Tratado Metódico y Práctico de Materia Médica y de Terapéutica--Tomo Primero by Alexis Espanet - HTML preview

PLEASE NOTE: This is an HTML preview only and some elements such as links or page numbers may be incorrect.
Download the book in PDF, ePub, Kindle for a complete version.

§ III.—Efectos terapéuticos.

1.º Estado prodrómico. —Por variados que sean los síntomas nerviososdel acónito, tienen relativamente una marcha mas constante que enotros medicamentos, y una fijeza de accion mas pronunciada. Estecarácter de fijeza se hace aun mas notable en sus síntomas flegmásicos(período agudo), nuevo motivo para referirle al elemento inflamatorio.

Distinguimos en las enfermedades dos especies de fenómenos nerviosos:los de los prodromos debidos á la impresion de la causa morbosa, y losque suscitan las simpatias de los órganos profundamente atacados, ó laafeccion de los sólidos y líquidos que reaccionan sobre los centrosnerviosos. Estos dos órdenes de síntomas tienen sus análogos en el acónito y en otros varios medicamentos. Los primeros pertenecen alperíodo prodrómico, y los segundos al sobreagudo y diatésico. Veamos losprimeros.

El frio y calosfríos cutáneos del acónito son esteriores, peroprecedidos de indisposiciones internas, de bocanadas de calor y de frioprocedentes del interior. Estas sensaciones internas que se desplegan enla superficie, en frio mas ó menos intenso con azulamiento limitado delos dedos de las manos, sin impresiones lineales en los miembros, seprolongan por algunas horas, rara vez por dias, hasta que el sistemacirculatorio empieza á intervenir activamente. El espasmo contractivo delos capilares determina el éstasis sanguíneo en la periferia, éstasiseminentemente activo y espasmódico. Los vasos arteriales y el corazonmismo sufren una tension contractiva de sus túnicas musculares yfibrosas, que comunica al pecho un ritmo seco, 37 tenso, y provocapalpitaciones, ansiedades precordiales, síncopes.

Todo en la economía está vinculado al espasmo central; el cerebro por elvértigo, la sensacion de vacilacion, de contusion, de tirantez; elestómago por sensaciones análogas y por náuseas; el sistema muscular porsu debilidad, su endolorimiento, sus dolores erráticos y su lumbago; lapiel por su frio, su palidez, su sequedad; las mucosas en fin, por laaridez ó sus flujos espasmódicos. El moral produce la inquietud por lainstabilidad de las ideas, la falta de atencion; despues sobrevienenensueños angustiosos, delirio, ó ideas fijas muy tristes.

Los síntomas de parálisis que se hallan entre los efectos del acónito,proceden de varios casos de envenenamiento, que admitimos y mencionamosdesde este momento, aunque sus análogos sobrevengan en un estadoagudísimo ó crónico, porque entran en su esfera de accion como efectosde congestiones activas en los centros nerviosos. La esperimentacion enel hombre sano solo contiene los rudimentos tales como prurito conadormecimiento, sensacion de pesadez, convulsion, calambres.

No sucede lo mismo con los vómitos. Estos síntomas del acónito pertenecen todos á hechos tóxicos, y no podemos ver en ellos mas queesfuerzos eliminadores ocasionados por fuertes dósis. Reconocemos que elespasmo del estómago se eleve algunas veces hasta el vómito en el estadoprodrómico, y que este mismo fenómeno se produzca por otra causa, lacongestion por ejemplo, sobre el estómago, en los períodos prodrómico yagudo. Acaso sea necesario referir á esta categoría de síntomas lasensacion de frio en el estómago, 38 mientras que la ansiedad, laopresion, la angustia, el pulso pequeño y contraido, aunque debidos áintoxicaciones, pertenecen á la accion dinámica del acónito por suscongestiones y su accion sobre el corazon.

En los niños dominan los fenómenos convulsivos en el período prodrómicode las fiebres: este estado de eretismo espasmódico existe tambien enlas personas muy nerviosas, aunque en estas hay menos regularidad en eldesarrollo de los síntomas; en casos de esta especie es en los que el acónito cura afecciones para las que la manzanilla ha sido ineficaz,aunque este medicamento eminentemente nervioso parezca estar mejorindicado. En las personas muy linfáticas y de constitucion floja, el acónito tiene menos accion y desenvuelve menos síntomas nerviosos.

La grande utilidad de este medicamento está en las enfermedades febrilesde la infancia en la que el sistema nervioso nunca está completamentedominado por el sanguíneo; en esa edad de la vida vegetativa que precedeá la del sistema arterial. El acónito está tanto menos indicado en elviejo, cuanto mas predomina el sistema venoso y con él los síntomas deuna descomposicion incesante é irreparable. Entre estas dos épocas de lavida, hay una, en la que la circulacion arterial goza de toda suplenitud de accion desde la pubertad hasta la edad madura. En lapubertad sobre todo, esperimenta el organismo la necesidad de una sangremas rica y mejor oxigenada: el pulmon se hace el centro de una grandeactividad, ó de una formal indicacion del acónito en casos dados,hasta el momento de la edad madura en la que la actividad vital pasa alaparato digestivo.

En todo este período floreciente de la vida, el sistema 39 nervioso mejorarreglado por una hematosis mas perfecta, se sostiene con menosturbulencia en los límites de una marcha regular hácia la solucion de laenfermedad; á los síntomas prodrómicos suceden los fenómenos febriles.El aparato cérebro-espinal, que es el primero que sale delentorpecimiento, es el último que entra en la calma de una accion tanpoderosa y reguladora como conveniente á las últimas evoluciones de lavida vegetativa.

Pero prescindiendo de todas estas consideraciones, el acónito es unode los mas poderosos agentes de curacion en un gran número deenfermedades agudas durante su período de concentracion y espasmo, enaquel período en que el sistema nervioso es el único que parece está enaccion, y es tambien el mejor medio abortivo de ese mismo período, y porconsiguiente, preventivo de los siguientes. La designacion de estasenfermedades la harémos en el párrafo siguiente. Agreguemos, que si el acónito no se opone siempre á su desarrollo, contribuye al menos áregularizar su marcha, y que es útil para prevenirlas y para prevenirhasta esas fiebres temibles cuyos prodromos se adaptan á sus síntomas ytienen su punto de partida en los centros; esto es seguramente lo que laesperiencia ha debido enseñar á todo médico familiarizado con el uso deeste medicamento.

Las impresiones morales violentas en fin, como la cólera y el espanto,entran en su esfera de accion, porque siendo su efecto el de operar unaconcentracion sobre el cerebro ó el corazón, el alma se reacciona por unmovimiento de indignacion, de venganza ó de valerosa resistencia. Afalta de esta resistencia, el opio reclama la curacion. 40

Una congestion pasiva con estupor y estancacion sanguínea que proceda deotra causa, no es del recurso de acónito. La apoplejía misma no hallaen él un agente curativo, cuando árnica solo es preferible en susprodromos frecuentemente despreciados, desapercibidos ó muy rápidos;pero vuelve el acónito á tener lugar en el tratamiento, cuandohabiéndose vencido con otros medios la congestion, el corazon toma suinfluencia activa; en este caso, árnica ó algun otro modificador mejorapropiado, debe asociársele generalmente.

2.º Estado agudo.—El estado agudo de una fiebre francamenteinflamatoria escluye el predominio de los fenómenos nerviosos quecaracterizan los prodromos. Desde el momento en que el estadoespasmódico primordial termina sus calosfríos, el árbol arterial entraen accion simpática, y la participacion del corazon resume la afeccion,domina la escena.

Despues de mas ó menos tiempo de duracion de los calosfríos, lasbocanadas de calor que salen al esterior se hacen mas frecuentes, sepresenta la cefalalgia, se pronuncian mas algunos síntomas gástricos,desaparecen los dolores erráticos, se calienta la piel, la rubicundezreemplaza á la palidez, y las horripilaciones y la incomodidad dan lugará una sensacion de bienestar y de calor halituoso, á veces ardiente,pero menos intenso que lo que por su fuerza se pudiera creer.

Conveniente es observar que el calor interno se estiende rápidamente ála superficie siguiendo los gruesos troncos arteriales y las partes masvasculares. El pecho y cabeza no tardan en ponerse ardorosos y aun verseamenazados de congestiones peligrosas. A medida que la accion espansivase regulariza, los fenómenos locales se disipan, ó mas bien todo elsistema vascular 41 capilar se congestiona uniformemente, y la tension dela fibra se apodera de la turgencia sanguínea. Los síntomas varian pocoen los primeros instantes de una congestion inflamatoria sobre unavíscera ú órgano cualquiera, pero ofrecen particularidades cada vez masperceptibles á medida que el órgano se afecta, hasta que la flegmasía sedesarrolla con todo el acompañamiento de síntomas.

Esta regularidad en el desenvolvimiento de los síntomas febriles del acónito es tal, que la enfermedad aguda que se separa notablemente deella, no corresponde á este medicamento. El acónito, ha dichoHartmann, se dirige perfectamente á los síntomas nerviosos quedespiertan el consensus del sistema arterial y le dominan en el estadonormal. En este sentido, el acónito resuelve los espasmos como lafiebre: febris solvit spasmos. Sin embargo la influencia del sistemanervioso continúa haciéndose sentir en el carácter activo de losfenómenos y en un estado de tension de la fibra, tanto mas marcada,cuanto mas próxima se la observa á la época del estado espasmódicoprimitivo. Esta tension es la que, al parecer, tiene como comprimidoslos conductos de la periferia. Ningun medicamento, escepto la brionia en algunas ocasiones, es mas propio que el acónito para provocar yapresurar el que estalle. Su uso en semejante caso, es seguido de unsudor que alivia y que es con frecuencia el precursor de un sueñoreparador; sudor bien diferente del que se ha observado en algunosenvenenamientos por el acónito, y que es debido, mas que á su accionarmonizadora, á los esfuerzos eliminadores de la economía.

