Historia de Teruel by Don Cosme Blasco - HTML preview

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Sacramento. Fue trasladado a la silla episcopal de Teruel y tomóposesión de ella en 25 de Setiembre de 1596, y la gobernó por espacio dediez y ocho años, aclamándosele universalmente con el tierno títulode—Padre de los pobres. Dio perfección a la obra de la casa episcopal,y en sus días y a costa suya fueron levantadas las naves laterales de laCatedral, la cual conserva también otras memorias de su liberalidad,como son: el terno negro de terciopelo bordado en oro, un palio de tisúy cenefa de terciopelo carmesí, y el verjado y sillería del coro: fundóun Colegio en la Universidad de Alcalá de Henares para estudiantesteólogos de Aragón, con dotación de mil escudos anuales: en Daroea seconstruyó a sus espensas una capilla y capellanía, cuyo patronato es dela casa del Marqués de Villalba.

En el año 1612 celebró Sínodo en Teruely en él se formaron constituciones muy importantes para el servicio deDios y provecho de los fieles: después de haber gobernado diez y sieteaños la Iglesia de Teruel, fue promovido a la de Tarazona en Abril de1614, continuando los ejemplos de humildad y caridad con los pobres: enlos años 1614 y 1615 asistió al Concilio provincial de Zaragoza, endonde hizo brillar su celo y doctrina. Murió en 28 de Noviembre de 1631y fue sepultado en su capilla de Daroca.

5. D. Tomás Cortés: natural de Huesca, Canónigo de aquella Iglesia;del Obispado de Jaca fue trasladado al de Teruel, y tomó posesión deesta Silla en 5 de Noviembre de 1614; gobernó este Obispado con muchaprudencia y paz en medio de algunas discordias que ocurrieron entre lospueblos: murió en Huesca el 9 de Diciembre de 1624 y fue sepultado en elpresbiterio de la Iglesia de San Lorenzo en la que había fundado unpriorato y raciones.

6. D. Fernando Valdés y Llano, natural de Cangas de Tineo, delObispado de Oviedo en el Principado de Asturias; fue inquisidor deBarcelona, Salamanca y Toledo; electo Obispo de Teruel, entró en estaciudad el 13 de Diciembre de 1625. En Octubre de 1627 celebró Sínododiocesano: en 1632 fue trasladado al Obispado de Leon. De allí pasó alArzobispado de Granada, y a instancia del Conde Duque de Olivares, lenombró S. M. para Presidente del Consejo de Castilla, y en el desempeñode este honorífico empleo, murió.

7. D. Pedro Apaolaza, hijo de Moyuela, pueblo del partido de Belchiteen la provincia de Zaragoza; nació en 13 de Julio de 1567,

