de gana el señorRoncesvalles, y dixome: aunque soy poeta, no soy tan misero que meaficionen diez y siete maravedis. Advierta vm. señorCervantes, que esta carta por lo menos es del mesmo Apolo:él la escribió no ha veinte dias en el Parnaso, y mela dió para que á vm. la diese. vm. la lea, que yosé que le ha de dar gusto. Haré lo que vm. me manda,respondí yo: pero quiero que antes de leerla, vm. me le hagade decirme, como, quando, y á qué fue al Parnaso? Yél respondió: como fui, fue por mar, y en una fragataque yo y otros diez poetas fletamos en Bercelona: quando fui, fueseis dias despues de la batalla que se dió entre los buenosy los malos poetas: a que fui, fue á hallarme en ella porobligarme á ello la profesion mia. A buen seguro, dixe yo,que fueron vms. bien recebidos del señor Apolo. Pan.Sí fuimos, aunque le hallamos muy ocupado á él, y á lasseñoras Pierides, arando y sembrando de sal todo aqueltermino del campo donde se dió la batalla.

Preguntélepara qué se hacia aquello, y respondióme, que asicomo de los dientes de la serpiente de Cadmo havian nacido hombresarmados, y de cada cabeza cortada de la Hidra que matóHercules, habian renacido otras siete, y de las gotas de la sangrede la cabeza de Medusa se havia llenado de serpientes toda laLibia; de la mesma manera de la sangre podrida de los malos poetasque en aquel sitio havian sido muertos, comenzaban á nacerdel tamaño de ratones otros poetillas rateros, que llevabancamino de henchir toda la tierra de aquella mala simiente, y quepor esto se araba aquel lugar, y se sembraba de sal, como si fueracasa de traidores. En oyendo esto, abri luego la carta, y vi quedecia.

APOLODELFICO

A MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.

SALUD.

El señor Pancracio de Roncesvalles, llevador desta,dirá á vm. señor Miguel de Cervantes, enqué me halló ocupado el dia que llegó áverme con sus amigos. Y yo digo, que estoy muy quejoso de ladescortesia que conmigo se usó en partirse vm. deste montesin despedirse de mí, ni de mis hijas, sabiendo quanto lesoy aficionado, y las musas por el consiguiente; pero si se medá por disculpa que le llevó el deseo de ver ásu Mecenas el gran conde de Lemos en las fiestas famosas deNapoles, yo la acepto y le perdono.

Despues que vm. partió deste lugar, me han sucedidomuchas desgracias, y me he visto en grandes aprietos, especialmentepor consumir y acabar los poetas que iban naciendo de la sangre delos malos que aqui murieron, aunqueya, gracias al cielo y á mi industria, este dañoestá remediado.

No sé si del ruido de la batalla, ó del vapor quearrojó de sí la tierra, empapada en la sangre de loscontrarios, me han dado unos vaguidos de cabeza, que verdaderamenteme tienen como tonto, y no acierto á escribir cosa que seade gusto, ni de provecho: asi, si vm. viere por allá quealgunos poetas, aunque sean de los mas famosos, escriben y componenimpertinencias y cosas de poco fruto, no los culpe, ni los tenga enmenos, sino que disimule con ellos; que pues yo que soy el padre yel inventor de la poesia, deliro y parezco mentecato, no es muchoque lo parezcan ellos.

Envio á vm. unos privilegios, ordenanzas yadvertimientos, tocantes á los poetas: vm. los haga guardary cumplir al pie de la letra, que para todo ello doy á vm.mi poder cumplido quanto de derecho se requiere.

Entre los poetas que aqui vinieron con el señor Pancraciode Roncesvalles, se quejaron algunos de que no iban en la lista delos que Mercurio llevó á España, y que asi vm.no los havia puesto en su Viage. Yo les dixe, que la culpa era mia y no de Vm. pero que el remediodeste daño estaba en que procurasen ellos ser famosos porsus obras, que ellas por sí mismas les darian fama y clarorenombre, sin andar mendigando agenas alabanzas.

De mano en mano, si se ofreciere ocasion de mensagero, ireenviando mas privilegios, y avisando de lo que en este montepasare. Vm. haga lo mesmo, avisandome de su salud, y de la de todoslos amigos.

Al famoso Vicente Espinel dará vm. mis encomiendas, comoá uno de los mas antiguos y verdaderos amigos que yotengo.

Si D. Francisco de Quevedo no huviere partido para venirá Sicilia, donde le esperan, toquele vm.

la mano, y digaleque no dexe de llegar á verme, pues estaremos tan cerca; quequando aqui vino, por la subita partida no tuve lugar dehablarle.

Si vm. encontrare por allá algun transfuga de los veinteque se pasaron al vando contrario, no les diga nada, ni los aflija,que harta mala ventura tienen, pues son como demonios, que sellevan la pena y la confusion con ellos mesmos, do quiera quevayan.

Vm. tenga cuenta con su salud, y mire por sí, y guardese de mí, especialmente enlos caniculares, que aunque le soy amigo, en tales dias no va en mimano, ni miro en obligaciones, ni en amistades.

Al señor Pancracio de Roncesvalles tengale vm. por amigo,y comuniquelo; y pues es rico no se le dé nada que sea malpoeta. Y con esto nuestro señor guarde á vm. comopuede y yo deseo. Del Parnaso á 22. de Julio, el dia que mecalzo las espuelas para subirme sobre la Canicula, 1614.

Servidorde Vm.

Apolo Lucido

En acabando la Carta, vi que en un papel aparte venia escrito.

PRIVILEGIOS,ORDENANZAS, y advertencias, que Apolo

envia á los poetasEspañoles.

Es el primero, que algunos poetas sean conocidos tanto por eldesaliño de sus personas, como por la fama de susversos.

Item, que si algun poeta dixere que es pobre, sea luego creidopor su simple palabra, sin otro juramento ò averiguacionalguna.

