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Romance de Lobos - Parte de la Trilogía Denominada (Comedias Bárbaras) by Ramón del Valle-Inclán - HTML preview

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Romance de lobos, comedia barbara

ROMANCE DE LOBOS

ROMANCE DE LOBOS COMEDIA BARBARA LA ESCRIBIO DON RAMON DEL VALLE

INCLANOPERA OMNIA VOL XV

OPERA OMNIA ROMANCE DE LOBOS COMEDIA BARBARA DIVIDIDA EN TRES

JORNADASVOL XV

[Ilustración:]

DRAMATIS PERSONAE

EL CABALLERO DON JUAN MANUEL MONTENEGRO

SUS HIJOS DON PEDRITO, DON ROSENDO, DON MAURO, DON GONZALITO Y

DONFARRUQUIÑO

SUS CRIADOS DON GALÁN, LA ROJA, EL ZAGAL DE LAS VACAS, ANDREIÑA, LAREBOLA Y

LA RECOGIDA

DON MANUELITO SU CAPELLÁN

ABELARDO PATRÓN DE LA BARCA, LOS MARINEROS Y EL RAPAZ

DOÑA MONCHA Y BENITA LA COSTURERA, FAMILIARES DE LA CASA LA HUESTE DE MENDIGOS DONDE VAN EL POBRE DE SAN LAZARO, DOMINGA DEGOMEZ, EL MANCO LEONES, EL MANCO DE GONDAR, PAULA LA REINA QUE DA ELPECHO A UN

NIÑO, ANDREIÑA LA SORDA Y EL MORCEGO CON SU COIMA

ARTEMISA LA DEL CASAL, BASTARDA DEL CABALLERO, CON UN HIJO PEQUEÑO AQUIEN

LLAMAN FLORIANO

EL CIEGO DE GONDAR CON SU LAZARILLO

FUSO NEGRO, LOCO

UNA TROPA DE SIETE CHALANES: SON MANUEL TOVIO, MANUEL FONSECA, PEDROABUIN, SEBASTIAN DE XOGAS Y RAMIRO DE BEALO CON SUS DOS HIJOS

DOÑA ISABELITA, QUE fué BARRAGANA DEL CABALLERO

UNA VIUDA CON SUS CUATRO HUERFANOS

LA SANTA COMPAÑA DE LAS ANIMAS EN PENA

JORNADA PRIMERA

ROMANCE DE LOBOS

JORNADA PRIMERA

ESCENA PRIMERA

Un camino. A lo lejos, el verde y oloroso cementerio de una aldea. Esde noche, y la luna naciente brilla entre los cipreses. Don Juan ManuelMontenegro, que vuelve borracho de la feria, cruza por el camino,jinete en un potro que se muestra inquieto y no acostumbrado a lasilla. El hidalgo, que se tambalea de borrén a borrén, le gobierna sincordura, y tan pronto le castiga con la espuela como le recoge lasriendas. Cuando el caballo se encabrita, luce una gran destreza yreniega como un condenado

.

EL CABALLERO

¡Maldecido animal!… ¡Tiene todos los demonios en el cuerpo!… ¡Unrayo me parta y me confunda!

UNA VOZ ¡No maldigas, pecador!

OTRA VOZ

¡Tu alma es negra como un tizón del Infierno, pecador!

OTRA VOZ

¡Piensa en la hora de la muerte, pecador!

OTRA VOZ

¡Siete diablos hierven aceite en una gran caldera para achicharrar tucuerpo mortal, pecador!

EL CABALLERO

¿Quién me habla? ¿Sois voces del otro mundo? ¿Sois almas en pena, osois hijos de puta?

Retiembla un gran trueno en el aire, y el potro se encabrita, conamenaza de desarzonar al jinete. Entre los maizales brillan las lucesde la Santa Compaña. El Caballero siente erizarse los cabellos en sufrente, y disipados los vapores del mosto. Se oyen gemidos de agonía yherrumbroso son de cadenas que arrastran en la noche oscura, las ánimasen pena que vienen al mundo para cumplir penitencia. La blancaprocesión pasa como una niebla sobre los maizales

.

UNA VOZ

¡Sigue con nosotros, pecador!

OTRA VOZ

¡Toma un cirio encendido, pecador!

OTRA VOZ

¡Alumbra el camino del camposanto, pecador!