siguió

sucarrera

literaria

en

la

Universidad

Cesaraugustana, donde fue graduadode Maestro en Artes y de Doctor en Sagrada Teología: siendo Beneficiadode la Iglesia de su pueblo, pasó a Rector de la Iglesia de Santa Cruz deZaragoza, y después de la de Torres los Negros, lugar del Arzobispado.En sus curatos dio los mayores ejemplos de celo y piedad; su virtud yliteratura hiciéronle digno de la Abadía de San Victorian en 1612, concuyo carácter fue diputado del Reino de Aragón en 1620, y luego fueelegido Obispo de Barbastro y tomó posesión en 19 de Noviembre de 1622,en que fue trasladado a la Silla de Teruel, habiendo renunciado anteslos Obispados de Orihuela, Lérida y Mallorca: en 18 de Agosto de 1635 ydespués de gobernar su Obispado por espacio de diez años, fue promovidoa la Metropolitana de Zaragoza de la que tomó posesión en 1.º de Marzode 1635: en todos los Obispados manifestó el caudal de su doctrina, sucelo en la reforma de costumbres, e hizo brillar su paciencia en algunaspersecuciones que padeció; su humildad se insinuaba en su trato que sellevaba tras de sí el respeto y la admiración de las gentes; en susfrecuentes visitas diocesanas dejó decretos muy edificantes y empleó susrentas en el socorro de los pobres; cincuenta de estos asistieron enTeruel a su mesa el día y octava de su cumple-años el primer año de suObispado en la misma ciudad: dejó fundaciones piadosas en la Iglesia desu patria; renovó la capilla de N.ª S.ª de la Blanca en la Metropolitanadel Salvador de Zaragoza; dotó las cátedras de Filosofía y Teología ensu Universidad; dio a conocer su literatura en los dos tomos queescribió con el título de Mensa Eucharistica paraneticis excursionibusillustrata, y en otras diferentes obras y sermones que se hallanimpresos: su oratoria sagrada es digna de compararse con la de losSantos Padres de la Iglesia y sus sermones eran tan frecuentes que enocasión de haber enfermado de gravedad en Teruel el orador cuaresmero,predicó él en días alternados, llamando tanto la atención que laCatedral el día de sermon llenábase de oyentes de la población y defuera, que se disputaban la entrada por colocarse donde poder oírlemejor: otra vez en la Iglesia del Hospital de Zaragoza faltó también elorador de cuaresma a consecuencia de haber tenido que salir de la ciudadpor muerte de su madre y una hermana; con este motivo el ilustradopaisano y Obispo de que hablamos, predicó todos los días con el mayorfruto, siendo la admiración de todos los zaragozanos, quienes leregalaron un precioso terno: también los teruelanos le hicieron regalode un anillo de muchísimo valor, pero él pidió permiso para venderlo ysu producto fue repartido entre los mendigos, quienes le dieron elhonroso dictado de El Obispo de los pobres. Desempeñó su ministerioapostólico con gloria inmortal, y murió en olor de santidad en Zaragozaen 25 de Junio de 1643: fue depositado su cadáver en dicha capilla delSalvador y al año siguiente trasladado a la Iglesia de Moyuela.

8. D. Juan Cebrian, natural de Perales, pueblo de la provincia deTeruel; su familia noble es conocida con el título del Condado deFuenclara: entró religioso mercenario en el convento del Olivar dondeprofesó solemnemente y cultivó su talento en los estudios literarios,logrando todos los grados del Orden hasta el Magisterio general de lamisma electo en Toledo en 1617.

Noticiosa la Córte de sus virtudes ysaber, el rey D. Felipe IV, le nombró Obispo de Albarracin, cuya Iglesiagobernó desde 1632

hasta el 12 de Febrero de 1635, que fue promovido ala silla episcopal de Teruel, de la que tomó posesión en 31 de Agostodel mismo año, y la gobernó hasta el 21 de Junio de 1644, que fuenombrado Arzobispo de Zaragoza: la presencia del rey, y las públicasaclamaciones de la nobleza, el clero y el pueblo, hicieron solemnísimasu entrada en aquella ciudad, acompañándole desde su convento de SanLázaro hasta la Iglesia. El Rey le nombró de su Consejo de EstadoEmbajador y para acompañar a la reina D.ª Mariana de Austria que venía acasarse con el rey. Desempeñó la comisión de conducir el cadáver delPríncipe D. Baltasar al sepulcro del Escorial, con la mayormagnificencia. El mismo Rey le dio el nombramiento de Capitán general deAragón. Sus virtudes pastorales fueron de acuerdo con su política y sevio su caridad en el socorro de los enfermos en la peste del año 1651, ysus limosnas con los pobres fueron estraordinarias: como obras debidas asu piedad citaremos la renovación de su convento del Olivar, lafundación del Colegio de San Pedro Nolasco para los estudios de losreligiosos de la provincia, y el convento de Capuchinas de Zaragozadébele toda su perfección: casi en vísperas de perder para siempre lasalud, marchó a Juslibol, pueblo cercano a Zaragoza y construyó de subolsillo varias casas sobre cuyas puertas se lee el nombre de sufundador: murió en el mismo pueblo el día 27 de Diciembre de 1662,dejando dispuesto que su corazón se llevase a su Iglesia de Perales y sucadáver fuera enterrado en la Iglesia de las Capuchinas.

