Segunda Parte de la Crónica del Perú, que Trata del Señorio de los Incas Yupanquis y de sus Grandes Hechos y Gobernación by Pedro de Cieza de León - HTML preview

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MUCHAS veces pregunté á los moradores destas provincias lo que sabianque en ellas hobo antes que los Incas los señoreasen, y sobre esto dicenque todos vivian desordenadamente, y que muchos andaban desnudos, hechossalvages, sin tener casas ni otras moradas que cuevas de las muchas quevemos haber en riscos grandes y peñascos, de donde salian á comer de loque hallaban por los campos. Otros hacian en los cerros castillos, quellaman pucara, desde donde, ahullando con lenguas estrañas, salian ápelear unos con otros sobre las tierras de labor, ó por otras causas, yse mataban muchos dellos, tomando el despojo que hallaban y las mugeresde los vencidos; con todo lo cual iban trunfando á lo alto de loscerros, donde tenian sus castillos, y allí hacian sus sacrificios á losdioses en quien ellos adoraban, derramando delante de las piedras éídolos mucha sangre humana y de corderos. Todos ellos eran behetriassin órden, porque cierto dicen no tenian señores ni mas que capitanescon los cuales salian á las guerras: si algunos andaban vestidos, eranlas ropas pequeñas, y no como agora las tienen. Los llautos y cordonesque se ponen en las cabezas para ser conocidos unos entre otros, dicenque los tenian como agora los usan. Y estando estas gentes desta manera,se levantó en la provincia del Collao un señor valentísimo llamadoZapana, el cual pudo tanto, que metió debajo de su señorio muchas gentesde aquella provincia; y cuentan otra cosa, la cual si es cierta ó nosábelo el altísimo Dios que entiende todas las cosas, porque yo lo quevoy contando no tengo otros testimonios ni libros que los dichos deestos indios; y lo que quiero contar es, que afirman por muy cierto, quedespues que se levantó en Hatuncollao aquel capitan, ó tirano poderoso,en la provincia de los Canas, questá entre medias de los Canches yCollao, cerca del pueblo llamado Chungara se mostraron unas mugeres comosi fueran hombres esforzados, que, tomando las armas, compelian á losquestaban en la comarca, donde ellas moraban, y questas, casi al uso delo que cuentan de las amazonas, vivian sin[8] sus maridos haciendopueblos por sí; las cuales, despues de haber durado algunos años y hechoalgunos hechos famosos, vinieron á contender con Zapana, el que sehabia hecho señor de Hatuncollao, é por defenderse de su poder, que eragrande, hicieron fuerzas y albarradas, que hoy viven, para defenderse, yque despues de haber hecho hasta lo último de potencia, fueron presas ymuertas, y su nombre deshecho.

En el Cuzco está un vecino que ha por nombre Tomás Vázquez, el cual mecontó que yendo él y Francisco de Villacastin al pueblo de Ayavire,viendo aquellas cercas y preguntando á los indios naturales lo que era,les contaron esta historia. Tambien cuentan lo que yo tengo escripto enla primera parte[9], que en la isla de Titicaca, en los siglos pasadoshobo unas gentes barbadas, blancas como nosotros, y que saliendo delvalle de Coquimbo un capitan que habia por nombre Cari, allegó á dondeagora es Chucuito, de donde, despues de haber hecho algunas nuevaspoblaciones, pasó con su gente á la isla, y dió tal guerra á esta genteque digo, que los mató á todos. Chirihuana, gobernador de aquellospueblos, que son del Emperador, me contó lo que tengo escripto, y comoesta tierra fuese tan grande, y en parte tan sana y aparejada para pasarla humana vida, y estobiese inchido de gentes, aunque anduviesen en susguerrillas y pasiones, fundaron é hicieron muchos pueblos, y loscapitanes que mostraron ser valerosos, pudieron quedarse por señores dealgunos pueblos; y todos, segund es público, tenian en sus estancias ófortalezas indios los más entendidos, que hablaban con el Demonio, elcual, permitiéndolo Dios todopoderoso por lo que él sabe, tuvo podergrandísimo en estas gentes.

CAP. V.—De lo que dicen estos naturales de Ticiviracocha, y de laopinion que

algunos tienen que atravesó un Apóstol por esta tierra, ydel templo que hay en

Cáchan y de lo que allí pasó.

ANTESque los Incas reinasen en estos reinos ni en ellos fuesenconocidos, cuentan estos indios otra cosa muy mayor que todas las queellos dicen, porque afirman questuvieron mucho tiempo sin ver el sol, yque padeciendo gran trabajo con esta falta, hacian grandes votos éplegarias á los que ellos tenian por dioses, pidiéndoles la lumbre deque carecian; y questando desta suerte, salió de la isla de Titicaca,questá dentro de la gran laguna del Collao, el sol muy resplandeciente,con que todos se alegraron[10]. Y luego questo pasó, dicen que de hácialas partes del Mediodía vino y remanesció un hombre blanco de crecidocuerpo, el cual en su aspecto y persona mostraba gran autoridad yveneracion, y queste varon, que así vieron, tenia tan gran poder, que delos cerros hacia llanuras y de las llanuras hacia cerros grandes,haciendo fuentes en piedras vivas; y como tal poder reconociesen,llamábanle Hacedor de todas las cosas criadas, Principio dellas, Padredel sol, porque, sin esto, dicen que hacia otras cosas mayores, porquedió sér á los hombres y animales, y que, en fin, por su mano les vinonotable beneficio.

Y este tal, cuentan los indios que á mí me lodixeron, que oyeron á sus pasados, que ellos tambien oyeron en loscantares que ellos de lo muy antiguo tenian, que fué de largo hácia elNorte, haciendo y obrando estas maravillas, por el camino de laserranía, y que nunca jamás lo volvieron á ver. En muchos lugares dizque dió órden á los hombres cómo viviesen, y que les hablabaamorosamente

y

con

mucha

mansedumbre,

amonestándoles que fuesen buenos ylos unos á los otros no se hiciesen daño ni injuria, ántes, amándose, entodos hobiese caridad.

Generalmente

le

nombran

en

la

mayor

parteTiciviracocha, aunque en la provincia del Collao le llaman Tuapaca, yen otros lugares della Arnauan[11]. Fuéronle en muchas partes hechostemplos, en los cuales pusieron bultos de piedra á su semejanza, ydelante dellos hacian sacrificios: los bultos grandes questán en elpueblo de Tiahuanacu[12], se tiene que fué desde aquellos tiempos; yaunque, por fama que tienen de lo pasado, cuentan esto que digo deTiciviracocha, no saben decir dél más, ni que volviese á parte ningunadeste reino.

Sin esto, dicen que, pasados algunos tiempos, volvieron á ver otrohombre semejable al questá dicho, el nombre del cual no cuentan, y queoyeron á sus pasados por muy cierto, que por donde quiera que llegaba yhobiese enfermos, los sanaba, y á los ciegos con solamente palabras dabavista; por las cuales obras tan buenas y provechosas era de todos muyamado; y desta manera, obrando con su palabra grandes cosas, llegó á laprovincia de los Canas, en la cual, junto á un pueblo que há por nombreCacha, y que en él tiene encomienda el capitan Bartolomé

de

Terrazas,levantándose

los

naturales

inconsideradamente, fueron para él convoluntad de lo apedrear, y conformando las obras con ella, le vieronhincado de rodillas, alzadas las manos al cielo, como que invocaba elfavor divino para se librar del aprieto en que se veia. Afirman estosindios más, que luego pareció un fuego del cielo muy grande que pensaronser todos abrasados; temerosos y llenos de gran temblor, fueron para elcual así querian matar, y con clamores grandes le suplicaron de aquelaprieto librarlos quisiese, pues conocian por el pecado que habiancometido en lo así querer apedrear, les venia aquel castigo. Vieronluego que, mandando al fuego que cesase, se apagó, quedando con elincendio consumidas y gastadas las piedras de tal manera, que á ellasmismas se hacian testigos de haber pasado esto que se ha escripto,porque salian quemadas y tan livianas, que aunque sea algo crecida eslevantada con la mano como corcha. Y sobre esta materia dicen más, quesaliendo de allí, fué hasta llegar á la costa de la mar, adonde,tendiendo su manto, se fué por entre sus ondas, y que nunca jamásparesció ni le vieron; y como se fué, le pusieron por nombre Viracocha,que quiere decir espuma de la mar. Y luego questo pasó, se hizo untemplo en este pueblo de Cacha, pasado un rio que va junto á él, alPoniente, adonde se puso un ídolo de piedra muy grande en un retretealgo angosto; y este retrete no es tan crecido y abultado como losquestán en Tiahuanaco hechos á remembranza de Ticiviracocha, ni tampocoparece tener la forma del vestimento que ellos[13]. Alguna cantidad deoro en joyas se halló cerca dél.

