Lo que nunca leíste by Arleht Crespín - HTML preview
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Lo que nunca leíste es una recopilación de cartas que nunca llegaron a su destino, palabras cargadas de sentimientos genuinos que permanecieron en silencio. En estas páginas se revelan emociones profundas, confesiones jamás expresadas, consejos no dados, anhelos ocultos y agradecimientos postergados. Es un viaje a través de lo no dicho, de aquello que alguna vez quisimos compartir pero quedó atrapado en el tiempo. Ahora, por fin, es el momento de darles voz.
Dedicado a todos aquellos que alguna vez rompieron el corazón de una mujer que los
amaba… y, en especial, al hombre que tuvo el valor de enamorarla de nuevo y convertirla en la mejor amante.
Para la próxima mujer que lo ame
Quizás te preguntes por qué te escribo esto, pero siento que es lo que debo hacer en este momento. Ahora eres tú quien da sentido a su vida, y hay algunas cosas que debes saber sobre él.
Le encanta que le des masajes cuando llega del trabajo. Comienza tocando su cabello, pasa suavemente por su frente y detente en sus sienes con movimientos circulares. Luego, baja hacia su cuello y espalda, donde acumula más tensión. No olvides sus brazos; esto lo relaja y mejora su humor.
Cuando discutan, dale su espacio, pero no esperes demasiado para hacer algo lindo por él. Recuérdale cuánto lo amas. Es orgulloso, sí, pero valora tus esfuerzos. Si quieres reconciliarte, toma su mano y entrelaza tus dedos con los suyos; créeme, así sabrás que te ha perdonado.
A veces dormirá separado, pero eso no significa que esté enojado o que tenga a alguien más. Simplemente se acostumbró a hacerlo. Sin embargo, otras veces te abrazará y se quedará dormido junto a ti. Por la mañana, se despertará, te mirará dormir y te besará.
Con su hermano mayor, sé sincera y directa; con el más pequeño, hazle saber que puede contar contigo y ayúdalo con sus tareas. Cuando te lleve a su casa, no te limites a estar solo con él. Habla con su madre y su padre; luego tendrás tiempo para conocer su cuarto. Y cuando lo hagas, no tires
ninguna carta de sus exnovias ni globos que conserve. Le molestará. Si quieres ordenar algo, pide permiso primero.
Sé una mujer inteligente. "Todo hombre necesita a una mujer sabia para ayudarlo a atravesar la vida en una sola pieza. Dicen que detrás de todo gran hombre hay una mujer aún más increíble, y no es mentira. Sin las mujeres, el hombre no es más que su ego. Pero cuando una mujer inteligente entra en su vida, su ego encuentra un propósito, una dirección y la sabiduría de no arruinarlo todo."
Cuando vayan en el carro, háblale del tráfico, de la universidad, de su familia. No ensucies su auto; le molesta mucho. Si llueve, limpia la puerta al entrar. Le gusta que le acaricien la cabeza mientras maneja o que le tomes la mano.
Cuando lo saludes, no le des un beso en la mejilla. Quiere que lo beses en la boca. Dile que se ve guapo, que es inteligente y, sobre todo, que lo admiras. No le muestres siempre lo mucho que lo deseas; ponlo un poco a prueba. Déjalo con ganas de ti. Sé creativa con los regalos, los planes y los momentos juntos.
Si no puedes dormir, mándale un mensaje diciéndole cuánto lo amas y lo feliz que te hace. Cuando despierte, sabrá recompensarte.
No seas celosa. Es coqueto y le encanta que lo miren, pero siempre deja claro que la única que le importa eres tú. Dale su espacio. Cuando no estén juntos, deja que te extrañe y te busque. Le fascinan los desafíos.
Cuando vayan al cine, no pases toda la película besándolo. Mírala con él; no tardará en buscarte. Le encantan las películas de acción. Y por las tardes, el café y un tres leches no pueden faltar.
Si sales con sus amigos, ten en cuenta esto: 1. No le hagas escenas si se enojan.
