Memoria Sobre las Islas Filipinas by Don Luis Prudencio Álvarez y Tejero - HTML preview

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De las Islas Filipinas.

De las Islas Filipinas.

Memoria

Escrita y Publicada

Por

Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero,

Abogado de los Tribunales Nacionales, Comendador de la Realórden Americana de Isabel la Católica, SecretarioHonorario de S. M. la Reina Doña Isabel II, Ministro Honorario ySupernumerario de la Audiencia territorial de Filipinas, Sociocorresponsal nacional de la Real Academia de Ciencias naturales deMadrid, individuo de número de la Sociedad económica deAmigos del Pais de la ciudad de Valencia, y Majistrado en propiedad dela Audiencia territorial de esta misma ciudad, etc.

Valencia:

Imprenta de Cabrerizo.

1842.

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Discurso preliminar.

Honrado por las Islas Filipinas con el cargo de Diputado pararepresentar sus derechos é intereses en las Córtesconstituyentes, y deseando acreditar mi fina correspondencia al honorque merecí, con abandono y consiguientes perjuicios de misintereses, á los quince dias de mi eleccion dejé lasIslas y me embarqué para España, dando asi á miscomitentes una prueba nada equívoca de mis buenos deseos ydisposicion de corresponder á la confianza que en mídepositaron.

Pasados seis meses de riesgos, privaciones y peligros en tanlargo viaje, tuve el inesplicable placer de saludar el suelo patriodespues de una ausencia de mas de trece años, trayendo en mipecho recuerdos de eterna memoria y gratitud al pais que en misdesgracias me dió segundo ser.

Orgulloso en mi posicion porque me condujo á una altura,que si yo hubiera podido desearla hubiera sido únicamente porpoder satisfacer el tributo de mi gratitud á aquellas Islas, vicon el sentimiento que es natural, que á mi arribo al puertohabia caducado mi mision, y eran perdidos los sacrificios todos que demi escasa fortuna habia hecho para corresponder á la confianzaque se me habia dispensado, porque estaba ya sancionada la ley de noadmision de los Diputados de Ultramar en el Congreso para que fuimosconvocados; y sancionada y promulgada la Constitucion vijente, que ensu artículo segundo de los adicionales dispone: «Seangobernadas por leyes especiales las provincias de Ultramar.”

Repito que con el sentimiento consiguiente me enteré detales disposiciones, que respeté y respeto como ciudadanoespañol, debiendo únicamente indicar en este lugar, quesi justos pueden ser los fundamentos que apoyen tales disposiciones, noseria difícil probar los de justicia, política ypública conveniencia que demandan otra cosa. Mas no habiendotomado la pluma para entrar en tal cuestion, me separo de ella, y pasoá mi intento, que no es otro que dar en una pequeñamemoria razonada, alguna idea y noticia de lo que son nuestras IslasFilipinas, con el laudable objeto de que en mi memoria y gratosrecuerdos de aquellas Islas, vean sus habitantes todos mi gratitud ydeseos de contribuir á su prosperidad, por la que meinteresaré siempre mas de lo que puedo encarecer.

Como una prueba la mas esplícita de lo dicho,recordaré al Gobierno, á los españoles todos, ennombre de mis amigos de Ultramar, que la constante y acrisolada lealtadde las Islas Filipinas, no desmentida hasta hoy en manera alguna, sinembargo de las diversas y terribles oscilaciones políticasporque ha pasado la Península en lo que llevamos del presentesiglo, es acreedora á toda la consideracion del ilustradoGobierno que hoy rije los destinos de la patria, y á la atencionde los Cuerpos colejisladores, para que cuando sea llegado el caso deentrar en la discusion de las leyes especiales porque deben gobernarseaquellas provincias, prevaleciendo solo los deseos de hacerlas felices,de mejorar su suerte y condicion, se llegue al término deseado,y se las facilite el desarrollo de su prosperidad por los medios masbreves y sencillos.

Tales son mis principales deseos, y creyendo puedoen algun modo contribuir ilustrando la opinion de cuantos no sepan loque son nuestras Filipinas, me he decidido á coordinar algunosapuntes y notas que en ratos de ocio redacté en otros dias sobrereformas útiles que pueden y deben hacerse en Filipinas para ellogro de objetos tan interesantes, como son procurar su fomento yprosperidad.

Cuanto propusiere y dijere lleva consigo, sino el sello de laautoridad y la fuerza del prestijio, al menos el convencimiento que unalarga esperiencia me ha prestado, residiendo en Filipinas: la razon yla necesidad que claman por estas reformas, efecto de las luces delsiglo, y el ver que despues de trecientos años que poseemos esapreciosa parte del mundo asiático, apenas hemos sacado esospreciosos paises de las mantillas que al nacer para España lespusiera el inmortal Legaspi. Su historia es una prueba y no recusablede esta verdad: la de su conquista, y lo que la tradicion hatransmitido hasta nosotros de lo que eran esas Islas, todo justifica dela necesidad de ocuparse de ellas con alguna mas atencion que hasta depresente, para facilitarles las mejoras que demandan, y de que sonsusceptibles á muy poco ó ningun coste.

Conviene sin embargo advertir, que algunos de los mediosempleados en su conquista, fomento y conservacion, y alguna de lassucesivas variaciones hechas, podrán siempre ser de utilidad; yque partiendo las reformas de tales principios, y respetando sus usos ycostumbres en cuanto no se opongan á aquellas, producirántodos los efectos que se desean. Que esto sea asi, ninguno ó muypocos podrán dudarlo, y por ello repetir conviene, que ellejislador que lejisla para cualquier estado, debe no perder de vistasus hábitos y costumbres, y respetar, en cuanto dable sea en lasmudanzas que intente, las instituciones que existan; pues partiendo detales principios, es muy probable produzcan sus reformas los efectosdeseados. Por el contrario, si el lejislador mutila y rasga la historiade un pais, destroza sus instituciones, y no respeta antiguascostumbres, todo por llevar á efecto las mudanzas que enteoría haya podido sujerirle su imajinacion, puede con la mejorbuena fe, intencion y deseo, causar males de imposible resarcimiento;porque fácil y aun posible es que en tal caso el puebloprincipie por murmurar, siga quejándose y lamentándose, yconcluya por alzarse tan poderoso como es, y á las imprudenciasdel lejislador se siga la guerra con sus desastres, y la revolucion consus crímenes.