Ordenase, que todo poeta sea de blanda y de suave condicion, yque no mire en puntos, aunque los traiga sueltos en sus medias.

Item, que si algun poeta llegáre á casa de algunsu amigo ò conocido, y estuviere comiendo y le convidare,que aunque él jure que ya ha comido, no se le crea enninguna manera, sino que le hagan comer por fuerza, que en tal casono se le hara muy grande.

Item, que el mas pobre poeta del mundo, como no sea de losAdanes y Matusalenes, pueda decir quees enamorado, aunque no lo esté, y poner el nombre ásu dama como mas le viniere á cuento, ora llamandolaAmarili, ora Anarda, ora Clori, ora Filis, ora Filida, ò yaJuana Tellez, ò como mas gustare, sin que desto se le puedapedir ni pida razon alguna.

Item, se ordena que todo poeta de qualquier calidad y condicionque sea, sea tenido y le tengan por hijodalgo en razon del generosoexercicio en que se ocupa, como son tenidos por cristianos viejoslos niños que llaman de la piedra.

Item, se advierte que ningun poeta sea osado de escribir versosen alabanzas de principes y señores, por ser mi intencion yadvertida voluntad, que la lisonja ni la adulacion no atraviesenlos umbrales de mi casa.

Item, que todo poeta comico, que felizmente huviere sacadoá luz tres comedias, pueda entrar sin pagar en los teatros,si ya no fuere la limosna de la segunda puerta, y aun esta, sipudiese ser, la escuse.

Item, se advierte que si algun poeta quisiere dar á laestampa algun libro que él huviere compuesto, no sedé á entender que por dirigirle á algun Monarca, el tal libro ha de serestimado, porque si él no es bueno, no le adobará ladireccion, aunque sea hecha al prior de Guadalupe.

Item, se advierte que todo poeta no se desprecie de decir que loes, que si fuere bueno, será digno de alabanza, y si malo,no faltará quien lo alabe, que quando nace la escoba&c.

Item, que todo buen poeta pueda disponer de mí, y de loque hay en el cielo á su beneplacito: conviene ásaber, que los rayos de mi cabellera los pueda trasladar y aplicará los cabellos de su dama, y hacer dos soles sus ojos, queconmigo serán tres, y asi andará el mundo masalumbrado; y de las estrellas, signos y planetas puede servirse demodo, que quando menos lo piense, la tenga hecha una esferaceleste.

Item, que todo poeta á quien sus versos le huvieren dadoá entender que lo es, se estime y tenga en mucho,ateniendose á aquel refran: ruin sea el que por ruin setiene.

Item, se ordena que ningun poeta grave haga corrillo en lugarespúblicos, recitando sus versos, que los que son buenos enlas aulas de Atenas se havian derecitar, que no en las plazas.

Item, se da por aviso particular que si alguna madre tuvierehijos pequeñuelos, traviesos y llorones, los pueda amenazary espantar con el coco, diciendoles: guardaos, niños, queviene el poeta fulano, que os echará con sus malos versos enla sima de Cabra, ò en el pozo Airon.

Item, que los dias de ayuno no se entienda que los haquebrantado el poeta que aquella mañana se ha comido lasuñas al hacer de sus versos.

Item, se ordena que todo poeta que diere en ser espadachin,valenton y arrojado, por aquella parte de la valentia se le desaguey vaya la fama que podia alcanzar por sus buenos versos.

Item, se advierte que no ha de ser tenido por ladron el poetaque hurtare algun verso ageno, y le encajare entre los suyos, comono sea todo el concepto y toda la copla entera, que en tal caso tanladron es como Caco.

Item, que todo buen poeta, aunque no haya compuesto poemaheroico, ni sacado al teatro del mundoobras grandes, con qualesquiera aunque sean pocas pueda alcanzarrenombre de Divino, como le alcanzaron Garci Laso de la Vega,Francisco de Figueroa, el capitan Francisco de Aldana, y Hernandode Herrera.

Item, se da aviso que si algun poeta fuere favorecido de algunprincipe, ni le visite á menudo, ni le pida nada, sinodexese llevar de la corriente de su ventura, que el que tieneprovidencia de sustentar las sabandijas de la tierra y losgusarapos del agua, la tendrá de alimentar á un poetapor sabandija que sea.

En suma, estos fueron los privilegios, advertencias y ordenanzasque Apolo me envió, y el señor Pancracio deRoncesvalles me truxo, con quien quede en mucha amistad, y los dosquedamos de concierto de despachar un propio con la respuesta alseñor Apolo, con las nuevas desta Corte.

Darase noticia deldia para que todos sus aficionados le escriban.

LANUMANCIA.

TRAGEDIA

DE MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.

INTERLOCUTORES.

CIPION.

JUGURTA.

GAYO MARIO.

DOS EMBAXADORES DE NUMANCIA.

SOLDADOS ROMANOS.

QUINTO FABIO.

MAXIMO: hermano de Cipion.

JORNADA I.

SCENA I.

Salen CIPION y JUGURTA.

CIPION.

Esta dificil y pesada carga

Que el senado Romano me ha encargado,

Tanto me aprieta, me fatiga y carga,

Que ya sale de quicio mi cuidado:

Guerra de curso tan estraño y larga,

Y que tantos Romanos ha costado,

Quién no estará suspenso al acabarla,

O quién no temerá de renovarla?

JUGURTA.

Quién, Cipion? quien tiene la ventura

Y el valor nunca visto, que en tí encierras,

Pues con ello y con él está segura

La victoria y el triunfo destas guerras.

CIPION.

El esfuerzo regido con cordura

Allana al suelo las mas altas sierras,

Y la fuerza feroz de loca mano

Aspero vuelve lo que está masllano:

Mas no hay que reprimir á lo que veo.

