Memoria Sobre las Islas Filipinas by Don Luis Prudencio Álvarez y Tejero - HTML preview

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Es, pues, parecer fundado en esta materia la siguiente esposicion deartículos: 1.º Que se cree una moneda provisional para la circulacioninterior de las provincias de Filipinas.

2.º Que al efecto se establezca alli una casa de moneda,montada con toda economía por el objeto á que se dirije,y aun pudiera ser conveniente que su plantacion se hiciese por medio deuna empresa de particulares por tiempo determinado.

3.º Que la ley de esta moneda sea igual á la de lasmonedas de igual clase adoptadas en las demas colonias del Asia de lasnaciones europeas.

4.º Que se subdivida su valor cuanto sea posible, atendidas lasnecesidades del tráfico interior y objeto de su creacion.

5.º Que se admita en la casa de moneda todo el oro y plata enespecie que presenten los particulares para la acuñacion,reintegrándoseles con la moneda de ley que resulte, deducidoslos indispensables gastos.

6.º Que se autorice á aquel Gobierno para admitir enpago de contribuciones el oro de las minas y lavaderos de Filipinas,bajo ensaye.

7.º Y por último: que por facultativos se forme unreglamento, en el cual se ponga toda prevision en evitar todo fraudesobre la materia.

Este asunto se ha tratado antes de ahora, y mas de una vez, enManila, donde existen sugetos que podrian informar con mucha estensionsobre el establecimiento de que se trata, y ventajas que produciria alpais y al estado. [56]

[Índice]

§. X.

Cabildo eclesiástico y curas párrocos de lasIslas.

Aunque esta materia parece ajena de este papel, no es asi, y loslectores se convencerán de esta verdad, sabiendo que desde elarzobispo y tres obispos sufragáneos, hasta el últimopárroco, tienen todos una asignacion ó sueldo fijo, quecobran, como cualquier otro empleado del Gobierno, de las cajas de lahacienda nacional: por lo tanto si se fuese á tratar de susfacultades, jurisdiccion y atribuciones, seguramente que este no era ellugar mas á propósito para ello; pero cuando nada se vaá decir sobre tales puntos, y únicamente se los vaá considerar como unos partícipes que son en ladistribucion de los caudales públicos, ninguna ocasion masadecuada para tratar la materia que al concluir la 2.a partede esta memoria, relativa toda ella á la hacienda nacional, ysolicitar las correspondientes economías, como se han indicadoen las demas clases.

El único cabildo eclesiástico que hay en Filipinas sehalla en Manila, y consta de cinco dignidades, tres canonjías,dos raciones y dos medias raciones, capellanes de coro, &c.;dotadas con bastante profusion tales prebendas, nada mas justo quereformar sus asignaciones, teniendo presente para ello las queanteriormente disfrutaban en tiempos de la Nao de Acapulco, y sabiendoque emancipadas las Américas, aquellas dotaciones han sidoaumentadas con poca razon y justicia. Este aumento de asignacion anualá las prebendas, tengo entendido se verificó ápretesto de la pérdida ó quebranto que sufrieran por lafalta del importe de boleta que tenian en la Nao cuando estaconcluyó, la cual vendian al comercio, y con ello tenian unsobresueldo; mas la misma pérdida y quebranto sufrieron losrejidores perpétuos del ayuntamiento de Manila, cuyas plazascompraban por gruesas cantidades, y ni se les han satisfecho por elGobierno sus capitales, ni se les ha indemnizado de otro modo suspérdidas reales y efectivas: ademas de los rejidores, igualderecho de boleta tenian las viudas y huérfanos de militares yotras personas necesitadas, [57]y tampoco han recibido indemnizacionalguna por tal pérdida, y acaso su único recurso para susubsistencia, cuando las prebendas tenian y les quedaron otros ausiliospara mantener con decoro á los que las sirviesen; con queó aquel aumento por tal razon es injusto, ó si es justo,la misma indemnizacion se debe á los rejidores, viudas,huérfanos y demas clases que percibian el ausilio de boleta.

Los prebendados tienen su dotacion fija, la intencion libre, yademas una parte de productos de las cantidades que rinden las obraspias que administra el cabildo y la mitra, y cuyos réditosdistribuye entre sus individuos, con arreglo á las fundaciones:la intencion libre para aplicar misas por quien se las pague (que nuncafalta ni faltará en un pais tan católico como Filipinas),es otro recurso y no de poca importancia, porque la limosna de lasmisas tampoco es escasa; y por último, la parte que perciben deréditos ó productos de las obras pias, es el tercerrecurso ó ausilio que viene á completarles unapingüe renta, que muy bien podria sufrir alguna reforma enbeneficio del erario, y reducirles su dotacion á lo que antesera, nivelando con justicia á las clases todas que contaban conla parte de boleta en la Nao; pérdida que todos sufrieron, y quesolo se ha indemnizado á la clase que menos lo necesitaba: asi,pues, es de rigurosa justicia que se haga la rebaja correspondiente enla asignacion de esas prebendas, y quede reducida á lo que eraantes de la pérdida de la Nao, ó al primitivoseñalamiento de renta.

Los párrocos, asi regulares como seculares, la únicareforma que necesitan en cuanto á dotacion que perciben delerario, único concepto bajo el cual se los considera aqui, esque se les nivele é iguale, y se dé una regla fija sobresus estipendios y asignaciones, teniendo en cuenta el lucrativo pie dealtar de algunos; pues estando todos esclusivamente dedicados alservicio espiritual á un mismo ministerio, hay una enormedesigualdad en el goce de asignacion: es la razon porque en unasprovincias se les pagan en dinero, en otras mitad en dinero y mitad enespecie (arroz), y en otras una parte en dinero y dos en especie,ó vice-versa, con mucha variedad en el cuanto de cada cosa; y siesta medida en un principio pudo ser, como de hecho puede asegurarse lofue, [58]muy benéfica para interesar á lospárrocos en que ayudaren y estimularen á los indiosá fomentar la agricultura, ya en el dia es perjudicial, porquela parte en especie que deben percibir los párrocos, vale unduplo ó mas de lo que les corresponde, y valia cuando se fijaronesas asignaciones, y esto es perjudicar á los contribuyentes sinfavor del estado. Sobre este particular ha habido varias reclamaciones,y aun se ha intentado mas de una vez nivelarlos y fijar una cuotadeterminada por medio de una regla jeneral para todas las provincias, yaunque en algunas se haya hecho la variacion, no en todassucedió lo propio, prevaleciendo antiguos vicios óabusos. Es, pues, de necesidad que la asignacion que el estado pagaá los párrocos, sea igual en todas las Islas, y que nadase les pague en especie. Los indios deben ser libres en la venta de susfrutos como y cuando lo tengan por conveniente; cualquiera otra regla,sobre injusta, no puede menos de ser gravosa al erario.

En cuanto al aumento ó disminucion de estipendios, nada puededecirse con datos fijos, ó sin temor de padecer equivocacionesque pueden ser de trascendencia: únicamente advertiré quelos párrocos que son destinados á misiones, que esá formar pueblos nuevos, atrayendo y catequizando á losindios infieles que en varios puntos de las Islas existen, estánescasamente dotados, y si no fuese por los ausilios de otros relijiososy sus amigos ó bienhechores, difícilmente podriansubsistir, y con todo eso aun tienen que dedicar muchos dias parapreparar y cultivar un pedazo de terreno, formando un poco de siembrade arroz para facilitarse el pan para el año, y dedicarseá la caza de venados, para hacerlos cecina ó salon, queen el pais llaman tapa, y por este medio comen alguna carne, pues sonmuchas las estrecheces que pasan y no es fácilremediárselas.

Tambien debe decirse que los párrocos de pueblospequeños padecen muchas privaciones, porque su pie de altar nadales produce, y merecian, asi como los destinados á misiones,alguna consideracion en el señalamiento de sus estipendios, quepodia aumentárseles rebajándose alguna cosa á lospárrocos de pueblos mayores, ó que pasen de 2000tributos; en estos, aunque sus gastos son mas considerables, [59]por tener que mantener uno, dos ó mascoadjutores, sin embargo su pie de altar es mas pingüe, no faltanlimosnas para misas, y los estipendios suben bastante, de los que puederebajárseles alguna parte para atender á lospárrocos pobres y misioneros. De que concluyo, parece fundadaesta reforma, y aun justa, en beneficio de nivelar del mejor modoposible, y sin recargo del erario, la distribucion de la hacienda entrelos párrocos; pues dedicados todos á tan alto éimportante ministerio, nada mas justo que facilitarles los medios masanálogos á conservar la decencia y decoro de su estadocual corresponde, con la mas justa proporcion que sea posible, pudiendoefectuarse en la forma indicada, y asi continuar hasta que el aumentode poblacion reclame que se varie el método que seestablezca.