2. Habla con ellos sobre fútbol, sus novias, cualquier cosa. Aprende a compartir con ellos.
3. No te ofendas por cosas del pasado. Gánate su confianza.
4. De vez en cuando, ayúdales a pagar la cuenta.
Y quizás quieras saber qué pasó entre nosotros y por qué te digo todo esto.
Coincidimos en el lugar, pero no en el tiempo adecuado. Él buscaba paz y yo era una tormenta.
Cuando estén viejos, viendo a sus nietos jugar, recuérdale que hubo alguien que un día te escribió una carta deseándoles lo mejor.
Te dejo
Y hoy te dejo.
Te dejo porque cuando quise besarte, tus besos ya no sabían igual.
Te dejo porque, cuando mis pies estaban helados y quise calentarlos bajo tu cuerpo, el frío no desapareció.
Te dejo porque desperté después de soñarte y solo quería llorar.
Te dejo porque lo intenté una y otra vez, pero sé que no hay más oportunidades.
Te dejo porque cuando quise buscarte, no estabas.
Porque aquel día en que todo estaba mal e intenté llamarte, no contestaste.
Te dejo, aunque amo cada parte de tu cuerpo sin renegar.
Te dejo, aunque cada día ansío volverte a encontrar.
Te dejo porque, estando contigo, no quiero escapar, porque me he conformado con lo poco que puedes dar.
Te dejo porque a tu lado empiezo a soñar con un futuro que no sé si llegará.
Te dejo porque estoy más para ti que para mí, porque cuando escribo de ti, cuando me sonrojo, lo hago por ti.
Pero quiero que recuerdes que te dejo,
no por lo que pasó, sino por lo que podría pasar.
Te dejo para que pienses en lo que pudo haber sido, en las cosas que pudimos lograr, en el futuro que te pude dar.
Y te dejo, para que cuando estés con ella, me veas a mí.
Para que cuando intentes besarla, ningún beso te sepa a miel.
Para que cuando creas que eres feliz, sea porque recuerdas el olor de mi cabello,
mi piel sobre tu piel, los chistes que decía, el café de la tarde, las pláticas del día,
las horas y horas conversando en la cama,
la forma en que te coqueteaba.
Te dejo para que seas feliz,
porque es mejor irme sin odiarte,
marcharme sin esperarte.
Te dejo, pero te dejo mis recuerdos.
Las ganas de verte todo el día,
los niños que soñamos tener,
la casa en la que crecerían,
los sueños de vivir la vida juntos,
los viajes que algún día planeamos.
Te dejo el saludo de cada mañana,
los abrazos cuando estabas triste,
la sonrisa que tenía al verte,
los nervios que sentía cada vez que te acercabas, el calor que producías cuando me tocabas.
Te dejo… y te dejo a la mujer que aún te ama como una loca, como aquel primer día.
Te dejo por ti, más que por mí.
Y es por eso que hoy te dejo…
para poder encontrarte después.
Lo que el pasado causo.
Y me enamore de el de quien cuando aún mis padres me regañaban y tenía que esconderme y escaparme para verlo así me enamore cuando aún era una niña e hice mil cosas de las que uno no se arrepiente peo ya pensándolas se pregunta cómo tuvo el valor para hacerlas y pues así fue y permanecí enamorada por mucho tiempo y en ese tiempo me perdía las oportunidades que da la vida de vivirla porque me limitaba a no salir con nadie por temor a que el pensara mal, no hablaba con casi nadie que no fuera él o amigos de el por el mismo miedo a que el pensara que estaba con alguien porque en el fondo tenía una esperanza que el regresaría y si regreso pero por momentos el regresaba hacia estragos en mi vida y luego se marchaba después lograba poner las cosas en su lugar y era lo mismo porque si no era el que regresaba
era yo quien lo buscaba y así era mi vida un desorden de sentimientos una inseguridad algo así como la vida misma llena de emociones pero que no me hacían bien me hacían perder la cordura el respeto por mí misma, la seguridad que te da ser mujer, el valor de ser una dama.