El caballero siente el escalofrío de la muerte, viendo en su manooscilar la llama de un cirio. La procesión de las ánimas le rodea, y unaire frío, aliento de sepultura, le arrastra en el giro de los blancosfantasmas que marchan al son de cadenas y salmodian en latín

.

UNA VOZ

¡Reza con los muertos por los que van a morir! ¡Reza, pecador!

OTRA VOZ

¡Sigue con las ánimas hasta que cante el gallo negro!

OTRA VOZ

¡Eres nuestro hermano, y todos somos hijos de Satanás!

OTRA VOZ

¡El pecado es sangre, y hace hermanos a los hombres como la sangre delos padres!

OTRA VOZ

¡A todos nos dió la leche de sus tetas peludas, la Madre Diablesa!

MUCHAS VOCES

… ¡La madre coja, coja y bisoja, que rompe los pucheros! ¡La madremorueca, que hila en su rueca los cordones de los frailes putañeros, yla cuerda del ajusticiado que nació de un bandullo embrujado! ¡La madrebisoja, bisoja corneja, que se espioja con los dientes de una vieja!¡La madre tiñosa, tiñosa raposa, que se mea en la hoguera y guarda elcuerno del carnero en la faltriquera, y del cuerno hizo un alfiletero!Madre bruja, que con la aguja que lleva en el cuerno, cose los virgosen el Infierno y los calzones de los maridos cabrones!

El caballero siente que una ráfaga le arrebata de la silla, y vedesaparecer a su caballo en una carrera infernal. Mira temblar la luzdel cirio sobre su puño cerrado, y advierte con espanto que sólo oprimeun hueso de muerto. Cierra los ojos, y la tierra le falta bajo el pie yse siente llevado por los aires. Cuando de nuevo se atreve a mirar, laprocesión se detiene a la orilla de un río donde las brujas departensentadas en rueda. Por la otra orilla va un entierro. Canta un gallo

.

LAS BRUJAS

¡Cantó el gallo blanco, pico al canto!

Los fantasmas han desaparecido en una niebla, las brujas comienzan alevantar un puente y parecen murciélagos revoloteando sobre el río,ancho como un mar. En la orilla opuesta está detenido el entierro.Canta otro gallo

.

LAS BRUJAS

¡Canta el gallo pinto, ande el pico!

Al través de una humareda espesa los arcos del puente comienzan asurgir en la noche. Las aguas, negras y siniestras, espuman bajo elloscon el hervor de las calderas del Infierno. Ya sólo falta colocar unapiedra, y las brujas se apresuran, porque se acerca el día. Inmóvil, enla orilla opuesta, el entierro espera el puente para pasar. Canta otrogallo

.

LAS BRUJAS

¡Canta el gallo negro, pico quedo!

El corro de las brujas deja caer en el fondo de la corriente, lapiedra que todas en un remolino llevaban por el aire, y huyenconvertidas en murciélagos. El entierro se vuelve hacia la aldea ydesaparece en una niebla. El Caballero, como si despertase de un sueño,se halla tendido en medio de la vereda. La luna ha trasmontado loscipreses del cementerio y los nimba de oro. El caballo pace la yerbalozana y olorosa que crece en el rocío de la tapia. El Caballero vuelvea montar y emprende el camino de su casa

.

[Ilustración]

JORNADA PRIMERA

ESCENA SEGUNDA

Don Juan Manuel Montenegro, llama con grandes voces ante el portón desu casa. Ladran los perros atados en el huerto, bajo la parra. Unaventana se abre en lo alto de la torre, sobre la cabeza del hidalgo, yasoma la figura grotesca de una vieja en camisa, con un candil en lamano

.

EL CABALLERO

Apaga esa luz….

LA ROJA

Agora bajo a franquealle la puerta.

EL CABALLERO

Apaga esa luz….

El Caballero se ha cubierto los ojos con la mano, y de esta suerteespera a que la vieja se retire de la ventana. El caballo piafa ante elportón, y Don Juan Manuel no descabalga hasta que siente rechinar elcerrojo. La vieja criada aparece con el candil

.

EL CABALLERO

¡Sopla esa luz, grandísima bruja!

LA ROJA

¡Ave María! ¡Qué fieros! ¡Ni que le hubiera salido un lobo al camino!

EL CABALLERO

¡He visto La Hueste!

LA ROJA

¡Brujas fuera! ¡Arreniégote, Demonio!

