Sectarium by Kevin M. Weller - HTML preview
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Tercero, la concepción del ser más grande que se pueda concebir depende siempre de la subjetividad e interpretación de la persona que lo piensa. Así como un teísta podría definir a Dios como lo más benévolo posible, un antiteísta podría definirlo como lo más ma-ligno posible y seguiría teniendo la misma validez. Cabe señalar que tampoco existe una única definición de Dios, hay tantas definiciones como personas en el mundo, cada quien tiene su idea de lo que es y no es Dios.
Con tal de demostrar que el teísmo está equivocado, el ateo podría remplazar el término Dios por universo como la entidad más grande que se pueda concebir, con la diferencia de que dicha entidad sí existe en la realidad y también en el campo imaginativo. Al recurrir al naturalismo, el ateo estaría amparándose en el empirismo, no sólo en el idealismo del que se cuelgan los teólogos para esbozar sus ar-timañas.
Cuarto, la idea de que un dios existente en la realidad es más grande que un dios que sólo existe en la mente como idea no tiene ni pies ni cabeza. Ambos dioses pueden compartir los mismos
atributos divinos en las dos dimensiones, la subjetiva y la objetiva.
Exista o no exista Dios, la idea que se tiene de éste es una representación de lo que supuestamente es Dios y, por ende, posee las mismas cualidades divinas que se le otorgan. Dicho de otra manera, es una idea que corresponde a lo que Dios sería si existiese en la realidad.
Por más que consideremos que un dios existente sólo en la imaginación es inferior a un dios existente en la realidad, el parangón carece de sentido al momento de llevar lo ideal a lo empírico. Al definir a Dios como el ser más grande posible da igual si se trata de un ser real o ficticio, lo que digamos al respecto no es un criterio demostrativo que haga realidad nuestras ideas por mucho que lo queramos. La falacia que se comete es non sequitur, se parte desde una idea A (Dios existe en la imaginación) para concluir una idea B
(ergo, Dios existe en la realidad).
Una reformulación de este argumento lo hizo Descartes al cambiar algunas cuestiones inherentes al razonamiento falaz de Anselmo. Este filósofo francés propuso que la existencia es una perfección tanto como lo son los demás atributos divinos, siendo que, como dicho concepto contiene todas esas características, debe poseer todas o ninguna de ellas. De esta reflexión se concluye que, Dios al ser perfecto debe existir, de la misma forma que es omnipotente, omnisciente, omnipresente, omnibenevolente, etc.
Primero que nada, no queda claro por qué motivo deberíamos creer que la existencia es una perfección o por qué razón deberíamos aceptar que Dios debe poseer todas las cualidades o ninguna de ellas.
Las inconsistencias entre los atributos divinos bastan y sobran para saber que dicho ser no podría existir en la realidad, sólo en la imaginación. Un ser omnisciente no podría ser no-físico o un ser omnisciente no podría ser atemporal.
De acuerdo con el pensamiento de Hume, las ideas pueden or-ganizarse en la mente infinidad de veces por medio de la imaginación, el contenido de la mente proviene sólo de la experiencia, aunque las ideas se pueden organizar a voluntad no tienen por qué referir obligadamente a cosas reales.
Por otra parte, como ya dijimos, Kant sugirió que la existencia no puede ser una propiedad. Es una incoherencia asegurar que, la existencia es una propiedad porque Dios es un ser existente. Si existiese tal ser, no sería necesario afirmar que existe en la realidad pues existiría sin que fuese necesario pensar que existe. Dios debe existir para poder tener la propiedad de existente, al mismo tiempo que debe antes tener la propiedad de existir para poder existir. Como observación, podríamos decir que tampoco habría necesidad de discutir si tal ser existe o no, ni siquiera habría teístas y ateos afirmando y negando que existe, tal ser simplemente existiría independientemente de las opiniones de las personas. No tendría sentido ponerse
a discutir por algo existente en la realidad cuando bien podría com-probarse su existencia de manera empírica. En tal caso, el ateísmo sería una forma de negacionismo porque negaría algo que existe en la realidad de manera objetiva.
Amén de toda esta ensalada de palabras, podemos notar otro problema: es absurda la conclusión de que Dios debe poseer X propiedad por el somero hecho de ser Dios. En ese caso, Dios estaría obligado a poseer X propiedad aun cuando dicha deidad es un ser libre e independiente. Prácticamente, estaríamos moldeando un dios a nuestra imagen y semejanza, no al revés. Cometeríamos una falacia de petición de principio al afirmar que Dios debe ser un ser existente porque es Dios, y como es Dios, debe poseer la propiedad de existir.
Retomemos de nuevo el aporte de Leibniz sobre los mundos posibles, la contingencia y la necesariedad. A tenor de estos argumentos, Dios existe porque es un ser necesario, no porque sea un ser perfecto. El argumento modal afirma que Dios no es cualquier dios, sino que es el único dios del teísmo, un ser máximamente grande con todos los atributos divinos de siempre en su grado más alto, incluyendo la existencia como propiedad intrínseca.
Ahora bien, preguntémonos de qué manera algo que es posible acaba siendo existente sólo porque es posible. El teísta nos podría contestar que: uno, es posible que exista un dios que es un ser necesario; dos, si es posible que exista un dios de forma necesaria, dicho
ser existe según la lógica modal. ¿Cuál es el error acá? Simple. Decir que es cierto que es posible que sea necesario que sea posible que existe un ser X se reduce a «es posible que exista un ser X». De este razonamiento, el teísta asegura que, si es posible que sea necesario que existe un ser X, entonces es necesario que exista dicho ser X
bajo la lógica modal.
Afirmar que es posible que exista un ser necesario es igual que afirmar que en un mundo posible existe un ser necesario, conque la respuesta a esto es que no está claro cómo podría ser el caso que sí, pues la implicación de la lógica modal es que, si un ser necesario existe en un mundo posible, entonces existe en todo mundo posible.
No obstante, por modus tollens 129 esto implica que, si dicho ser no existe en todo mundo posible, entonces no sólo es cierto que no existe, sino que es imposible que exista.
Cabe preguntarnos de qué manera podríamos saber que Dios existe en todo mundo posible. La variante modal del argumento ontológico no nos explica de qué forma podríamos llegar a esa conclusión, sólo da por sentado que es posible y verídico. De nada sirve decir que es cierto que Dios es un ser de tal tipo debido a que, por definición, es un ser necesario. De vuelta se cometería una falacia de petición de principio. Como vimos en el argumento de la contingencia, es una pérdida de tiempo aseverar que Dios es un ser que existe en todo mundo posible a la vez que es un ser contingente, no
sólo no existe evidencia que demuestre que tal ser exista en la realidad, es que la propia realidad no necesita de la existencia de tal ser, a no ser que dicho dios sea un ser inútil, lo cual entraría en conflicto con la definición que se le otorga y los atributos divinos que la teología le ha puesto.
Siguiendo con lo de antes, la idea de que Dios existe en otros mundos posibles porque es un ser necesario carece de fundamento, el teísta tendría primero que elaborar un método de comprobación para saber que Dios existe en todos los mundos posibles, no sólo dar por hecho que es así porque es un ser necesario. Si se acepta que es posible que tal ser exista en todos los mundos posibles basándose en el concepto de necesariedad, también sería viable asegurar que es imposible que tal ser exista en todo mundo posible basándose en el concepto de contingencia.
Una forma fácil de graficar este pensamiento es con un ejemplo sencillo: el hecho de que sea posible que existan extraterrestres en algún rincón del cosmos (como lo plantean los astrobiólogos) no implica que dichos seres deban existir realmente en algún rincón del cosmos, sólo se atribuye la posibilidad basándonos en conjeturas y suposiciones, mas esto no nos dice nada sobre la necesariedad de la existencia de dichos seres. ¿Podrían existir tales seres? Sí, ¿deben existir tales seres? No necesariamente.
Si nos ceñimos a tratar esta cuestión basándonos en nuestras percepciones, podríamos dilucidar el asunto así: que el universo es un ente metafísicamente necesario (hecho comprobable), a nivel epistemológico permite inferir la posibilidad desde la actualidad (hecho comprobable), supera la incapacidad del argumento ontológico que falla en demostrar la existencia de Dios como ser posible y necesario (hecho comprobable), obedece el principio ex nihilo nihil fit al contar con una causa material de su existencia (hecho comprobable), se sustenta en la ley de conservación de la energía que implica sus cualidades naturales que rechazan el acto de la creación (hecho comprobable).
