Memoria Sobre las Islas Filipinas by Don Luis Prudencio Álvarez y Tejero - HTML preview

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§. VI.

Juzgado de bienes de difuntos y herederos ultramarinos.

Al tratar de los cargos que pesan sobre los ministros de laaudiencia, hemos dejado para hablar en párrafo separado deljuzgado de bienes de difuntos, y antes de concluir esta [24]primeraparte, es el lugar mas oportuno de ocuparnos de esta dependenciaó ramificacion del poder judicial.

El establecimiento de este juzgado es de mucha entidad éimportancia, y como tal lo establecen y protejen las leyes deIndias16, y muchas posteriores Reales cédulas; asique el conservarle y perfeccionar su planta bajo reglas dadas, separarel conocimiento de sus asuntos de los ministros de la audiencia, yponerlos en primera instancia bajo la inspeccion de los mismos juecesletrados, quienes procederán con la exijencia que marca laley17, y segun se estime con restricciones ygarantías para que no puedan abusar de su ministerio aunquequieran, ni distraer un solo real de esas testamentarías, debeser la principal base de esta reforma, muy conforme á justicia ypública conveniencia. Este juzgado tiene una caja en el mismolugar, que se conservan y custodian los fondos públicos delestado18, y en ella deposita el juez el líquidoremanente de las testamentarías de que conoce por derecho. Hayun libro para su cuenta y razon, que corre á cargo de lasoficinas de hacienda19, donde se anotan los ingresos yegresos que ocurren, y no deja de tener esa caja una existencia dealguna entidad. Algunas de las cantidades que la forman cuentan muchosaños de depósito; pues no es otra cosa la caja deljuzgado que una caja de depósitos.

El Gobierno debia adoptar alguna medida útil para queá cierto tiempo tuviesen inversion esos fondos de un modoprovechoso, y dando por fenecidas ciertas cuentas, saliesen ácirculacion esos capitales, bien fuese pasando á manos de lejitimosdueños, ó al estado cuando estos no existiesen: al efectopodia disponerse que las oficinas de hacienda de Manila formasen yremitiesen un estado circunstanciado sobre los fondos que hoy existenen caja, la fecha en que ingresaron, y las testamentaríasá quienes pertenecen, con los nombres de los que los dejaron,pues todo esto consta de los asientos de su libro. El juzgado deberiaremitir otra nota de los nombres de las personas que dejaron esosbienes, época [25]en que pasaron á las Islas,representacion ó categoría que llevaban y la que tenianá su fallecimiento, pueblo ó provincia de su naturaleza,y demas noticias oportunas, y quepor los papeles de los difuntos ó informacion que deberiapracticarse á su fallecimiento, son fáciles de dará su tiempo, y hoy por los autos de las testamentaríasy papeles que deben existir ó en poder del defensor que tiene eljuzgado ó en el archivo.

Estas noticias deberian darse anualmente y publicarse en la gacetade gobierno y otros periódicos dos ó tres veces alaño, en distintas épocas; único medio de saber sihay ó no herederos lejítimos á esos bienes, y silos hay, que puedan recurrir á usar de su derecho y justificarloante aquel juzgado, el que en su caso les entregaria sus herencias.Esos capitales vendrian á España, harian las fortunas demuchas familias, y la nacion aumentaria su riqueza. Consideracionmerece este particular, y mas sabiéndose que los fondos de esacaja no son de poca entidad. Seguir como hoy están, es el caudal delavaro, que lo entierra para que no se lo roben, pero que ni lo goza nideja gozarlo: es tener sepultada una riqueza que puede producir, peroque se opone á su produccion el estado en que se la tiene deopresion y cautiverio.

Para el caso de que despues de repetidos anuncios y avisos nohubiese quien se presentase á reclamar, deberian fijarse bases yreglas para pasar al tesoro esos bienes, por no ser ni útil niprovechoso á nadie que tales fondos existan como abandonados ysin dueño, y enteramente muertos como lo están.Señalar un plazo largo y estenso cuanto se quiera, en los mismosavisos de los bienes anunciados, para que los que se crean con derechoá ellos acudan á deducirlo, repetir estos anuncios comose ha dicho, y siempre concluyendo que de no reclamar en el tiempo dadoperderian su derecho, porque se adjudicarian al tesoro nacional talesfondos, y de hecho al vencimiento del plazo adjudicarlos, es el caminoúnico de hacer productivos esos bienes, que puede decirseexisten sin tener dueño conocido ni saberse á quiencorresponden.

De esta clase de fondos hay cantidades en caja que cuentan[26]cien años y aun mas: algunas otrascincuenta, y otras menos y mas; y para evitar continúen en talestado de nulidad, ya por desidia ú omision, ó lo que esmas probable, por ignorancia, conviene se adopten las medidasindicadas ú otras en su lugar,que llenasen la idea de facilitar saliesen á circulacion esoscaudales, ya fuese en beneficio de parientes herederos, ó endefecto de estos del estado; de cualquier modo es una ventaja conocidapara la nacion hacer uso de esta noticia de un modo ó de otro, ypor lo que se ha traido á este lugar.

Tales son las observaciones que sobre el ramo de justicia me haocurrido presentar, y si en ellas no hay elegancia y amenidad deestilo, hay ideas que pueden ser de suma utilidad é importanciaal caso para que se han redactado, ó por lo menos deseoslaudables de mejorar en las Filipinas tan importante materia: otrasplumas mas dispuestas y mejores talentos podrán llevarlas algrado de perfeccion de que son susceptibles, quedando contento por miparte con haber tratado de estas reformas, y escitado á otrospor este papel á que ocupándose en tan importante asunto,se le ponga en el lugar que le corresponde, y desapareciendo el sistemaabsurdo, irregular y anómalo que hoy tienen esos juzgados, seanreformados oportuna y sabiamente para felicidad de los naturales yhabitantes de nuestras preciosas Islas Filipinas, dándolesjueces que no tengan por primera base el aumento de sus fortunas, si nola pública felicidad: jueces en fin, de saber, de probidad yaptitud acreditadas, para administrar cumplidamente la justicia:único medio de que los pueblos, al paso que consoliden por estemodo una felicidad estable, vean solo en sus alcaldes mayores ycorrejidores unos padres que solo desean la prosperidad de sus hijos, yse afanan por conservarles su paz y tranquilidad inalterables sobre lossólidos cimientos de lajusticia, fuente y manantial seguro de todos los demas bienes en latierra. [27]

1 Sobre laforma y estremos de estas visitas, véanse las leyes deltítulo 31, lib. 2 de la Recop. de Indias.

2 Aunquedesde 1820 en adelante la poblacion de españoles ha recibidoaumento y considerable á lo que era antes, no puede decirseaumentada como fuera de desear, porque crear empleos y mandarempleados, que es lo que ha sucedido, no es crear propietarios,ó proporcionar medios para que esta clase se fomente, y con losproductos de su agricultura é industria se haga el mas completodesarrollo de la riqueza del pais: por consiguiente, para el fin deesta memoria subsiste la frase y sus efectos de corta poblacionespañola.

3 Es la ley96, tit. 16, lib. 2 de la Recop. de Indias.

4 Ley1.a, tit. 32, lib. 2 de la Recop. de Indias.

5 Ley 80,tit. 15, lib. 2 de la Recop. de Indias.

6 A mi salidade Filipinas en Abril de 1837 asi se hallaba establecida esta junta:despues acá no tengo noticia se la haya dado otra forma.

7 Ley1.a, tit. 3, lib. 7 de la Recop. de Indias, ypor todo el mismo título y libro.

8 Por finalde esta memoria, y señalado con el número 1.o,se trae un documento que contiene ciertas observaciones que se pensaronutilizar para hacer una esposicion sobre las reformas que se aprobaron,dando nueva planta á las oficinas del ramo, porque se hacia deun modo gravoso al tesoro público, y nada ventajoso alvecindario de Manila; y siendo siempre tiempo de reformar abusos yestablecer economías, ha parecido oportuno dar un lugar en estamemoria á aquellas observaciones, como tambien á tresartículos comunicados sobre el mismo asunto que insertaron losperiódicos, y de todo ello presentar al lector las bases paraque juzgue en el asunto, y fallando con imparcialidad, vea lo poco bienparados que quedaron los intereses nacionales por la renta de correosen Filipinas. Esas observaciones ó proyecto de esposicion nollegó á formarse, porque sus autores (uno de ellos el deesta memoria) se persuadieron era tiempo perdido cuanto se gastase enel asunto, porque ya estaba acordada la reforma; y otros pormenoresocurridos convencieron á los mismos era imposible adelantar cosaalguna, y asi quedó el negocio, y sigue establecida la nuevaplanta de una oficina montada con brillantez y con buenos sueldos fijossus principales empleados, aunque sobre una renta escasos y eventualesrendimientos.

