Luchas Maricas y Derechos Humanos en América Latina by Juan Olivier Gomez Meza - HTML preview

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LUCHAS MARICAS

Y DERECHOS HUMANOS

EN AMÉRICA LATINA

JUAN OLIVIER GÓMEZ MEZA

2011

1

A todas y todos, activistas y partidarios de la política marica en América Latina.

A quienes han hecho realidad este libro.

2

INDICE

Capítulo 1

DERECHOS HUMANOS Y LUCHAS GLBTT

Capítulo 2

POLÍTICA Y MOVIMIENTOS SOCIALES GLBTT

Capítulo 3

LOS MAYORES AVANCES EN POLÍTICAS Y DERECHOS GLBTT:

ARGENTINA, URUGUAY, BRASIL, CHILE Y MÉXICO

Capítulo 4

AVANCES Y DIFICULTADES EN POLÍTICA Y DERECHOS GLBTT:

ECUADOR, CUBA, PARAGUAY, BOLIVIA, PERÚ,

VENEZUELA, COLOMBIA

Capítulo 5

HOSTILIDAD Y PERSECUCIÓN: POLÍTICA Y DERECHOS GLBTT EN

NICARAGUA, EL SALVADOR, PANAMÁ,

GUATEMALA, REPÚBLICA DOMINICANA Y HONDURAS

Capítulo 6

BRASIL, UN PAÍS BICHA: POLÍTICA Y DERECHOS HUMANOS GLBTT

Capítulo 7

COSTA RICA: ARMARIOS Y POLÍTICAS CONFESIONALES

CONCLUSIONES

3

SIGLAS UTILIZADAS

ABGLT Asociación Brasileña de Gays, Lesbianas y Transgéneros

ADESPROC Asociación Civil de Desarrollo Social y Promoción Cultural “Libertad”, Bolivia

AHMNP Asociación Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá

ALBA Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América

ALCA Asociación de Libre Comercio de las Américas

APOGLBT Asociación de la Parada Gay Lesbica Bisexual y Trans de São Paulo

ANTRA Articulación Nacional de Transgéneros, Brasil

CENESEX Centro Nacional de Educación Sexual, Cuba

CHA Comunidad Homosexual de Argentina

CIPAC Centro de Investigación y Promoción para América Central de Derechos

Humanos

CONGA Coalición de Organizaciones Gays de Centroamérica

COVEH Colectivo Venezolano de Hombres y Mujeres Homosexuales

DD.HH. Derechos Humanos

EEMS Encuentro Ecuménicos para las Minorías Sexuales, Uruguay

EZLN Ejército Zapatista de Liberación Nacional

FALGBT Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales

FMLN Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, El Salvador

FREDIF Frente por el Derecho a ser Diferente, Perú

GAM Gran Área Metropolitana

GELG Grupo de Estudio por la Liberación de los Gais, Colombia

GGB Grupo Gai de Bahía, Brasil

GLBTT Gay, Lésbico, Bisexual, Transgénero/Transexual, Travestí

ICE Instituto Costarricense de Electricidad

IGLHRC Internacional Gay and Lesbian Human Rights Comisión (Comisión Internacional

Derechos Humanos Gay y lesbicos)

IA Investigación Acción

ILGA Internacional Lesbian and Gay Association. (Asociación Internacional Lésbico Gay)

ILPES Instituto Latinoamericano de Prevención y Educación en Salud

IDSDH Iniciativa desde la Diversidad Sexual por los Derechos Humanos, Nicaragua

MERCOSUR Mercado Común del Sur

MHOL Movimiento homosexual de Lima, Perú

OEA Organización de Estados Americanos

OI Organización Internacional

ONG Organización No Gubernamental

ONU Organización de las Naciones Unidas

PAC Partido Acción Ciudadana, Costa Rica

PAN Partido Acción Nacional, México

4

PASE Partido Accesibilidad Sin Exclusión, Costa Rica

PNDH Programa Nacional de Derechos Humanos, Brasil

PT Partido de los Trabajadores, Brasil

REDNADS Red Nacional para la Diversidad Sexual de Guatemala

SIDA Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida

TdL Teología la Liberación

TICs Tecnologías de la Información y la Comunicación

UCR Universidad de Costa Rica

UNA Universidad Nacional de Costa Rica

UNAM Universidad Nacional Autónoma de México

UNASUR Unión de Naciones Sudamericanas

UNED Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica

VIH Virus de Inmunodeficiencia Humana

5

CAPÍTULO 1

DERECHOS HUMANOS Y LUCHAS GLBTT

Debemos, pues, partir de una reflexión que

comience desde el “otro concreto”, desde

seres humanos de carne y hueso que luchan

diariamente por satisfacer sus necesidades

y colmar sus carencias. Joaquín Herrera

Flores (2004 p.105)