Sopla la vieja el candil y se santigua medrosa. Cierra el portón ycorre a tientas por juntarse con su amo, que ya comienza a subir laescalera

.

EL CABALLERODespués de haber visto las luces de la muerte, no quiero ver otrasluces, si debo ser de Ella….

LA ROJA

Hace como cristiano.

EL CABALLERO

Y si he de vivir, quiero estar ciego hasta que nazca la luz del sol.

LA ROJA

¡Amén!

EL CABALLERO

Mi corazón me anuncia algo, y no sé lo que me anuncia… Siento que unmurciélago revolotea sobre mi cabeza, y el eco de mis pasos, en estaescalera oscura, me infunde miedo, Roja.

LA ROJA

¡Arreniégote, Demonio! ¡Arreniégote, Demonio!

Al oir un largo relincho acompañado de golpes en el portón, Don JuanManuel se detiene en lo alto de la escalera

.

EL CABALLERO

¿Has oído, Roja?

LA ROJA

Sí, mi amo.

EL CABALLERO

¿Qué rayos será?

LA ROJA

No jure, mi amo.

EL CABALLERO

¡El Demonio me lleve!… ¡Se ha quedado la bestia fuera!

LA ROJA

¡La bestia del trasgo!…

EL CABALLERO

¡La bestia que yo montaba! Despierta a Don Galán para que la meta en lacuadra.

LA ROJA

Denantes llamándole estuve porque bajare a abrir, y no hubo modo dedespertarlo. ¡Con perdón de mi amo, hasta le di con el zueco!

El caballero se sienta en un sillón de la antesala, y la vieja seacurruca en el quicio de la puerta. Se oye de tiempo en tiempo el largorelincho y golpear del casco en el portón

.

EL CABALLERO

Prueba otra vez a despertarle.

LA ROJA

Tiene el sueño de una piedra.

EL CABALLERO

Vuelve a darle con el zueco.

LA ROJA

Ni que le dé en la croca.

EL CABALLERO

Pues le arrimas el candil a las pajas del jergón.

LA ROJA

¡Ave María!

Sale la vieja andando a tientas. Canta un gallo, y el hidalgo, hundidoen su sillón de la antesala, espera con la mano sobre los ojos. Depronto se estremece. Ha creído oír un grito, uno de esos gritos de lanoche, inarticulados y por demás medrosos. En actitud de incorporarse,escucha. El viento se retuerce en el hueco de las ventanas, la lluviaazota los cristales, las puertas cerradas tiemblan en sus goznes.¡Toc-toc!… ¡Toc-toc!… Aquellas puertas de vieja tracería y floreadocerrojo, sienten en la oscuridad manos invisibles que las empujan.¡Toc-toc!… ¡Toc-toc!… De pronto pasa una ráfaga de silencio y lacasa es como un sepulcro. Después, pisadas y rosmar de voces en elcorredor: Llegan rifando la vieja criada y Don Galán

.

LA ROJA

Ya dejamos al caballo en su cuadra. ¡Qué noche Madre Santísima!

DON GALÁN

Truena y lostrega que pone miedo.

LA ROJA

¡Y no poder encender un anaco de cirio bendito!….

DON GALÁN

¿No lo tienes?

LA ROJA

Sí que lo tengo, mas no puede ser encendido en esta noche tan fiera.

Tengo dos medias velas que alumbraron en el velorio de mi curmana la Celana.

EL CABALLERO

¿Habéis oído?

LA ROJA

¿Qué, mi amo?

EL CABALLERO

Una voz….

DON GALÁN

Son las risadas del trasgo del viento….

Suenan en la puerta grandes aldabonazos que despiertan un eco en laoscuridad de la casona. El Caballero se pone en pie

.

EL CABALLERO

Dame la escopeta, Don Galán. ¡Voy a dejar cojo al trasgo!

DON GALÁN

Oiga su risada.

LA ROJA

Lo verá que se hace humo o que se hace aire….

Abre la ventana Don Juan Manuel, y el viento entra en la estancia conun aleteo tempestuoso que todo lo toca y lo estremece. Los relámpagosalumbran la plaza desierta, los cipreses que cabecean desesperados, yla figura de un marinero con sudeste y traje de aguas, que alza elaldabón de la puerta.

La lluvia moja el rostro de Don Juan ManuelMontenegro

.