La furia del exercito presente,

Que olvidado de gloria y de trofeo

Yace embebido en la lascivia ardiente:

Esto solo pretendo, esto deseo

Volver á nuevo trato á nuestra gente,

Que enmendado primero el que es amigo,

Sujetaré mas presto al enemigo.

Mario?

Sale GAYO MARIO.

GAYO MARIO.

Señor?

CIPION.

Haz que á noticia venga

De todo nuestro exercito en un punto,

Que sin que estorbo alguno le detenga

Parezca en este sitio todo junto,

Porque una breve platica ó arenga

Les quiero hacer.

GAYO MARIO.

Harelo en este punto.

CIPION.

Camina, porque es bien que sepan todos

Mis nuevas trazas y sus viejosmodos.

Vase GAYO MARIO.

JUGURTA.

Séte decir, señor, que no hay soldado

Que no te tema juntamente y te ame;

Y porque ese valor tuyo estremado

De Antartico á Calisto se derrame,

Cada qual con feroz animo osado,

Quando la trompa á la ocasión le llame,

Piensa de hacer en tu servicio cosas

Que pasen las hazañas fabulosas.

CIPION.

Primero es menester que se refrene

El vicio que entre todos se derrama,

Que si este no se quita, en nada tiene

Con ellos que hacer la buena fama:

Si este daño común no se previene,

Y se dexa arraigar su ardiente llama,

El vicio solo puede hacernos guerra

Mas que los enemigos desta tierra.

Dentro se echa este vando, haviendo primero tocado árecoger el atambor.

Manda nuestroGeneral

Que se recojanarmados

Luego todos lossoldados

En la plazaprincipal,

Y que ninguno noquede

De parecer áesta vista,

So pena que de lalista

Al punto borradoquede.

JUGURTA.

No dudo yo, señor, sino que importa

Regir con duro freno la milicia,

Y que se dé al soldado rienda corta

Quando él se precipita en la injusticia:

La fuerza del exercito se acorta

Quando va sin arrimo de justicia,

Aunque mas le acompañen á montones

Mil pintadas vanderas y esquadrones.

A este punto han de entrar los mas soldados que pudieren, y GAYO MARIO, armados á la antigua, sin arcabuces, y CIPION se sube sobre una peñuela que está en eltablado, y mirando á los soldados, dice:

CIPION.

En el fiero ademan, en los lozanos

Marciales aderezos y vistosos

Bien os conozco, amigos, por Romanos;

Romanos digo, fuertes y animosos;

Mas en las blancas delicadas manos

Y en las teces de rostros tan lustrosos

Allá en Bretaña pareceis criados,

Y de padres Flamencos engendrados.

El general descuido vuestro, amigos,

El no mirar por lo que tanto os toca,

Levanta los caidos enemigos,

Y vuestro esfuezo y opinion apoca.

Desta ciudad los muros son testigos

Que aun hoy están qual bien fundada roca,

De vuestras perezosas fuerzas vanas,

Que solo el nombre tienen de Romanas.

Pareceos, hijos, que es gentil hazaña

Que tiemble del Romano nombre el mundo,

Y que vosotros solos enEspaña

Le aniquileis y echeis en el profundo?

Qué floxedad es esta tan estraña?

Qué floxedad? si mal yo no me fundo,

Es floxedad nacida de pereza,

Enemiga mortal de fortaleza.

La blanda Venus con el duro Marte

Jamas hacen durable ayuntamiento:

Ella regalos sigue, él sigue el arte

Que incita á daños, y á furor sangriento:

La Cipria diosa estese agora á parte,

Dexe su hijo nuestro aloxamiento:

Que mal se aloxa en las marciales tiendas

Quien gusta de banquetes y meriendas.

Pensais que solo atierra la muralla

El ariete de ferrada punta,

Y que solo atropella la batalla

La multitud de gente y armas junta?

Si el esfuerzo y cordura no se halla

Que todo lo previene y lo barrunta,

Poco aprovechan muchos esquadrones,

Y menos infinitas municiones.

Si á militar concierto se reduce

Qualquier pequeño exercito que sea,

Vereis que como sol claro reluce,

Y alcanza las victorias que desea:

Pero si á floxedad él seconduce,

Aunque abreviado el mundo en él se vea,

En un momento quedará deshecho

Por mas reglada mano y fuerte pecho.

Averguenceos, varones esforzados,

Ver que á nuestro pesar con arrogancia

Tan pocos Españoles y encerrados

Defiendan este nido de Numancia.

Diez y seis años son y mas pasados,

Que mantienen la guerra y la jactancia

De haver vencido con feroces manos

Millares de millares de Romanos.

Vosotros os venceis, que estais vencidos

Del baxo antojo femenil liviano,

Con Venus y con Baco entretenidos,

Sin que á las armas estendais la mano.

Correos agora, sino estais corridos,

De ver que este pequeño pueblo Hispano

Contra el poder Romano se defienda,

Y quando mas rendido, mas ofenda.

De nuestro campo quiero en todo caso

Que salgan las infames meretrices,

Que de ser reducidos á este paso

Ellas solas han sido las raices.

Para beber no quede mas de un vaso,

Y los lechos un tiempo ya felices,

Llenos de concubinas, se deshagan,

Y de fagina y en el suelo se hagan.

No me huela el soldado á otros olores,

Que al olor de la pez y de resina,

Ni por gulosidad de los sabores

Traiga aparato alguno de cocina,

Que el que busca en la guerra estos primores,

Muy mal podrá sufrir la corazina:

No quiero otro primor ni otra fragrancia

En tanto que Español viva en Numancia.

No os parezca, varones, escabroso

Ni duro este mi justo mandamiento,

Que al fin conocereis ser provechoso,

Quando aquel consigais de vuestro intento.

Bien sé se os ha de hacer dificultoso

Dar á vuestras costumbres nuevo asiento;

Mas sino las mudais, estará firme

La guerra, que esta afrenta mas confirme.

