Memoria Dirigida al Señor Marquez de Loreto, Virrey y Capitán General de las Provincias del Río de la Plata by Francisco de Viedma - HTML preview

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MEMORIA

DIRIGIDA

AL Sr. MARQUEZ DE LORETO,

VIREY Y CAPITAN GENERAL

DE LAS

PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA,

SOBRE LOS OBSTACULOS QUE HAN ENCONTRADO, Y LAS VENTAJAS QUE

PROMETEN LOS ESTABLECIMIENTOSPROYECTADOS EN LA COSTA PATAGONICA.

POR

D. FRANCISCO DE VIEDMA,

GOBERNADOR E INTENDENTE DE LAS PROVINCIAS DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA Y COCHABAMBA,Y COMISARIO SUPERINTENDENTE QUE FUE DE

DICHOS ESTABLECIMIENTOS.

Primera Edicion.

BUENOS-AIRES.

IMPRENTA DEL ESTADO,

1836.

PARTE PRIMERA.

PARTE SEGUNDA.

PARTE TERCERA.

INDICE DE LAS OBRAS CONTENIDAS EN EL TOMO

PRIMERO.

DISCURSO PRELIMINAR

A LA MEMORIA DE VIEDMA

SOBRE PATAGONIA.

Si todos los empleados que enviaba España á América hubiesen sidocomo el autor de la presente Memoria, hubieran progresado lascolonias, y talvez no hubiera sido tan general y vehemente el deseode sustraerse de la dominacion de la metrópoli.—Miembro de una delas principales familias de Andalucía, y regidor ó Veinticuatro delayuntamiento de Jaen, su patria, D. Francisco de Viedma disfrutabaen España de una consideracion merecida.

El interes con que la Corte de Madrid empezaba á mirarsus establecimientos ultramarinos, y la actividad del Ministro Galvez,que presidia entonces el Consejo de Indias, iban cortando los abusosque se habian introducido en tan vasta y complicada máquina. Elbuen éxito que tuvo en Méjico el plan de colonizacion de Sonora,inspiró á su autor el deseo de extenderlo á otras provincias, y Viedmafué encargado de plantificarlo en Patagonia.

Las circunstancias que acompañaron este nombramiento merecenser referidas. Se escusaba Viedma por las muchas atencionesde familia, y por su ninguna aptitud para esta clase de empleos. Insistiael Ministro, y volvia á escusarse el candidato.—Por fin cansadoGalvez de la resistencia que encontraba en su protegido, mudó de conversacion,y le preguntó en qué estado habia dejado sus haciendas.—Viedma,que ponia todo su orgullo en pasar por el primer agricultorde Andalucía, le contestó, que á fuerza de cuidados y trabajos habialogrado llevarlas á un estado de prosperidad extraordinaria...."Esto es precisamente lo que quiere el Rey que V. haga en Patagonia",le dijo el Ministro, devolviéndole su renuncia.

Por primera vez esta porcion considerable del antiguo vireinatode Buenos Aires contaba con el celo de un hábil administrador. Sushabitantes, desatendidos y entregados á sus propios recursos, no habiandado hasta entonces un paso fuera de la senda obscura y degradantede la vida salvage. Las tentativas hechas por los Misionerosno solo habian sido limitadas, sino efímeras, y hasta el recuerdo desus trabajos evangélicos se habia borrado en aquellas regiones. Ladificultad de sojuzgar los indígenas, y la ninguna utilidad que prometiauna inmensa extension de tierras incultas, despobladas y, segundecian, estériles, las habian sustraido de la accion gubernativa deestas provincias. Los Vireyes, satisfechos con tener en su dependenciaá las fértiles campañas del Paraguay, y á los ricos valles del Perú,apartaban la vista de la parte meridional de su jurisdiccion, que mirabancomo la Siberia de América. Este abandono, ó mejor diremosdesprecio, duró hasta que Viedma fue instalado en su cargo de Super-intendentede los establecimientos patagónicos. Desde entoncestodo fué vida y actividad; y aunque tuviese el dolor de ver malogradosus esfuerzos, no por esto renunció á la esperanza de hacer valersu experiencia para que se acogiesen sus indicaciones.

Entre los arbitrios que propone, y que nos han parecidooportunos y practicables, hay uno que debe llamar la atencion delGobierno, porque puede contribuir á aumentar los recursos del erario.Inculca Viedma en que se imite el egemplo de la Corona de Portugal,que concedia licencias temporaneas á compañías establecidas, paraocuparse en la pesca de ballenas y lobos en la isla de Santa Catalina.El producto de este ramo deberia ser de alguna importancia, si secalcula la extension que tienen nuestras costas, y la prodigiosa abundanciade estos cetáceos.

Tambien pondera la utilidad de ocupar la isla de Choelechel;y á este propósito no podemos dispensarnos de transcribir un trozode su Memoria, para que se admire su prevision. "Tomando el sitiode Choelechel, ya aseguramos el pasage para los indios de aquellasnaciones (Peguenches y Araucanos) que son numerosísimos: le quitamosestos enemigos á los campos y fronteras de Buenos Aires; yvamos preparando la internacion y demas importantes proyectos,que puede atraernos el Rio Negro por la parte de Valdivia." Estossábios pensamientos fueron desatendidos, y solo al cabo de unmedio siglo, el Señor General ROSAS ha tenido la gloria de realizarlos.

Promovido al gobierno de las importantes provincias de Cochabambay Santa Cruz de la Sierra, él que esto escribia tuvo por sucesoren la superintendencia de Patagonia á su hermano D.

Antonio, quelo imitó en el vivo interes con que miró la prosperidad de aquellosestablecimientos.

Viedma siguió administrando su nuevo departamento, y murió enCochabamba en 1809, dejando sus bienes á una casa de hospicio parala educacion de niños pobres, y fundando otra de huérfanas. Estosfueron sus servicios, toca á los Americanos á venerar su memoria.

El original de esta memoria se conserva en el archivo privadodel Señor Dr. y Canónigo D. Saturnino Segurola, que ha tenido lagenerosidad de franquearlo para su publicacion.

Buenos Aires, 30 de Enero de 1836.

PEDRO DE ANGELIS.

MEMORIA

Dirigida al Señor Marquez de Loreto, &a.

EXMO. SEÑOR:—

El mucho amor con que he mirado los establecimientos patagónicospor el conocimiento que iba tomando de las ventajas que podian produciral Estado, me empañaba cada dia mas y mas á sostenerlos y fomentarlos:pero ni mis constantes esfuerzos, ni las repetidas representacionescon que hacia ver su importancia por los descubrimientos y experienciasde la produccion de sus terrenos, fueron capaces á contrarestar elespíritu de oposicion que les persiguia; y al fin triunfó esta, dejándolosreducidos al extremo que hoy se mira. No obstante, espero ha de ser laraiz que llegue á fomentar lo mucho que hemos perdido en su abandono;y á dar una verdadera luz y conocimiento de sus grandes ventajaspor medio de las elevadas prendas que adornan á V. E., capaces solamenteá restaurar unos establecimientos que pueden servir de muro incontrastableá los enemigos de la Corona, de seguridad á esta capital, defomento á su comercio; y lo que es mas, de medios para propagar nuestraSanta Religion, de

extender

el

beneficio

de

la

Redencion

á

una

prodigiosamultitud de idólatras, que la experiencia me ha hecho conocer sondóciles, y de quien sin temeridad se puede prometer una abundante miesá los obreros evangélicos.

Alienta mas mi confianza el ver, que luego que tuve el honor deenterar á V. E. muy por encima de los acaecimientos de dichas poblaciones,sus proporciones y utilidades, le merecí grato oido, le encontrémuy adicto y deseoso de enterarse radicalmente de todo ello; y comoes un asunto tan vasto, que ni puede fiarse á informes verbales, ni retenerseestas noticias para un perfecto conocimiento, me mandó V. E. lo hiciesepor escrito, en obsequio de tan superior precepto, en desahogo de miamor al servicio del Rey, y en bien comun de estas provincias, me atrevo,con la confianza que dicta la verdad y la buena causa, á proponer á V. E.,que los empeños que en todos tiempos ha tenido nuestra Corte en fijar poblacionesen la referida costa, han nacido de la ilustracion que se tenia delas ventajas que habia de traer al Estado y á la Religion; sin que debamudarse de concepto, porque no haya correspondido el éxito á lo felizdel proyecto.

Que á pesar de la emulacion con que se ha mirado siempre, seráútil, como lo es en el dia la subsistencia y fomento del que ha quedadoen el Rio Negro, por las prosperidades que atrae y se harán ver; proponiendoigualmente los medios y modos de fomentarlo sin dispendio delerario. Tres partes forman el plan de esta memoria. ¡Ojalá que yoacierte á desempeñarla segun mis deseos, y como merece la importancia delasunto!

PARTE PRIMERA.