9Gobernadorcillos se llaman los que ejercen en los pueblos las funcionesde nuestros alcaldes ordinarios.

10 Ley 51,tít. 2, lib. 3 de la Recop. de Indias.

11Artículo 264, tit. 5.o de la Constitucion de 1812,restablecido como ley por la ley de 16 de Setiembre de 1837.

12 Por todoel tit. 2, lib. 3 de la Recop. de Indias.

13 Leyes 16 y20, tít. 2, lib. 3 de la Recop. de Indias.

14 Estaprovincia parece se ha dividido últimamente en dos; pero aun nose tiene noticia de que el Gobierno haya aprobado esta division, si esque la ha aprobado.

15 Estaprovincia es la mas complicada y tequiosa por lo vasta que es en suestension y poblacion numerosa, y como inmediata á la capital delas Islas, reune y abriga en su seno todos los fujitivos de lasprovincias y criados despedidos ó que se fugan de las casas deManila; en fin, [28n]que es la provincia en dondehay mas causas criminales; deberia dividirse en dos, pues admitecómoda division, por atravesar por en medio de ella el rioPasig; ademas, deberia separarse del cargo de los jueces letrados lacobranza de la capitacion ó tributo de los chinos, para lo cualse nombraria un cobrador con la dotacion que se estimase ó unmódico tanto por ciento que no escediese del tres sobre lo querecaudase, y sin abono alguno de ninguna clase por gastos deescritorio, oficinas, escribientes, ni otra denominacion; pues suasignacion ó el tres por ciento, por ejemplo, es suficientedotacion para mantenerse con decoro una familia, si el importe de esetributo ó contribucion no ha tenido un descenso á como sehallaba en 1836. Los alcaldes mayores de todas las provincias tendrianel especial encargo de ausiliarle á su cobranza bajo suresponsabilidad si en algun caso se negasen á ello.

16 Por todoel tít. 32, lib. 2 de la Recop. de Indias.

17 Ley 6,tít. 32, lib. 2 de la Recop. de Indias.

18 Ley 17,tít. 32, lib. 2 de la Recop. de Indias.

19 Ley 25,tít. 32, lib. 2 de la Recop. de Indias.

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Parte segunda.

[Índice]

§. I.

De la hacienda pública.

Es cosa sabida y que todos conocen ser muy fácil reducir elsistema administrativo de hacienda á un método breve y detoda claridad en cualquier estado, como por ejemplo, en Filipinas,donde con recursos el gobierno para tener al corriente todas suscargas, no debia haber cuentas atrasadas, ni deudas de ninguna clase,lo cual es indudable facilita y abrevia el sistema de contabilidad,disminuye trabajos, y sin disputa la cuenta y razon debe marchar por uncamino mas corto y despejado, con ahorro considerable de manos ocupadasen este ramo: pues cabalmente en Filipinas hace algun tiempo parece nose ha tratado sino de complicar mas y mas este ramo, multiplicandoempleados, aumentando sueldos, y proponiéndose cada dia nuevosplanes, sin que de ninguno haya resultado otro beneficio que gravar eltesoro público, y retardar el curso y despacho de losnegocios1. [28]

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§. II.

Recaudacion de la hacienda.

La recaudacion en Filipinas adolece de ciertos vicios, que quitados,como es fácil, darian un feliz resultado y aumentarian losingresos al tesoro. En efecto, la marcha de la recaudacion del tributode los indios está reducida al cargo mas ó menos estrictoque forman los ministros de la hacienda pública á losalcaldes mayores y correjidores encargados de tal cobranza, y esto sehace por cómputos que los mismos alcaldes pasan á dichaoficina. Esta se ciñe para ello, lo mismo que para el juicio decuentas, á las antiquísimas instrucciones que rijen en lamateria con tal ó cual pequeña modificacion adoptada denuevo segun y como ha parecido á los señoressuperintendentes subdelegados de la hacienda pública, y que hanvariado segun la opinion y concepto que cada uno ha formado. El masestricto ó moderado cumplimiento que han dado sus subdelegadoslos alcaldes ó correjidores es el segundo estremo, y todo ellono pasa de un cargo formado mal y por rutina sobre lo que deben cobrar,tomándoseles luego sus cuentas por lo que han realizado y debidorealizar, exijiéndose lo primero estrictamente, yobrándose en lo segundo segun las circunstancias particulares decada caso; viéndose frecuentemente que á unos alcaldes seles absuelven cargos por lo no cobrado, y que á otros se lescondena á su pago porque no fueron tan diestros en justificaralguna causa de porque no se cobró, cuando en mi conceptoninguno puede autorizar la absolucion de lo no cobrado, escepto lamuerte del tributante, ó el pase de este de una provinciaá otra; únicas que pueden apoyar el que se les absuelva:todo lo demas es intriga, dolo y falsedad.

Tal anomalía deja conocer claramente cuan fácil es quelos correjidores y alcaldes mayores puedan defraudar al erario; cuidadoque no se dice que se defrauda, sino que es fácil pueda suceder;y siendo muy sencilla la reforma en este punto, nada mas justo yconforme que hacerla, porque el objeto principal de la recaudacion debeocupar el lugar mas [29]seguro y claro de que sea susceptible, y quelo recaudado se ponga bajo la mejor custodia, quedando imposibilitadoslos recaudadores de poder ni aun intentar la mas pequeñaocultacion; porque es indudable que cuanto mas asegurada esté larecaudacion, y cuanto mayores sean los cuidados de su custodia, tantomayores y mas satisfactorios serán los resultados que de uno yotro deriven. Esto es por lo que mira al módico tributo de losindios y mestizos, y el mas crecido de los chinos, principal cargo yobjeto en que los correjidores y alcaldes mayores ocupan toda suatencion, tanto por llenar el cargo formado, cuanto por tener fondosdisponibles para sus tráficos y comercios, que es el segundo yprincipal punto de sus ocupaciones, como ya se dijo; todos los demascuidados de su empleo son como secundarios ó accesorios, y queno les obligan estrictamente. La administracion de justicia, el aseo ypolicía urbana, la composicion y reparo de caminos y puentes ydemas obras públicas, todo es mirado en jeneral con muy pocaó ninguna atencion, pues siempre ocupados en cobrar, por cubrirsu cargo y adquirir fondos con que reunir cargamentos para remitirlosá Manila, sacar sus lucros y engrosar sus fortunas sin repararmuchas veces en los medios de hacerlo, en todo lo demas ponen muy pocaatencion. Autorizados para el comercio por instruccion pagando alestado una módica retribucion por este privilejio, titulado indulto para poder comerciar, es claro y consiguiente que lohacen con los fondos del tesoro público que recaudan yadministran, valiéndose de su autoridad, que algunas ólas mas de las veces, emplean á causar vejaciones ytropelías; pues si asi no fuese, imposible seria sacase unalcalde ó correjidor las sumas que dicen algunos sacan en elcorto periodo de tres ó seis años para que son provistos.De aqui, pues, deriva el gran vicio de esta recaudacion; ásaber, que estos empleados dedicados á sus negociosparticulares, desatienden los públicos de su destino, empleandoen aquellos el lleno de su autoridad, con perjuicio de los pueblos ydaño de los indios y de los intereses nacionales, que parece, segunla forma con que hoy se administran, destinados principalmente áformar el patrimonio de los alcaldes y correjidores, si susespeculaciones salen bien; y si mal, á causar pérdidasirreparables [30]al tesoro público. Una prueba de estaverdad es el cúmulo de espedientes que siempre hay en eltribunal mayor de cuentas sobre procedimientos contra alcaldes mayoresy correjidores, unos fallidos, y otros con grandes rezagos por lo quehan administrado, y todos estos deudores al erario. Quítese deuna vez ese comercio á los jueces de las provincias, y el tesoropúblico ganará mucho, y no menos los pueblos oprimidospor su autoridad, quienes solo asi verán en sus alcaldes ycorrejidores unos padres desvelados por su bien y felicidad, dedicadosesclusivamente al cumplimiento de su ministerio, el cual bien servidofacilitará á los indios toda la felicidad y abundancia deque pueden gozar si se les reforma el sistema de juzgados, como se haindicado en la primera parte sobre administracion de justicia, porquelas circunstancias de los pueblos, su poblacion y riqueza naciente asilo exijen ya, para destruir los obstáculos que se oponen aldesarrollo de tan interesantes objetos en toda estension.