Yo pasando por aquella provincia, fuí á ver este ídolo[14],

porque losespañoles publican y afirman que podria ser algun apóstol, y áun ámuchos oí decir que tenia cuentas en las manos, lo cual es burla, si yono tenia los ojos ciegos, porque aunque mucho lo miré, no pude ver talni más de que tenia puestas las manos encima de los cuadriles,enroscados los brazos, y por la cintura señales que debrian significarcomo que la ropa que tenia se prendia con botones. Si este ó el otro fuéalguno de los gloriosos apóstoles que en el tiempo de su predicacionpasaron á estas partes, Dios todopoderoso lo sabe, que yo no sé quesobre esto me crea más de que, á mi creer, si fuera apóstol, obrara conel poder de Dios su predicacion en estas gentes, que son simples y depoca malicia, y quedara reliquia dello, ó en las Escrituras Santas lohalláramos escrito; mas lo que vemos y entendemos es, que el Demoniotuvo poder grandísimo sobre estas gentes, permitiéndolo Dios; y en estoslugares se hacian sacrificios vanos y gentílicos; por donde yo creo quehasta nuestros tiempos la palabra de Santo Evangelio no fué vista nioida; en los cuales vemos ya del todo profanados sus templos, y portodas partes la Cruz gloriosa puesta.

Yo pregunté á los naturales de Cacha, siendo su cacique, ó señor, unindio de buena persona y razon, llamado don Juan, ya cristiano, y quefué en persona conmigo á mostrarme esta antigualla, en remembranza decuál Dios habian hecho aquel templo, y me respondió que deTiciviracocha. Y pues tratamos deste nombre de Viracocha, quierodesengañar al lector del creer que el pueblo tiene que los naturalespusieron á los españoles por nombre Viracocha, ques tanto decir comoespuma de la mar; y cuanto al nombre es verdad, porque vira es nombrede manteca, y cocha de mar; y así, pareciéndoles haber venido porella, les habian

atribuido

aquel

nombre,

lo

cual

es

mala

interpretacion,segun la relacion que yo tomé en el Cuzco y dan los orejones; porquedicen que luego que en la provincia de Caxamarca fué preso Atahuallpapor los españoles, habiendo habido entre los dos hermanos Huascar Inca,único heredero del imperio, y Atahuallpa, grandes guerras y dándosecapitanes de uno contra capitanes de otro muchas batallas, hasta que enel rio de Apurimac, por el paso de Cotabamba, fué preso el rey Huascar ytratado cruelmente por Calicuchima, sin lo cual el Quízquiz en el Cuzcohizo gran daño y mató, segun es público, treinta hermanos de Huascar éhizo otras crueldades en los que tenian su opinion y no se habianmostrado favorables á Atahuallpa; y como andando en estas pasiones tangrandes hobiese, como digo, sido preso Atahuallpa y concertado con élPizarro que le daria por su rescate una casa de oro, y para traellefuesen al Cuzco Martin Bueno, Zárate y Moguer[15], porque la mayor parteestaba en el solene templo de Curicancha; y como llegasen estoscristianos al Cuzco en tiempos y coyunturas que los de la parte deHuascar pasaban por la calamidad dicha, y supiesen la prision deAtahuallpa, holgáronse tanto como se puede significar; y así, luego, congrandes suplicaciones imploraba su ayuda contra Atahuallpa, su enemigo,diciendo ser enviados por mano de su gran dios Ticiviracocha, y serhijos suyos, y así luego les llamaron y pusieron por nombre Viracocha. Ymandaron al gran sacerdote, como á los demás ministros del templo, quelas mugeres sagradas se estuviesen en él, y el Quízquiz les entregó todoel oro y plata. Y como la soltura de los españoles haya sido tanta y entan poco hayan tenido la honra ni honor destas gentes, en pago del buenhospedage que les hacian y amor con que los servian, corrompieronalgunas vírgenes y á ellos tuviéronlos en poco; que fué causa que losindios, por esto y por ver la poca reverencia que tenian á su sol, ycomo sin vergüenza ninguna ni temor de Dios violaban[16] sus mamaconas,que ellos tenian por gran sacrilegio, dijeron luego que la tal gente noeran hijos de Dios, sino peores que Supais, que es nombre del Diablo;aunque por cumplir con el mandado del señor Atahuallpa, los capitanes ydelegados de la cibdad los despacharon sin les hacer enojo ninguno,enviando luego el tesoro[17]. Y el nombre de Viracocha se quedó hastahoy; lo cual, segun tengo dicho, me informaron ponérselo por lo quetengo escripto, y no por la significacion que dan de espuma de la mar. Ycon tanto contaré lo que entendí del orígen de los Incas.

CAP. VI.—De cómo remanecieron en Pacarec Tampu ciertos hombres

ymugeres, y de lo que cuentan que hicieron despues que de allí salieron.

YA tengo otras veces dicho[18], cómo, por ejercicio de mi persona y porhuir los vicios que de la ociosidad se recrecen, tomé trabajo descrebirlo que yo alcancé de los Incas y de su regimiento y buena órden degobernacion; y como no tengo otra relacion ni escriptura que la queellos dan, si alguno atinare á escrebir esta materia mas acertada queyo, bien podia; aunque para claridad de lo que escribo no dejé pasartrabajo, y por hacerlo con más verdad vine al Cuzco, siendo en ellacorregidor el capitan Juan de Sayavedra[19], donde hice juntar á CayuTúpac, que es el que hay vivo de los descendientes de Huaina Capac,porque Sairi Túpac, hijo de Manco Inca, está retirado en Viticos, ádonde su padre se ausentó despues de la guerra que en el Cuzco con losespañoles tuvo, como adelante contaré[20], y á otros de los orejones,que son los que entre ellos se tienen por más nobles; y con los mejoresintérpretes y lenguas que se hallaron les pregunté, estos señores Incasqué gente era y de qué nacion. Y parece que los pasados Incas, porengrandecer con gran hazaña su nacimiento, en sus cantares se apregonalo que en esto tienen, que es, questando todas las gentes que vivian enestas regiones desordenadas y matándose unos á otros, y estandoenvueltos en sus vicios, remanecieron en una parte que ha por nombrePacarec Tampu, ques no muy lejos de la ciudad del Cuzco, tres hombres ytres mugeres. Y segun se puede interpretar, Pacarec Tampu quiere tantodecir como casa de producimiento. Los hombres que de allí salieron dicenser Ayar Uchu el uno, y el otro Ayar Cachi Asauca, y el otro dicenllamarse Ayar Manco: las mugeres, la una habia por nombre Mama Huaco, laotra Mama Cora, la otra Mama Rahua[21]. Agunos indios cuentan estosnombres de otra manera y en más número, mas yo á lo que cuentan losorejones y ellos tienen por tan cierto me allegara ( sic), porque losaben mejor que otros ningunos. Y así, dicen que salieron vestidos deunas mantas largas y unas á manera de camisas sin collar ni mangas, delana riquísima, con muchas pinturas de diferentes maneras, que ellosllaman tucapu, que en nuestra lengua quiere decir vestidos de reyes; yquel uno destos señores sacó en la mano una honda de oro, y en ellapuesta una piedra; y que las mugeres salieron vestidas tan ricamentecomo ellos y sacaron mucho servicio de oro. Pasando adelante con esto,dicen más, que sacaron mucho servicio de oro, y quel uno de loshermanos, el que nombraban Ayar Uchu, habló con los otros hermanossuyos, para dar comienzo á las cosas grandes que por ellos habian de serhechas, porque su presuncion era tanta, que pensaban hacerse únicosseñores de la tierra; y por ellos fué determinado de hacer en aquellugar una nueva poblacion, á la cual pusieron por nombre Pacarec Tampu;y fué hecha brevemente, porque para ello tuvieron ayuda de losnaturales de aquella comarca; y andando los tiempos, pusieron grancantidad de oro puro y en joyas, con otras cosas preciadas, en aquellaparte, de lo cual hay fama que hobo mucho dello Hernando Pizarro y donDiego de Almagro el mozo.