Tales son los fundamentos que puedo suministrar sobre laadministracion y distribucion de la hacienda pública enFilipinas, y me persuado que (aun cuando mal coordinados y no muycompletos, porque la cortedad de mis luces no da de sí otracosa, la estrechez con que me he propuesto redactarlos no admitemayores digresiones, y el habérseme estraviado algunos papelesinteresantes, me impiden suministrar mas datos) presentan noticias dealguna importancia para que se pueda formar alguna idea delmérito de aquellas Islas, y el Gobierno tomar algunas medidassobre la reforma que el estado de las Islas Filipinas demanda parafelicidad de ellas, estension y fomento de sus rentas, y establecerjustas economías, conteniendo se aumenten los empleados, yprocurando reducirlos á los puramente precisos éindispensables, si se han de hacer los ahorros posibles, que si entodos tiempos deben procurarse, en los actuales de escasez y penuriapor lo atrasado del estado, es mas recomendable, preciso y necesariotodo jénero de economía justa y racional. [60]

1 Cuando seempezaron á hacer apuntes y coordinar algunas notas que debianservir en su dia para esta memoria ó para otros usos, ya estabaplanteado el sistema perjudicial y ruinoso de libranzas, mas andaban alcorriente, porque ni eran muy frecuentes ni tan cuantiosas como parecehan sido despues. En efecto, segun escriben de Manila en mediados deJunio de 1841, hay una existencia de libranzas no satisfechas queascienden á un millon setecientos mil pesos fuertes,cantidad que devenga interes de 6 por 100 al año, por no habersepagado: estos escandalosos y exorbitantes jiros han debido hacerse enfines de 1839 y primeros meses de 1840, segun noticias: bueno fuera quese publicara cuando y cómo se hicieron y en qué forma,para que no paguen justos por pecadores; y se supiera quien fue el quecon tanta cuenta y razon fue dando libranza sobre libranza, sin esperará saber si las primeras se habian satisfecho, ni aun si habriafondos para tales pagos, que no sacando de apuros á laMetrópoli, arruinan y empobrecen las cajas de Manila,sobrecargándolas escandalosamente, y de un modo irregular y nadameditado, y solo han servido para levantar algunas fortunas ácosta del erario público.

2 Auto 57,tít. 2, lib. 2, Recop. de Indias.

3 Leyes 14,16, 20 y 36, tit. 2, lib. 3 y 66, tit. 3, lib. 3 de la Recopilacion deIndias.

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Apéndice.

De las obras pias de las Islas.

Bajo esta denominacion hay un caudal existente, que si bien algunosquieren presentarlo como cosa de poco momento é importancia, nofalta quien propale ser una riqueza inmensa; y si bien convienedespreciar á los que solo intentan disminuir ese capital, estambien prudente oir con prevencion las exajeraciones de los otros ylas frases con que las hacen. Esas obras pias son unos pequeñosbancos donde acuden á tomar fondos bajo las garantías quese convienen los que para sus negocios necesitan ausilios pecuniarios,se administran por vecinos que deben ser cofrades de las respectivascorporaciones á cuyo cargo se hallan, bajo ciertas reglas,reglamentos ó estatutos que marcan las respectivas obligaciones,y todos no son mas que unos ejecutores de las últimas voluntadesde los testadores que les legaron sus fondos para los usos que tuvieronpor conveniente señalar.

Las obras pias de Manila ó fundaciones de testadoresparticulares, forman un conjunto de capitales de bastanteconsideracion. Destinados sus fondos para el jiro, se gravaron susproductos con pensiones y cargas para objetos del culto divino ybeneficencia pública: merecen por lo tanto toda la consideraciondel Gobierno, por las ventajas que de ellas puede reportar laagricultura é industria de las Islas. Si el jiro limitado yprivilejiado de Manila con Nueva-España no hubiera estadoreducido á un comercio meramente pasivo de tránsitoó de transporte, esos establecimientos al paso que se han hechoricos, ellos mismos hubieran dado á aquel comercio una opulenciaverdadera. De la enorme utilidad de 200 á 500, y aun mas, por100 que dejaban en Acapulco los negocios de la Nao, la mayor parte erapara los negociantes estranjeros de la India y China, cuyos efectossurtian casi en su totalidad el cargamento de las Naos: [61]otragran parte era para obras pias, pues hubo años que sepagó el 50 por 100 de las cantidades que adelantaban; de formaque á favor de los comerciantes de Manila quedaba un beneficiotan reducido, cual demostraria un cálculo que se hiciese de losmuchos millones de pesos que se han importado en Filipinas deNueva-España por las Naos, y del poco valor respectivo que enmoneda y fomento ha quedado á los comerciantes de Manila.

En la época del establecimiento de esas fundaciones no seconocia otro comercio que el de Acapulco, India y China, que aunquedividido en tres jiros, era una sola negociacion, porque la mayor partede los acopios hechos con dinero de obras pias en estos dosúltimos mercados, daban su resultado en Nueva-España; pormanera que habiendo cesado totalmente el comercio conNueva-España, han cesado al mismo tiempo los jiros de la India yChina, y quedado estos reducidos á solo objetos del consumo delpais. Este comercio sin embargo, aunque no bajo el pie lucrativo queantes, podrá resucitarse cuando los negocios de España searreglen con las repúblicas de América, seareconociéndose solemnemente su independencia, ó seaabriendo tratados de comercio, mas nunca volverá á ser loque fue.

Los fundadores de esas obras pias no preveyeron que podia llegar undia en que cesase la comunicacion y comercio de Filipinas conNueva-España, y dieron sus reglas de administracion limitadasá aquellas tres clases de jiros, cuya cesacion repentina hadejado ociosos esos fondos y espuestos á mil continjencias.Algunas de esas fundaciones solo pueden disponer de una pequeñaparte de ellos para premios terrestres, á otras (y es lo masjeneral) no les está esto permitido por sus estatutos ódisposiciones de los fundadores, y en este estado de cosas es denecesidad que el Gobierno interponga su autoridad, asi para que losobjetos de las fundaciones tengan debido cumplimiento en el modo masposible, como para que se obtengan ó se dé unaconmutacion de jiros, y se empleen esos fondos en beneficio y fomentode la agricultura, industria y fábricas del pais, que yahubieran recibido de ellos un incremento incalculable si las grandesventajas y utilidades del comercio de Acapulco, [62]nohubiera llamado tanto la atencion de los fundadores hácia esedestino.

Debe ser tambien una máxima política del Gobiernoprotejer esos establecimientos de la capital, cuyos caudales en el casode una guerra súbita ó de una revolucion estraordinariaen el interior de las Islas, pueden sacarle de un apuro en el estremode no poder contar ni con las contribuciones del pais, ni con losingresos de la aduana y rentas. [63]

[Índice]

Conclusion.

De todo lo relacionado, aunque muy lijeramente, cualquieraconocerá la importancia de las provincias de Filipinas, suestension, riqueza y elementos que en si encierra aquel pais paraengrandecerse sobremanera: verá igualmente que el sistemajudicial está montado bajo un pie el mas anómalo,complicado y aun perjudicial; que nada es mas fácil quereducirlo al órden natural que debe tener; y que en hacienda nohay las debidas economías, ya por los sueldos innecesarios quese pagan, como por el crecido y aun exorbitante número deempleados sobrantes que existen, aumento que tienen, y que si no sepone pronto y eficaz remedio á este daño, quedaráaquel pais reducido á un estado de empleados y nada mas; claseque en toda nacion debe disminuirse cuanto sea posible, para queabundando en brazos las otras laboriosas y productivas, la agricultura,la industria y el comercio, tengan el mayor impulso y fomento, y deaqui el desarrollo completo de la riqueza y prosperidad pública,con las demas conocidas felicidades de un estado floreciente.

Filipinas con su hermoso y tan feraz suelo, cual ningun otro, y contres y medio millones de habitantes, reune los elementos todos quepueden juzgarse necesarios para que sea un pais de felicidad y riqueza.Mas de trecientos años han pasado ya desde que el inmortalLegaspi fijó en aquellas apartadas rejiones el estandarte de lacruz, y se conquistaron para España aquellas Islas1.

Tiempo y sobrado es ya de que se piense en sufelicidad, de que se remuevan los obstáculos que á ellase oponen, y con pruebas nada dudosas ni equívocas se patenticey haga ver á aquellos habitantes, nuestros [64]hermanos, que deseamos su prosperidad tanto comola nuestra; ó mejor dicho, que reputamos su bien estar comonuestro, y que á su acrisolada lealtad, no desmentida hasta hoy,corresponde la madre patria ocupándose en mejorar su suerte ycondicion; como indefectiblemente sucederá por la ley especialque se les dará, sin perjuicio de que sus justas reclamacionessean oidas y atendidas, para cerciorarles de que la madre patria anhelay trabaja tanto cuanto puede encarecer, para asegurar la felicidad desus provincias en Filipinas.