La lógica del argumento ontológico modal es frágil al sostener que, si Dios es posible, entonces Dios existe. Aplicando el modus trollens se podría concluir lo contrario: si Dios no existe, entonces Dios no es posible. El problema es que la lógica actual de este argumento reconoce que las posibilidades lógicas pueden ser reales sin que refieran a entes existentes actuales. Explicado de otro modo, si en verdad Dios es lógicamente posible, esto es un hecho incondicional. La prótasis130 del enunciado que conduce a la apódosis131 no demuestra, de ninguna manera, que A implique B, sólo se asume que los atributos del enunciado 1 son suficientes para demostrar que los atributos del enunciado 2 son verdad. En español, el enunciado «la posibilidad de existir en la realidad» no prueba el enunciado «la
existencia factual de Dios». Esto se puede graficar así: {E/A1} →
{E/A2}. Entiéndase que la A (atributo) está subordinada a E (el enunciado), y como tal, depende de éste. Según el argumento ontológico, la posibilidad de existir (atributo 1) conlleva a la existencia fáctica (atributo 2).
El empirismo toma como base que las proposiciones existenciales no pueden ser lógicamente necesarias, es decir que, si una entidad existe o no es una cuestión atinente a hechos experimentales, no a reglas lingüísticas como decir X es A, por ende, X es B (cfr. Glock; 2013: 147-148). La aprioricidad del argumento ontológico propone una factualidad existencial sin explicar de qué forma la noción de un ser lógicamente necesario implica la existencia factual de dicho ser.
A efectos de explicar mejor esta situación, el argumento ontológico se basa en asumir que Dios es un ser necesario, por ende, Dios es un ser existente.
A fin de que el argumento ontológico tenga validez, tiene que aceptarse de antemano que el argumento cosmológico es verdad.
Para concluir que Dios es un ser lógicamente necesario, el teísta debe aceptar que tal ser ha creado el universo, y que, sin éste, el universo no podría existir, de modo que la existencia del primero implica la existencia del segundo. El razonamiento sería algo así: si existe el universo, dicha afirmación es cierta si y sólo si Dios lo creó.
Y dado que Dios (un ser lógicamente posible y necesario) creó el
universo, dicho sujeto debe existir en la realidad (una existencia fáctica).
Para esta objeción se puede recurrir al naturalismo. Como ya analizamos en el argumento cosmológico, la refutación más clara subyace en la idea de que las propias leyes naturales explican mejor, y de manera más sencilla, la existencia del universo. Además de eso, las teorías científicas, las leyes de la termodinámica y los modelos cosmológicos actuales parten de una causa material ex universum.
Como consecuencia de esta simplicidad, Dios como ser creador del universo y como ser lógicamente necesario está de más.
En base a esta objeción se podría reafirmar que la existencia de Dios como ser lógicamente necesario es inadmisible. Al ser así, no tendría nada de malo pensar que es lógica y metafísicamente imposible que un ser posible y necesario como Dios no exista en la realidad, que es lo que plantea el argumento ontológico. Por si con esto no es suficiente, podemos ir más allá y aplicar la misma lógica para la variante contingente del argumento cosmológico. Como resultado, Dios sería un ser innecesario en todos los mundos posibles al ser el naturalismo una explicación que remplaza la doctrina ex deo de forma objetiva.
Incluso podríamos ir un paso más adelante en este interminable recorrido ontológico. Podemos retomar el argumento del mal como forma de rebatir el argumento ontológico modal. Al considerar que
el mal natural y el mal moral existen, dicho problema indicaría que existe al menos un mundo posible que contiene sufrimiento innecesario (que no es lógica ni causalmente necesario para un bien mayor), lo cual resulta incompatible con la existencia de un dios omnibenevolente al no haber una razón moral suficiente que explique por qué motivo dicho ser permite ese mal.
Como ya se observó más arriba, los atributos divinos le juegan en contra al argumento ontológico, éstos proponen una contradicción entre sí [como veremos con más detalle en el próximo capítulo].
Toda argumentación armada en base a Dios como ser posible, lógicamente necesario, contingente, perfecto, omnibenevolente, etc. se cae por su propio peso. La propia definición de Dios otorgada por los teístas conlleva a una contradicción existencial, siendo esto el sumun de lo absurdo. Sería ilógico pensar que puede existir un ser lógicamente necesario que al mismo tiempo es innecesario, o un ser lógicamente posible que al mismo tiempo es imposible que exista.
Recordemos que el argumento ontológico modal asevera que todas las propiedades de Dios son interdependientes entre sí al formar parte de su excelencia máxima, por lo que Dios posee todas esas características o ninguna de ellas. En el caso de que posea todas ellas, al ser contradictorias unas con otras, Dios no podría existir, su propia existencia sería imposible; en el caso de que no posea ninguna
de esas características, Dios podría existir sólo como concepto, no como un ser real.
Vimos que tanto el argumento tradicional de Anselmo que afirma que, si Dios es concebible, entonces Dios debe existir en la realidad, es igual de incongruente que la variante modal que afirma que, si Dios es posible, entonces Dios debe existir en la realidad. Tanto la premisa de concepción como la premisa de posibilidad guardan una semejanza: a fin de establecer que algo es posible, ese mismo algo debe ser concebible, y si algo es concebible, ese mismo algo es posible.
No es necesario devanarse los sesos para ver que el argumento ontológico es, en efecto, débil y fácil de refutar, como dijimos al comienzo de esta sección. La falla garrafal de este tipo de argumentos se encuentra en su imposibilidad de comprobación, lo único que nos puede demostrar el argumento ontológico es que Dios es posible como un concepto, no más que eso. Que exista o no en la realidad es un tema distinto que sobrepasa los límites del propio argumento.
A su vez, como ya mencionamos antes, para que fuese posible la existencia de Dios, la existencia misma tendría que ser una propiedad de éste. El enunciado predicativo sobre las propiedades que caracterizan algo no puede equivaler al enunciado existencial. La descripción de un ser nunca será suficiente para demostrar que tal
ser existe, en última instancia, si queremos ser permisivos, podríamos aceptar que dicho ser es una hipótesis indemostrable.
En resumen, el argumento ontológico en cualquiera de sus variantes no demuestra lo que pretende demostrar, se queda por el camino al igual que los demás argumentos estudiados en este ensayo.
La existencia no es deducible desde una definición ni desde una concepción subjetiva de algo.
7. Pragmatismo y silogística aplicada En esta sección, veremos un análisis integral de dos conceptos clave del ateísmo teórico seguido de una serie de silogismos que sirven para demostrar la imposibilidad de la existencia de Dios tomando como base los atributos divinos que les otorgan los teístas (perfecto, misericordioso, eterno, inmutable, inmaterial, justo, libre, necesario, trascendente, ubicuo, omnisciente, omnipotente, persona o agente).
Empecemos con la primera parte.
La teología, como rama de la filosofía, ha adoptado conceptos metafísicos y se ha inclinado hacia el idealismo; la ciencia, como ins-trumento del saber, ha adoptado conceptos ontológicos y epistemológicos y se ha inclinado hacia el materialismo y el empirismo. La teología, a diferencia de la ciencia, nunca ha ofrecido respuestas a interrogantes, no ha aclarado el panorama, no le ha salvado la vida a nadie, no ha hecho aportes significativos en ningún periodo histórico, y, aun así, sigue siendo una herramienta que emplean los teístas para defender su fe.
Con lo anterior no queremos decir que la teología sea un desper-dicio como disciplina, en absoluto, pero hay que saber marcar sus límites con anticipación para no caer en entelequias, paralogismos ni aporemas, o sucumbir ante sus preceptos asertóricos.
En este apartado perteneciente al área de la filosofía, vamos a abordar una temática importante que abarca tanto aspectos filosóficos como aspectos científicos, dado que ha habido influyentes filósofos y eminentes científicos que desarrollaron sus teorías y sus leyes en base a estos dos conceptos: el empirismo y el idealismo. Pese a que estos dos conceptos poseen una carga semántica propia, com-parten algunos rasgos que iremos viendo en los siguientes parágrafos, centrándonos en sus similitudes y diferencias.
Estos dos sistemas filosóficos originados en el Renacimiento, luego del desarrollo paulatino del riguroso método científico y el sistema analítico de la filosofía europea, han estado presentes en los trabajos de investigación de muchos autores, pero sus exponentes más trascendentales han sido Immanuel Kant y David Hume. Gracias a los aportes de los padres del método científico (Francis Bacon y Galileo Galilei), la necesidad de estudiar el mundo real (tanto lo físico como lo abstracto) ha sido de gran interés en diversos campos de estudio.
La cuestión que vamos a tomar aquí es la historia de antedichos conceptos, su importancia y sus cualidades. Sabemos que en las ciencias sociales y en las ciencias naturales se aplicaron conceptos pertenecientes a la filosofía; de hecho, fue gracias a la filosofía que se pudieron desarrollar las ciencias modernas en los países del Primer Mundo. Las ideas revolucionarias y la mentalidad crítica de los
maestros griegos (Plotino, Aristóteles, Platón, Sócrates y los preso-cráticos) socavaron en la cultura renacentista y fue una gran influencia para los investigadores de la Edad Media y periodos posteriores.
