Historia de los Judíos en España desde los Tiempos de su Establecimiento hasta Principios del Prsesente Siglo by Adolfo de Castro - HTML preview

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HISTORIA

DE LOS

JUDIOS EN ESPAÑA,

desde los tiempos de su establecimiento hasta principios

del presente siglo.

OBRA ESCRITA

E ILUSTRADA CON VARIOS DOCUMENTOS RARISIMOS

POR D. ADOLFO DE CASTRO.

«En

los

primeros

años

del

reinado

de

los

muy

católicos

esposos,

tan

empinada

era

la

herejía

que

los

letrados

estaban

en

punto

de

predicar

la

ley

de

Moyses,

é

los simples no podían encobrir ser judios.»

Andres Bernaldez.

CÁDIZ.

Imprenta, librería y litografía de la Revista Médica.

á cargo de D. Vicente Caruana,

plaza de la Constitucion n. 11.

1847.

Resumen del libro primero.

Libro primero.

Resumen del libro segundo.

Libro segundo.

Resumen del libro tercero.

Libro Tercero.

Resumen del libro cuarto.

Libro cuarto.

Epilogo.

Advertencia.

RESUMEN

del libro primero.

INTRODUCCION.—Fabuloso establecimiento de los judios en España entiempos de Nabucodonosor.—Carta apócrifa que se dice enviada porla sinagoga de Toledo á Jerusalen, oponiéndose á la muerte deJesucristo.—Patrañas que nacieron de esta ficcion.—Verdaderoestablecimiento de los judíos en la penínsulahispánica.—

Disposicion contra ellos por los padres del ConcilioEliberitano.—Venida de los godos á España.—Libertad que en ellatenian los judíos, mientras estos fueron arrianos.—ConviérteseRecaredo al catolicismo.—Decreto del Concilio III de Toledo contralos judíos.—Persecucion de estos en tiempos del reiSisebuto.—

Decretos de los Concilios Toledanos en los reinados deChintila, Recesvinto i Ejica.—Fabulosa proteccion que se dice dadapor el rei Witiza á los judíos.—

Conciértanse los judíos de Españacon los de Africa para que los árabes entren á reducir laPenínsula.—Venida de estos i batalla del Guadalete donde perece laflor de la nobleza goda.—Ayudan los judíos en sus empresas á losárabes.—Guarnecen las principales ciudades que estosconquistaban.—Cobran su perdida libertad.

LIBRO PRIMERO.

Mi intento es tratar de la varia i casi siempre trágica suerte de losjudíos en España: historia llena no de ilustres vencimientos, señaladasproezas i altos fines, sino de calamidades, conflictos, persecuciones,motines de la plebe, robos, incendios, destierros,

muertes

á

fuego

enpúblicos

cadalsos,

infamias

de

linajes,

encarcelamientos, oprobios iotros rigorosisimos castigos.

En ella mostraré cuan fuera de toda razon han caminado aquellosescritores que, corrompiendo la verdad, tuvieron i aun tienen á losantiguos judíos españoles por hombres tan solo dados á la usura i áesconder en las entrañas de la tierra el fruto de sus trabajos,comercios i grangerías; puesto que á ellos debe España grandesadelantamientos en la medicina, en la filosofía, en las matemáticas i enla náutica. Los reyes los consultaban en las mas arduas materias deestado, i acometian, con el favor de sus consejos i dinero, las masdificultosas, las mayores i las mas arriesgadas empresas.

Mostraré además el yerro i grande, sobre injusticia, que cometieron losReyes Católicos al ordenar su estrañamiento de los reinos de España,sustentando mi opinion con las apretadisimas razones de estado que paraun hecho tan importante se oponian, i lo sin fruto i aprovechamiento queson las persecuciones, castigos i otros rigores en materias religiosas;pues los monarcas bien podrán regir con las leyes de la fuerza loscuerpos de sus vasallos; pero no podrán sujetar los ánimos, porque masfácil cosa seria poner antes frenos á los vientos, i hacer que volviesenatrás las corrientes de los rios.

Escribo esta historia sin pasion, ni artificio, como de cosas que nadame tocan. Ni soi judío, ni vengo de judaizantes. Solo es mi propósitosustentar la verdad: lei á que debe caminar ajustado todo historiador; iella no puede peligrar en mi pluma, porque no acostumbro ver con ojosapasionados lo que está lejano de mis opiniones.

Algunos escritores han hecho mencion de los sucesos prósperos i adversosde los judíos españoles, i no han faltado escelentes ingenios paratratar de los tiempos de su espulsion; pero casi todos no han cortadosus relaciones á la medida de la verdad, asi por el miedo á los ReyesCatólicos, mientras vivian, como, despues de muertos, por el odio quebebieron en los pechos de sus madres contra todo lo perteneciente á lanación judáica.

De esta suerte hombres en sangre ilustres, i tenidos en la prudencia porcuerdos, en la virtud por únicos, i en las ciencias por maestros, sedejaban arrebatar de la corriente de mil locuras i desvarios, i llegabaná un punto de estremada ceguedad, causando un daño irremediable á lahistoria i á las letras. Por donde se ve que no son bastantes losestudios, no el claro ingenio, no las ciencias para formar la sabiduríaen el hombre, sino sacar el entendimiento de las cárceles en que estáaprisionado desde la niñez, limpio de la corrupcion i del veneno quebebió en las doctrinas del vulgo, i en la ignorancia de sus padres imaestros.

Las noticias que tenemos del establecimiento de los judíos en Españaestán inficionadas de muchos i grandes errores; puesto que hombresdoctisimos i tenidos en la historia por veraces, dieron fe á consejas dela ruda i baja plebe, i á documentos fingidos ó por el interés, ó por unvano deseo de ver acreditados con ellos sus patrañas.

Cuentan algunos escritores que Nabucodonosor, rei de Babilonia, despuesde haber allanado los muros de la soberbia Jerusalen i puesto encautividad al pueblo israelita, prosiguió sus victoriosas empresas,destruyendo á Tiro i Egipto, i los lugares situados en las riberasafricanas. Despues para tomar venganza i satisfaccion de los feniciospor haber dado socorro á los de Tiro, cuando él los apretaba con unporfiado cerco, entró en las tierras de España, sujetó á sus habitadoresi dejó en ellas gran número de judíos que caminaban con su ejército: loscuales echaron los fundamentos de Toledo, Sevilla i otras antiquisimasciudades. Tertuliano, Eusebio Cesariense, San Clemente Alejandrino ialgunos autores mas, tratan á la larga de las conquistas i navegacioneshechas por Nabuco, así en la Libia, como en toda Asia hasta Armenia, ininguno habla de la venida i toma á sangre i fuego de la penínsulahispánica. I, aunque pudieran traerse razones i argumentos tanverosímiles, que fueran parte para mostrar claramente que ganó á fuerzade armas i brazos estas tierras, hai mayores para creer que con suejército no vinieron judíos. Sabido es el odio i perpétua desconformidadque habia entre estos i los asirios, especialmente por la religion,segun el testimonio del grave i auténtico historiador Flavio Josefo.Entre ellos andaban enajenados los ánimos con ciego rencor i enemiga:los unos por verse puestos en esclavitud i miseria: los otros porrecibir continuamente i á la sorda daños de los mismos que tenianoprimidos en pesado cautiverio. Es caso, por tanto, imposible de creerque Nabucodonosor para la jornada atrevidisima de Africa i Españatrajese en compañía de su ejército, á tan temibles i molestos enemigos;í aun mas, que dejase en manos de ellos las tierras que con la sangre,sudor i trabajos de sus vasallos habia adquirido.