Y volviendo á la historia, dicen quel uno de los tres, que ya hemosdicho llamarse Ayar Cachi, era tan valiente y tenia tan gran poder, quecon la honda que sacó, tirando golpes ó lanzando piedras, derribaba loscerros, y algunas veces que tiraba en alto, ponia las piedras cerca delas nubes, lo cual, como por los otros dos hermanos fuese visto, lespesaba, pareciéndoles que era afrenta suya no se igualar en aquellascosas; y así, apasionados con la envidia, dulcemente le rogaron conpalabras blandas, aunque bien llenas de engaño, que volviese á entrarpor la boca de una cueva donde ellos tenian sus tesoros, á traer ciertovaso de oro que se les habia olvidado, y á suplicar al sol, su padre,les diese ventura próspera para que pudiesen señorear la tierra.

AyarCachi, creyendo que no habia cautela en lo que sus hermanos le decian,alegremente fué á hacer lo que dicho le habian, y no habia bien acabadode entrar en la cueva, cuando los otros dos cargaron sobre él tantaspiedras, que quedó sin más parecer; lo cual pasado, dicen ellos por muycierto que la tierra tembló en tanta manera, que se hundieron muchoscerros, cayendo sobre los valles[22].

Hasta aquí cuentan los orejones sobre el orígen de los Incas, porquecomo ellos fueron de tan gran presuncion y hechos tan altos, quisieronque se entendiese haber remanecido desta suerte y ser hijos del sol;donde despues, cuando los indios los ensalzaban con renombres grandes,les llaman ¡Ancha hatun apu, intipchuri! , que quiere en nuestra lenguadecir: ¡Oh muy gran señor, hijo del sol! Y lo que yo para mí tengo quese deba creer de esto questos fingen, será, que así como en Hatuncollaose levantó Zapana, y en otras partes hicieron lo mismo

otros

capitanesvalientes,

questos

Incas

que

remanecieron, debieron ser algunos treshermanos valerosos y esforzados y en quien hobiese grandes pensamientos,naturales de algun pueblo destas regiones, ó venidos de la otra parte delas sierras de los Andes; los cuales, hallando aparejo, conquistarian yganarian el señorío que tuvieron; y aún sin esto, podria ser lo que secuenta de Ayar Cachi y de los otros ser encantadores, que seria causa depor parte del Demonio hacer lo que hacian. En fin, no podemos sacardellos otra cosa questo.

Pues luego que Ayar Cachi quedó dentro en la cueva, los otros doshermanos suyos acordaron, con alguna gente que se les habia llegado, dehacer otra poblacion, la cual pusieron por nombre Tampu Quiru, que ennuestra lengua querrá decir dientes de aposento ó de palacio; y así,débese entender questas poblaciones no eran grandes ni más que algunasfuerzas pequeñas. Y en aquel lugar estuvieron algunos dias, habiéndolesya pesado con haber echado de sí á su hermano Ayar Cachi, que por otronombre dicen llamarse Huanacaure.

CAP. VII.—Cómo estando los dos hermanos en Tampu Quiru, vieron salircon

alas de pluma al que habian con engaño metido en la cueva, el cualles dijo

que fuesen á fundar la gran ciudad del Cuzco; y como partieronde Tampu

Quiru.

PROSIGUIENDO la relacion que yo tomé en el Cuzco, dicen los orejones,que despues de haber asentado en Tampu Quiru los dos Incas, sin se pasarmuchos dias, descuidados ya de más ver Ayar Cachi, lo vieron venir porel ayre con alas grandes de pluma pintadas, y ellos con gran temor quesu visita les causó, quisieron huir; más él les quitó presto aquelpavor, diciéndoles: "No temais ni os acongojeis, que yo no vengo sinoporque comience á ser conocido el imperio de los Incas; por tanto,dejad, dejad esa poblacion que hecho habeis, y andad más abajo hasta queveais un valle, adonde luego fundad el Cuzco, ques lo que ha de valer;porquestos son arrabales, y de poca importancia, y aquella será laciudad grande, donde el templo suntuoso se ha de edificar y ser tanservido, honrado y frecuentado, quel sol[23] sea el más alabado; yporque yo siempre tengo de rogar á Dios por vosotros, y ser parte paraque con brevedad alcanceis gran señorío, en un cerro questá cerca deaquí me quedaré de la forma y manera que me veis, y será para siemprepor vos y por vuestros descendientes santificado y adorado, y llamarleheis Guanacaure; y en pago de las buenas obras que de mí habeisrecibido, os ruego para siempre me adoreis por Dios y en él me hagaisaltares, donde sean hechos los sacrificios; y haciendo vosotros esto,sereis en la guerra por mí ayudados; y la señal que de aquí adelanteteneis para ser estimados, honrados y temidos, será horadaros las orejasde la manera que agora me vereis." Y

así, luego, dicho esto, dicen queles pareció verlo con unas orejas[24] de oro, el redondo del cual eracomo un geme.

Los hermanos, espantados de lo que vian, estaban como mudos, sin hablar;y al fin, pasada la turbacion, respondieron que eran contentos de hacerlo que mandaba, y luego á toda prisa se fueron al cerro que llaman deGuanacaure, al cual desde entónces hasta ora tuvieron por sagrado; y enlo más alto dél volvieron á ver Ayar Cachi—que sin dubda debió de seralgun demonio, si esto que cuentan en algo es verdad, y permitiéndoloDios, debajo destas falsas apariencias les hacia entender su deseo,quera que le adorasen y sacrificasen, ques lo quél más procura;—y lestornó á hablar, diciéndoles, que convenia que tomasen la bolrra ó coronadel imperio los que habian de ser soberanos señores, y que supiese comoen tal acto se ha de hacer para los mancebos ser armados caballeros yser tenidos por nobles. Los hermanos respondiéronle que ya habianprimero dicho que en todo su mandado se cumpliria, y en señal deobidiencia, juntas las manos y las cabezas inclinadas, le hicieron lamocha, ó reverencia, para que mejor se entienda; y porque los orejonesafirman que de aquí les quedó el tomar de la bolrra y el ser armadoscaballeros, pornélo en este lugar, y servirá para no tener necesidad delo tornar en lo de adelante á reiterar; y puédese tener por historiagustosa y muy cierta, por cuanto en el Cuzco Manco Inca tomó la bolrraó corona suprema, y hay vivos muchos españoles que se halláron presentesá esta cirimonia, é yo lo he oido á muchos dellos. Es verdad que losindios dicen tambien quen tiempo de los reyes pasados se hacia con mássolenidad y preparamientos y juntas de gentes y riquezas tan grandes,que no se puede inumerar.

Segun parece, estos señores ordenaron esta órden para que se tomase labolrra ó corona, y dicen que Ayar Cachi en el mismo cerro de Guanacaurese vistió de aquesta suerte: el que habia de ser Inca se vistia en undia de una camisola negra, sin collar, de unas pinturas coloradas, y enla cabeza con una trenza leonada se ha de dar ciertas vueltas, ycubierto con una manta larga leonada ha de salir de su aposento é ir alcampo á cojer un hace de paja, y ha de tardar todo el dia en traerlo sincomer ni beber, porque ha de ayunar, y la madre y hermanas del que fuereInca, han de quedar hilando con tanta priesa, que en aquel propio dia sehan de hilar y tejer cuatro vestidos para el mesmo negocio, y han deayunar sin comer ni beber las que en esta obra estuvieren. El uno destosvestidos ha de ser la camiseta leonada y la manta blanca, y el otro hade ser la manta y camiseta todo blanco, y el otro ha ser azul conflocaduras y cordones. Estos vestidos se ha de poner el que fuere inca,y ha de ayunar el tiempo establecido, que es un mes, y á este ayunollaman zaziy[25], el cual se hace en un aposento del palacio real sinver lumbre ni tener ayuntamiento con muger; y estos dias del ayuno lasseñoras de su linage han de tener muy gran cuidado en hacer con suspropias manos mucha cantidad de su chicha, ques vino hecho de maíz, yhan de andar vestidos ricamente. Despues de haber pasado el tiempo delayuno, sale el que ha de ser señor, llevando en sus manos una alabardade plata y de oro, y va á casa de algun pariente anciano á donde le hande ser tresquilados los cabellos; y vestido una de aquellas ropas, salendel Cuzco, á donde se hace esta fiesta, y van al cerro de Guanacaure,donde decimos questaban los hermanos, y hechas algunas cirimonias ysacrificios, se vuelven á donde está aparejado el vino, donde lo beben;y luego sale el Inca á un cerro nombrado Anaguar, y desde el principiodél va corriendo, porque vean cómo es ligero y será valiente en laguerra, y luego baja dél trayendo un poco de lana atado á una alabarda,en señal que cuando anduviere peleando con sus enemigos, ha de procurarde traer los cabellos y cabezas dellos.