EL CABALLERO

¿Quién es?

EL MARINERO

Un marinero de la barca de Abelardo.

EL CABALLERO

¿Ocurre algo?

EL MARINERO

Una carta del señor capellán. Cayó muy enferma Dama María.

EL CABALLERO

¡Ha muerto!… ¡Ha muerto!… ¡Pobre rusa!

Retírase de la ventana, que el viento bate locamente con un fracasode cristales, y entenebrecido recorre la antesala de uno a otrotestero. La vieja, y el bufón, hablando quedo y suspirantes, bajan afranquear la puerta al marinero. En la antesala el viento se retuerceululante y soturno. Las vidrieras, tan pronto se cierran estrelladassobre el alféizar, como se abren de golpe, trágicas y violentas. Elmarinero llega acompañado de los criados y se detiene en la puerta, sinaventurarse a dar un paso por la estancia oscura. Don Juan Manuel leinterroga, y de tiempo en tiempo un relámpago les alumbra y se ven lascaras lívidas

.

EL CABALLERO

¿Traes una carta?

EL MARINERO

Sí, señor.

EL CABALLERO

Ahora no puedo leerla… Dime tú qué desgracia es esa… ¿Ha muerto?

EL MARINERO

No, señor.

EL CABALLERO

¿Hace muchos días que está enferma?

EL MARINERO

Lo de agora fué un repente… Mas dicen que todo este tiempo ya veníamuy acabada.

EL CABALLERO

¡Ha muerto! ¡Esta noche he visto su entierro, y lo que juzgué un ríoera el mar que nos separaba!

Calla entenebrecido. Nadie osa responder a sus palabras, y sólo seoye el murmullo apagado de un rezo. El caballero distingue en laoscuridad una sombra arrodillada a su lado, y se estremece

.

EL CABALLERO

¿Eres tú, Roja?

LA ROJA

Yo soy, mi amo.

EL CABALLERO

Dale a ese hombre algo con que se conforte, para poder salirinmediatamente. ¡Ay, muerte negra!

[Ilustración]

JORNADA PRIMERA

ESCENA TERCERA

Noche de tormenta en una playa. Algunas mujerucas apenadas, inmóvilessobre las rocas y cubiertas con negros manteos, esperan el retorno delas barcas pescadoras. El mar ululante y negro, al estrellarse en lasrestingas moja aquellos pies descalzos y mendigos. Las gaviotasrevolotean en la playa, y su incesante graznar y el lloro de algúnniño, que la madre cobija bajo el manto, son voces de susto queagrandan la voz extraordinaria del viento y del mar. Entre lastinieblas brilla la luz de un farol. Don Juan Manuel y el marinerobajan hacia la playa

.

EL MARINERO

¡Ya alcanza mi amo cómo no está la sazón para hacerse a la mar!

EL CABALLERO

¿Dónde tenéis atracada la barca?

EL MARINERO

A sotavento del Castelo.

EL CABALLERO

Como habéis venido, podemos ir….

EL MARINERO

Era día claro, y tampoco reinaba este viento, cuando largamos deFlavia-Longa. Aun así nos comía la mar.

Vea cómo lostrega por la bandade Sudeste. ¡Hay mucha cerrazón!

EL CABALLERO

¡Hay otra cosa!… ¡Miedo!

EL MARINERO

El mar es muy diferente de la tierra, y de otro respeto, Señor Don Juan Manuel.

EL CABALLERO

¡No sois marineros, sino mujeres!

EL MARINERO

Somos marineros, y por eso miramos los peligros que apareja latravesía. Al mar, cuanto más se le conoce más se le teme. No le temenlos que no le conocen.

EL CABALLERO

Yo le conozco y no le temo.

EL MARINERO

No le teme, porque usted no teme ninguna cosa, si no es a Dios.

EL CABALLERO

¿Cuántos marineros sois?

EL MARINERO

Cinco y el rapaz, que no merece ser contado. Hemos venido con loscuatro rizos, y aínda hubimos de arriar la vela al pasar La Bensa.

EL CABALLERO

¡Qué noche fiera!

EL MARINERO

No se ve ni una estrella.

EL CABALLERO

¡Ni hace falta! Si fueseis gente de mar, os gustaría este tiempo bravo.

EL MARINERO

¡Es mucho tiempo!

EL CABALLERO

Siempre preferible a la calma.