Finalmente, despues de tanto cuanto se ha espuesto sobre vicios ydefectos en la administracion, asi de justicia como de la hacienda enaquellas posesiones, y remedios que desde luego podian emplearse paracortar abusos, remediar males, y dar impulso á la prosperidad delas Islas, resta aun añadir, que si se quiere y desea lafelicidad de aquellas provincias; si de buena fe se apetece su paz,tranquilidad y público sosiego, teniendo en cuenta que aun ha depasar algun tiempo2

hasta que las Córtespuedan ocuparse de los [65]trabajos que presente el Gobierno paraformular las leyes especiales para Ultramar, muy útil, muyconveniente y provechoso seria para perfeccionar aquellos trabajos,pedir á nuestras provincias ultramarinas bases sobre quéfundar las nuevas disposiciones que tienen que formularse, discutirse ysancionarse. Personas notables por su capacidad, luces y talentos, nomenos que por sus riquezas, tienen Filipinas y las preciosas Antillas;pues bien, fórmese en cada una de estas posesiones una reunionde personas escojidas por sus talentos, honrosos antecedentes, y degarantias por sus capitales, y bajo la presidencia de los capitanesjenerales gobernadores, mándeseles que se dediquen y ocupen enformular y discutir los fundamentos principales, los principiosó bases de las reformas mas adecuadas para garantir suseguridad, su propiedad, y establecer las mejoras que las luces delsiglo reclaman, y han de conducir á aquellas provincias al massaludable y cumplido desarrollo de su prosperidad.

Estos trabajos facilísimos de ejecutar por estemétodo, ademas de adelantar y mucho los que el Gobierno por sidebe hacer, facilitarian sobremanera el pronto arreglo de aquellasleyes. El comercio hablaria en su ramo segun sus necesidades; losmajistrados en el suyo manifestarian los vicios y defectos de queadolece, y remedios que podrian emplearse para la mas pronta y rectaadministracion de justicia; las autoridades de hacienda harian otrotanto, y los reverendos arzobispos y obispos por el clero dirian sobrela necesidad del pacto espiritual y medios que convendria adoptar parasu estabilidad, mejor distribucion y propagacion de nuestra fe, pues enFilipinas hay aun mucho que conquistar en esta parte; los ayuntamientospropondrian sobre sus atribuciones lo mas conveniente, sin olvidar quesobre pesos y medidas es urjentísimo dar una ley que regule taninteresante materia; pues en Filipinas, en unas cosas rijen pesos ymedidas de España, en otras las de China, y en otras lasparticulares adoptadas por el pais, como sucede en la medicion detierras; y últimamente, por los públicos intereses en losimportantes ramos de la agricultura é industria, lospropietarios que los representasen, pedirian disposicionesanálogas á su estabilidad y fomento. Cada uno en sulínea presentaría [66]razones y datos estimables eninformes de importancia y consideracion, y con muy poco ó ninguntrabajo se encontraria el Gobierno con un cúmulo de noticias lasmas seguras para no errar ni aventurar nada en tan interesante materia,y las provincias de Ultramar en esta solicitud del Gobierno, veria lamejor disposicion y deseos de labrar su felicidad por unos medios tansencillos como los mas análogos para el acierto; pues de esareunion ó consejo de personas escojidas para el caso, eraimposible que viniesen otras proposiciones que las únicas ysolas en su clase para perfeccionar la obra de su rejeneracionpolítica, cual se necesita en el estado de ilustracion quetienen ya aquellos paises.

He concluido mi tarea, y solo me resta suplicar á loslectores, y especialmente á mis amigos de Filipinas, reciban conla benignidad que de su ilustracion espero, esta muestra de misdesvelos por la mejor felicidad de nuestros hermanos de Ultramar, comome lo prometo de su acreditada induljencia. Valencia 30 de Diciembre de1841.

L. P. A. [67]

1 LasIslas Filipinas fueron descubiertas por Magallanes el año de1519, y Miguel Lopez de Legaspi empezó la fundacion de Maniladonde está situada el año 1571: se erijió enobispado en 1581, y fue promovida á Metrópoli en1595.

2 Nadacreo se aventure en lo dicho, pues es seguro que si se ha de dar unaley especial análoga á nuestras posesiones ultramarinas,es muy cierto tardará en realizarse algunos años, sinembargo de lo que la Rejencia provisional del Reino dijo en sumanifiesto á los habitantes de las provincias españolesde Ultramar en 17 de Noviembre de 1840. En este manifiesto, entre otrascosas, se ve el siguiente notable periodo.

«Determinado está en la Constitucionde la Monarquía que las provincias de Ultramar deben sergobernadas por leyes especiales, y no solo es tiempo ya de que se lescumpla esta solemne oferta, si no que tambien es indispensable queestas leyes sean acomodadas á la ilustracion de la época,y respeten los derechos de sus habitantes, que tienen títulosmuy sagrados para exijirlo. La Rejencia se propone cumplir con estedeber, activando los proyectos que han de mejorar todos los ramos de laadministracion pública: especial y señaladamenteprocurará organizar un buen sistema municipal, proporcionarenseñanzas para todas las clases, arreglar los tribunales yjuzgados, facilitar las comunicaciones interiores y esteriores, yque la eleccion de empleados recaiga en personas dignas por sucapacidad, pureza y buenos antecedentes, y la de autoridades, ensugetos aptos para gobernar con la rectitud é imparcialidad que merecen unos pueblos tan identificados por muchas causas con los dela Península, y tan acreedores á su consideracion yaprecio.”

Este interesante párrafo de aquel manifiestose ha traido á la conclusion de esta memoria, porque élsolo acredita por sí la indispensable y perentoria necesidad deque los tribunales y juzgados (en especial en Filipinas) tomen unamarcha mas propia y regular que la que tienen, y si esto no ha desuceder, mas valiera no haber hablado de tales necesidades, demasiadopúblicas y conocidas, y que demandan pronto remedio en unareforma jeneral.

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Correos.

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Numero 1.o

Observaciones que se citan.

Que la medida adoptada por el Gobierno, estableciendo una oficina decorreos en Manila, variando en todo la forma que tenia, sin atencioná que ese proyecto no es nuevo, á que se han tocado losperjuicios reales y verdaderos que irrogará al tesoro y alvecindario, y en una palabra, que no es conducente, ni en sentidoalguno ventajosa esa oficina como se mandó establecer.

Todo sedemostrará del modo mas sencillo y claro; y si las razones quese espresarán fuesen tales que fijando el verdadero punto devista que debe tener la cuestion, aclarasen de un modo concluyente ladesventaja del nuevo establecimiento de esa oficina, y conveniencia deque esa renta siga como hasta aqui y con solo la reforma mas precisaó necesaria, y en su virtud asi se acordase, los ocurrentes seatreven á asegurar la gratitud de aquellos habitantes por taldisposicion, asi como el que sus trabajos en el caso quedarian con soloesto satisfechos.

Mas antes de entrar á la esplanacion de los puntos indicados,es oportuno y conveniente preceda una sucinta relacion del estado de larenta de correos en Filipinas desde su creacion, y qué clase degastos anuales ha orijinado, para venir de aqui á deducir, quebajo el aspecto y forma que siempre ha tenido, ha dado al erarioingresos seguros, mayores ó menores, segun la mayor ómenor concurrencia de buques nacionales (únicos conductores decorrespondencia). En vista de esta relacion, y cotejando elmétodo antiguo con el mandado establecer en 5 de Diciembre de1837, se verá desde luego y á primera vista la ventaja deaquel sobre éste.

La renta de correos se estableció en Filipinas en 1762, perocircunscrita y limitada á solo correo ultramarino en buquesnacionales. El capitan jeneral fue desde luego el juez [68]nato deesta renta, como superintendente jeneral subdelegado, y la únicaadministracion se encargaba á un vecino de honradez y confianza,con solo la asignacion de un 25 por 100 sobre todo lo que recaudase.Este nombramiento se aprobaba por la oficina jeneral de Méjico,de donde dependia en todo. Por este sencillo método se ve, quesi la renta en un año ó en mas nada producia, tampocoirrogaba gasto alguno, y por cada cien pesos de produccion, ingresabael erario setenta y cinco.

Durante la dominacion de las Américas, el administrador deFilipinas rendia sus cuentas á la jeneral de Méjico, dequien recibia órdenes é instrucciones, asi como lassuperiores que emanaban de la Península. Emancipadas lasAméricas, la administracion de correos de Manila empezóá entenderse directamente con la direccion jeneral de Madrid, ypoco despues de esta época, se aumentó al administradoren Filipinas un abono de trecientos pesos por razon de casa y cienpesos para un escribiente, únicos gastos de la renta; y que sise querian garantir mas sus ingresos, con solo añadir uninterventor al tanto por ciento igualmente, estaba hecho cuanto sepodia apetecer para mayor seguridad de sus fondos.

Los portes de las cartas, ó sea la tarifa de sus precios,tambien han sufrido variaciones en distintas épocas, y siempreen aumento progresivo en favor de la renta; pues que á fines delpasado siglo las tarifas marcaban un peso por onza, y dos reales platafuerte por cada carta sencilla ó que no llegase á mediaonza; y en el dia la tarifa marca de porte doce reales plata fuerte porcada onza, y cuatro reales idem idem por carta sencilla; más enesto no hay por qué detenerse; los portes se pagan comoestá mandado últimamente, y de ello no hay reclamacionalguna.

Resulta de lo dicho que la renta por todos sus gastos anualessolo pagaba un 25 por 100 de administracion, trecientos pesos por razonde casa, y cien pesos para un escribiente: estos datos deben noperderse de vista.