Partiendo de una definición general de los dos conceptos escogi-dos, podemos aseverar que el empirismo es un sistema filosófico que toma la experiencia como única base de los conocimientos humanos, mientras que el idealismo es un sistema filosófico que propone la idea como principio del ser y del conocer, por encima de cualquier consideración práctica. Teniendo en cuenta estas definiciones, podemos ver que ambos conceptos son filosóficos y científicos. Tanto la filosofía como la ciencia moderna se han valido de la experiencia y de las ideas para poder desarrollar sus temáticas y sus problemáticas.
En primera instancia, tenemos que entender que lo empírico es todo aquello que describe los conceptos o creencias basados en la experiencia de las personas como seres experimentantes de las cosas del entorno (los datos de los sentidos o las evidencias que ofrecen los sentidos) (cfr. Ferrater Mora; 1965: 513). De esta manera, una verdad empírica es la que puede confirmarse como tal apelando exclusivamente a la experiencia propia. Las teorías científicas deben estar acompañadas por correlato empírico para ser válidas. Una teoría que no se puede comprobar no responde a lo exigido por el
método científico; en cambio, una teoría filosófica sólo debe explicar una rama particular de la filosofía.
En segunda instancia, tenemos que entender que lo idealista está relacionado al estudio crítico de las ideas y las abstracciones. El dualismo sostiene la idea de que la mente y el cuerpo son cosas distintas.
Mientras que los dualistas de la sustancia aseveran que la mente y la materia son sustancias esencialmente diferentes, los dualistas de las propiedades aseveran que el ser humano posee dos tipos de propiedades distintas: las propiedades físicas y las propiedades mentales.
El dualismo es lo contrario al idealismo (concepto que plantea que la mente y las ideas son las únicas que existen) (véase ob. cit.: 888-889).
Hume, como filósofo empirista, sostiene que todo conocimiento proviene de la experiencia (sea de la experiencia externa o de la experiencia íntima). De acuerdo con este planteo, el estudio que Hume pone en marcha es el análisis de los hechos a partir de la propia experiencia de vida. Asimismo, este autor recurre al concepto de impresión del espíritu (percepción que se recibe de forma directa por parte del entorno) e impresión de la reflexión (percepción que surge de nuestra propia interioridad, como ser el estado de ánimo en el que nos encontramos en una determinada situación) (cfr. Carpio; 2004: 168).
Habiendo desarrollado la definición del término idealismo, podemos proseguir con la clasificación correspondiente a los tipos de idealismo que fueron apareciendo desde los autores clásicos de la Antigüedad hasta los grandes intelectuales del Renacimiento. El idealismo se puede dividir en cinco corrientes: el idealismo platónico, el idealismo objetivo, el idealismo subjetivo, el idealismo alemán y el idealismo trascendental.
En primer lugar, nos encontramos con el idealismo platónico de la Antigüedad. Fue Platón, un filósofo griego de gran trascendencia histórica y cultural, quien empezó a trabajar con el concepto de idealismo hace más de dos milenios. Este autor creía que las ideas for-maban parte de un mundo intangible que existía fuera del ser, un mundo que se intuía no sólo a través de los sentidos, sino también a través del uso de la razón.
En segundo lugar, nos encontramos con el idealismo objetivo del Renacimiento. En el caso de esta corriente, a diferencia de lo que se planteaba del idealismo platónico, las ideas existen por sí mismas y pueden ser descubiertas únicamente a través de la experiencia. Algunos representantes del idealismo objetivo fueron Leibniz, Hegel y Dilthey, quienes se centraron en la parte pragmática de las ideas, dejando de lado las abstracciones y las cualidades inmateriales del mundo intangible.
En tercer lugar, nos encontramos con el idealismo subjetivo del segundo periodo del Renacimiento. En esta clase de idealismo, los filósofos creían que las ideas solamente existían en la mente del sujeto. Según lo que se planteaba en esta corriente, las ideas dependían de la subjetividad de la persona que las percibía, es decir, sólo existían las mentes y los contenidos mentales. Algunos autores del idealismo subjetivo fueron Descartes, Berkeley y Fichte.
En cuarto lugar, nos encontramos con el idealismo alemán de finales del siglo XVIII. Este tipo de idealismo sostenía que la esencia del objeto existía por la actividad subjetiva del pensamiento, desta-cando el pensamiento sobre la sensación al plantear la relación entre lo finito y lo infinito, y por infundir una fuerza creativa en el ser humano. Algunos de los filósofos que componían esta corriente eran Kant, Schelling y Hegel.
En quinto lugar, nos encontramos con el idealismo trascendental de Kant. Este destacado filósofo racionalista creía que para que tuviese lugar el conocimiento, era necesaria la presencia de dos elementos: por un lado, la manifestación directa de los sentidos; y, por otro lado, la intuición intelectual del sujeto. Los aportes de este autor al campo de estudio, lo veremos en los parágrafos de abajo cuando nos centremos en las relaciones entre idealismo y empirismo.
Dentro del campo de estudio de la filosofía, podemos encontrar tres tipos distintos de empirismo pertenecientes a distintas
corrientes de pensamiento. Cabe señalar que estas clases de empirismo tuvieron un gran impacto en el desarrollo de las ciencias modernas, que buscaban estudiar el mundo real de forma objetiva, por medio de la experimentación y el uso de la lógica. Los tres tipos de empirismo que veremos son: el empirismo lógico, el empirismo radical y el empirismo constructivo. Fueron varios autores los que tra-bajaron con estos tipos de empirismo, pero no entraremos en detalle respecto a cada uno de ellos.
El empirismo lógico es una corriente de la filosofía de la ciencia que limita la validez del método científico a lo empírico y a lo verificable. Dicha limitación (mejor conocida como verificacionismo), no permite que se induzca una regla general desde observaciones particulares. Este estricto tipo de empirismo fue desarrollado por científicos y filósofos en ciernes del siglo XX. Los empiristas lógicos sólo se atreven a hablar de cómo es el mundo es teniendo experiencias sensoriales de él, porque lo perciben mediante los sentidos; no obstante, son conscientes de que también se puede comprender el mundo mediante el razonamiento lógico-deductivo.
El empirismo radical es una doctrina pragmatista que sostiene que la experiencia circunscribe tanto hechos particulares como relaciones entre esos hechos particulares, y que por ende las dos ocupan su debido lugar en nuestras explicaciones. En pocas palabras, cualquier visión del mundo filosófico es incompleta si sólo se toma en
cuenta el nivel físico y no el nivel intangible. Este tipo de empirismo busca romper el dualismo que definió la historia de la filosofía, tomando como base el mundo de las experiencias puras, donde no se puede diferenciar entre la sustancia material y el espíritu puro, o sea, el mundo real (lo tangible) del mundo metafísico (lo intangible).
El empirismo constructivo es una forma de empirismo desarro-llada a finales del siglo XX. Dicha doctrina propone una visión distinta de la ciencia, pero sin rechazar los componentes del realismo científico. Sostiene que las teorías científicas son exactas en cuanto a su significado y que sus objetivos son apropiados a nivel empírico.
Entonces, podemos decir que una teoría es apropiada a nivel empírico sólo si todo lo dicho sobre las entidades observables es veraz.
Una teoría es semánticamente correcta sólo si el lenguaje de la teoría se interpreta de tal manera que las afirmaciones de esa teoría son verdaderas o falsas, evitando así los posibles errores de interpretación.
Kant fundó los cimientos de una filosofía crítica bajo la influencia del pensamiento escéptico de los griegos antiguos, en especial de Platón. En su obra más sobresaliente, el autor buscó fundamentar el conocimiento humano y establecer sus límites. Logró demostrar las bases ontológicas de las matemáticas y de la física, mas no logró hacerlo con la metafísica (rama de la filosofía que trata sobre la
esencia del ser y la realidad, de sus manifestaciones, propiedades, principios y causas primeras).
Ahora bien, este filósofo alemán empleó la expresión “idealismo trascendental” para su filosofía que se distinguía del idealismo de Berkeley (filósofo irlandés que aceptaba la existencia de un mundo sensible, pero negaba la existencia de una substancia material). Lo principal de esta filosofía es la afirmación de que el conocimiento humano sólo puede referirse a los fenómenos y no a las cosas en sí mismas, dada la limitación de nuestras capacidades como seres efímeros, inhábiles para conocer la totalidad de las cosas (omnisciencia).
El idealismo trascendental establece que todo conocimiento exige la existencia de un objeto de conocimiento y un sujeto que busca el conocimiento. Con respecto al segundo elemento, Kant explica que las condiciones de todo conocimiento son dadas por el sujeto que conoce. Dicho sujeto introduce ciertas formas que son fundamentales para poder comprender el objeto. En su libro “Crítica de la Razón Pura”, el autor también afirma que los pensamientos sin contenidos son vacíos y las intuiciones sin conceptos son ciegas. Dicho de otra forma, sin sensibilidad nada sería dado, y sin comprensión nada sería pensado.