No es sino en los últimos años, cuando en nuestra región latinoamericana

empieza a reducirse la tendencia a invisibilizar o minusvalorar todo lo referido a las personas y grupos de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales y Travestís (GLBTT). Me

refiero a ese otro concreto, desde sus organizaciones hasta sus pensamientos y sobre

todo sus subordinaciones, humillaciones, reivindicaciones y luchas. En el mundo de

habla española, tratar temas GLBTT produce “incomodidad” entre los sectores

científicos, editoriales, de divulgación también en las mismas universidades:

Salvo raras excepciones, editoriales, revistas científicas y de divulgación, cursos

universitarios y estivales, ciclos de conferencias y congresos internacionales se

han sentido incómodos al programar o incluir en su oferta temas relacionados

con la homosexualidad (…) Evidentemente, junto a la incomodidad, también

hay que tener en cuenta el rechazo abierto o encubierto de algunos

investigadores por tratar el tema –traducido en el reducido número de tesis

doctorales y proyectos de investigación presentados en las universidades y

centro de investigación. (Bernabéu Albert 2010, p.15)(Énfasis JOGM).

Así que la mejor forma de investigar las luchas maricas en América latina es

construyendo un camino de praxis y teorías, desde enfoques verdaderamente

emancipatorios. Este libro será un atentado contra la tradición violenta, patriarcal, de

nuestras sociedades latinoamericanas, destacándose las políticas y los derechos

humanos en la región desde un enfoque político que denominaré una concepción o

enfoque crítico de los derechos humanos.

Uno de los más significativos propulsores de una concepción crítica de los

derechos humanos ha sido Joaquín Herrera Flores, quien toma como punto de partida

los procesos históricos de lucha1, dentro de lo que se ha llamado capitalismo neoliberal

1 Sobre los procesos históricos de luchas sociales y los derechos humanos es importante destacar que:

“Si no se historiza el problema de los derechos humanos no puede salirse de esa complejidad y ambigüedad (…) la historización consiste (a) en la verificación práxica de la verdad-falsedad, justicia-injusticia, ajuste-desajuste que se da del derecho proclamado; (b) en la constatación de si el derecho proclamado sirve para la seguridad de unos pocos o deja de ser efectivo para los más; (c) el examen de las condiciones reales, sin las cuales no tienen posibilidad de realidad los propósitos intencionales; (d) en 6

globalizado, para denunciar que los derechos humanos en ese mundo oficial son

mecanismos de adaptación a las diferentes fases por las que atraviesan las relaciones

sociales, económicas, políticas y culturales del régimen actual. Sostiene que, sobre

todo desde la década de 1990, viene generándose un número creciente de

movimientos sociales con luchas específicas en cada vez más frentes, muchos de ellos

conscientemente promoviendo concepciones y prácticas innovadoras, de derechos

humanos diferentes:

(…) estamos siendo testigos de la construcción de un proceso de luchas por las

particulares concepciones de la dignidad humana (…) a construir el marco más

general y efectivo de resistencia planetaria frente a las formas de poder y las

consecuencias sociales que se están expandiendo bajo el término de

neoliberalismo globalizado. (Herrera Flores, 2004: 97).

Esta reflexión lanza a las personas socialmente diversas (GLBTT), la interrogante

de pensar sus/nuestros derechos humanos como reivindicación de la variedad y

multiplicidad de posibilidades y opciones psicológico sexuales humanas, frente a la

homogeneización mercantil o ideológica (religiosa) heterocéntrica. Actualmente las

luchas GLBTT, vienen adquiriendo dimensiones de resistencias y tendencias

planetarias. Ya sea por realidades comercializadas o ya sea por la autonomía de las

resistencias y su irrupción transgresora y denunciante, son miles y millones las

personas que participan activamente hoy.

La perspectiva crítica de los derechos humanos, se basa en la función social del

conocimiento, particularmente alrededor de prácticas de control o luchas de

afirmación y liberación. Por ello busca constituirse en pensamientos y acciones

emancipadores, primordiales en la actualidad, en la medida en que la arena jurídica

viene adquiriendo creciente importancia.