9. D. Domingo Abad y Huerta, natural de Cubél, provincia de Zaragoza;fue inquisidor de Barcelona donde sufrió mucho por su fidelidad en losdías de las turbaciones de aquel Principado, pero el Rey Felipe IV lepremió nombrándole Obispo de Teruel, de que tomó posesión en 19 deSetiembre de 1644: los breves días de su pontificado privaron a estaIglesia de las esperanzas que concibió en los ensayos de su celo por lapaz y felicidad de los teruelanos: murió al año y medio de su residenciaen 16 de Mayo de 1646: su cuerpo fue enterrado al lado derecho delPresbiterio de la Catedral, quedó heredera y enriquecida con suspreciosos pontificales.

10. D. Diego de Chueca, hijo de Calcena, villa de la diócesis deZaragoza, en cuya ciudad hizo su carrera literaria, obtuvo el grado deTeología, desempeñó cátedra de la facultad y consiguió la CanongíaMagistral de la Iglesia metropolitana donde frecuentemente predicó lapalabra divina con mucho fruto y edificación: el Rey Felipe IV lenombró Obispo de Barbastro y luego de Teruel, donde tomó posesión en 5de Setiembre de 1647, verificando su entrada en la ciudad el día 29 delpróximo mes: celebró Sínodo diocesano en 1657 y en él se arreglarontodas las cosas pertenecientes al buen gobierno de la Catedral, de lasparroquias de la ciudad y las de las aldeas, tanto en sus rentas como ensus funciones eclesiásticas. De acuerdo con el Cabildo procuró ladotación competente de la renta de la fábrica de la Iglesia Catedral ycontribuyó para ello anualmente con sumas considerables de sus rentas,gastando también en equipar de ornamentos la sacristía mayor. En susdías se hizo la fundación del convento de Monjas descalzas de SantaTeresa, en cuya fábrica gastó mas de 40,000 escudos, y al regreso de suprimera diputación del Reino se trajo de Zaragoza, en 1660, las Madresfundadoras que salieron del convento de aquella ciudad, conocido con elnombre de su fundador Diego Fecét, con el vulgar de las Fecetas,debiéndose a su piedad este virtuoso establecimiento, que desde entoncesha estado sujeto a la jurisdicción de los Obispos: murió en Zaragoza el18 de Junio de 1672.

11. D. Diego Antonio Francés, hijo de Zaragoza, estudió jurisprudenciaen su Universidad, fue Arcipreste de Daroca, dignidad de la Iglesiametropolitana, luego Obispo de Barbastro y después de Teruel: tomóposesión en 18 de Mayo de 1673, y en 22 de Junio siguiente pasó aTarazona.

12. D. Andrés Aznar, natural de Zaragoza, religioso agustino, Obispode Jaca, y luego de Teruel, del que tomó posesión en 17

de Julio de1674, y haciendo la visita de la diócesis murió en Bueña en 5 de Mayo de1682.

13. D. Gerónimo Zolivera, nació en Barbastro, electo Obispo de Teruel,tomó posesión en 20 de Abril de 1683, fue a Zaragoza diputado del Reinoen 1685: en sus días se reedificó la nave mayor de la Catedral deTeruel, a él se debe la capilla que hay frente a la nave izquierdadedicada a María Santísima, enriqueció la sacristía con varias alhajas,y a sus espensas hízose un magnífico aparato fúnebre con terno, cubiertade tumba y blandones para los Oficios de Difuntos; perfeccionó la obrade la casa Episcopal, formando una portada de buen orden dearquitectura en donde se ve el escudo de sus armas, todo de piedra: ensus días edificáronse también los graneros de Camarillas y la Pueblapara la recolección de los frutos de la Mensa episcopal: murió en 28 deMarzo de 1700, y su corazón fue depositado en su capilla, llamadavulgarmente el Diario.