Sin embargo, antedicho autor señala que no puede surgir el conocimiento solamente con impresiones puesto que las mismas
serían un sistema caótico si no tuviesen forma. Para que exista conocimiento es necesario que esas impresiones estén ordenadas, je-rarquizadas y conformadas, y que ese orden provenga del sujeto cog-noscente (véase ob. cit.: 212). Así, la adquisición de conocimientos y saberes dependerá de experiencias propias y razonamientos organizados (ideas hilvanadas) que se hagan al momento de interactuar con el entorno. El sujeto y su interacción con el contexto son cru-ciales para que florezca el conocimiento.
Kant sostiene que el conocimiento está condicionado por los fenómenos del mundo, mientras que los noúmenos son los límites de lo que el sujeto puede llegar a conocer en su vida. Las condiciones de todo conocimiento son dadas por el sujeto y todos los fenómenos derivados de su percepción son considerados como representaciones de la realidad (cfr. Kant; 2007: 46). Desde un paradigma fenomenológico, lo trascendental de la filosofía kantiana es la idea de que el conocimiento humano sólo puede acceder a los fenómenos y no puede alcanzar el carácter último de la realidad.
En su libro “Tratado sobre los principios del conocimiento humano”, Berkeley afirma: “A cualquiera que considere cuáles son los objetos del conocimiento humano, le resultan evidente que éstos son, o ideas que de hecho están impresas en los sentidos, o ideas que son perci-bidas cuando fijamos la atención en las pasiones” […] (Berkeley; 1992: 54). Lo que nos quiere decir el autor en este caso es que las
ideas, como abstracciones que son, se manifiestan por medio de los sentidos gracias a nuestra capacidad de pensar, algo que no es posible en los animales.
Por su parte, en su libro “Tratado de la naturaleza humana”, Hume menciona lo siguiente: “Si las ideas existiesen enteramente desliga-das e inconexas sólo el azar las uniría, y será imposible que las mismas ideas se unan regularmente en ideas complejas” (Hume; 2001: 26).
Aquí, el autor nos aclara que para que las ideas existan como tales, primero debe haber una conexión entre ellas, o al menos una forma de conectarse entre sí. Sabemos que una idea no tendrá sentido hasta que no se haya relacionado con otra; de hecho, el conocimiento se adquiere relacionando ideas y conceptos abstractos. Entonces, podemos decir que la experiencia también hace su parte al intervenir en el pensamiento humano.
Retomando los aportes de Kant, podemos confirmar que el conocimiento se compone de tres niveles distintos: el nivel de la sensibilidad (que se encarga de ordenar las impresiones que posee el sujeto), el nivel del entendimiento (cuya función es organizar las impresiones a partir de ciertas categorías que nos ayudan a emitir juicios) y el nivel de razón (en el que el sujeto aprende de esos juicios y trata de relacionarlos con la realidad a fin de hallar principios más generales).
Debemos tener en cuenta que el empirismo siempre tendrá su consolidación en el experimento que llevemos a cabo (sea cual sea el área en la que nos desenvolvamos como investigadores profesio-nales). La expresión actual del empirismo está presente en el positi-vismo lógico. Por otro lado, el idealismo es un concepto que ha evolucionado desde el subjetivismo idealista hasta las posturas que re-conocen la existencia del mundo expresado a través de categorías subjetivas. Se considera que la máxima expresión contemporánea del idealismo es la fenomenología (teoría filosófica que se centra en el estudio de los fenómenos y de lo que aparece).
Veamos ahora la segunda parte del capítulo: la silogística aplicada. La pregunta que surge en base a los rasgos divinos mencionados más arriba es la siguiente: ¿son acaso estos atributos consistentes entre sí? Si es afirmativo, la balanza se inclinaría a favor de los teístas, si es negativo, la balanza se inclinaría a favor de los ateos. Tengamos en cuenta que nos estamos manejando según el PNC132, de modo que nuestras conclusiones deben ser consistentes con las premisas establecidas. Veamos cómo podemos explicarlo con pocos detalles.
P1: Si Dios existe, la definición de éste es autoconsistente.
P2: La definición de Dios no es autoconsistente.
C: Ergo, Dios no existe (ni puede existir).
De este corto silogismo entendemos que: si Dios existe, los atributos de éste son mutuamente consistentes. Algunos atributos de Dios no son consistentes entre sí, entonces, Dios no existe ni puede existir. Esto no se da por antinomia, sino por un aporema. El razonamiento finaliza en una contradicción lógica, la suma de las premisas demuestra que los atributos divinos no se sostienen por sí mismos.
El pecado para un ser omnipotente, necesario y perfecto.
¿Puede Dios pecar? Si puede y no lo hace, tiene el poder de dejar de ser dios, ergo, no es necesario. Si puede y lo hace, deja de ser moralmente perfecto. Si no puede, no es omnipotente.
¿Puede Dios dejar de ser Dios? Si puede, no es necesario. Si no puede, no es omnipotente ni moralmente perfecto. Entonces, ¿qué mérito hay en ser bueno si no puede ser otra cosa?
Un agente eterno y ubicuo.
Dios puede prever sucesos y actuar en consecuencia. Puede ser un agente (ser que genera acciones, hechos, sucesos, procesos, etc.) si responde a las plegarias.
Si el tiempo es finito, Dios también lo es. Si el tiempo comenzó a existir (con el Big Bang), ergo, ese fue el comienzo de Dios. Si Dios es el creador de todo lo que existe, debería haber creado el tiempo, pero no puede preceder al tiempo. Ergo, Dios debería haber
creado el tiempo por medio de una acción causal, porque el tiempo sería una precondición a todas las relaciones causales. Si Dios creó el tiempo al mismo momento de aparecer, la relación no es simétrica y no se puede decir que el tiempo es la causa de dios.
Si Dios no es un ser temporal, no puede estar en relación causal con los sucesos del universo. Un agente libre debe ser intencional (capaz de generar intenciones para obrar). Un ser atemporal no puede generar intenciones porque sus estados no se desenvuelven sucesivamente.
Un ser omnisciente.
La omnisciencia implica que Dios no puede hacer nada diferente de lo que sabe que sucederá. ¿Acaso la omnisciencia limita la omnipotencia y el libre albedrío? ¿Puede Dios conocer estados de ánimo o sentir emociones sin dejar de ser moralmente perfecto? ¿Puede saber qué hora es?
Un ser perfecto y creador del universo.
Si Dios es perfecto, ningún cambio puede mejorarlo (condición de GMP133). Si el mundo es obra de un ser perfecto, debería ser el mejor mundo posible.
Dios es un ser perfecto y creador del universo.
Primer silogismo.
P1: Si Dios existe, es perfecto.
P2: Si Dios existe, es creador del universo.
P3: Un ser perfecto no puede tener necesidades ni deseos.
P4: Si un ser creó el universo, debe tener necesidades o deseos (un deseo por lo menos).
P5: Según las premisas 3 y 4, es imposible para un ser perfecto ser creador del universo.
C: Según las premisas 1, 2 y 5, es imposible que Dios exista.
Segundo silogismo.
P1: Si Dios existe, es perfecto.
P2: Si Dios existe, es creador del universo.
P3: Un ser perfecto debe crear cosas perfectas.
P4: El universo no es perfecto.
P5: Según las premisas 3 y 4, es imposible para un ser perfecto ser creador del universo.
C: Según las premisas 1, 2 y 5, es imposible que Dios exista.
Tercer silogismo ( creatio per accidens).
P1: Si Dios existe, es perfecto.
P2: Dios es el creador del universo.
P3: Los seres que existen pueden crear cosas por accidente.
P4: Dios puede crear cosas por accidente (porque es un ser que existe).
P6: Dios pudo haber creado el universo por accidente (porque es un ser que existe y puede crear cosas).
P7: Un accidente implica un error y como Dios es perfecto no puede cometer errores.
P8: La creación por accidente es un error.
P9: Dios no es perfecto porque ha creado el universo por accidente (error), o no pudo haberlo creado, o no existe.
C: Ergo, es imposible que Dios exista.
Un ser inmutable y creador.
P1: Si Dios existe, es inmutable.
P2: Si Dios existe, es creador del universo.
P3: Un ser inmutable no puede en un cierto estado tener una intención y luego en otro estado no tener esa intención.
P4: Si un ser creó el universo, dicho ser debió tener la intención de crearlo.
P5: Luego de crear el universo, dicho ser dejó de tener la intención de crearlo.
P6: Es imposible para un ser inmutable crear algo.
C: Ergo, es imposible que Dios exista.
Un ser inmutable y omnisciente.
P1: Si Dios existe, es inmutable.
P2: Si Dios existe, es omnisciente.