Fue así como llegue a ser la que siempre estaba ahí comencé por seguir el juego pensado que podía ser como el que no involucra sentimientos que solo busca placer y no más.
Confieso hubo un tiempo que lo logre bueno eso creí pero no pude porque aun lo quería y cada vez que estaba con el esos sentimientos eran más fuertes que el puro placer.
No había hombre que fuera lo suficiente bueno para mí en ese tiempo no había hombre que me gustara más que él y aun sabiendo que no era un buen hombre lo justificaba y me daba el derecho de pensar que era su mujer y no, era una más de sus mujeres si era con la que pasaba más tiempo y salía con sus amigos pero no fui la mujer con la que quería estar.
Lo que él hizo fue jugar y ahora lo es ahora veo claramente y esto ha hecho que tenga miles de inseguridades pero también hizo que fuera lo Suficientemente fuerte para superarlo y darme cuenta que una mujer sabe ser fuerte cuando tiene que serlo.
¿Qué es el amor?
Según una encuesta realizada a niños entre 4 y 9 años, su visión sobre el amor es sorprendente, más profunda y compleja de lo que podríamos imaginar. Para ellos, el amor está en las cosas simples, en los gestos cotidianos. Uno de esos niños respondió que el amor es cuando su "mami le hace una taza de café a su papá y lo prueba antes de dárselo".
Al leer eso, me di cuenta de que muchas veces hacemos cosas sin darles importancia, sin notar que lo más sencillo puede significar mucho. Estamos tan enfocados en lo material que creemos que el amor debe doler o manifestarse de formas tangibles para ser real. Pero el amor verdadero es simple, es paz. Es ese fuego que te envuelve cuando estás cerca de la persona que amas, ese calor en un abrazo, la sensación de volar con una caricia, las conversaciones sin fin sobre la vida, el futuro o simplemente sobre nada mientras comparten una taza de café. Es ese abrazo que llega justo cuando ves una película de miedo y sabes que te asustarás. Son esas pequeñas cosas las que hacen que el amor sea tan complejo, porque en ellas radica su esencia: el amor no merece mentiras, celos ni reclamos.
El tiempo nos enseña a reflexionar y las decepciones nos ayudan a valorar.
Gracias a ellas aprendemos a caminar con más firmeza, a no desviarnos por
cualquier camino. Descubrimos que los besos no saben igual si no provienen de la persona correcta, que una noche de pasión sin amor deja un vacío, mientras que despertar junto a quien amas te confirma que no fue solo una noche, sino amor puro. Ahí radica la diferencia: no se trata de con quién quieres acostarte un viernes, sino de con quién deseas despertar un domingo.
La pasión es parte del amor, un complemento, pero no lo es todo. A veces confundimos pasión con amor, y ahí está el error. El amor da seguridad, firmeza y un futuro, algo que la pasión por sí sola nunca podrá brindar.
¿Qué es entonces el amor? Es esa sonrisa al despertar, la gratitud por lo que tienes y la persona que te inspira cada día.
A su lado soy feliz. Con él aprendí que los errores del pasado y las inseguridades pueden superarse. Hoy quiero agradecerle porque me ayudó a vivir de nuevo, a confiar, a dejar de esperar y perseguir lo que una vez creí que era felicidad. Con él aprendí a amar con madurez, a ser cuidadosa, a disfrutar cada momento sin peleas innecesarias y a crear recuerdos valiosos. Aprendí a dejar atrás lo que una vez amé y a amar de nuevo, pero de una forma distinta: más segura, más estable.
Antes creía conocer el amor, ese amor adolescente que llega y lo revuelve todo, que desordena y arregla al mismo tiempo, que se va y vuelve. Pero entonces él llegó, y entendí que el amor también es tranquilidad, certeza, un abrazo al dormir y una mano que sostener al despertar. Confirmé que todo sigue su rumbo, que Dios nos pone pruebas para hacernos valorar lo que realmente importa.