En este sentido, los movimientos por los derechos humanos de personas GLBTT

superan las versiones naturalistas o esencialistas de las personas humanas. Orientan

luchas que, entonces, tienden a fundarse en los criterios de la convivencia social:

relaciones sociales solidarias y centramiento en los grupos más que, exclusivamente, en

los derechos de individuos aislados o abstractos. Son luchas sociales con importantes

funciones y resultados, señala Herrera Flores, porque tienen por objetivo,

(…) la implantación de relaciones de solidaridad entre nosotros y los otros; o, en

otros términos, que tiende a construir relaciones de reconocimiento en las que

los otros sean considerados tan sujetos del conocimiento como lo somos

nosotros. (Herrera Flores, 2004: 105).

Y esos otros humanos, las gentes GLBTT por caso, son similares epistemológicos

y también ontológica y jurídicamente. Pero las versiones formales de los derechos

la desideologización de los planteamientos idealistas, que en vez de animar a los cambios sustanciales, exigibles para el cumplimiento efectivo del derecho y no solo para la afirmación de su posibilidad o desiderabilidad, se convierten en obstáculo de los mismos; (e) en la introducción de la dimensión tiempo para poder cuantificar y verificar cuándo las proclamaciones ideales se pueden convertir en realidades o alcanzar, al menos, cierto grado de aceptable realización.” (Ellacuría, 1990 p.590).

7

humanos tienden a ocultarlos y negarlos. Se les abstrae de las realidades de carne y hueso, ocultando las prácticas y mostrando solo entidades ficticias, o alineándose

precisamente con las instituciones que desconocen y atropellan a esos otros

necesarios. Al contrario, por tanto,

La función social del conocimiento exige reconocer al otro en su cotidianeidad,

en su vida, tanto pública como privada, en su hacer y no solo en su pensar (…)

Los derechos de los individuos no solo se reducen a las libertades de

pensamiento, sino que se extienden necesariamente a las condiciones sociales,

económicas políticas y culturales desde, y en, las que nos relacionamos.

Debemos, pues, partir de una reflexión que comience desde el “otro concreto”,

desde seres humanos de carne y hueso que luchan diariamente por satisfacer

sus necesidades y colmar sus carencias. (Herrera Flores, 2004: 105)

La función social de los derechos humanos me hace buscar, participar y llegar a

las cotidianeidades significativas de las personas y grupos GLBTT. Los derechos

humanos de estos grupos son importantes porque obligan a que la sociedad entera

deba debatir y comunicarse con esos otros concretos. Se visibilizan quienes han estado

oficialmente ausentes y se producen encuentros de mundos, ojos y palabras, en

marchas de protesta, sentadas, huelgas, desfiles, debates jurídicos, luchas políticas e

ideológicas, en lugares específicos y a cargo de personas reales, existentes, que tienen

nombres y caminan por las calles y se consideran a sí mismos/as seres humanos en

algún sentido.

No debe extrañar, por tanto, la homofobia que enfrentan los movimientos

sociales cuando acuden a todos los recursos disponibles para reivindicar derechos.

Derechos sobre aspectos fundantes de ser seres humanos en la sociedad capitalista

occidental: su familia, su cultura, su economía, su ejército.

Es necesario promover y analizar los derechos humanos de las personas GLBTT,

considerando ciertas vidas particulares grupos y movimientos, alrededor de

determinadas luchas específicas, que expresan diferentes valores, creencias y

posiciones sociopolíticas. Para lo cual, en los capítulos siguientes se analizarán los

países latinoamericanos y se profundizará en los casos de Brasil y de Costa Rica.

La inversión ideológica de los derechos humanos

Oficialmente existe una especie de mundo ideal en el que viven la democracia y

los derechos humanos. Tienen una naturaleza esencial, son connaturales a nuestra

propia existencia, y se aplican a todos los seres humanos, en principio. Se encuentran

encarnados en las diferentes legislaciones nacionales e internacionales, y todos los

regímenes políticos oficialmente afirman dirigirse por esos principios e ideales2.

Sus prácticas, y las prácticas de quienes controlan el poder, sin embargo, no son

ni democráticas ni respetuosas de derechos de otros y, entonces, son irrespetuosas

también de sus mismas bases ideológicas. En tales condiciones encontramos a

personas y grupos GLBTT, viviendo vidas y situaciones inhumanas. Consecuentemente,

2 Véase la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

8

la inversión ideológica que se encuentra en las doctrinas oficiales de la democracia y de

los DD.HH, constituye un dilema muy complejo, en el que se llegan a explicar y

justificar abusos, atropellos o genocidios contra personas y grupos, en nombre de los

mismos principios que prohíben abusos, atropellos o genocidios.