14. D. Manuel Lamberto Lopez, natural de Zaragoza, de familianobilísima, conocido con el título del Marqués del Risco, que heredó suhermano D. Juan Luis Lopez, Regente del Supremo Consejo de Aragón:estudió Jurisprudencia en aquella Universidad, fue Catedrático deCánones, Dignidad de Chantre de la metropolitana, e inquisidor del santooficio en Zaragoza y Valencia. Felipe V, le nombró Obispo de Teruel;tomó posesión en 4 de Junio de 1701; hizo muchas limosnas, y costeó elretablo mayor de la Iglesia de San Martín, el de las Monjas descalzas deTeruel, y el de las Agustinas de Rubielos: murió en su cuarto habitaciónrepentinamente al llegar de paseo el día 1.º de Abril de 1717: supérdida fue llorada universalmente y fue enterrado con gran pompa en laCatedral.

15. D. Felipe Analso de Miranda Ponce de Leon, natural de la villa deGrado en el Principado de Asturias, de la familia del Marqués deValdecarza: estudió Jurisprudencia y Cánones en Salamanca, se hizoBachiller en Cánones en la Universidad de Oviedo, y después Obispo deTeruel,[14] habiendo tomado posesión en 8 de Noviembre de 1720; en losprimeros años de su Pontificado trató de construir un Seminario conformeal Santo Concilio Tridentino y no siéndole posible por las dificultadesque se presentaron, se contentó con fundar uno clerical, parainstrucción de los que se dedicaban al estado eclesiástico; y al efectofue construido el edificio en Villavieja; constantemente procuró conoportunas providencias la mejor instrucción del clero; decoró todos lostemplos de Teruel; contribuyó con sus caudales para la erección de unacapilla dedicada a San Francisco de Paula en la Iglesia de San Andrés;fue muy limosnero, y consagró al Obispo de Albarracin Don Juan Navarro yAlonso: murió en 20 de Agosto de 1731 y fue sepultado en la Iglesia deSanta Teresa.

Capítulo X.

Los Obispos de Teruel.

(Conclusión.)

16. D. Francisco Perez Prado y Cuesta, natural de Aranda de Duero enel Reino de Leon, fue inquisidor de Córdoba y Sevilla, el Rey Felipe Vle nombró en 1732, Obispo de Teruel, de cuyo cargo tomó posesión en 7 deNoviembre del mismo año. En casi los veintitres de su Pontificado, nohubo día que dejara señalado con los rasgos mas brillantes de lasvirtudes propias del Obispado, hallándose retratados en tan dignoPrelado todos los caracteres retratados en la carta del Apóstol aTimoteo; su espíritu verdaderamente apostólico estuvo siempre solícitodel bien de la Iglesia; desposado con la de Teruel por su ordenación yconsagración, nunca quiso dejarla, renunciando la mitra de Jaén y dePalencia que le fueron ofrecidas, y solamente se vio obligado aansentarse de su silla, por la causa pública de la Religión y delEstado, a la Córte de Madrid a donde Fernando VI le llamó, nombrándoleinquisidor general de las Españas y Comisario general de la Cruzada, sinolvidar por esta separación la solicitud de su amada Iglesia de Teruel,como los primeros años de su residencia en ella, tomando noticia exactade todas las necesidades públicas y particulares de su diócesis,aplicando los remedios oportunos en todo lance y favoreciendo siempretodas las piadosas empresas que animaba con sus facultades.