Para mas convencer de lo urjente de esta necesidad, baste saber quecon solo el ser nombrado un sugeto alcalde ó correjidor, ya secree rico; y que aun en España, principalmente en laCórte, ha cundido la voz que basta ser alcalde de una provinciade Filipinas para enriquecerse: mucho tiene esto de exajeracion, ycabalmente en la práctica hay muchísimos tristesdesengaños; pero tambien es cierto que algunos, no muchos, quenada tenian, con haber administrado una provincia tres ó seisaños, han levantado gruesas fortunas; de ello podrádeducirse como llenan los deberes de su empleo, y como administranjusticia á los pueblos que les están confiados, y comohan manejado los fondos públicos. A vista de tal manifestacion,el Gobierno supremo de la Metrópoli se dignará tomar enconsideracion los fundamentos que se esponen, para proceder cuantoantes á la reforma, que asi los principios de justicia como lascircunstancias exijen para tan interesante ramo.

Pero es de advertir que no habiendo regla sin escepcion, nadie quehaya sido alcalde ó correjidor en las provincias de Filipinaspuede formar queja, porque nada se dice en particular contra los buenosalcaldes ó correjidores; los ha habido, los hay y loshabrá muy buenos y laboriosos; pero

[31]tambienpor el contrario los hubo y habrá malísimos,porque los hombres no son siempre unos, y tales cuales deberian serpara sí y sus semejantes: mas dejemos esta materia, de que ya seha tratado y se ha vuelto á tocar aqui, porque los alcaldes ycorrejidores recaudan y administran parte de la hacienda nacional, ypasemos á tratar de los empleados, contribuciones y rentas.

Aqui es donde precisamente es indispensable dispensar al autor deesta memoria, como suplica, toda induljencia por protestar como lo haceque su ánimo no es lastimar en lo mas mínimo elcarácter, concepto y opinion de ningun empleado en particular;pues su plan solo se reduce á manifestar el impulso que lasrentas podrian tener, é indicar que con el aumento progresivo deempleados que han tenido aquellas oficinas de veinte añosacá, si continúa, muy en breve no bastarán losingresos del tesoro para satisfacer sueldos, pensiones, retiros y demasgravámenes con que se sobrecarga aquel erario, y se empobreceasi como al pais; por lo que es de necesidad atender con tiempoá este daño y cortarle, para no esponerse áesperimentar las funestas consecuencias que pudiera traer, y que pocoshabrá dejen de conocerlas.

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§. III.

Empleados.

Tomándose la molestia de cotejar las nóminas deempleados que existian en Filipinas en 1820, con los que hoy existen,se verá desde luego que se han duplicado ó acasotriplicado, sin que por eso esté mas espedito y corriente elcurso de los negocios; por lo que el número de empleados debereducirse á los puramente precisos y necesarios, y que desdeluego cese ese semillero de ellos, por el cual bajo el dictado depensionistas con trecientos pesos anuales, se han enviado alláá esperar colocacion á muchos que deberian aun estaraprendiendo..... lo que les importaria saber, mas que no obtar áempleos tan imajinarios como el dictado de su colocacion para aquellospaises, donde han gravado al tesoro público, sin serle deutilidad en mucho tiempo los que llegan [32]á aprovechar.Agréguese á esto que luego que vaca un empleo se proveeen la Península, las mas veces sin atencion á escala,méritos y servicios, y cualquiera conocerá el disgustoque esto debe causar, y lo mal servidos que están los empleos,hasta que el tiempo y la esperiencia enseñó á losnuevos agraciados lo que ignoraban cuando alli fueron. Pudiera citarejemplos, pero esto seria salir de mi propósito y lastimarpersonas que de ningun modo es mi ánimo rebajarles cosa algunade su carácter y concepto.

Convengo en que es una prerogativa del Gobierno supremo la provisionde empleos, y mas los de pura gracia, como los de jefes; pero estegobierno, para que el epiteto de justo que se le dá fuese real yefectivo, parece que alguna vez, sino todas, deberia consultar laescala de empleados, pesar los servicios de cada uno, y al que por susmayores méritos, aptitud, conocimientos y mas elevadacategoría correspondiese el ascenso, dárselo;único medio de que entrando la emulacion noble entre losempleados de todas clases, la administracion se confiriese á losmas beneméritos en todos conceptos, y las rentas fuesen bienmanejadas y dirijidas, y obtuviesen el fomento de que son susceptiblescomo en Filipinas; pues hasta el dia puede decirse que aquella haciendaestá en mantillas, ó es una cosa naciente y que marchapor rutinas antiquísimas, y solo se halla modificada por elmayor número de manos que hoy ocupa.

Por otra parte, de esa abundancia de empleados tan innecesaria y quegrava al tesoro público, resultan otros daños de no menorconsideracion: tales son el cúmulo de jente desocupada que tanpoco favorece al público sosiego; que existiendo siempre entodas las oficinas escedentes, agregados y supernumerarios para unavacante que ocurre, hay ciento á quien colocar de efectivos, connotorio perjuicio de la escala y de los beneméritos hijos de losespañoles, que son tambien acreedores á que se lesatienda segun su aptitud y mérito y antecedentes de sus padres,como demandan principios de política, de públicaconveniencia y de rigurosa justicia: y por último, en esta partees de decirse que si en la administracion de la hacienda públicaha de haber el buen órden que se debe observar y las posibleseconomías, mucho mas en [33]los actuales tiempos de escasezy penuria por lo recargado del estado, ni uno ni otro seconseguirá aumentando empleados todos los dias, siempreinnecesarios, y teniendo un número escesivo de agregados, quesobre perjudicar la escala de los de número, absorve sumas deentidad anualmente por los sueldos que disfrutan.

Otra reforma en esta parte y no de menor importancia es, que no seconcedan pensiones algunas en la Península, pagaderas por lascajas de Filipinas, y que se retiren las concedidas: algo hay yaadelantado sobre esto, mas no es todo lo que deberia haber. En buenhora que las viudedades, retiros y pensiones de los que han servido yfallecido en Filipinas se paguen como es justo por sus cajas; peroestas personas, si vienen á España, deberian en justiciavenir con ellas sus pensiones, con la baja correspondiente de ladiferencia del valor de la moneda. Esto que parece una pequeñez,es el primer paso para establecer las economías que debenhacerse en aquel erario; economías que reclaman lascircunstancias, y que de ellas resultará cortar antiguos abusosintroducidos en esta parte.

La disminucion de empleados á los puramente precisos ynecesarios, es otra base cardinal de reformas y economía, si seestiman en su justo valor los sacrificios que los pueblos hacen cuandocontribuyen con su sudor al pago de las cargas del estado, pues reducirestas cuanto sea posible, es aliviar las cargas del pueblo, yenriquecer la nacion.

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§. IV.

De las contribuciones.

El tributo ó contribucion personal de los indios, aunque muymoderado, no puede aumentarse en ningun sentido sin esponerse elgobierno á graves males, porque siendo infinito el númerode indios pobres, ó que ganan solo para su subsistencia,á esta parte numerosa seria á quien aflijiria un recargode contribucion: mas adelante, y cuando se haya dado un cierto impulsoy fomento á la clase de propietarios, y cuando la propiedad sehalle repartida en muchas [34]manos, convendrá aumentar enella el tributo que paga ahora con mucha desigualdad, respecto delgremio de jornaleros y artesanos.

El pago de esta contribucion suele hacerse en especie y en dinero,ó en ambas cosas, y esto trae consigo perjuicios deconsideracion y gravedad, asi en la cantidad y calidad de lo que serecibe, como en los gastos y averías de trasporte y almacenaje.Una cuenta compensativa de las oficinas de hacienda de Manila sobreeste jénero de operaciones, hubiera manifestado al Gobiernoresultados seguros para tomar una determinacion en este punto; pero detodos modos es preciso proceder del principio de que cuando losempleados del gobierno hacen esa clase de tráficos enjéneros de comercio libre, pierde aquel siempre, porque susajentes son malos administradores, á quienes falta elcálculo y conocimientos de los precios del mercado y demascircunstancias que asisten y concurren siempre en los comerciantesparticulares en negocios propios.