La flojedad subsiguiente al uso de este medicamento es tanto mas prontay útil, cuanto mas próximo se halla 42 el enfermo á la edad adulta, en laque la organizacion goza de la plenitud de la vida y de toda la energíadel sistema sanguíneo. La vida en el niño es ciertamente mas espansiva,pero se dirige lo mismo á la cabeza que á la piel; en el viejo, losmovimientos vitales se dirigen al interior, á los órganos secretorios, ysus condiciones patológicas son opuestas á las del niño. Esto esplica elpor qué la misma fiebre que con solo acónito se puede curar en eladolescente y el adulto, se ha de ayudar su accion con belladona, manzanilla ó café, en el niño segun el grado de predominio nervioso, óreemplazarle por la nuez vómica y el arsénico en los viejos.

Creemos haber dicho lo bastante para que el lector aprecie la utilidaddel acónito en las rápidas indicaciones siguientes.

El acónito es el medicamento mas importante de las afeccionesinflamatorias, esténicas, y de los órganos mas dotados de sangrearterial; aquellos en que domina la fibra muscular son del dominio de árnica, y se modifican especialmente por la pulsatila, si abunda lasangre venosa, y así sucesivamente para otros casos segun el carácterparticular de cada medicamento en su propiedad pirética y flogística.

La plétora simple por esceso de hematosis no es, como se ha dicho,propia del acónito. Es necesario para que este medicamento sea útil,que la plétora sea irritativa, arterial, mas bien por esceso deoxigenacion de la sangre en el pulmon, que por esceso de quilificacion:esta plétora del acónito afecta mas especialmente el pulmon izquierdoy el corazon; su efecto es casi nulo en el esceso de la hematosis,porque estiende su accion igualmente á la sanguificacion que á la vidavegetativa. La plétora general con movimientos tumultuosos 43 del corazon,congestion caliente de los capilares y una especie de seudo-adinamia, nocorresponde al acónito. Este es uno de los casos raros en que esconveniente la sangría depletiva, con la condicion de que se emplearáninmediatamente despues los medios higiénicos y terapéuticos capaces deprevenir este insidioso estado y de oponerse á la costumbre tan fatal delas sangrías.

Aparte de todo, la plétora es el efecto de una diátesis, en la que laprimera es el síntoma general ó local de un estado morboso, de unaafeccion especial. Las manifestaciones, ya de sangre, ya de bilis, ya delinfa, equivalen á un estado morboso con predominio de bilis, de linfa,de sangre. La lanceta no prueba mas la verdad de la poliemia, que elpurgante la de la policolia. No se debe atener el médico al efecto, sinoremontarse á su orígen, á la discrasia; pues si algunas veces, volvemosá decirlo, se necesita la sangría por la urgencia de los síntomas,preciso es no perder de vista que solo es un medio de llegar á los quecombaten la disposicion discrásica y dinámica del organismo.

El acónito no es en general análogo de las fiebres y flegmasías masque en sus prodromos y en el estado de simple agudeza ó de formacion delas congestiones activas. Deja de estar indicado desde que la congestionse ha localizado y que se prepara un trabajo de trasudacion, dehepatizacion, una alteracion cualquiera de los líquidos ó sólidos. Essin embargo cierto, que este medicamento goza algunas veces en elperíodo agudo de una facultad abortiva disipando la congestion antes quese desenvuelva una lesion.

Las congestiones activas recientes, ó en vía de formacion, semanifiestan por los síntomas generales nerviosos, 44 espasmódicos, ysanguíneos de la reaccion, por la tension de la fibra, por la alteraciondel órgano afecto y la laxitud, por el calor exagerado de la parte, porla tumefaccion, por los dolores tensivos y dislacerantes, frecuentementeacompañados de palpitaciones y ansiedad. Tales son tambien los síntomascorrespondientes al acónito, salvas algunas escepciones favorables álas personas muy nerviosas é impresionables. En estas personas, porpequeña que sea la irritacion, y aun por poco estendida que esté á lamembrana mucosa, da lugar á síntomas generales en los que el sistemanervioso juega el principal papel: como laxitud, dolores agudos,calosfríos, espasmos; el acónito no deja de estar indicado en ellos,aunque la afeccion local no tenga grande importancia por sí misma.

El éstasis sanguíneo en un órgano flogoseado no está en relacionterapéutica con el acónito; porque unas veces el entorpecimientonervioso existe por esceso ó por debilidad de la vitalidad, en cuyo casolos medicamentos indicados son: arsénico, opio, centenocornezuelo; en otras, es por la irritabilidad de la fibra, la cualreclama árnica; en otras, en fin, los tejidos se alteran, se forma unnuevo producto, y segun las circunstancias, pueden estar indicados la brionia, el azufre ó el fósforo.

Por otra parte, las congestiones y las flegmasías deben ser tratadas engeneral con relacion á la causa, aunque sin perder de vista el cuadrosintomático. A ninguna enfermedad se adapta mejor esta observacion que ála hepatitis producida por un acceso de cólera ó una alteracion moralviolenta. El acónito en estos casos debe asociarse á otros agentestales como la manzanilla y la brionia. 45

La atencion que debe prestar el médico á las causas morbosas, seestiende á todas ellas, como lo hemos indicado ya en la introduccion. Estan importante la consideracion de la causa, que sin ella, la ley de lasimilitud está mal establecida.

Todos los dias tratamos toses, diarreas,neuroses, congestiones y fiebres, con medicamentos apropiados á lascausas, con mas principalidad que á sus síntomas aparentes, como sucedepor ejemplo en las emociones morales, en el enfriamiento, en lainsolacion, en la cólera, nostalgia, etc.

Estraño es por lo menos que hombres que deben estar al corriente delprogreso terapéutico, acusen á los homeópatas de no tener jamás encuenta las causas, por atenerse tan solo á los síntomas de lasenfermedades que tratan. No es esta sola la acusacion que se dirige álos homeópatas, pues Mr. Trousseau se entrega al vano pasatiempo derelegar la homeopatía entre las doctrinas desechadas. La cuestion de lascausas no es ciertamente cuestion de homeopatía, sino de medicina y delarte de curar. No tenemos, no, la pretension de colocarnos comocampeones de Hahnemann, ni de erigirnos en críticos de un sistema; soloabrigamos el deseo de apreciar fielmente los trabajos de nuestrosantepasados y de observar atentamente el movimiento de la terapéutica.Volvamos á nuestro objeto.

Para determinar con exactitud los casos de susto y de cólera propios de acónito, es necesario recordar que el espíritu debe reaccionar por unsentimiento afectivo cualquiera, porque la pasibilidad relegaria estoscasos á las atribuciones de otros medicamentos. La reaccion del moraldisipa el abatimiento físico, vuelve las fuerzas, apresura la solucionde la concentracion y conduce á una espansion febril. El acónito seopone entonces eficazmente 46 á toda localizacion, generalizando primeroel movimiento espansivo y debilitando despues la sobreactividad de lacirculacion.

El papel activo del acónito le escluye del tratamiento de lascongestiones pasivas y de todas las flegmasías y fiebres de carácteradinámico ó de postracion, como sucede en las neumonías de los viejos yen la fiebre tifoídea en su segundo período; así como tambien suespecialidad de accion no corresponde al tratamiento de la metritispuerperal, de la flebitis y otras afecciones de este género.

Todas las inflamaciones de las mucosas y todas las flegmasías propiasdel acónito son muchas veces fáciles de designar, y su eficacia secomprende fácilmente en afecciones como la angina, la amigdalitis, lagastritis, etc. Sin embargo, la inflamacion del oido no le pertenece,como lo verémos estudiando la pulsatila; se comprende tambien sueficacia en los períodos de invasion y agudo de las enfermedades agudas.Entremos en detalles.

Corresponde á la pleuritis, neumonitis y á cualquiera otra afeccionaguda del pecho, por la fiebre, la turgencia de la cara, las punzadas enel costado, la tos dislacerante, y por el terror, la agitacion, laansiedad estrema, síntomas característicos de esas especies deflegmasías en que la respiracion está comprimida. Su indicacion en laneumonía no se estiende mas allá de los síntomas que manifiestan unacongestion mas ó menos violenta; porque los esputos rojizos pertenecen ála brionia. Una neumonía, sin embargo, puede ser parcial y renovarsesobre otro punto, mientras que la parte del pulmon afectadoprimeramente, ofrezca un grado mas avanzado de la enfermedad, lo cualesplica 47 la necesidad de volver á veces al acónito, si bien por pocotiempo.

En la simple pleuritis, este medicamento solo está indicado por lafiebre y la fluxion local. El efecto debe ser pronto; y sin aguardar masde un dia, se debe recurrir al árnica ó á la brionia, generalmente áeste último, mas tarde ó mas temprano, para evitar la exudacion y el quese formen falsas membranas. La pleuritis crónica reclama generalmente el ranúnculo escelerado, la cebadilla y el sulfuro de cal. Dirémos alefecto y con relacion á todas las fluxiones y congestiones posibles, quecuanto mas activas y de sangre roja sean, hasta el derrame plástico,tanto mas indicado está el acónito en su principio; pero el tiempo desu uso será tanto mas corto, cuanto mas rápida sea la marcha de laenfermedad.