Otros historiadores afirman que vinieron judíos á España con su capitanPirro en este tiempo, i que poblaron en dos partes: una llamada Toledo iotra Lucina ó Lucena. Pero todas estas noticias van separadas de laverdad muchas leguas de camino. La cierta i mas acreditada es que losque escaparon de la muerte en la toma de Jerusalen fueron llevados encadenas á Babilonia. Así se lee en el libro de los Reyes i en elParalipomenon.

Los que han querido dar por cierto el establecimiento de los judíos enEspaña, despues de su conquista por las armas de Nabucodonosor, afirmanque estos tenian en las mas principales ciudades de la penínsulahispánica sinagogas, de quienes era cabeza i primada la de Toledo.Cuentan además, que cuando empezaba Jesucristo su predicacion enJerusalen, como determinasen los escribas i fariseos perderlo i tuviesensiempre la costumbre de consultar con todas las sinagogas del universoen los asuntos mas dificultosos, para pedirles su parecer iconsentimiento, enviaron á la archisinagoga de Toledo cartas de lospríncipes i sacerdotes con un tal Samuel, su mensajero. Juntáronse losjudíos de Toledo en concilio, i en nombre de las demás sinagogas deEspaña, de las cuales tenian poderes, respondieron, despues de haberdado oidos tambien á la lectura de las cartas de un tal Eleázarosacerdote suyo i varón de santa vida, que llamado de sus negocios habiatomado el camino de Jerusalen, i era testigo i aficionado á la vida ihechos milagrosos de Jesus. La respuesta era una contradiccion de losjudíos españoles para que los de Jerusalen no quitasen la vida áJesucristo. Dicen que fué hallada despues en Toledo, cuando don AlonsoVI sacó del poder de moros esta ciudad; que estaba escrita en lenguahebrea, i traducida luego en la arábiga, de órden de un sabio rei moroque tenia por nombre Galifre: que mandó aquel monarca volverla en lacastellana de aquel tiempo; i que hasta el año de 1494 se conservaba enlos archivos toledanos: de los cuales fué arrebatada por los judíosespulsos de España.

Esta patraña, que yo la tengo por tal, está acreditada por muchos i muibuenos escritores, engañados por el forjador de semejante documento,tales como don Frai Prudencio Sandoval[1], Arias Montano[2], el doctorJuan de Vergara[3], el doctor Francisco Pisa[4], Frai Juan de Pineda[5],Quintana Dueñas[6], Rodrigo Caro[7],

Tamayo de Vargas[8], Francisco dePadilla[9], don José de Pellicer[10], don Diego de Castejon[11],Rodrigo Mendez de Silva[12] i otros muchos que por no caer en prolijidadremite al silencio mi pluma. Para honra de las letras españolas nocallaré que la han reputado por apócrifa varios autores insignes, talescomo el marqués de Mondejar, el sapientisimo Nicolás Antonio i otrosescelentes críticos. Dice la carta así, traducida, segun quierenhacernos creer, en la lengua i en los tiempos de don Alonso VI.

« Leví, archisinagogo, et Samuel, et Josef, homes bonos de el Aljama deToledo, á Eleazar, muid gran Sacerdote, é á Samuel Canut y Anás, yCaiphás, homes bonos del Aljama de la tierra Santa, salud en el Dios deIsrael.

Azarias voso home, maeso en ley, nos adujo las cartas que vos nosembiabades, por las cuales nos faciades saber como pasaba lafacienda de el profeta Nazaret, que diz que facie muchas señas.Coló por esta vila[13], non ha mucho, un cierto Samuel, fil deAmasias et fabló nusco[14], et recontó muchas bondades deste home,que dizque es home humildoso é manso é fabla con los laceriados:que faz á todos bien, é que faciendo á él mal, él non fas mal áninguen; é que es home fuerte con superbos é homes malos, é que vosmalamente teniades enemiga con ele, por cuanto en faz él descubriavosos pecados: ca por cuanto facia esto, le aviades mala voluntad,é perquirimos[15] de este home, en que año ó mes ó dia avianascido, é que nos dijese, fallamos que el dia de sua natividadefueron vistos en estas partes tres soles, que muelle á muelle[16]se ficieron soldemente[17] un sol; é cuemo[18] nosos padres cataronesta seña, armados dijeron que cedo[19] el Mesías nasceria, é quepor ventura era ya nascido. Catad, hermanos, si ha ya venido é nonlo hayais acatado. Rellataba tambien el susodicho home que el suopai[20] le recontaba que ciertos magos, homes de mucha sapiencia,en la sua natividade legaron á tierra santa, perquiriendo el logardonde el niño santo era nascido, é que Herodes voso rei, seasmó[21] é depositó junto á homes sabios de sua vila, et perquiriódonde nasceria el infante, por quien perquirian magos é lerespondieron: En Betlem de Judá, segun que Micheas de Perginoprofetó, é que dijeron aqueles magos que una estrella de granclaridad de lueñe[22] adujo á tierra santa. Catad non sea esta laprofecía: Cantaran reyes é andaran en claridad de la suanatividade. Otro sí catad non persigades al que foradestenudos[23] mucho honrar é recibir de bon talante, mais facer loque tuviereis por bien aguisado[24]. Nos vos decimos que nin porconsejo, nin por noso alvedrío venirémos en consentimiento de lasua morte; cá si nos esto ficiésemos, logo seria nusco la profecíaque diz: Congregaranse de consuno contra el Señor é contra suMesías. E damos vos este consejo, magüera sodes homes de mutasapenza, que tengades grande afincamiento[25] sobre tamañafacienda; porque el Dios de Israel, enojado con vusco[26] nosdestruirá casa segunda de voso segundo templo, cá sepades ciertocedo ha de ser destruido, é por esta razon nosos antepasados quesalieron de captiverio de Babilonia, siendo suo capitane Pirro, queenvió rey Ciro, é adujo nusco muitas riquezas que tolló deBabilonia el año de sesenta y nueve de captividade, é fueronrecuidos[27] en Toledo de gentiles que y[28] moraban, é edificaronuna grande Aljama, é non quisieron volver á Jerusalen otravegada[29]. De Toledo, catorce dias de el mes Nizan, era del Césardiez y ocho, y de Augusto Octaviano setenta y uno.»

Las razones en que sustento mi parecer de que es pura ficcion esta cartason no existir en tiempos de la muerte de Jesucristo judios en España,en lo inverosímil i estraño de la consulta de los de Jerusalen á todoslos que estaban esparcidos por el orbe; i por último afirmar cuantostienen por verdadero este papel, que fué traducido en el idioma español,cuando la conquista de Toledo por don Alonso VI: edad en que todos losdocumentos se escribian en el latino. A mas que la traduccion de estacarta se encuentra fingida con la mas estraña ignorancia i la masinsolente desvergüenza literaria; porque está escrita en un lenguajebárbaro, confusa mezcla de lengua castellana antigua con moderna, i conun poco de portuguesa i gallega.

No hai linaje alguno de duda en que debió su formacion al propósito dequerer que los judíos pareciesen menos aborrecibles á los ojos delvulgo, i aun de los nobles; i de mitigar tambien las cruelisimaspersecuciones que en tiempos modernos sufrian por el tribunal del SantoOficio. Este pensamiento me han sugerido varios autores que afirman quelos descendientes de aquellos judios de la sinagoga de Toledo quecontradijeron la muerte de Jesus, merecian ser premiados i tenidos porbuenos.