En blandas camas, entre juego y vino

Hallase mal el trabajoso Marte;

Otro aparejo busca, otro camino,

Otros brazos levantan su estandarte;

Cada qual se fabrica su destino;

No tiene aqui fortuna alguna parte;

La pereza fortuna baxa cria,

La diligencia imperio y monarquia.

Estoy con todo esto tan seguro

De que al fin mostrareis que sois Romanos,

Que tengo en nada el defendido muro

Destos rebeldes barbaros Hispanos,

Y asi os prometo por mi diestra y juro

Que si igualais al animo las manos,

Que las mias se alarguen en pagaros,

Y mi lengua tambien en alabaros.

Miranse los soldados unos à otros, y hacen señasà uno de ellos, GAYO MARIO, que responda por todos, yasi dice

GAYO MARIO.

Si con atentos ojos has mirado,

Inclito General, en los semblantes

Que á tus breves razones han mostrado

Los que tienes agora circunstantes,

Qual havreis visto sin color, turbado,

Y qual con ella, indicios bien bastantes

De que el temor y la verguenza á una

Los aflixe, molesta, é importuna:

Verguenza de mirarse reducidos

A terminos tan baxos por su culpa,

Que viendo ser por tí reprehendidos

No saben á su falta hallar disculpa:

Temor de tantos yerros cometidos;

Y la torpe pereza que los culpa,

Los tiene de tal modo, que se holgaran

Antes morir que en esto se hallaran.

Pero el lugar y tiempo que les queda

Para mostrar alguna recompensa,

Es causa que con menos fuerza pueda

Fatigar el rigor de tal ofensa:

De hoy mas con presta voluntad y leda

El mas minimo de estos cuida y piensa

De ofrecer sin reves á tu servicio

La hacienda, vida y honra en sacrificio.

Admite pues de sus intentos sanos

El justo ofrecimiento, señor mio,

Y considera alfin que son Romanos,

En quien nunca faltó del todo el brio.

Vosotros, levantad las diestras manos

En señas que aprobais el voto mio.

SOLDADOS.

Todo lo que aqui has dicho confirmamos,

Y lo juramos.

TODOS.

Sí juramos.

CIPION.

Pues arrimada á tal ofrecimiento

Crecerá desde hoy mas mi confianza,

Creciendo en vuestros pechos ardimiento,

Y del viejo vivir nueva mudanza;

Vuestras promesas no se lleve el viento,

Hacedlas verdaderas con la lanza,

Que las mias saldran tan verdaderas

Quanto fuere el valor de vuestras veras.

SOLDADO.

Dos Numantinos con seguro vienen

A darte, Cipion, una embaxada.

CIPION.

Porqué no llegan ya? en qué se detienen?

SOLDADO.

Esperan que licencia les sea dada.

CIPION.

Si son embaxadores, ya la tienen.

SOLDADO.

Embaxadores son.

CIPION.

Dalesentrada,

Que aunque descubra cierto ó falso pecho

El enemigo, siempre es de provecho.

Jamas la falsedad vino cubierta

Tanto con la verdad, que no mostrase

Algun pequeño indicio, alguna puerta

Por donde su maldad se investigase:

Oir al enemigo es cosa cierta

Que siempre aprovechó, antes que dañase,

Y en las cosas de guerra laexperiencia

Muestra que lo que digo, es cierta ciencia.

Entran dos Embaxadores Numantinos, PRIMERO y SEGUNDO.

PRIMERO.

Si nos das, buen señor, grata licencia

De decir la embaxada que traemos,

Do estamos, ó ante sola tu presencia,

Todo á lo que venimos te diremos.

CIPION.

Decid, que á donde quiera doy audiencia.

PRIMERO.

Pues con ese seguro que tenemos,

De tu real grandeza concedido,

Dare principio á lo que soy venido.

Numancia, de quien yo soy ciudadano,

Inclito General, á tí me envia

Como al mas fuerte Cipion Romano,

Que ha cubierto la noche, ó visto el dia,

A pedirte, señor, la amiga mano

En señal de que cesa la porfia

Tan trabada y cruel de tantos años,

Que ha causado sus propios y tus daños.

Dice que nunca de la ley y fueros

Del Romano senado seapartára,

Si el insufrible mando y desafueros

De un consul y otro no la fatigára:

Ellos con duros estatutos fieros

Y con su estrecha condicion avara

Pusieron tan gran yugo á nuestros cuellos,

Que forzados salimos dél y de ellos,

Y en todo el largo tiempo que ha durado

Entre ambas partes la contienda, es cierto

Que ningun General hemos hallado

Con quien poder tratar de algun concierto.

Empero agora, que ha querido el hado

Reducir nuestra nave á tan buen puerto,

Las velas de la guerra recojemos,

Y á qualquiera partido nos ponemos.

Y no imagines que temor nos lleva

A pedirte las paces con instancia,

Pues la larga experiencia ha dado prueba

Del poder valeroso de Numancia:

Tu virtud y valor es quien nos ceba,

Y nos declara que será ganancia

Mayor de quantas desear podremos

Si por señor y amigo te tenemos.

A esto ha sido la venida nuestra:

Respondenos, señor, lo que te place.

CIPION.

Tarde de arrepentidos dais la muestra,

Poco vuestra amistad me satisface,

De nuevo ejercitad la fuerte diestra,

Que quiero ver lo que la mia hace,

Ya que ha puesto en ella la ventura

La gloria mia, y vuestra desventura:

A desverguenza de tan largos años

Es poca recompensa pedir paces:

Seguid la guerra, renovad los daños,

Salgan de nuevo las valientes haces.

EMBAXADOR SEGUNDO.