Gobernando las Islas el Excmo. Sr. D. Pascual Eurile, seestablecieron por tierra las comunicaciones de toda la isla de Luzon en1833, dirijiendo la primera línea á las provincias delSur, por medio de un correo semanal, que saliendo [69]deManila los miércoles al medio dia, llegaba al punto de sudestino los domingos por la mañana, pasando por las provinciasde la Laguna, Batangas, Tayabas, Camarines y Albay, hasta Naga, capitaló cabecera (como alli se dice) de la provincia de Camarines Sur.De este punto salia otro correo el jueves, y reuniendo en

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el camino lacorrespondencia de las mismas provincias, llegaba á Manila losjueves por la mañana.

Que en establecer esta comunicacion se prestó un servicio dela mayor importancia, nadie lo duda; pero es tambien cierto que lacorrespondencia de estas cinco provincias era y será siempre tande poco bulto y valor, que no merece indicarse.

Establecida y ordenada esta línea de comunicacion, despues decuantos obstáculos á ello se opusieron, se formóotra para el Norte, que pasa por las provincias de Bulacan, Pampanga,Pangasinan, Ilocos Sur, Ilocos Norte y Cagayan; con lo cualquedó establecida la comunicacion semanal con toda la isla deLuzon: mas á las cartas de este correo ningun gravámen seimpuso, porque muy bien sabia el gobierno de Manila que de este correointerior ningun lucro se podia sacar, como que toda la correspondenciaque conduce está reducida á una docena de cartas delcomercio, y los partes de los alcaldes y otros empleados á susjefes, y nada mas. Por lo tanto se ve, que por atencion al correo detierra no es de necesidad esa nueva oficina, porque los ingresos nopueden compensar los gastos que su establecimiento demanda.

Presupuestos estos antecedentes, que son la historia fiel delprincipio y progreso de la renta de correos en Manila, se ve por ellosque por atencion al nuevo correo del interior, no es de necesidad,segun se ha dicho, la nueva oficina, y que respecto al correomarítimo, tampoco era de absoluta necesidad la reforma que sedecretó, porque solo aprovecha para gravar al tesoro, y privarlede los ingresos que sin los nuevos gastos tendria; porque si secreó un administrador con 35

rs., un interventor con 20

, y quésé yo que otras asignaciones por razon de casa y

gastos deoficinas, es justo que esa administracion jeneral no esté sin elcompetente número de subalternos y cajas de provincia, conadministradores, [70]interventores, mozos celadores, conductores debalijas, &c.; pero ¿adonde vamos con tal modo de creargastos y nada mas? ¿es posible que sobre una renta que no puedeproducir para mantener la oficina principal, se haya querido creartanta asignacion y sueldos fijos, cuando sus productos son escasos yeventuales? y no habiendo, no se dice certeza, pero ni aun probabilidadde que sus ingresos suban, porque no hay elementos para ello:¿no será real y efectivo el perjuicio del erariopúblico? y ¿no será prudente, necesario y justo elevitarlo? asi parecia regular; pero es lo cierto, que aunque sobreescasos y eventuales rendimientos se mandó establecer la nuevaoficina, con asignaciones fijas y poco económicas, cosa que nodice mucha armonía con la buena y económicaadministracion de los caudales públicos, porque si se ha queridoreformar la oficina de correos de Filipinas, los medios para elloempleados no han sido los mejores; pues por tales solo debenreconocerse aquellos que fijen su administracion y gastos con arregloá los rendimientos, y precaver con oportunidad cualquierperjuicio que por obrar de otra suerte pudiera seguirse y menoscabarlos intereses nacionales. No se hizo asi por desgracia al fundarse lanueva oficina, y el tiempo justificará, si ya á estafecha no lo ha acreditado, que se padeció un errorgravísimo y perjudicial á los intereses nacionales, comopuede inferirse de lo relacionado.

Pasando ahora á evidenciar que no es menos perjudicial alcomercio y vecindario de Filipinas, se traen por reflexiones lossiguientes razonamientos.

Parece, segun llegamos á entender, que en teoría, ypara arrancar la aprobacion de esa nueva oficina, se han figuradograndes ingresos nuevos que se darán á la renta, contandopara ello como principal arbitrio, el que toda correspondencia, decualquier clase que llegue á Filipinas, se conduzca al correo ydevengue portes, proceda de donde quiera, contando con que los buquesestranjeros entregarán las cartas luego, luego; y en estoprincipalmente es donde se halla el perjuicio de aquel comercio yvecindario, como se va á demostrar.

La solicitud de los administradores de correos en Filipinas para quelas cartas todas venidas del estranjero y en [71]barcosdel mismo se lleven á su oficina y devenguen portes como lasotras conducidas por buques españoles, no es nueva, y aunadministrador hubo que solicitára porte doble; mas esto no esdel caso: es lo cierto que desde que el correo en Filipinasempezó á regularizarse, los administradores todoshicieron á su ingreso la pretension antedicha, habiéndosepuesto mas de una vez en ejecucion, y siempre se ha revocado:¿por que ha sucedido asi? no alcanzamos otra razon que traer enrespuesta, sino que el perjuicio para el comercio era efectivo, pues deno ser asi, la medida hubiera sido adoptada y hubiera continuado cuandollegó á establecerse; ha sucedido lo contrario, luego laconsecuencia es lejítima, que era perjudicial y onerosa alcomercio. Sobre ello hay mas de un espediente: que se traigan ála vista y se examinen, y se verán las justas razones espuestaspor el comercio de Manila para resistir tal determinacion; resistenciaque siempre fue acojida y aprobada por el Gobierno. Entre ellos sehallará que en Agosto de 1797 se espidió un decreto enManila previniendo no se hiciese novedad alguna en elparticular; y posteriormente en distintas épocas serepitió lo propio; pero mas principalmente en 1819 seacordó por aquel gobierno, despues de oidos los señoresfiscal y asesor, y el voto consultivo de la junta superior de hacienda, cesase desde luego la innovacion que se habia hecho de conducir alcorreo la correspondencia que de paises estranjeros y en buques de lamisma clase y nacionales llegaba á las Islas,observándose la práctica hasta alli seguida, como seprevino en el superior decreto de 16 de Agosto de 1797: todo conformelosolicitado por varios vecinos de Manila y vocales delconsulado.

Esta esposicion, la vista recaida en ella del fiscal de S. M.,dictámen del asesor, voto consultivo de la junta superior dehacienda, y decreto proveido en su conformidad, todo ello justifica quesobre no ser de grande utilidad al erario este arbitrio, es en estremoperjudicial á aquel comercio.

Tambien merece traerse á este lugar el informe del consuladode Manila de 5 de Febrero de 1833, en el cual se indican »lasgraves dificultades que traia y presentaba la novedad dicha, y de quenacerian nuevos perjuicios reales al [72]comercio por elgravámen que se le impone, y poco menos que seguro elestravío de sus contestaciones á la correspondencia querecibiesen.«

Ultimamente, en este particular debe ocupar un lugar muy preferentela consulta del gobierno de Manila de 17 de Julio de 1834 y las razonesque la apoyan; pues ademas del perjuicio visible que se irrogaria alcomercio, se añade que gravándose el comercioestranjero, este podria hacer otro tanto con el nuestro, como ya hasucedido, en caso que refiere la misma consulta. Ahora bien: siestas reflexiones, aunque lijeras, tomadas de documentos intachables, yque no podrán redargüirse de sospechosos, como son loscitados, dirijidos á España sobre lo resuelto enFilipinas por aquellas autoridades en los espedientes de la referencia,prueban los perjuicios reales de aquel comercio, y los inconvenientesque se pulsan para darle ese ingreso á la renta, únicocon que puede contarse para su fomento, ¿á que deberemosatenernos, para no aventurar nada, para no errar y esponer losintereses de la renta? ¿que datos podrán ser los masluminosos, ciertos y seguros para reformar, aunque en pequeño,el establecimiento, y si es posible darle mayor estension y fomentarsus ingresos, ó al menos conservarle los que tiene? y¿que razones podrán ser de mas peso al caso, las quedesde Manila se han fundado con conocimiento de lo que es el pais ypráctica acreditada por una constante esperiencia, ó losque en teoría se hayan podido concebir y proponer en Madrid?Cualquiera imparcialmente juzgando estará por las primeras,porque la esperiencia en todos tiempos y edades se ha dicho y se dice,es la maestra, la norma y mejor regla, casi infalible, de hacer lasreformas con mucha probabilidad, por no decir certeza, del asegurarfelices resultados y el acierto en todo; al paso que las teoríassiempre han causado daños, y algunos de imposible resarcimiento.Si se hubiese tenido presente lo dicho y documentos citados, acaso lareforma se hubiera hecho en otro sentido, y como exijian lasnecesidades de la renta, sin gravarla de una manera tan fuerte como sehizo.