Desde que logró la España unir á sus dominios el vasto, fértil yriquísimo reino del Perú, siempre ha sido el objeto del infatigable celode los Reyes y sus Ministros, el conservar inviolados sus fieles vasallos, ymejorar la disposicion de las almas idólatras, para atraerlas á nuestrasagrada Religion. Al logro de estas importantes y benéficas ideas, conórden y permiso del Gobierno, se han hecho diferentes expediciones ádescubrir las islas, costas y puertos de la mar del sur y tierras australes.Tales fueron las de Pedro Sarmiento de Gamboa en el ano de 1579,desde la ciudad ó puerto de Lima, en la navegacion que hizo por la mardel sur á la del norte, descubriendo las islas que componen el archipiélagode Chonos, el estrecho de Magallanes por donde cruzó, con los puertos,bahías, ensenadas, bajos, arrecifes y cuantas circunstancias ofrecen:por cuyos planos, relaciones, diarios y seguras noticias de haber pasado elEstrecho el corsario ingles, llamado Francisco Drake, se determinó la segundaque se aprestó en España el año de 1580, de veinte y tres bagelesal mando de Diego Flores de Valdés, con destino de transportar tropasal reyno de Chile, para el socorro de las guerras que habia en él,y dejar en el estrecho de Magallanes la gente que iba á poblar bajo ladireccion y mando de Sarmiento, la cual se hizo á la vela el siguiente de1581, del puerto

de

San

Lucar.

Y

habiendo

sufrido

muchas

pérdidas,atrasos y arribadas, por los grandes temporales y otras contrariedades, alfin desde el rio Janeyro resolvió el Comandante, con acuerdo de los demasoficiales, que Diego de la Rivera con dos navios y tres fragatas saliesepara el Estrecho con la gente, víveres y efectos destinados á poblar.Que con efecto así se ejecutó: y habiendo entrado en aquel parage cosade media legua, echó en tierra 280 personas, por no querer pasar adelante,con pérdida de una de dichas embarcaciones, de la que solo pudieronsalvar la artilleria y víveres. Todo lo cual dejó á cargo de Sarmiento,y un bagel pequeño, único auxilio para tan grande empresa; retirándosecon las demas naves, sin haber tornado otra providencia para el fomentoy subsistencia de aquellas gentes.

Con tan reducidas fuerzas formó una poblacion Sarmiento en el mismositio del desembarco, y otra llamada San Felipe en un puerto pequeñoy hondable mas en lo interior del Estrecho; las que no pudieron subsistirpor el abandono con que se miró aquella miserable gente, pereciendotodos, á exepcion de un soldado llamado Tomé Hernandez, natural deBadajoz, que se salvó en una embarcacion inglesa que pasaba por el Estrechoá la mar del sur. La expedicion de los dos hermanos Nodales que cruzaronel Estrecho: la de los padres Cardiel, Quiroga y Strobl, con el capitan Olivaresel año de 1746, con destino á reconocer, y poblar la bahía de SanJulian: la del capitan de fragata D.

Francisco Pando, para los mismosreconocimientos: la de D.

Domingo Perler, oficial de igual clase con lade su mando, llamada el Chambequin Andaluz; y ultimamente las quehan salido de Montevideo y Buenos Aires, para formar poblaciones en laBahía sin Fondo, ó Punta de San Matias, donde desagua el Rio Negroy de San Julian, desde Diciembre del año pasado de 1778. He traido á lamemoria estas expediciones por la série de tiempo en que acaecieron, para demostrarlos empeños de la Corona

en

fijar

establecimientos

en

aquellos

despobladosparages.

El poco tiempo á que estoy ceñido, por lo que estrecha mi viage,no me dá márgen á demostrar los grandes gastos que han ocasionado ála Corona, y las gentes que se han sacrificado en tan árduas empresas.Los diarios, relaciones y noticias darán una verdadera idea de esta asercion.Pero ¿qué hemos conseguido en tan repetidas tentativas? ¿Qué hemossacado de tantos gastos y pérdidas tan considerables?—A la hora presentesolo podemos decir, nada mas que satisfacer nuestra curiosidad parafranquear la puerta y el camino que queremos cerrar y defender á nuestrosenemigos; y hacer imposible la reduccion de las almas idólatras, quesiempre ha sido el mayor desvelo de nuestros católicos y religiosísimosMonarcas.

¡Rara desgracia de nuestra nacion, que tan sagrados fines tengansemejantes resultas! Las órdenes y disposiciones de la Corte jamas hanfaltado al logro de ellos: no se ha perdonado gasto, aun en medio de lostiempos mas calamitosos que afligian á la España: pero la inconstancia,la emulacion, la falta de sinceridad y el poco sufrimiento á los trabajosen todas ocasiones, han sido unos poderosos enemigos que han malogradotan heróicas empresas.

Para convencimiento de esta verdad, hagamos crítica con los establecimientosy poblaciones que formó Sarmiento, y los de San Julian yRio Negro. Para aquellas salió una armada del puerto de San Lucar, almando de Diego de Flores de 23 naves; y bien que no toda ella destinadaá este fin, como vá sentado, fué reforzada posteriormente en el RioJaneyro con cuatro galeones; y por las pérdidas que ocasionaron los temporales,no pudieron destinarse á la egecucion de dichas poblaciones mas quedos navios y tres fragatas, á las órdenes de Diego de Rivera. Este capitan,como cosa perdida, arroja ó desembarca la gente que iba á poblar,media legua dentro del Estrecho, pierde una embarcacion, no deja masresguardo ni auxilios á Sarmiento que un bagel pequeño para el socorrode aquellas gentes en tan remotas distancias y parages, cuyos terrenos enmucho tiempo no podian producir frutos para su conservacion y subsistencia.Se vuelve con las demas naos, sin hacer memoria de repetir los socorros.Con estas disposiciones, ¿qué fin habian de tener aquellos miserables?—Claroestá. La pérdida de todos.

Veamos ahora cual fué la causa de estas desgracias, y de que semalograse un fin tan santo. ¿La inutilidad de aquellos terrenos, ó las malasdisposiciones de Diego de Rivera?—Bien se deja entender que estasúltimas. Los terrenos ni podian producir, ni dar frutos en muchos añospara que subsistiese la gente, ya por falta de ganados, que es el mayorvigor y alma de las poblaciones, y ya porque, para preparar las tierrascon las labores de la agricultura, era menester observar los tiempos masadaptados á las sementeras, y tener los aperos y bueyes que pide la necesidad.Nada de esto reflexiona su inconstancia, y el poco sufrimiento á lostrabajos de la navegacion, que debia hacer por el Estrecho á Lima y áotros puertos para sostener, fomentar y asegurar las poblaciones. Se efectuatan extraño y violento desembarco: se mira con indiferencia el serviciodel Rey, y el estado en que quedaban aquellos miserables, abusando de lalealtad, obediencia y valor con que despreciaron la muerte.

¿Qué mas pudo hacer la Corte, en unos tiempos en que se hallabaafligida la España con los empeños que le ocasionaba la obstinada rebelionde los Flamencos, que aprontar tan respetable armada, y reforzarlaposteriormente con cuatro galeones? Si Diego de Rivera hubiera desempeñadosus encargos con mas prevision, con otro amor, ó con mas humanidad;repitiendo los auxilios con las embarcaciones de su mando, se hubieran fijadoaquellas poblaciones; ó por lo menos no se hubieran perdido tan lealesy desgraciados españoles: pero su inconstancia, y el ningun sufrimiento á lostrabajos, hicieron inutiles los esfuerzos del Rey, y sacrificaron á estos infelices.

Aunque la experiencia de estos sucesos dieron á los sábios Ministros,que con tanta gloria de la nacion dirigen la monarquia, las lucesy conocimientos, para que no llegasen á tener tan desgraciado fin estos últimosestablecimientos de las Bahías sin Fondo y San Julian, no por esohan podido libertarse de iguales contrastes, que al fin lograron reducirlosá un estenuado esqueleto de la corta poblacion del Rio Negro.

A estos dos grandes motivos, que siempre han movido el religiosísimocorazon de los reyes para el logro de estos establecimientos, seunieron en la presente ocasion los fundados recelos de las noticias que recibióla corte de España, que intentaba la de Londres establecerse en laBahía sin Fondo, ó Punta de San Matias, donde desagua el rio Negro,por los conocimientos que de estos parages tomó Falkner, y suministróá aquel ministerio en su descripcion patagónica. Con tan fundado motivo(aunque jamas ha desistido del intento de estas poblaciones), determinó elRey tuviesen efecto á toda costa en las dos expresadas bahías. A estefin nombró comisionados, y mandó familias de diferentes provincias de España,siendo su real voluntad, que se alistasen las mas honradas, laboriosasy de mejor conducta.

Puesto en práctica este proyecto con la primera expedicion que salióde Montevideo, al mando de D. Juan de la Piedra, se descubrió elpuerto de San José, donde quedó formado el primer provisional establecimiento;y por la poca agua que llevaban las embarcaciones, falta de caballos,bueyes y mulas para conducirla de las fuentes que se descubrieron,y mala calidad de los viveres, enfermò la gente, y faltó la constanciaá esperar los socorros del Rio de la Plata ó del Rio Negro, que á pocotiempo fué descubierto: obligando con los términos mas violentos al comandanteD. Antonio de Viedma á que se retirase con casi el todo de la gente,á la plaza de Montevideo, en el paquebot Santa Teresa.