No se negará que asi los alcaldes mayores en sus provinciascomo los cabezas de Barangay en los pueblos encargados de cobrarinmediatamente el tributo de los indios, hayan influido alguna cosa enla necesidad de conmutar el pago del tributo de dinero áespecie, para hacer unos y otros mejor su negocio; pero en mi juicio noes esta sola la causa que ha introducido ese sistema de cobranzasperjudicial á todos, porque el indio no es tan tonto óinocente que dejase de vender las producciones de su agriculturaá quien se las pagase en mayor precio que el del arancel, bajoel cual se le reciben en especie por los cabezas y alcaldes mayores. Lacausa principal que ha hecho casi necesaria é indispensable esaconmutacion, y que directamente obra desde luego en perjuicio delindio, y algo contra el tesoro público, es la falta de unamoneda colonial y peculiar solo de Filipinas, como la tienen todas lasdemas posesiones europeas del Asia, de cuya necesidad, asi como de lasventajas de todas clases que traeria, se hablará enpárrafo separado, segun merece.

Esto vivificaria el comercio interior, facilitaria el pago deltributo, y fomentaria las demas contribuciones indirectas establecidas. [35]

Las contribuciones indirectas por rentas estancadas en Filipinas,son las mas análogas á la naturaleza de unos habitantes,que brindados abundantemente por su suelo feraz con todos los mediosnecesarios á su alimento, convierten en objetos de primeranecesidad los goces supérfluos á la vida. Debe ser, pues,una máxima constante de buen gobierno fomentar y rectificar laadministracion de estas contribuciones indirectas, especialmente la deltabaco y vino, no solo porque ellas por sí bastan ácubrir abundantemente todas las cargas del estado en todos los ramos,sino porque en el caso de una guerra y falta absoluta de comercio,tendrá el Gobierno este firme apoyo de su existencia; y no daroidos á las sujestiones y propuestas de aquellos que de buenaó mala fe, ó al menos por ignorancia, trabajan porlibertar del estanco á las Islas.

Ultimamente, es de advertir que ínterin estas contribucionesno se jeneralicen por todas las provincias del Archipiélagosujetas á la dominacion española, de modo que se estingael foco del gran contrabando que siempre reside en las provinciasexentas, y se adopten las reformas necesarias para su mejoradministracion y fomento, los productos en favor del erario han de sermuy desproporcionados con los consumos de la grande poblacion de lasIslas, segun puede inferirse y conocerse por lo que seguidamente sedice tratando sobre la renta del tabaco de Filipinas.

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§. V.

Renta del tabaco.

La renta que mantiene las Islas, la que no puede subrogarse conotra, y la que bien establecida y administrada produciria ventajas yrendimientos incalculables, es la renta del tabaco. Tres millones ymedio de habitantes, todos sin escepcion de sexo ni edad consumidoresde tabaco, y cada uno de los cuales, compensadas las clases y por uncálculo bajísimo, se puede regular de consumo cuatropesos fuertes al año por persona, producirian una contribucionde catorce millones de duros, que sacarian de la tierra y de las artes[36]para dar al mismo tiempo un gran fomento alcomercio. Este cálculo no es una paradoja, es una realidad yverdad práctica; porque el uso del tabaco es tan de primeranecesidad para los indios, que puede sobre ese objeto formarse el mismocálculo que se formaria sobre el consumo del pan enEspaña, ó sobre otro artículo de mayor necesidadsi lo hay.

El tabaco de Filipinas por su calidad, y segun el gusto y opinion delos consumidores nacionales y estranjeros, ocupa el primer lugar,despues del de la Habana, entre todas las clases de tabacos que secultivan en Asia y América, y el precio ventajoso que el tabacode Manila conserva constantemente en los mercados de la India, China,Batavia, Islas Marianas, Cabo de Buena-Esperanza y otros puntos, sobretodos los de otras procedencias, justifica ese concepto, asi como loscrecidos derechos con que las mas de esas aduanas lo han recargado. Demodo que tambien por su calidad especial ofrecia esa planta unartículo importantísimo y vasto de comercio. Sin embargo,se indicarán las causas que impiden conseguir las ventajasespuestas como ramo de estanco y como ramo de comercio.

El establecimiento de esta renta en unas provincias de las Islas yno en otras, especialmente en las ultramarinas, respecto de laisla de Luzon, ocasiona tres clases de graves perjuicios.1.o La falta en el erario de la contribucion de los pueblosexentos del estanco, cuyo privilejio mantiene tambien una desigualdadé injusta condicion entre súbditos de un mismo gobierno.2.o La falta de consumo que en las provincias del estancoocasiona el contrabando abundante que las provincias exentas hacená favor del fácil trasporte por mar y de la estension delas costas no pobladas de la isla de Luzon, que tanto favorece losdesembarcos. Y 3.o El aumento de gastos en mucha parteinfructuosos que en el resguardo de mar hace la renta. Estosdaños son tan evidentes, que estando en el dia sujeta al estancouna mitad poco menos de aquella poblacion en Filipinas, solo produce larenta una cuarta ó quinta parte de lo que por un cálculorazonable debia producir.

Se ha proyectado en otros tiempos estender ese estanco [37]átodas las provincias del Archipiélago; pero no se ha llevadoá efecto, porque las autoridades han considerado que losproductos de varias islas no compensarian los gastos de administraciony resguardo del ramo; pero este cálculo es muy errado, porqueademas de que esa falta de productos es un mal pasajero en los primerosaños del establecimiento de los estancos, y hasta que estos nose regularicen, la sola prohibicion de sembrar libremente tabaco en lasislas exentas hasta hoy, estinguiria el foco del gran contrabando quese hace en las provincias de la isla de Luzon, y este solo aumentariaun doble cuando menos los consumos de los estancos de ésta.Ventaja real y efectiva, grande y jeneral, que ha debido anteponerse almezquino ahorro que vanos temores ó cálculos pocomeditados han podido presentar.

Otra causa hay perjudicialísima al consumo del tabaco enFilipinas, que es la poca intelijencia, solemnidad éimparcialidad con que se procede en los aforos al recibo de la hoja delos cosecheros por la renta. Un acto tan importante, del cual dependeel que la renta se utilice ó pierda centenares de miles depesos, está confiado á aforadores particulares, que sedicen peritos, y empleados estacionarios en los paises de las siembras,y que relacionados con los cosecheros hacen sobre ese punto lo quequieren, si ya no es que esa funcion sea oríjen de fraudes ysobornos.

Los defectos del tabaco en un pais de jeneral consumo sonbien conocidos del público, y porque los conoce, es porque seretrae lo posible de su compra, y prefiere malo por malo el delcontrabando, que siempre es mas barato. Se queja, pues, con razon deque en ese acto abandonado á los aforadores, hay mas bien faltade imparcialidad y de buena fe, que de intelijencia, y de consiguientese remediarian los abusos en el recibo de la hoja del tabaco,nombrándose cada año, y en el momento de la necesidad,nuevos empleados de otra esfera, que por espresa comision pasen deManila á las provincias al reconocimiento y recibo de la hoja, ycuya ilustracion é intelijencia pueda descubrir y destruir todaslas artes y manejos que se empleasen en estos casos, y economizarse lossueldos de trecientos pesos anuales que se dan á los tituladosalumnos de aforadores, creados pocos años hace con el fin de queinstruyéndose

[38]en el cargo de aforadores, sirvan al casoá la renta cuando sea necesario; pero esta medida sola no llenael objeto en la forma establecida, porque viven entre los cosecheros,están con ellos en estrechas relaciones, y no puede de este modoconseguirse el fin de procurar evitar fraudes; ademas de que puedeneconomizarse los pesos que se invierten en sus sueldos.

Considerado el tabaco como ramo de comercio en Filipinas, puededecirse que hasta mi salida de las Islas no tenia objeto de espendio yfomento. En la India, China, Batavia y otros puntos del Asia y laAmérica, es artículo de puro lujo consumible por pocos, ylas cantidades que se estraen son de tan poca consideracion, que larenta en Manila ha podido suministrarlas sin perjuicio de su consumo enlas provincias, ni de sus acopios nada aumentados por tal razon. LaEspaña consumidora casi jeneral y única de eseartículo, proporcionará á las Islas Filipinas lasventajas de un grande ramo de comercio, á la navegacion mercanteun fomento y ejercicio lucrativo, al erario y la nacion ahorrosconsiderables por las cantidades que salen para el estranjero, yá los consumidores la satisfaccion de mejorar de objeto en susinclinaciones, porque no convendré jamás en que un tabacopuro, suave y aromático, como el de Filipinas, reconocido asipor todas las naciones que lo han gustado, dejase de ser preferido enEspaña al que jeneralmente se consume del estranjero, quedificilmente podrá llevarlo á otra parte si se jeneralizael de Manila.