El Padre frai Juan de Pineda en su Monarquía eclesiástica, escribe losiguiente:—«Los judíos que en Toledo vivieron, no se hallaron enJerusalen en tiempo de la pasion de nuestro Redentor, ni consintieron enella. Siendo esto así, se pueden preciar del mejor linaje del mundo,porque la nobleza de la sangre depende de las escelencias personales dela parentela, juntamente con privilegios i honras, concedidas de lospríncipes. I los fundadores de la casa de Israel, Abraan, Isaac yJacob, fueron eminentisimos hombres, honrados de Dios, sobre cuantos enel mundo nacieron. Luego los judíos que probaren no haber consentido enla muerte del Redentor (por la cual perdieron su hidalguía) y que habiancreido en él como lo hizo Nicodemus y Gamaliel, y otros algunos, sinduda estos serian del mejor linaje del mundo y los que de ellosdescendiesen.»

El Padre Quintana Dueñas en su Singularia, obra póstuma, se alarga masen referir los merecimientos de todos aquellos que mostraron venir delos judíos que se opusieron á la muerte de Jesus; pues dice que deberíanser honrados con entrar en las órdenes militares i con alcanzardignidades eclesiásticas. Por ser sus palabras curiosisimas, las pongoaquí, trasladadas de la lengua latina en que fueron escritas.—«Portanto no dejaré de notar que si alguno probare descender de los hebreosque de ningun modo dieron su consentimiento para la muerte de Cristo, yconstare que la contradijo, y que despues de publicada la ley de Graciano cayó otra vez en el judaismo, podria ser admitido en las órdenes ydignidades eclesiásticas; y no solo en las religiones, sino en lasmilitares: en las cuales por estatutos, está prohibida la entrada ácuantos descienden de linajes de judíos[30]. »

Nada tendria de estraño que, despues que estos fueron espulsados deEspaña, los que quedaron ocultos con el nombre de cristianos por haberrecibido forzadamente el agua del bautismo, viendo el envilecimiento enque estaban tenidos los que venian de conversos, fingiesen ese documentoi esparciesen esas noticias para levantar su estirpe, lisonjeando deeste modo los afectos del vulgo, de los hombres doctos, i aun de susmismos perseguidores i enemigos.

Por las palabras de estos autores se viene en conocimiento de cuán flacai ciega es la razon humana, i cuán fácilmente tuerce i lleva lacondicion de los mortales á odiar lo mas amado, i á amar lo masaborrecido. Porque, como los pareceres de los hombres están casi siempreregidos por la fuerza de las pasiones, tienen mas mudanzas que el mar óque la luna, i del mismo modo que arrojan en el polvo todo lo que nocamina ajustado á sus opiniones; ponen sobre las estrellas cuanto vieneá conformarse con su natural i condicion. Así los que aborrecian á todosaquellos que observaban la lei de Moisés, i negaban á los que descendiande ellos la entrada en las dignidades eclesiásticas i en las órdenesmilitares, ya querian abrirles franca puerta, solamente por una ficcionque era agradable á sus ojos. ¡Tanto puede una noticia que traigaconsigo apariencias de verdad, i que alcance la ventura de seracreditada por personas ilustres en la sangre, insignes en los hechos idoctas en los escritos!

De haber dado fe á la carta, por la cual se decia que los hebreosespañoles, i particularmente los del reino de Toledo, aunque fueronvivamente solicitados por los de Jerusalen, no quisieron prestar su votoi consentimiento en la muerte de Cristo, se levantaron otras patrañasque consiguieron ser recibidas con igual fortuna. Una de ellas fueasegurar que en el año 33 enviaron los judíos á Jerusalen dosmensajeros a quienes llamaban Atanasio i José para que hiciesen unaprotestacion de palabra, no solo en nombre de los de Toledo, sino ennombre de los de toda España, para embarazar los intentos de losescribas i fariseos. Otra es afirmar que despues de crucificado Cristo,envió la archisinagoga de Toledo segunda legacía á Jerusalen con cartaspara María Santisima i S. Pedro, con el fin de que doctrinasen á susmensajeros en la fe de Cristo: las cuales fueron llevadas por S.Indalecio i Eufrasio. Entonces dicen que Eleázaro, cuya dignidad eratener la presidencia de la sinagoga i gente española en Sion, escribió álos de Toledo, dándoles noticia de cómo habia muerto Jesus por lasmaquinaciones de Anás i Caifás, i como venia á predicar la lei de Graciaen España un varon santo llamado Jacobo, hijo del Zebedeo.

En el falso cronicon impreso como obra de Juliano, arcipreste de SantaJusta, se pone la siguiente carta que, aunque apócrifa, va traducida dela lengua latina en castellana, i puesta en este lugar paradivertimiento de los curiosos.

Carta de Eleázaro á la sinagoga de Toledo.

« Eleazar, archisinagogo ó presidente de la Synagoga i genteespañola en Jerusalen, i los ancianos de su consejo, á Levíarchisinagogo toledano, y á los ancianos Samuel i Josef, salud enel Dios de Israel.

Sabed, hermanos mios, que predica en esta ciudad de Jerusalen unvaron justo llamado Jesus Nazareno: el cual obra muchasmaravillas, resucita muertos, sana leprosos, da vista á ciegos,pies á cojos, libre uso de miembros á paralíticos. Es hombrebienhechor de todos, humilde, benigno, misericordioso, grave ihermoso mas que los hijos de los hombres, agradable en laspalabras, poderoso en las obras, i en todas sus acciones aventaja álos demás hombres: venéranlo muchos por Mesías. Juan, hijo deZacarías, varon santo, nos lo manifestó con el dedo diciendo: Estees el Cordero de Dios.

Nosotros no habemos querido consentir en sumuerte, que le maquinaron Anás i Caifás i los príncipes de lossacerdotes: i así os intimamos que ni vosotros ni los que de lasdoce tribus habitais en España deis consentimiento á tan sacrílegaaccion. Acordaos cuando Amán, no solo á nuestros antepasados sino áotros muchos hebreos esparcidos por varias provincias, mandó quitarla vida en el afrentoso suplicio de la horca, i que al fin Diosdispuso de él que fuese colgado en la que tenia preparada paranuestro padre Mardoqueo. Nuestros padres tuvieron cartas deArtaxerxes, i por ellas luego al punto conocieron que en brevisimotiempo se habian de cumplir las hebdómadas de Daniel en que eljusto ó habia sido muerto ó habria de morir. Haced tambien memoriade que nuestros padres fueron avisados de Daniel, cuando estuvo enBabilonia, de donde por su órden i disposicion vinieron á España, iles profetizó la muerte de el Justo, por cuya causa habia de serdesolado el templo de Jerusalen, i que Jeremías i otros profetassienten mal de los judíos que permanecian en Jerusalen, noqueriendo bajar á Ejipto con el mismo Jeremías; pero de los judíosbuenos enviados por Dios á España, hablan bien. En fin, os ruego sillegaren con cartas judíos de Jerusalen, que irán brevemente paraEspaña, que no los recibais; i si acaso los recibiéreis, sea tansolo á Jacobo hijo del Zebedeo, varon bueno, i discípulo de Cristocrucificado, que (como dicen los discípulos) ya ha resucitado.Recibidlo con agrado, i á los demás discípulos de los Apóstoles.Dios os guarde. En Jerusalen á cinco dias del mes de Nizan.»

Con esta carta apócrifa se alargan muchos escritores hasta referir otraspatrañas i sucesos tan estraños, que por no manchar mi historia con larelacion de mas errores, locuras i desvaríos, paso en silencio.