La economía capitalista que deshumaniza a quienes deben vender su fuerza de

trabajo (su vida durante ocho o más horas cada día laboral), es justificada y enmarcada

por un orden institucional supuestamente democrático. Sin duda inspirándose en

Ludwig Feuerbach y Karl Marx3, Franz Hinkelammert nos ha planteado el problema del

crimen que resulta de la inversión ideológica de los derechos humanos:

(…) todo lo que se le antoje al poderoso lo puede hacer, y todo eso será la

imposición legítima de derechos humanos a sus adversarios. Esta es la inversión

de los derechos humanos, en cuyo nombre se aniquila a los propios derechos

humanos. Ella tiene una larga historia. De hecho, la historia de los derechos

humanos modernos es a la vez la historia de su inversión, la cual transforma la

violación de estos mismos derechos humanos en un imperativo categórico de la

acción política. (Hinkelammert, 2000, p.80).

Los derechos humanos son entonces tipos y formas de prácticas sociales e

individuales, que expresan y promueven el valor social, cultural, jurídico, ético, de

quienes las practican. Los derechos humanos surgen de y se refieren a las vidas reales,

a la dimensión de la vida práctica y entonces, como extensión y apoyo (incluyendo

garantías), también pueden referirse a las dimensiones institucionales. El engaño de la

inversión ideológica es el discurso que jurídicamente otorga algunos derechos

humanos a todos, y las prácticas estatales o comerciales que garantizan esos derechos

solamente a algunos (eliminando o restringiendo las prácticas de determinados

derechos humanos para diferentes clases, grupos e individuos)

Las relaciones sociales de producción señaladas por Hinkelammert, hay que

agregar, no son democráticas, y más bien quienes participan en ellas pronto se

3 Estos autores introdujeron el concepto de la inversión ideológica ya en el siglo XIX, al señalar que el idealismo alemán interpretaba el mundo, pero no podía intentar transformarlo porque comprendía a ese mundo de forma invertida. Es decir, asumiendo o afirmando que los ámbitos ideales son fundadores de la realidad. Feuerbach y Marx buscan darle vuelta al idealismo hegeliano (“que está parado de cabeza”), y crear un pensamiento centrado en las praxis. Adolfo Sánchez Vázquez (1980), comentando la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, explica lo anterior señalando que: “El joven Marx extiende la crítica de Feuerbach a la filosofía política de Hegel y, como fruto de su propia crítica, ve en esta filosofía una especulación o mistificación análoga a la denunciada por Feuerbach. El hombre real que produce el Estado y la Sociedad Civil como objetivaciones suyas, se presenta en Hegel como predicado de un sujeto último (la Idea). A su vez, la Sociedad Civil (es decir, la esfera de los intereses particulares y de las relaciones materiales) aparece como una determinación o un atributo de la Idea (o, más exactamente, del Estado como encarnación de la Idea o esfera del Espíritu, de la razón). En esta transformación de lo condicionante en condicionado reside la mistificación, especulación o inversión características de la filosofía política hegeliana (…) La realidad está presente en su concepción, pero invertida, trastocada; no como sujeto sino como predicado; no como lo real empírico, sino como determinación de la Idea; no como condicionante sino como condicionado. Así entran en la filosofía política de Hegel, con la Sociedad Civil, el comercio, la industria, las relaciones materiales y los conflictos entre los intereses particulares de los individuos y de los grupos sociales o corporaciones” (p.20).

9

deshumanizan, creyendo estar humanizándose. El resultado es la alienación ideológica,

el condenado que ama a su torturador.

Cuanto más se ensalza esta dimensión de la dignidad humana contenida en la

sociedad democrática, más se crea por simple implicación una imagen del mal

que significa ser opositor a las relaciones sociales de producción (…) El opositor

es ahora visto como alguien que se levanta en contra de toda dignidad humana,

un destructor de todo lo humanamente bueno y un enemigo objetivo de la

humanidad. (F. Hinkelammert y H. Mora, 2005 p. 141).