Hecho esto, iban al mesmo cerrode Guanacaure á cojer paja muy derecha, y el que habia de ser rey, teniaun manojo grande della, de oro, muy delgada y pareja, y con ella ibaotro á cerro llamado Yahuira[26], á donde se vestia otra de las ropasya dichas, y en la cabeza se ponia unas trenzas ó llautu que llaman pillaca, ques como corona, debajo del cual colgaban unas orejas[27] deoro, y encima se ponia un bonete de plumas cosido como diadema, queellos llaman puruchuco[28], y en la alabarda ataban una cinta de orolarga que llegaba hasta el suelo, y en los pechos llevaba puesta unaluna de oro; y desta suerte, en presencia de todos los que allí sehallaban, mataba una oveja, cuya sangre y carne repartian entre todoslos más principales, para que cruda la comiesen; en lo cualsignificaban, que si no fuesen valientes, que sus enemigos comerian suscarnes de la suerte que ellos habian comido la de la oveja que se mató.Y allí hacian juramento solene, á su usanza, por el sol, de sustentar laórden de caballería y por la defensa del Cuzco morir, si necesariofuese; y luego les abrian las orejas, poniéndolas tan grandes, que tieneun geme cada una dellas en redondo; y hecho esto, pónense unas cabezasde leones fieros, y vuelven con gran estruendo á la plaza del Cuzco, endonde estaba una gran maroma de oro, que la cercaba toda, sosteniéndoseen horcones de plata y de oro: en el comedio desta plaza bailaban yhacian grandísimas fiestas á su modo, y andaban los que habian de sercaballeros cubiertos con las cabezas de leones, que tengo dicho, paradar á entender que serian valientes y fieros como lo son aquellosanimales. Dando fin á estos bailes, quedan armados caballeros, y sonllamados orejones, y tienen sus privilegios, y gozan de grandeslibertades, y son dignos, si los eligen, de tomar la corona, ques laborla; la cual cuando se da al señor que lo ha de ser del imperio, sehacen mayores fiestas, y se junta gran número de gente, y el que ha deser emperador ha primero de tomar á su misma hermana por muger, porquelestado real no suceda en linaje bajo, y hace el zaziy grande, ques elayuno. Y en el inter que estas cosas pasan, porque estando el Señorocupado en los sacrificios y ayunos no sale á entender en los negociosprivados y de gobernacion, era ley entre los Incas, que cuando algunofallescia, ó se daba á otro la corona ó borla, que pudiese señalar unode los principales varones del pueblo y que tuviese maduro consejo ygran autoridad, para que gobernase todo el imperio de los Incas, como elmesmo señor, durante aquellos dias; y á este tal le era permitido tenerguarda y hablalle con reverencia. Y hecho esto, y recibidas lasbendiciones en el templo de Curicancha, recibe la borla, que era grandey salia del llautu que tenia en la cabeza cubriéndole hasta caer encimade los ojos, y este era tenido y reverenciado por soberano. Y á lasfiestas se hallaban los principales señores que habia en más de cincoleguas quellos mandaron, y parescia en el Cuzco grandísima riqueza deoro y plata, y pedrería, y plumajes, cercándole toda la gran maroma deoro, y la admirable figura del sol, que era todo de tanta grandeza, quepesaba, á lo que afirman por cierto los indios, más de cuatro millquintales de oro; y si no se daba la borla en el Cuzco, tenian al que sellamaba Inca por cosa de burla, sin tener su señorío por cierto[29]; yasí, Atahuallpa no es contado por rey, aunque como fué de tanto valor ymató tanta gente, por temor fué obedecido de muchas naciones.

Volviendo á los questaban en el cerro de Guanacaure, despues que AyarCachi les hobo dicho de la manera que habian de tener para ser armadoscaballeros, cuentan los indios, que, mirando contra su hermano AyarManco, le dijo que se fuese con las dos mugeres al valle que dicho lehabia, á donde luego fundase el Cuzco, sin olvidar de venir hacersacrificios aquel lugar, como primero rogado le habian; y que como estohobiese dicho, así él como el otro hermano se convirtieron en dosfiguras de piedras, que demostraban tener talles de hombres, lo cualvisto por Ayar Manco, tomando sus mugeres, vino á donde agora es elCuzco, á fundar la ciudad, nombrándose y llamándose dende adelante MancoCapac, que quiere decir rey y señor rico.

CAP. VIII.—Cómo despues que Manco Capac vió que sus hermanos se

habianconvertido en piedras, vino á un valle donde encontró algunas gentes,

ypor él fué fundada y edificada la antigua y muy riquísima ciudad delCuzco,

cabeza principal que fué de todo el imperio de los Incas.

REÍDOME he de lo que tengo escripto destos indios: yo cuento en miescriptura lo que ellos á mí contaron por la suya, y antes quito muchascosas que añido una tan sola. Pues como Manco Capac hobiese visto lo quede sus hermanos habia sucedido, y llegase al valle donde agora es laciudad del Cuzco, alzando los ojos al cielo, dicen los orejones quepedia con grande humildad al sol que le favoreciese y ayudase en lanueva poblacion que hacer queria, y que, vueltos los ojos hácia el cerrode Guanacaure, pedia lo mesmo á su hermano, que ya lo tenia yreverenciaba por dios, y mirando en el vuelo de las aves y en lasseñales de las estrellas y en otros prodigios, lleno de confianza,teniendo por cierto que la nueva poblacion habia de florecer, y él sertenido por fundador della y padre de todos los Incas que en ella habiande reinar. Y así, en nombre de su Ticiviracocha y del sol y de los otrossus dioses, hizo la fundacion de la nueva ciudad, el original yprincipio de la cual fué una pequeña casa de piedra cubierta de paja queManco Capac con sus mugeres hizo, á la cual pusieron por nombre Curicancha, que quiere decir cercado de oro, lugar donde despues fuéaquel tan célebre y tan riquísimo templo del sol, y que agora esmonesterio de frayles de la órden de Santo Domingo; y tiénese porcierto, que en el tiempo questo por Manco Inca Capac se hacia, habia enla comarca del Cuzco indios en cantidad; mas como él no les hiciese malni ninguna molestia, no le impidian la estada en su tierra, antes seholgaban con él; y así, Manco Capac entendia en hacer la casa ya dicha,y era dado á sus religiones y culto de sus dioses, y fué de granpresuncion y de persona que representaba gran autoridad.

La una de sus mugeres fué estéril, que nunca se empreñó; en la otra[30]hobo tres hijos varones y una hija: el mayor fué nombrado Inca RocaInca, y la hija Ocllo, y los nombres de los otros dos no cuentan nidicen más de que casó al hijo mayor con su hermana; á los cuales mostrólo que habian de hacer para ser amados de los naturales y noaborrecidos, y otras cosas grandes. En este tiempo, en Hatuncollao sehabian hecho poderosos los descendientes de Zapana, y con tiraníaquerian ocupar toda aquella comarca. Pues como el fundador del Cuzco,Manco Capac, hobo casado á sus hijos y allegado á su servicio algunasgentes con amor y buenas palabras, con los cuales engrandeció la casade Curicancha, despues de haber vivido muchos años, murió estando ya muyviejo, y le fueron hechas las obsequias con toda sumptuosidad, sin locual se le hizo un bulto para reverencialle como á hijo del sol.

CAP. IX.—En que se da aviso al lector de la causa porquel autor,dejando de

proseguir con la sucesion de los reyes, quiso contar elgobierno que tuvieron, y

sus leyes, costumbres qué tales fueron.