Asi pues, téngase presente que las leyesdeben ser análogas al pais para que se dan, respetándoseen ellas siempre ciertos principios, fundamentos y costumbres quearraigan mas y mas, y consolidan la prosperidad de los pueblos yfelicidad de sus habitantes.

Ultimamente, espero que cuando llegue á manos de misamigos de Filipinas este pequeño tributo de mi gratitud, que lesdedico, vean únicamente enél mis votos dirijidos por la felicidad de aquellas provincias,y que en todo cuanto de ellas pueda escribir, no hay mas ambicion queal paso de dar una idea de su importancia y mérito, promover lasútiles reformas que demandan la conservacion de su tranquilidad,el alivio de sus gravámenes, y mejorar su estado y condicion,proporcionando por tan honrosos medios la prosperidad de todos sushabitantes, cual la apetece para todos mas de lo que puedeencarecer

Luis Prudencio Alvarez. [1]

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Memoria

sobre

las Islas Filipinas.

Las Islas Filipinas, por su grande estension, por su situacionventajosa en el centro del mundo comercial de Asia, por su poblacionconsiderable, y por la feracidad de su suelo, susceptibles de cuantasproducciones se crian entre uno y otro Trópico, reclaman delGobierno de la Metrópoli un sistema ordenado de providencias yreformas, que al mismo tiempo que arraiguen mas y mas su paz yseguridad interior, tan indispensables como necesarias á suconservacion, fomenten su agricultura, industria y comercio hasta aquelgrado eminente de prosperidad á que son llamadas por los muchoselementos de riqueza que en sí encierran, y á que pareceson destinadas por la Providencia que pródigamente las hafavorecido con tan brillante situacion y suelo tan feraz.

Animado yo, y deseoso porque fines tan interesantes se realicen, mehe determinado á formar esta pequeña memoria, con eldoble objeto de dar alguna noticia del estado que tenian las Filipinasá mi salida de ellas, y presentando algunos de los muchosobstáculos que se oponen al desarrollo de su prosperidad yriqueza, y los medios que pudieran emplearse para destruirlos, escitarlos mayores talentos de otros, que con mas tiempo para ocuparse de estaimportante materia, puedan mas minuciosamente y con mas precision,estender sus observaciones sobre el asunto, para influir en elánimo del ilustrado Gobierno que hoy rije los destinos de lapatria, y proporcionar por este medio las útiles reformas que elestado [2]de las provincias de Filipinas reclama, para avanzaren su prosperidad y engrandecimiento.

Por mi parte me ceñiré todo lo posible, para solo elefecto de indicar cuanto una esperiencia de doce años deresidencia en las Islas me ha enseñado, puede contribuirá establecer el ramo de justicia mas arreglado que el que seobserva, y mejorar la administracion de la hacienda pública:ramos que deben sufrir grandes reformas á como en el dia sehallan, y que pueden producir efectos maravillosos y bienesincalculables, asi á las Islas como á laMetrópoli.

Espero que cuantos se dignen honrarme leyendo mis pobresreflexiones, me dispensen toda su induljencia por los defectos quenotaren, atendiendo únicamente á ver en mis líneasel deseo laudable de mejoras en Filipinas en los ramos de que va hechamencion; y si de estas mal coordinadas frases resultare algun beneficioó utilidad en favor de aquellos paises, con solo esto quedarianpremiados con usura los deseos del que habla, por la satisfaccion dehaber contribuido al logro de tan interesantes objetos en alguna parte,por pequeña que esta fuese; único premio que anhela porel celo que abriga en su corazon en tan alto grado como el que mas, porel bien y felicidad de todos los habitantes de aquellas Islas, áquienes profesa el mas puro afecto, conserva y conservarásiempre las mejores simpatías y mas gratos recuerdos. [3]

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Parte primera.

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§. I.

Sobre la administracion de justicia.

Que la pronta y recta administracion de justicia seala primera base de la felicidad, buen órden y tranquilidad detodos los pueblos del mundo, nadie puede dudarlo; y que en cualquieranacion donde Astrea no ejerza su augusto imperio en todo el lleno de supoder, no haya mas que confusion y desórden, males de gravetrascendencia, de escándalo y dolor, es tambien una verdad queno necesita pruebas, por ser de todos conocida. En efecto, donde noreina la justicia, nada bueno puede haber: la inocencia no halla asiloseguro en ninguna parte; las semillas de la discordia abundan por doquiera; la bárbara ley de la fuerza oprime con tiranía al mas débil; yen fin, cuantos males pueden aflijir á los mortales, tantos sehallan reunidos en los pueblos, en los reinos, donde se desconocen losbenéficos influjos de la justicia.

Filipinas, esa preciosa joya del Oriente, como se la ha titulado ycon justicia por otras plumas antes que la mia, no goza en toda suestension del benéfico influjo de Astrea, ni con toda laprontitud que fuera de apetecer: se necesita para ello remover ciertosobstáculos que van á indicarse, y plantear una reformatotal, como se dirá despues, ó adoptarse otra que se creabastante al efecto; y esto conseguido, está dado el primer pasopara la felicidad de las Islas; pues permanecer tan interesante ramo en elpie y forma con que se halla planteado, es el mayor obstáculoá su prosperidad, é imposible que avance un pasoadelante, ni puedan surtir sus buenos efectos las leyes, por massábias, mas justas y previsoras que sean. Sedemostrará:— [4]

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§. II.

De la audiencia del territorio.