Las afecciones catarrales reclaman el uso del acónito en aquelloscasos principalmente en que la flegmasía local domina á la fiebre, perocon la condicion de que esta haya precedido, aun cuando ya no exista. Latension, el eretismo, una cefalalgia obtusa, frontal, dolores erráticos,sed y la sequedad de las superficies exhalantes le indicansuficientemente; y si la causa ha sido un aire frio y seco, el acónito la combate con ventaja; todas las flegmasías están en este caso, hastael punto que si la pleuresía no reconoce esta causa, no es propia de acónito.

Debemos confesar que se abusa de este medicamento en estas especiesmorbosas, porque es raro que no ofrezcan alguna relacion terapéutica;pero estas relaciones son mas propias de otros medicamentos que obrensobre el sistema sanguíneo. La tos fuerte, llena, por ejemplo, no es maspropia de él que la diarrea catarral 48 ó la otitis y la otorrea de lamisma naturaleza. ¿No se ha dado inútilmente el acónito en muchasbronquitis y gripes, que la brionia, la cicuta, el mercurio y la escila hubiesen curado en menos tiempo? Permítasenos una reflexionrespecto á las bronquitis de los niños. Cuando la tos es húmeda, traganá veces masas considerables de mucosidades que no saben espectorar,resultando un embarazo gástrico para el que un ligero purgante esfrecuentemente muy oportuno, pues tiene la ventaja de desobstruir lasprimeras vías y determinar una revulsion favorable sobre el tubointestinal; pero una dósis de emético en lavativa ó de vino emético,seria aun preferible por los efectos especiales del tártaro estibiado.

Otra observacion más relativa á los niños. Desde que se observa en losniños una tos que por sus accesos mas ó menos violentos con ronquera enel intérvalo, se teme la invasion del crup, es conveniente agregar el sulfuro de cal al acónito, alternándoles á intérvalos mas ó menosaproximados. El acónito es, en fin, el primer medicamento que se debeemplear en el crup sin insistir mucho, si en poco tiempo no produce unamejoría sensible. La formacion de una simple exudacion en las amígdalasle escluye formalmente; se debe recurrir al mercurio, iodo, bromo, sulfuro de cal, á menos que no se prefiera alternarle con la ipecacuana ó la brionia por algunas horas.

Los síntomas del acónito son análogos á los de la angina de pecho, alasma de Millar, dolor violento detrás del esternon, en la region delcorazon, reproduciéndose por accesos. Esta afeccion está siempreasociada á una sensacion de debilidad y á un vértigo que puede elevarsehasta el síncope; el arsénico participa 49 como el acónito de loshonores de la curacion. Hablamos aquí de esta neuralgia en consideracioná su agudeza y á su sitio.

La peritonitis reclama acónito en su período de concentracion, conansiedad, calosfríos violentos, pulso pequeño y contraido, alteracion dela cara. Es muy poco útil en el primer período, en el estado agudosimple, á no ser que no se le ayude con otro medicamento mas apropiado,y es menester aproximar las dósis sin insistir mucho.

Conviene mejor enla gastritis y enteritis que reclaman dósis repetidas con insistencia,mientras que la enfermedad no se agrave, ó por poco que se alivie, puespuede bastar por sí solo para triunfar, cuando es simple; la colitis,cualquiera que sea, obtiene del acónito muy pocas modificacionesfavorables.

En las afecciones reumáticas, bien se puede decir que el acónito soloes apropiado á la forma febril; se le puede administrar en el período deagudeza, pero no es indispensable; la brionia llena la indicacion defondo, y muchas veces hasta de forma, es decir, que corresponde á lanaturaleza de la enfermedad, así como á su modo de manifestacion.Citamos la brionia como un medicamento generalmente indicado en estasafecciones, sin prejuzgar otros, tales como: zumaque, nuez vómica, belladona, mercurio, quina, tártaro estibiado, etc. En laelectividad propia de los medicamentos, unos se dirigen al corazon,otros á las membranas serosas, este á la cabeza, aquel á los nerviosespinales. Hé aquí algunos datos sobre las fiebres reumáticas en elprimer período, cuando el acónito puede disputar la indicacion á otrosmedicamentos.

Desde los primeros síntomas de la invasion, cuando 50 el diagnóstico estáaun indeciso, el acónito está indicado. Obra siempre muy bien,cualesquiera que sean las partes afectadas: las membranas serosas, lostejidos fibrosos y tendinosos ó aponeuróticos, con tal que hayatumefaccion inflamatoria fija, ardores febriles, dolores lancinantes ytensivos, pesadez y dolor por el movimiento y el tacto, y sensibilidadesquisita de la parte. Pero cuando estos casos son debidos á unprincipio gotoso, reclaman la quina, la sabina ó el árnica,mientras que si el frio húmedo ó el contacto del agua es la causa de laafeccion reumática, el zumaque venenoso ó la dulcamara deberáadministrarse prontamente en lugar del acónito; la brionia lereemplaza frecuentemente ó le sucede bien pronto cuando hay eretismo,dolor violento en la cabeza é hinchazon roja y lustrosa de la parteafecta, acompañando á esto grande susceptibilidad y doloresintolerables. El sudor en estos casos contraindica el acónito y requieremas bien mercurio, ó tártaro estibiado; el acónito corresponde, enlas fiebres reumáticas, si el calor es halituoso ó madoroso todo lo más.

Omitimos hablar de una multitud de flegmasías en las que el acónito solo cubre ó está indicado en el principio y primer período de agudeza,pues juzgamos que el lector no olvidará los principios que deciden suuso. Así pues, la inflamacion de los órganos en que no abunda la sangrearterial, es poco ó nada análoga á este medicamento: tal es la oftalmía,que para exigir acónito, debe tomarse en sus prodromos, antes delestado inflamatorio, lo cual sucederá rara vez. Mas la oftalmía franca ócatarral, que se puede denominar erisipelatosa y en la que los tejidospróximos al ojo están mas afectados que este órgano ó la conjuntiva,pertenece 51 al acónito, aun cuando bien pronto son otros losmedicamentos oportunos.

El tratamiento de la mayor parte de las fiebres exantemáticas empiezapor la brionia ó por el acónito, segun la causa de su especialidadespansiva y de su accion regularmente inflamatoria. La belladona yla pulsatila tienen especialidades mas estensas que las de losanteriores en iguales casos, y aun superan al acónito; preceden por elcontrario con ventaja el azufre, mercurio, zumaque venenoso, staphisagria y brionia en las afecciones eruptivas febriles en queestos medicamentos puedan estar indicados. La miliar febril simple, ysobre todo la purpúrea, es muy propia de acónito, así como algunasvariedades pertenecen á la belladona y al zumaque. El acónito esmas eficaz que la belladona en el tratamiento de la escarlatinacomplicada con la púrpura, si bien es general alternarlos en estoscasos.

En las fiebres del dominio del acónito, el estado de tension de losgrandes vasos y del cerebro reacciona dolorosamente sobre el moral,dando lugar al delirio agudo con ideas fijas que subsisten á pesar detener delante la realidad contraria, el coma vigil, la irritabilidad, laansiedad y el temor de la muerte. Este último síntoma tiene tanto masvalor, cuanto mas robustas son las personas y mas bruscamente acometidasde la enfermedad. El acónito corresponde á la somnolencia debida á lacongestion del cerebro y á una plétora sanguínea de este órgano, pero noá la somnolencia efecto de la anemia ó de un estado de asfixia; elinsomnio reclama acónito cuando reconoce por causa un eretismo conorgasmo sanguíneo que puede dominar á la congestion cerebral óprecederla, y que una violenta impulsion del corazon y la escitacionfebril bastan para esplicarla. 52

Se han hecho falsas aplicaciones del acónito en las afeccionesinflamatorias del bajo vientre, en las mujeres embarazadas, en laspersonas dispuestas á hemorróides, mujeres que se hallan en la edadcrítica, en enfermos de neumonías, afecciones tifoídeas y en unamultitud de casos en que predominan la accion del sistema venoso, laelaboracion crítica ó pútrida de la sangre, una inflamacion falsa, unéstasis sanguíneo simulando congestiones flegmásicas, afecciones todascon las cuales no tiene el acónito relacion alguna. Este medicamento,repetimos, exige la participacion activa del sistema arterial; pero,puesto que hemos escluido en general de su accion las afecciones delbajo vientre y del útero, preciso es establecer una notable escepcion,comprendida sin embargo en la regla general. Esta escepcion es relativaá ciertas amenorreas eréticas en jóvenes que aun no han contraido elhábito á congestiones venosas, si así podemos espresarnos.