El Hospital general de Teruel débele toda su perfección en la obra de laIglesia, ensanche de las habitaciones, arreglo y aumento de sus rentas,en que gastó 14,475 rs: todas las comunidades religiosas fueronparticipantes de sus limosnas en que empleó mas de cien mil pesos:familias enteras le debieron su subsistencia, entre ellas algunas de lasmas distinguidas, cuyos gastos con las cantidades repartidas en laslimosnas diarias esceden de treinta y cuatro mil pesos: en las Monjasde Santa Teresa costeó la obra de la enfermería y cerca; en las deRubielos la obra de escalera; en la Catedral de Teruel hizo la Custodiade plata, fabricada en Córdoba, en la que gastó veintidos mil pesos;ropas de la sacristía y varias alhajas de plata para el altar mayorfueron regaladas por el mismo: la capilla de la Concepción detrás delclaustro del altar mayor le costó cuatro mil pesos; la dotación de sufiesta y octava mas de cinco mil pesos: en el Capítulo general dotóigual solemnidad por otra segunda octava: en varios templos de la ciudady Obispado cuidó de erigir capillas en honor de la Purísima Concepción,como en la de San Pedro que consagró: en la de S. Miguel procuró colocardicha imagen en el altar mayor cuyo retablo levantó a sus espensasgrabando allí sus armas, y contribuyendo a la fábrica con copiosaslimosnas hasta que vio concluida obra tan magnífica: en resumen, engastos de Iglesia empleó 7,666 pesos.

La fundación, dotación y construcción del colegio de los Jesuitasocuparon la atención del célebre Prelado de que hablamos, en los últimosaños de su Pontificado, y la dirección y política de aquellos P. P.consiguieron en siete años ver levantada su fábrica y edificio con lamayor magnificencia, empleando en dicha obra mas de ciento trece milpesos, sin contar las pinturas y alhajas que se colocaron después en laIglesia y en el Oratorio, sagrados lugares que justamente llaman laatención del viagero.

El mismo Sr. Obispo murió en Madrid el 10 de Julio de 1755, a la edad de78 años, y fue depositado en la Iglesia del Colegio Imperial ytrasladado a los seis años de su fallecimiento a la del Colegio deTeruel, celebrándose sus exequias el día 13 de Octubre de 1761, habiendoasistido todas las corporaciones civiles y militares de la población ymuchas comisiones de las ciudades, villas y lugares de la provincia: sucuerpo fue colocado en un magnífico sepulcro de mármol al lado derechodel Presbiterio.

17. D. Francisco Perez de Baroja, natural de Autól, diócesis deCalahorra; siendo Canónigo Magistral de Valladolid fue presentado paraObispo de Teruel, y que tomó posesión en 30 de Enero de 1756 y murió en29 de Marzo de 1757, siendo sepultado en el panteon de la Catedral.

18. D. Francisco José Rodriguez Chico, natural de la Nava del Rey,villa del Reino de Castilla la vieja: estudió en Salamanca, fue Canónigoen Leon, haciéndose notable ya por su asistencia diaria a los enfermospobres, entre quienes repartía todo lo que tenía: el Rey Fernando VI lenombró Obispo de Teruel, de cuya silla tomó posesión en 27 de Noviembrede 1757, y al cabo de los cuatro meses de su llegada, comenzó su visitacon el fin de mejorar el estado de sus Iglesias: la dotación de loscuratos, la unión de beneficios incongruos, los planes de dotación delas raciones de los templos de la ciudad y la buena administración desus rentas, sus desvelos por el buen gobierno del Hospital general, laeconomía de su vida para dar de comer a un crecido número de pobres enunos años estériles, su celo en procurar la instrucción de loseclesiásticos y del pueblo de todo su Obispado; son un testimonio de supastoral solicitud. Pero en donde trabajó con el mayor esmero fue en lostres establecimientos debidos a su ilustración y caridad: fue elprimero, la Casa para la enseñanza de las niñas, cuya obra hizo a susespensas, aseguró la dotación y proveyó de maestras útiles para lainstrucción de las educandas en toda labor de mano, y en las letras ycatecismo: el segundo fue el de la Biblioteca pública dentro de lamisma casa episcopal, enriquecida con abundantes libros para lainstrucción de los amantes de la sabiduría,

proveyéndola

de

unBibliotecario

dotado

suficientemente con una pensión de trescientosducados sobre la Mitra: fue el establecimiento tercero, el SeminarioConciliar, establecido en el Colegio de Jesuitas bajo el Real patronatoy soberana protección del monarca D. Cárlos III, y sus sucesores, bajola advocación de la Concepción de María Santísima y Santo Toribio deMogrovejo, como todo se halla espreso en el decreto de erección,constituciones, dotación, gobierno y enseñanza, dado en su Palacioepiscopal de Teruel a 10 de Setiembre de 1776: son bien notorios losfelices frutos que goza la ciudad y obispado con este santo y útilestablecimiento debido al celo constante y prudente de su Illmo.Fundador, que murió en 12 de Marzo de 1780, siendo sepultado en elpanteon de la Catedral.