En el mundo GLBTT, se trata de por qué y cómo estas personas y grupos

experimentan, viven, reproducen y desafían, la auto homofobia, y la falta de conciencia

sobre las raíces y el sentido de la discriminación, la exclusión, la persecución. Se siguen

importantes implicaciones para la lucha por la liberación GLBTT. Para los movimientos

sociales GLBTT, se ganaría mucho explorando las operaciones de la inversión ideológica

en sus análisis y propuestas, reivindicaciones y luchas. Personas y grupos GLBTT

obtendrían importantes avances, profundizando la comprensión del sentido de las

existencias políticas, desde sus luchas por la liberación sexual. Permitiría mejorar el conocimiento sobre las situaciones y sobre las posibilidades específicas. Además haría

viable establecer comparaciones y vínculos con otros movimientos que luchan contra

sus exclusiones, discriminaciones y persecuciones.

Inversión ideológica del matrimonio

Sobre el cómo opera la inversión ideológica en los ámbitos de los derechos

humanos de las personas y grupos GLBTT, es el caso de los matrimonios gays lésbicos.

Se han aprobado en algunos países de Europa y Canadá, y estados en Estados Unidos.

También en algunos países latinoamericanos, como Uruguay, Argentina o México, para

citar algunos. En Costa Rica, instituciones como CIPAC4 y el Movimiento Diversidad5

hacen del derecho al matrimonio una de sus principales luchas. Parece haber un

consenso en la clase política del pequeño país centroamericano, sin embargo, de

tendencia conservadora, que estaría dispuesta a otorgar a estos grupos el derecho a

uniones civiles, reservando el matrimonio a la heterosexualidad compulsiva oficial

(Adrienne Rich, 1980).

Algunos países en los que la institución del matrimonio gay lésbico ha sido

aprobada legalmente, tales como España, Dinamarca o Noruega, se han erigido en

modelos a seguir por los movimientos equivalentes en la región latinoamericana. Tanto

4 Centro de Investigación y Promoción para América Central de Derechos Humanos. Es una organización civil, sin fines de lucro, trabaja en la investigación sobre el estado y la promoción de todo tipo de derechos de la población de gays y lesbianas. También trabaja sobre la prevención del SIDA en estas poblaciones. Cf. su página en la red: http://www.cipacdh.org

5 El costarricense Movimiento Diversidad: (…) desarrolla acciones, eventos, campañas, investigaciones e incidencia para promover condiciones de igualdad y mejorar la calidad de vida de los grupos sociales que sufren discriminación especialmente por su orientación sexual e identidad de género orientadas al cumplimiento de los derechos humanos y a la igualdad, con el propósito de contribuir al ejercicio pleno de la ciudadanía de los grupos discriminados. Cf. su página en la red: http://movimientodiversidad.org 10

que, como veremos más adelante, la política brasileña asume explícitamente la

referencia a esos países como modelos. El problema se da en países como Costa Rica,

en los que otras luchas y reivindicaciones aún no se han impulsado, mientras que Brasil,

México o los citados países europeos, ya han desarrollado esas otras luchas GLBTT. En

el país centroamericano no hay fuertes movimientos GBLTT, ni prácticas

heterosexuales sociales inclusivas, ni se han buscado o conseguido derechos civiles de

protección contra la homofobia. Es una particularidad agravante, en tanto el país se

cree y autodefine como líder mundial en derechos humanos El tema del matrimonio se

enmarca en un clima de extrema homofobia y rechazo de derechos humanos a

personas y grupos GLBTT en Costa Rica, pero el interés económico hace que la élite

política esté dispuesta a otorgar derechos de unión civil, como se estudiará en otro

capítulo.

De una vez interesa dejar clara la posición política respecto al derecho al

matrimonio. Es una institución muy cuestionada desde las teorías queer: teorías críticas

y autocríticas de las identidades personales y grupales que se vienen construyendo

sobre todo en las culturas gays. En sociedades con mayores derechos para personas

GLBTT encontramos fuertes críticas a la asimilación que supone el matrimonio, como

institución socio histórica de dominación:

(…) el problema que algunos homosexuales ven en el matrimonio es que les va a

obligar a que tengan una relación estable, y los que no se casen entrarán en el

estereotipo del promiscuo y vicioso marginal: Ferran Pereda, del Col.-letiu Gai

de Barcelona, decía que “es curioso que se nos otorgue el derecho al

matrimonio ahora que se ha constatado que es una institución en crisis y los

únicos que quieren casarse son los gays y los curas. Es una institución obsoleta,

feudal. El matrimonio no deja de ser un espacio de represión”… Respecto a la

cuestión, Marta Estella, presidenta de Lesbianas Feministas de Barcelona,

señaló: -hemos contribuido a crear nuevas formas de relación de las que se

pueda enriquecer la sociedad ¿por qué deberíamos empobrecernos nosotros

con la fórmula heterosexual? (Martínez Vergel, 2005 p. 236).