Las altas consideraciones y respetos que la audiencia de Manilamerece entre los indios, proviene aun de la tradicion entre ellos,recordando aquellos felices tiempos en que sus majistrados visitabansus provincias, y hacian en estas visitas tanto bien á lospueblos1. Los oidores visitadores eran en efecto, mas queunos jueces severos, unos amigables mediadores en las desavenencias delos indios, hacian composiciones, celebraban transacciones,señalaban límites de tierras, y aun términos depueblos, daban una especie de ordenanzas municipales que se observaban,y los protejian contra las vejaciones de los alcaldes mayores,correjidores, y aun conocian en las que causaba algun párroco,pues como en estas visitas no se trataba de imponer penas, ejecutarcastigos, ni correjir con violencia, sino de reunir voluntades, cortardiscordias, y hacer desaparecer las disensiones entre las familias,entre los vecinos y aun entre los pueblos, eran verdaderamente estasvisitas unas visitas paternales y benéficas, y en ellas eloríjen del alto respeto, consideracion y aprecio de losmajistrados. Desaparecieron estas visitas, como otras muchas cosas conque tanto prestijio adquirió el nombre español, y conellas un grande elemento de hacer muchos bienes sin causar ningun mal:volverlas al estado y forma antiguos, sobre no ser fácil,tampoco produciria los bienes que antes, por causas, que sobre serlargo enumerarlas, no son de este lugar. Con todo, promover surestablecimiento bajo forma dada, facultades limitadas y endeterminados periodos, seria un bien de incalculables beneficios, y delas mejores consecuencias.

Sin embargo del buen concepto de la audiencia de Manila (digan loque quieran sus antagonistas), yo tengo por muy conveniente ladisposicion de la ley de Indias en cuanto á la amobilidad ypromocion á tiempo dado de sus ministros, en [5]justa escalaque deberia establecerse, fundándome en las mismas causas de laley, y sin necesidad de buscar otras, que algunas se hallan muy alalcance de todos; esto es, que no solo es muy útil premiará sus majistrados, sino tambien desarraigarlos de las amistadesy estrechas relaciones que cobran en aquellos paises donde residenlargo tiempo. Estas amistades de influencia, siempre perjudicialá la recta administracion de justicia, son en Manila un efectocasi necesario de la corta poblacion española2, de la faltade todo recreo ó distraccion pública, y de que con lalaxitud del clíma, y de las costumbres y halagos del pais, seentra en una vida regalona y blanda, y se pierde aquella entereza yenerjía de las costumbres europeas á los pocosaños de residencia en las Islas. Sí, Filipinas es unpais en elque las tareas mentales ni pueden ser frecuentes ni largas; pais queinclina al ócio y al placer mas que otros; porque la benignidadde su temperamento produce todas las costumbres laxas que inspira suclima, enerva y aun afemina los ánimos, y causa tanto mayordaño, cuanto mas vivas se hallan las pasiones, especialmenteá la juventud. Pero volvamos á nuestro intento, aunque noes estraña de él la idea emitida.

La audiencia de Manila ha procurado en todo tiempo con mas ómenos eficacia el dar mayor impulso á la administracion dejusticia en las Islas de su vasto territorio; mas los efectos nunca hancorrespondido á sus buenos deseos, porque hay obstáculosnaturales que su autoridad no puede vencer. De ellos se trataráen el párrafo tercero, cuando se hable de los alcaldes mayores ycorrejidores; tratemos ahora de aquellos que pueden superarse.

La ineptitud de los que ocupan los destinos subalternos vendibles yrenunciables, es un obstáculo, y no de poco bulto, para darimpulso á la administracion de justicia. Los escribanos[6]de cámara, receptores y procuradores no sabenó no procuran otra cosa que sacar el partido posible de susoficios. Estos oficios son de muy corto número y escasoprovecho; porque en la inmensa estension del fuero militar en laspersonas pudientes de Filipinas, la auditoría de guerra hallevado asi todos los pleitos civiles de importancia en las Islas, y laaudiencia se halla reducida á causas criminales y pleitos detierras entre los indios, y no de mucha cuantía, yúnicamente tiene por pleitos de algun valor los negocios decomercio desde la publicacion del código en aquel pais; peroestos, ni son muchos, ni muy graves, lo cual no escluye la idea de quehaya algunos de mucha consideracion; mas no es lo jeneral: razones porlas que no es posible ni fácil que españoles instruidoscompren y entren á servir aquellos oficios de la audiencia. Lasconsecuencias de todo esto son atrasos y perjuicios en la prontaadministracion de justicia, el mayor desórden en las oficinas dela audiencia, la falta de libros de asientos, rejistros, estados yrelaciones que las leyes previenen; y por último, que paraestender una providencia ú oficio, es preciso que lo hagasiempre un ministro que se tome este trabajo.

De este lijero relato, nada exajerado, podrá facilmenteconocerse cuantas dificultades no habrá que vencer para quemarche como mejor ser pueda, y no como debiera, la administracion dejusticia; y para mayor comprobante de esta verdad, descendamos áesplicaciones y detalles mas por menor, comentando algunas de las ideasemitidas, y enunciando otros obstáculos de no menor bulto, y quepueden removerse facilmente.

Que la administracion de justicia es en estremo lenta y aun pesadaen Filipinas, creo sea una verdad que no se ponga en duda; mas para losque puedan dudar de ella se traen las reflexiones siguientes.

La audiencia de Manila consta de sola una sala, que conoce y fallaen segunda y tercera instancia de toda clase de negocios de las treintay una provincias (hoy ya treinta y dos) que comprende su estensoterritorio. Un rejente, cinco ministros y dos fiscales; su dotacion,que muy pocas veces se ve completa, y bajo el réjimen y forma desustanciacion legal [7]ordinaria que se observa, es imposible y detoda imposibilidad pueda dar pronto curso y fallo á los asuntosde su atribucion.