La falsa confianza mil engaños

Consigo trae: advierte lo que haces,

Señor, que esa arrogancia que nos muestras,

Renovará el valor en nuestras diestras;

Y pues niegas la paz, que con buen zelo

Te ha sido por nosotros demandada,

De hoy mas la causa nuestra con el cielo

Quedará por mejor calificada,

Y antes que pises de Numancia el suelo,

Probarás do se estiende la indignada

Furia de aquel que siendote enemigo,

Quiere serte vasallo y fiel amigo.

CIPION.

Teneis mas que decir?

PRIMERO.

No: mas tenemos

Que hacer, pues tu, señor, ansi lo quieres,

Sin querer la amistad que te ofrecemos,

Correspondiendo mal á ser quien eres.

Pero entonces verás lo que podemos,

Quando nos muestres tu lo que pudieres:

Que es una cosa razonar de paces,

Y otra romper por las armadas haces.

CIPION.

Verdad dices, y ansi para mostraros

Si sé tratar en paz, y obrar en guerra,

No quiero por amigos aceptaros,

Ni lo seré jamas de vuestra tierra,

Y con esto podeis luego tornaros.

SEGUNDO.

Que en esto tu querer, señor, se encierra?

CIPION.

Ya he dicho que sí.

SEGUNDO.

Pues sús al hecho:

Que guerras ama el Numantino pecho.

Salense los Embaxadores y QUINTO FABIO, hermano de CIPION dice.

El descuido pasado nuestro ha sido

El que os hace hablar de aquesasuerte;

Mas ya ha llegado el tiempo, ya es venido,

Do vereis nuestra gloria y vuestra muerte:

CIPION.

El vano blasonar no es admitido

De pecho valeroso, honrado y fuerte,

Templa las amenazas, Fabio, y calla,

Y tu valor descubre en la batalla,

Aunque yo pienso hacer que el Numantino

Nunca á las manos con nosotros venga

Buscando de vencerle tal camino,

Que mas á mi provecho le convenga:

Yo haré que abaxe el brio y pierda el tino,

Y que en sí mesmo su furor detenga.

Pienso de un hondo foso rodeallos,

Y por hambre insufrible subjetallos:

No quiero ya que sangre de Romanos

Colore mas el suelo desta tierra:

Basta la que han vertido estos Hispanos

En tan larga, reñida, y cruda guerra:

Exercitense agora vuestras manos

En romper y cabar la dura tierra,

Y cubranse de polvo los amigos

Que no lo estan de sangre de enemigos:

No quede de este oficio reservado

Ninguno que le tenga preminente:

Trabaje el decurion como elsoldado,

Y no se muestre en esto diferente:

Yo mismo tomare el hierro pesado,

Y romperé la tierra facilmente.

Haced todos qual yo, y vereis que hago

Tal obra con que á todos satisfago.

QUINTO FABIO.

Valeroso señor y hermano mio,

Bien nos muestras en esto tu cordura,

Pues fuera conocido desvario

Y temeraria muestra de locura,

Pelear contra el loco airado brio

Destos desesperados sin ventura:

Mejor será encerrallos, como dices,

Y quitarles al brio las raices.

Bien puede la ciudad toda cercarse,

Sino es la parte por do el rio la baña.

CIPION.

Vamos, y venga luego á efectuarse

Esta mi nueva poco usada hazaña,

Y si en nuestro favor quiere mostrarse

El cielo, quedará subjeta España

Al senado Romano solamente

Con vencer la soberbia de esta gente.

SCENA II.

Sale una doncella coronada con unas torres y trae un castillo enla mano, la qual significa ESPAÑA, y dice

ESPAÑA.

Alto, sereno, y espacioso cielo,

Que con tus influencias enriqueces

La parte que es mayor desde mi suelo,

Y sobre muchos otros le engrandeces,

Muevate á compasion mi amargo duelo,

Y pues al afligido favoreces,

Favoreceme á mí en ansia tamaña,

Que soy la sola desdichada España.

Bastete ya que un tiempo me tuviste

Todos mis fuertes miembros abrasados,

Y al sol por mis entrañas descubriste

El reyno escuro de los condenados:

A mil tiranos, mil riquezas diste,

A Fenices y Griegos entregados

Mis reynos fueron, porque tu has querido,

O porque mi maldad lo ha merecido.

Será posible que contino sea

Esclava de naciones estrangeras,

Y que un pequeño tiempo yo novea

De libertad, tendidas mis banderas?

Con justisimo titulo se emplea

En mí el rigor de tantas penas fieras,

Pues mis famosos hijos y valientes

Andan entre sí mesmos diferentes.

Jamas en su provecho concertaron

Los divididos animos briosos,

Antes entonces mas los apartaron

Quando se vieron mas menesterosos;

Y ansi con sus discordias convidaron

Los barbaros de pechos codiciosos

A venir y entregarse en mis riquezas,

Usando en mí y en ellos mil cruezas.

Sola Numancia es la que sola ha sido

Quien la luciente espada sacó fuera,

Y á costa de su sangre ha mantenido

La amada libertad suya primera:

Mas ay! que veo el termino cumplido,

Y llegada la hora postrimera

Do acabará su vida y no su fama,

Qual Fenix renovandose en la llama!

Estos tan muchos timidos Romanos,

Que buscan de vencer cien mil caminos,

Rehuyen de venir mas á las manos

Con los pocos valientes Numantinos.

O si saliesen sus intentos vanos,

Y fuesen sus quimeras desatinos,

Y esta pequeña tierra de Numancia,

Sacase de su perdida ganancia!

Mas ay! que el enemigo la ha cercado

No solo con las armas contrapuestas

Al flaco muro suyo, mas ha obrado

Con diligencia estraña y manos prestas,

Que un foso por la margen trincheado

Rodea la ciudad por llano y cuestas;

Sola la parte por do el rio se estiende,

De este ardid nunca visto se defiende.

Ansi estan encogidos y encerrados

Los tristes Numantinos en sus muros;

Ni ellos pueden salir ni ser entrados,

Y estan de los asaltos bien seguros;

Pero en solo mirar que están privados

De exercitar sus fuertes brazos duros,

Con horrendos acentos y feroces

La guerra piden ó la muerte á voces.