La inversión ideológica consiste en que los grupos gays obtengan los derechos

que han disfrutado otros grupos (los grupos heterosexuales mayoritarios que

monopolizan las instituciones sociales), y que tradicionalmente se habían negado a los

gays y lesbianas. ¿Gays y lesbianas lucharían, entonces, por ser aceptados en las

instituciones oficiales, intrínsecamente homofóbicas y que por el hecho de aceptar ese

tipo de matrimonio no cambian esa característica anti homosexual, anti lesbiana?

¿Desaparecen la homofobia y la discriminación por esa asimilación institucional

significada en el matrimonio gay lésbico?

En el régimen socio sexual, son los otros, los sectores y personas subordinadas o

excluidas, quienes buscan cambiar las relaciones e instituciones sociales. Ellos

(diferentes, excluidos, oprimidos) protestan, se revuelven y rebelan contra su situación

y la definición de situación que les oprime. Sin embargo, no son ellos quienes tienen

poder para cambiar la suya o cualquiera otra situación. Justamente por eso son otros

(desempoderados). Quienes sí tienen poder, por su parte, (ricos y poderosos) se

11

consideran los justos, Nosotros: los incluidos, los participantes, los que ejercen sus

derechos. Y a lo mejor se sienten muy amenazados si ahora también los y las anti

heterosexuales, los gays y las lesbianas van a tener los mismos derechos que ellos.

Entonces, la obtención del derecho al matrimonio, por parte de gays y

lesbianas, puede entenderse como inversión ideológica, en tanto consiste, en algunos

sentidos fundamentales, en una heterosexualización de lo gay lésbico. Nuevamente,

entonces, la normatividad heterosexista se instala como lo central de unas relaciones

sociales (las gay lésbicas) que, en sus prácticas sexuales, difieren de tal normatividad. Y

las personas gay lésbicas, por su parte, se encontrarán siendo heterosexuales en sus

relaciones sexuales (que no serían heterosexuales por definición). Gays y lesbianas se

unen a los grandes coros universales de los medios de comunicación y las instituciones

oficiales, piden ser asimilados y legitiman la naturalidad y carácter metahistórico del matrimonio heterosexual.

Haciendo una analogía, resulta que solamente tienen derechos quienes se

adapten a la forma heterosexual, de la misma manera que solamente son regímenes

políticos aceptables, aquellos similares a las llamadas democracias occidentales.

La inversión ideológica aparece en una forma más espontánea, entre aquellas

personas homosexuales con fuertes componentes de culpabilidad. En estos casos, la

opresión está muy asumida como algo normal o natural, porque ni siquiera se tiene

conciencia de tener derechos. La homofobia internalizada puede hacernos considerar

como normal una situación en la que se violan muchos derechos como persona

humana6. Tales los numerosos casos de quienes, para ocultar su homosexualidad, se

dedicaron a perseguir a los homosexuales. Por caso, el famoso director y fundador del

Federal Bureau of Investigation (FBI) de Estados Unidos, Edgar J. Hoover, quien

persiguió ferozmente a las personas gays, pero que probablemente era homosexual él

mismo. Efectivamente, como sabemos ahora, Hoover vivió cuatro décadas con su

segundo de a bordo en el FBI (Clyde Tolson), y almorzó, cenó y vacacionó con él

durante todo ese período. Como se preguntaba Neil Miller:

¿Era Hoover un homofóbico o era un homosexual que se odiaba a sí mismo, un

caso clásico de alguien que buscaba desviar la atención de su propia

homosexualidad, señalando la de otros, incluso al punto de destruir vidas y

carreras? La revista One pudo haber estado en la senda correcta en ese artículo

6 Jacobo Schifter, 1998, p.136, explica ampliamente este problema de la homofóbia internalizada: “(…) La homofóbia interiorizada, pues, está formada por dos aspectos: las creencias y las actitudes. Las creencias son todas aquellas ideas que la persona oye sobre la homosexualidad (…) por actitudes, reacciones emocionales depositadas, generalmente en el subconsciente (…) se puede decir que la homofobia interiorizada es el odio contra el gay que éste mismo ha aprendido por vivir en una sociedad hostil.