Suspendemos aquí el detalle de las indicaciones del acónito en lainmensa tribu de flegmasías febriles, para terminar diciendo algo sobrelas hemorragias. Las que el acónito cura, son activas, congestivas yeréticas, con fiebre, calor local, pulsaciones y pérdida de una sangreroja que se coagula prontamente. Solo el árnica puede disputar al acónito sus indicaciones hemorrágicas, especialmente cuando predominael eretismo, ó si no hay fiebre. Hay no obstante indicaciones sacadasdel órgano asiento de la hemorragia, como la del estómago é intestinos,que exigen la nuez vómica y el arsénico; la epistaxis se acomodamejor al azafran y árnica; la metrorragia prefiere la canela, la ipecacuana y la manzanilla. La hemoptisis reclama siempre el acónito cuando hay fiebre, si es que no alterna con árnica 53 ó brionia, despues de su efecto sedativo sobre la circulacion. Yatendremos ocasion de hablar de otros medicamentos contra lashemorragias, y se verá que hay algunos que gozan en estos casos de unaespecialidad de accion muy notable, como son: árnica, centenocornezuelo, mil hojas, quina, los ácidos minerales cuya accion enlas hemorragias pasivas y pútridas ya indicarémos.

3.º Estado sobreagudo.—Ya sabemos que la utilidad de acónito eneste período de las fiebres es muy limitada. Por regla general, cuandoun enfermo ha llegado á este estado, es muy conveniente prescribir unacantidad de acónito para tomarla en algunas horas y por fracciones, áfin de debilitar la violencia de la fiebre hasta el grado que sea dableen las atribuciones de este medicamento; el acónito, en efecto, tieneentre sus síntomas algunos de los característicos de las fiebres en suapogeo; su pulso llega por su pequeñez y dureza al mas alto grado deagudeza; corresponde por lo mismo á la gastritis y pericarditissobreagudas; pero es preciso usarle sóbriamente á fin de no dejar pasarlos momentos en que pueden jugar otros medicamentos mas directamenteindicados.

Los síntomas mas graves del acónito son: grande ansiedad, angustia,inmovilidad, mas bien que postracion ó adinamia; accesos dedesvanecimiento, con opresion momentánea de las fuerzas, conatontamiento y fijeza de la mirada, cara pálida y aun hipocrática, ojoshundidos, ó bien cara azulada, inyectada, sudor viscoso, petequias:estos síntomas, repetimos, pueden indicarle si existen con un estadoerético; sin predominio de los fenómenos nerviosos ó atáxicos, que lafiebre no haya tenido ni tenga irregularidad estraordinaria en sumarcha, 54 y que los fenómenos locales ó especiales hayan conservado larelacion de subordinacion con el estado del sistema circulatorio.

Existen en esta época de la fiebre algunos síntomas característicos quepueden conducir al uso de acónito, como la sequedad y el ardor de lalengua y de la boca que disten de la fuliginosidad, las exacerbacionesnocturnas, el sudor en las partes cubiertas, sensacion á veces de friointerno, al que sucede otra sensacion de calor vivo; la sequedad de lasmembranas mucosas es muy pronunciada, las orinas sedimentosas, sedardiente, pulso tirante y algunas veces pequeño y frecuente.

4.º Estado crónico.—Que la fiebre disminuya de intensidad, ó que paseal estado sobreagudo, ó que se prolongue retardando ó prolongando unaconvalecencia mal determinada, el acónito puede estar indicado, peroalternado con el licopodio, el azufre, ó algun otro medicamento cuyaaccion se estienda hasta la fibra, hasta la nutricion, hasta laplasticidad. Debilitada ó profundamente alterada la vida por laenfermedad, reclama otra cosa que un simple antiflogístico como el acónito; porque si la irritacion sanguínea que subsista puedereclamarle, la indicacion vital que resulta del estado general, debellamar la principal atencion del práctico.

No es esto decir que no pueda ser útil aun en las lesiones orgánicas,sino que será muy accidental y solo por la recrudescencia de lainflamacion anunciada por calosfríos, incomodidades, calor y fiebre.

Las afecciones crónicas que corresponden á acónito son poco numerosas,y tienen todas un sello febril ó de eretismo, como se ve por lossíntomas siguientes: irritabilidad moral, insomnio, síntomas gástricos,piel amarilla 55 y seca, cefalalgia habitual y supra-orbitaria,movimientos congestivos en diversos puntos, ligeras epistaxis,palpitaciones, deposiciones duras, negruzcas, pero con forma regular,orinas encendidas y calientes, rigidez y sensacion como de contusion enlos miembros, pulso vibrátil y agravacion por la noche. Las afeccionesen las que menos indicado está el acónito, son: caquexias y fiebreshécticas, frecuentes recidivas de irritaciones mucosas, ya vaginales, yabronquiales, en el engrosamiento de las membranas y su adelgazamientopor la disminucion de la tonicidad á causa de congestiones vascularesrepetidas.

Se le cree eficaz por algunos síntomas en las leucorreas ligeras, en lasirritaciones uretrales, la flegmasía alba dolens y la eclampsia de lasrecien paridas. Juzgamos que serán muy raros los casos de esta especieen los que el acónito pueda ser útil. Lo mismo decimos de las afeccionesmentales con ideas fijas ó con alternativas de alegría y desesperacion,ó con temor escesivo de la muerte.

Todos los síntomas de espasmos, preliminares de una afeccion grave,corresponden mejor al acónito que á ningun otro, inclusos los primerosmomentos de una hernia estrangulada, aun cuando los fenómenos deconcentracion anuncien la participacion de los grandes aparatosorgánicos en la lesion local, porque aun en este caso, el acónito puede impedirlo; pero los momentos son cortos y pocas veces está elmédico presente.

Importante es apreciar el carácter de las enfermedades crónicas por losconmemorativos y la etiología, como se ve por el siguiente ejemplo: siun eczema situado en la pélvis, ó un dartro exudante, ó si, en fin, unprurito vaginal con leucorrea hubiese desaparecido, 56 desarrollándoseantes una gastralgia, y hay sed, dolor fijo, lancinante, agravacion porel movimiento y el reposo, sensibilidad en el epigastrio á la presion,el acónito podrá aliviar; pero para curar es necesario dar losmedicamentos indicados en la enfermedad que desapareció.

Hé aquí otro ejemplo mas á propósito para nuestro objeto: una jóven deveinte años y de robusta constitucion fué atacada de clorosis; una vivaimpresion de miedo, si bien no la suprimió sus reglas, desarrolló unestado que, fisiológica y patológicamente, era lo mismo, puesto que diólugar á un flujo de sangre abundante, á una congestion en el útero quese presentaba en la época catamenial y hacia difícil la rehabilitaciondel flujo menstrual; habia cólicos, pesadez en las piernas, calor éincomodidad en el bajo-vientre, hinchazon de la vagina y exudacionhemorrágica. Estas congestiones han producido un eretismo del útero y unestado de tension en este órgano, que era un obstáculo irritativo alrestablecimiento del flujo periódico. En esta afeccion se observaron alprincipio fenómenos simpáticos nerviosos, espasmódicos; se desarrolló enel ínterin la anemia, producida por la influencia del eretismo yareferido, por la disminucion de las secreciones, cefalalgias variadas,sed, aridez de la piel, ó por sudores debilitantes ó calores acres. Elremedio de este estado crónico será el acónito, pero con la sola mirade sostener el efecto de otros medicamentos.

Las neuralgias que en este párrafo mencionamos como propias de acónito, además de ser congestivas y caracterizadas por un eretismogeneral ó local, su accion electiva sobre el nervio trigémino las da elprincipal rango. Uno de los caractéres de las neuralgias de este 57 medicamento es el de que se alivien con el frio, ó por el aire fresco almenos, por el reposo y la inmovilidad. Generalmente las que correspondená acónito son lancinantes y nocturnas, ó si se reproducen por accesosy hay calor y aun rubicundez en la parte, y que á las lancinacionessucede una sensacion como de contusion ó magullamiento.

El carácter del dolor es insuficiente por sí solo para fijar la elecciondel medicamento, pues el dolor lancinante, por ejemplo, pertenece á masde treinta, siendo necesario atender al conjunto de síntomascaracterísticos, á la facies del medicamento, adaptada á laconstitucion del enfermo, á su género de vida, á las causas que hanproducido la neuralgia, cuyas circunstancias todas determinan elcarácter de un medicamento en particular. Las neuralgias reumáticasdebidas á la influencia de un frio seco, las ocasionadas por un calorescesivo y por el ácido carbónico, son del dominio del acónito, asícomo las que se sitúan en el corazon, y otras muchas acomodadas á ladiscrasia y electividad del medicamento, y que reconocen por causa unaactividad sanguínea, arterial, y quizá una irritacion del neurilema, unaplenitud de los vasos que se estiende á los nervios y sus membranas.

Digan lo que quieran los terapeutistas, entre los cuales se cuentanalgunos modernos, el acónito no es un medicamento principalmenteantineurálgico; su especialidad es la actividad arterial exagerada.Aunque baste él solo para curar algunas neuralgias, y aun cuandoelevando la dósis se estienda su potencia curativa á mayor número deestas afecciones, es lo mas regular que se curen administrando despuesdel acónito otros medicamentos cuya accion sobre el sistema nerviosoes 58 mas especial ó directa, como la manzanilla, el café, el eléboroblanco, la cochinilla, la belladona, el zinc, la nuez vómica yel arsénico. En muchas ocasiones, para obtener la curacion deneuralgias crónicas producidas por una causa mas íntima y oculta, comola sífilis, la artritis, el herpetismo, etc., hay precision de recurrirá medicamentos cuya accion, si bien es menos directa sobre los nervios,es mas profunda y mas constante sobre los tejidos, entre los cualespodemos citar al mercurio, ácido nítrico, azufre, thuya, sílice y licopodio.