En el tabaco, como en los manjares, hay cierto gusto nacional. Elchino, el malabar, el malayo, prefieren el uso del tabaco de suscosechas, pareciéndoles á cada uno de ellos detestable eltabaco de los otros. En España no hay cosecha, el gusto se haformado por la costumbre y la necesidad, y por estos mismos mediospuede variarse y aun mejorarse, porque es indudable que el tabaco deManila, como planta escede en buena calidad á otras muchas de suclase, y que todo lo demas es capricho, ilusion ó prevencion.Todos los mercados de España y algunos de otras naciones deEuropa se resistieron en un principio al consumo del azúcar deFilipinas, por la novedad de su olor y de su [39]grano, ydespues el conocimiento de que sus ventajas esenciales son mayores quesus calidades accidentales, le han hecho de un consumo jeneral yapetecido, y es en el dia uno de los principales frutos que constituyensu riqueza.

El tabaco crece en Filipinas en todas partes, y la produccion deeste ramo de agricultura es indefinida, y á precios mas bajosque los que se cosechan en otros paises. La navegacion, aunque larga,es bien conocida y apetecida por el comercio. Los fletes no puedenesceder de un peso por arroba, lo que se acredita por las conduccioneshechas hasta aqui, de modo que se hallan naturalmente establecidos loselementos de un gran ramo de comercio entre Filipinas y España,sin que se advierta sobre este punto necesidad de otra precaucion quela de que la hoja de tabaco de Manila sea precisamente conducida dentrode cajones emplomados y cerrados herméticamente, como setrasporta el té de China, á fin de que no se disipe suaroma ni disminuya su fuerza, como sucede al de la Habana y otros enlas navegaciones.

De todo lo espuesto sobre esta renta, las reformas y bases que parasu fomento, el de la agricultura y comercio deberia adoptar elGobierno, parece son como mas adecuadas: 1.a Que se estienda el estanco del tabaco en Filipinasá todas las provincias exentas de él, sin escepcionalguna, valiéndose aquel gobierno de los medios suaves y delenidad con que se hizo la conquista y adquisicion de aquellos paises,y nunca, ó en muy raro caso, de la autoridad ó de lafuerza; mas llegado este caso, debe con toda enerjía hacerrespetar sus disposiciones y mandatos.

2.a Que el reconocimiento y aforo de la hoja que la rentacompra á los cosecheros, se haga ante una junta nombradaanualmente de empleados de la capital de la mayor confianza éintelijencia en el ramo, con asistencia del alcalde mayor de laprovincia, ante la fe del escribano público, si lo hay, y de no,se elijirá persona para el caso que estienda y autorice lasdilijencias de la junta: concluido el acto, deberia quemarse en seguidaante la misma junta todo el tabaco que hubiese resultado inútil.Todo esto, practicado en la forma dicha, sobre garantir el buen empleode los intereses de la renta, destruiria cualquier oculto manejoque los pudiese [40]perjudicar, y las formalidades prescritas dariancierta importancia al acto, muy necesaria y propia para que se respetencual corresponde los fondos públicos.

3.a y última. Que por contratas de fletamentos debuques, como se ha establecido, pero en buques españoles,renovadas anualmente, se traiga á España todo el tabacoque se necesite para el consumo de la Península,pagándose con el importe de la recaudacion de ramos de haciendaremisibles á España y sobrantes anuales de las cajas deManila, y haciendo desaparecer ese sistema ruinoso de libranzas.

Asi establecido el plan, serian de mucha consideracion lasutilidades que la nacion sacaria anualmente de este ramo, y no de menosbulto é importancia el fomento que recibirian la agricultura ycomercio de Filipinas, y de mas entidad de lo que se pueden describirlos auxilios con que las provincias asiático-españolascontribuirian al erario público,porque cesaria ademas la contribucion que pagamos al estranjero por sutabaco de Kentuqui y Virjinia; cosa chocante y aun escandalosa, puessomos tributarios del estranjero por un artículo del cual connuestras provincias ultramarinas podemos abastecer al mundo con mejorjénero y á mas cómodo precio; y sin embargo de quela Providencia y el arrojo y valor español nos hizodueños tres siglos ha de esas minas de tabaco, seguimos hastahoy siendo tributarios al estranjero por esta produccion, porque no seha sabido, ó no se ha querido sacar el partido que se debe denuestras propias producciones.

Mucho mas podria añadirse en esta materia; mas basta loindicado para oportuno recuerdo de lo que en esta parte nos conviene ylo que necesitamos hacer, pues supérfluo seria, y aun molesto,detenerse á demostrar cosas que se hallan en este punto muy alalcance de todos.

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§. VI.

Renta del vino.

Los productos de esta renta no pueden nunca llegar á ser enFilipinas de la consideracion que los del tabaco, porque [41]losindios (únicos consumidores de los vinos estancados) son muysóbrios en bebidas, porque aun no conocen en toda su estensionel vicio de la embriaguez.

El vino de coco y nipa, únicos estancados, son saludablespara los indios, porque el estanco ha regularizado los surtidos de lospueblos, ha perfeccionado la elaboracion del licor, y ha moderado sufuerza, haciéndole mas grato y provechoso; y asi los indios enjeneral desean mas el estanco que la libertad de esteartículo.

La falta de incremento de esta renta pende principalmente de nohallarse estendida por todas las provincias de las Islas, como deberiaestarlo, para igualar la condicion de los naturales, destruir elcontrabando, y evitar por este medio hagan otras bebidas nocivasá su salud, segun sucede con el rom ó aguardiente decaña, ó miel de azúcar, mistelas y otros brevajesque hacen poco saludables.

Esta idea de estender el estanco de esta renta por todas lasprovincias acaso alarme á muchos que se tienen porprácticos conocedores del carácter de los indios, yviendo en cada reforma útil y necesaria un jérmen demales sin cuentos que con exajeracion les presenta su apocadoespíritu, influyen, se dedican y trabajan siempre en oponerobstáculos y formar resistencia, mas por vanos temores que porrazon, para que no se progrese en el camino de las mejoras. A estosespíritus débiles por única contestacion ásus visiones, y por razon poderosa en apoyo de mi doctrina, baste decirque no hace muchos años se estendió el estanco de estarenta á las provincias de Camarines y Albay, y se planteóy estableció sin oposicion ni resistencia alguna, y la rentaaumentó sus ingresos con los productos que tales provincias dan,y que antes no sufrieron tal estanco: con que asi como poco hace seestableció en estas provincias sin usar de la fuerza, sinviolencias y sin ningun jénero de opresion, es facilísimoestablecer este estanco en todas las demas exentas, único mediode que esta renta progrese y aumente los rendimientos.

Mas en lugar de ocuparse en tan importante asunto, y dar á larenta la estension que debe tener para su fomento, no hace mucho se larecargó con nuevos empleados y sueldos, elevándolaá un rango en sus gastos que jamás tuvo, [42]y queaun no era necesario los tuviese. No contentos aun con esto, en 1839 seaprobó la creacion y establecimiento de una administracionsubalterna, titulada del Casco de Manila, dotándola con unadministrador con mil pesos de sueldo anual, un interventor conseiscientos, y que sé yo que mas, cuando el sistema de la rentadesde su oríjen ni ha hecho necesaria esa administracionsubalterna ni esos gastos, y pudiera muy bien seguir sin uno ni otro,ser lo que es, y fomentarse sin aumento de tales empleos y sueldos. Nohe visto ni tengo noticia exacta de las bases que se fijarian alformarse ese espediente de aumento de empleados y creacion de esasubalterna, que al fin se aprobó; mas dudo que reporte ventajasde consideracion á la renta, y creo que mas que de utilidad seade gravámen; asi lo persuade el saber que el administradorjeneral D. Pablo Fernandez Alonso sirvió en ella muchosaños sin los altos empleados que hoy tienen las oficinasjenerales, la organizó y perfeccionó, llevándolaá un grado de esplendor por los productos que rendia, que esfácil conocer cotejando cómo recibió la renta ycómo la entregó á su sucesor. Los datos para veniren conocimiento de esta verdad en secretaría de hacienda, debenexistir, y con ellos á la vista se verá lo que fue larenta y lo que es hoy, lo que gastaba antes y lo que hoy gasta, y detales noticias nada mas fácil que partir con una reforma, que alpaso que asegure la mejor administracion, haga las justaseconomías que se deben, y evite se estienda la mano confacilidad á nuevas creaciones de oficinas y aumento deempleados, hasta tanto que la estension que debe adquirir la renta, lodemande para dotar las nuevas dependencias que deben establecerse, sise quiere que la renta del vino llegue á ser lo que puede y debeser en unas provincias en que es bien mirada, y en las que no se hallaestablecida, no se resistirá su establecimiento, si se hace porlos medios prudentes y suaves bien conocidos en Filipinas. [43]

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§. VII.