Y pues sola la parte por do corre

Y toca á la ciudad el ancho Duero,

Es aquella que ayuda y que socorre

En algo al Numantino prisionero,

Antes que alguna maquina ó gran torre

En sus aguas se funde, rogar quiero

Al caudaloso conocido rio,

En lo que puede ayude el pueblo mio.

Duero gentil, que con torcidas vueltas

Humedeces gran parte de mi seno,

Ansi en tus aguas siempre veas envueltas

Arenas de oro qual el Tajo ameno,

Y ansi las ninfas fugitivas sueltas,

De que está el verde prado y bosque lleno,

Vengan humildes á tus aguas claras,

Y en prestarte favor no sean avaras,

Que prestes á mis asperos lamentos

Atento oido, ó que á escucharlos vengas,

Y aunque dexes un rato tus contentos,

Suplicote que en nada te detengas:

Si tú con tus continos crecimientos

Destos fieros Romanos no me vengas,

Cerrado veo ya qualquier camino

A la salud del pueblo Numantino.

Sale el RIO DUERO con otros muchachos vestidos de riocomo él, que son tres riachuelos que entran en DUERO.

DUERO.

Madre y querida España, rato havia

Que hirieron mis oidos tus querellas,

Y si en salir acá medetenia

Fue por no poder dar remedio á ellas.

El fatal, miserable, y triste dia

Segun el disponer de las estrellas

Se llega de Numancia, y cierto temo

Que no hay dar medio á su dolor extremo.

Con Orvion, Minuesa, y tambien Tera

Cuyas aguas las mias acrecientan,

He llenado mi seno en tal manera,

Que los usados margenes rebientan;

Mas sin temor de mi veloz carrera,

Qual si fuera un arroyo, veo que intentan

De hacer lo que tú, España, nunca veas,

Sobre mis aguas, torres y trincheas.

Mas ya que el revolver del duro hado

Tenga el ultimo fin estatuido

Deste tu pueblo Numantino amado,

Pues á terminos tales ha venido,

Un consuelo le queda en este estado,

Que no podran las sombras del olvido

Escurecer el sol de sus hazañas,

En toda edad temidas por estrañas.

Y puesto que el feroz Romano tiende

El paso agora por tu fertil suelo,

Y que te oprime aqui, y alli te ofende

Con arrogante y ambicioso zelo,

Tiempo vendrá, segun que ansilo entiende

El saber que á Proteo ha dado el cielo,

Que esos Romanos sean oprimidos

Por los que agora tienen abatidos.

De remotas naciones venir veo

Gentes que habitarán tu dulce seno

Despues que como quiere tu deseo

Havrán á los Romanos puesto freno:

Godos serán, que con vistoso arreo,

Dexando de su fama el mundo lleno,

Vendrán á recogerse en tus entrañas,

Dando de nuevo vida á sus hazañas.

Estas injurias vengará la mano

Del fiero Atila en tiempos venideros,

Poniendo al pueblo tan feroz Romano

Sujeto á obedecer todos sus fueros,

Y portillos abriendo en Vaticano:

Tus bravos hijos, y otros estrangeros

Harán que para huir vuelva la planta

El gran Piloto de la nave santa.

Y tambien vendrá tiempo en que se mire

Estar blandiendo el Español cuchillo

Sobre el cuello Romano, y que respire

Solo por la bondad de su caudillo

El grande Albano: hará que se retire

El Español exercito; sencillo

No de valor, sino de poca gente,

Que iguala al mayor numero en valiente.

Y quando fuere ya mas conocido

El propio hacedor de tierra y cielo,

Aquel que ha de quedar estatuido

Por visorrey de Dios en todo el suelo,

A tus Reyes dará tal apellido,

Qual viere que mas quadra con su zelo:

Catolicos serán llamados todos,

Succesion digna de los fuertes Godos.

Pero el que mas levantará la mano

En honra tuya y general contento,

Haciendo que el valor del nombre Hispano

Tenga entre todos el mejor asiento,

Un Rey será, de cuyo intento sano

Grandes cosas me muestra el pensamiento:

Será llamado, siendo suyo el mundo,

El Segundo Filipo sin segundo.

Debaxo deste imperio tan dichoso

Serán á una corona reducidos

Por bien universal y tu reposo

Tres reynos hasta entonces divididos:

El giron Lusitano tan famoso

Que un tiempo se cortó de los vestidos

De la ilustre Castilla, ha de zurcirse

De nuevo, y á su estado antiguo unirse.

Qué invidia, y quétemor, España amada,

Te tendrán las naciones estrangeras,

En quien tu teñirás tu aguda espada,

Y tenderás triunfando tus banderas!

Sirvate esto de alivio en la pesada

Ocasion, por quien lloras tan de veras,

Pues no puede faltar lo que ordenado

Ya tiene de Numancia el duro hado.

ESPAÑA.

Tus razones alivio han dado en parte,

Famoso Duero, á las pasiones mias,

Solo porque imagino que no hay parte

De engaño alguno en estas profecias.

DUERO.

Bien puedes de eso, España, asegurarte,

Puesto que tarden tan dichosos dias,

Y á Dios, porque me esperan ya mis Ninfas.

ESPAÑA.

El cielo aumente tus sabrosas linfas.

JORNADAII.

SCENA I.

INTERLOCUTORES

TEOGENES, y CORABINO, con otros quatro

Numantinos, Gobernadores de Numancia,

y MARQUINO, hechicero, y un CUERPO

MUERTO, que saldrá á su tiempo. Sientanse

á consejo, y los quatro Numantinos

que no tienen nombres, se señalan asi:

PRIMERO, SEGUNDO, TERCERO, QUARTO.

TEOGENES.