Este contrario suceso lo ocasionó la arribada que hizo á Buenos AiresD. Basilio Villarino del Rio Negro, donde le despachó el Super-intendenteD. Francisco de Viedma, para que socorriese el puerto de San José,con la mucha aguada que conducia el bergantin Nuestra Señora del Carmeny Animas, y la pérdida de la urca, llamada la Visitacion, que estabapara hacerse á la vela en aquella bahía á conducir auxilios á la deSan José: pues á haber logrado cualquiera de estos socorros, no se hubieraarraigado el escorbuto con muerte de 28 hombres; no se hubiera desamparadoaquel puesto, ni ocasionado la pérdida de los efectos y viveresque allí quedaron.

Estos desgraciados principios alteraron y previnieron generalmentelos ánimos de modo, que nada ha sido mas odioso que los establecimientospatagónicos, y todos no han conspirado á otro fin que á destruirlos.

Los muchos trabajos que mediaron para fijar el de San Julian, yaen el tiempo que acampó la gente en el Puerto Deseado, donde la pocaconstancia y sufrimiento del oficial comandante de la tropa, y contador interino,sedujeron é intimidaron á los demas; en términos que por evitarmayores inconvenientes se vió obligado el Super-intendente D. Antoniode Viedma mandarlos á disposicion del Exmo. Sr. D. Juan José de Vertiz,noticiando los motivos de esta deliberacion; y ya por las enfermedadesque se padecieron en dicho puerto de San Julian, por el desabrigo, larganavegacion, alimento de carnes saladas, y otras causas, acabaron de levantarel universal clamor contra ambos establecimientos; cuyas continuadasquejas y suspiros abrieron en el benignísimo corazon del Sr. Vertizla brecha á que se dirigian; por la cual le llegaron á ocupar é impresionarcon el mismo horror.

Aunque el establecimiento del Rio Negro estuvo exento de las calamidadesque sufrieron los otros, por sus excelentes aguas, abundante caza,y ganado vacuno con que nos socorrieron los indios, no por eso pudolibrarse de iguales ó mayores persecuciones. Desde los principios reinó enlas principales cabezas un espíritu de emulacion, de inconstancia, y ningunsufrimiento á los trabajos: de cuyas preocupaciones no estaban exentaslas personas mas caracterizadas, y todas juntas dirigian sus ideas á conmoverlos ánimos de la demas gente, para que se abandonase el puesto,cuyos intentos siempre fueron rebatidos por la constancia del Super-intendente.

Frustradas estas primeras tentativas, viendo que por el superior Gobiernode Buenos Aires se habia sostenido y socorrido el establecimientodel extremo de necesidad en que se vió, prepararon las armas por otrosmedios para destruirlos.

Ponderaban los muchos gastos que ocasionaba;la esterilidad de la tierra, que solo era útil en los cortos y reducidos pedazosque en la orilla del rio bañaban sus innundaciones, no suficientes ámantener una poblacion. La barra del rio, que hacia imposible la navegacioná los enemigos de la Corona, por cuyo motivo por naturaleza estabadefendida aquella entrada; no haberse descubierto la jurisdiccion deMendoza por la dificultad de navegar el Rio Negro, á causa de su rápidacorriente, y los muchos indios salvages que transitaban y concurrianá aquellos parages, cuyas invasiones serian frecuentes, y por ellas no florecerianlos vecinos, quedando muy expuestos á ser víctima de estos infieles.

Sin embargo de haber dado diferentes informes el Super-intendenteá dicho Señor Virey, con toda sinceridad, solidez y conocimientos de cuantascircunstancias ofrecian aquellos parages, remitiendo muestras de los frutosde sus terrenos, en que acreditaba su fertilidad, y de haber aprobadoel mismo Señor Virey, por órden de 15 de Noviembre de 1780, el establecimientoexpresado— que todo promete que podrá hacerse una útil poblacion;y de no resultar, segun entiendo, otros fundados motivos que lahiciesen ilusoria, llegó á prevenirse de tal modo con las repetidas quejasy clamores, que nada le era mas violento, ni mas repugnante que dichosestablecimientos. Tomáronse informes de los mismos contrarios, cuyasprofesiones, experiencia y talento en algunos los hacen sospechosos, y nadaútiles para calificar la verdad. La misma adversion, que incitaba losmas violentos deseos para triunfar de sus influencias, era la maestra que dictabaestos informes.

Con la multitud de ellos hay noticias, bien que no seguras, de que semandó formar una junta de los capitanes de navio y coroneles que existian enMontevideo, para que reconociéndolos, manifestasen su dictámen sobre la utilidadó inutilidad que ocasionaba

á

la

Corona

la

prosecucion

de

los

establecimientos.Todos únanimes, se dice, estuvieron por este último: tales probanzastenia la causa.

Con estos documentos y decisiones, sin esperar otras resultas, que lamisma experiencia y descubrimientos podian calificar de sinceros ó de infundados,se procuró impresionar el real ánimo del Rey, y sus sábios Ministros,cuyas resultas fué la real órden de 1.º de Agosto del año anteriorpróximo, mandando abandonar los establecimientos de San Julian ySan José, y que solo subsistiese el del Rio Negro, reducido al triste esqueletocon que manifiesta dicho Señor Virey podia permanecer.

Cuando iban caminando á España estas justificaciones, llegó de labahía de San Julian á la plaza de Montevideo el Super-intendente D. Antoniode Viedma, y le presentó una informacion, que á su pedimento recibióel capitan de infanteria D. Felix Iriarte, compuesta de los pobladores deaquella colonia, en que únanimes declaran, con referencia á lo experimentadoen los frutos de sus sementeras, que aquellos terrenos eran productivospara mantener la poblacion.

El Super-intendente del Rio Negro, con la cosecha del trigo de dichoaño, que ascendió á 1269 fanegas y tres cuartillas, acreditó podia subsistirla poblacion con sus frutos; y de resultas del reconocimiento deaquel rio, que emprendió el segundo piloto de la real armada, D. BasilioVillarino, internándose hasta muy cerca de Valdivia, proporciones de losparages que anduvo, esperanzas que prometian los rios que quedaron porreconocer, y la descubierta que á poco tiempo hizo el teniente de infanteríaD.

José de Salazar, abriendo camino por tierra desde dicho puertode San José á dicho rio, en oficio de 13 de Octubre del mismo año, expusoal Señor Virey lo importante de ambos establecimientos; fundando lasrazones y motivos en estas últimas resultas, que rebatian las objeciones delos informes y dictámenes, y á un mismo tiempo manifestando las utilidadesque podian sacarse de ellos. Pero como todo llegó tarde, no bastóá contener la desgraciada suerte que sufren; que, aunque no tan infelices,como las de Sarmiento en el estrecho de Magallanes, han tenido casi la mismainutilidad los gastos, trabajos, pérdidas y muertes que costaron para llevarlasal estado en que se hallaban al tiempo de su abandono; pues el de San Julianya tenia habitaciones para repararse con alguna comodidad de la inclemenciade los tiempos; cuyo abrigo cortó el escorbuto causado de los muchos friosde aquel clima.

Empezaban á producir sus terrenos, frutos para mantenerse;los indios cada dia se iban domesticando y aficionándose á los nuestros, demodo que con fundados motivos podia esperarse la reduccion dentro de pocosaños de estos idólatras al gremio de nuestra Santa Fé; y por este medio, quetuviera el Rey nuevas poblaciones de estos naturales, sirviendo el ejemplode unos para sus convecinos á tan santo fin. Y ultimamente, con poco masque se hubiera gastado, quedaba efectuada la poblacion, y en términos desubsistir por sí, siempre que se le hubiera podido auxiliar con todo génerode ganados, como único vigor de la agricultura, y alma de los pueblos.De forma que puede decirse expiró esta poblacion cuando empezabaá tomar aliento, y á dar unas grandes pruebas de poder conseguir lo quecon tanto anhelo y tan repetidamente ha intentado la Corte.

Si reflexionamos en las poblaciones de Sierra Morena, encontraremosuna segura hilacion de los esfuerzos y oposiciones que habrán mediadocontra los establecimientos patagónicos. En la formacion de aquellasno podian mediar las grandes dificultades, riesgos y trabajos, que en losde estos, por estar en el centro de España, y no carecer de cuanto necesitael hombre para la conservacion de su vida y desahogo del ánimo enla sociedad racional. Muy al contrario eran las proporciones de estos establecimientos.La carne salada, el mal tocino, la miniestra picada, y lasharinas añejas por lo regular han sido el principal sustento de sus individuos.El trato racional reducido unos á otros, los riesgos muchos porlos indios salvajes, y las habitaciones unos miserables ranchos, ó barracasde paja, irresistibles á la inclemencia de las estaciones. Véase pues la desigualdadque média de unas á otras. En las de Sierra Morena no habiamas que hacer que edificar las casas, operacion muy sencilla por los muchosmateriales y operarios con que fueron sostenidos. Para el cultivo delas tierras se les facilitaron bueyes domados, y aperos excelentes que llenabansus deseos. En las de la costa patagónica de todo carecíamos: elclima es rigoroso de frios, particularmente en San Julian, y solo encontrabamosal mayor auxilio donde debia recelarse el riesgo. Los indios salvagesnos sostuvieron y fomentaron en aquel puerto, socorriendo á los infelicespobladores con la carne de guanaco, sin cuyo auxilio hubieran perecido,y en el Rio Negro, con las liebres, caballos y mucho ganado vacuno.Ahora pues, cotejese las ventajas que gozaban los de Sierra Morenacon las infelicidades de los de San Julian y Rio Negro, y justamentepodrá decirse que allí todo era gusto y alegria, y aquí todo infelicidady tristeza. No obstante esta desigualdad, y estar á las inmediacionesde un rey el mas sábio que logra el universo, se urdieron las intrigasy contradicciones que son notorias, de las cuales se puede inferir lasque habrán mediado en tan dilatado hemisferio, donde unicamente los doscomisionados han sido y serán unas inespugnables rocas en sostenerlo.