Las diferentes comisiones ajenas de su ministerio quepesan sobre esos mismos majistrados, y muy graves muchas de ellas, esotro obstáculo, y no pequeño, para que se administrepronta y cumplida justicia. En efecto, la asesoría de rentas yde la superintendencia de la hacienda pública, que es un cargomas que regular para tener en continua ocupacion á un buenletrado, si la ha de servir cual corresponde, ha estado desde 1829hasta 1839, que se proveyó en un letrado particular, ácargo de los señores ministros de la audiencia, y con realesnombramientos, con olvido y desprecio de la ley de Indias3,que manda: los oidores no sean mas que oidores, y no tengancomisiones, mas que aquellas que su tribunal les confiera, etc. Laasesoría del superior gobierno es otro destino como el anterior,y tambien ha estado desempeñado por un majistrado algunosaños. En 1837 fue provisto en otro letrado particular. Laauditoría de guerra y marina tambien fue servida algunosaños por otro majistrado, y aunque en 1830 llegó elauditor de guerra nombrado por el Rey, y se encargó de sudespacho, no asi la de marina que, sino padezco equivocacion, hasta hoyla desempeña el mismo majistrado. Es de advertir que estosdestinos gozan asignaciones decentes, y tienen grandes emolumentos porrazon de honorarios; y unos y otros, con los sueldos de ministros, loshan gozado estos á la vez, cuando han servido esos empleos. Eljuzgado de bienes de difuntos y ausentes, institucion que convieneconservar y darla mejor forma, como despues se dirá por lasrazones que se espresarán en párrafo separado, es otrocargo que turna entre los majistrados de dos en dosaños4, y en este juzgado hay asuntos de importancia; peroque sea de mucho ó poco bulto su entidad, es lo cierto que enél existen muy retrasados, y que su curso es en estremo lento,por no observarse la ley que manda se señale cada semana un diapara ver estos pleitos5. A la antigua [8]juntasuperior de Real Hacienda (suprimida ya) concurria como vocal elrejente de la audiencia, y en su defecto el oidor decano óministro mas antiguo: los infinitos espedientes de que conocia, yá los que habia de dar salida con alguna preferencia, ocupabanmas de lo que puede decirse, y tanto mas, cuanto que en esta clase denegocios se acostumbró siempre marchar con mas cautela ycuidado, por la inmediata responsabilidad pecuniaria que elloscausaban, y la circunstancia particular de ser el único letradoque en sus decisiones intervenia el ministro de la audiencia,convencerá á cualquiera de la certeza de lo dicho, y deque visiblemente se iba en ellos con pies de plomo. Actualmente lajunta superior contenciosa de hacienda la componen tres señoresministros, bajo la presidencia del superintendente jeneral subdelegadode la Hacienda6, y sus negocios, sino tantos como los de laantigua junta superior, no ceden en gravedad. La sala llamada dejusticia, que es la que conoce en segunda instancia de los autosapelados del tribunal mayor y audiencia de cuentas, la componenigualmente tres señores ministros, y con vista del fiscal de locivil, que lo es de la hacienda, conocen y fallan sobre tales autos,cuyos espedientes, procesos ó causas, pues á algunos lostres nombres le caben, son de suyos voluminosos, y complicados por sunaturaleza é infinidad de puntos que abrazan, por lo que sonobjeto de ocupacion y gravedad; y aunque no de tanta, tambien distraeny ocupan los mismos negocios cuando estando en curso, son consultadosá la sala ó junta llamada de ordenanza, que la componenel señor rejente ó ministro mas antiguo con el fiscal delo civil, donde como para asesorarse, los remite á consulta elcontador mayor cuando le parece. A la junta de almonedas tambienconcurren los señores ministros y fiscal de lo civil, quetambien es ocupacion pesada y enfadosa. Por último, unseñor oidor turna anualmente en el cargo de juez de hermandadesy cofradías; otro es asesor de cruzada, jeneralmente lo es eldecano, quien con el comisario y fiscal de lo civil, componen eltribunal de la bula, [9]y creo gozan alguna gratificacion aunquepequeña. Otro es director del Monte Pio, otro protector, otrojuez de esclavitudes y libertades, otro juez de hospitales y casas derecojimiento, y espulsion de casados á España7estando separados de sus mujeres: ley caida en desuso como otras muchasbuenas leyes: otro es juez de protocolos y jueces inferiores, y entodas estas dependencias hay ocupacion, pues no les faltan asuntos ydiferentes negocios, y en todos por necesidad la marcha tiene que serlenta y aun tardía, y mas los que en sí llevancomplicacion ó alguna gravedad.

Los señores fiscales, ademas de las tequiosas tareas de suvasto ministerio, que son muy grandes y complicadas (como que esproberbio comun que ningun fiscal resiste ese despacho cincoaños cumpliendo como es debido), tienen sobre sí lallamada proteccion de indios y de chinos, reducida nada menos queá tomar por sí (por privilejios que aquellos tienen) ladefensa de sus personas, y aun negocios, cuando atropelladas por algunapersona creen que no se les ha de hacer justicia, que se acojen (y lohacen facilmente) á la proteccion fiscal, y los ocupan, y nopoco á veces, por nada; pero que distraen de sus importantestrabajos á los señores fiscales cuando se lesantoja sin motivo, y con razon cuando le hay.

Ahora bien: si para una sola sala de un rejente, cinco ministros ydos fiscales hay ademas de sus tareas ordinarias tantos cargos ycomisiones de tanta gravedad y ocupacion como asi es,

¿comopuede concebirse que se administre pronta justicia en ningun ramo? Esimposible que suceda lo que se debe desear en este particular,ínterin no se remuevan con mano fuerte todos estosobstáculos, bastante cada uno por sí solo áentorpecer y dilatar, lo que no se puede sujetar ácálculo, la marcha de los asuntos judiciales.

Pues aun hay mas, y no menos grave, porque este es unobstáculo natural, que si bien puede removerse en alguna parte,nunca lo será del todo, al menos en muchos años. Mas dela mitad de las provincias son ultramarinas, respecto [10]de lacapital Manila, situada en la Isla de Luzon ó Nueva Castilla: enmuchas de ellas los viajes están sujetos á Monzon;esto es, al tiempo ó estacion determinada para venir y volverá sus puertos; y aunque el establecimiento de correos, planteadopor todas las Islas segun lo dispuesto en 1837, pueda influir algunacosa, será muy poco ó nada; pues ínterin las Islasno tomen el vuelo de prosperidad necesaria para tener vapores quecrucen en el Archipiélago8, este obstáculo,natural por sí solo, causará retrasos y dilaciones, quesolo podrá remover un nuevo plan y planta de lasalcaldías y correjimientos, que es lo que se espresará alfinal de esta materia.

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§. III.

De los alcaldes mayores y correjidores.