No lo niego, al principio me costó. Durante semanas seguía recordando el pasado, esperando lo que ya no estaba. Pero él logró enamorarme y sacar lo mejor de mí. Me enseñó a ver los defectos como oportunidades, a entender
que el amor es el cuidado en los detalles, la mirada cálida, los planes compartidos.
Lo más importante es que no me da miedo planear mi vida a su lado, porque sé que siempre se esforzará por darnos lo mejor, así como yo estaré para recordarle que él es lo mejor que la vida me pudo dar. No busco a alguien que me mantenga, sino a alguien con quien compartir conversaciones infinitas, con quien el silencio también sea una forma de comunicación. Y él es justo lo que esperaba.
Amo todo lo que es y lo que le falta. Amo incluso los momentos en que, por enojo, creo que no lo amo. Amo todo lo que hace por hacerme sonreír.
Amo todo de él. Y por eso, simplemente, lo amo.
Para el hombre con el que estoy
Comenzaré confesándote algo: cuando te conocí, no quería enamorarme.
Pensé en vivir el momento, sin expectativas, sin planes a futuro. No creí que fuera capaz de amar. Pero me equivoqué.
Comencé a verte y me gustó mi reflejo en tus ojos. Comencé a tocarte y descubrí cómo cada parte de mi cuerpo encajaba con el tuyo. Tu olor se volvió mi adicción, y la sensación de tenerte cerca, de sentir tu calor, creció dentro de mí. Entonces, intenté detenerme. Sabía que me estaba enamorando, y no quería aceptar que eso me estaba pasando. Pero no pude evitarlo, porque verte y estar contigo se convirtió en mi prioridad.
Pude haberme resistido, pero no lo hice. Y hoy, te amo más cada día. Cada noche, antes de dormir, estás en mis oraciones. No solo te amo porque lo siento, sino porque cuando le pedí a Dios que pusiera al hombre adecuado en mi camino, llegaste tú. El hombre que me inspira a ser la mejor mujer, la mejor novia, la mejor amiga, la mejor madre y esposa.
Sé que habrá momentos difíciles, peleas y desacuerdos. Y desde ahora te pido disculpas si alguna vez llego a fallarte o te hago dudar. Pero también quiero que sepas que no me daré por vencida. Lucharé, siempre y cuando tú también luches por nosotros, porque sé que soy una mujer difícil de manejar, y tú un hombre casi imposible de controlar.
Aunque los vientos soplen en contra, la voluntad y la fuerza pueden girarlos a nuestro favor. Sé que a veces te diré cosas que te incomoden o te molesten, pero siempre te hablaré con la verdad, porque quiero lo mejor para ti. Te admiro por todo lo que eres y por todo lo que puedes llegar a ser.
Y por eso, te regañaré cuando te conformes, te hablaré con dureza cuando no te des cuenta de tu potencial, y te empujaré a ser mejor cada día.
Al hombre con el que estoy quiero decirle que tiene mi cuerpo, mis ganas, mi juventud, mi alegría y mi paz. Pero sobre todo, tiene mi alma y mi amor por Dios. Estaré contigo en cada paso que des, te apoyaré y te sostendré cuando sientas que ya no puedes más. Seguiré orando para que lo que hagamos sea por la voluntad de Dios y para que nuestra relación sea bendecida.
Juntos, haremos que nuestros sueños crezcan, que nuestra familia sea unida, que nuestros hijos sean niños de bien. Sé que serán traviesos, pero con un corazón temeroso de Dios como su madre y un espíritu alocado como su padre… la combinación perfecta.
Amor, si alguna vez sientes que vas a flaquear, si alguna vez piensas que podrías echar todo a perder, vuelve a leer esto y recuerda: Necesitas ser un buen hombre para poder estar con una mujer excelente.
La manera de dar gracias
A veces, la forma más sencilla de agradecer es con una palabra: "gracias".