Muchos de sus componentes están a nivel del subconsciente, o sea, el gay no se percata del odio que lleva guardado (…) la homofobia interiorizada produce dolor y angustia”. Este autor señala varias formas en las que la homofobia interiorizada establece su finalidad: la destrucción de la homosexualidad y por consiguiente del homosexual: odiando a otros gays, destruyendo relaciones gays, exponiendo la homosexualidad, destruyendo organizaciones que apoyan las luchas gays, formando relaciones heterosexuales, malinformando a los gays anónimamente, robando a los gays cuando se les ofrece algún servicio o venta, y, además, promoviendo conflictos entre los gays y las lesbianas.

12

de noviembre de 1955 que tanto perturbara a Hoover y a Tolson, cuando

describía un segmento de la sociedad masculina gay (…) como “los elegantes

que han decidido expresar su hostilidad social siendo más correctos que los

representantes más conspicuos de la cultura dominante (1995, p.357).

La inversión ideológica que aparece en vidas y realidades gays y lésbicas, se

enmarca en la situación humana actual, en la que una especie de tendencia a la

violencia se ha instalado en las dimensiones generales de la civilización occidental.

Según señala el citado Hinkelammert:

Mediante su inversión ideológica, los mismos derechos humanos universales

empujan hacia su propia violación en todas sus dimensiones. Frente al enemigo

de todo lo humano, se suspende toda humanidad. De todo esto resulta una

fuerza inaudita de agresividad, por el hecho de que los máximos valores de la

humanidad se transforman en motivos de violación de esos mismos valores. Los

valores se invierten y alimentan una máquina de matar. Como todo el género

humano está cuestionado, ningún derecho humano debe ser respetado. La

violación de los derechos humanos se transforma entonces en imperativo

categórico de la razón práctica. El amor al prójimo se transforma en razón de la

destrucción del prójimo (F. Hinkelammert & H. Mora, 2005 p.142).

Capitalismo gay

Para profundizar en lo señalado, se puede considerar el caso del ámbito

económico e ideológico de una serie televisiva actual, de la compañía Sony, “Queer eye

for a straight guy” (Ojo queer para un chico buga/heterosexual). En este programa se

busca normalizar a los queer7 (en realidad los gays, pero los productores juegan con la

ambigüedad terminológica; en este libro entenderé “queer” como sinónimo de

“marica”), como tradicionales proveedores de modas y estilos de belleza corporal,

afeminados en varios aspectos y consumados consumistas8. Ese tipo de gay es quien

establece la moda; y la cultura gay oficial es la cultura de los gays ricos, porque establecen los patrones de consumo para el resto de las comunidades gays. También

7 El término inglés “queer” significa rareza, raro y extrañamiento, pero a un nivel coloquial se convierte en un insulto sexual dirigido contra hombres tanto como contra mujeres. A partir de la década de 1980, el término se refiere a una tendencia ideológica y política, individual, de grupos y de colectivos. Mérida (2002) dice que la mayoría de académicos y académicas que trabajan el tema coinciden en que no existe un vocablo equivalente en español, que recoja la mezcla de acepciones, ni que permita su natural transformación lingüística en sustantivo, adjetivo o verbo. Aquí utilizaré este término tal cual, centrando el análisis más bien en sus contenidos, y considerándolo como la reflexión sobre los sucesivos procesos de resistencia y cambio (sexual y psicosocial), adaptándolo a nuestras realidades en la noción de

“marica”. Una amplia explicación sobre lo que representa lo “queer”, la encontramos en Morton (1996).

8 En España se le conoce como “Operación G”. La serie fue creada por David Collins en 2003, y ya ha ganado un premio Emmy. El show se basa en “(…) y juega con el estereotipo de que los hombres gays

son superiores en asuntos de moda, estilo, acicalamiento personal, diseño de interiores y cultura. En cada episodio, el equipo de cinco hombres gay, conocidos colectivamente como “los cinco fabulosos”, llevan a cabo un “mejoramiento” de una persona, generalmente un hombre heterosexual, rehaciéndole

su guardarropía, redecorando su vivienda, y ofreciéndose consejos sobre cuidado personal, estilo de vida, y comida”.

13

en importante medida para los mercados de hombres heterosexuales. Ser gay es un

privilegio en términos consumistas: se es gay en tanto se consume de cierta manera,

ciertos objetos y bienes. La sexualidad y la economía mercantil están directamente

relacionadas en el capitalismo, especialmente en su etapa de globalización, en la que

los dueños del capital y del poder político, buscan mercantilizar todas las relaciones sociales y todos los estilos de vida y de cultura9.