Demostrados los muchos y graves obstáculos que se oponen paraque la administracion de justicia en Filipinas sea tan pronta cual esde desear ante el tribunal superior, ó sea de segunda y tercerainstancia, se sigue manifestar los mas graves que median en losjuzgados inferiores, pues aunque distintos en mucho á losenunciados, no son ni menos graves y dignos de la atencion del Gobiernocomo aquellos, y de la consideracion de los Cuerpos colejisladores ensu [11]dia, para que se procure removerlos en cuanto serpueda, y al darse la ley especial para nuestras provincias de Ultramar,se tengan presentes y en lo que el Gobierno haya dejado de hacer, seperfeccione la obra, y queden removidos completamente, empezando unanueva marcha mas análoga y propia de los adelantos de aquellasprovincias, y que les facilite consumar la rejeneracion perfecta de unramo tan importante como el de que se trata, y sacar de él losfrutos que todos apetecen y corresponde.

Son mas infelices las provincias de Filipinas en los juzgadosinferiores para que se les administre pronta justicia de lo que sonante la audiencia del territorio; porque si en esta las muchas y gravesatenciones que pesan sobre su corto número de ministros es porsí solo una causa grave de dilacion, entregadas las provinciasá alcaldes mayores y correjidores legos (la mayor partemilitares), y todos dedicados principalmente al cuidado y fomento desus intereses por medio del comercio, y aplicados á recaudarfondos, cuya cobranza está á su cargo, para con ellosadelantar sus fortunas, en los actos de justicia no toman mas parteó interes, por lo jeneral, que el lijero que ofrece suscribirlas actuaciones que exijen su firma, pues todo trámitejeneralmente se ordena por direccion de letrado, á cuyo finpasan las causas, pleitos y procesos á Manila para asesorarse,en razon de que en las provincias no hay letrados establecidos, esceptoaquellas dos ó tres que se hallan inmediatas áManila.

Las causas criminales se forman principiando una que se llamasumaria, el gobernadorcillo9 del pueblo donde ocurre el sucesoque la motiva, instruyendo las primeras dilijencias, las mas vecesó casi todas en idioma del pais, por no saber el castellano, ycon cuatro mal tomadas declaraciones á los reos, si los hay, dacuenta al alcalde mayor ó correjidor. Este en falta deintérprete examinado y aprobado, y para poderse imponer de loque se ha escrito, dispone desde luego el auto, mandando traducir alcastellano aquellas dilijencias [12]por un indio cualquiera queentienda algo de nuestro idioma, y continúa con el mismo indioú otro que titula intérprete, las declaraciones delsumario que le parece, y con la misma ignorancia en la prácticade los juicios que lo empezó el gobernadorcillo. ¿Sonacaso estos elementos los mas á propósito y aptos paraempezar una causa? Pues asi pasa ni mas ni menos; asi sucede pordesgracia.

En el estado que le parece al alcalde mayor ó correjidor,provee otro auto de remision de lo actuado para un letrado de lacapital, que en vista de ello lo asesore y dicte los trámites ydilijencias que procedan en justicia; con lo cual aquello ya es negocioolvidado, hasta que vuelvan las actuaciones con dictámen delasesor, y suelen á veces pasar muchos dias, y aun semanas ymeses, solo para esperar oportuna ocasion de remitir la sumaria alasesor hasta que haya buque ó pasajero que pueda llevarla, yesto ya se ve que sobre la dilacion es poco seguro; mas suele quedartestimonio de todo en el juzgado.

Como la sumaria se forma por lo regular con muchos defectos, van yvuelven del juzgado á Manila, y de aqui á la provinciaalgunas veces, hasta que el asesor, el alcalde mayor ócorrejidor y gobernadorcillo logran entenderse, que suele ser con muchadificultad y trabajo, y siempre con el retraso consiguiente yproporcionado á la distancia de la provincia. Entre tanto muchasdilijencias esenciales se pierden ó se hacen irreparablesé inútiles por la tardanza, y como en la averiguacion delos hechos criminales lo que no se adelanta en las primerasdilijencias, rara vez se adelanta despues, es muy raro ver una sumariaaveriguacion bien instruida.

Declarada por fin, despues de vencidas dificultades, por bastantepara proceder, los juzgados se encuentran sin promotores fiscales, niletrados defensores capaces de pedir en la causa cada uno segun suministerio, y á cada pedimento que por los reos ó presossuele presentar el indio defensor, ó por cualquier otroincidente que ocurra, se suspende el curso y vuelva al asesor cuandohaya oportunidad: últimamente, por no molestar mas en elparticular, llegado el caso de sentencia se pronuncia con asesor y conlas dilaciones que [13]todo lo demas, y dada y publicada, se remitela causa á la audiencia, desde donde á solicitud delministerio fiscal suele volver á la provincia para reformardefectos, y aun ciertas nulidades, con las cuales no se puedeadministrar justicia, ó para practicaralguna dilijencia interesante que se omitió, y que aun puede serde utilidad.

Ahora bien: á vista de este pequeño bosquejo ydiminuto relato de como se forma una causa criminal,¿habrá alguno que dude de lo defectuosa que es lasustanciacion y de lo pesada y lenta que por necesidad será laadministracion de justicia? Creo que no; mas si alguno dudase de estaverdad, puede manifestar sus dudas, que prácticamentepodrán ser satisfechas con enumeracion de casos en que yo mismohe sido asesor, y no de una sola provincia, sino de varias.

No son mas felices y breves los pleitos civiles, pues aunque laspartes dirijidas por abogados, y bien provistas de sus pedimentos(bastantes tengo hechos), procuren activar y atajar las cavilosidadesdel que litiga de mala fe, no lo consiguen; y es la razon, porque sabenque con pedir al juez que se asesore, ya se paró el negocio, ylos autos al asesor á Manila cuando haya ocasion: son, pues,interminables en primera instancia los pleitos, porque van y vienen dela provincia á Manila repetidas veces, y muchas de ellas paradictarse un no ha lugar, que sabia muy bien el que lo promoviaque sucederia asi; pero en el ínterin fastidia á sucontrario, y si está en posesion de la cosa litijiosa, la goza ydisfruta, y beato el que posee: son incalculables los daños yperjuicios que se causan; asi como que es palpable por lo dicho elretraso y grandes dispendios para obtener justicia los que la reclaman,y la facilidad para entorpecerla los que quieren retener lo ajeno, puesá ello les favorecen los obstáculos naturales, como se hadicho; y los que emanan de los alcaldes y correjidores legos, estospodrian desde luego desaparecer si estos destinos se sirviesen porletrados, como parece regular y conforme, y cesarian tantos males, comose han indicado. [14]

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§. IV.