I viniendo á lo que anda mas acreditado en las plumas de doctos varones,digo que los israelitas en tiempos de la dominacion romana en España,tenian poquisimas noticias de las tierras i cosas occidentales; porquecomo no habitaban en las riberas del mar, ni hacian navegaciones de unaparte á otra para vender sus mercaderías, ni se fatigaban en peregrinarpor el mundo para ver nuevas regiones, nuevas gentes i nuevascostumbres, tan solo conocian los reinos que lindaban con los suyos, asípor la vecindad como por las guerras i cruelisimas discordias que losvarios intereses entre unos i otros levantaban.

Cuando tuvieron noticia de los hechos de los romanos i que estos habianhallado en el corazon de España tantas i tan grandes minas de oro iplata, les enviaron mensajeros con el parabien de sus victorias ipróspera fortuna, i juntamente para hacer amistades con pueblos tanvalerosos. No vinieron á España, sino fueron derechamente á Roma,llevando cartas de favor para todos los reyes de Asia i Europa quetenian tierras en el camino por donde iban á pasar para cumplir suembajada. I aunque en esta ocasion hicieron amistades los judíos conRoma, no hai memoria de que alguno de ellos quedase á vivir en la ciudaddominadora del orbe. Así lo afirman Flavio Josefo i Justino.

Tampoco viajaban en aquella edad á Grecia, nacion que les era tancercana; pues no hai escritor de ella que haga memoria de los hechos delos hebreos.

Cuando el gran Pompeyo, por las disensiones de Aristóbolo é Hircano,tomó á Jerusalen é hizo tributaria á Judea (63 años antes del nacimientode Cristo), pasaron algunos israelitas á Roma; i muchos mas fueronllevados luego por Gabinio i Craso: de donde nació haber tantos enaquella ciudad, i de que sirviesen á Pompeyo en las guerras que sustentócontra Julio César.

El Emperador Augusto los favoreció grandemente; pues les dió permisopara vivir en barrio separado de Roma á la otra banda del Tiber, que fuéel primer asiento que ellos tuvieron en Europa. Pero, como usasen mal deesta licencia, en tiempos de Tiberio César salieron espulsados de laciudad, i de ellos levantaron los cónsules cuatro mil soldados paraenviar á Cerdeña. I los que por su religion ó por otras causas senegaron á entrar en la milicia, contradiciendo las órdenes rigorosasdel emperador, fueron castigados con la muerte.

No hai memoria de que viviesen en aquella edad judíos en las tierras deEspaña.

Estrabon, que al hablar de cuanto se habian estendido por elorbe, desciende á referir en particular las provincias en que yahabitaban, nada dice de la española. El rei Agripa tampoco en la cartaque escribió al emperador Cayo Caligula, intercediendo por los hebreos;i eso que en ella hace puntualisima mencion de todos los lugares, dedonde ellos se habian hecho vecinos.

Cuando se derramaron por todo el mundo, i consiguientemente vinieron ápoblar en España, fue en el año 70 de la era cristiana, despues de ladestruccion de Jerusalen por el emperador Tito, hijo de Vespasiano: i enella no levantaron ciudades, ni les dieron nombres, como sin fundamentoaseguran algunos. Venian como vencidos para recibir socorro: no parafabricar murallas. En las ciudades donde eran admitidos, vivieron muchosaños mezclados con los naturales i demás vecinos; i despues que con sutrabajo adquirieron la posesion de riquezas, formaron barrios separadospara vivir con mas comodidad i tener mas libremente congregaciones ensus sinagogas. Por lo comun los judíos que pasaron á España perdieron sulengua i se acomodaron facilisimamente á hablar en la de la tierra, iesta es la razon, segun el doctor Bernardo Alderete, porque se nospegaron tan pocos vocablos de la hebrea, que sin duda fueran mas, siellos la hubieran conservado con el uso i con trasmitirla á susdescendientes i á los moradores de las ciudades, en donde vivian.

No pasó mucho tiempo sin que la paz de los judíos fuese turbada.Congregados los obispos el año 303 en el Concilio Eliberitanoprohibieron la comunicacion i tratos i contratos con ellos en loposible, por cuanto intentaban con vivisimas i apretadas instanciasllevar gente á la lei de Moisés. Además fulminaron anatemas contra todosaquellos que comieran en compañía de israelitas, i contra los quepermitieran que estos bendijesen los frutos que de sí arrojaban lastierras de los cristianos.

Algunos creen ver en estos cánones la prueba i grande del escesivonúmero de judíos que habia entonces en España; pero yo encuentro otramayor para llevar la opinion contraria, en las leyes de los visogodos,cuya recopilacion vulgarmente es llamada Fuero Juzgo. En ellas se leela division que de la Peninsula hicieron, tomando dos partes para sí losgodos, i dando una á los romanos: nombre con que conocian á losespañoles de aquel tiempo. Dice así una de las citadas leyes, vuelta enlengua castellana: «El departimiento que es fecho de las tierras dellosmontes entre los godos é los romanos, en ninguna manera debe serquebrantado; pues que pudiere ser probado. Nin los romanos non debentomar nin demandar nada de las dos partes de los godos, nin los godos dela tercia parte de los romanos.» Por donde se ve cuan pocos eran losjudíos que habitaban en España, cuando en este repartimiento para nadase les nombra: silencio que no se advertiria si hubieran sido muchos ennúmero.

I no traten los de la opinion contraria de desvanecer este argumento condecir que los godos mirarian con sumo desprecio i desden á los hebreos,i que, teniéndolos en poco crédito, ¿cómo habian de repartirles tierraspara que con trabajo i constancia solicitasen sus frutos, i con sucomercio pudiesen pasar mas cómodamente la vida?

porque son razonesfáciles de echar por el suelo, como fundadas sobre flacos cimientos.

Las bárbaras gentes del Norte salieron por pura ambicion de sus casas, ipor pura valentia se hicieron señores de las ajenas. Todas las fuerzasque intentaban vanamente atajarles el paso, duraban ante ellas lo queun pequeño torbellino de polvo ante un viento recio é impetuoso. Pararetener la usurpacion de las tierras i dominios conquistados usaban delbuen gobierno: con el cual levantaban á las nubes su poderío, fundándoloen la verdadera obediencia i en el amor de los naturales, no en odioscrueles i vanos intereses, que aunque por algunos años conserven enapariencia los imperios acaban en destruirlos, i son como aquella piedraque está en los cimientos de un viejo edificio, i que se va gastandopoco á poco. No demuestra su estrago, hasta que ha desmoronado i hechovenir á tierra la fábrica que sustentaba, i eso, cuando ni las manos nila industria, ni la diligencia bastan á poner estorbos á su ruina.

Por tanto, como los godos no eran arrastrados en sus acciones por laintolerancia católica, sino por el deseo de la buena conservacion de susconquistas, no habrian dejado caer en olvido á los hebreos á la hora dehacer el repartimiento de España, si estos hubieran vivido en grannúmero por las ciudades.