Por conclusion no debe omitirse traer á este lugar otrareflexion de no menor peso para el fin que motivan estas [73]observaciones. Tal es la de que si se mira elestablecimiento de la nueva oficina como un nuevo gravámen,impuesto ó contribucion, parece nada conforme á la leyfundamental, por haberse verificado sin conocimiento y disposicion delas Córtes; únicas que pueden acordar impuestos, suprimirlos establecidos, y crear otros de nuevo, segun las necesidades delestado, pues cuando ese se hizo ya rejia la Constitucion vijente.

En Filipinas nunca ha estado reglamentada la comunicacion interiordel pais, y menos la correspondencia con el estranjero en buques suyos:el comercio, los vecinos todos de Manila buscaban por sí losmedios de establecer y conservar sus comunicaciones, asi en el interiorcomo en el estranjero, y aunque interrumpidas, y á veces muyatrasadas; se las facilitaban como mejor podian. Se estableciódespues, como ya se ha dicho, por aquel gobierno una constantecomunicacion semanal en todo el continente de la isla de Luzon; perosin gravar por ello á nadie, y sin atencion por ello ásacar lucro alguno, porque el gobierno conoció lo despreciableé insignificante que podia ser, y asi se estableció elcorreo interior semanal en ambas líneas de un mododesinteresado, cooperando á ello las clases todas de autoridad,desde el capitan jeneral hasta el último gobernadorcillo, sinolvidar los alcaldes mayores, sobre quienes pesó el principalcuidado y responsabilidad, como que eran los encargados de ejercer lasfunciones de los administradores de caja, recojiendo y dando direccion,y distribuyendo la correspondencia.

Todos, pues, cooperaron con celo ydesinteres al logro de establecer esa comunicacion semanal, tanútil y ventajosa por tantos títulos para el gobierno ypara el comercio. Ahora bien, si esa comunicacion establecida de unmodo tan jeneroso, se la grava ahora con el porte que se señaleá cada carta en tarifa que se establezca, cuando todo lo quepuede producir es tan insignificante,

¿no es consiguiente quetal medida pueda causar disgustos? ¿no es fácil que seforme la idea y crean algunos que esto es establecer una contribucion,cuyo solo nombre podria ser suficiente á producir inquietudesque espongan el sosiego público? por lo tanto, ese mezquinointeres debe posponerse [74]al deseo de que se conserve latranquilidad pública tan inalterable como siempre lo ha estado,y por ello conviene concluir no es llegado el caso de la reforma talcual se acordó y mandó, por contraria y onerosa álos intereses nacionales, y perjudicial al comercio y demas habitantesde aquellas Islas.

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Otrosí: deben manifestar los que dicen, que no teniendo unconocimiento exacto de las bases sobre que se partió para esareforma, y datos que pudieron apoyar el establecimiento de esa nuevaoficina cual se mandó, por no haber visto el espediente de sureferencia, no debe juzgarse de maliciosa interpretacion ni reticenciacualquiera inexactitud que se notare en las observaciones hechas,á que les movió únicamente el deseo de contribuirá la mejor resolucion y acierto en la mas económicaadministracion de los intereses de una renta de tan poco producto yrendimiento, y procurar al comercio y vecindario de Filipinas el aliviode esa carga ó gravámen que se le imponia, segun que detodo llegaron á enterarse por lo que sobre esta cuestion vieronen los periódicos á su llegada á Madrid, y cuyosartículos, como conducentes á ilustrar estas reflexiones,se copian á continuacion.

Del Eco del Comercio del martes 26 de Diciembre de 1837trasladamos las siguientes observaciones.

Un suscriptor nos ruega que demos lugar á las siguienteslíneas.

Se dice, aunque con sijilo, que para el réjimen yadministracion de la miserable renta de correos de Filipinas se hacreado una grande oficina, y formado un pomposo reglamento ostentandoventajas que el tiempo y los sucesos las denunciaránimajinarias; y que sin observarse lo prevenido en la reciente Realórden espedida por el ministerio de la Gobernacion que mandapublicar las vacantes, se han nombrado dos favoritos, uno con35

rs.de sueldo anual y

6

para casa, y otro con 20

.

No hay motivo para escondites, y si deben manifestarse losantecedentes que desde mediados del siglo último han rejido[75]el ramo, sin perjuicio, señores editores,de que vds. se sirvan ilustrar el punto; porque debiendo presidir lamas severa economía en la administracion de las rentas delestado, repugna la asignacion y consecuencias de sueldos fijos sobreescasos productos eventuales, y choca con el sistema de aquellaadministracion, que aun cuando erijida en tiempos mas felices siempremarchó bajo el carácter de eventual que la constituia, ynunca sus administradores gozaron, ni debieron gozar, otro sueldo queel tanto por ciento del rendimiento.

Si ciertas son las ventajas quehan de conseguir los favoritos nombrados, como efecto de los prometidosresultados de las comunicaciones que han de abrirse, ¿por que nollevan el mismo concepto en que está el administrador áquien van á despojar, sin embargo de sus méritos y de losadelantos que ha tenido la renta?

Apenas se dieron reglas para la administracion de correos de Manilahácia el año de 1762 bajo la dependencia de la principal deMéjico, principiaron á tocarse las graves dificultadesque ofrecia su establecimiento en 1767. En el dia estáceñida dicha administracion á distribuir alguna vez en elaño las cartas que se reciben de la Península, yanteriormente de Nueva-España en las Naos de Acapulco y de lareal compañía de Filipinas que iban de América,ó por el cabo de Buena-Esperanza.

A fines del siglo pasado, ó sea desde 1792 á 1797, losproductos de la citada administracion apenas llegarían á7671 p. f. En el quinquenio de 1827 á 1831, ambos inclusive,subirian los

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rendimientos á 15,219 p. f. 6 rs., los gastosá 5732 p. f. 11 cuartos, y el líquido producto á9487 p.

f. 5 rs. 1 cuarto, los cuales por término comunofrecerian 1897 p. f. 4 rs. 2⅗ cuartos, que comparados con los2750 p. f. de sueldo fijo de los empleados nuevos, presentarian ladiferencia anual de 852 p. f. 3 rs. 9⅖ cuartos; y aunque sequiera tomar en consideracion el supuesto de unos 760 p. f. queanualmente habrian correspondido al actual administrador, jirandoel 25 por 100 que parece le está asignado sobre el totalrendimiento, siempre resultaria á la renta nacional de correosel déficit ó perjuicio anual de 92 p. f. [76]3 rs. 9cuartos en vez de 4 las ventajas que ha logrado bajo el réjimenantiguo, pues si hay fe en las noticias se habrian dirijido á ladireccion del ramo hasta remesas de 12

duros por el actualadministrador.

Los administradores trataron de exijir desde 1767 portes de lascartas que las embarcaciones españolas y de otras nacionesconducian de los paises estranjeros. Los vecinos de Manila y elconsulado se quejaron al superior gobierno de que no estando al alcancede la administracion dirijir la correspondencia á los paisesestranjeros, tampoco debia cargar portes por el hecho de hacerlasllevar al oficio del correo causando atrasos y perjuicios; porque nopudiendo encaminar las respuestas á los paises estranjeros, niobligar á los capitanes de buques estraños que llevasencartas á los puertos de España, India y China, óal punto que fuesen destinados, era notorio el gravámen y lailegalidad de aquella medida. El superior gobierno en vista de loespuesto por el asesor y fiscalde S. M. y del voto consultivo de la junta de real hacienda,últimamente mandó en 24 de Abril de 1819 que cesase desdeluego la novedad intentada, sin hacer mérito de la devolucion delos portes, por no ser estensiva á ello la solicitud de aquellosfieles habitantes, dignos de toda consideracion y aprecio.

Acaso por no haberse tenido presentes los antecedentes enunciados niotras consideraciones de política, se comunicó una Realórden en 18 de Marzo de 1832 acerca del asunto, y el superiorgobierno de las Islas contestó en 17 de Julio 1834:»Está siguiendo los trámites de la ley, y secumplirá exactamente lo que manda S. M.; no obstante es unasunto que pide detencion, porqué gravándose el comercioestranjero podrá hacer otro tanto, como acaba de suceder en laciudad de Macao en el imperio de China con los efectos de Filipinas quevan en buques españoles, que pagando antes el 6 por 100,pagarán el 14 por 100, fundándose en que hemos hecho unatarifa jeneral para todas las naciones, y por ella se grava álos portugueses 2 por 100

sobre lo que pagaban.

»En cuanto al correo interior de la isla de Luzon nuncaserá grande la renta, porque los pueblos son todos de indios; [77]estos nada escriben, los mestizos algo, y quedareducida la correspondencia al párroco, á alguno que otroespañol que momentáneamente esté en las provinciasy á la de oficio.”

Del Eco del Comercio del viernes 29 de Diciembre de 1837 se copiael siguiente artículo.

[Índice]

Remitido.

Señores redactores del Eco del Comercio. Madrid 27 deDiciembre de 1837.