PARTE SEGUNDA.

La pesca de la ballena, el abasto de sal en la provincia de BuenosAires, y proporcionar por este medio el comercio de carnes, de lasmuchas que se pierden en los inmensos campos del Rio de la Plata, facilitarpuerto para que arriben nuestros buques que navegan á la mardel sur, y se haga mas suave y cómoda esta navegacion, abrir caminopor agua ó por tierra para Valdivia y Chile, por donde con menosgastos y riesgos puede transitarse é introducirse el comercio que lograBuenos Aires; y ultimamente reparar y extender el que tiene estacapital en el corambre de sus campañas, talvez hasta el Rio Negro, uniendoá esta importancia la seguridad de sus fronteras en que estriba el aumentode las poblaciones, sugecion de los indios y medios de atraerlos al verdaderoconocimiento de Dios y bien del Estado, son las utilidades que con eltiempo podemos sacar y conseguir de la conservacion del establecimientodel Rio Negro. Lo vasto y asombroso de ellas, á la primera impresion,manifiesta un aspecto tan extraño que se mirará con el mayordesprecio. No obstante nada me acobarda, porque el amor y espirítu depatriotismo con que he mirado las justas, piadosas y benéficas intencionesdel Rey, en la ejecucion de estos establecimientos, á todo arrostra.

Voy á satisfacer por la misma série los particulars que llevo propuestos,con las razones y fundamentos que me asisten, sacados de la experienciay conocimiento que he tomado de aquellos parages.

Los Ingleses nos han abierto los ojos sobre el inagotable tesoro que traela pesca de la ballena; pues de tan remotas regiones, y á tanto riesgo, seentregan á la discrecion de los mares sin mas puertos, sin mas auxilios,ni mas refrescos que la inseguridad de los elementos, y lo que conducensus embarcaciones. Con estos trabajos y peligros hacen sus pesquerias, ysacan grandísimas utilidades de nosotros mismos, por medio del aceite que nosvenden para carenar nuestros navios: de modo que, siendo este comerciofrutos de nuestros mares, somos peregrinos de él, y perdemos el dineroque nos cuesta, que debia quedar á beneficio del Estado, y el que podiamosadquirir por los mismos medios de esta nacion y otras, cuyos interesesdarian mucho aumento y gloria á la nuestra.

No quiero referir repetidos hechos de las veces que hemos encontradoen estos mares á los Ingleses ocupados en su pesqueria, porque bastala presa que se les hizo el dia 10 de Marzo del año anterior próximo,de la fragata llamada el Mayo, sobre los 34 á 35 grados sur, que conotras de la misma nacion estaban ocupadas en dicha faena, y las que reconocieronlas fragatas Santa Sabina, y la Perpetua, en el viage que acababande hacer á Montevideo, conduciendo á V. E. Voy solamente á demostrarcon cuan diferentes ventajas nos podemos aprovechar de estas utilidadespor medio del establecimiento del Rio Negro.

La tentativa que acaba de hacer D. Francisco de Medina, vecinoy del comercio de esta ciudad en el puerto de San José, con la fragatallamada la Ventura, (y antes el Mayo cuando fué de los Ingleses) nos dáun verdadero conocimiento de las proporciones que presenta aquel puerto.Sin salir de él, arponearon 50 ballenas en un mes. Es verdad que se malogróesta loable empresa por la mala calidad de los arpones, é ineptitudde aquellos operarios.

Repitiendo iguales tentativas, reparadas las causas que la malograron,está todo vencido; y con los auxilios que le franquee el establecimientodel Rio Negro en la venta de sus frutos, se hace mas fácil y menosgravosa al interesado esta pesqueria; y á un mismo tiempo logra cuanto necesitapara desde aquel puerto, sin tocar en el Rio de la Plata, hacer viagecon su cargamento á los de España. El establecimiento del Rio Negrose vá sosteniendo y prosperando con la salida de sus frutos, y pormedio de ellos puede hacerse esta pesca, sin el gasto de mantener otrasembarcaciones que las menores que se necesitan para ella. Las otras queson de mayor costo y gastos, en él intermedio que se proporcionan sus cargamentos,pueden ocuparse en conducir sal del Puerto de San José, ó RioNegro á la capital de Buenos Aires y Montevideo; y por unas mismas operaciones,como accesorio, logra de este útil abasto la Provincia; su abundanciafranquea comodidad para salar y beneficiar las carnes que se pierdenen sus inmensas campañas, introduciendo este nuevo comercio en España,Africa ú otros parages de Europa: pues solo con el mucho consumode nuestras armadas y presidios tendrán despacho, y se consigueevitar las extracciones de dinero que nos atrae la que compramos enel norte, quedando á beneficio del reyno. Los interesados en la pescade la ballena se aprovecharán de lo que puede rendirles este primergénero. Los naturales de Buenos Aires y sus convecinas poblaciones enlas matansas de ganado, para el acopio de corambre, tienen esta nuevautilidad al aumento de sus jornales. Los dueños podrán sacar talvezpor este medio libres los costos de ellas, y los del Rio Negro se ocupanen el trabajo de la saca y conduccion de sal al muelle, que esotro apoyo grande á su subsistencia. Por estos medios ha de ir tomandoincremento la poblacion, y talvez, viendo el fruto que se saca de estasnuevas plantaciones, se extiendan los españoles con sus pesquerias mas háciael sur, y nos descubran y faciliten algunos puertos con comodidad yproporcion para arribar los buques que navegan á Lima, ya volviendo áfomentar el establecimiento de San Julian, pues la experiencia ha manifestadopuede subsistir de sus frutos; ya reconociendo el estrecho de Magallanescon la exactitud que necesita y merece, donde todos los derroterosaseguran hay abundancia de maderas: circunstancia que le acreditaadaptada para poblar, sin que pueda causar prueba en contrario el efectode las poblaciones que hizo Sarmiento, que no podian tener otras resultascon el método, forma y disposiciones que las intentaron.

En la Tierra del Fuego, que se compone de varias islas, el año de1765, ó 1766, se perdió el navio llamado la Concepcion de Escurruchea, enlas costas de una de ellas, cerca de 14 leguas de la boca del Estrecho.La tripulacion que se salvó, hizo por si un barco de bastante porte paratransportarse con sus provisiones á Buenos Aires; donde informaron ásu Gobernador D. Pedro Ceballos, que los indios de esta isla habian sidomuy humanos y caritativos, ayudándoles á pasar madera para la construcciondel barco, y asistiéndoles en todo; con otras particularidades ynoticias de aquellos parages: de todo lo cual envió D. Pedro Ceballos unarelacion exacta á la Corte, y propuso establecer una colonia en la isla.Pero, habiendo sido en ocasion que se trataba comprar á los franceseslas Malvinas, no tuvo efecto esta propuesta.

Que estas noticias ofrecen muchas esperanzas de poder subsistir poblacionesen aquellos terrenos, y ser utilísimas al comercio, estado y religion,no puede dudarse.

La latitud de 52 grados y minutos, al polo, aunque es clima muy frio,no puede compararse con la situacion de Suecia, Dinamarca y Rusia, que porestar á mas de 70, no dejan de tener terrenos fértiles y abundantísimos. Querersin el auxilio de ganados, sin el beneficio de la agricultura, sin la pruebade los experimentos, arreglar y perfeccionar la calidad de terrenos, con conocimientode su intemperie al uso de las labores, y efecto de sus producciones,es tirar al blanco con los ojos cerrados. Los climas desiertos varianpor el concurso de gentes y ganados que componen una estable poblacion.Con los fuegos, alitos y calor de los vivientes, poco á poco sevá templando la atmosfera, y produce en la tierra vapores, que le hacenmas benigno y le atraen otra fertilidad.

Estos son los principios y fundamentos seguros, en que se han de sostenery apoyar unas empresas tan árduas, y unas dificultades que á lavista de todos se han graduado por imposibles. El establecimiento del RioNegro y fomento de la pesca de la ballena han de ser el único agenteque con el tiempo insensiblemente las ha de allanar y vencer.