De los alcaldes mayores y correjidores considerados en

otrosconceptos ajenos del ramo de justicia.

Hasta aqui solo se ha hablado de estos empleados como dependientesdel poder judicial, es necesario considerarlos tambien como jefes dehacienda en provincia, y sobre ello decir algunas cosas, que aunqueparezcan monstruosidades, no son sino realidades, porque aqui solo setrata de referir las cosas tales cuales son, sin exajeracion, ni otrovicio ni defecto.

Los alcaldes mayores y correjidores en Filipinas, ademas de lasfunciones judiciales reunen el gobierno civil y defensa de los pueblos,ó sea un remedo de nuestros jefes políticos y comandantesjenerales, y la cobranza y administracion del tributo que pagan losindios, el espendio de bulas y papel sellado, ó sean lasfunciones de empleados de hacienda, que es decir, recaudan, administrany distribuyen, y sobre cuya anomalía se hablará al tratarla parte de hacienda.

A nuestro propósito en lo que ahora tratamos, baste decir quelos provistos en alcaldías y correjimientos con los tres cargosque abrazan estos empleos de justicia, gobierno civil y hacienda, vansolo de hecho á ser comerciantes, porque por aquellos cargos noesperan otra remuneracion, ascenso, premio ni recompensa que lasventajas que saquen de su administracion y de su comercio, y deconsiguiente su propio interes y el aumento de su fortuna los ocupaúnicamente, y de necesidad los aleja del desempeño exactoy escrupuloso de sus obligaciones mas principales.

Gozan veinticinco pesos fuertes mensuales cuando son provistos porel gobernador de Manila, y cincuenta siendo de Realnombramiento10, y pagan al erario una módica retribucion por el indulto, como alli se llama, de poder comerciar;que es decir, licencia para que se ocupe del comercio [15]un juez,un jefe político y un intendente; pues tal pueden denominarselos alcaldes y correjidores en Filipinas por las atribuciones de susempleos.

Desde el momento en que son nombrados alcaldes mayores ócorrejidores, compran su barco para el comercio interior ó delcabotaje, y algunos aun para el esterior, que cargan con efectos depronta salida en las provincias á que son destinados: se ocupandesde luego en facilitar su espendio y recojer los productos de lospueblos que mandan, para proporcionar ocupacion á su buque, yconducir á Manila cargamentos, y ésta, como se ha dicho,es su principal atencion y su primer cuidado. Fondos para el activojiro y comercio que entablan despues de posesionados, conviene decirlos reunen en Manila á un interes convencional, para el equipo ydemas de su salida, que pagan luego con los que recaudan pertenecientesal erario público, y con los mismos que siguen su comercio todoel tiempo que permanecen en sus destinos.

Un sistema de alcaldías y correjimientos tan monstruosoé irregular produjo sin embargo en su principio algunosbeneficios á las Islas, porque en medio de la gran falta que hayen ellas de capitalistas, muchos productos de la agricultura y artes delas provincias no se hubieran fomentado, y aun estarian sinestablecerse, si el alcalde no hubiera especulado en ellos para sucomercio. Tambien es preciso advertir que hay provincias con quienespor remotas y de poca utilidad para el comercio en jeneral, apenashabia otro medio de comunicacion que los barcos del alcalde; perogeneralizado ya el comercio de cabotaje, es de necesidad destruir enun todo en las provincias de las Islas ese sistema absurdo yperjudicial (que lo es ya y mucho) de alcaldes y correjidorescomerciantes, y variarlo, como se dirá; porque solo personasinstruidas en lejislacion, enmáximas de buen gobierno, en principios de justicia, y en los deuna buena educacion y prudencia, son las que pueden administrar bien ypronta justicia en sus distritos; dedicarse á la estadistica deunos paises, que despues de tres siglos que los poseemos, estánpoco menos que incógnitos; promover los medios de regularizarlas poblaciones y hermosearlas; formar planes de útil reforma y[16]fomento en la agricultura, industria y navegacion,y procurar la paz y sosiego de las Islas, para la conservacion y propiaprosperidad, por medios mas sólidos y estables que los hastaaqui conocidos, pues las luces é ilustracion de aquellasprovincias asi lo demandan, y la justicia lo aconseja.

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§. V.

Reformas en el ramo.

Es, pues, por tanto de necesidad que se admitan considerablesvariaciones, como son las siguientes, ú otras reglasanálogas á ellas, para su gran reforma en ramo de tantointeres é importancia, y fundar sobre bases sólidas laconservacion y fomento de la riqueza de tan hermosas Islas y seguridadpública, obrándose con todo el tino, madurez ycircunspeccion que exije tan delicado asunto, y planteándose lasreformas segun las circunstancias, empezándose desde luegoá proveer los juzgados de aquellas provincias en letrados de lascalidades indicadas, con las demas que espresan los párrafossiguientes, y otras que se estimen conducentes.

1.o Que el tribunal superior ó audienciaterritorial, que como se ha dicho, se compone de un rejente, cincoministros y dos fiscales, se divida en dos salas, y se abra turnoá los negocios, y con solo el aumento de subalternos estáadoptada una de las medidas mas importantes para garantir y asegurar lapropiedad y libertad individual conforme á la leyconstitucional, que en todas instancias quiere y ordena sean diversoslos jueces que fallan11; aunque mas provechoso fueradotar aquella audiencia con dos salas de cuatro ministros en cada una,el rejente y dos fiscales por razones muy al alcance de todos, y ser laaudiencia de mas estension de territorio, y la dotada con mas escasezde ministros.

2.o Que los majistrados y fiscales de la audiencia deManila, cumpliéndose la ley de Indias, no puedan nunca obtenercargo alguno, asesoría ni comision de ninguna especie, [17]por ningun título, razon ni causa, y enningun caso tengan otra ocupacion que aquella que les marca su augustoministerio. Artículo 1.o del reglamento provisionalpara la administracion de justicia en España.