No terminarémos este estudio del acónito sin completar el cuadrosintético de sus efectos, indicando sus relaciones con la constitucion yparte moral de las personas sometidas á su influencia. En su accionaguda, armoniza con la constitucion sanguínea, con sugetos biennutridos, alegres, indiferentes ó descuidados, jóvenes ó adolescentes;por

su

accion

crónica,

tiene

relacion

con

la

misma

constituciondeteriorada y convertida en mas nerviosa á consecuencia de privaciones,padecimientos y de una hematosis insuficiente; en estos casos, el morales triste, inquieto y dispuesto á sobresaltos interiores.

Corresponde tambien perfectamente el acónito á las causas de lasinflamaciones en general; á la primavera, la juventud, una alimentacionescitante, el uso inmoderado de los placeres, el tiempo seco y frio, lainsolacion, el susto, la cólera, las impresiones vivas y profundas.

El recomendar á los terapeutistas de la escuela hahnemanniana el quearmonicen el medicamento, no solo con los síntomas del físico, sinotambien con los del moral, no es una cosa insignificante y de pocaimportancia: esta recomendacion se enlaza muy bien con la necesidad en 59 que se halla el práctico de formarse la idea mas justa posible de laconstitucion que el medicamento tiene tendencia á favorecer ó provocar,por la série de modificaciones que imprime al organismo. Esta necesidadestá limitada al deber de conocer los efectos del medicamento sobre elhombre sano, para aplicarle á la enfermedad conocida en sus síntomas; yel conocimiento de los efectos sobre el moral emana de los efectosfísicos.

Más, así como no es posible que el mismo medicamento produzca en todoslos indivíduos los mismos síntomas físicos; así tambien los síntomasmorales de un medicamento varian segun las personas sujetas á laesperimentacion, sin perder lo que hay de esencial y característico enellos. Se concibe bien que las observaciones sobre el modo decomportarse los séres inanimados sean y permanezcan invariables; que sesepa la hora y hasta casi el segundo en que se verifica el paso de latierra por su perihelio en su inmutable rádio vector; admitimos que nohaya ni aun un segundo de error en el cálculo aplicado á la revolucionanual de nuestro planeta; que las influencias siderales y las fuerzasastronómicas no alteren en lo mas mínimo la composicion y densidad delos astros; pero la ciencia del hombre no puede establecer la certeza ensus observaciones y estudios analíticos, porque la vida está sometida ámil influencias distintas, y porque tiene por objeto, por fundamento,organismos muy variables y susceptibles de ser diversamente afectados.El hombre difiere de sí mismo á cada instante y en las varias épocas desu existencia, en sus órganos, en su sensibilidad, en sus disposicionesde irritabilidad, de absorcion, de escreciones, etc.

Supérfluo creemosdemostrar en este momento el cómo influye el físico sobre el moral. Losmedicamentos 60 y las causas morbosas influyen sobre uno y otro, del mismomodo que el moral influye sobre el físico, sobre la enfermedad y sobrela accion de los remedios. Esperamos, que en su dia estos estudios haránresaltar estas verdades, dándolas un carácter práctico y haciendo de losmedicamentos agentes capaces de modificar el organismo, hasta el puntode hacer cambiar las disposiciones morales que dependan de su estadofísico.

El acónito produce la agitacion, la angustia, la inquietud, el temorde la muerte ú otros síntomas que se aproximan á los característicos yque en cierto modo lo son, como los llantos, los gemidos, lairritabilidad, la misantropía y el miedo, que conduce á huir óescaparse.

Dósis. —Las afecciones agudas soportan bien las dósis menos débiles de acónito, hasta la misma tintura; y cuanto mas simple y decidido es elcarácter inflamatorio, mas eficaz y pronta es su accion. Lo mismo sucedecuando se le usa en el período prodrómico. Pero su influencia es decorta duracion y tanto menos persistente cuanto mas viva es la fiebre;de esto resulta la necesidad de repetir las dósis con tanta mayorfrecuencia, cuanto mas aguda es la afeccion y que la enfermedad agotamas pronto su accion. Hay afecciones neurálgicas que se acomodan mejor ádósis mas elevadas, como, por ejemplo, en el tic doloroso de la cara yla angina de pecho.

Mientras que el carácter inflamatorio persista, auncuando se alivie, se debe insistir sobre el acónito y repetir susdósis: el mejor indicio de su utilidad es el pulso que disminuye defrecuencia al cabo de algunas horas. Conviene algunas veces administraren el intérvalo del acónito varias dósis de un medicamento cuya acciones análoga á la suya en la enfermedad que se trate, como la belladona,la manzanilla, la pulsatila. En las 61 exacerbaciones agudas de lasflegmasías crónicas y en el período subagudo de ciertas fiebres de largaduracion, la alternacion del acónito y del azufre produce escelentesresultados. El tipo de la accion benéfica del acónito es la fiebreinflamatoria: este medicamento la modifica prontamente por una reaccionseguida de sudor, de calma y de un sueño reparador.

Jamás se verá el médico obligado á elevar la dósis mas allá de 10 ó 12gotas de la tintura en 6 onzas de agua para todo el dia. La dósis comun,en la fiebre y la amigdalitis por ejemplo, es de 3 á 4 gotas de laprimera atenuacion diluidas en agua.

En las neuralgias ú otrasafecciones muy propias del acónito, no se debe bajar de la terceraatenuacion.

AGARICO MOSQUEADO (AGARICUS MUSCARIUS).

§ I.—Historia.

Familia de los hongos y de la criptogamia de Linneo, de la que seconocen algunas centenas de especies de agáricos, si bien solo nosocuparémos del agárico[17]

mosqueado ó pintado ú hongo carmesí, yde cuya sustancia activa nada dicen los terapeutistas. Murray[18] sinembargo ha manifestado el uso que se ha hecho de él en ciertasinduraciones linfáticas de las amígdalas, en las manchas de la córnea,las úlceras callosas, los temblores musculares y la epilepsia.

Aunque el agárico moscado tiene en su patogenesia varios síntomas quees preciso separar, como los suministrados por ejemplo por un dartroso,esperiencias recientes 62

hacen á este medicamento recomendable poralgunos efectos aun no observados.

Estamos distantes de atribuirlepropiedades reales contra estados diatésicos y herpéticos como algunosautores creen, pues este medicamento no parece que tiene una influenciaconstante sobre la nutricion.

Pocos medicamentos ofrecen, como el agárico, síntomas accesoriosinsignificantes ó de valor dudoso, porque son pocos los que tienen unaaccion mas completamente limitada á la esfera nerviosa. Inútil es, pues,buscar en él otros síntomas nerviosos que los llamados por nosotrosesenciales, opuestos á los que resultan de las fiebres graves y otrasperturbaciones y que denominamos consecutivos ó sintomáticos. Menos aunse hallan indicios que anuncien una lesion de los tejidos y unaalteracion de los líquidos.

En cuanto á los síntomas sanguíneos ygástricos, el valor se deduce de su accion eminentemente nerviosa. No sepuede dar á tales síntomas del agárico la misma importancia que á lossuministrados por el acónito ó la nuez vómica, al menos en la mismacategoría. La apreciacion del carácter dominante de un medicamentoindica el valor de los síntomas que de él se separan.

§ II.—Efectos fisiológicos.

La exaltacion intelectual y física, el delirio y el furor, son efectosinmediatos del agárico á dósis elevadas; son efectos tóxicos talescomo los buscan ciertas poblaciones del Norte que le comen paraproporcionarse cierta especie de embriaguez, como los orientales tomanel haschisch y fuman el opium. Bajo este aspecto, la analogía del agárico con el opio es notable, pues 63 se eleva hasta los efectos deentorpecimiento y asténicos que tanto abundan en otros. Pero hay ladiferencia que estos efectos, en el opio, son producidos porcongestiones y éstasis sanguíneos, mientras que en el agárico dependende una lesion simple de la sensibilidad y contractilidad, en lo que sonantagonistas estos dos medicamentos, siendo el agárico mas análogo á belladona por sus efectos sobre el encéfalo.

Este medicamento parece tener una accion electiva limitada al sistemanervioso general, pues el circulatorio y la vida vegetativa están comosustraidos de su influencia, ó deprimidos mas bien. Este carácter deastenia de los fenómenos nerviosos se estiende á todas lasmodificaciones del organismo y da al agárico un sello especial querara vez se ve tan marcado en otros medicamentos.

Todos los síntomas del pulso se refieren á su pequeñez, su debilidad, sufácil depresion; así es que se le observa muy pequeño, muy lento,filiforme, y aun cuando una causa escitante le acelere, no por eso sehace mas fuerte. La intermitencia es otro carácter del agárico; elpulso es pequeño, desigual, intermitente, falta una pulsacion despues dela 10.ª, 30.ª ó 40.ª: hé aquí por cierto un pulso eminentementeasténico, sin que su carácter deje por lo tanto de ser nervioso.

Dos síntomas solamente indican un aumento de calor, aunque desigual; lasmejillas están quemantes y las manos frias; el calor dura poco tiempo, ysolo tiene lugar en la cama; los calosfríos y sensaciones de frio detoda especie preceden, y generalmente no son precursores mas que deespasmos. El frio es casi siempre irregular, y se reproduce por poco quese descubra ó impresione el aire; la sensacion de frio es á vecesinterior 64

y acompaña con frecuencia á los dolores de cabeza y de otraspartes. El sudor febril es nulo, ó solo se le observa por la noche en lacama, ó como un signo de debilidad despues del cóito, del paseo, ó algunotro ejercicio corporal.