En el dia, los que se dediquen á promover esta pesqueria por supropia utilidad se han de ver obligados, el tiempo que dure, á mantenerun puesto ó establecimiento provisional en el puerto de San José parareparar su gente de la intemperie, y conservar los viveres, utensilios yefectos. Si á este comercio unen el de la sal, de la que allí abunda,es ocupacion de todo el año. Para ello necesitan bueyes, y la carne frescales sería muy provechosa y barata. A todo ofrecen proporcion aquellos terrenos:fomentando la cria de ganado, puede abundar con el tiempo, entérminos que se saque algun fruto de sus cueros y de las carnes; pues allíserá muy fácil y barato este comercio, por la abundancia y excelente salde sus salinas, y ser de superior calidad aquellas carnes á la de los camposde Montevideo y Buenos Aires, por lo salitroso de sus pastos. Estees otro incentivo que, unido á los antecedentes, prepara una poblacion quehaga útil aquel puerto para nuestros buques que navegan á la mar del sur ensus arribadas: pues con la inmediacion del Rio Negro pueden refrescary abastecerse de cuanto

necesiten,

prosperando

de

esta

suerte

las

navegaciones,cerrando á los Ingleses esta puerta por la cual tienen fácil entradaen aquel rio, y por consiguiente en todo el reyno del Perú, cortándoleslos progresos que hacen, y pueden adelantar con las luces que nos handado estos descubrimientos en la importantísima pesca de la ballena; comotodo ello con mayor extension le tengo expuesto á dicho Señor Vertiz enmi citado oficio de 13 de Octubre á que me remito.

Si nuestros españoles llegan á establecer este comercio con losaccesorios que se proponen, en términos que produzca á la Corona losmismos ó mayores intereses que saca la de Portugal de la isla deSanta Catalina, por las temporales licencias que concede á las compañíasestablecidas á este fin, puede ser el mas eficaz, y proporcionadomodo de ir reconociendo la costa y Estrecho, y adelantando laspoblaciones.

Solo es facultativo de la potestad real conceder licencia temporaló absoluta para el aprovechamiento de estas pesquerias, comomares que pertenecen á sus dominios. Abiertos los ojos con conocimientopráctico de la mucha utilidad de este comercio, ha de atraerinteresados á su aprovechamiento. Este es el estado en que puedesacar fruto la Corona, no por medio de los intereses que gira Portugal,sino por los reconocimientos y poblaciones en aquellos parages masavanzados al sur, que tanto nos importa ó interesa. Al que se aventajeen los mas útiles, y nos demuestre puerto seguro para el abrigo de las embarcaciones,ofreciendo poblar, compénsesele estos gastos con la concesionde algun privilegio, ó licencia para hacer su pesqueria en eltiempo que parezca regular, con formal obligacion y contrata de hipotecas.Unansele aquellas gracias que permite la real proteccion ysoberania, y de este modo, sin dispendio del real erario, conseguiráel Rey hacer útiles estos despoblados dominios, preparando los mediosde atraer á verdadero conocimiento tantas almas idólatras quelos ocupan, en la propagacion de la Fé y utilidad del Estado, y proporcionarádiferentes ventajas á la navegacion y comercio.

Aunque del estrecho de Magallanes é islas del Fuego nos es importantísimoun verdadero y exacto reconocimiento, por si permite puertosque nos faciliten aquel pasage á la mar del sur, no debe despreciarse elgolfo de San Jorge, que está situado á los 45 grados y minutos, paramirarlo con la indiferencia que hasta aquí.

El reconocimiento que en Marzo de 1780 hicieron los pilotos dela expedicion que salió al mando de D. Antonio Viedma, para estableceren San Julian, solo reconocieron con la lancha del paquebotSan Sebastian, unas 40 leguas por la banda del norte, tirando al oestede dicho golfo. Por informes y noticias que se han tomado de los indiosprácticos de sus inmediaciones, aseguran que á este rumbo llegamuy cerca de las cordilleras, donde desaguan algunos arroyos de aguadulce, y que en el terreno que media á ellas, está el camino de losindios de San Julian para el rio Tucamelel, ó de la Encarnacion. Estose comprueba con el diario de Villarino del reconocimiento del RioNegro, en que refiere el viage que acababan de hacer á las inmediacionesde aquel rio los expresados indios. Si el ingles reconocieray se apoderára de este golfo, tendria entrada por él para Valdivia yotros pueblos del reyno del Perú, y le seria fácil establecerse sin noticianuestra. Abunda de gran numero de ballenas, cuyo parage proporcionaesta pesca con mayores ventajas que otras. Estos fundamentos,que á ser ciertos manifiestan su importancia, alentarán á los interesadosen la pesqueria á su reconocimiento, el que nos ha de desengañar,y dar una verdadera luz de la importancia de aquel golfo, ycomunicacion que se teme. Lo cierto es que los indios de aquellosparages transitan el Rio Negro por el camino que se dice, y desdeeste rio pasan á las fronteras de Buenos Aires.

Todas estas utilidades nos las ha de atraer la subsistencia yfomento de la poblacion del Rio Negro. Ella le ha de dar la manoal puerto de San José con sus frutos y ganados, y como por escala,han de salir estos auxilios para las demas poblaciones, descubriendolos caminos que transitan los indios, sus aguadas, campañas y monteshasta el Estrecho: pues de todos hay noticia, y solo ha faltado enel anterior ministerio el calor que se necesita en semejantes casos,para que en el tiempo que ambos Super-intendentes han estadoen sus respectivas comisiones, hubieran reconocido la parte mas principalde este continente.

La internacion del comercio para Valdivia, Chile, Mendoza yotros parages por el Rio Negro, seria utilísima por la menor distanciaque media comparada á la de Buenos Aires, por el auxilio de lanavegacion, y porque se presentan otras comodidades que pueden hacermas suaves las asperezas del camino.

Los mas opuestos enemigos del establecimiento del Rio Negroconfiesan la utilidad de esta internacion, pero lo dan por imposible,hablando con tanta valentia y seguridad, como si hubieran medidopalmo á palmo aquellos caminos, y se hubieran enterado con un conocimientopráctico de la navegacion del rio.

No falta sugeto á quien se le debe hacer la justicia de confesarleinstruccion y talento superior, que apoye y sostenga la mismaimposibilidad, y me aseguran lo ha hecho manifiesto en un papel queentregó al superior Gobierno; el que por mas diligencias no he podidoobtener. Seria utilisimo que estas impugnaciones fueran recíprocas,y con conocimiento mútuo de ellas: porque de la contenciosa y racionaloposicion resulta el esclarecimiento de la verdad, que es la queapetecen y buscan los que procuran el acierto. Si tantos dictámenesque se tomaron para dar en tierra con los establecimientos, estoes, para disuadir al Rey y sus Ministros de la importancia deellos, se les hubieran primero pasado á los Super-intendentes, paraque en su vista informasen y respondiesen, entonces se hubierantenido otras noticias y conocimientos que esclareciesen la verdad detodo.

Por estos motivos se solicita y apetece el citado papel, puesson asuntos que no deben reservarse con tanto misterio de unos sugetosque han merecido la confianza del Rey para el desempeño detan importante comision; mayormente cuando parece ha corrido entrepersonas que no tienen conexion con estas materias, por las cualesse me noticia aquellos puntos mas esenciales de dicho papel,aunque en confuso, las que expondré para satisfacer y demostrar cuantollevo propuesto.

Dos son las mas poderosas objeciones que parece demuestraeste sugeto, en las cuales apoya y sostiene los fundamentos de suoposicion. La primera, la dificultosa navegacion que hizo Villarino enel reconocimiento del Rio Negro hasta el Catapuliché, donde llegó,que ella misma demuestra su inutilidad para el comercio. La segunda,graduar de intransitables las cordilleras, desde aquel paragehasta Valdivia.

Por las mismas operaciones, expresadas en el diario de Villarino,demuestra este sugeto lo inaccesible del Rio Negro en su navegacion.Si hubieramos de estar á aquel punto, á aquella estacion, áaquel estado en que encontró y navegó el rio Villarino, es menesterconfesar su inutilidad: pero si todo ello varía con la diferencia detiempos, y con mas repetidas pruebas que dén una verdadera luzde los canales, arrecifes, saltos y corrientes del rio, demostrando elmodo de vencerlas con otros auxilios, parece en algun modo extrañoque con tanta viveza, sin esperar á distinto conocimiento práctico, secondene y falle por inútil un asunto que tanto interesa á nuestrafelicidad.

La navegacion que hizo Villarino fué en la estacion mas contraria.Los cuarenta y cinco dias que se detuvo en el Choelechel,esperando víveres para continuarla, le atrasó el tiempo, de modo quecuando llegó á la confluencia que hace el Diamante con el Rio Negro,habian bajado las aguas, en términos que causaron lo penoso desu navegacion. Esta falta descubrió saltos y arrecifes, y su vencimientofué la mayor dificultad. Si se hubiese salido á este reconocimientopor el mes de Julio, que es el tiempo en que principianlas crecientes, y duran hasta Marzo, seria menos dificultosa ymas suave; no se descubrieran tantos saltos y arrecifes; y las canalesno causarian tan vehementes corrientes, originadas de lo angostode ellas, pues con la mayor agua se extiende el rio y evita el impetude sus efectos. Con el auxilio de los caballos ó mulas (de queno pudo valerse Villarino, por los riesgos que se preveian de los indios,que son el atractivo de sus invasiones) se suavizaba y facilitabala navegacion, tirada de ellas á la sirga, recayendo el muchotrabajo de los marineros en las fuerzas y vigor de este ganado, desmontandoy abriendo camino por las orillas del rio á hacer útil estasoperaciones.