Muy señores mios: persuadido de que la direccion jeneral decorreos despreciará como se merece el comunicado que en suapreciable periódico del martes 26 del actual he leido, y daá luz su autor bajo el nombre embozado, ó sea A.... de unsuscriptor, sin que se atreva á estampar el suyo propio,temeroso sin duda de que se descubra el interes particular que lemueve, y no el jeneral que afecta tener por el bien del estado; comoempleado que soy del ramo, y á condicion de estampar mi nombre y apellido si aquel se descubre,voy á ocuparme á contestar al incógnito, no parasu satisfaccion, y sí para la del público, á finde que no forme un juicio equivocado sobre la nueva organizacion que seha dado á la administracion principal de correos de Filipinas.Siendo falsas las premisas que sienta el articulista, sus consecuenciasno pueden ser ciertas: empieza por asegurar misteriosamente que aunquecon sijilo se dice haberse creado una grande oficina y formado unpomposo reglamento para aquella administracion, frases á laverdad que habrán escitado la curiosidad publíca, que es laque me propongo satisfacer con datos positivos: el sijilo que dice seha observado en la marcha que la direccion dió al negocio, es ungratuito supuesto, porque lo ha manejado por los trámites de laley y publicidad con que siempre acostumbra, y sin separarse de lasatribuciones, que aunque coartadas hasta cierto punto por Realórden de 22 de Setiembre de este año, se le devolvieroncon el lleno que antes las ejercia en otra de 6 de Noviembre por lacual S. M., convencida de la imposibilidad de la aplicacion[78]de la primera tocante al ramo de correos, laderogó en todas sus partes.

Facultada asi la direccion, y penetrada de la necesidad deestablecer la administracion de correos de Filipinas de un modo masconforme al servicio público é intereses de la renta, queel del sistema que actualmente las rije; en 12 de Octubrepróximo pasado representó á S. M. lo que lapareció convenir, supuesto que la dependencia que desde sucreacion tuvo aquella administracion de la jeneral de la deMéjico habia desaparecido, que no podia continuar en la formaque antes, desempeñada por un administrador, y mucho menos siendoéste, como en el dia lo era, un empleado de la capitaníajeneral de las Islas; y lo hizo con tanto mas motivo, cuanto que lascausas que de urjentes confirmaban las medidas propuestas por ladireccion para la reforma, ó sea nueva organizacion, se hallabanjustamente consignadas en el espediente que orijinalacompañó á S. M. promovido en Manila áconsecuencia de la Real órden de 18 de Marzo de 1832 sobre pagode porte de la correspondencia estranjera; espedida despues de oirá los enviados de nuestro gobierno en Francia éInglaterra, segun en ella aparece, y que no se observó alli,porque el tribunal del consulado al evacuar el informe pedido por elcapitan jeneral, manifestó que para cumplirla sea preciso que laadministracion de correos se constituyese de diferente manera que loestaba, que regularizara su despacho, que sus operaciones seinterviniesen, que el local de la oficina fuese mas análogo alobjeto; y por último, que no estuviese servida por un empleadodel gobierno: razones seguramente á cual mas poderosas paratomarlas en consideracion y proveer sin escepcion alguna al remedio delos males que en ella se denuncian, pues aunque la direccion hubiesequerido conservar al actual administrador, por quien al parecer seinteresa el suscriptor de vds., la remocion de aquel era precisamentelo que mas pronto debia determinar, porque á todas luces sondemostrables los perjuicios que al servicio público pudieraocasionar el que continuara siendo depositario de la confianza delsecreto inviolable que encierra la correspondencia, [79]unempleado que no dependiera inmediatamente de los jefes del ramo; ademasde que no debia tampoco serlo teniendo á la vista lasórdenes vijentes sobre no gozar una persona dos empleos delestado. S. M. para resolver con acierto la consulta de la direccion,por Real órden de 17 del mismo Octubre la sometió alexámen de la junta de reformas del ramo compuesta de susindividuos mas notables por su posicion é ilustracion; y previauna detenida discusion, adoptó por muy conveniente la propuesta,consultándolo de nuevo á S. M., y el 5 del presenterecayó la soberana aprobacion, no de un reglamento pomposo, puesque este ha de formarse con presencia de otros datos que seestán reuniendo; no de una grande oficina, pues que ha deconstar de administrador, interventor y mozo de oficio celador,personal el mas reducido para cualquiera administracion subalterna delreino; y no el nombramiento de administrador é interventor sehizo en dos favoritos, sino que la del primero recayó en unsugeto, que ademas de haber ya estado en Manila, ha sido con jeneralaceptacion jefe de una de las administraciones principales del reino yoficial de la direccion, apreciado por esta por su celo, probidad yconocimientos; y la de interventor en otro que ha sido vice-directordel observatorio astronómico, de notoria ilustracion, hijo deldirector jeneral de loterías, cuyos servicios y padecimientosson tan sabidos; y ambos por fin patriotas sin tacha alguna.

Nada quiero hablar acerca de la historia que presenta el suscriptorde vds. de la administracion de Manila, nada del aumento que han tenidosus productos en los últimos años, como consecuenciaforzosa de lo que se han multiplicado sus relaciones mercantiles con laMetrópoli, en cuya proporcion estarán siempre: nada delas remesas de fondos que ha hecho el administrador ni otras queá manejarse con mas prevision pudo y dejó de hacerá su tiempo; y nada tampoco de los estados y resultadoscomparativos que presenta, aunque de estos no puedo menos de dará conocer el formado por la direccion al tratar del arreglo, yque comprende los años de 1832 á 1836 inclusive, del modosiguiente: [80]

Rs. vn.

Producto medio anual 118,733

Gastos.

Sueldo del administrador el 25 por 100 29,683 8

Idem de un escribiente

1,440

Alquiler de casa

6,000

Gastos de oficio

575 2

4

37,698 32

Líquido producto para correos

81,034 2

Dejo, pues, demostrado suficientemente la notable diferencia entrelos estados del suscriptor, y el que precede fundado en datosauténticos; que la direccion de correos se ha conducido en esteimportante asunto con el celo y acierto que la distingue; que procurala mejor de las comunicaciones de las ricas Islas Filipinas, teniendopresentes las memorias y diferentes trabajos que las han motivado, yque en la eleccion de los empleados no ha mediado el favor con que sequiere obscurecer su mérito; no restándome queañadir sino el rogar á usted, señor editor, sesirva insertar esta manifestacion en su ya citado apreciableperiódico; favor á que le seré reconocido.

Del periódico El Patriota del jueves 18 de Enero de 1838se copia el siguiente artículo.

[Índice]

Remitido.

Sres. editores del Patriota: A los del Eco del Comercio dirijo elartículo siguiente. Con singular satisfaccion he leido en elapreciable periódico de ustedes de 29 del anterior, el injeniosomodo con que el empleado de correos ha procurado, aunque en vano, salirpor la puerta real de correos, burlando la prevision con que lasreflexiones que censuran trataron de cerrar los portillos por donde sepodria salir acerca [81]del nombramiento de nuevos empleados consueldos fijos sobre los miserables proventos de la administracion decorreos de Filipinas.

Ningun interes ofreceria al bien público que el autor de lasreflexiones censuradas embozado fuese como se supone A..., ó quesin embozar sea como realmente es M. M.; y lo mismo sucederia con queel censurador no fuese oficial de correos, ó sea el propiointeresado, lo que importa es dilucidar la cuestion para que puedajuzgarse si hubo razon para sentar que el tiempo y los sucesosdenunciarian imajinarias las ventajas con que se trata de fascinar,ó por el contrario, si la nueva administracion será maseconómica, menos gravosa y mas productiva que la antigua.

Partiendo de este concepto, prescindiremos del mérito de loselectos, de las virtudes que adornan al padre de uno, porque no hacenal caso en las circunstancias presentes, y del que haya podido adquirirotro en sus especulaciones de comercio y viajes á Filipinas, deque da noticia el empleado en el ramo de correos, cuya asercion parecetiende á mellar méritos reconocidos, á fin dehacer pasar mas fácilmente alusiones que están fuera delas reflexiones censuradas, olvidándose á la vez de quela primera autoridad de las Islas es superintendente de correos, bajocuyo doble carácter comunica órdenes, que en concepto delque dice deben obedecer fielmente los administradores de correos, orasean, ora dejen de ser empleados de la secretaría degobierno.

Si por la propia y paladina confesion del empleado en el ramo decorreos resulta que la renta del mismo en Filipinas consiguióventajas en los años de 1832 á 1836, tendremosjustificado el réjimen antiguo y el acierto de la medida deencargar la comision á un oficial de la secretaría degobierno, elejido con todas las formalidades de la ley, y mantenidodespues en ella prévia la censura del señor fiscal de S.M., conformidad con el dictámen del asesor de gobierno, hoydigno diputado á Córtes y en virtud de Real confirmacion;de cuyos antecedentes no se hace mas referencia, porque no lo permitenciertas consideraciones de reserva, de prudencia y de política,que no habrán podido estar al alcance del censurador. [82]

Comparados los 29,683 reales vellon que el empleado en correosseñala por sueldo comun al administrador comisionado en aquellosaños, con los 55,000 de sueldo fijo que disfrutarán losnuevos empleados, por de contado aparecerán 25,317 reales vellonde perjuicio anual, ó de menos producto á la rentanacional de correos en lugar de ahorros y ventajas. Siendo esto asi, ydejando á la imparcial consideracion del mismo empleado decorreos, el graduar si para administrar 118,736 reales de rendimientototal, deben invertirse sueldos y gastos mas de 63,000

reales vellon,mientras no se pruebe que la nueva administracion es menos gravosa quela antigua ó actual, las reflexiones censuradas quedaránen el lugar que naturalmente les marca la razon, la equidad y elinteres comun, y tal vez la opinion, si se oyese, de los diputados queacaban de llegar de los dominios de S. M. en el Asia.