En este caso, esa relación es fundamental para la alienación de los gays, como

centro de la normalización que les propone el capitalismo neoliberal globalizado. El

ejemplo de este programa televisivo de Estados Unidos y que se difunde por toda

América Latina en televisión por cable, es presentar al gay como maestro en materia de

consumo suntuario, se convierte en el juez canónico de la belleza masculina. Los

heterosexuales que reciben sus consejos de belleza y de estilo de vida son los llamados

“metrosexuales”. Aquellos costosos y refinados gustos de consumo de los gays, se

transfieren al menos sofisticado contexto de los mercados normales, heterosexuales,

incorporando valores del cuidado y re-significando la belleza masculina, para ahora

experimentar la metrosexualidad.

Irrupción del conocimiento GLBTT: el dilema epistemológico

En muchas dimensiones, el conocimiento dominante o prevaleciente en algún

contexto ha resultado en excesos y daños, ya que se le supone y asume como único y

perfecto. Tal es el caso con los conocimientos científicos durante la modernidad

eurocéntrica, que desplazaron todo otro tipo de conocimiento incomprensible para

una racionalidad cartesiana10. Otros tipos de conocimientos (tradicionales, no

eurocéntricos, irracionales o perversos) fueron desplazados y eliminados. El criterio

para establecer la superioridad del pensamiento científico europeo sobre todos los

demás fueron sus consecuencias prácticas: la verdad y la memoria están del lado de

quienes conquistan, imperan y dominan en el planeta. Ese pensamiento, en la

dimensión económica del capitalismo es la racionalidad desmedida, del afán de lucro y

del consecuente crecimiento económico perpetuo11.

9 Para una explicación más amplia de la mercantilización de la realidad y la vida véase Hinkelammert y Mora, 2005. Sin embargo sobre el contexto y discurso de globalización, las críticas y las teorías de los colapsos mundiales – (Saxe Fernández 2005, p 52)- y las teorías del decrecimiento, nos presentan otros escenarios donde cada vez es menos determinante el comercio, las comunicaciones, las finanzas internacionales y más relevante la violencia militar (capitalismo de guerra).

10 Según mencionaba Horkheimer ya viejo (en 1959), el racionalismo moderno “(…) se desprendió de la teología y en lugar de la fe en el orden sobrenatural planteó la tarea de determinar las condiciones humanas de acuerdo con la comprensión racional” (Horkheimer, 1966 p.22).

11 Ese crecimiento económico perpetuo conduce a un colapso mundial, según Eduardo Saxe Fernández,

2005: “Crecer indefinida y permanentemente, eliminando la oposición social o natural, es regla básica de supervivencia de esa civilización. Una civilización cristiana –excluyente de toda otra religión- y que se organiza en una economía política capitalista –excluyente de toda otra economía política. En el siglo XXI, el capitalismo equivale para el planeta y la humanidad a un cáncer en metástasis, que por su necesidad de crecimiento ataca y destruye al ser que le da origen –pero que no constituye su sentido, aunque su ideología que la humanidad y la naturaleza están al cuidado suyo” ( p.26).

14

Sin embargo, ahora nuestros pensamientos posmodernos ya no pueden tener la

pretensión (moderna) de excluir otros pensamientos, y tampoco podemos seguir

suponiendo que todas las consecuencias del pensamiento preferido serán siempre

beneficiosas. Los pensamientos posmodernos críticos12 incluyen esta consideración de

la adecuada medida humana (evadir exclusividad y excesividad) de los conocimientos.

Es a partir de los contextos específicos, socio históricos y culturales, de personas,

grupos y movimientos sociales, que se hace necesaria esa nueva construcción del

conocimiento. Así entonces, los derechos humanos de las personas y grupos GLBTT

pueden comprenderse en sus especificidades y sentidos, empleando las perspectivas

del pensamiento crítico actual, en algunas de sus versiones posmodernas. Como señala

De Souza Santos:

La teoría crítica posmoderna parte del supuesto de que el conocimiento es

siempre conocimiento contextualizado en las condiciones que lo hacen posible y

de que solo puede avanzar en la medida en que transforma en sentido

progresista esas condiciones. Por esto, el conocimiento-emancipación se

conquista asumiendo las consecuencias de su impacto. De ahí que sea un

conocimiento prudente, finito, que mantiene la escala de las acciones, tanto

como fuera posible, al mismo nivel de la escala de las consecuencias. (De Souza