3.o Que las alcaldías mayores y correjimientos detodas las Islas se clasifiquen por de entrada, ascenso ytérmino, y sean desempeñadas por letrados que deben serde Real nombramiento, y solo en ínterin podrán losgobernadores capitanes jenerales proveerlas, á propuesta enterna por la audiencia, en las vacantes que ocurran, hasta laaprobacion de S. M. ó el nombramiento del sucesor.

4.o Que para la provision de estos destinos se cumplanlas leyes de Indias, que hablan sobre provision de oficios, y seguarden los requisitos y formalidades que ellas prescriben12, y cuantas ademas se crean convenientes para substituir algunas deaquellas que deben suprimirse.

5.o Que estos cargos se confieran por seis años,pudiendo prorogarse á tres mas, cuando los que los han ejercidono hayan dado motivo de queja, hayan cumplido á satisfaccion delas autoridades superiores, y despues puedan ser conservados en elloshasta la oportunidad de trasladarlos segun convenga y corresponda,ascendiéndolos en las vacantes segun su mérito, aptitud ycomportamiento; teniendo presente que la antigüedad no daráventaja alguna, sino únicamente en igualdad decircunstancias.

6.o Que deberán ser residenciados al fin de losseis años, ó antes si dieren justo motivo de queja,á peticion de parte ó del ministerio fiscal, ó deoficio, si á ello dieren lugar, bajo reglas dadas en oportunoreglamento.

7.o Que deben ser dotados competentemente, y con unapequeña diferencia en el sueldo en la escala establecida; puessus funciones, siendo iguales, debe haber la mayor posible igualdad enlas recompensas, y debe prohibírseles: 1.o todotrato, granjería ó comercio, bajo graves penas, que sedeben detallar y ser efectivas en su caso: 2.o que noperciban honorarios de ninguna clase, pues pagados por el Gobierno paraadministrar justicia, no deben tener otra remuneracion

[18]pecuniaria que su sueldo, y saber que su buenporte y celo por el servicio les remunerará con los ascensos queles correspondan. La estincion de los llamados honorarios de los jueceses un punto de reforma el mas interesante, pues hará que losjueces sean verdaderamente jueces imparciales, que no admitanpeticiones estemporáneas, ni se multipliquen dilijenciasinútiles, que muchas veces tienen lugar por hacer subir esoshonorarios, que sobre el perjuicio que su desembolso irroga álos litigantes, no es de menor bulto el que sufren los negociosjudiciales, por la dilacion y pérdida de tiempo precioso que segasta en tales actuaciones.

8.o Que los letrados que hayan servido ásatisfaccion del Gobierno sus alcaldías por la escalaestablecida, se les atienda el mérito contraido en la carrerapara ocupar las plazas vacantes que ocurran en la audiencia delterritorio, y sean en ellas colocados con preferencia á otrocualquiera aspirante, como la justicia exije, y recomiendan variasleyes de Indias, que tratan sobre premios de servicios, que pueden ydeben entenderse lo mismo en el caso de que se habla13. Cuandoaquella audiencia se halle servida por majistrados que hayan hecho sucarrera en las provincias, sus acuerdos y providencias no podránmenos de ser las mas justas y análogas á las leyes deIndias, á los usos y costumbres de sus naturales, y al bien delpais, como que en todo presidirá la esperiencia ypráctica adquiridas en los años de su carrera, que no eslo menos para el acierto.

9.o Que se guarde escala rigurosa en la carrera, y seanpromovidos á los juzgados de ascenso los de entrada, y átérmino los de ascenso; de modo que si este plan se adoptase,una vez provistas las alcaldías, no habian de ser provistos losque aspirasen á entrar en la carrera mas que en juzgados deentrada, y que pasasen por toda la escala para obtener plazas demajistrados en la audiencia, segun se ha dicho.

10.o Que para animar ábuenos letrados á que soliciten tales cargos, justificando desdeluego el gobierno de S. M. el deseo de remunerar tan dignamente cualcorresponde los [19]importantes servicios que esta clase de juecesiban á prestar, y resolverlos á emprender tan largo viajepara pais tan hermoso como remoto, declare un monte pio proporcionadoal sueldo que se les señale, para que en el caso de perecer enel viaje ó á poco de su llegada, no queden en el abandonoy desamparo sus mujeres é hijos; único medio de darestímulo para que tan útil reforma se plantee cuantoantes, y se establezca, como sucederia bajo tan segura garantía.Los resultados de este sencillísimo plan serian los masventajosos y satisfactorios para la administracion de justicia yfelicidad de aquellos paises.

11.o La dotacion de las tresclases designadas de alcaldes mayores ó correjidores, si bien noparece justo sea igual, tampoco debe guardar grande desproporcion,porque siendo iguales las tareas y trabajos de su principal instituto,no habrá mas diferencia en su trabajo que la mayor ómenor poblacion de sus distritos, y lo cual tendrá unacompensacion separada, igual para todos, como se dirá en elpárrafo siguiente. Asi, pues, podrán subsistir condecencia los alcaldes mayores de entrada, con el sueldo anual de 1200pesos fuertes; los de ascenso con 1500, y los de término con1800: se entiende sin otros honorarios ni ovenciones, como se dijo enel número 7.o 12.o La compensacion indicadaantes se efectuará por medio de un abono de medio por ciento,ó á lo mas uno, sobre el percibo ó recaudacion deltributo que estará á su cargo. Entre lo que importe esteabono y el sueldo señalado, es seguro no se grave al tesoropúblico de ningun modo, pues reunidas ambas asignaciones, nollegan ni con mucho en las mas de las provincias á lo que hoyperciben de haber los alcaldes mayores y correjidores que noadministran justicia, porque por mas buenos deseos que se les suponga,su ignorancia en las fórmulas judiciales y sus ocupacionesmercantiles no se lo permiten.