Al oficial del ramo de correos, á quien deseamos satisfacer,hacemos la justicia de creer que en sus alusiones no habrá sidosu ánimo mellar la calificada integridad ni el acierto y purezade las medidas tomadas por el superior gobierno de aquellas Islas, nitampoco atacar las aptitudes recomendables y pureza señalada conque los oficiales de su secretaría desempeñan comisionesen bien del servicio público, de sijilo y de mayor interes quela de correos; en cuyo obsequio han hecho servicios que no puedenobscurecerse, porque resultan de testimonios permanentes que debenobrar en la direccion jeneral, en la cual quizá no hubieranvisto la restitucion de ciertos fondos, la recaudacion de otros, y laaveriguacion de muchos, destinados á objetos estrañosá los de su instituto, si la citada comision hubiera estadoconfiada á otro que no fuese individuo de la secretaria degobierno, y que no hubiese contado con los antecedentes que habia enella, y con la decidida y justificada proteccion del Excmo. Sr. D.Pascual Eurile, entonces capitan jeneral de las islas, y hoy de cuartelen la Córte.

Ruego á vds., señores editores del Patriota, sesirvan dar lugar al precedente artículo en su recomendableperiódico, á cuyo favor quedará sumamenteagradecido su afectísimo servidor Q. S.

M. B. = S. M. [83]

[Índice]

Numero 2.o

Real cédula que se cita en esta Memoria, artículotribunal

y audiencia de cuentas.

El Rey ha llegado á entender la reparable facilidad con quese han admitido por el gobernador de esas Islas las apelaciones de losautos de la contaduría mayor, contraviniendo al espíritude las leyes y Reales órdenes, en que se dispone espresamenteque no pueda admitirse recurso alguno estando pendientes los autos deltribunal de cuentas, y sin cubrir los alcances; y para evitar esteabuso ha resuelto S. M. se prevenga á V. S., como lo ejecuto,que cele con la mayor eficacia la puntual observancia de dichas realesdisposiciones, á fin de que el contador mayor ejerza sinrestriccion alguna las funciones que le competen, siguiendo los juiciosy espedientes sobre alcances de cuentas en la forma prescrita,ausiliando el Gobierno sus providencias siempre que el caso lorequiera, para que las partes cumplan sus mandamientos, y que no admitaV. S. apelacion de los autos de la contaduría mayor para la salade ordenanza ó de justicia cuando estén pendientes lasresultas ó alcances de cuentas; pues cualquiera condescendenciaen este particular

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causaria gravísimos perjuicios á losreales intereses, por los efujios de que se valen los deudores paraentorpecer ó dilitar el pago á que los apremia eltribunal.

Tambien ha llegado á entender la reprensible tolerancia quese le advierte con el director, contador, tesorero y factor de la rentadel tabaco, con los administradores de aduana y renta del vino, y conel ajente fiscal; los cuales, ademas de reunir los diferentes destinosincompatibles con su principal empleo, disfrutan acciones en la Nao deAcapulco en calidad de comerciantes y vocales del consulado: y en casode ser cierto lo referido, es la Real voluntad de S. M. que áestos empleados se les obligue desde luego á renunciarsemejantes acciones en la Nao y las demas comisiones de comercio, y aunlos destinos que obtengan y no sean compatibles con el exactodesempeño de las obligaciones de sus empleos de real hacienda,conforme á lo dispuesto en las leyes y Reales [84]órdenes de la materia, y que de locontrario sean separados inmediatamente, dando V. S. cuenta á S.M. para que en su lugar nombre á otros que los sirvan con lapureza é imparcialidad que tanto conviene.

Igualmente espera S. M. que V. S. hará por su parte todo loposible para que los destinos de la real hacienda recaigan en lossugetos de mayor probidad, amonestando á todos á quecumplan con sus respectivos deberes, sin dedicarse á negocios decomercio que les están prohibidos, estrechándolosá presentar en la contaduría mayor las cuentas y losestados de valores de las rentas, sin admitirles escusas ni dilacion, yque V. S. castigue con el rigor de las leyes los fraudes ymalversaciones; pues ha sido muy reparable que las deudas atrasadasé incobrables ascendiesen á principios del año de1802 á 144

p. f., y á mas de 200

p. f. las corrientes,

debiendotemerse que en lo sucesivo se vayan aumentando y se aumenten cada diacon efectivo desfalco del real erario, si el gobierno no ausilia lasprovidencias del contador mayor con la eficacia y vigor queconviene.

Finalmente se ha hecho presente al Rey que el administrador jeneraldel vino y los oficiales reales de esa capital tienen dos falúasá costa del real erario, las que ocupan en sus viajes ydiversiones; que el guarda-almacen que tienen dichos ministros haceconsiderables acopios de maderas que se pierden; que en los almacenesexisten efectos de gran valor comprados sin necesidad, y que lo mismosucede en la real botica, por la condescendencia que los oficialesreales tienen con sus subalternos de ella. Sin embargo de que estoshechos no se han justificado en la forma correspondiente, ha resueltoS. M. que V. S. tome las providencias y precauciones correspondientespara evitar todo abuso y malversacion de los almacenes, castigandoá los que resulten culpados, y dándome aviso de cuantoejecute en el asunto. Todo lo cual participo á V. S. de Realórden para su intelijencia y puntual cumplimiento. Dios guardeá V.

S. muchos años. San Lorenzo 29 de Octubre de 1807. =Soler. = Sr. gobernador interino de las Islas Filipinas1.

[85]

Como otra prueba mas de mi amor y gratitud á las IslasFilipinas, me ha parecido oportuno insertar en esta memoria elsiguiente artículo comunicado que di al público en elperiódico de esta capital la Tribuna, por las causas queél mismo espresa, y como vindicacion de lo que contra las Islasse publicó en el folleto de que se hace alli mencion. Esteartículo por sí solo evidencia la importancia, estimaciony gran valía de lo que son nuestras Filipinas, y solo élbasta para cerciorar la verdad de mi aserto. Vió la luzpública en el número 621 de la Tribuna, correspondienteal jueves 23 de Setiembre del presente año. El artículodice asi:

[Índice]

Remitido. = Filipinas.

Señores redactores de La Tribuna: Muy señores mios: sivds. se dignan dar un lugar en las columnas de su apreciable y liberalperiódico al siguiente artículo, dispensarán enello, ademas de un favor á su autor, un especial servicioá la nacion, dando por este medio alguna idea, aunque muylijera, de la importancia y utilidad de nuestras ricas Islas Filipinas,y desvirtuando las especies é invectivas que de contrariose han circulado en cierto folleto, y motivan esta manifestacion. =Estimará á vds. con todo el aprecio que se merece estefavor su afectísimo S. Q.

B. S. M. = Unespañol.

Habiendo poco ha llegado á mis manos un folleto publicado enMadrid por A. J. P., bajo el título: Al Rejente del Reino yá la nacion en la actual crisis ministerial, y con los[86]artículos garantíasnacionales.—Estado civil.—Su abatimiento.—Surejeneracion.—Abolicion de la empleo-manía.—Estadomilitar y ministerio de hacienda, el que vió la luzpública en Mayo último, y como en él se propongauna cesion de nuestras Islas Filipinas á la Inglaterra en cambiode Jibraltar, con alguna otra ventaja, me ha parecido oportuno tomar lapluma, no para dar una contestacion al embozado autor de talproduccion, sino para emitir cuatro reflexiones, aunque lijeras, muysuficientes para desvanecer como el humo cualquiera impresion favorableque haya podido causar el tal folleto, sin embargo que sus ideas encuanto dice respecto de Filipinas, es imposible hayan tenido acojida nisido bien recibidas por nadie.

Ya he dicho que esto no es una contestacion directa al autorencubierto del folleto, y debo añadir que si insistiendo en susdoctrinas se dignase presentarse con franqueza y publicidad bajo suverdadero nombre, se le contestará en igual forma, por lo queeste artículo se reduce despues de lo indicado, ámanifestar lo poco cuerdo y acertado que andubo el tal callado autor encuanto espresó relativo á Filipinas, cuando el menordislate que sentó, fue el asegurar que dichas Islas sonúnicamente un monumento del antiguo esplendor de España,y una carga mas bien que no unas posesiones de utilidad para estapatria. Aserto en estremo aventurado y desventajoso; y si á ellose añade el modo con que se hace, vendremos forzosamenteá concluir en una de dos cosas, ó que el tal autor delfolleto ignora hasta la posicion de aquellas Islas, y que ni sabedónde existen, ó que hay segunda y solapada intencion enlas ideas emitidas. Esto no es creible, y por eso nos aventuramosá decir, que solo la mas completa ignorancia de lo que sonnuestras Islas Filipinas, pudo ser la única causa y móvilque impulsó á sentar aquella proposicion, nada reparablepara emitida en una conversacion particular por quien no haya visitadoaquellos paises; pero de mucho bulto y trascendencia en quienescribiendo para el público, entra en comparaciones siempreodiosas, y se atreve á indicar la desmembracion de lamonarquía, proponiendo se enajene una tan preciosa parte de ellacomo son las Islas Filipinas, que sin aventurar nada, se las puede hoyllamar [87]la joya mas preciosa que adorna la corona deEspaña.