La falta de memoria, la inaptitud á toda aplicacion, la apatía, unaalegría tonta, una locuacidad sin objeto, un delirio que parece elúltimo término de la fatiga ó de la instabilidad, ó bien laindiferencia, la taciturnidad, el abatimiento, la tristeza y el malhumor, anuncian para el cerebro, no la actividad, sino un estado pasivoque se ve en la somnolencia y el sueño profundo, dos síntomas referidosvarias veces á propósito de espresar los efectos de la fatiga física ymoral, muscular y nerviosa; la inquietud que se esperimenta en laspiernas y que retarda ó altera el sueño, es circunstanciacaracterística. El sueño, en fin, no es reparacion de las fuerzas, sinouna tregua incompleta de la irritabilidad, porque es con frecuenciainterrumpida ó agitada por inquietudes, sueños penosos é intranquilos,siendo preciso hacerse violencia para salir de la cama y tardando muchoen poderlo efectuar.

Los males de la cabeza no tienen nada de agudos; son dolores sordos,presivos, como de estremecimiento y adormecimiento; la cabeza estáatontada, pesada y con sensacion como de vacío; hay vértigos acompañadosde distintas circunstancias; se esperimenta dificultad para ver, sevacila; pero un esfuerzo de la inteligencia, un acto de la voluntad,tonifican el cerebro y hacen cesar el vértigo; tambien se le hace cesargirando rápidamente la cabeza, movimiento que acumula mayor cantidad desangre.

Los globos oculares están igualmente exentos de dolores; 65 los numerosossíntomas que suministran, se reducen á prurito, estremecimientos ypresion: esta última es la mas frecuente; la frotacion los calma, aunquelo realiza mejor la accion del vino y el calor de la cama. Poca óninguna falta nos hacian estas circunstancias para creerlos procedentesde la debilidad, del mismo modo que algunos fenómenos convulsivos, talescomo los ojos giran en su órbita, los globos se dirigen hácia arriba. Enfin, todos los síntomas de la vision denotan la astenia, como se ve porel oscurecimiento de la vista, por las manchas en el campo de la vision;los objetos palidecen ó aparecen cubiertos de una tela de araña, de unanube; la vista es débil, se ven los objetos duplicados; este es el únicosíntoma de ambliopia, así como se consigna otro de miopia que es el deser necesario aproximar los objetos para verlos distintamente. En laaudicion notamos, el zumbido, una especie de tintineo al aire libre y unruido de glu-glu, parecido al que produce el agua ó vino al salir de unabotella.

Todos los síntomas que acabamos de referir escluyen la idea de unaintervencion activa del corazon. Lo mismo sucede con los que presentanlos órganos digestivos siguientes: dolores y punzadas en el ombligo,hipocondrios, estómago; cólicos, retortijones, tenesmo sin síntomascongestivos, flatuosidades con borborigmos, tension, timpanitis; lalengua está como picoteada en su punta, algo corroida, y presenta capasde diferente aspecto; el epitelio parece á veces algo levantado endistintos puntos de la boca, y hay dolor.

Las funciones genitales están asténicas; hay erecciones sin deseosvenéreos; se presentan por la noche, á causa probablemente de laescitacion que produce la 66

plenitud de la vejiga; si se tienen deseos alcóito, no hay ereccion, ó se carece de sensacion voluptuosa en el acto.La eyaculacion seminal es tardía y seguida de debilidad, de fatiga, depostracion, de sudor abundante; las poluciones nocturnas se presentansin ensueños lascivos; y si en la mujer se observa una menstruacion masabundante, la evacuacion no va acompañada de sensacion alguna incómoda,de síntoma alguno de congestion. Los síntomas del aparato urinario noanuncian flegmasía alguna, pues si el tenesmo, por algunascircunstancias, podria hacer creer en una afeccion de la próstata, elcarácter bien conocido del medicamento conduce á buscar su orígen enalguna estrechez ó estado espasmódico.

La cavidad torácica nos presenta sensaciones variadas, sin doloresvivos; las punzadas sordas, los estremecimientos, las constricciones yopresiones, son las mas ordinarias y comunes, y los dolores lancinantesdetrás del esternon y en algunos puntos del pulmon, son fugaces. Lasensacion de ahogo ó de opresion domina entre los síntomas suministradospor el corazon; si hay algunas punzadas y pulsaciones un poco masfuertes, carecen de calor y solo ofrecen un carácter nervioso.

Los síntomas relativos á los sistemas nervioso y muscular son numerososá contar desde el dolor vivo hasta la debilidad paralítica, últimotérmino del dolor y del espasmo, y resultado infalible del agotamientode las fuerzas nerviosas.

En la cabeza existen los síntomas siguientes: dolores tirantes,presivos, sensacion de un clavo sobre el parietal, punzadas,dislaceraciones por accesos, prurito, frio glacial en la sutura coronalque se estiende é invade la frente, contracciones y temblores distintosde los párpados 67 que se cierran y se abren con dificultad, sensacion deardor en los ángulos de los ojos, punzadas en las mejillas y losmaxilares, contracciones espasmódicas de los maséteros, odontalgia quese limita á una sensacion de prolongacion de los dientes ó un dolorcorrosivo de los molares con pulsacion y dislaceraciones, con dentera delos incisivos inferiores.

Los músculos lumbares, los del dorso y de la nuca son el sitio desacudidas espasmódicas, de dolores generalmente dislacerantes y desensaciones de presion, de cansancio, de debilidad, de rigidez. Estossíntomas son bastante numerosos y variados para simular una afeccion dela médula espinal. Las mismas sensaciones se hallan en los miembrossuperiores é inferiores con síntomas de parálisis: debilidad, laxitud,temblor, movimientos irregulares, adormecimiento, vacilacion, frio,sensacion de quemadura, dolor paralizante y aun calambre en el pié. Elcalambre está aislado en medio de una multitud de otros síntomasneurálgicos.

Para establecer exactamente la esfera de accion del agárico, nos faltaindicar las modificaciones que induce en los tejidos y las secreciones.

El ojo está seco; hay prurito en los oidos y algunos granos en la parteposterior del pabellon. El prurito y cosquilleo se observan en la narizy en las narices; hay alguna irritacion en el interior, sequedad,romadizo, coriza y aun coriza fluente; sale de la nariz, por gotas unhumor parecido al agua clara; estornudos frecuentes, y el olfato que enel coriza catarral está embotado, en el agárico está exaltado. Elprurito es un síntoma muy comun en este medicamento, sin que, como esnatural, se observe erupcion alguna, á cuyo síntoma debemos reunirtambien los pinchazos como por alfileres 68 en el menton. Al estado de lasencías hinchadas, dolorosas y sangrantes, es preciso agregar el punteadoy erosion de la lengua, las aftas observadas cerca del frenillo, lasalivacion abundante y la sensacion de acorchamiento en toda la boca.

Lased es mas pronunciada que el apetito; las náuseas y los vómitos parecendepender, como los cólicos, de la flatulencia y de un estado nervioso yatónico; el tenesmo y las deposiciones suceden á los retortijones; lasdeposiciones son al principio blandas ó como rizadas, y la primera parteescrementicia es la que tiene generalmente el carácter normal. Lasdeposiciones diarréicas van siempre acompañadas de dolores y emision degases. El ano es el sitio de hormigueo, comezon y prurito, sin otrosíntoma; no se ha observado variacion alguna en las orinas, así en sucantidad como en su calidad; y el prurito voluptuoso del pubis, delpene, del prepucio y de la vulva, es un síntoma aislado como el de lauretra y del escroto, é igualmente que el flujo de un moco viscoso porel canal de la uretra.

La laringe y el pecho ofrecen pocos síntomas: la tos es seca yespasmódica, provocada por un cosquilleo en los bronquios: los síntomasrelativos á la respiracion son poco numerosos y puramente nerviosos.

Se sienten algunos pruritos, hasta quemantes, sobre la pared torácica,un grano en el pezon izquierdo y un dolor de escoriacion en variospuntos. Se observa el prurito en el dorso y en el brazo; vesículas queescuecen y corroen, y algunos granos en esta última parte. Los mismosgranos, semejantes en los pequeños á los de mijo é inflamados, seobservan en el dorso de la mano izquierda. La eminencia tenar, elíndice, la tuberosidad isquiática, las piernas, el dorso del pié y sus 69 dedos, son tambien el sitio de algunos pruritos. Los esperimentadores nomencionan mas que un forúnculo en la nalga derecha, y una erupcionmiliar, blanquecina, seguida de descamacion, en la pierna izquierda, yque produce una comezon que obliga á rascarse.

Hemos indicado los síntomas de la esfera vegetativa, no porque loscreamos de gran valor en sí mismos, sino para confirmar su naturalezaasténica. Verdad es que en la esperimentacion pura no se puede obtenermas que los rudimentos de la accion de los medicamentos sobre lostejidos, pero lo mismo sucede con el agárico, y sus síntomas no puedentener la misma significacion que los de otros medicamentos de accionelectiva sobre la piel.

La astenia y la nerviosidad constituyen, segun lo que se acaba de ver,el carácter fundamental de la accion del agárico. Así pues, losdolores que presentan los músculos ó los tejidos blancos, lejos deobservarse en ellos fijeza, hinchazon y rubicundez, es la debilidad y lainstabilidad lo que domina. Hay dolores simultáneos en partes separadas,ó bien que se cruzan de un lado del cuerpo al otro y de arriba á abajo;algunos se desarrollan en la inmovilidad, ó se agravan, ó vice-versa, sealivian con el movimiento, la impresion del aire frio: los síntomas,vértigos y convulsiones, se declaran por accesos mas ó menos frecuentes;pero todo esto no basta para hallar relaciones entre los síntomas y losataques de epilepsia, aun cuando se admita como auténtico el síntoma deun poco de espuma en las comisuras de los labios.