AUNQUE pudiera escribir lo que pasó en el reinado de Sinchi RocaInca[31], hijo que fué de Manco Capac, fundador del Cuzco, en estelugar, lo dejé, pareciéndome quen lo de adelante habria confusion parasaber por entero la manera que se tuvo en la gobernacion destos señores,porque unos ordenaron unas leyes y otros otras, y así, pusieron unos losmitimaes y otros las guarniciones de gente de guerra en los lugaresestablecidos en el reino para la defensa dél; y porque son todas cosasgrandes y dignas de memoria, y para que las repúblicas que se rigen porgrandes letrados y varones, desto tomen aviso, y unos y otros concibanadmiracion, considerando que pues en gente bárbara y que no tuvo letrasse halló lo que de cierto sabemos que hobo, así en lo del gobierno comoen sojuzgar las tierras y naciones, porque debajo de una monarquíaobedesciesen á un Señor que sólo fuese soberano y digno para reinar enel imperio que los Incas tuvieron, que fueron más de mill é doscientasleguas de costas; así, por no variar en decir que unos dicen que ciertosdellos constituyeron lo uno, y otros lo otro, en lo cual muchosnaturales varian, pondré en este lugar lo que yo entendí y tengo porcierto, conforme á la relacion que dello tomé en la ciudad del Cuzco yde las reliquias que vemos haber quedado destas cosas todos los que enel Perú habemos andado. Y no parezca á los letores que en tomar estaórden salgo de la que al libro conviene que lleve; para que ellos conmás claridad lo entiendan se pone, como declaro; y esto haré con granbrevedad, sin querer ocuparme en contar cosas menudas, de que siemprehuyo, y así, con ella misma proseguiré en tratar el reynado de los Incasy la sucesion dellos, hasta que con la muerte de Huascar y entrada delos españoles se acabó. Y quiero que sepan los que esto leyeren, queentre todos los Incas, que fueron once, tres salieron entre ellosbastantísimos para la gobernacion de su señorío, que cuentan y no acabanlos orejones de loarlos; y estos no se parescieron en las condicionestanto como en el juicio; los cuales son Huayna Capac, Tupac IncaYupanqui, su padre, é Inca Yupanqui, padre del uno y agüelo del otro.

Ytambien se puede presumir, que como estos fuesen tan modernos, que estáel reyno lleno de indios que conocieron á Tupac Inca Yupanqui, y con élanduvieron en las guerras, y á sus padres oyeron lo que Inca Yupanquihizo en el tiempo de su reinado, podria ser destas cosas, vistas[32]casi por los ojos, tener más lumbre para las poder contar, y lo sucedidoá los otros señores,

sus

proxinitores,

haberse

dello

mucho

olvidado.Aunque, cierto, para lo tener en la memoria, y que no se pierda enmuchos años, tienen grande aviso, para no tener letras, que estas yatengo escripto en la primera parte desta Crónica[33], cómo no se hanhallado en todo este reino, ni áun en todo este orbe de las Indias. Ycon tanto prosigamos lo comenzado.

CAP. X.—De cómo el Señor, despues de tomada la borla del reino, secasaba con

su hermana la Coya, ques nombre de reyna; y cómo erapermitido tener

muchas mugeres, salvo que, entre todas, sólo la Coya erala legítima y más

principal.

CONTÉ brevemente en los capítulos pasados cómo los que habian de sernobles se armaban caballeros, y tambien las cirimonias que se hacian enel tiempo que los Incas se coronaban por reyes, tomando la corona, quees la borla que hasta los ojos les caia; y fué por ellos ordenado, quelque hobiese de ser rey, tomase á su hermana, hija legítima de su padre ymadre, por muger, para que la sucesion del reino fuese por esta víaconfirmada en la casa real, pareciéndoles por esta manera, que aunque latal muger, hermana del rey, de su cuerpo no fuese casta, y, usando conalgun hombre, dél quedase preñada, era el hijo que nasciese della y node muger extraña; porque tambien miraban, que aunque el Inca se casasecon muger generosa, queriendo, podia hacer lo mismo y concibir conadulterio, de tal manera, que no siendo entendido, fuese tenido por hijodel señor y natural marido suyo. Por estas cosas, ó porque les parescióá los que lo ordenaron que convenia, era ley entre los Incas que elseñor que entre todos quedaba por emperador, tornase á su hermana pormuger, la cual tenia por nombre Coya, ques nombre de reyna, y queninguna se lo llamaba,—como cuando un rey de España casa con algunaprincesa que tiene su nombre propio, y entrando en su reyno, es llamadareyna, así llaman las que lo eran del Cuzco, Coya. Y si acaso el quehabia de ser tenido por señor no tenia hermana carnal, era permitido quecasase con la señora más ilustre que hobiese, para que fuese entre todassus mugeres tenida por la más principal; porquestos señores, no habianinguno dellos que no tuviese más de setecientas mugeres para serviciode su casa y para sus pasatiempos; y así, todos ellos tuvieron muchoshijos que habian en éstas que tenian por mugeres ó mancebas, y eran bientratadas por él y estimadas de los indios naturales; y aposentado el reyen su palacio, ó por donde quier que iba, eran miradas y guardadas todaspor los porteros y camayos, ques nombre de guardianes; y si alguna usabacon varon, era castigada con pena de muerte, dándole á él la misma pena.Los hijos que los señores habian en estas mugeres, despues que eranhombres, mandábanles proveer de campos y heredades, que ellos llamanchácaras, y que de los depósitos ordinarios les diesen ropas y otrascosas para su aprovechamiento, porque no querian dar señorío á estostales, porque en habiendo alguna turbacion en el reyno, no quisiesenintentar de quedarse con él con la presuncion de ser hijos del rey. Yasí, ninguno tuvo mando sobre provincia, aunque, cuando salian á lasguerras y conquistas, muchos dellos eran capitanes y preferidos á losque iban en los reales; y el señor natural que heredaba el reyno losfavorescia, puesto que si urdian algun levantamiento, eran castigadoscruelísimamente; y ninguno dellos hablaba con el rey, aunque más suhermano fuese, que primero no pusiese en su cerviz carga liviana y fuesedescalzo, como todos los demás del reyno, á le hablar.

CAP. XI.—Cómo se usó entre los Incas que del Inca que hobiese sidovaleroso,

que hobiese ensanchado el reyno ó hecho otra cosa digna dememoria, la

hobiese dél en sus cantares y en los bultos; y no siendosino remisio y cobarde,

se mandaba que se tratase poco dél.

ENTENDÍ, quando en el Cuzco estuve[34], que fué uso entre los reyesIncas, que el rey que entre ellos era llamado Inca, luego como eramuerto, se hacian los lloros generales y continos, y se hacian los otrossacrificios grandes, conforme á su religion y costumbre; lo cual pasado,entre los más ancianos del pueblo se trataba sobre qué tal habia sidola vida y costumbres de su rey ya muerto, y qué habia aprovechado á larepública, ó qué batalla habia vencido que dado se hobiese contra losenemigos; y tratadas estas cosas entre ellos, y otras que no entendemos,por entero, se determinaban, si el rey difunto habia sido tan venturosoque dél quedase loable fama, para que por su valentía y buen gobiernomeresçiese que para siempre quedase entre ellos, mandaban llamar losgrandes quiposcamayos, donde las cuentas se fenescen y sabian dar razonde las cosas que sucedido habian en el reyno, para que estos locomunicasen con otros quentrellos, siendo escogidos por más retóricos yabundantes de palabras, saben contar por buena órden cada cosa de lopasado, como entre nosotros se cuentan por romances y villancicos; yestos en ninguna cosa entienden que en aprender y saberlos componer ensu lengua, para que sean por todos oidos en regocijos de casamientos yotros pasatiempos que tienen para aquel propósito. Y así, sabido lo quese ha de decir de lo pasado en semejantes fiestas de los señoresmuertos, y si se trata de guerra por el consiguiente, con órden galanacantaban de muchas batallas que en lugares de una y otra parte del reynose dieron; y por el consiguiente, para cada negocio tenian ordenados suscantares ó romances, que, viniendo á propósito, se cantasen, para quepor ellos se animase la gente con lo oir y entendiesen lo pasado enotros tiempos, sin lo inorar, por entero. Y estos indios que por mandadode los reyes sabian estos romances, eran honrados por ellos yfavorescidos, y tenian cuidado grande de los enseñar á sus hijos y áhombres de sus provincias los más avisados y entendidos que entre todosse hallaban; y así, por las bocas de unos lo sabian otros, de talmanera, que hoy dia entre ellos cuentan lo que pasó ha quinientos años,como si fueran diez.