Para tomar un verdadero conocimiento de todo esto, es menesterdistintas experiencias que la gravedad del caso lo pide: puesno debemos deferir á la relacion de una precipitada y obscura tentative,que por muchas razones puede engañarnos.

Es caractéristico de todo descubridor ponderar las dificultadesy trabajos que ha vencido para hacer valer su mérito, y aun sin faltará la sinceridad y buena fé, aquellas primeras impresiones suelencausar en el hombre distintas apariencias á proporcion de los afectosen que lo cogen. No seria estraño que á Villarino y los suyos,las soledades de aquellos parages, falta de comunicacion, y otros acasos,les produgesen un afecto ó pasion odiosa, que en su imaginacion elevaseá encumbradas montañas de dificultades las colinas ó barrancasaccesibles.

Cuando descubrieron el Rio Negro, el primer piloto de la realarmada, D. Manuel Bruñel, y el teniente de infanteria D.

Pedro García,en la zumaca San Antonio la Oliveyra, fué tal la impresion queles causó la barra, que retrocedieron al puerto de San José, y dieronpor imposible su entrada. Fué Villarino, y demostró lo contrario; yen el dia se hace tan fácil, que con viento por la proa á bordos hanentrado los bergantines. Si hubieramos estado á la decision é informesde aquellos sugetos no hubieramos visto un desengaño tan claro.

La navegacion del Rio Negro no se nos presenta imposible, sinodificultosa: esto es accesorio á todos principios, pues las mayores facilidadesque despreciamos en el dia, en su orígen costaria mucho trabajoy vencimiento.

El tiempo, y la demostracion práctica de lo importante de estaentrada y camino, subsistiendo el establecimiento del Rio Negro, hande dar luz á ir preparando y allanando tanto horror, tanta dificultadcomo se aparenta, extendiendo sus poblaciones rio arriba, que serviránde escala á su comodidad; prepararán mayores intereses al comercio;contendrán el atrevimiento de los indios en los insultos y robos queexperimentan las fronteras de Buenos Aires, serán los cimientos massólidos en que se han de fundar las esperanzas de reducir estos infieleshabitadores de los vastos y fértiles terrenos que componen elHuechuhuehuem y faldas de las cordilleras, hasta la Concepcion deChile, cuyas industriosas operaciones en el beneficio de las lanas, deque fabrican ponchos y mantas, el cultivo de la agricultura en quenos imitan, la poblacion fija, aunque muy dispersa de sus domicilios, nosofrecen las mas vastas y felices ideas para la exaltacion de nuestrasanta Fé, y prosperidad del Estado; y puede llegue el dia que á imitacionnuestra se rian de estas aparentes dificultades.

Para

satisfacer

á

la

segunda

objecion,

necesitaria

enteramentede las pruebas y fundamentos que le dá su autor, pues en la primeraadquirí algunas noticias que las saqué del diario que llevó Villarinoen su navegacion. Pero en esta, si es cierto que dá por inaccesibleslas cordilleras por aquellos parages, no puedo atinar con ellos,porque no los ha de sacar de su vasta comprension, ciencias y literatura,si no es en el de un desengaño físico, del que puede dar razon,y estar instruido el rústico mas zafio.

Es cierto que las cordilleras son inaccesibles por muchos parages.Los indios de San Julian contestan, que desde el Estrecho, tirandopor la parte del norte, lo son aun para los brutos: lo mismo notóel Super-intendente D. Antonio de Viedma cuando reconoció el riode Santa Cruz hasta su naciente[A], pero no debe entenderse con elrigor que piensa el autor, pues solo las encuentra accesibles por elcamino que usamos por Mendoza á Chile. Son igualmente transitablesdesde Huechuhuehuem, ó Catapuliché, por el Portillo, á los indios yganados que conducen. La prueba que doy á esta afirmativa es launiforme contestacion de los indios habitadores de aquellos parages,á quienes he preguntado con proligidad repetidas veces, cuyas noticiasse fueron comprobando con los descubrimientos de Villarino; yacon haber encontrado cerca del rio Diamante, el ganado vacuno y caballarque llevaban los indios hurtado de las fronteras de Buenos Aires,para vender á Valdivia, donde habian ofrecido esta remesa un añoantes; y ya por haberle informado estos infieles, cuando llegó al Catapuliché,que habia bajado un cristiano de Valdivia, como un dia decamino, donde se hallaba, para tratar y ajustar la compra de él, dándoleindividuales señas de su persona[B].

Todas estas pruebas son de hecho propio: las del autor han de serde reflexiones y referencias, cuya desigualdad es notoria en la fé deuna justificacion que está apoyada tan legalmente. Pero enhorabuena,he de conceder la igualdad, que no tienen: en este caso, ¿no debiamoshaber ocurrido á Valdivia á examinar y comprobar aquellascitas que eran un verdadero testimonio de la verdad? Pero ¿qué sehizo? Diferir en un todo á la autoridad del autor, como si las inaccesiblesmontañas, que formaba su imaginacion y discurso, fuesen verdaderas.

Supuesto que hay pruebas expuestas á favor y en contra de lo inaccesibleó transitable de las cordilleras por el Catapuliché, Huechuhuehuemá Valdivia, debemos estar en favor de estas últimas, á menos que undesengaño fisico de personas sínceras y verdaderas hagan ver lo contrario.No podemos dejar de conocer, que nos presenta la naturalezalos dos caminos que llevo propuesto por agua y por tierra á dicha plazay reyno de Chile: pues en los tiempos oportunos no solo se puede navegarcomo llevo demostrado al parage donde llegó Villarino, sinode la laguna Huechum-lauquen, ó del límite de donde nace el rio, queestá un dia de camino mas distante. Desde este sitio á Valdivia echanlos indios en mula tres dias, por la aspereza de las montañas: tránsitomuy corto, comparado con el que media por Mendoza á Chile,que nos franquea menos gastos y otras comodidades.

Desde el establecimiento del Rio Negro á la laguna Huechum-lauquenpor tierra, su distancia aun no llega á 160 leguas: hasta lapunta del Diamante se puede abrir camino muy cómodo para carretas,por la orilla del mismo rio, cuyas aguadas es el mayor socorro y aliviodel ganado. A este sitio puede conceptuarse 120

leguas: desdeél á dicha laguna 40, y desde esta á Valdivia 20; de modo, que siendotoda la distancia 180 leguas, las 120 es camino carretero muy suavey cómodo; las 40 con el tiempo talvez se pondrán en igual disposicion,aplicándose á suavizar algunos malos pasos; y las 20 restanteses el único malo que hay que transitar. Pero este, segun lo explicanlos indios, no tiene aquellos voladeros y precipicios que el de Mendozaá Chile.

Compárese, pues, lo dilatado de este desde Buenos Aires, quepasa de 500 leguas, lo penoso y arriesgado de la travesia de sus pampas,por la escasez de agua é indios, con lo corto y suave del quepuede abrirse por el Rio Negro, y de la seguridad de estos infieles,tomadas sus principales avenidas y puestos, que es otro de los asuntosque mas importa á la prosperidad de Buenos Aires, como demostraréen su lugar, por medio de las expresadas poblaciones.

He hablado con concepto á lo que promote lo descubierto enel Rio Negro para la plaza de Valdivia; prescindiendo del reconocimientodel rio Diamante, ó Sanquel, que por la observacion hecha por elpiloto Villarino, en la confluencia de este rio con el Negro, de 38 grados44 minutos y otras combinaciones y noticias, hay fundadas esperanzas,la tiene con el Tunuyan, que pasa por la ciudad de Mendoza,y á ser ciertas descubren iguales proporciones.

Llegamos ya al punto mas importante, y en que estriba toda lafelicidad de la Provincia; esto es, en reparar el destrozo de ganadoque causan los indios en las dilatadas campañas y fronteras de BuenosAires; en librar á aquellos infieles de tantas muertes, robos ycautiverios; en aprovechar los inmensos campos que de esta capital medianal Rio Negro, donde puede dilatarse y fomentarse la cria de ganado,que debe ser otro de los ramos que ha de sostener este establecimiento,y el apoyo de los demas. Los asuntos son gravísimos,pero la felicidad de ellos pende en una misma causa, cual es refrenará los indios.

Por las noticias adquiridas del reconocimiento del rio que hizoVillarino, hemos comprobado los informes que habian dado muchosindios, de no tener otro paso los de la nacion Tehuelche, Villiches,Puelches,

y

otras

naciones

habitadoras

del

Huechuhuehuem, é inmediacionesde Valdivia en las cordilleras, que el sitio llamado el Choelechel,para transitar al Colorado, sierras de la Ventana, Tandil, Volcan,Cashuatí, y fronteras de Buenos Aires; por carecer de aguadaslos otros parages, y ser terrenos intransitables. La seguridad de estasparticulares noticias me hizo creer se extendia á todas la nacionesde indios, que nos causan tanto daño, y que tomando aquel pasoestaban sugetos.

Este concepto me estimulaba á repetir las instanciasal Sr. Virey para ocuparle y asegurarle.

Posteriormente traté un indio muy ladino, y práctico de aquellosvastísimos terrenos, llamado José Yati, el que me desengañó, informándome,que el Choelechel era paso respectivamente de las naciones de indiosque llevo citadas, pero no de todas, pues habia otros dos caminos pordonde venian, y se internaban: el uno caia á las Salinas, de donde seha proveido de sal Buenos Aires con las carretas; y es transitado delos indios Peguenches, y Aucases, cuyo cacique nombran Guchulap, yel otro, mas al norte y no muy distante de la ciudad de Córdoba, quefrecuentan los de nacion Ranqueles.