Es cierto que los reinados de los godos fueron llenos de fraternosodios, i todo género de insultos i calamidades. Ellos como gente bárbarai rústica estaban dominados por la fuerza de las pasiones, iespecialmente por la ambicion, de suerte que con furiosa prestezaejecutaban

cuantas

maldades

les

sugerian

sus

entendimientos

desbocados.Desposeian los vasallos á los reyes quitándoles los tronos i las vidascon la violencia del veneno ó de la espada, i no solo vasallos, sino loshermanos á los hermanos, i aun los padres á los hijos. ¡Tanto puede laambicion de reinar, i mucho mas estando esta junta al endurecimiento delos corazones, á la ferocidad de los ánimos i á la ignorancia de lasvirtudes! Pero en esta edad en que tanto se habian remontado losdelitos, i hasta aquellos que mas ofendian a la naturaleza, eran pocoslos daños que recibian los españoles. Como subyugados i sin fuerzas parasacudir de sus hombros el yugo que los oprimia, i al propio tiempomantenidos en buen gobierno, nunca tomaban partido en los bandos que selevantaban para arrebatar el trono á la persona que en anteriorestumultos habia recibido del ejército i la plebe la dignidad real. Entregodos eran solo estas discordias i semejantes á las de dos fieras quedespues de darse favor para conseguir una presa, i despues deconseguirla riñen furiosamente con propósito cada cual de hacerla suya.

Desde que Ataulfo entró con poderosa hueste á sangre i fuego en lapenínsula hispánica reduciéndola prestamente i casi sin contradiccion ásu obediencia (lo cual, segun congeturas mas ó menos verosimiles,acaeció en el año de 415, hasta que Recaredo I.º comenzó á reinar en elde 586, abrazando la religion católica i detestando el arrianismo)vivieron los judíos en paz i en incesante comercio con godos iespañoles.

Ni eran despreciados, ni oprimidos.

Recaredo, despues de abjurar las doctrinas de Arrio i atraer gran númerode los de su parcialidad al catolicismo, fué quien abrió la puerta á laspersecuciones contra el pueblo hebreo. En el Concilio celebrado enToledo el año de 589 se determinó que los judíos no ejerciesen públicosoficios: que no tuviesen mancebas cristianas, ni siervos cristianos: ique los hijos de estos, engendrados en cautividad, fuesen dados porlibres, i llevados á la religion católica con el agua del bautismo.

Mucho alaba S. Gregorio al rey Recaredo por no haberse dejado cegar dela codicia, cuando los judíos le ofrecieron una gran suma de dineros,con tal que derogase estas leyes: las cuales, segun dicen, fueronordenadas con propósito de impedir que ellos sedujesen á la lei deMoisés á los hombres i mujeres que tenian en sus casas por esclavos.

Yo no pongo duda en que entonces tratarian de ganar los ánimos de muchaspersonas para hacerlas entrar en su religion, daño que quisieronestorbar los padres del Concilio; pero tampoco la pongo en que talesprovidencias fueron contrarias á atajar el vuelo que iba tomando enEspaña el judaismo. Ya en este tiempo eran los hebreos muchos en númeroy poderosos por sus riquezas, i así el verse oprimidos i ultrajados dióocasion para que empezasen á turbar con inquietudes i desobediencias elreino.

Cerrar quiso la puerta á tantos males el rei Sisebuto, varon áquien nos pintan grande en el ánimo, esforzado en la guerra, justicieroen la paz, compasivo siempre, i sobre todo gran celador de la religioncristiana, por lo cual, como tambien su mucha piedad no le permitiesetener vasallos no católicos, mandó desterrar de España á todos losjudíos que no quisieron recibir el agua del bautismo. Huyeron muchos áFrancia por no apartarse de su lei; pero los que, por conservar sushaciendas i domicilios, se quedaron, que fueron unos treinta mil,viéndose compelidos con tormentos i otros rigorosisimos castigos, i ámas, amenazados con la muerte, se bautizaron, quedando judíos en elcorazon, aunque cristianos en el nombre, como despues lo dijeron lossucesos. Muchas i mui graves i justisimas censuras han caido sobre esterei, por tan atroces é inhumanos hechos. San Isidoro, varon nada devotoá las costumbres de los israelitas, disculpa el celo del rei, llamándolobueno i encaminado á la razón i á la justicia; pero reprueba los mediosde que se sirvió; pues dice que deberia haber entrado en losentendimientos de los judíos la verdad de la fe cristiana, no por lafuerza, el miedo i el poderio, sino por los halagos i por la enseñanza.

La causa de haber perseguido tan obstinada i cruelmente á los hebreos elrei Sisebuto, segun aseguran buenos autores, fue una carta de Heraclio:emperador que habiéndose dado á la astrologia judiciaria i á querer pormedio de artes supersticiosas entender todo lo por venir, llegó áhacerse gran agorero i amigo de pronósticos; i sabiendo por uno de estosque habia de ser destronado i violentamente muerto por gentescircuncidadas, imaginó estorbar su destronamiento i muerte con traer defuerza ó de grado á la religion cristiana á todos los judíos que vivianen sus tierras; i no solo á estos sino á los demás que vivian derramadospor el orbe; empresa para la cual incitó á todos los reyes sus amigos óaliados.

No hai cosa que se oponga á creer que esta fue la ocasion de laspersecuciones de los judíos por Sisebuto en España, i luego porDagoberto, rei de Francia en sus tierras i señoríos; pero antes de lostiempos del emperador Heraclio, i de sus agüeros i pronósticos, ya habiacomenzado Recaredo á oprimir i vejar estas gentes; por donde juzgo quemas que por ajenas persuasiones, se rigió aquel monarca godo por unarazon de estado para embarazar los males que ocasionaban al cristianismola demasiada libertad con que vivian en sus reinos los hebreos.

No pasó mucho tiempo sin que conociera Sisebuto el poco provecho quehabian conseguido sus disposiciones. Vió que se aumentaban los daños quepadecian sus dominios por constreñir a los judíos á cristianarse; i comobárbaro é ignorante, en vez de atribuirlos á error suyo en elegir losmedios para atajarlos, determinó otras providencias si no iguales encrueldad, aun mas crueles que las anteriores. Esto por una parte: porotra, que las quejas de los judíos llegarian á sus oidos, como lleganlas de todos los vasallos á los reyes. Por mui grandes que sean,debilitadas. I así resolvió con acuerdo de los obispos i magnates en lasCórtes i Concilio de Toledo el año 633, que se obligase á los que habianrecibido el agua del bautismo á observar la religion cristiana: que nopudiesen educar á sus hijos menores, sino que estos fuesen confiados ácristianos viejos; i últimamente que les estaba desde aquel momentovedado el tratar con todos los que aun no hubiesen venido á la fe, bajola pena de esclavitud perpétua.

Además conminaron los padres delConcilio con escomunion á cuantos fuesen en contrario; puesto que losjudios ganaban los ánimos en su favor, no solo de los poderosos, sino dealgunos obispos i sacerdotes, así por medio de las relaciones de amistadque su industria i comercio les facilitaban, como por sus riquezas:llaves con que en los tiempos mas calamitosos solian cerrar las puertasde sus desdichas.

Satisfecho no quedó Sisebuto con tantas i tanestrechas órdenes; i así con el fin de oprimir mas á los hebreos conversos, dispuso por las leyes 12, 13 i 14 del Fuero Juzgo, títuloIV, que no comprasen siervos cristianos, i que no obligasen á los quetenian á circuncidarse i judaizar; i á mas les imponia la obligacion demanumitirlos conforme al Derecho Romano.

Estraño parecerá sin duda á los ojos de algunos que despues de tantaspersecuciones porfiasen aun los judíos no solamente en su lei, sino encomunicarla á otros, con el propósito de hacerla vulgar en España. Peropor lo dicho se vendrá en conocimiento de que estos hombres habianllegado á un punto de estremada opresion, i á la mas baja i miserablesuerte, i que se veian precisados á mitigarla ó darle fin, só pena dequedar en ella, i aun en peor todo lo restante de su vida. Malográronseen flor sus esperanzas; porque las leyes rigorosas contra los hebreos serenovaron i aumentaron en las Córtes i Concilios de Toledo el año de638 uno de los del reinado de Chintila.