Pareceme, varones esforzados,

Que en nuestros daños con rigor influyen

Los tristes signos y contrarios hados,

Pues nuestra fuerza y maña desminuyen:

Tienennos los Romanos encerrados,

Y con cobardes mañas nos destruyen,

Ni con matar muriendo no hay vengarnos,

Ni podemos sin alas escaparnos.

Y no solo á vencernos se despiertan

Los que havemos vencido vecestantas,

Que tambien Españoles se conciertan

Con ellos á segar nuestras gargantas.

Tan gran maldad los cielos no consientan;

Con rayos hieran las ligeras plantas

Que se mueven en daño del amigo,

Favoreciendo al perfido enemigo.

Mirad si imaginais algún remedio

Para salir de tanta desventura,

Porque este largo y trabajoso asedio

Solo promete presta sepultura.

El ancho foso nos estorva el medio

De probar con las armas la ventura,

Aunque á veces valientes, fuertes brazos,

Rompen mil contrapuestos embarazos.

CORABINO

A Jupiter pluguiera soberano

Que nuestra juventud sola se viera

Con todo el bravo exercito Romano

A donde el brazo rodear pudiera!

Que alli el valor de la Española mano

La mesma muerte poco estorvo fuera

Para dexar de abrir ancho camino

A la salud del pueblo Numantino.

Mas pues en tales terminos nos vemos,

Que estamos como damas encerrados,

Hagamos todo quanto hacer podremos

Para mostrar los animos osados:

A nuestros enemigos convidemos

A singular batalla, que cansados

De este cerco tan largo, ser podría

Quisiesen acabarle por tal via.

Y quando este remedio no suceda

A la justa medida del deseo,

Otro camino de intentar nos queda,

Aunque mas trabajoso á lo que creo:

Este foso y muralla que nos veda

El paso al enemigo que alli veo,

En un tropel de noche le rompamos

Y por ayuda á los amigos vamos.

NUMANTINO PRIMERO.

O sea por el foso ó por la muerte

De abrir tenemos paso á nuestra vida;

Que es dolor insufrible el de la muerte,

Si llega quando mas vive la vida;

Remedio á las miserias es la muerte,

Si se acrecientan ellas con la vida,

Y suele tanto mas ser excelente,

Quanto se muere mas honradamente.

SEGUNDO.

Con qué mas honra pueden apartarse

De nuestros cuerpos estas almas nuestras

Que en las Romanas armas arrojarse

Y en su daño mover las fuertes diestras?

En la ciudad podrá muy bien quedarse

Quien gusta de cobarde dar las muestras,

Que yo mi gusto pongo en quedar muerto

En el cerrado foso ó campo abierto.

TERCERO.

Esta insufrible hambre macilenta

Que tanto nos persigue y nos rodea,

Hacen que en vuestro parecer consienta,

Puesto que temerario y duro sea,

Muriendo, escusaremos tanta afrenta;

Mas quien morir de hambre no desea,

Arrojese conmigo al foso, y haga

Camino á su remedio con la daga.

QUARTO.

Primero que vengais al trance duro

Desta resolucion que haveis tomado,

Pareceme ser bien, que desde el muro

Nuestro fiero enemigo sea avisado,

Diciendole que dé campo seguro

A un Numantino, y otro su soldado,

Y que la muerte de uno sea sentencia

Que acabe nuestra antigua diferencia.

Son los Romanos tan soberbia gente,

Que luego aceptarán este partido,

Y si lo aceptan, creo firmemente

Que nuestro amargo daño ha fenecido,

Pues está Corabino aqui presente,

Cuyo valor me tiene persuadido

Que él solo contra tres bravos Romanos

Quitará la victoria de las manos.

Tambien será acertado, que Marquino,

Pues es un agorero tan famoso,

Mire qué estrella, qué planeta ó signo

Nos amenaza muerte, ó fin honroso,

Y si puede hallar algun camino

Que nos pueda mostrar si del dudoso

Cerco cruel, do estamos oprimidos,

Saldremos vencedores ó vencidos.

Tambien primero encargo que se haga

A Jupiter solene sacrificio,

De quien podremos esperar la paga

Harto mayor que nuestro beneficio;

Curese luego la profunda llaga

Del arraigado acostumbrado vicio,

Quiza con esto mudará de intento

El hado esquivo, y nos dará contento.

Para morir jamas le falta tiempo

Al que quiere morir desesperado:

Siempre seremos á sazon y á tiempo

Para mostrar muriendo el pecho osado,

Mas porque no se pase en valde eltiempo,

Mirad si os cuadra lo que aqui he ordenado,

Y sino os pareciere, dad un modo

Que mejor venga, y que convenga á todo.

MARQUINO.

Esa razon que muestran tus razones,

Es aprobada del intento mio,

Haganse sacrificios y oblaciones,

Y pongase en efecto el desafio:

Que yo no perderé las ocasiones

De mostrar de mi ciencia el poderio:

Yo sacaré del hondo centro escuro

Quien nos declare el bien ó el mal futuro.

TEOGENES.

Yo desde aquí me ofrezco, si os parece

Que puede de mi esfuerzo algo fiarse,

De salir á este duelo que se ofrece,

Si por ventura viene á efectuarse.

CORABINO.

Mas honra tu valor raro merece,

Bien pueden de tu esfuerzo confiarse

Mas dificiles cosas y mayores,

Por ser el que es mejor de los mejores;

Y pues tú ocupas el lugar primero

De la honra y valor con causa justa,

Yo que en todo me cuento por postrero,

Quiero ser el Haraldo desta justa.

PRIMERO.

Pues yo con todo el pueblo me prefiero

Hacer de lo que Jupiter mas gusta,

Que son los sacrificios y oraciones,

Si van con enmendados corazones.

SEGUNDO.

Vamonos, y con presta diligencia

Hagamos quanto aqui propuesto havemos,

Antes que la pestifera dolencia

De la hambre nos ponga en los extremos.