Han llegado al atracadero donde se abriga la barca. Grandespeñascales coronados por las ruinas de un castillo. El marinero seadelanta, y con el farol explora el camino para bajar a la orilla. Espeligroso el paso de aquellas rocas cubiertas de limo, donde los piesresbalaban. En el abrigo se adivina la forma de la barca. Un farolcuelga del palo, y lo demás es una mancha oscura. El marinero da unagran voz

.

EL MARINERO

¡Abelardo!

EL CABALLERO

¿Es el patrón?

EL MARINERO

Sí, señor.

EL CABALLERO

¿Abelardo, el hijo de Peregrino el Rau?

EL MARINERO

Sí, señor.

EL CABALLERO

Su padre era un lobo para la mar.

EL MARINERO

Pues el hijo le gana … ¡Abelardo!

UNA VOZ EN LAS TINIEBLAS

¿Quién va?

EL MARINERO

Sube para darle una mano al Señor Don Juan Manuel… Yo mal puedo conel farol.

EL CABALLERO

¡No te muevas, Abelardo! Me basto solo.

Bajan a la orilla del mar. Se oye el vuelo de las gaviotas,convocadas por el viento y la noche. Una sombra se acerca: Sus pasosfosforecen en la arena mojada. Los relámpagos tiemblan con brevedadquimérica sobre el mar montañoso, y se distingue la barca negra,cabeceando atracada al socaire de los roquedos

.

EL CABALLERO

¿Eres tú Abelardo?

EL PATRÓN

Para servirle, Señor Don Juan Manuel.

EL CABALLERO

A ti no te conozco… A tu padre le he conocido mucho… Me acuerdo deuna apuesta que ganó: Era ir nadando hasta la Isla.

EL PATRÓN

¡De poco le ha servido al pobre aquella destreza!

EL CABALLERO

¿Murió ahogado?

EL PATRÓN

Murió, sí, señor.

EL CABALLERO

¿Cuándo embarcamos?

EL PATRÓN

Cuando el tiempo lo permita.

EL CABALLERO

¡Tú no morirás como tu padre! Tú tienes que pedir permiso al tiempopara hacerte a la mar. Cuando lleguemos estará fría aquella santa. ¡Lamuerte no tiene tu espera, hijo de Peregrino el Rau!

A la luz de los relámpagos se columbra al viejo linajudo erguidosobre las piedras, con la barba revuelta y tendida sobre un hombro. Suvoz de dolor y desdén vuela deshecha en las ráfagas del viento. El hijode Peregrino el Rau hace bocina con las manos

.

EL PATRÓN

Muchachos, vamos a largar.

UN MARINERO

El viento es contrario y no llegaremos en toda la noche. Si no ocurreavería mayor.

OTRO MARINERO

Más valía esperar.

OTRO MARINERO

Al nacer el día acaso salte el viento.

EL CABALLERO

¿En qué año nacisteis?¡Un rayo me parta si no habéis nacido en el añodel miedo!

EL PATRÓN

¡A embarcar, rediós! Meter a bordo el rizón.

A la voz del patrón los cuatro hombres que tripulan la barca, unotras otro, van saltando a bordo con un rosmar de protesta. El patrónmanda aparejar la vela y se inclina sobre la borda de popa para armarla caña del timón. Después se santigua. La barca se columpia en lacresta espumosa de una ola. Comienza la travesía

.

[Ilustración]

JORNADA PRIMERA

ESCENA CUARTA

Sala desmantelada en una casa hidalga, a la entrada de Flavia-Longa.Llegan hasta allí, desde otra estancia, las voces de los criados, querinden el planto a la señora, que acaba de morir. Los hijos han hechocampaña en la sala, y rifan al son que se reparten lo que afanaron alsaquear la casa. Allí están Don Pedrito, Don Rosendo, Don Gonzalito,Don Mauro y Don Farruquiño. Los cinco hermanos se parecen: Altos,cenceños, apuestos, con los ojos duros y el corvar de la narizsoberbio. Don Farruquiño se distingue de los otros en que lleva tonsuray alzacuello

.

DON ROSENDO

¡Creéis que en casa de mi madre se comía con cucharas de madera!

DON FARRUQUIÑO

Eso parece.

DON ROSENDO

Yo no paso por ello. ¿Quién es el ladrón de la plata que siempre huboaquí?

DON FARRUQUIÑO

Ahora no la hay, y fuerza es conformarse.