Sin embargo, hay personas para quienes las palabras no son suficientes, pues sienten más profundamente a través de los hechos. En esos casos, es importante reconocer con qué tipo de persona estamos tratando y elegir la mejor manera de expresar nuestra gratitud.
Hoy quiero darte las gracias, aunque nunca lo hice mirándote a los ojos.
Gracias por haberme hecho fuerte, por haber despertado en mí el deseo de luchar por el amor verdadero. Gracias por esas lágrimas que derramé, porque cada una de ellas me recordó que sigo viva, incluso cuando llegué a pensar que ya no sentía nada.
Te agradezco por permitirme cometer errores a tu lado, porque ahora sé qué cosas no debo repetir con él. Gracias por darme la oportunidad de encontrar la felicidad lejos de ti y de soltar las cadenas que me ataban a un pasado que no me pertenecía.
Hoy soy la mujer que nunca tendrás: una mujer que ama con el alma y que es amada de la misma manera. Y aunque nunca te lo dije en persona, quiero que sepas que, en el fondo, te agradezco… porque gracias a todo lo que vivimos, hoy soy libre, plena y feliz.
Gracias.
¿Por qué seguir en la lucha?
Porque a su lado entendí lo que significa estar donde realmente perteneces.
Porque con sus besos descubrí el verdadero sabor del amor. Dicen que los besos de la persona amada saben a nuestro sabor favorito, y con él no solo lo confirmé, sino que lo superé. Cada vez que lo besaba, sentía que sus labios me llevaban al paraíso, aquí en la tierra.
Porque cuando quise empezar de nuevo, supe que él era el mejor lugar para hacerlo.
Amarte Vale la Vida
Cada vez que creo que estoy a punto de flaquear, de desistir, recuerdo que no hay amor que valga la pena si el camino es fácil. Y es en ese momento cuando reafirmo que amarte vale la pena. Todo lo que hemos pasado, cada emoción vivida, ha marcado nuestro rumbo y ha dejado huella en nosotros.
Para ti, el hombre que ha logrado despertar cada uno de mis sentimientos, el que ha aprendido a conocerme y ha sabido cómo controlarme, el que me ha convertido en una mejor mujer: quiero que sepas que todo ha valido la pena.
El día en que estés en el altar esperándome, cuando nuestras miradas se encuentren y me veas entrar con mi vestido de novia, confirmarás que todo en esta vida valió la pena. Tu corazón saltará de alegría, tus ojos se llenarán de pasión y tu cuerpo no querrá otras manos que las mías.
Nuestra vida será como la hemos soñado: una casa hermosa, hecha a nuestro gusto, con un patio grande para los asados con amigos. Una cama amplia para cuando estemos enojados y necesitemos distancia, aunque al amanecer nuestros cuerpos se busquen y terminemos abrazados. Porque así es el amor. Y cuando lleguen los problemas, espero saber apoyarte y estar a tu lado en cada batalla.
Quiero que nuestros hijos crezcan sabiendo que los seres que les dieron la vida se aman y los aman con locura. Que nuestra niña tenga tus ojos claros, tu boca roja, pero que herede de su madre el cabello y la cordura.
Porque la vida puede ponerme enfrente a quien sea, pero yo sigo eligiéndote a ti. Desde aquella fiesta te elegí, y aún hoy no he dejado de hacerlo. Desde ese día te quise en mi vida y aún te deseo aquí, como lo mejor que me ha pasado.
Las cosas pueden ponerse difíciles, pero mientras tenga vida, seguiré luchando por lo que amo: tú, nuestra familia, nuestra historia.
No olvides que has logrado conquistar mi corazón, llegar hasta mi alma y quedarte con mi cuerpo.
Gracias por tomarse el tiempo de leer estos sentimientos plasmados en palabras. Cada línea nace de historias reales, de emociones sinceras y de aquellas palabras que siempre quisieron decirse, pero que nunca encontraron el momento adecuado.
Esto es solo el comienzo de un libro que espero llegue a sus corazones y les haga sentir tanto como a mí al escribirlo.