Y entendida la órden que se tenia para no se olvidar de lo que pasaba enel reyno, es de saber, que muerto el rey dellos, si valiente habia sidoy bueno para la gobernacion del reyno, sin haber perdido provincia delas que su padre les dejó, ni usado de bajezas ni poquedades, ni hechootros desatinos que los príncipes locos con la soltura se atreven áhacer en su señorío, era permitido y ordenado por los mismos reyes, quefuesen ordenados cantares honrados y que en ellos fuesen muy alabados yensalzados, en tal manera, que todas las gentes admirasen en oir sushazañas y hechos tan grandes, y que estos no siempre ni en todo lugarfuesen publicados ni apregonados, sino cuando estuviese hecho algunayuntamiento grande de gente venida de todo el reyno para algun fin, ycuando se juntasen los señores principales con el rey en sus tiempos ysolaces, ó cuando hacian los taquis[35] ó borracheras suyas. En estoslugares, los que sabian los romançes, á voces grandes, mirando contra elInca, le cantaban lo que por sus pasados habia sido hecho; y si entrelos reyes alguno salia remisio, cobarde, dado á vicios, y amigo deholgar sin acrescentar el señorío de su imperio, mandaban que destostales hobiese poca memoria ó casi ninguna; y tanto miraban esto, que sialguna se hallaba, era por no olvidar el nombre suyo y la sucesion; peroen lo demás se callaba, sin contar los cantares de otros que de losbuenos y valientes. Porque tuvieron en tanto sus memorias, que, muertouno destos señores tan grandes, no aplicaba su hijo para sí otra cosaque el señorío, porque era ley entre ellos que la riqueza y el aparatoreal del que habia sido rey del Cuzco, no lo hobiese otro en su poder,ni se perdiese su memoria; para lo cual se hacia un bulto de mano[36], con la figura que ellos ponerle querian, al cual llamaban del nombre delrey ya muerto; y solian estos bultos ponerse en la plaza del Cuzco,cuando se hacian sus fiestas, y en rededor de cada bulto destos reyesestaban sus mugeres y criados, y venian todos, aparejándose allí sucomida y bebida, porque el Demonio debia de hablar en aquellos bultos,pues que esto por ellos se usaba; y cada bulto tenia sus truanes ódecidores, questaban con palabras alegres contentando al pueblo; y todoel tesoro que el señor tenia siendo vivo, estaba en poder de sus criadosy familiares, y se sacaba á las fiestas semejantes con gran aparato; sinlo cual, no dejaban de tener sus chácaras, ques nombre de heredades,donde cogian sus maízes y otros mantenimientos con que sustentaban lasmugeres con toda la demás familia destos señores que tenian bultos ymemorias, aunque ya eran muertos.

Y cierto esta usanza fué harta partepara que en este reyno hobiese la suma tan grande de tesoros que se hanvisto por nuestros ojos; y á españoles conquistadores he oydo que,cuando, descubriendo las provincias del reyno, entraron en el Cuzco,habia destos bultos, lo cual paresció ser verdad, cuando dende á pocotiempo, queriendo tomar la borla Manco Inca Yupanqui, hijo de HuaynaCapac, públicamente fueron sacados en la plaza del Cuzco, á vista detodos los españoles é yndios que en ella en aquel tiempo estaban.

Verdad es, que habian ya habido los españoles mucha parte del tesoro, ylo demás se escondió y puso en tales partes, que pocos ó no ninguno debesaber dél; ni de los bultos ni otras cosas suyas grandes hay ya otramemoria que la que ellos dan y tienen en sus cantares[37].

CAP. XII.—De cómo tenian coronistas para saber sus hechos, y la órdende los

quipos como fué, y lo que dello vemos agora.

FUÉ ordenado por los Incas lo que ya habemos escripto acerca del ponerlos bultos en sus fiestas, y en que se escogiesen algunos de los mássábios dellos, para que en cantares supiesen la vida de los señores quétal habia sido y cómo se habian habido en el gobierno del reyno, para elefecto por mí dicho. Y es tambien de saber, que, sin esto, fué costumbredellos y ley muy usada y guardada, de escoger cada uno, en tiempo de sureynado, tres ó cuatro hombres ancianos de los de su nacion, á loscuales, viendo que para ello eran hábiles y suficientes, les mandaba quetodas las cosas que sucediesen en las provincias durante el tiempo de sureynado, ora fuesen prósperas, ora fuesen adversas, las tuviesen en lamemoria, y dellas hiciesen y ordenasen cantares, para que por aquelsonido se pudiese entender en lo foturo haber así pasado; con tantoquestos cantares no pudiesen ser dichos ni publicados fuera de lapresencia del Señor; y eran obligados estos que habian de tener estarazon durante la vida del rey, no tratar ni decir cosa alguna de lo queá él tocaba, y luego que era muerto, al sucesor en el imperio le decian,casi por estas palabras: "¡Oh Inca grande y poderoso, el Sol y la Luna,la Tierra, los montes y los árboles, las piedras y tus padres te guardende

infortunio

y

hagan

próspero,

dichoso

y

bienaventurado sobre todoscuantos nacieron! Sábete, que las cosas que sucedieron á tu antecesorson éstas." Y luego en diciendo esto, los ojos puestos al suelo, ybajadas las manos, con gran humildad le daban cuenta y razon de todo loque ellos sabian; lo cual podrian muy bien hacer, porque entre ellos haymuchos de gran memoria, subtiles de ingenio, y de vivo juizio, y tanabastados de razones, como hoy dia somos testigos los que acá estamos élos oimos. Y así, dicho esto, luego que por el rey era entendido,mandaba llamar á otros de sus indios viejos, á los cuales mandaba quetuviesen cuidado de saber los cantares que aquéllos tenian en lamemoria, y de ordenar otros de nuevo de lo que pasaba en el tiempo de sureynado, y que las cosas que se gastaban y lo que las provinciascontribuian, se asentasen en los quipos, para que supiesen lo que dabany contribuyan muerto él y reynando su progenitor. Y si no era en un diade gran regocijo, ó en otro que hobiese lloro ó tristeza por muerte dealgun hermano ó hijo del rey, porque estos tales dias se permitia contarsu grandeza dellos y su orígen y nascimiento, fuera destos, á ningunoera permitido tratar dello, porque estaba así ordenado por los señoressuyos, y si lo hacian, eran castigados rigurosamente.

Sin lo cual tuvieron otra órden para saber y entender cómo se habia dehacer en la contribucion, en las provincias, de los mantenimientos, orapasase el rey con el ejército, ora fuese visitando el reyno, ó que sinhacer nada desto, se entendiese lo que entraba en los depósitos y pagabaá los súbditos, de tal manera, que no fuesen agraviados, tan buena ysubtil, que ecede en artificio á los carastes que usaron los mexicanospara sus cuentas y contratacion; y esto fué los quipos, que son ramalesgrandes de cuerdas anudadas, y los que desto eran contadores y entendianel guarismo destos nudos, daban por ellos razon de los gastos que sehabian hecho, ó de otras cosas que hobiesen pasado de muchos años atrás;y en estos nudos contaban de uno hasta diez, y de diez hasta ciento, yde ciento hasta mill; y en uno destos ramales está la cuenta de lo uno,y en otro lo del otro; de tal manera esto, que para nosotros es unacuenta donosa y ciega, y para ellos singular. En cada cabeza deprovincia

habia

contadores

á

quien

llamaban

quiposcamayos[38], y porestos nudos tenian la cuenta y razon de lo que habian de tributar losquestaban en aquel distrito, desde la plata, oro, ropa y ganado, hastala leña y las otras cosas mas menudas, y por los mismos quipos se daba ácabo de un año, ó de diez, ó de veinte, razon á quien tenia comision detomar la cuenta, tan bien, que un par de alpargatas no se podianesconder.