Oficinas de hacienda en particular.

Las oficinas tituladas tesorería y contaduría jeneralde ejército y hacienda pública, las primeras de lasIslas, el tribunal y audiencia de cuentas ó contaduríamayor, la intendencia jeneral de ejército y superintendenciajeneral subdelegada de la hacienda pública, rentas del tabaco yvino, aduana, correos y secretaría del superior gobierno, aunquemerecian ser tratadas cada una en párrafo separado, se traentodas en globo á este lugar, porque en todas ellas solo hay unvicio que combatir, á saber: el escesivo número deempleados propietarios, escedentes, supernumerarios,

&c., que hayen todas ellas, y la necesidad de una limpia, que reduciéndolosá los puramente precisos, útiles y necesarios, descargueel tesoro público de tanto sueldo, pension y rentas que no debiapagar, porque si con veinte buenos empleados puede estar cubierto elservicio, ¿por que ha de mantener el estado ciento ódoscientos? Esto y solo esto es el plan de reforma que estas oficinasnecesitan; la culpa de este abuso, de este desórden, y aun si sequiere de esta iniquidad, no es de los infelices pretendientes queobtaron y consiguieron esas colocaciones, sino del gobierno, quedebiendo saber le bastaban veinte empleados, por ejemplo, fue nombrando á cientos, sin cuenta y razon, proveyendo supernumerariosy futuras contra ley espresa de Indias2,

gravando yperjudicando aquel erario, y no poniendo todo el esmero y celo enadministrarlo cual debia.

Sin embargo de lo dicho en globo de todas las oficinas para el finúnicamente de manifestar se hallan provistas con profusion deempleados, debo tambien tratar, aunque lijeramente, de algunas enparticular, porque adoleciendo de algunos vicios, deben denunciarse yprocurarse su remedio.

Tal sucede, por ejemplo, en la contaduría y tesoreríajeneral de ejército y hacienda pública, las primerasoficinas, [44]como se ha dicho: el contador y tesorero jeneralson dos jefes que recaudan, administran y distribuyen juntos, ligadosmancomunadamente y en el ramo informativo los liga igual mancomunidad,segun antiquísimas instrucciones, las que si en su oríjeny muchos años despues pudieron ser útiles y buenas, yason defectuosas y aun perjudiciales, porque este método atrasael servicio, y da lugar y oríjen á disputas, disensionesy aun escándalos entre ambos jefes, como en mi tiempo lo hevisto; por lo que la separacion de estas oficinas y su establecimientoen nueva planta y forma, marcando á cada uno sus atribuciones,es de tal urjencia y necesidad, que seria molesto y aun tiempo perdidodetenerse á demostrar una verdad de que el Gobierno debe tenerdatos precisos y exactos; y por lo que tengo entendido que ya seocupó de esto en otro tiempo, y hoy deben estar separadas esasoficinas; mas no teniendo una certeza de ello, he emitido mi pobreparecer en el particular.

En el tribunal y audiencia de cuentas, ó seacontaduría mayor, si con el aumento de manos que ha recibidodesde mi ausencia no ha puesto al corriente sus negocios, no sépara cuando se conseguirá esto; bien que no es la culpa de losempleados, sino de los deudores de la hacienda, dedicados áentorpecer y dilatar el pago de lo que adeudan por cuantos mediosestán á su alcance: asi es que hay una regular existenciade espedientes de juicios de cuentas que cuentan muchos años deactuarse, aunque por trámites desusados, desconocidos, y por lotanto ilegales, como que se encaminan únicamente ádemorar el pago de lo que deben, con perjuicio y daño delerario, como deberá saber el Gobierno por las relaciones que elcontador mayor remitirá anualmente del estado de los juicios decuentas, con espresion de lo que se debia, lo que se ha cobrado, y loque aun se resta á deber, con relacion de las dilijencias paratodo practicadas.

Sobre este punto siempre ha habido atrasos de consideracion enManila; muchos pudiera citar, pues como asesor que fui del tribunal masde tres años sin sueldo alguno (y cuya plaza tan útil ynecesaria no tuvo á bien aprobar S. M.), tengo noticias muyexactas sobre el caso, y un cuaderno de providencias que dicté,que algo probaria lo que en el caso [45]dijese; mas como ya he dicho quemi objeto no es acusar á nadie, sino denunciar abusos enjeneral, y proponer remedios, concluyo en este particular diciendo, quesi no se toma una medida enérjica y obligatoria, con estrecharesponsabilidad efectiva y no nominal, el tesoro cada diaperderá mas y mas, y sufrirá quebrantos, como siempre lossufrió, y comprueba ser asi la Real cédula de 29

deOctubre de 1807, por la que S. M. estrañó tantas cosassobre la administracion de la hacienda pública en Filipinas enaquella fecha, cuantos son los puntos y estremos que abraza esa Realcédula dictada y dirijida á cortar abusos, y poner enmejor estado la recaudacion y administracion de las rentas del estado.Esta Real disposicion, como digna de tenerse á la vista, y muyconducente á las reformas que conviene hacer, pues siguen losmismos ó mayores abusos, irá en copia al final,señalada con el número 2, por tener un tanto de ellacasualmente entre mis papeles.

Las oficinas de la superintendencia de la hacienda pública,bien consideradas las ocupaciones y tareas, y que el capitan jeneral,como gobernador, tiene un secretario y una secretaría quepudieran despachar aquellas, seria muy útil y provechososuprimirlas y ahorrar sus sueldos, y refundirlas en las oficinas degobierno, ejerciendo las funciones de superintendente jeneralsubdelegado el capitan jeneral, como lo fue por muchos años,habiendo acreditado la esperiencia que la reunion de toda la autoridadsuperior en la primera que manda las armas, es ventajoso para aquellospaises; pues es sabido que cuanto mas se divida y comparta laautoridad, es menos potente, tiene menos prestijio y fuerza moral, ypor consiguiente como menos poderosa, menos respetada, y mas espuestaá desaires, que por pequeños que sean, mancillan elcarácter de los primeros funcionarios de un estado. Ademas, laseconomías que esto proporcionaria son tambien de bastante bultoy peso para el efecto de esta reforma.

Al hablar de las rentas del tabaco y vino, ya se indicó queabundan de empleados, por lo que solo resta indicar que en la primeraúnicamente deben aumentarse elaboratorios y [46]almacenes para manufacturar y conservar cuanto sepudiese trabajar y tener siempre abundantes surtidos de todas menos, nosolo para remesar á la Península, sino para vender alestranjero, y satisfacer cuantos pedidos hiciese el comercio paraesportar, pues como artículo de comercio puede tambien ser muyútil como ya se indicó. Esto ocuparia muchas familias, yles facilitaria subsistencias; ademas de lo muy provechoso yútil al tesoro nacional, que indudablemente aumentaria susingresos.

En la aduana habia mucho que decir, pero se deja al silencio por noincurrir en alguna inexactitud, porque sobre este establecimiento hayparte interesada que puede y debe promover las útiles reformasque crea le convienen. El comercio de Manila se ha quejadoconfidencialmente muchas veces del retraso que sufren los negocios yotros perjuicios que esperimenta por el método con que se hallanmontadas las oficinas de aquella aduana, en donde de sol á sol ysin escepcion de feriados ni festivos deberia estar constantementecorriente el despacho; mas sobre todo, el comercio es quien deberepresentar y pedir para remover los obstáculos que leperjudiquen, y plantear la marcha de reformas adecuadas á susnecesidades.

Ultimamente, es de notar y saberse que en todas las oficinas hay uncrecido y aun exorbitante número de escribientes indios quegozan dotacion desde cuatro pesos á doce cada mes; clase que yojuzgaria prudente suprimir, pues todo empleado debe saber que lo espara ocuparse de lo que se le confie y ponga á su cuidado, yescribir por sí y sin necesidad de sirvientes cuanto demande elnegociado de su atribucion. Solo los jefes deberian tener cada uno unescribiente aventajado para copiar correctamente sus trabajos; pero quetodas las mesas tengan una, y algunas dos plazas de escribientes, yademas, como sucede en alguna oficina, haya mesas, que podremos llamarde trabajos jenerales, puesto que se juntan seis, ocho y aun masá copiar, como mesa de escuela, no solo es chocante, sinoengorroso y perjudicial, por las sumas que sus sueldos absorven.