P3: Un ser omnisciente sabe qué hora es.
P4: Un ser que sabe qué hora es, está sujeto a cambiar.
P5: Es imposible para un ser inmutable ser omnisciente.
C: Ergo, es imposible que Dios exista.
Un ser inmutable y misericordioso.
P1: Si Dios existe, es inmutable.
P2: Si Dios existe, es misericordioso.
P3: Un ser inmutable no puede ser afectado por ningún suceso.
P4: Un ser misericordioso debe ser afectado por ciertos sucesos.
P5: Es imposible para un ser inmutable sentir misericordia.
C: Ergo, es imposible que Dios exista.
Un ser trascendente y omnipotente.
P1: Si Dios existe, es un ser trascendente (existe fuera del espacio y el tiempo).
P2: Si Dios existe, es omnipotente.
P3: Un ser trascendente no puede existir en ningún lugar del tiempo.
P4: Un ser ubicuo debe estar en todos los puntos del espacio.
P5: Es imposible para un ser trascendente ser ubicuo.
C: Según las premisas 1, 2 y 5, es imposible que Dios exista.
Dios es una persona y es inmaterial, ubicua, trascendente, inmutable, perfecta, eterna, omnisciente y omnipotente.
P1: Si Dios existe, es una persona.
P2: Una persona debe ser capaz de generar intenciones (actuar, sentir, cambiar, moverse).
P3: Ser persona es incompatible con numerosos atributos divinos.
C: Ergo, es imposible que Dios exista.
Un ser omnisciente con libre albedrío.
P1: Si Dios existe, es omnisciente.
P2: Si Dios existe, es un ser libre.
P3: Un ser omnisciente debe saber exactamente qué acciones realizará.
P4: Si un ser omnisciente sabe que realizará una acción, no puede no realizarla.
P5: Si un ser no puede dejar de realizar una acción, no es un ser libre.
C: Ergo, según las premisas 1, 2, 3, 4 y 5, es imposible que Dios exista.
Un ser justo y misericordioso.
P1: Si Dios existe, es un ser perfectamente justo.
P2: Si Dios existe, es un ser misericordioso.
P3: Si Dios es perfectamente justo, trata cada falta con un grado justo de necesidad.
P4: Si Dios es misericordioso, trata algunas ofensas con menos severidad de la que corresponde.
P5: Es imposible tratar al mismo tiempo una falta con menos severidad de la que corresponde.
C: Ergo, según las premisas 1, 2, 3, 4 y 5, es imposible que Dios exista.
Un ser omnisciente y omnipotente.
P1: Si Dios existe, es omnisciente.
P2: Si Dios existe, es omnipotente.
P3: Un ser omnisciente debe conocer ciertos conceptos como miedo, frustración, envidia, tristeza, celos, gula, avaricia, soberbia, lujuria, pereza, ira, desesperación, etc. que son conocidos por seres no omniscientes.
P4: Un ser omnisciente y omnipotente sabe que es omnipotente.
P5: Un ser omnisciente no puede conocer el miedo, la frustración, la envidia, la tristeza, los celos, la gula, la avaricia, la soberbia, la lujuria, la pereza, la ira, la desesperación, etc. porque sabe que nada puede amenazarlo, frustrarlo, desesperarlo, etc. debido a su omnipotencia.
P6: Un ser omnisciente y omnipotente no puede conocer cosas que conocen seres que no son omniscientes.
P7: Dios no es omnisciente.
C: Según las premisas 1 y 7, es imposible que Dios exista.
Un ser omnisciente y moralmente perfecto.
P1: Si Dios existe, es omnisciente.
P2: Si Dios existe, es moralmente perfecto.
P3: Un ser moralmente perfecto no experimenta miedo, frustración, envidia, tristeza, celos, gula, avaricia, soberbia, lujuria, pereza, ira, desesperación, etc.
P4: Si es omnisciente, debería al menos tener un conocimiento basado en la experiencia como la tienen los seres no omniscientes.
P5: Debería poder conocer cosas que conozcan seres no omniscientes como el miedo, la frustración, la envidia, la tristeza, los celos, la gula, la avaricia, la soberbia, la lujuria, la pereza, la ira, la desesperación, etc.
P6: No es posible conocer el miedo, la frustración, la envidia, la tristeza, los celos, la gula, la avaricia, la soberbia, la lujuria, la pereza, la ira, la desesperación, etc. sin alguna experiencia de ellos.
P7: Si Dios es omnisciente, tiene alguna experiencia relacionada con el miedo, la frustración, la envidia, la tristeza, los celos, la gula, la avaricia, la soberbia, la lujuria, la pereza, la ira, la desesperación, etc.
P8: Dios no es moralmente perfecto.
C: Ergo, según las premisas 2 y 8, es imposible que Dios exista.
Un agente libre con atributos divinos.
P1: Dios es un agente libre.
P2: Un agente libre debe ser capaz de reconocer un estado de cosas, concebir libremente un estado distinto y entonces actuar para que el estado deseado sea real.
P3: Si Dios ejercerá como agente libre, el mundo debe estar en un estado distinto de lo que Dios desea (hay una divergencia entre lo que el mundo es y lo que desea que sea).
P4: No hay limitaciones, de ningún tipo, a la voluntad de un ser omnipotente, omnisciente y perfecto.
P5: Dios es un ser omnipotente, omnisciente y perfecto.
P6: Es imposible para el universo no concordar con la voluntad de dios.
P7: Dado que la acción requiere un estado de cosas distintas de lo que se desea, Dios no puede actuar según la premisa 5.
P8: Dios no puede ser un agente libre.
C: Según la premisa 1 y la premisa 8, Dios es y no es un agente libre, ergo, es imposible que Dios exista.
Dios y el mejor de los mundos posibles.
P1: Dios al ser perfecto sólo puede crear el mejor de los mundos posibles (planteo de Leibniz).
P2: Si este mundo es el mejor posible, entonces hay mundos lógicamente posibles que son peores que este mundo.
P3: Si Dios existe es necesariamente verdadero, entonces la proposición “el mundo que existe no es el mejor mundo posible” es necesariamente falso.
P4: Si la proposición es necesariamente falsa, entonces no hay mundo, a no ser el mejor, que sea lógicamente posible.
P5: No hay mundo peor que el que existe que pueda ser creado.
P6: Pero si el conjunto de los mundos que pueden ser creados tiene un único elemento, según la premisa 2 el mundo creado no puede ser el mejor.
P7: El mundo creado es el mejor según la premisa 2 y no es el mejor de los mundos posibles según la premisa 6.
P8: El mundo no puede ser el resultado de la creación de un ser perfecto.
C: Ergo, Dios no es el creador del mundo.
Un ser bondadoso y benévolo.
Considerando esto se han planteado una serie de contradicciones lógicas que cuestionan la falsedad de alguna de las cualidades divinas o incluso de la misma existencia de Dios. El problema del concepto del mal surge de la suposición de que un Dios omnisciente y todopoderoso debería ser capaz de arreglar el mundo según sus intenciones. Como el mal y el sufrimiento existen, puede parecer que Dios quiere o permite que existan, por lo que no sería perfectamente bueno, o no sería omnisciente porque no se percata de todo el sufrimiento del mundo, o no es todopoderoso ya que no puede arreglar el mundo para eliminar de raíz el mal.
Ya varios filósofos y pensadores en el pasado han abordado este tema de forma similar, comenzando por Epicuro, seguido por Ter-tuliano y finalizando por Hume. La base es la siguiente:
“¿Dios está dispuesto a prevenir la maldad, pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿No está dispuesto a prevenir la maldad, aunque podría hacerlo? Entonces es perverso. ¿Está dispuesto a prevenirla y además puede hacerlo? Si es así, ¿por qué hay maldad en el mundo? ¿No está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo?
Entonces, ¿por qué llamarlo Dios?”
Paradoja de Epicuro:
¿Es que Dios quiere prevenir la maldad, pero no es capaz? Entonces sería impotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces sería malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces la maldad? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?
En el libro “Diálogos sobre la religión natural”, escrito por Hume, el argumento planteado de forma lógica sería algo así: P1: Dios existe.
P2: Dios es omnipotente y omnisciente.
P3: Dios es benevolente.
P4: Los seres benevolentes se oponen a todo mal.
P5: Los seres benevolentes que pueden eliminar al mal lo harán tan pronto como se den cuenta de la existencia de éste.
P6: Dios se opone a todo mal.
P7: Dios puede eliminar todo el mal inmediatamente.
P7.1: Según la premisa 2, sin importar cuál sea el resultado del sufrimiento, Dios puede lograrlo de formas que no incluyan sufrimiento.
P7.2: Según la premisa 7.1, Dios no tiene razón para no eliminar el mal.
P7.3: Según la premisa 5, Dios no tiene razón para no actuar inmediatamente.