Yo estaba incrédulo en esta cuenta, y aunque lo oia afirmar y tratar,tenia lo más dello por fábula; y estando en la provincia de Xauxa, en loque llaman Marcavillca[39], rogué al señor Guacarapora[40] que mehiciese entender la cuenta dicha de tal manera que yo me satisficiese ámí mismo, para estar cierto que era fiel y verdadera; y luego mandó ásus criados que fuesen por los quipos, y como este señor sea de buenentendimiento y razon para ser indio, con mucho reposo satisfizo á midemanda, y me dijo, que para que mejor lo entendiese, que notase quetodo lo que por su parte habia dado á los españoles desde que entró elgobernador don Francisco Pizarro en el valle, estaba allí sin faltarnada: y así ví la cuenta del oro, plata, ropa que habian dado, con todoel maíz, ganado y otras cosas, que en verdad yo quedé espantado dello. Yes de saber otra cosa, que tengo para mí por muy cierto, segun han sidolas guerras largas, y las crueldades, robos y tiranías que los españoleshan hecho en estos indios, que si ellos no estuvieran hechos á tangrande órden y concierto, totalmente se hubieran todos consumido yacabado; pero ellos, como entendidos y cuerdos y que estaban impuestospor príncipes tan sábios, entre todos determinaron que si un ejército deespañoles pasase por cualquiera de las provincias, que si no fuere eldaño que por ninguna vía se puede escusar, como es destruir lassementeras y robar las casas y hacer otros daños mayores questos, que enlo demás, todas las comarcas tuviesen en el camino real, por dondepasaban los nuestros, sus contadores, y éstos tuviesen proveimiento lomás ámplio que ellos pudiesen, porque con achaque no los destruyesen deltodo; y así eran proveidos; y despues de salidos, juntos los señores,iban los quipos de las cuentas, y por ellos, si uno habia gastado másque otro, lo que ménos habian proveido lo pagaban, de tal suerte, queiguales quedasen todos.

Y en cada valle hay esta cuenta hoy dia, y siempre hay en los aposentostantos contadores como en él hay señores, y de cuatro en cuatro mesesfenescen sus cuentas por la manera dicha; y con la órden que han tenido,han podido sufrir combates tan grandes, que si Dios fuese servido quedel todo hobiesen cesado con el buen tratamiento que en este tiemporeciben, y con la buena órden y justicia que hay, se restaurarian ymultiplicarian, para que en alguna manera vuelva á ser este reyno lo quefué, aunque yo creo que será tarde ó nunca. Y es verdad que yo he vistopueblos, y pueblos bien grandes, y de una sola vez que cripstianosespañoles pasen por él, quedar tal, que no parecia sino que fuego lohabia consumido; y como las gentes no eran de tanta razon, ni unos áotros se ayudaban, perdíanse despues con hambres y enfermedades, porqueentre ellos hay poca caridad, y cada uno es señor de su casa, y noquiere más cuenta. Y esta órden del Perú débese á los señores que lomandaron y supieron ponerla en todas las cosas tan grande como vemos losque acá estamos, por estas y otras cosas mayores; y con tanto pasaréadelante.

CAP. XIII.—Cómo los Señores del Perú eran muy amados por una parte

ytemidos por otra de todos sus súbditos, y cómo ninguno de ellos, aunquefuese

gran señor muy antiguo en su linage, podia entrar en su presencia,si no era

con una carga en señal de grande obediencia.

ES de notar, y mucho, que como estos reyes mandaron tan grandesprovincias y en tierra tan larga, y en parte tan áspera y llena demontañas y de promontorios nevados, y llanos de arena secos de árboles yfaltos de agua, que era necesario gran prudencia para la gobernacion detantas naciones y tan distintas unas de otras en lenguas, leyes yreligiones, para tenellas todas en tranquilidad y que gozasen de la pazy amistad con él; y así, no embargante que la ciudad del Cuzco era lacabeza de su imperio, como en muchos lugares hemos apuntado, de ciertoen cierto término, como tambien diremos, tenian puestos sus delegados ygobernadores, los cuales eran los más sábios, entendidos y esforzadosque hallarse podian, y ninguno tan mancebo que ya no estuviese en elpostrer tercio de su edad. Y

como le fuesen fieles y ninguno osaselevantarse, y tenia de su parte á los mitimaes, ninguno de losnaturales, aunque más poderoso fuese, osaba intentar ninguna rebelion, ysi alguna intentaba,

luego

era

castigado

el

pueblo

donde

se

levantaba,embiando presos los movedores al Cuzco. Y desta manera eran tan temidoslos reyes, que si salian por el reyno y permitian alzar algun paño delos que iban en las andas, para dejarse ver de sus vasallos, alzaban tangran alarido, que hacian caer las aves de lo alto donde iban volando, áser tomadas á manos; y todos los temian tanto, que de la sombra que supersona hacia no osaban decir mal. Y no era esto solo; pues es cierto,que si algunos de sus capitanes ó criados salian á visitar alguna partedel reyno para algun efecto, le salian á recibir al camino con grandespresentes, no osando, aunque fuese sólo, dejar de cumplir en todo y portodo el mandamiento dellos.

Tanto fué lo que temieron á sus príncipes en tierra tan larga, que cadapueblo estaba tan asentado y bien gobernado como si el Señor estuvieraen él para castigar los que lo contrario hiciesen.

Este temor pendia delvalor que habia en los señores y de su misma justicia, que sabian quepor parte de ser ellos malos, si lo fuesen, luego el castigo se habia dehacer en los que lo fuesen, sin que bastase ruego ni cohecho ninguno. Ycomo siempre los Incas hiciesen buenas obras á los questaban puestos ensu señorío, sin consentir que fuesen agraviados, ni que les llevasentributos demasiados, ni que les fuesen hechos otros desafueros, sin locual, muchos que tenian provincias estériles y que en ellas sus pasadoshabian vivido con necesidad, les daban órden que las hacian fértiles yabundantes, proveyéndoles de las cosas que en ella habia necesidad; y enotras donde habia falta de ropa, por no tener ganados, se los mandabandar con gran liberalidad. En fin, entendíase, que así como estos señoresse supieron servir de los suyos y que les diesen tributos, así ellos lessupieron conservar las tierras y traellos de bastos á muy pulíticos, yde desproveidos, que no les faltase nada; y con estas buenas obras, ycon que siempre el Señor á los principales daba mugeres y preseas ricas,ganaron tanto las gracias de todos, que fueron dellos amados en estremogrado, tanto que yo me acuerdo por mis ojos haber visto á indios viejos,estando á vista del Cuzco, mirar contra la ciudad y alzar un alaridogrande, el cual se les convertia en lágrimas salidas de tristeza,contemplando el tiempo presente y acordándose del pasado, donde enaquella ciudad por tantos años tuvieron señores de sus naturales, quesupieron atraellos á su servicio y amistad de otra manera que losespañoles.

Y era usanza y ley inviolable entre estos señores del Cuzco, porgrandeza y por la estimacion de la dignidad real, questando él en supalacio, ó caminando con gente de guerra, ó sin ella, que ninguno,aunque fuese de los más grandes y poderosos señores de todo su reyno, nohabia de entrar á le hablar, ni estar delante de su presencia, sin queprimero, tirándose los zapatos, que ellos llaman oxotas, se pusiese ensus hombros una carga para entrar con ella á la presencia del Señor, enlo cual no se tenia cuenta que fuese grande ni pequeña, porque no erapor más de que supiesen el reconocimiento que habian de tener á losseñores suyos; y entrando dentro, vueltas las espaldas al rostro delSeñor, habiendo primero hecho reverencia, quellos llaman mocha, dice álo que viene ó oye lo que les mandado, lo cual pasado, si quedaba en laCórte por algunos dias y era persona de cuenta, no entraba más con lacarga; porque siempre estaban los que venian de las provincias en lapresencia del Señor en convites y en otras cosas que por ellos eranhechas.

CAP. XIV.—De cómo fué muy grande la riqueza que tuvieron y poseyeronlos

reyes del Perú y cómo mandaban asistir siempre hijos de los señoresen su

Córte.