Esosindios mejor ocupados en tareas de su clase, serian otros tantos brazosútiles á la industria

[47]y agricultura de las Islas, enlo cual prestarian mas útiles servicios al estado, que no en lamiserable holganza en que viven, esclavos del escaso sueldo quegozan.

Sobre correos ya se ha dicho que el esponente con otrocompañero de diputacion formuló varias reflexiones paradirijir una esposicion al trono con motivo de haber llegado áentender la reforma gravosa que en esta renta se introducia,aprobándose una oficina principal de un modo brillante y costososobre escasos productos y puramente eventuales, como se verácomprobado por dichas observaciones, que como se ha dicho, iránen copia al final, señalada con el núm.1.o Algo mas quisiera estenderme sobre el caso, mas noatreviéndome á aventurar nada sin datos exactos, suspendoampliar mis reflexiones en este asunto, por evitar que luego seinterpretasen de siniestras, hijas de mala fe, ó al menos de unacrasa ignorancia, cuando precisamente en este asunto, sin ver elespediente que produjo la aprobacion de esa oficina brillante, y aunsin hacer uso de lo practicado anteriormente, no podriapresentárseme cosa mas fácil que montar eseestablecimiento de un modo que sin gravar al erario, fuese útilá los dependientes que debian ocuparse en él; mas esto noes de este lugar ni de mi incunvencia, al Gobierno toca examinar laplanta que tiene, y conocidos sus vicios, reformarlos del modo maseconómico y justo.

Resulta, pues, de todo lo dicho en este párrafo, que lasoficinas de la hacienda pública de Filipinas necesitan de unareforma grande, y dejar reducido el número de empleados álos puramente precisos, útiles y necesarios: que por ahora nohay necesidad de conceder empleos á persona alguna para aquellasIslas, pues hay un sobrante de empleados muy considerable: que hay pocaeconomía en la administracion, y que debe reformarse yprocederse en ella con mas atencion y cuidado que hasta aqui: que debedesaparecer ese sistema ruinoso de libranzas, sustituyéndoseá ese método de traer dinero á la Penínsulala construccion de buques de guerra; pues el arsenal, la infinitamultitud de maderas de construccion que producen las Islas y demasrequisitos para el caso, todo lo posee Manila en tan alto y aventajadogrado, cual puede desearse: que en la provision de [48]vacantesque ocurran en todo jénero de empleos, y cuando ya no hayaescedentes ó supernumerarios que colocar, debe ser atendido elmérito, aptitud y servicios de los empleados en aquellasprovincias, y darse lugar en la escala que debe establecerse álos hijos de los españoles3 que despues de muchosaños de servicios en las Islas, han fallecido dejando ála posteridad su buen nombre, y á sus familias poco menos que enla indijencia: y por último, que las rentas del tabaco y vinodeben ocupar un lugar muy preferente en el ánimo del Gobierno,para sacar de ellas todas las ventajas de que son susceptibles,mandando se les dé toda la amplitud y estension que deben teneren beneficio de la riqueza del pais y aumento de las utilidades para eltesoro público, adoptando para todo las medidas justas yprudentes que pueden conducir al logro de objetos tan importantes.

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§. VIII.

Almacenes de provision, falúas del ministerio,

hospitalmilitar y real botica.

Los almacenes jenerales de provisiones de Manila, muy útilesen su oríjen, son ya en el dia en estremo gravosos al erario porsu nulidad, y perjudiciales al fomento de la riqueza comun de losvecinos. Se hallan bajo la inmediata inspeccion, gobierno yresponsabilidad de un guarda-almacen mayor, inmediato subalterno de losseñores contador y tesorero jeneral, ministros de la haciendapública.

Estos almacenes no tienen ya en el dia motivo alguno que acredite niautorice su estabilidad por la utilidad que prestan; al contrario,cuanto pueda decirse todo es poco para cerciorar la necesidad desuprimirlos enteramente, pues es indudable que en las actualescircunstancias (que no hay temor retrocedan, y si esperanzas de quemejoren) ninguna ventaja traen al tesoro público, y suprimidosofrecen economías y ahorros considerables, y establecido elsistema de [49]contratas particulares para cualquier cosa que seofrezca, verificadas en subastas públicas anualmente paraaquellos efectos de necesidad; y cuando fuesen necesarias las de otrosartículos cuyo uso es menos frecuente, se lograria el fin detener provision de cuanto fuese necesario, sin irrogar gastos dealmacenaje, ni sufrir pérdidas por lo que se deteriora óecha á perder. No hay ya que temer falten licitadores para todoque hagan los remates para suministrar cuantos artículos puedenecesitar el Gobierno para sus atenciones, y sobre los que se hallaestablecido el sistema de acopios: la agricultura y la industria de lasIslas, si no tan florecientes como fuera de desear, han tomado unaaptitud majestuosa, y Manila y sus estramuros reunen ya capitalistasmuy suficientes para llenar el objeto.

Por este medio se proporcionaria un camino mas de ocupacion yutilidad á esos capitales, y al erario economíasconsiderables, que es abrir una puerta mas á la prosperidad yriqueza de las Islas. Ademas, la calidad de los artículos deacopio y consumo recibirian mejoras en beneficio de los consumidores, yel erario ahorraria ademas de los gastos de almacenaje, los deconduccion que paga de los artículos que por su cuenta seacopian en las provincias, y de su riesgo se conducen áalmacenes; y en el acopio de arroz en las provincias cosecheras dondese colecta para almacenes, cesarian algunas vejaciones que en ellosuelen cometerse, y los indios adquiririan la perfecta libertad depoder vender sus cosechas cuando y como tuviesen por conveniente:porque es de saber que se les obliga á venderlo átítulo de para almacenes de provision, contra su voluntad y porlos precios que el comprador suele designar, y con medidas, que sialgunas son legales, no todas son perfectas.

Ultimamente, la supresion de los tales almacenes es de necesidad;porque entre los muchos beneficios de todas clases que reportaria estemedida merecen contarse, principalmente el cortar ciertos abusos quehay, y aun fraudes que pueden cometerse, y librar de quebrantos ypérdidas á la hacienda pública, como alguna vez hasucedido, sufriendo daños en los efectos almacenados, ya pormalversacion de los almaceneros ó ya por descuido óabandono, dando lugar á [50]inutilizarse ó perderseen todo ó en parte los efectos acopiados. Este asunto demandamas atencion de la que parece.

No es de menor utilidad la estincion de las falúas llamadasdel ministerio, y que anualmente gastan de tres á cuatro milduros, sin que dejen provecho alguno, ni reporte el erario utilidad deninguna especie de su servicio: mas creo que este punto ya seresolvió en 1839; pero no teniendo noticia cierta de que asisea, por si no se hubiese aplicado el oportuno remedio, se hace mencionde este gasto inútil, supérfluo, y cuanto de el se quieradecir.

El hospital militar y la llamada real botica son dosestablecimientos que pueden considerarse como una mina bien esplotada,ó como un comercio lucrativo siempre, y nunca depérdidas.

Se hallan como los almacenes bajo la inspeccion de losseñores ministros de la hacienda pública, tesorero ycontador: el primero dotado de un contralor, un administrador, tresmédico-cirujanos, un escuadron de practicantes y sirvientes,desde el mayordomo hasta el último criado, y por últimocon una botica que es lo principal de la mina.

Las estancias de los enfermos, oí cierto tiempo salian alestado á razon de 28 á 30 rs. vn. por estancia: ála vista de Manila se halla el hospital de Cavite, en donde losenfermos no gozan menos que en Manila de aseo, buena asistencia y mejortrato; pero por contrata solo le cuesta al estado cada estancia dostercios menos que las otras; es decir, 10 rs. vn.: ¿por que estanotable diferencia? Allá lo saben los que lo manejan, y algotambien sé yo, pero no es este el lugar ni el tiempode decirlo.

Este establecimiento podria y deberia suprimirse, para darle nuevaforma, poniéndole por asiento renovado en subastaspúblicas por el tiempo que se estimase, procurando que losperiodos no escediesen de cinco años ni bajasen de tres, aunquesi fuera dable volverle á la planta que tenia cuando la haciendapública le tomó por su cuenta, seria mas económicoal erario y mas provechoso á los pobres enfermos.