P7.4: Según las premisas 6, 7.2 y 7.3, Dios eliminaría el mal completa e inmediatamente.
P8: El mal existe, ha existido y siempre existirá.
C: Las premisas 7 y 8 son contradictorias, de manera que una o más premisas son falsas. O Dios no existe, o Dios no es simultánea-mente omnipotente, omnisciente y benevolente, o los seres benevolentes que pueden eliminar el mal no lo harán necesariamente en el momento en el que se den cuenta del mismo, o el mal no existe.
Inductivamente razonado lo planteamos de la siguiente forma:
P1: Todo mal en el tipo de entidades creadas es resultado de la falibilidad de su creador.
P2: El universo es una entidad creada.
P3: El universo contiene mal.
P4: Según las premisas 1, 2 y 3, el mal es el resultado de las acciones de un creador falible o bien no es el resultado de ningún creador.
P5: Según la premisa 4, si Dios creó el universo, entonces es falible.
C: Ergo, o Dios no creó el universo, o es imperfecto, o no existe.
De este análisis sacamos dos conclusiones: o Dios no es total-mente benévolo, omnipotente u omnisciente; o Dios no existe y el problema del bien y el mal con la existencia de Dios es una manera que tenemos los humanos de justificar y tratar de mitigar todo el mal que sobreviene sobre nosotros.
La teodicea del libre albedrío y la existencia de dios.
P1: Dios existe.
P2: El ser humano es creación de Dios.
P3: Dios creó el libre albedrío para que el ser humano no fuera una marioneta.
P4: Dios dictamina reglas y establece mandamientos para que el ser humano obre según su voluntad (para que actúe como si fuera una marioneta).
P5: El ser humano es libre de obedecer o desobedecer a Dios (porque posee libre albedrío).
P6: Si el ser humano desobedece a Dios, recibirá un castigo y le será negada la vida eterna (bajo su cuidado y protección).
P7: Si el ser humano obedece a Dios, será perdonado y compen-sado con la vida eterna (bajo su cuidado y protección).
P8: Si el ser humano obra según su propia voluntad, se condena a sí mismo (al hacer uso del libre albedrío).
P9: Si el ser humano obra según la voluntad de Dios, será perdonado y salvado (actuar como una marioneta).
P10: Si no existe el libre albedrío, el ser humano es una marioneta según premisas 4, 6 y 7.
P11: El libre albedrío no existe según premisas 3, 4, 5, 8 y 9.
C: Dado que el libre albedrío no existe, Dios no lo pudo haber creado. Si Dios no creó el libre albedrío, entonces éste no puede existir, y si lo creó, éste no sirve ya que su aplicación va en contra de su voluntad.
A lo largo de este trabajo, hemos observado cómo los argumentos teístas fallan al demostrar la existencia de Dios que es lo que pretenden hacer. Toda la filosofía de la religión se viene abajo cuando se profundizan en cuestiones lógicas de alta complejidad. Como el teísmo no ha logrado ofrecer pruebas de su postura, lo más apropiado es mantenerse en la postura opuesta.
Los argumentos utilizados por la teología natural han sido refutados uno por uno millones de veces en el ámbito académico y fuera de él. El naturalismo filosófico, como hemos visto, ha echado por tierra todas las afirmaciones extraordinarias habidas y por haber del teísmo, dejando como resultado una explicación naturalista más acorde al materialismo y al empirismo del método científico que al sobrenaturalismo.
La propia lógica nos deja en claro que el dios que los teístas se han fabricado con tanto esmero y entusiasmo no puede existir en la realidad, por cuestiones físicas que le impiden interactuar con el cosmos sin primero someterse a sus leyes. Al ser Dios una imposibilidad lógica cuyos atributos se contradicen unos a otros, no cabe duda de que es una invención humana que, en lugar de explicar los fenómenos naturales, no cuenta como explicación para ningún hecho.
Es entonces el ateísmo teórico el único camino hacia la razón pura, el único que nos puede mantener al margen de toda creencia religiosa carente de fundamentos nomotéticos. La fe religiosa en la que se basa la apologética no sirve como fundamentación para ma-nifestar la presencia divina en ninguna parte, por lo que nos vemos obligados a rechazar cada uno de sus enunciados.
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1Cuando una afirmación requiere una observación o conocimiento específico para ser evaluada, es un concepto a posteriori. El conocimiento se describe como a posteriori cuando sólo se puede obtener mediante la experiencia u otros medios empíricos.
2Corriente teológica y filosófica medieval que utilizó parte de la filosofía grecolatina clásica para comprender la revelación religiosa del cristianismo. Fue la corriente teológico-filosófica predominante del pensamiento medieval que se basaba en la coordinación entre fe y razón, en la que la segunda estaba subordinada a la primera.
3Serie infinita de entidades gobernada por un principio recursivo que determina cómo cada entidad de la serie depende de su predecesor.
4También llamada falacia non causa pro causa, es una falacia que toma por causa algo que no es causa.
5La cantidad de entropía del universo tiende a incrementarse en el tiempo.
6Aristóteles definía la causa eficiente como la fuente o aquello que causa el cambio e impulsa el movimiento transitorio de un objeto.
7Es una propuesta de física teórica y cosmología cuántica sobre el estado del universo antes de la época de Planck. Dicho modelo intenta combinar la mecánica cuática con una solución físicamente realista para las ecuaciones de campo de Einstein y derivar la función de onda del universo.
8Es un teorema en cosmología física el cual deduce que cualquier universo que se haya expandido a lo largo de su historia no puede ser infinito en el pasado, sino que debe tener un límite de espacio-tiempo pasado.
9Rama de la física que estudia la naturaleza a escalas espaciales pequeñas, los sistemas atómicos, subatómicos, sus interacciones con la radiación electromagnética y otras fuerzas en términos de cantidades observables.
10Una partícula virtual es una fluctuación cuántica en forma de partícula elemental que puede existir durante un tiempo tan corto que, debido al principio de indeterminación de Heisenberg, es imposible medir sus propiedades físicas.
11Relación necesaria existente entre causa y efecto; relación entre acontecimientos, procesos, regularidad de los fenómenos y la producción de algo.
12Cambio temporal en la cantidad de energía en un punto en el espacio, como resultado del principio de indeterminación de Heisenberg.
13Fenómeno cuántico por el que una partícula viola los principios de la mecánica clásica penetrando una barrera de potencial o impe-dancia mayor que la energía cinética de la propia partícula.
14Proceso espontáneo de desintegración de un núcleo atómico cuyo resultado es la emisión de radiación (electromagnética o cor-puscular) y la aparición de un nuevo núcleo, así como la liberación de la correspondiente energía de decaimiento.
15Fenómeno cuántico mediante el cual muchas partículas pueden exhibir comportamientos típicos de ondas en unos experimentos mientras aparecen como partículas compactas y localizadas en otros experimentos.
16Estado cuántico con la menor energía posible que, por lo general, no contiene partículas físicas.
17Falacia que consiste en inferir que algo es verdadero acerca de un conjunto o grupo sólo porque es verdadero acerca de una o varias de sus partes o componentes.
18Teoría científica que explica la expansión macrocósmica del propio espacio. Punto inicial en el que se formó la materia, el espacio y el tiempo.
19Falacia en la cual se utiliza el uso engañoso de un término con más de un significado o sentido sin aclarar qué significado se pretende emplear en un momento determinado.
20Locución latina que significa «de la nada».
21Falacia que se produce cuando la proposición que se pretende probar se incluye implícita o explícitamente entre las premisas del argumento, que asumen la verdad de la conclusión, en lugar de res-paldarla.
22Falacia en la cual la conclusión no se deduce (no se sigue) de las premisas.
23La cantidad total de energía en cualquier sistema físico aislado (sin interacción con ningún otro sistema) permanece invariable con el tiempo, aunque dicha energía puede transformarse en otra forma de energía.
24Falacia por la que se da la impresión de refutar un argumento, pero se hace a través de una idea que no va en la línea de argumentación de la discusión, por lo que no se refuta debidamente el tema de fondo.
25Principio metodológico y filosófico según el cual, en igualdad de condiciones, la explicación más simple suele ser la más probable.
Esto implica que, cuando dos teorías en igualdad de condiciones
tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.
26Principio clásico de la lógica y la filosofía, según el cual toda entidad es idéntica a sí misma.
27Principio metafísico según el cual ningún ente puede empezar a existir a partir de la nada.
28Metodología para obtener nuevos conocimientos de la ciencia y que consiste en la observación sistemática, medición, experimentación y la formulación, análisis y modificación de hipótesis. Las principales características de un método científico válido son la fal-sabilidad, la reproducibilidad y repetibilidad de los resultados, corro-borada por revisión por pares. Algunos tipos de técnicas o metodo-logías utilizadas son la deducción, la inducción, la abducción, y la predicción, entre otras.