POR la gran riqueza que habemos visto en estas partes, podremos creerser verdad lo que se dice de las muchas que tuvieron los Incas; porqueyo creo, lo que ya muchas veces tengo afirmado, que en el mundo no haytan rico reyno de metal, pues cada dia se descubren tan grandes veneros,así de oro como de plata; y como en muchas partes de las provinciascogiesen en los rios oro, y en los cerros sacasen plata, y todo era porun rey, pudo tener y poseer tanta grandeza; y dello yo no me espanto deestas cosas, sino como toda la ciudad del Cuzco y los templos suyos noeran hechos los edificios de oro puro. Porque, lo que hace á lospríncipes tener necesidad y no poder atesorar dineros, es la guerra, ydesto tenemos claro ejemplo en lo que el Emperador ha gastado desdel añoque se coronó hasta este; pues aviendo más plata y oro que ovieron losreyes d'España desde el rey don Rodrigo hasta él, ninguno dellos tuvotanta necesidad como S. M. y si no tuviera guerras, y su asiento fueraen España, verdaderamente, con sus rentas y con lo que ha venido de lasIndias, toda España estuviera tan llena de tesoros como lo estaba elPerú en tiempo de sus reyes.

Y esto tráigolo á comparacion, que todo lo que los Incas habian, logastaban no en otra cosa que arreos de su persona y ornamento de lostemplos y servicio de sus casas y aposentos; porque en las guerras, lasprovincias les daban toda la gente, armas y mantenimientos que fuesenecesario, y si [á] alguno de los mitimaes daban algunas pagas de oro enalguna guerra que ellos tuviesen por dificultosa, era poca y que en undia lo sacaban de las minas; y como preciaron tanto la plata y oro, ypor ellos fuese tan estimada, mandaban sacar en muchas partes de lasprovincias cantidad grande della, de la manera y con la órden queadelante se dirá.

Y sacando tanta suma, y no podiendo el hijo dejar que la memoria delpadre, que se entiende su casa y familiares con su bulto, estuviesesiempre entera, estaban de muchos años allegados tesoros, tanto, quetodo el servicio de la casa del rey, así de cántaros para su uso como decocina, todo era oro y plata; y esto no en un lugar y en una parte lotenia, sino en muchas, especialmente en las cabeceras de las provincias,donde habia muchos plateros, los cuales trabajaban en hacer estaspiezas; y en los palacios y aposentos suyos habia planchas destosmetales, y sus ropas llenas de argenteria y desmeraldas y turquesas yotras piedras preciosas de gran valor. Pues para sus mugeres tenianmayores riquezas para ornamento y servicio de sus personas, y sus andastodas estaban engastonadas en oro y plata y pedrería. Sin esto, en losdepósitos habia grandísima cantidad de oro en tejuelos, y de plata enpasta, y tenian mucha chaquira, ques en estremo menuda, y otras joyasmuchas y grandes para sus taquis y borracheras; y para los sacrificioseran más lo que tenian

destos

tesoros; y

como

tenian y

guardaban

aquellaceguedad de enterrar con los difuntos tesoros, es de creer que cuando sehazian los osequias y entierros destos reyes, que seria increible lo quemeterian en las sepulturas. En fin, sus atambores y asentamientos yestrumentos de música y armas para ellos eran deste metal; y porengrandecer su señorío, paresciéndoles que lo mucho que digo era poco,mandaban por ley que ningun oro ni plata que entrase en la ciudad delCuzco, della pudiese salir, sopena de muerte, lo cual ejecutaban luegoen quien lo quebrantaba; y con esta ley, siendo lo que entraba mucho yno saliendo nada, habia tanto, que si cuando entraron los españoles sedieran otras mañas y tan presto no ejecutaran su crueldad en dar lamuerte á Atahuallpa, no sé qué navíos bastaran á traer á las Españas tangrandes tesoros como están perdidos en las entrañas de la tierra yestarán, por ser ya muertos los que lo enterraron.

Y como se tuviesen en tanto estos Incas, mandaron más, que en todo elaño residiesen en su córte hijos de los señores de las provincias detodo el reino, porque entendiesen la órden della y viesen su magestadgrande, y fuesen avisados cómo le habian de servir y obedecer, de queheredasen sus señoríos y curacazgos; y si iban los de unas provincias,venian los de otras. De tal manera se hacia esto, que siempre estaba sucórte muy rica y acompañada; porque sin esto, nunca dejaban destar conél muchos caballeros de los orejones, y señores de los ancianos, paratomar consejo en lo que se habia de proveer y ordenar.

CAP. XV.—De cómo se hacian los edificios para los Señores, y loscaminos

reales para andar por el reino.

UNA de las cosas de que yo mas me admiré, contemplando y notando lascosas deste reino, fué pensar cómo y de qué manera se pudieron hacercaminos tan grandes y soberbios como por él vemos, y que fuerzas dehombres bastáran á los hacer, y con que herramientas y estrumentospudieron allanar los montes y quebrantar las peñas, para hacerlos tananchos y buenos como están; porque me parece que si el Emperadorquisiese mandar hacer otro camino real, como el que va del Quito áCuzco, ó sale de Cuzco para ir á Chile, ciertamente creo, con todo supoder para ello no fuese poderoso, ni fuerzas de hombres le pudiesenhazer, sino fuese con la órden tan grande que para ello los Incasmandaron que hobiese. Porque si fuera camino de cincuenta leguas, ó deciento, ó docientas, es de creer, que aunque la tierra fuese más áspera,no se tuviera en mucho, con buena diligencia, hacerlo; mas estos erantan largos, que habia alguno que tenia mas de mill y cien leguas, todohechado por sierras tan ágras y espantosas, que por algunas partes,mirando abajo, se quitaba la vista, y algunas destas sierras drechas yllenas de piedras, tanto, que era menester cavar por las laderas en peñaviva, para hacer el camino ancho y llano; todo lo cual hacian con fuegoy con sus picos. Por otros lugares habia subidas tan altas y ásperas,que salian de lo bajo escalones para poder subir por ellos á lo másalto, haciendo entre medias dellos algunos descansos anchos para elreposo de las gentes. En otros lugares habia montones de nieve, que eramás de temer, y esto no en un lugar, sino en muchas partes, y no asícomo quiera, sino que no va ponderado ni encarecido como ello es ni comolo vemos; y por estas nieves, y por donde habia montañas de árboles ycéspedes, lo hacian llano, y empedrado, si menester fuese.

Los que leyeren este libro y hobieren estado en el Perú, miren el caminoque va desde Lima á Xauxa por las sierras tan ásperas de Huarochiri[41], y por la montaña nevada de Pariacaca[42], y entenderán, los que á elloslo oyeron, si es más lo que ellos vieron, que no lo que yo escribo; ysin esto, acuérdense de la ladera que abaja al rio de Apurímac[43], ycómo viene el camino por las sierras de los Paltas, Caxas y Ayauacas[44]y otras partes deste reyno, por donde el camino va tan ancho como quincepiés, poco más ó ménos; y en tiempo de los reyes estaba limpio, sin quehobiese ninguna piedra ni hierba nacida, porque siempre se entendia enlo limpiar; y en lo poblado, junto á él, habia grandes palacios yalojamiento para la gente de guerra, y por los desiertos nevados y decampaña, habia aposentos donde se podian muy bien amparar de los frios yde las lluvias; y en muchos lugares, como es en el Collao[45] y en otraspartes, habia señales de sus leguas, que eran como los mojones d'Españacon que parten los términos, salvo que son mayores y mejor hechos los deacá. A estos tales llaman topos, y uno dellos es una legua y media deCastilla[46].

Entendido de la manera que iban hechos los caminos y la grandeza dellos,diré con la facilidad que eran hechos por los naturales, sin que lesrecreciese muerte ni trabajo demasiado; y era, que determinado por algunrey que fuese hecho alguno destos caminos tan famosos, no era menestermuchas provisiones ni requerimientos ni otra cosa que decir el rey,hágase esto, porque luego los veedores iban por las provincias marcandola tierra y los indios que habia de[47] una á otra, á los cuales mandabaque hiciesen los tales caminos; y así, se hacian desta manera, que unaprovincia hacia hasta otra á su costa y con sus indios, y en brevetiempo lo dejaban como se lo pintaba; y otras hacian lo mismo, y áun, siera necesario, á un tiempo se acababa gran parte del camino, ó todo él;y si allegaban á los despoblados, los indios de la tierra adentroquestaban más cercanos, venian con vituallas y herramientas á los hacer,de tal manera, que con mucha alegría y poca pesadumbre era todo hecho;porque no les agraviaban en un punto, ni los Incas ni sus criados lesmetian en nada.

Sin todo esto, se hicieron grandes calzadas de excelente edificio, comoes la que pasa por el valle de Xaquixaguana, y sale de la ciudad delCuzco, y va por el pueblo de Muhina.