13.o Que es tambien llegado elcaso de que desaparezcan todos esos odiosos privilejios de los indios,tan opuestos á la marcha de su prosperidad, como repugnantesá razon; pues si en su oríjen pudieron ser buenos, lo queno aventuraré, son ya en estremo perjudiciales; y asi, la leyconstitucional [20]para aquellos paises debe ser comprensiva pararejirse y gobernarse por ella, á todos los habitantes de lasIslas; esto es, que ante la ley todos sean iguales, que todosestén sujetos á ella, á todos obligue suobservancia y cumplimiento, sin distincion de castas ni colores,españoles europeos, blancos y negros, chinos y mestizos, indiosy mulatos, cuantas castas se conozcan con radicacion en las Islas,todos han de depender de la misma ley, asi como dependen y son parte deuna misma nacion: solo el fuero militar para conocer de faltas delservicio, subordinacion y disciplina, debia ser la únicaescepcion; mas fuera de esto el militar debe ser juzgado por delitoscomunes y en sus pleitos, lo mismo que otro cualquier ciudadano, y porla misma ley. Cualquiera distincion en ello, cualquier privilejio, noes mas que una infraccion de la ley jeneral, y no debe concederseá nadie por ninguna razon ó causa. En buen hora que sepremien con jenerosidad y aun pródigamente los singulares yestraordinarios servicios que pueden prestarse en críticascircunstancias y por adelantos en las ciencias ó descubrimientosútiles en la agricultura, industria y navegacion; pero nunca sepremien con infraccion de la ley: y esos premios sean puramentepersonales, y se fenezcan con la muerte del poseedor. En suma, una solaley, un solo fuero, y una sola autoridad que juzgue por los mas brevestrámites que aquella señale, es el único medio deallanar el camino para que la justicia sea prontamente administrada yrespetada. Que se simplifiquen cuanto sea posible esas inveteradas yantiguas ritualidades de los juicios, que mas sirven para obscurecer laverdad, que para hallarla y conocer por ella el derecho de cada uno; yque letrados de suficiencia acreditada, aptitud y honradez conocidas,sean los que ocupen esos destinos; que se estinga todo fuero yprevilejio para que desaparezcan del Foro esas competencias dejurisdiccion; y con la mayor sencillez, claridad y brevedad en lasfórmulas de enjuiciamiento ó sustanciacion, nopodrán menos de tocarse los mas escelentes resultados, yconsiderables ventajas á la recta y pronta administracion dejusticia.

Admitido en su jeneralidad el plan de reforma propuesto, úotro que pueda sustituirle siempre que como este presente [21]lasventajas y economías que tiene sobre el que existe, pareceoportuno por conclusion de este ramo, clasificar en los tres diversospuntos de escala los gobiernos, correjimientos óalcaldías de las Islas Filipinas para los usos oportunos. Se hanombrado la palabra gobiernos, porque algunas provincias tienengobernador militar, y parece conveniente dejarlas asi para premiarméritos y servicios de antiguos y honrados militares que los hanprestado en aquellos paises; asi, pues, parece cómoda y adecuadadivision de las provincias de Filipinas la siguiente clasificacion:

Gobiernas militares.

Para jefes.

o Cavite.

o Zamboanga.

o Islas Marianas.

Para subalterno.

o Islas Batanes.

Juzgados de entrada.

 Zambales.

 Batangas.

 Cagayan14.

 Camarines Norte.

 Nueva Ecija.

 Mindoro.

 Leyte.

 Isla de Negros.

 Calamianes.

Juzgados de ascenso.

 Laguna de Bay.

 Tayabas.

 Bulacan.

 Batangas.

 Capis.

 Antique.

 Zebu.

 Caraga.

Juzgados de término.

 Tondo15.

 Pampanga.

 Pangasinan.

 Ilocos Sur.

 Ilocos Norte.

 Camarines Sur.

 Albay.

 Misamris.

 Iloylo.

[22]

Observaciones.

1.a Al juzgado de Cagayan debe separársele lafactoría ó colectoría del tabaco, y nombrar elgobierno factor colector á sueldo fijo, ó con unmódico tanto por ciento, pues segun la planta que tiene, causaasombro; es escandaloso que un alcalde mayor por reunir ese cargo decolector del tabaco, cuente la escesiva dotacion que goza, la que conlos acopios de tabaco para España, subiráestraordinariamente; pasa de doce mil duros anuales lo quesacó el alcalde que dejó de serlo últimamente.Esto es una monstruosidad que demanda pronta reforma; pues se repite,es escandaloso que un empleado tan subalterno como lo es el alcaldemayor colector del tabaco, esté nivelado en sueldo con elcapitan jeneral de las Islas, y lo goce dos veces, y aun tres, mayorque las autoridades superiores de las mismas Islas, como son elintendente, rejente, oidores, contador mayor, y ministros de laHacienda pública en Filipinas, etc. La economía en losgastos del erario y su buena administracion reclaman esta reforma, deque tengo entendido se ha hablado alguna cosa; mas se ignoran losresultados favorables, si los ha habido.

2.a El gobierno militar del puerto y plaza de Cavite,debe quedar reducido á lo puramente militar, y el teniente[23]de justicia mayor recaudador del tributo debe serletrado, como en las demas provincias, y esta ser colocada en la clasede las de ascenso.

3.a Que asi este gobierno militar, como el de las IslasMarianas, el de Zamboanga, y el de las Islas Batanes, deben ser pararecompensar los servicios de los beneméritos militares que hayanservido en las Islas lo menos diez años, y con las demascalidades oportunas que se estimen, debiendo ser provistos por elgobierno, á propuesta del capitan jeneral de Filipinas cuandovaquen, pues deben ser empleos vitalicios, á menos que, dandocausa y justificándose, mereciesen ser separados despues dejuzgados; en cuyo caso, ademas de la privacion de empleo, sueldo yhonores, sufririan las penas que hubiese lugar en derecho, y segun lagravedad de la causa porque se procediese contra ellos,juzgándolos segun las leyes. En las Islas Marianas y Zamboangadeberia establecerse un asesor.

4.a y última. Como encargada á los juecesletrados la recaudacion del tributo que pagan los indios, deberáarreglarse en disposicion separada qué clase de garantíasy en qué forma deberian prestar por este encargo, y simplificarmetódicamente el sistema de cuentas que anualmente deben rendirde los fondos que recaudasen; pues el método que se observa dedar cuentas de su administracion los alcaldes mayores y correjidores alconcluir y cesar en su encargo, es perjudicial y ruinoso al erariopúblico, á los interesados, y á la rectaadministracion de justicia: cuentas claras y anuales es el modo mejorde poner á cubierto y en buena administracion los fondos delestado, y si se hallase otro medio mas seguro, ese deberia ser el quese adoptase.

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