El motivo de usar de diferentes caminos estas naciones, es por laenemistad que tienen unas con otras, y estar mas inmediatos á sus tierras;pues de hacerse comunes en el tránsito, habian de atravesar por las desu convecinos.

Tomando el sitio del Choelechel, ya aseguramos el pasage paralos indios de aquellas naciones, que son numerosísimos: le quitamos estosenemigos á los campos y fronteras de Buenos Aires; y vamos proporcionandola internacion, y demas importantes proyectos, que puede atraernosel Rio Negro por la parte de Valdivia.

Los otros dos caminos es asunto que merece mayor atencion en eldia, porque no tenemos conocimiento fisico de ellos, lo que no acaece conel de Choelechel: solo hablamos por informes y noticias de los indios, yse necesita un descubrimiento formal de estos parages para tirar las líneasde su seguridad.

Aun sin la noticia de tan importantes motivos, en oficio de 31

deJulio de 1781, propuse al Señor Virey cuan útil era ir adquiriendo conocimientode las naciones de indios que habitaban los campos de BuenosAires; sus albergues y retiros, donde se ponian á seguro, cuando se veianperseguidos, ó atacados de nosotros; á cuyo intento habia destinado á lospeones, Antonio Godoy y Juan José Gonzales, que con el pretesto de pasará sus toldos á comprarles ganado, les llevasen aguardiente, avalorios,y yerba, con cuyas dádivas se iban familiarizando con unos, y tomandonoticias de otros; único medio que podia vencer estas dificultades. Igualesdiligencias manifesté á dicho Exmo. Señor serian útiles practicar desdela fronteras de Buenos Aires y sus guardias, destinando sugetos adaptadospara el caso; con cuyos conocimientos era fácil con dos expedicionesque salieran de esta capital y Rio Negro contenerlos y refrenarlos.

Esta propuesta no mereció aprobacion, y Godoy y Gonzales habiéndolosmandado con cartas para S. E., y este haber sido el primero quese aventuró á transitar el camino por entre tantos indios, y dado conocimientopara el viage que hizo el piloto D.

Pablo Sisur por tierra á dichoestablecimiento, tuvieron ambos el desgraciado fin de parar en unacárcel, de cuya prision los libró su propia inocencia.

No obstante el desprecio con que se trató mi propuesta, los continuadosinsultos y robos de los indios, obligaron al Señor Virey á determinarlas expediciones que han salido de Córdoba, Mendoza y esta capital;pero no del Rio Negro, que es el parage mas inmediato á ellos. Lacausa no soy capaz de comprender aunque

me

mucha

márgen

la

oposicionde

los

establecimientos. Dios quiera no se malogran estos gastos,por haber dejado libre aquel portillo.

Estas expediciones eran los mejores principios para descubrir y reconocerlos dos citados pasos y caminos; porque las de Mendoza y Córdobadeben cruzarlos, y comunicándo á sus respectivos comandantes las instruccionesy noticias, con un mismo gasto se levantaban planos de aquellossitios, acompañándoles sugetos facultativos de sinceridad y verdad, y nollenos de la preocupacion que reina de los establecimientos: si acaso sehan internado, puede ser que sirvan de mucho sus noticias.

Tomado un verdadero conocimiento de estos pasos y caminos, podianfortificarse, y repararse, extendiendo á ellos las guardias de las fronteras,porque cortadas estas avenidas, y la del Choelechel, quedaban libreslas demas campañas, y á Buenos Aires, y poblaciones del Rio Negro sedaban la mano por tierra para su comunicacion, para la cria y fomentode ganado, y para la extension de sus poblaciones. Véase pues, que ventajastan grandes resultaban á la provincia, y aun á todo el reyno el reconocimientoy seguridad de estos pasos.

Las inmensas indiadas que por ellos bajan á proveerse de caballosy ganados, es una langosta, ó plaga de su destruccion: que á no ser unoscampos tan dilatados y fértiles, no dejarian casta. El no acabar de apurarles,dan una segura idea de su abundancia y propagacion; cesando estacausa será un aumento ventajosísimo para el comercio de la corambre,que, como fruto de la tierra, merece la primera atencion por ser permanentey no precario. Las poblaciones de los campos de Buenos Aires iriantomando otro incremento y extension, particularmente si se reuniesen á ellaslos vecinos, que en despoblados dispersos habitan en chácras, como estámandado por repetidas reales cédulas: pues este disimulo es perjudicialísimoal bien espiritual de aquellas almas, y legislacion real, porque carecende instruccion cristiana en nuestros sagrados dogmas; rara vez frecuentan lossantos sacramentos de la penitencia, y eucaristía, y casi no tienen, ó reconocená quien obedecer y temer: de modo que poco se diferencian de losindios salvages.

Este método de gobierno es la destruccion de si mismos, porque lamucha extension, que media de una chácra á otra, dá márgen á losindios para robar los ganados, cautivar y matar á sus habitadores, á cuyasdesgracias coadyuvan en mayor parte los que frecuentemente se pasaná estos infieles, comunicándoles las noticias y caminos seguros á susinvasiones, de tal modo que ninguna malogran.

Enterado yo en el Rio Negro por los mismos indios, y viages quehicieron los dos expresados peones Godoy y Gonzales, de esta maldad enlos nuestros, han sido repetidas las instancias que he hecho al Señor Virey,para que se les castigue con egemplar rigor al que se aprenda haber incurridoen tan horroroso delito, y juntamente dí cuenta á S. E. deuno de estos impios que los dirigia: el que llegó á tal extremo su crueldad,que no estuvieron exentos de ella sus propios padres, á quien él mismomató en una de las entradas que hizo con los indios.

Reducidos á poblaciones los vecinos de estas chacras, tendrán diferenteinstruccion y gobierno, y por medio de padrones donde se anoten,habrá conocimiento de los sugetos que falten en el pueblo, y podrá sabersecon otra facilidad su paradero.

No puedo omitir, por el mucho conocimiento adquirido en los cincoaños que he estado tratando estos salvages en el Rio Negro, cuan útilnos es el método que observan los franceses en sus Indias con semejantesbárbaros, y con cuanta razon nos lo recomienda el Señor Ward en su proyectoeconómico. Sin tener yo las mas leves noticias de estas reglas, lashe seguido; y notoria es la buena armonia que he conservado con ellos,y lo útil que han sido al fomento del establecimiento: y no puede decirseque son de mejor índole aquellos que los de estos campos, porque allíhan concurrido los que aquí nos dañan. Todos me han conservado unaverdadera amistad y buena fé, á excepcion de algun robo de caballos,de que aun entre nosotros mismos no estamos libres.

Esta experiencia demuestra la importancia de poner en las guardias,ó pueblos que se establezcan, sugetos de afabilidad, talento y juiciopara tratar con los indios y que á cambio de abalorios y otros efectosque no nos perjudiquen, se introduzca con ellos comercio de sus propiosfrutos; como son pieles de liebre, zorrillo, guanaco, y guaracha, riendas,plumeros, ponchos y otros efectos de que abundan: por estos medios conutilidad propia vamos conciliando y adquiriendo su amistad como lo haceny logran los franceses.

Tengo demostrado el método y esperanzas de las muchas utilidadesque podemos sacar del establecimiento del Rio Negro, lo vasto é importantede ellas manifiesta la creacion ó formacion de un nuevo reyno.Todas acrescentan el comercio, aumentan, ó forman un cuerpo de marinamercantil, que es el mayor nérvio de la felicidad de una monarquía,y por consiguiente atraen el aumento de las poblaciones. Todo ello nopuede emprenderse en la presente época, es menester poco á poco ir adelantando,y dándose la mano uno con otro, á proporcion de sus prosperidadesy ventajas. Un prudente, sábio y celoso Gobierno, inflamadocon el espirítu de patriotismo, sin intermision de otros entusiasmos, bajode una proteccion real, cual logramos en el dia, dedicada toda al aumentoy felicidad de los vastos dominios que rige, serán las principales basasy columnas donde se apoyen,

y

sostengan

el

feliz

éxito

de

estas

demostradasutilidades.

PARTE TERCERA.

Los cortos principios del establecimiento del Rio Negro, y sus obstinadasoposiciones, causa de tantos desperdicios y gastos,[C]

le tienen tanen el aire, que al menor huracan, todo él dá en tierra.

Para su conservaciony aumento, se necesita mucho tino y pulso, porque la real haciendano se halla en estado de gastos, y la multitud de informes y papelesremitidos á la Corte, han entibiado aquel primer fervor con que se promovió,borrando en el real ánimo sus fundamentos y causas, y si ahorano se procura sostener, todo es perdido.