DON ROSENDO

Pues la había.

DON PEDRITO

Sílbale, a ver si acude.

DON FARRUQUIÑO

El capellán se la llevó machacada, cuando estuvo en la facción. Creorecordar eso.

DON ROSENDO

¡Mentira! Yo la he visto después, y comí con ella. ¡Y no hace mucho!

DON MAURO

Yo también.

DON GONZALITO

Toda la plata ha desaparecido hoy mismo, y el ladrón no es el capellán.

DON ROSENDO

¿Quién de vosotros llegó el primero?

DON PEDRITO

Yo llegué el primero. ¿Qué hay?

DON ROSENDO

Pues tú eres el ladrón.

DON PEDRITO

¡Y tú un hijo de puta!

Don Pedrito y Don Rosendo se abalanzan y se agarran. Los otroshermanos se interponen con gran vocerío. El capellán asoma en lapuerta: Es un viejo seco, membrudo de cuerpo y velludo de manos,vestido con una sotana verdeante que se le enreda en los calcañares

.

EL CAPELLÁN

¡Aún está caliente el cuerpo de vuestra madre, y ya peleáis comoCaínes! ¡Respetad el sueño de la muerte, sacrílegos! Esperad a quellegue vuestro padre, y él dará a cada uno lo que en herencia lecorresponda. No seáis como los cuervos, que caen en bandada sobre losmuertos para comérselos. ¡Cuervos! ¡Caínes!

Los cinco hermanos, revueltos en un tropel, siguen gritando en elcentro de la estancia, y los brazos se levantan sobre las cabezasamenazadores y coléricos

.

DON FARRUQUIÑO

Don Manuelito, esto no se arregla con sermones.

EL CAPELLÁN

¡También has manchado en este saqueo tus manos que consagran a Dios!Esperad a que llegue vuestro padre y él dará a cada uno lo suyo. ¡Loslobos en el monte tienen más hermandad que vosotros! ¡Nacidos sois deun mismo vientre, y peleáis como fieras que por acaso se hallan en uncamino!

DON FARRUQUIÑO

¿Quién avisó a Don Juan Manuel?

EL CAPELLÁN

Yo le avisé. Esta tarde salió con una carta mía, la barca de Abelardo.

DON PEDRITO

¡Esa es una conspiración!

DON MAURO

¡Qué se pretende con avisar a mi padre!

DON GONZALITO

Debió respetarse la voluntad de mi madre, que no le llamó cuando estabamoribunda.

EL CAPELLÁN

Porque vosotros lo habéis estorbado. Pero harto sabéis que su últimosuspiro fué para él. ¡Cuervos! ¡Lobos!

DON PEDRITO

¡Basta de insultos, que la paciencia se me acaba!

EL CAPELLÁN

¡Y tú el mayor cuervo! ¡Y tú el mayor lobo!

DON FARRUQUIÑO

¡Qué valor da el vino!

DON MAURO

¡Un rayo te parta, Don Manuelito!

EL CAPELLÁN

Guardad esos fieros para las mujeres y para los rapaces, que a mí no seme asusta con ellos. ¡Sacrílegos!

Vendrá Don Juan Manuel y os arrojaráde esta casa que estáis profanando con vuestras concupiscencias.

DON PEDRITO

¡Un rayo me parta! ¡Me da el corazón que hoy ceno lengua de clérigo!

DON FARRUQUIÑO

¡Adobada en vino!

EL CAPELLÁN

¡Sacrílegos! ¡Seríais capaces de poner las manos sobre esta corona!

DON FARRUQUIÑO

¡No lo consentiría yo!

EL CAPELLÁN

¡Tú eres el peor de todos!… Ya tendréis el castigo, si no en estavida, en la otra… Os dejo, os dejo entregados a este latrocinioimpío… ¿Oís esa campana: Llama por mí y llama también por vosotros…Voy a decir la primera misa por el descanso de nuestra madre, miprotectora, mi madre. Vosotros, Caínes, bien hacéis en no oírla. ¡Seríaun escarnio! Sois como los perros, que no pueden entrar en la casa deDios.

El capellán sale, y el doble de la campana que resuena en la saladesmantelada, detiene por un momento aquel expolio a que se entregandesde el comienzo de la noche los cinco bigardos

.

JORNADA PRIMERA

ESCENA QUINTA

La alco