Dirémos para terminar este asunto que pocos medicamentos tienen unaaccion continua, y que cuanto mas se limita su accion á la esferanerviosa, tanto mas intermitente 70 es en los fenómenos neurálgicos yespasmódicos. Esta irregularidad, este ritmo de la accion medicamentosaes fecundo en indicaciones terapéuticas. Hay igualmente pocasenfermedades, especialmente nerviosas, que sean continuas, pues como enlos efectos de los medicamentos, las afecciones invaden por la tarde,por la mañana, por la noche, ó aumentan de intensidad á ciertas horas.Hé aquí caractéres no menos importantes que los resultantes de laagravacion ó mejoría producidas por el calor de la cama ó el frio, porel reposo ó el movimiento, por el agua fria ó caliente, etc. Losprácticos saben muy bien que estos caractéres tienen mas importancia quelos que emanan de la forma lancinante, tirante, dislacerante, etc., delos dolores que generalmente son tan distintos en cada medicamento.

La fisonomía general, el carácter esencial y fundamental del agárico está en su accion nerviosa y en la astenia. La actividad del mismocorazon se debilita: este órgano no se exalta ó es muy accidental el quese verifique; y si bien hay que reconocer alguna reaccion en la acciondel medicamento, su fiebre no difiere de sus movimientos de calor ysudor, que están en relacion del estímulo de una emocion viva, ó quesobrevienen por un ejercicio, aunque sea moderado, en personasnerviosas, debilitadas y casi desprovistas de calor vital. El agárico,en efecto, corresponde muy bien á las constituciones nerviosas,debilitadas, ya presenten cierta gordura con abultamiento ó palidez yaspecto enfermizo, ya sean demacradas y de fibra seca: en uno y otrocaso, el eretismo es una escepcion; la versatilidad nerviosa y ladebilidad constante, hereditaria en los unos ó adquirida por escesosvenéreos en otros, los temblores convulsivos y los sudores debilitantesson habituales, así 71 como la debilidad muscular y visual, los desbaratesde vientre, las palpitaciones, los vértigos, la somnolencia por el dia,los ensueños fatigosos por la noche, la flojedad.

El moral está en armonía con el estado orgánico: estas personas huyen dela conversacion, son indolentes, inconstantes, y descontentos delpresente, se arrojan al porvenir por el poetismo y el gusto á lasprofecías; tienen un sueño ligero, interrumpido con frecuencia, y desdeeste estado enfermizo llegan basta la manía, á accesos de furor, deopresion y palpitaciones, á accesos epileptiformes, á neuropatías, ácierto embrutecimiento. La sensibilidad del cuero cabelludo; el latidoen el vértice de la cabeza, las dislaceraciones lancinantes en eloccipucio y sienes, los sudores por debilidad, sobre todo en las partessuperiores y en el pecho; la rubicundez é inyeccion momentáneas de lacara, el lagrimeo y los bostezos son mas que suficientes para estableceruna relacion terapéutica entre los efectos del agárico y los síntomasproducidos por los accesos venéreos y el funesto vicio del onanismo,vicio que desarrolla en los órganos de la generacion los mismos efectosque el agárico.

§ III.—Efectos terapéuticos.

Las enfermedades, como la ambliopia amaurótica, la odontalgia, losdolores osteócopos, los espasmos clónicos, los accesos epileptiformes,las gastralgias y gastro-atonías con sensacion de hambre, las diarreas ycólicos flatulentos, las neuralgias de la cabeza, del tronco, y el asmaque se cura con agárico, deben ser mas valoradas.

Belladona es confrecuencia el medio principal, y el agárico su mejor auxiliar, perogeneralmente á dósis 72 bastante fuertes, si nos es permitido invocarnuestra propia esperiencia. La belladona, ácido fosfórico y algunosotros contienen al parecer en su patogenesia la esfera de accion del agárico.

Este medicamento está indicado en ciertas cefalalgias con sensacion defrio en la cabeza, en la hemorragia asténica de las encías, en ciertasaftas indolentes, en convulsiones sin fijeza, limitadas á algunosmúsculos, con agilidad y movimientos fáciles, en ciertas erupcionespruritosas ó miliares, en el prurito de los dedos de los piés y en lossabañones de los niños delicados y de personas nerviosas.

Algunos lectores podrán quizá juzgar que hemos dado poca importancia áeste medicamento, pero les dirémos que no obramos así con todos, y quesi lo hacemos con algunos es con el objeto de trazar mejor un estudiosério de la materia médica y manifestar el que hemos seguido.

Dósis. —El agárico mosqueado se administra bajo la forma de tintura óalcoholado.

Es uno de los medicamentos que mas fácilmente se atenúan ydividen. La dósis que preferimos es una gota de la primera atenuacionhasta 5 ó 10 de la tintura en una pocion de 150 gramos, para tomar ácucharadas en las veinticuatro horas.

ALOES (ALOE GUMMI).

§ I.—Historia.

El aloes es un jugo resinoso de una planta de la familia de lasliliáceas, de Jussieu, y de la hexandria monoginia, de Linneo. Estemedicamento es uno de los empleados antiguamente como purgante.

Hahnemann y sus discípulos investigaron sus efectos 73 especiales ydinámicos en el curso de sus esperimentaciones y las apuntaron como víade nuevas aplicaciones. Los efectos del aloes han sido aceptados porMr. Trousseau[19], pero evita el citarle, como lo hace siempre, por norendir homenaje á los trabajos del sabio reformador de la materiamédica.

§ II.—Efectos fisiológicos.

El aloes llama la atencion del práctico por su accion congestiva sobreel sistema venoso en general y el de la vena porta en particular, comolo prueban los dolores cólicos, las deposiciones sanguinolentas y elcalor del bajo-vientre que acostumbra provocar. En la práctica seobserva que es muy conveniente á los temperamentos melancólicos,venosos, con constitucion gastada por los abusos de la mesa.

Correspondeprincipalmente al sexo femenino ó al hombre en la edad madura y en lavejez. No limita su influencia al abdómen, sino que la estiende alpecho, á la cabeza, á todo el sistema venoso, á las membranas mucosasque se engrasan, toman un color mas oscuro y pierden su tonicidad.

Los síntomas del aloes son: tosecilla seca, eructos frecuentes, gasesfétidos, apetito irregular, sed, estreñimiento ó deposiciones diarréicasy disentéricas con ardor pruritoso en el ano y cólicos; las orinas sonescasas, ardorosas, sucias; hay á veces tenesmo, escitacion irritativade los órganos genitales, sensacion de plenitud en el bajo-vientre,diminucion del flujo menstrual con cólicos y tenesmo uterino, ó aumentode las reglas en mujeres débiles; las venas subcutáneas estánabultadas; 74 la piel es terrosa, seca, y se agrieta fácilmente; lascavidades esplánicas, sobre todo el abdómen, son el sitio de dolorestensivos, de latidos, de una sensacion de calor incómodo. La regionhepática está con frecuencia timpanizada, tirante, caliente; el enfermoesperimenta dolores agudos, incomodidades, angustias, y la cabeza mismano está exenta de síntomas congestivos con sensacion de una barra ó pesoen la base del cráneo.

§ III.—Efectos terapéuticos.

El aloes produce, segun resulta de sus efectos fisiológicos, unaactividad, una plenitud venosa, que sus indicaciones están claramentelimitadas á los casos morbosos caracterizados por esta venosidad, locual esplica el por qué, á pesar de las recomendaciones de losterapeutistas, la administracion del aloes no determina loshemorróides, si bien molesta con frecuencia al bajo-vientre: estoesplica tambien cómo este medicamento, dado para libertar al cerebro decongestiones crónicas, segun los consejos de la rutina, hace á estasmismas congestiones mas tenaces y agrega fenómenos mas graves, como lahipocondría y los éstasis venosos abdominales.

Preciso es, para utilizar las propiedades del aloes y obtener felicesresultados, administrarle á dósis débiles, si bien con ciertacontinuidad algunas veces. Es utilísimo en las plétoras de la cabeza,del pecho, del abdómen, cuando dependen de un raptus sanguíneo que tengasu punto de partida del sistema de la vena porta. Se le emplea conventaja en todos los accidentes congestivos debidos al molimenhemorroidal incompleto, abortado, suprimido, y tambien al molimencatamenial 75 en las mismas circunstancias. Generalmente en estos casos elsistema venoso de todo el organismo y el del abdómen en particular, hansido muy escitados por causas como la buena mesa, la vida sedentaria yla edad madura, causas que tienden á exagerar la accion de este sistema,dilatando sus vasos por congestiones y éstasis frecuentemente repetidos,y que se estienden á otras cavidades y á otros órganos, ya por simpatía,ya por las leyes de la fluxion.

Las enfermedades que dependen de este estado de cosas, son aun propiasdel aloes, como algunas palpitaciones, embarazos gástricos,infartaciones del hígado y la diarrea biliosa. En todos estos casos laindicacion del aloes se saca de los síntomas concomitantes enumeradosentre los efectos fisiológicos.