Estas reflexiones me hicieron, ó por mejor decir, obligaron á darel informe de 16 de Febrero de este año, que por órden de 14

del mismome pidió el Señor Virey D. Juan José de Vertiz, para arreglar el establecimientoen la forma que manda Su Magestad por la real órden de1.º de Agosto. La ciega obediencia y estado deplorable de estos asuntosno me dieron otro arbitrio, que manifestar el modo y forma de su reduccion,dejando campo para que tan corta raiz fomentase, y produjeselas grandes esperanzas que anteriormente tengo expresadas; pues de habermanifestado yo, que en aquel estado no podia subsistir, preparaba el huracaná su entera ruina.

Allí reformo el establecimiento al solo número de 12 familias; propongolos medios de su conservacion y subsistencia, y abro campo con elfomento de la pesca de la ballena, y abasto de la sal para que se sostengay prospere sin gasto de la real hacienda; y estos medios son losúnicos que le han de sostener y fomentar, y los que deben merecer todala atencion del presente Gobierno.

Aunque el primero es de mas importancia que el segundo, este esmas pronto y fácil, porque el gasto de la Provincia no cesa; y impetrandoórden de Su Magestad, para que no se permita en España embarquey conduccion de este género á los puertos del Rio de la Plata, y se prohibael que las carretas salgan para las Salinas como hasta aquí se hapracticado, se queda este provecho á beneficio de aquella poblacion, ysus vecinos, ocupados en las tareas de sus acopios y en el despacho de susfrutos, logran la provechosa utilidad de esta industria y comercio; que conla pesca de la ballena establecida en el puerto de San José será masimportante.

Si el estado en que se hallan los indios, y expediciones nuestrasen su alcance, obligaren á reforzar aquel puerto con mas tropa, es otrofomento y utilidad de los vecinos: pues el dinero de su prest lo masqueda á su beneficio; procurando ellos hacer fructíferos aquellos terrenoscon la industria y trabajo de sus labores, tomando distinto método queel que han llevado, pues ya por su natural desidia y haraganeria, y yapor las seducciones con que los desanimaban y entibiaban para que seaplicasen á la agricultura, asegurándoles que pronto los habian de sacarde aquel destino, y mudarlos á los amenísimos campos de Montevideo,que abundan de tanto ganado, que sin molestarse en poco tiempo lograrianenriquecerse, eran los que por todos medios procuraban hacer inútilla poblacion. Y estas influencias les alentaban para dedicar sus clamoresal Sr. Vertiz, ponderando la esterilidad de los terrenos, los peligros á queestaban expuestos los indios, y el rigor del Super-intendente: porque sufervor, eficacia y fatiga no los dejaba dormir en el ocio de su haraganeria,y les obligaba á trabajar en la agricultura, por cuyos medios con lasproducciones de sus frutos ha verificado sus informes.

La conclusion de las obras del fuerte es otro medio que ha decoadyuvar en beneficio de los pobladores, porque el dinero que causen estosgastos, redunda como el prest de la tropa en su provecho, todo ellocoadyuba á un mismo fin; pero es menester pobladores activos é industriosos;y este es uno de los puntos mas esenciales que debe tener presenteel Superior Gobierno, porque ó poco ó nada servirá se les proporcionetrabajo y salida á sus frutos, si dan con hombres que no los aprovechan,antes sí los desprecian.

El gasto que debe reformarse es el que causan á la real haciendalos bergantines destinados á los establecimientos de cuenta del Rey, porqueeste es el de mayor consideracion, y solo es útil á sus respectivos patronesó capitanes. Por medio del comercio de sal y pesquería de la ballenase proporciona modo de abastecer el establecimiento de cuanto carescay necesite, y facilitar el transporte de los destacamentos de operariosy tropa que se mude: para lo primero coadyuva su propio interes,porque estos géneros los venden en el establecimiento, y con sus utilidadessacan el costo del transporte de sal, y á cuenta de ellos pagarán losjornales de saca y conduccion al muelle á los vecinos. Para lo segundopodrá estipularse por regalia de estas licencias; y cuando no, menos costole ha de tener al Rey pagar el flete cuando se le ofresca, que mantenerunas embarcaciones, que le han de importar el todo de cada una alaño seis mil pesos, y el flete por mucho que suba no ha de llegar áquinientos.

Si tiene efecto el refuerzo de tropa en el Rio Negro, talvez se proporcionaráocasion que contenga á los indios, y libres de recelos los pobladores,puedan extenderse en el egercicio de la argricultura, y cria deganado; pues uno y otro han de ser los mas sólidos cimientos en que estribe,y se asegure la poblacion, atrayendo mayor número de vecinos,que por sí mismos formen cuerpos para resistirles, y escarmentarles en todotiempo. Los terrenos, en la proporcion que ofrece el rio, valiendose delarte, á poca costa se pueden beneficiar con el riego, como tengo demostradoal Señor Virey en oficio de 26 de Marzo del año próximo anterior,número 26; y aun sin los medios que allí propongo, si los vecinos sonaplicados, con norias que meuvan caballos pueden adelantar mucho; mayormentecuando allí no tienen costo, y es muy poco lo que cuesta esteganado.

Todo lo cual parece haber persuadido que los conatos y desvelosde nuestros católicos monarcas en proyectar y promover estos establecimientos,han sido efectos de un profundo conocimiento y estudio sobre lareligion y la política; que estas dos bases de todo Gobierno ilustrado ycristiano, fueron el fundamento de las expediciones de Sarmiento. Las delos dos hermanos Nodales, la del capitan Olivares, con los Padres Cardiel,Quiroga y Strobl; la del capital de fragata D.

Francisco Pando; la deD. Domingo Perlier, y ultimamente las que han salido de Montevideo yBuenos Aires, para las comisiones que se nos han confiado á los dos hermanos;que á pesar de todos los émulos que las quieren contradecir, siempreserán útiles estos establecimientos, por el fomento del comercio queproporcionan en la pesca de la ballena, en la conduccion de sal á BuenasAires, y salida de las carnes de los ganados que crian sus inmensascampañas; por facilitar puerto para hacer mas suave la navegacion y comercioá la mar del sur, por cerrar y defender la puerta á nuestros enemigos,asegurando lo interior del reyno; por los progresos de la extensionde sus poblaciones, porque ellas serán la mejor trinchera que contendrá álos indios salvajes, que á manera de un torrente impetuoso cada dia inundanestos campos, llevándose tras sí innumerable ganado caballar y vacuno,asolando las tristes habitaciones de los vecinos fronterizos á esta capital,haciendo que los caminos no sean seguros, y víctima de su furor á muchosdesgraciados, que perecen inhumanamente cada dia á sus manos, deun modo horrible y espantoso. Y finalmente podrá conseguirse la mayorde las utilidades, que consiste en hacer hombres, y hombres cristianos áeste gran número de salvajes. Utilidades que pueden conciliarse sin eldispendio del real erario, y que son las que me propuse describir en lastres partes de esta memoria, en la cual si hubiese alguna expresion menosdigna, debe ser atribuida

al

ardiente

celo

con

que

miro

estos

establecimientos,pues mi ánimo jamas ha sido zaherir con mis expresiones ápersona alguna. Todas ellas las sugeto á la superior correccion de V.E.; lisonjeándome, que atendiendo al buen fin con que estan dictadas, ha dedisimular cualquier defecto que se encuentre. Sí, Señor Exmo., ¿como podréyo dudar que en el ánimo

V.

E.,

tengan

benigna

acogida

unos

pensamientosdirigidos á la prosperidad del Estado, y al aumento de la religion?V. E., que pesa todas las cosas en la balanza del saber, alcanzamejor que yo, qué materia se le propone para emplear toda laactividad de su celo hácia el real servicio. Ella puede hacer una gloriosaépoca en los tiempos felices del mando de V. E., quien como siemprehará lo mejor.—Buenos Aires, 1.º

de Mayo de 1784.

FRANCISCO DE VIEDMA.

INDICE

DE LAS OBRAS CONTENIDAS EN EL TOMO PRIMERO.

I.

Historia Argentina del descubrimiento, poblacion y conquista de lasprovincias del Rio de la Plata, por Rui Diaz de Guzman.

Discurso preliminar del editor de dicha obra.

Epocas de algunos acontecimientos importantes, segun las apunta elautor de la Historia Argentina.

Tabla de los grados de latitud de algunas ciudades y parages, segunse hallan determinados en el curso de dicha historia.

II.

Viage de D. Luis de la Cruz desde el fuerte del Ballenar hasta la ciudadde Buenos Aires.

Discurso preliminar del editor de dicha viage.

Tasacion de lo que puede importar un camino desde el fuerte de Antucohasta Buenos Aires.

Tablas de distancias, relativas á dicho viage.

III.

Descripcion de la naturaleza de los terrenos; y costumbres de los Peguenches,por D. Luis de la Cruz.

IV.

Descripcion de Patagonia, por el Padre Tomas Falkner.

Discurso preliminar del editor de dicha obra.

V.

Derroteros y viages á la Ciudad Encantada, ó de los Césares.

Discurso preliminar del editor sobre los siguientes documentos.

---- Derrotero por el Tandil y el Volcan, por Rojas.

---- Carta del Padre Cardiel sobre el descubrimiento de los Césares.

---- Carta del Padre Lozano sobre los Césares.

---- Derrotero desde Buenos Aires hasta los Césares, por Falkner.

---- Relacion de las noticias adquiridas sobre los Césares, por Pinuer.

---- Carta al Virey del Perú sobre los Césares, por Jauregui.

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