El rei Flavio Recesvinto tambien quiso poner la mano en el remedio delos males que por los judíos ocultos con las apariencias de cristianoscontinuamente i á la sorda, se recibian en las tierras de sus dominios;pero en esta empresa no quiso caminar por nueva senda, sino seguir laspisadas de sus predecesores. En el Concilio celebrado en Toledo el añode 655 pidió á los prelados que con gran diligencia proveyesen la formade cerrar el paso á los israelitas en los desmanes que á pesar de tantasleyes i castigos diariamente cometian. Ellos en esto, conociendo lo malvistos que eran por el rei, i temerosos como gente esperimentada, quenada favorable podian esperar de sus contrarios, dirigieron cartas áRecesvinto (las cuales se leen en el Fuero Juzgo), donde declararonhaber con obstinacion perseverado en judaizar; pero que ahora se volvianverdaderamente cristianos, i que no guardarian ningunas ceremonias de sulei, para mostrar con claridad lo apartado que estaban ya de suserrores.

Esta franca declaracion solo sirvió de embarazar que se hiciesen en losjudíos mas castigos i crueldades, i así toda la saña del Concilio contraellos se redujo á la renovacion de las antiguas leyes, i encomendar álos jueces que con el mayor cuidado les diesen cumplimiento. Pero todofué en vano. Ellos persistieron en su lei, i en trasmitirla á otros, ilos reyes i los obispos i los magnates en no separarse del errado itrabajoso camino que habian tomado para alcanzar el desarraigamiento deljudaismo en España.

En los Concilios i Córtes celebrados en Toledo por los años de 656 i 681volvieron á renovar las leyes i aumentarlas con otras. El rei Ejica enel celebrado tambien en Toledo por el año de 693 pidió á los preladosque dispusiesen los médios de tener bien ataviados los templos i bienreparadas, ornadas i servidas las iglesias pequeñas; pues con gravedolor de su mucha piedad habia llegado á sus oidos cuánta i cuán grandemofa hacian de ellas los judíos diciendo: quitáronnos buenas sinagogas,i tienen tales templos! Tambien pidió que se les vedase ir á negociaral catablo: voz, segun Ambrosio de Morales, de orígen griego, i quepor cierto rodeo quiere significar el puerto en el idioma castellano.Dicen que esta providencia fué dirigida á meter en codicia á loscristianos de dedicarse al comercio i contratacion en las ciudadesmarítimas de Levante: donde surgian naves cargadas de toda suerte demercaderías venidas de los reinos estraños: las cuales eran compradasprimeramente por los hebreos, los únicos ó los mas que traficabanentonces en España; puesto que la mayor parte de los godos, i muchisimosespañoles, ya unidos á ellos por los vínculos de parentesco i amistad,solo se ocupaban en envolver el reino en guerras civiles, i en elegir ien destronar reyes.

Las medicinas que se aplicaban á los males mas parecian estragos idestrucciones, que remedios. Veíanse los judíos tenidos en las leyes porlibres; pero tratados por los hombres con la misma dureza que si fueranesclavos; i no solo como esclavos, sino peor que los mas dañinos iferoces animales. Los hijos que nacian de sus siervos les eran quitadosdesde el punto de nacer, cuando los cristianos conservaban los de lossuyos en la propia esclavitud que tenian sus padres. Pretender loscargos públicos les era vedado: las alas para comerciar libremente lesfueron cortadas: los llevaron por fuerza á una religion, no conforme ála que aprendieron en su niñez: prohibiéronles la abstinencia demanjares, no permitidos por sus leyes hasta entonces, i ya repugnadospor la falta de costumbre. Sus hijos, cuando llegaban á la edad desiete años, perdian, ya que no el amor, los regalos i caricias maternas;pues les eran arrebatados para que recibiesen educacion en la ley deCristo; pero no de personas ligadas á ellos por los vínculos de lasangre ó de la amistad. ¿Qué habian de enseñarles sino desprecio iaborrecimiento á aquellos que les dieron la vida? Sus quejas no eranescuchadas, ¿qué digo escuchadas? ni aun permitidas. Para desagraviarlosen los ultrajes que de toda suerte de gentes recibian, se levantabanmontes de dificultades, i para castigarlos en las faltas mas pequeñas,se presentaban á los jueces precipicios i derrumbaderos en dondearrojarlos con mayor facilidad. Vivian sin tener confianza en las leyespresentes, i temerosos siempre de las futuras; porque todas se ordenabancon el propósito de hacerles mas bajo i miserable su estado. Hablar conuna persona, no reputada por verdadero cristiano, les traia la pérdidade su libertad i una perpétua esclavitud. Sus mujeres, sus hijos i sushaciendas todos estaban sujetos á la codicia i al odio de susperseguidores. Las leyes favorables á ellos se daban para juzgarlos alolvido, i las adversas se interpretaban en el sentido que les eran masperjudiciales. A cualquier punto donde volvian los ojos no encontrabanmas que enemigos. Los facinerosos los robaban sin temor i vergüenza icon entera libertad; porque ¿quién habia de prestarles socorro en suspeligros, cuando los magistrados les negaban en sus causas la justicia?Y así vivian, sin tener facultades para gobernar en lo licito sushaciendas, sus casas, sus hijos i sus mujeres. Ellas temiendoconstantemente por la libertad i por la vida de sus maridos, i ambospasando sin sus hijos en la mayor amargura los dias de la juventud, iesperando sin el calor i abrigo de ellos otras mayores amarguras paralos dias de la vejez: menospreciadas las leyes, recibiendo diariamenteinsultos i agravios, sin haber quien los castigase, i sin podervengarlos con sus propias manos: perseguidos así por los reyes, por losobispos i por los magnates, como por los plebeyos: esperimentando losmismos rigores i aun mas que los esclavos: padeciendo todo el peso deuna adversa fortuna i sin esperar los beneficios de una próspera: nohallando oidos para sus quejas, favor para sus riesgos, alivio para susmales, consuelo para sus aflicciones, piedad para sus infelicidades, ireparo i enmienda para sus daños; i por último viéndose en todo tiempo ilugar i por todo linaje de gentes, tratados con opresion, con desprecio,con odio i hasta con vilipendio.

Para sacudir del cuello el intolerable yugo que los oprimia, urdieronlos judíos una conspiracion con propósito de dar muerte al rei Ejica i átodos los magnates i prelados que no les eran afectos, i de alzarse conel señorío de las tierras españolas: empresa que iban á poner enejecucion con ayuda de sus hermanos los que estaban avecindados en lasciudades africanas. Sin embargo de las precauciones que ellos tomarianpara que su secreto no fuese público hasta la hora conveniente, llegaroná oidos del rei las tramas que tan en su daño maquinaban; i así en el17.º Concilio i último de los celebrados en Toledo, dió la nueva de casotan grave i de tanta importancia á los prelados i caballeros del reinoque estaban juntos en Córtes, declarando todo lo que por manifiestosindicios i por la confesion de algunos conjurados habia descubierto, queera reducido á haberse carteado los judíos españoles con los de Africacon el fin de concertar el modo de levantarse contra los cristianos idestruirlos. No se embarazaron mucho los ánimos de estos al escuchartales maquinaciones: antes bien resolvieron que los judíos complicadosen tamaña traicion fuesen castigados con la pena de esclavitud perpétuapara ellos, para sus mujeres i para sus hijos, con la pérdida de susbienes i con ser esparcidos por todo el reino, poniendo de esta suerteentre unos i otros tierra por medio, i dejándolos en tan bajo imiserable estado que nada pudiesen ejecutar en ofensa del rei, ni de loscristianos.