29Materialización ontológica de la dialéctica en forma de una concepción de la realidad como proceso circular, proceso dinámico desarrollado en tres momentos o fases y movido por el principio de la contradicción.
30El conocimiento se describe como a priori cuando puede ser va-lidado independientemente de las pruebas empíricas, la experiencia o la observación.
31Principio filosófico según el cual todo lo que ocurre tiene una razón suficiente para que sea así y no de otra manera, o, en otras palabras, todo tiene una explicación suficiente.
32Falacia que se da porque las características compartidas no son pertinentes con respecto a la probabilidad de la conclusión. Las características entre un objeto A y un objeto B son ontológicamente disímiles.
33Acrónimo de Efecto de Selección Observacional.
34Ciencia que desarrolla los resultados fenomenológicos de la termodinámica a partir de un examen probabilístico de los sistemas microscópicos subyacentes.
35Rama de las matemáticas que estudia los fenómenos aleatorios y estocásticos.
36Acrónimo de Síntesis Evolutiva Moderna.
37Argumento pseudocientífico que sostiene que ciertos sistemas biológicos son demasiados complejos para haber evolucionado a partir de predecesores más simples a través de la selección natural actuando sobre una serie de mutaciones beneficiosas de naturaleza azarosa y natural.
38También conocida como la falacia del Boeing 747 y del tornado en el depósito de chatarra, es el nombre que recibe el erróneo análisis
estadístico empleado por Fred Hoyle para refutar la abiogénesis, es decir, el estudio del origen de la vida a partir de materia inorgánica.
39Creencia de que un solo fósil (una pieza de datos) constituye una única evidencia de un proceso multiforme o de una secuencia histórica.
40Falacia que involucra una situación en la que se presentan dos puntos de vista como las únicas opciones posibles, cuando en realidad existen una o más opciones alternativas que no han sido consi-deradas.
41Falacia que se da al asumir que existe únicamente una simple causa para que ocurra un resultado, cuando realmente puede haber un conjunto de causas que lo hayan ocasionado.
42Razonamiento tautológico que implica que todo es exactamente como debe ser. Si no fuese como es, entonces sería distinto a lo que es.
43Suceso que se da cuando se crea una estructura a partir de un campo homogéneo no estructurado.
44Fenómeno en el cual se forman diferentes materiales compuestos por los mismos átomos sólo que colocados de manera diferente.
45Principio que establece que no puede haber dos partículas con el mismo número cuántico en un orbital.
46Principio que establece que los electrones llenan los orbitales atómicos de menor energía antes de llenar los de mayor energía.
47Falacia de falsa atribución que consiste en extraer un trozo de texto de un parágrafo de manera que se distorsione su significado original con la intención de interpretarlo a beneficio propio.
48Principio que establece que una suma de cambios insignificantes no puede equivaler a un cambio significativo.
49Tendencia a creer que una distribución muestral se distribuye de la misma manera que una poblacional, independientemente del tamaño de la muestra.
50Forma en que los individuos toman la mejor decisión entre varias posibles y cuyas posibilidades de elección implica restricciones y consecuencias.
51Proceso a través del cual los organismos mejor adaptados des-plazan a los menos adaptados mediante la acumulación lenta de cambios genéticos favorables en la población a lo largo de las gene-raciones.
52Proceso de selección que tiene el propósito de la selección artificial, pero que introduce fuerzas sobrenaturales. Esto implica que Dios interviene de forma directa o indirecta en la naturaleza para ajustar las condiciones de la vida al mundo.
53Enfoque filosófico perteneciente a la teología natural que da por sentado que Dios existe y elabora todos sus argumentos en base a ello, es decir, sin haber demostrado primero la afirmación inicial.
54Error inductivo que se comete cuando, a partir de datos ciertos, se lleva la conclusión más lejos de lo que los mismos datos permiten.
55Unidad de medida de distancia equivalente a unos 3.26 años luz o 3086 × 1016 metros.
56Evolución basada en procesos químicos (no biológicos), que comprenden el cambiar compuestos inorgánicos simples por compuestos orgánicos complejos.
57Teoría que sostiene que la vida surgió poco a poco a partir de moléculas inorgánicas: primero, se formaron “unidades estructurales” como aminoácidos y luego se combinaron para dar paso a po-límeros complejos.
58Acrónimo de Trifosfato de Adenosina, es la molécula portadora de la energía primaria para todas las formas de vida: bacterias, leva-duras, mohos, algas, vegetales, células animales.
59Zona del espacio alrededor de una estrella en la que los planetas o satélites que se encuentren en ella son susceptibles de albergar vida.
60Unidad de longitud equivalente a una cuatrillonésima parte de un metro.
61Falacia que consiste en dar por fundadas consecuencias que no son seguras y a veces ni siquiera probables. Se ampara en la inquie-tud que desata el resultado final para colar de matute algunas relaciones causa-efecto que son refutables.
62Falacia que asegura que todas las cosas en el universo tienen un propósito, por lo tanto, debe haber un diseñador con propósito detrás.
63Creencia de que el mundo o las personas, en general, conspiran a favor de uno mismo.
64Noción de que no existen observadores privilegiados para un fenómeno dado.
65Hipótesis científica basada en la suposición de que, al igual que el clima, la biodiversidad, los mares, los océanos y la tierra misma, las personas se han convertido en un factor del sistema global.
66Falacia que consiste en rechazar una generalización alegando excepciones irrelevantes.
67Falacia que consiste en considerar exclusivamente las posibilidades favorables, menospreciando el resto de las alternativas.
68Problema que resulta al considerar la compatibilidad entre la presencia del mal y del sufrimiento en el mundo con la existencia de un Dios omnisciente, omnipotente y omnibenevolente.
69Estudio de Dios al margen de las creencias religiosas.
70Esta falacia se llama así porque apela al pathos (la emoción) y no al logos (la razón). Comprende todos los medios de persuasión o argumentativos que pretenden sostener un punto de vista provocando las emociones del auditorio.
71También llamada neuropatía hereditaria sensitivo autonómica o analgesia congénita, es un conjunto de enfermedades hereditarias poco frecuentes que se caracterizan porque las personas afectadas no presentan sensación de dolor.
72Percepción consciente del dolor.
73Teoría científica que sostenía que la Tierra se había formado en gran medida por eventos violentos repentinos, de corta duración, posiblemente en todo el mundo.
74Doctrina del estado de pecado en el cual se halla la humanidad cautiva como consecuencia de la caída del ser humano, originado por la rebeldía de la primera pareja humana, es decir, el pecado de la desobediencia al consumir un fruto prohibido.
75Forma de alimentación en la que un animal se aprovecha de presas o alimentos que otro animal ha capturado, colectado, matado o preparado.
76Forma vulgar usada en el lenguaje popular para describir un sistema injusto en el que una persona ubicada más arriba perjudica a la que está un peldaño más abajo y así sucesivamente.
77Método mediante el cual el ser humano interviene en la reproducción de animales y de plantas, para desarrollar rasgos elegidos, por razones de productividad, resistencia, docilidad, estética y otros.
78Conjunto de cambios en la frecuencia alélica que se da en el acervo genético de una población a través del tiempo.
79Hipótesis que sostiene que las especies han permanecido bási-camente invariables (sin evolucionar) desde la creación. Las especies serían, por tanto, inmutables, tal y como fueron creadas.
80Falacia que consiste en defender algo como verdadero porque quien es citado en el argumento tiene autoridad en la materia.
81Falacia que consiste en defender una proposición, argumen-tando que no existe prueba de lo contrario, diciendo la incapacidad de un oponente a presentar pruebas convincentes de lo contrario.
82Mecanismo responsable del cambio aleatorio de las frecuencias de los alelos. Es todo cambio debido al azar en las frecuencias de los alelos de una población.
83Proceso en el cual integrantes de una población migran a otra población y se cruzan. Este mecanismo introduce alelos de una población y los elimina de la otra.
84Cambio en la secuencia de nucleótidos en el ADN de un organismo.
85Conjunto de características, comportamientos y procesos fisio-lógicos que impiden que los miembros de dos especies diferentes puedan cruzarse o aparearse entre sí, producir descendencia o que la misma sea viable o fértil. Estas barreras constituyen una fase in-dispensable en la formación de nuevas especies (especiación) ya que mantienen las características propias de las mismas a través del tiempo debido a que disminuyen, o directamente impiden, el flujo genético entre los individuos de diferentes especies.
86Hipótesis propuesta por el paleontólogo Louis Dollo que asegura que un organismo nunca regresa exactamente a un estado anterior, incluso si se encuentra en condiciones de existencia idénticas a aquellas en las que había vivido otrora.
87Principio que establece que las respuestas que van seguidas de consecuencias satisfactorias tienden a ser repetidas, mientras que las respuestas seguidas de consecuencias desagradables tienden a ser evitadas.