Dósis. —En las dósis débiles, por ejemplo, una gota, mas ó menos, de latintura, son en las que se hallan los efectos mas especiales y útilesdel aloes. Dada esta dósis en agua por pequeñas fracciones, modificala vitalidad y disipa las congestiones y los éstasis venosos, mientrasque las dósis elevadas les agravan siempre. La derivacion ejercida porlas dósis de la misma sustancia, como 10 ó 20 centígramos de una vez, sialivian momentáneamente, perjudican algun tiempo despues, por laexageracion del estado venoso y por una escitacion anormal de la mucosarecto-anal que puede simular algunas veces las hemorróides, pero que selimita ordinariamente á desarrollar la diátesis; y que crea fenómenossérios á medida que se desarrollan los efectos del medicamento. 76

ALÚMINA (ALUMINA.—ARGILLA).

§ I.—Historia.

Se estrae la alúmina del alumbre por medio del amoníaco segun losprocedimientos indicados en la farmacopea. El precipitado obtenido es la alúmina pura, ú óxido de aluminio.

Este medicamento, desconocido hasta hace poco, ha sido empleadoprimeramente en Alemania. Hahnemann hizo de él un objeto de sus estudiosy le introdujo en la materia médica. Debemos sin embargo citar alprofesor Ficinus, en Dresde, y á los doctores Wesse y Sciler que le hanrecomendado en las diarreas y disenterías rebeldes.

La mayor parte de los autores modernos guardan silencio sobre la alúmina, pero los que deseosos de seguir los progresos de laterapéutica, hacen mencion de este medicamento, están acordes sobre lanaturaleza eminentemente crónica de su accion y de sus efectos masespeciales. El doctor Teste[20] está sobre esto muy esplícito, y los quedan á la alúmina alguna importancia en el tratamiento de lasenfermedades agudas, solo han procedido por ideas teóricas. Aislan losgrupos de síntomas que demuestran alguna agudeza, de otros grupos á queestán unidos y de los cuales dependen, y que revelan una lesion profundade la vitalidad en el sentido de la atonía, así como una falta deplasticidad, en lo cual este medicamento es opuesto á la thuya y al carbonato de cal, cuya accion electiva se ejerce en la 77 misma esfera,pero exagerando la fuerza plástica ó determinando su aberracion.

§ II.—Efectos fisiológicos.

La accion de la alúmina produce á la larga una diátesis asténica queno solo escluye el eretismo como elemento esencial, sino que le encadenay evita. Los accidentes febriles que figuran en esta diátesis, solo sontendencias del organismo para proporcionar al sistema nerviosoganglionar el grado de actividad que ha perdido, porque la alúmina obra particularmente sobre este sistema, y sus estados febriles sugierenla idea de una fiebre lenta, especie de fiebre regeneradora que producesus mas grandes modificaciones en la esfera vegetativa, en laplasticidad. Los mismos dolores y los fenómenos de la sensibilidad ponende manifiesto la afeccion del sistema nervioso de la vida de relacion,al no presentar los caractéres de la esencialidad, y al referirse engeneral á la afeccion de los órganos de la vida animal, resultando queno puede asignarse á ningun grupo de síntomas un estado agudosuficientemente caracterizado. Este carácter de la alúmina emana delconjunto de sus síntomas y está además apoyado por la clínica.

Otro carácter que se debe consignar, es el que consiste en ladisposicion particular de la piel á lesiones, que asténicas en unprincipio, no dejan de acompañarlas algunos fenómenos de irritacion, sibien estos aceleran el movimiento de descomposicion y no el derestauracion: esta exaltacion de la fuerza de descomposicion y deeliminacion quizá no sea debida mas que á el processus plástico, lo cualesplicaria tambien 78 la falta de colecciones serosas, de exudaciones y dehipertrofias, entre los fenómenos atribuidos á la alúmina. En estesentido y bajo su influencia, es como se manifiestan las afecciones delas membranas mucosas.

Los fenómenos simpáticos generales son con principalidad nerviosos; lamisma escitacion sanguínea está subordinada á aquellos, y estosfenómenos arrancan de un estado de debilidad y de discrasiacorrespondientes á las lesiones producidas por un vicio, como elherpetismo, que obra en la profundidad de los tejidos, sobre la vidavegetativa y sobre el conjunto de las membranas mucosas. Lógico espensar, y los hechos lo prueban superabundantemente, que los diversosvírus ó miasmas crónicos que atacan al organismo, afectan diversasformas en los distintos períodos de sus evoluciones, es decir, que semanifiestan en la piel, en los gánglios linfáticos y las glándulas, enlos huesos y los órganos parenquimatosos, sobre las membranas mucosas yen las misteriosas vías de la nutricion; que vuelven á la piel ó á losórganos anteriormente afectados por ellos, modificándose en su espresionfenomenal; y que en estos diversos estados, bajo las diferentes formas,todos estos vírus ó miasmas, inclusa la misma sífilis, pueden merecerlos epítetos de primario, secundario, terciario, quaternario, segun elaparato orgánico que afecten en una época dada de su marcha invasora.Pero esta marcha es tanto mas oculta, y dificulta tanto mas conocer lacausa del mal, cuanto mas se generaliza este por una propagacioncreciente, y á medida que, partiendo de un órgano ó aparato orgánicodeterminado, penetra sucesivamente en todos, y concluye por fijarse,confundiéndose con los hábitos funcionales y vitales, con suspropiedades convertidas en menos refractarias 79 ó vivas, pero no por esomenos perniciosas.

Combatido el organismo por tantas y tan funestas causas, puede sufrirdistintas alteraciones que correspondan á la competencia de diversosmedicamentos. La alúmina reclama los casos en que no haya que deplorarlesiones orgánicas internas, sino los en que la vitalidad estédisminuida, y en los que falten ciertos materiales necesarios á lanutricion del sistema cutáneo y de sus accesorios; lo cual esplica elque la piel esté dispuesta á varias lesiones que tienden á estendersepor la carencia de jugos reparadores, y que las uñas sean frágiles y quelos cabellos se sequen y se caigan.

Hay pocos medicamentos, cuyos síntomas morales exijan una apropiaciontan exacta á los de la enfermedad, y cuyo conjunto de síntomas mejorcaracterice su accion general sobre la economía, como la alúmina. Lasfacultades mentales están decaídas, la inteligencia apática, versátil;la memoria es débil, el humor variable, y con mas frecuencia importuno éirascible; muchas veces hay ansiedad ó indecision, que es el caráctermoral de las personas que hace mucho tiempo padecen ó que estánsometidas á la instabilidad de una salud cada dia mas alterada, yentregadas á las dudas de su restablecimiento. Y si á pesar de sustemores exagerados, de su ineptitud á todo trabajo y de su decaimientomoral, hay á veces momentos lúcidos de actividad intelectual, es parahacer despues mas penosa su vuelta al estado anterior y para maslamentarse de su impotencia.

Las funciones de la vision y de la audicion están en armonía con esteestado, pues se observan alteraciones varias, debilidad de la vista,estremecimiento y centelleo en el campo de la vision; tendencia állevarse 80 la mano para separar moscas y telas blancas que revolotean; seve un círculo alrededor de la luz, y los objetos aparecen amarillos; enel oido hay zumbidos, ruidos como de campanas, silbidos, ó de otra vozque no es la suya.

Entre los síntomas que confirman la influencia de la alúmina en elsistema circulatorio, es el de un frio interno que se espresa porcalosfríos y que persiste á pesar del calor esterior, que generalmentees parcial y limitado á las estremidades, aunque en ocasiones recorretodo el cuerpo. Los piés y manos están temblorosas y heladas, pero noazuladas; no hay sed, pero sí existe, como en todas las discrasias quealteran profundamente la economía, una gran sensibilidad al frio, frioque penosamente se corrige en la cama, pero que solo con estacircunstancia se mejora. Además, el movimiento aumenta el frio, y pareceque cada esfuerzo obra disminuyendo la suma de fuerzas radicales.

No es raro que la reaccion se límite al desarrollo de calor en lasestremidades y la cara con dolores congestivos en la cabeza, vértigos,palpitaciones, incomodidades y rubicundez oscura de las mejillas. Elcalor y el orgasmo tampoco son generales, y los calosfríos alternan conel calor, el cual rara vez es universal, ni interno á la par queesterno; pero va acompañado de escitacion sanguínea y abatimiento, sibien no tiene constancia ni gran duracion y que la sed no se hacesentir. Esta fiebre empieza ordinariamente por la tarde, durante el friofisiológico de la digestion, y afecta el tipo tercianario.

Al asignar á esta fiebrecilla muchos síntomas del pecho y de lasvísceras abdominales, se la aproxima naturalmente á la fiebre héctica, ómas bien, á esa fiebre 81 completamente nerviosa, remitente, cuyaexistencia escluye las lesiones orgánicas y que es el resultado de unadiscrasia generalmente herpética, de una caquexia que puede denominarse mucosa por el carácter particular que la dan las alteraciones de lasmembranas mucosas y la alteracion de los jugos escretados por ellas.

La falta de calor vital demuestra la debilidad orgánica y la pocaactividad del processus plástico. El sugeto es friolero, y tiene frioaun cuando en distintos sitios siente calor. La debilidad de la vista ydel oido se observa en los otros sentidos, en particular en el delgusto; sus sensaciones varian mucho, pues esperimenta sabor amargo,ácre, dulzoso, mucoso, insípido; el apetito no es menos variable; hayrepugnancia á los alimentos, y siente la necesidad de tomarlos, y aunhambre y vacuidad del estómago.