Tal idea no puede hallar eco ni acojida alguna, no solo en elánimo del Rejente del Reino ni en el de los individuos delgabinete que hoy rije los destinos de la nacion, ni en el de losCuerpos colejisladores; pero ni aun en la clase mas vulgar del pueblo:por lo que los filipinos pueden estar seguros y satisfechos queá su acrisolada y hasta hoy no desmentida lealtad nocorresponderá el gobierno con una cesion de sus hermosasprovincias á favor de ninguna nacion estraña, por ninguntítulo ni por ningun precio. Mas con todo, bueno y oportunoparece dar alguna razon de su importancia y utilidad, para que sejeneralice mas la idea ventajosa y favorable que tienen de aquellasIslas cuantos las conocen con algun fundamento, y presentar la pocaexactitud con que se ha escrito el tal folleto; pues sin embargo deconceder á su autor la mejor buena fe y el mas vivo deseo de laprosperidad de esta trabajada nacion (en lo que no nos aventaja),avanza demasiado y aventura mucho en lo que propone; y siendo un mal dela mayor trascendencia y gravedad la sola indicacion que hace de ladesmembracion de las Islas Filipinas, es muy justo y puesto en razonprocurar el oportuno remedio al daño que aquellas ideas puedanhaber causado.

El autor de este comunicado escribe por primera vez para elpúblico; por lo cual, si sus reflexiones no se presentasenllenas de elocuencia y adornadas del estilo correcto y engalanado conque otros se producen por escrito, suplico á los lectores todasu induljencia, satisfechos que cualquier falta que se le notare puedey debe ser dispensada por el esceso de patriotismo y amor á supatria de que está animado, y que decaerá cuando acabe suexistencia; de otro modo, no.

Ademas, si estas observaciones y algunasotras sobre el mismo asunto, que mas adelante puede que vean la luzpública, las creyesen algunos exajeradas ó diminutas, nopor eso me hagan un cargo que no merezco; pues mis deseos sonúnicamente dar alguna idea de la utilidad, importancia éinestimable valor de nuestras Filipinas, y escitar por este medioá otros, que adornados de mejores talentos, y con mas tiempopara poder ocuparse, continúen tratando tan interesante objeto,para llevarlo al punto de vista que pueda [88]proporcionar mayoresventajas al estado con la conservacion de las provincias de Ultramar, yá estas los grados mas de prosperidad de que son susceptibles;deseos que opino graduarán todos de laudables y españolesá toda prueba.

Breves reflexiones contra las doctrinas del folleto.

El término de demostracion tomado por su autor en el estadoque ofrecian aquellas Islas en 1798, con el único fin dejustificar un déficit de 65,000 y pico de pesos anuales, y contal motivo presentarnos á Filipinas como una carga áEspaña, mas bien que como un pais de utilidad, es un principioel mas desventajoso que puede darse, y por el que el mas ignorante debedudar de la buena fe con que esto se ha hecho; y los que sabemos algode aquellas provincias, podemos avanzar á graduar al autorencubierto del folleto, si no de poco exacto en su produccion, al menoscon bastante ignorancia (mucha) de lo que es aquel hermoso pais. Enprueba de ello basta la siguiente y breve demostracion numérica,porque esta es cuestion de números, y las razones y digresionesestán por demas en tal caso.

Remitimos al autor del folleto á que cuando quiera escribirsobre materias como la presente, beba en fuentes mas claras, y procureadquirir datos mas exactos y modernos, si quiere hacerlo con acierto,en particular al tratar de Filipinas y el estado de sus rentas, lapoblacion y demas; pues de donde tomó sus noticias, son comosuele decirse, papeles muy mojados, y que con el trascurso del tiempo,que es nada menos que 43 años, están ya tan gastados, queno se pueden leer, porque 43 años es término mas quesuficiente para trastornar y empobrecer la nacion mas poderosa y rica,y levantar á la mas miserable y desvalida.

Es seguro no hubiera escrito el tal folleto, si hubiera tenidoá la mano, si es que sabe existe, el estado de Filipinasbrevemente descrito por Tomas de Comin en 1810, y con permiso delsupremo consejo de Indias impreso en Madrid en 1820 en la imprenta deRepullés, y en él hubiera visto el documentosiguiente:

Número 10.—Estado jeneral de cargas y gastoscorrespondiente [89]á 1809, y en él »ellíquido remanente ó sobrante á favor delerario de 445,444 pesos fuertes 5 reales 9 granos.»

Todavía esto es demasiado antiguo; cuenta 32 años defecha, y este es tambien plazo demasiado estenso, por lo que vendremosá tiempo mas reciente, y sobre cuyos datos hay testigos ácientos que afirmarán por ciertas las razones que se vaná esponer, y números que las comprueban.

Al cesar en 1835 D. Francisco Enriquez en su cargo de intendente deejército y superintendente jeneral subdelegado de la haciendapública en Filipinas, publicó una memoria razonada delestado del tesoro en aquellas Islas, manifestando cómo lerecibió y cómo le dejó á la salida de sudestino.

No le recibió con el déficit anual de 65,000 ypico de pesos que dice el folleto; le recibió con existencias, ymas considerables que las del estado de Comin en 1810, y todas lascargas satisfechas.

En la memoria citada, despues de comentarse prácticamente elprogresivo y considerable aumento de las rentas en Filipinas, con pagode gruesas cantidades por deudas atrasadas de mas de 40 años, ydespues de dejar cubiertas todas las atenciones, cargas y obligacionesdel tesoro, habia en él totalmente libres en aquella fecha(1835) muy cerca de un millon de pesos fuertes en existenciametálica, y los almacenes, fábricas &c., contenian unrepuesto de 275,000 fardos de tabaco, que considerados en venta por sumas ínfimo valor, debian producir la no despreciable suma de»cuatro millones, ciento catorce mil ochocientos diez y seispesos fuertes, ó sean ochenta y dos millones, doscientos noventay seis mil trecientos veinte reales vellon.” Agrégueseá esto que desde 1825 en adelante, y hasta hoy las cargas hanido en aumento, que desde 1835 las libranzas sobre Filipinas han sidocuantiosas y muy frecuentes; que han venido y siguen llegando grandesremesas de tabaco que alli se ha colectado y pagado; que hasta hoy nohay noticia que hayan bajado las rentas, y sí motivos para creerque han subido; pues sus cargas se aumentan, y todas se han satisfecho,y de todo este conjunto cualquiera deducirá que cotejados estosdatos con el déficit que supone el autor del folleto, hay muy[90]poca exactitud en sus razones y cálculos,porque estos son hechos ciertos, positivos, y actos consumados que noadmiten duda, y por consiguiente ni réplica ni contestacionalguna.

Véase, pues, en esta lijera demostracion comprobadosatisfactoriamente el aserto sentado en un principio, á saber:que si en el folleto no hay una segunda intencion, hay por lo menossobradísima ignorancia; concediéndole sin embargoá su autor la mejor buena fe y el mas vivo deseo por laprosperidad de esta nuestra patria.

Esto solo bastaria para el fin con que se da este artículo;pero aun hay mas y muy conducente al caso, y es el siguiente:

Estado de la poblacion de las Islas Filipinas en 1833, segun losúltimos datos tenidos á la vista, con la debida espresionpor provincias y sus nombres, pueblos de que constan, número detributos 2 y almas en cada una.

Provincias y susnombres. Pueblos. Tributos. Almas.

Albay

38

27,919 139,595

Antique

11

15,650

78,250

Bataan

10

7,784

38,920

Batangas

13

39,339 196,695

Bulacan

19

37,547 187,735

Cavite

10

16,602

83,010

Cagayan3

34

21,520 107,600

Calamianes

12

4,146

20,730

Camarines, Norte

11

5,007

25,035

Camarines, Sur, obispado

27

37,463 187,315

Capis

22

23,088 115,440

Caraga

30

6,502

32,510

Ilocos, Norte

14

38,092 190,460

Ilocos, Sur, obispado

23

41,617 208,085

Iloylo

31

46,411 232,055

Islas Batanes

3

1,600 8,000[91]

Islas Marianas4

»

»

»

Isla de Negros

23

12,196

60,980

Laguna de Bay

33

27,162 135,810

Leyte

31

18,255

91,275

Mindoro

8

8,238

41,190

Misamis

23

7,036

35,180

Nueva Ecija

15

4,657

23,285

Pampanga

26

36,472 182,360

Pangasinan

31

43,127 215,635

Samar

28

18,546

92,730

Tayabas

16

15,463

77,315

Tondo

30

57,006 285,030

Zambales

15