De cualquiera de los dos modos que se montase serian ventajosos parala hacienda nacional los resultados, y mas porque consecuencialejítima era que la real botica desapareciese, [51]y conella se quitase á la contaduría mayor ese juicio decuentas de la botica y sus emanaciones: cuentas que es imposibleajustarlas cual corresponde, y menos ponerlas en el punto de vistaconveniente para cerciorarse de la lejitimidad de sus ingresos yegresos con la debida claridad; porque si el boticario dice tales ycuales medicinas que se vendieron al público, tanto; talcantidad por las que se consumieron en el establecimiento, tal por lasque se deterioraron, inutilizaron ó se perdieron enteramente:¿quien puede averiguar y saber lo cierto? ¿quien puedetachar esto, aunque particularmente sepa lo contrario? pues ¿yla puerta al fraude que tiene abierta el boticario por tantos conceptospara gozar cuanto quiera si se dejase llevar de la ambicion ó deun mal deseo?

¿quien podrá juzgar de todo esto? nadie: ysi al boticario agrada especular de su cuenta y comprar medicinas bajoel nombre de un tercero, que sabe ha de comprar el hospital y serél el abaluador,

¿que puerta no se le abre para ganarcuantoquiera y vender sus drogas al precio que guste ponerlas? Son muchas lasanomalías de este establecimiento, con conocida esposicion degravar al erario: asi, pues, esa botica debe desaparecer, porque si ensu oríjen pudo ser de utilidad y mucha, segun se montó,ya en el dia segun su planta es por judicialísima y gravosa alerario.

Si en un principio no hubo mas botica en Manila que la del hospital,y las que despues establecieron en sus conventos los regulares, y lasque mucho ha cesaron, en el dia hay otras cinco, que aun cuando solauna (la del convento hospital de S. Juan de Dios) se halla rejenteadacon los requisitos legales necesarios, ello es que existen cinco, y quetodas despachan, y se lucran estraordinariamente, y si la del hospitalmilitar se abriese al público, como las otras, podrian sacarsede ella para pago de sueldos de los empleados que tiene y medicinas devalde para el consumo de la casa; mas el estar cerrada alpúblico le priva de estas ganancias.

Por último, es tambien de notar en este lugar, que sinembargo de estar cerrada al público esta botica, hay vecinos concartas de privilejio, por medio de la cual se proveen de susmedicamentos.

Esta carta es una órden que en mi tiempo daban losseñores contador ó tesorero de la hacienda, y con[52]ella el boticario despachaba las recetas que elagraciado solicitaba: para cobrar el importe de estas recetas, que sehacia por años, las pasaba el boticario con su cuenta y vistobueno del contralor del hospital á las oficinas principales dela hacienda, y los señores ministros comisionaban un empleado desu confianza que fuese realizando esas recetas: todo anomalía,todo injusticia si se quiere, y todo rutina, abuso y despotismo, que esnecesario destruir y crear órden, regularidad y estrictajusticia.

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§. IX.

De la moneda provisional en Filipinas.

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El peso español es la moneda universal del comercio entretodas las naciones del Asia, y como el jiro esterior atrae asiconstantemente la circulacion, los gobiernos de todas las colonias deaquella parte del mundo se han visto obligados á crear unamoneda colonial, que por su valor intrínseco no pudiese serestraida, y que entreteniéndose en el comercio interior de lasprovincias, alimentase y multiplicase los cambios.

En Filipinas no hubo necesidad de adoptar esa medida mientrasduró su comercio con Nueva-España, porque entoncesrecibian aquellas islas anualmente un millon ó mas de pesosmejicanos y el situado de 250

, y ademas de esto los negocios que se haciandurante esa época sobre frutos naturales é industrialesdel pais eran casi insignificantes; y si aun en el dia circula enFilipinas la moneda suficiente para entretener el tráficoesterior, esto procede de que las ventajas que este ha sacado delcomercio con todas las naciones de Europa, cuya balanza está ásu favor, son mayores que las pérdidas de dinero que hace en sucomercio con la India y China, y ademas la admision de los pesos detodas las repúblicas de América, habilitados por mediodel resello en Filipinas, han estacionado esta moneda en las Islas,cuya medida le es provechosa.

Esta situacion, sin embargo, es precaria y mucho, porque si poralgun accidente político de guerra ó de variacion[53]de comercio en las respectivas naciones europeas,ó bien por escasez en las cosechas de Filipinas, llegasená cesar ó disminuirse las importaciones estranjeras demoneda á Manila, precisada esta plaza á hacer frecuentesremesas de ella á la China y á la India para socorrersede artículos necesarios á su consumo, vendria con eltiempo á agotar todo su numerario, y arruinar no solo sucomercio esterior, sino aun el interior, por las graves dificultadesque allí ofrece el establecimiento de un créditopúblico. Ademas de que tratándose de dar impulso ála agricultura é industria de aquellas Islas, seria necesariopara ello muchos millones de pesos en constante circulacion en lasprovincias, y hacer una rebulsion grande de capitales del comercio alinterior de las provincias, y esto no puede practicarse en un pais enque apenas circula la moneda necesaria para mantener el gobierno y jiroesterior, y que ha empezado á fomentarse por el comercio antesde cimentar su agricultura é industria, que parece debia ser loprimero; pues sin la agricultura todo es precario y miserable: por esoha dicho un escritor en nuestros dias, »que la agricultura es lariqueza de los imperios, y que por poderoso y magnífico que seaun reino, si no se aprovecha de ella, á pesar de todo su faustoy poderío, no tiene mas que una soberbia indijencia.”

En todas las provincias de las Islas circula muy poca moneda, y enalgunas ni aun la necesaria para que los naturales puedan cubrir lascargas del gobierno; y de ahí ha provenido la necesidad deconmutar el pago del tributo de dinero á especie, juntamente conlos informes ventajosos á su propio provecho que los alcaldesdarian de palabra ó por escrito para esta novedad. Mucha partede los indios comercian entre sí por medio de simples permutas,y los mestizos les hacen pagar cara con sus frutos la moneda de quenecesitan para vestirse y pagar sus contribuciones. No hay, pues, queesperar ni fomento en la agricultura y artes, ni la grande estension yprogreso de que es susceptible el consumo de las rentas estancadas sinla creacion de una moneda colonial estacionaria dentro de las mismasprovincias de Filipinas, que las liberte de la suerte precaria delcomercio esterior, que proporcione al indio las ventajas justas de su[54]trabajo, que morando con él en su pueblo,le incite á su goce, como medio fácil de socorrer en elmomento las necesidades de la vida, y que sea tambien un aliciente parael lujo que hasta cierto punto importa mucho fomentar en los indios,como estímulo poderoso para inclinarlos altrabajo.

Ultimamente, la creacion de esta moneda provisional para Filipinasproducirá el grande beneficio de contener la escesiva estraccionque los chinos hacen del peso español, por solo la ventaja de suvalor estrínseco; pues esta se aumentará y pondráal nivel del que tiene en las demas plazas de Asia, y este aumentoobligará á los chinos á preferir la estraccion delos frutos naturales de Filipinas en cambio de los efectos que importanellos en sus champanes. Esta nacion ha llevado hasta el estremo lasmedidas restrictivas de la estraccion de los pesos españoles desu imperio, marcando cuantos entran en él con tantonúmero de contraseñas, que desfigurados y desconocidos,no pueden ya volver á ser estraidos para el cambio esterno. Sinembargo, algunos suelen volver, y para habilitarlos á lacirculacion se les echa el resello que á los pesos de lasrepúblicas de América, y asi corren en el mercado de lacapital y de las provincias, y son admitidos en las tesoreríasdel estado.

No hay noticias hasta hoy de que en Filipinas haya minas de plata;pero es un hecho positivo que abunda el oro de tan baja calidad y tanmezclado de plata, que tiene poco mayor valor que aquella, y estacircunstancia favorecida de la introduccion de algunas barras de platade América conducidas por los estranjeros, la refundicion de lasmonedas de medio duro por reales y medios de plata fuerte que circulaen las Islas, y el aprovechamiento de la mucha plata vieja en mueblesque alli hay á precios muy bajos, por haber sido adulterada ytrabajada en China, facilitarian al Gobierno los medios de la creacionde la moneda colonial, sin necesidad de gastos ni anticipaciones decaudal alguno, y con solo admitir de los interesados sus respectivasmaterias en oro ú plata bajo de ensaye, y retornarles su valoren la moneda acuñada, que produzcan deducidos gastos puramenteindispensables: tambien podria y deberia el Gobierno admitir en pago[55]de las contribuciones el oro que se saca de loslavaderos, á los mismos precios que lo estraen los chinos, ybajo ensaye de su casa de moneda, donde los profesores intelijentes queal efecto deben ir de España, dictarán todas lasprovidencias necesarias para llevar á efecto una empresa, quesin disputa es la base de todo fomento en las Islas, con conocidaventaja á los consumos de las rentas.