88Principio que establece que la composición del conocimiento se basa en enunciados demostrativos, unos evidentes por sí mismos y otros probables, los cuales nos hablan de las propiedades del mundo que nos rodea.
89Callejón sin salida (usado en sentido figurado y literal).
90Falacia que tiene lugar cuando alguien, en su argumentación, recurre o hace alusión a una visión o sensibilidad especial del tema objeto de debate y, bien sea de manera implícita o explícita, esta persona mantiene que el oponente posiblemente no puede comprender las sutilezas o complejidades del tema en cuestión, porque no alcanza el nivel de entendimiento requerido, o simplemente por desconocimiento.
91Locución latina que significa por sí mismo o por sí solo.
92Funcionamiento social en ausencia de toda ley, presuponiendo que se impondrá la tiranía de los más fuertes, en analogía al funcionamiento, real o supuesto, del mundo animal.
93Forma de reactividad psicológica por la que los sujetos de un experimento muestran una modificación en algún aspecto de su conducta como consecuencia del hecho de saber que están siendo estudiados, y no en respuesta a ningún tipo de manipulación con-templada en el estudio experimental.
94Falacia que implica responder a un argumento refiriéndose a las consecuencias negativas del mismo.
95Figura de estilo donde se da previamente a un público información negativa, verdadera o falsa, a propósito de un adversario, con
el fin de desacreditar o de ridiculizar todo lo que dirá en lo sucesivo este último.
96Falacia que consiste en comparar cosas reales con cosas irreales o con alternativas idealizadas. También puede referirse a la tendencia de suponer que existe una solución perfecta a un problema particular.
97Dilema que consiste en analizar la sustancia misma de lo santo.
Si lo santo es amado por los dioses porque es santo, entonces la propiedad «ser santo» no es adquirida por decisión de los dioses, sino que las cosas santas tienen esta virtud por sí mismas.
98También llamada falacia de espigueo o cherry picking, es la acción de citar sólo los casos individuales o datos que parecen confirmar cierta postura a la vez que se ignoran las pruebas que podrían con-tradecirla.
99También llamada sofisma populista, es una falacia que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a la supuesta opinión que de ello tiene la gente en general, en lugar de al argumento por sí mismo.
100Visión metaética que afirma que las oraciones éticas expresan proposiciones. Algunas de estas proposiciones son ciertas. Esas
proposiciones se hacen realidad mediante características objetivas del mundo, independientes de la opinión humana
101Doctrina filosófica que afirma que lo bueno y lo malo, en la moral o ética, es reducible a nuestras actitudes y opiniones personales.
102Punto de vista según el cual los objetos más básicos de la ética (que pueden ser valores, obligaciones, deberes, recomendaciones, derechos, etc.) existen realmente, o que los hechos acerca de éstos se dan de forma objetiva, de tal modo que los enunciados éticos constituidos por las mismas palabras y considerados por personas distintas afirman los mismos hechos (y de este modo no afectan me-ramente a los sentimientos del hablante).
103Creencia que da igual valor, legitimidad, importancia y peso a todas las opiniones morales y éticas con independencia de quién, cómo, cuándo y dónde se expresen; por lo tanto, las opiniones morales o éticas, las cuales pueden variar de persona a persona, son igualmente válidas y ninguna opinión de «lo bueno y lo malo» es realmente mejor que otra, y no es posible ordenar unos valores morales gracias a criterios jerárquicos de clasificación.
104Principio basado en la relatividad cultural, la noción de que crecer en una sociedad es tan distinto de crecer en otra que no se pueden comparar entre sí. Es como si el residente de un país actuase en
una realidad diferente del residente de otro porque hablan un lenguaje diferente, creen en una religión diferente, etc. Las diferencias sociales son atribuidas a diferencias culturales.
105Creencia, opinión, procedimiento o actitud que considera como verdaderos aquellos usos y costumbres, principios, valores o normas que rigen el comportamiento social o personal, entendiendo que estos están basados en acuerdos implícitos o explícitos de un grupo social, más que en la realidad externa.
106Acrónimo de Criterio Moral Instrumental.
107Doctrina moral genérica que sostiene que los mandatos y normas morales son incondicionados, es decir, la obligación concreta que imponen es incontestable y no está sujeta a circunstancias casuales ni a las consecuencias derivadas de su cumplimiento o incumplimiento.
108Forma alternativa de llamar al movimiento provida o antidere-chos (a veces pañuelo celeste). Como a estas personas sólo les preo-cupan los fetos y no la vida en sí, lo correcto es emplear una definición más certera.
109Razonamiento falaz que surge a partir de una historia inven-tada para justificar el parto forzoso. Abortar conllevaría a perder un ser humano valioso que podría cambiar la historia del mundo para siempre.
110Método lógico de demostración usado para dar a conocer la validez de proposiciones categóricas. Se parte por suponer como hipotética la negación o falsedad de la tesis de la proposición a demostrar, y mediante una concatenación de inferencias lógicas válidas se pretende derivar una contradicción lógica, un absurdo; de deri-varse una contradicción se concluye que la hipótesis de partida (la negación de la original) ha de ser falsa, y la original es verdadera y la proposición o argumento es válido.
111Tratado de teología escrito entre 1265 y 1274 por Tomás de Aquino.
112Falacia que implica interpretar de forma precipitada cualquier relación como si fuese causal. También se la conoce con el nombre de correlación coincidente.
113Estado de la materia en donde el cuerpo no se mueve nunca.
114Teoría física basada en la idea de que las leyes de la ciencia deben ser las mismas para todos los observadores que se mueven libremente, sin importar cuál sea su velocidad.
115Forma de llegar a conclusiones basada en supuestos informales erróneos o injustificados, frecuentemente sobrenaturales, que genera opiniones o ideas carentes de fundamentación empírica.
116Principio jurídico penal que establece la inocencia de la persona como regla. Sólo a través de un juicio en el que se demuestre la
culpabilidad de la persona, el Estado podrá aplicarle una sanción o pena.
117Teoría de Einstein basada en la idea que las leyes de la ciencia deben ser las mismas para todos los observadores, no importa cómo se estén moviendo. Explica la fuerza de la gravedad en términos de la curvatura de un espacio-tiempo de cuatro dimensiones (altura, an-chura, profundidad y tiempo).
118Forma de radiación electromagnética descubierta en 1965 por Amo Penzias y Robert Wilson, la cual llena el universo por completo. También se denomina radiación cósmica de microondas, radiación cósmica de fondo o radiación del fondo cósmico.
119Tipo de falacia que se caracteriza por el uso ilegítimo del ope-rador lógico, con la finalidad de distraer al lector de la aparente falsedad de cierta proposición.
120Locución latina que significa literalmente «para esto». Por lo general, se refiere a una solución específicamente elaborada para un problema o fin preciso y, por tanto, no generalizable ni utilizable para otros propósitos.
121Analogía acerca de la existencia de Dios que propone la presencia de una tetera de porcelana que orbita alrededor del Sol, entre la Tierra y Marte, creada por Bertrand Russell para refutar la idea de
que al ateo también le corresponde justificar su posición o desacreditar las afirmaciones empíricamente infalsables del teísmo.
122Analogía utilizada por el astrónomo Carl Sagan en su libro “El mundo y sus demonios” como forma de criticar los argumentos ad igno-rantiam que se utilizan en diversas pseudociencias.
123A diferencia del calor latente que implica un cambio de estado sin variación de temperatura, el calor sensible es aquel que cambia la temperatura de un cuerpo.
124También llamada afirmación del consecuente, es una falacia que se comete al tomar una afirmación condicional verdadera “Si A, entonces B”, e incorrectamente afirmar su forma recíproca “Si B, entonces A”.
125Doctrina filosófica que reduce toda la realidad a lo puramente natural que puede ser conocido por la ciencia y el tecno-secularismo todas las esperanzas en la acción de la técnica.
126Sistema formal cuyos elementos más simples representan proposiciones o enunciados, y cuyas constantes lógicas, llamadas co-nectivas lógicas, representan operaciones sobre proposiciones, capaces de formar otras proposiciones de mayor complejidad.
127Locución latina que significa «para el bien del público».
128Falacia que ocurre cuando el defensor recurre a una fuente irrelevante, incompetente, no identificada, prejuiciada o fabricada para apoyar un argumento.
129Es una forma de argumento válida y una regla de inferencia en lógica proposicional. Se puede resumir como “Si P implica Q, y Q
no es cierto, entonces P no es cierto”.
130Primera mitad de una proposición hipotética.
131Segunda mitad de una proposición hipotética.
132Acrónimo de Principio de No Contradicción.
133Acrónimo de Great Making Property. Es cualquier propiedad, atributo, característica o cualidad que es intrínsecamente bueno poseer. Cualquier propiedad que confiere a su poseedor con una medida de valor, grandeza o estatura metafísica sin importar las circunstancias externas.