Grandes fueron las violencias i crueldades que se cometieron en daño delos judíos por los que tenian obligacion de desempeñar tan rigorosasórdenes. Estos obraban á su entero albedrío en dar por cómplices en latraicion á cuantos querian: estos confiscaban los bienes sin tener losoidos abiertos á los descargos que pudieran traer en su defensa losacusados; i estos en fin encaminaban todos sus pasos, llevando por guia,cuando no el odio á los hebreos, la codicia de apoderarse de sus bienes.

Creen algunos que estas persecuciones contra los judíos se mitigaron enel reinado de Witiza: monarca á quien nos pintan los escritores de sutiempo como un dechado de virtudes, i los de siglos mas cercanos alnuestro como un monstruo de todo linaje de maldades. No es mi propósitoalabar ni deprimir la memoria de este rei. Sobrados vituperios de ellase leen en nuestros historiadores, i escelente defensa de sus hechos enuna obrita del célebre escritor, Gloria de España, don Gregorio Mayansi Ciscar, que corre en manos de los hombres doctos, llevando por títuloestas palabras El Rey Witiza defendido.

El arzobispo don Rodrigo en su historia latina de las cosas de Españadice que este monarca:—«Habiendo violado los privilegios de lasIglesias, restituyó á los judíos i los honró mas que á las Iglesias conprivilegios de mayor inmunidad.» Lo mismo afirma Ambrosio de Morales icon él Juan de Mariana i otros no menos graves autores de los que hantratado de historias españolas. Ningun escritor godo habla cosa algunade esta proteccion á los judios dada por el rei Witiza. Isidoro, obispode Badajoz, llamado por esta causa el Pacense, loando las virtudes i loshechos notables de semejante monarca, dice que despues de la muerte desu padre Ejica, no bien comenzó á regir á los habitadores de España, sinsujecion á persona alguna, hizo público un olvido general de los delitosde que habian sido acusados en el anterior reinado varios magnates, itras de restituirles sus bienes injustamente confiscados, les concediópermiso, no solo para volver á la Península, sino tambien para residiren su córte, i hasta en palacio cerca de su persona.

Quien primero difundió la noticia de que el rei Witiza ordenó la vueltaá España de los judíos ausentes i perseguidos, i que les dió varios igrandes privilegios i exenciones, fué don Lucas obispo de Tuy, por mediodel cronicon que compuso en el año de 1235, i esto hizo, no siguiendo elparecer de ningun autor godo, sino llevando sin duda por norte en sucamino consejas de la plebe ó falsas relaciones de escritores arábigos,y dando ocasion al arzobispo don Rodrigo i á don Alonso el Sabio paraque fundados en su autoridad estampasen semejante patraña en lasnarraciones de los sucesos habidos en la Península, hasta los tiempos enque vivieron.

Cosa fuera de duda es que los judíos españoles durante el largo reinadode Witiza fueron mantenidos en el mas intolerable cautiverio, i que noadelantaron el menor paso en el propósito de terminar la rigorosisimaopresion i la vileza en que habian sido puestos por otros monarcas. Perono pasó mucho tiempo sin que se levantasen sus esperanzas del centro dela tierra en donde estuvieron por espacio de tantos años escondidas. Elrei Rodrigo con haber ocupado el trono en daño de los hijos de Witiza,sin ser electo por el pueblo i recibiendo solamente de las manos delSenado la investidura regia contra toda razon, lei i derecho, dióocasion de que el reino se dividiese en bandos i que los judíos viesenen ellos cerca el momento de romper las puertas por donde habian desalir de la amarga cautividad en que vivian.

Tales parcialidades fueron unas chispas que bastaron á encender el ánimode ellos, i á alentarlos de tal suerte á la libertad i á la venganza,que comenzaron á trazar el modo de abrasar i destruir á sus opresores.De la misma suerte que un rio, á quien ponen compuertas para que noanegue los campos, i él volviendo con mayor impetu que primero, lasrompe i se arroja mas violentamente sobre ellos, causando mas estragos idestrucciones, así los oprimidos hebreos habiendo malogrado por tantas itan repetidas veces la accion de quebrantar sus cadenas, hallaron porfin el modo de vengarse de sus enemigos, demostrando claramente á losreyes i á los que tienen á su cargo la gobernacion de grandes estados,que hai males que necesitan por lo comun blandos remedios, i que muchasveces la violencia de la cura i las inhumanas operaciones, no hacen masque solaparlos repentinamente i por mayor ó menor espacio de tiempo, sinque sirvan de estorbos para que vuelvan á fatigar el cuerpo con masfuria, i ocasionen en él mas agudos, mas graves i mas peligrososdolores, i aun la muerte.

Cuando los gobernantes imaginan que para conseguir sus designios todo eslícito, aunque sea contra todo órden, toda lei i toda costumbre, illevan sus decretos puestos en la punta de la espada, los pueblos,dejándose vencer de la necesidad, se rinden á la violencia de las armas,guardando siempre en sus corazones el deseo de sacudir el yugo i el devengar su cautiverio. Este fuego aunque esté encubierto no necesita paralevantarse mas que un soplo del aire, i así los pueblos en sus motínes órebeliones, i mas cuando han sido sin causa oprimidos, siguen los peoresejemplos, i se valen tambien de los peores, de los mas atrevidos, de losmas sangrientos i de los mas feroces medios.

Yo no digo que los judíos que conspiraron contra la vida de reyes, icontra el estado de quien eran vasallos, fuesen dejados sin castigo;pero hai ocasiones en que la sobra de rigor se convierte en falta decordura. Nunca se conocen los buenos i diestros pilotos en la bonanza,sino cuando el bajel es arrebatado por las furiosas olas, viéndose en unpunto empujado hasta las nubes, i derribado á los abismos del mar, i áriesgo de ser hecho pedazos contra las rocas. Sentencia es de grandespolíticos que aquel de quien todos temen está obligado para laconservacion de su vida i de su imperio á temer de todos.

Hasta ahora la mayor parte de los historiadores, al tratar de la pérdidade España la han atribuido á unos deshonestos amores del rei Rodrigo conla hija del conde don Julian, vengados por este, incitando á los árabesá la conquista de la Península, i dándoles todo el favor que pudo, asicon sus parientes i allegados como con sus amigos i los de suparcialidad. Otros la atribuyen á la cólera divina, ofendida por haberquebrantado Rodrigo las puertas de una cueva encantada que estaba cercade Toledo en una de las bandas del caudaloso Tajo. Pero uno i otrosuceso no son mas que novelerias; pues no tienen otro fundamento que lashablillas i consejas del vulgo, i los cantarcillos populares i romances,inventados por moros i cristianos con el fin de entretener laociosidad.