TERCERO.

Si tiene el cielo dada la sentencia

De que en este rigor fiero acabemos,

Revoquela, si acaso la merece

La justa enmienda que Numancia ofrece.

SCENA II.

Salen primero dos Soldados Numantinos MORANDRO, y LEONCIO.

LEONCIO.

Morandro amigo, á do vas,

O ácia do mueves el pie?

MORANDRO.

Si yo mismo no lo sé,

Tampoco tu lo sabras.

LEONCIO.

Cómo te saca de seso

Tu amoroso pensamiento?

MORANDRO.

Antes despues que le siento

Tengo mas razon y peso.

LEONCIO.

Eso ya está averiguado

Que el que sirviere al amor,

Ha de ser por su dolor

Con razon muy mas pesado.

MORANDRO.

De malicia ó de agudeza

No escapa lo que dixiste.

LEONCIO.

Tu mi agudeza entendiste,

Mas yo entiendo tu simpleza.

MORANDRO.

Qué, soy simple en querer bien?

LEONCIO.

Sí, si ya el querer no se mide,

Como la razon lo pide,

Con quando, como, y á quien.

MORANDRO.

Reglas quies poner á amor?

LEONCIO.

La razon puede ponellas.

MORANDRO.

Razonables serán ellas,

Mas no de mucho primor.

LEONCIO.

En la amorosa porfia

A razon no hay conocella.

MORANDRO.

Amor no va contra ella

Aunque de ella se desvia.

LEONCIO

No es ya contra la razon,

Siendo tú tan buen soldado,

Andar tan enamorado

En esta estrecha ocasion?

Al tiempo que del dios Marte

Has de pedir el furor,

Te entretienes con amor,

Que mil blanduras reparte?

Ves la patria consumida,

Y de enemigos cercada,

Y tu memoria turbada

Por amor de ella se olvida?

MORANDRO.

En ira mi pecho se arde

Por verte hablar sin cordura:

Hizo el amor por ventura

A ningun pecho cobarde?

Dexo yo la centinela

Por ir donde está mi dama?

O estoy durmiendo en la cama

Quando mi capitan vela?

Hasme tu visto faltar

De lo que debo á mi oficio,

Por algun regalo ó vicio,

Ni menos por bien amar?

Y si nada me has hallado

De que deba dar disculpa,

Porqué me das tanta culpa

De que sea enamorado?

Y si de conversacion

Me ves que ando siempre ageno,

Mete la mano en tu seno,

Veras si tengo razon.

No sabes los muchos años

Que tras Lira ando perdido?

No sabes que era venido

El fin de mis tristes daños,

Porque su padre ordenaba

De darmela por muger,

Y que Lira su querer

Con el mio concertaba?

Tambien sabes que llegó

En tan dulce coyuntura

Esta fuerte guerra dura,

Por quien mi gloria cesó.

Dilatose el casamiento

Hasta acabar esta guerra,

Porque no está nuestra tierra

Para fiestas y contento.

Mira quan poca esperanza

Puedo tener de mi gloria,

Pues está nuestra victoria

Toda en la enemiga lanza.

De la hambre fatigados,

Sin medio de algun remedio,

Tal muralla y foso en medio,

Pocos, y esos encerrados.

Pues como veo llevar

Mis esperanzas del viento,

Ando triste y descontento

Ansi qual me ves andar.

LEONCIO.

Sosiega, Morandro, el pecho,

Vuelve al brio que tenias,

Quizá por ocultas vias

Se ordena nuestro provecho:

Que Jupiter soberano

Nos descubrirá camino,

Por do el pueblo Numantino

Quede libre del Romano;

Y en dulce paz y sosiego

De tu esposa gozarás,

Y las llamas templarás

Deste tu amoroso fuego,

Que para tener propicio

Al gran Jupiter tonante,

Hoy Numancia en este instante

Le quiere hacer sacrificio.

Ya el pueblo viene y se muestra

Con las victimas é incienso.

O Jupiter, padre imenso!

Mira la miseria nuestra.

Han de salir agora dos Numantinos vestidos como sacerdotesantiguos, y traen asido de los cuernos en medio de entrambos uncarnero grande, coronado de oliva ó yedra, y otras flores, yun paje con una fuente de plata y una toalla al hombro, otro con unjarro de plata lleno de agua, otro con otro lleno de vino, otro conotro plato de plata con un poco de incienso, otro con fuego yleña, otro que ponga una mesa con un tapete, donde se pongatodo esto, y salgan en esta scena todos los que huviere en lacomedia en habito de Numantinos, y luego los sacerdotes, y dexandoel uno el carnero de la mano, diga:

SACERDOTE PRIMERO.

Señales ciertas de dolores ciertos

Se me han representado en el camino,

Y los canos cabellos tengo yertos.

SACERDOTE SEGUNDO.

Si acaso yo no soy mal adevino,

Nunca con bien saldremos desta impresa.

Ay desdichado pueblo Numantino!

PRIMERO.

Hagamos nuestro oficio con la priesa

Que nos incitan los agueros tristes.

SEGUNDO.

Poned, amigos, acia aqui esa mesa,

El vino, encienso y agua, que trugistes,

Poneldo encima, y apartaos afuera,

y arrepentios de quanto mal hicistes,

Que la oblacion mejor y la primera

Que se debe ofrecer al alto cielo,

Es alma limpia y voluntad sincera.

PRIMERO.

El fuego no le hagais, vos, en el suelo,

Que aqui viene brasero para ello,

Que ansi lo pide el religioso zelo.

SEGUNDO.

Lavaos las manos, y limpiaos el cuello.

PRIMERO.

Dad aca el agua: el fuego no se enciende?

UNO.

No hay quien pueda, señores, encendello?

SEGUNDO.

O Jupiter! qué es esto que pretende

De hacer en nuestro daño el hado esquivo?

Cómo el fuego en la tea no se enciende?