Lo indudable es que los hijos de Witiza, i otros nobles ofendidos de lausurpacion del trono godo hecha por Rodrigo, de la crueldad de sugobierno i de su mal vivir, pasaron á Africa, con propósito de solicitarvivamente de Muza la entrada de tropas árabes en España. Dió oidos á susrazones este atrevidisimo i famoso guerrero; mas antes de empeñar

supalabra

i

su

gente

en

esta

empresa,

comenzó

á

hacer

secretasaveriguaciones por medio de los judíos que estaban avecindados enAfrica, i que continuamente se carteaban con los españoles. Estosrespondieron que España estaba sin fuerzas i vigor, dividido el reino enparcialidades, desmantelados los castillos, ofendidos muchos nobles porel tiránico yugo del monarca, este dado á los vicios, los plebeyosoprimidos de la miseria, los tesoros exhaustos por haber sustentadotantas i tan largas guerras civiles, el mar sin bajeles, la tierra sintropas, i falta en fin de los dos nervios principales que mantienen todoel cuerpo de los estados: la agricultura i el comercio. Ofrecierontambien los judíos ayudar en cuanto pudiesen á la toma de España,siempre que les fuese permitido, despues de la victoria, vivir ellos,sus mujeres i sus hijos en la lei de Moisés, i que no los turbasen niafligiesen con castigos i otros rigores.

Esta respuesta encendió el ánimo de Muza, i lo alentó á conseguir presatan fácil; i así, habida licencia del Califa, ordenó que el caudilloTaric con escogida caballería desembarcase en las opuestas costasandaluces, para reconocer la tierra. Con quinientos caballeros árabes ien cuatro barcos grandes pasó el estrecho de Hércules, i aportófelizmente á las marinas españolas. Corriéronlas los muslimes, tomandoalgunos ganados i gentes, sin que nadie les saliese al encuentro. Conesta presa i buen suceso tornó Taric con sus caballeros á Tánjer, endonde fué bien recibido. Levantó entonces Muza un poderoso ejército i lopuso á las órdenes del mismo caudillo. Pasaron estas tropas el estrechoi saltaron en la tierra donde hoi está Algeciras. Intentaron losespañoles cerrarles i defenderles vanamente el paso, pues tras deligeras escaramuzas, pusiéronse en huida. Taric mandó quemar sus navespara quitar á su ejército la seguridad de salvarse de la muerte, si conalgun revés lo castigaba la fortuna: accion que fué imitada nueve siglosdespues, en la conquista de los reinos de Nueva España, por el famosocapitan Hernan Cortés, i que tan alabada ha sido por los historiadoresde aquella empresa.

El caudillo español que habia hecho rostro á los árabes llamábaseTadmir: el cual escribió al rei diciéndole la llegada de aquellas gentesde la parte de Africa, lo que trabajó cuando se vió acometido deimproviso por ellas, para defenderles la entrada: que tuvo que ceder ála muchedumbre: que acampaban en la tierra i que comenzaban á hacercorrerías: que enviase en socorro suyo toda la gente que pudieseallegar: i por último que la necesidad i el aprieto eran tales, que siel mismo rei no entraba en campaña con todas las fuerzas de su reinoseria inevitable su pérdida.

Alborotóse Rodrigo con la nueva, i juntando á los de su consejo i á losprincipales caballeros que residian en su córte i cerca de su persona,les habló en estos términos:—«Gentes feroces, venidas de Africa, hanentrado en nuestras tierras, talando los campos, tomando los ganados icautivando las personas. Los que les han hecho rostro han sido disipadoscon la misma presteza que el águila suele desbaratar una bandada depalomas. Aprestad las armas i los caballos, empuñad los áceros, volemosal campo de los árabes, atrepellemos sus escuadrones i hagamos en elloshorrible i espantosa matanza. I si la fortuna mira con agradable irisueño semblante á los enemigos i nos arrebata los laureles de lavictoria, morirémos matando. Vosotros sois los descendientes de aquellosgodos terror de Roma: vosotros sois los descendientes de aquellos godosespanto i admiracion del orbe: vosotros en fin sois la flor i la gloriade España. Corred, corred: no permitais con la tardanza que su Dios lesdé ayuda: el nuestro nos puso las armas en los brazos i la constancia enlos corazones. Libres somos i libres serémos, aunque nos amenacen losárabes con cadenas, porque nuestro esfuerzo va á arrancarlas de susmanos para luego oprimir con ellas sus indómitas cervices. Pero, siestorba nuestros intentos la fortuna, antes que esclavos de los árabes,mírenos muertos el mundo, i antes que muertos ó vencidos, démosle otrasmuestras del valor que heredamos, del aliento que tenemos i del podercon que nos resistimos.»

Levantó Rodrigo un ejército de noventa mil hombres i con ellos llegó álos campos de Xerez. Toda la nobleza de su reino se habia apercibidopara hallarse en esta jornada.

Unos iban armados de lorigas i deperpuntes: otros solamente de lanzas, escudos i espadas: otros conarcos, saetas i hondas: otros con hachas, mazas i guadañas cortantes.Los caudillos árabes juntaron la caballería que andaba desmandada icorriendo la tierra. Ordenados los escuadrones, les dirigió Taric unaplática semejante á esta:—«¡Oh muslimes! ¿veis ese poderoso ejércitobajo cuyos pies tiembla la tierra, i que hace resonar los aires con elcrujido de las armas, con el estruendo de las trompas i atambores, i conlos alaridos con que se anima á la pelea? ¿Veis cuan mayor es en númeroal de nosotros? Pues bien, volved los ojos á la otra parte, ¿qué mirais?un mar que nos negará campo abierto á la huida, si con un infeliz revésnos maltratare la fortuna. En esta parte no esperemos amparo ni abrigosino la muerte; i si solo fuere la muerte, acostumbrados estais áesperarla con pié firme i con sereno rostro; pero con ella nos espera lainfamia. Volved los ojos á la otra parte. Si moris á manos de eseejército, será con honor i con gloria. Si lo desbaratais, esas tierras icuantas riquezas halleis en ellas serán de vosotros. Dios i nuestroarrojo pueden salvarnos solamente.

En uno i otro tengo mi confianza.Acordaos de las pasadas victorias con que honrásteis á nuestra patria iá vuestro nombre. No con torpe é inconsiderado miedo desvanezcais lo quetanta fatiga ha costado, i no deis ocasion á que duden los enemigos sifuimos nosotros aquellos muslimes, famosos en la tierra por su singularesfuerzo i constancia en las batallas, i á quienes tanta valerosa nacionha inclinado la cerviz para sufrir las cadenas que les pongamos.»

Acometiéronse los dos ejércitos con enemigo furor, no bien apareció enel Oriente la mañana, i durante todo aquel dia, mantúvose dudosa lavictoria. La noche con sus sombras separó á los contrarios, é hizosuspender el encarnizado enojo i matanza.

Salido el sol, acompañado derayos, embistiéronse nuevamente; pero con la misma fortuna: ni favorableni adversa para ambos ejércitos. Al tercero dia de la espantosarefriega, viendo Taric que en los muslimes iba cayendo el valor,alzándose en los estribos i dando á su caballo aliento, soltó la voz áestas razones: «Esforzados muslimes, siempre vencedores, nunca vencidos;¿qué ciego furor os guia á dejar el campo i la victoria, por el godoenemigo? ¿Dónde está vuestro arrojo? ¿dónde vuestras pasadas glorias?¿dónde la constancia? Seguidme pues. En poder de ese ejército estánuestra honra. Saquémosla de sus manos i mueran cuantos lo componen álas nuestras. No es razon que haya quien diga al mundo, que pudo mas envuestros corazones el torpe miedo que la memoria de las heróicas hazañasque consiguieron vuestros abuelos, i de las que nos han hecho tanfamosos i tan temidos, tan respetados i tan potentes.» I dando riendas ásu feroz caballo, se entró en el ejército godo, atropellando é hiriendoá cuantos intentaban vanamente cerrarle el paso.

Embistieron con igual ánimo los muslimes á los que casi tenian por suyala victoria.