19. D. Roque Martín Merino, natural de Fuentes de Don Bernardo enCastilla la vieja, provincia de Palencia: fue beneficiado de la Iglesiade su pueblo, Canónigo lectoral de Coria, hizo oposiciones en Burgos,Zamora, Salamanca y Santiago, y a pesar de su vasta erudición yadmirable elocuencia, sufrió los reveses de la ingratitud con ánimosereno: el Rey D.

Cárlos III, le nombró capellán mayor de la Iglesiaprimada de Toledo, y desempeñando este alto cargo se dio a conocer envarias obras que escribió y en otras que corrigió, entre estas elbreviario mozárabe conforme al rito gótico: el mismo monarca le elevó alobispado de Teruel: apenas tomó posesión, giró una visita por lasIglesias de su diócesis, examinó a casi todos los eclesiásticos y a cadauno colocó en el lugar que le correspondía, administró muchas veces laconfirmación en la Iglesia de la Merced (en el arrabal de Teruel), y laarregló hasta igualarla con las de la ciudad; se llevó y mantuvo en elpalacio a todos los religiosos del convento de San Francisco, cuandoeste fue inundado por haber salido de madre los ríos Guadalaviar, Turiay Alfambra, y cubierto las aguas toda la vega, ocasionando estedesbordamiento desgracias personales y pérdidas de gran consideración;no pudo llevar a cabo su pensamiento de renovar el estilo arquitectónicoy ensanchar la Catedral, dio cuatro mil pesos para la fábrica, parte delos cuales empleó después el Cabildo en blanquearla y enriquecer laSacristía con preciosos pontificales; el ilustrado Obispo que nos ocupa,murió en 6 de Noviembre de 1794, siendo enterrado en el panteon.

20. D. Félix Chico, hijo de Castalla en el reino de Valencia, en cuyaUniversidad estudió Teología y Cánones. Fue Abogado de los RealesConsejos, beneficiado de la parroquia de San Andrés, Arcediano de laIglesia de Santa María del Mar en Barcelona, Canónigo Doctoral de lametropolitana de Valencia, Censor de la Real Sociedad de Amigos delPaís, y Caballero gran Cruz de la Real y distinguida orden de CárlosIII: el Rey Don Cárlos IV le nombró Obispo de Teruel y tomó posesión en10 de Julio de 1795, distinguiéndose desde luego por su celo en colocara todo su Obispado al nivel de los mas notables de España, y la obragrande de su piedad que hará eterna su memoria en Teruel y su provinciafue, la fundación de la Casa-Hospicio de Misericordia; en ella agotótoda la actividad y desvelos de su celo, trazó los planos un sabioarquitecto de la Academia de Zaragoza, conforme al magnífico diseño dela Casa de la capital y procurando competir con esta en lamagnificencia: el Monarca, el Obispo, el Clero, el Ayuntamiento y elPueblo, todos contribuyeron a dar cima a la obra, cuya primera piedracolocó y bendijo el Señor Rico, el cual después no pasaba día por maloque fuese que no hiciera su visita al sitio donde tan benéfica casa seedificaba. Murió en 31 de Mayo de 1799, y se le hizo el entierro el 4 deJunio siguiente, al que asistió todo el pueblo y cuantas niñas y niñoshabía en la Misericordia.

21. D. Francisco Javier Lizana, nació en Arnedo, Obispado deCalahorra, estudió gramática y filosofía con los jesuitas de Calatayud,jurisprudencia civil y canónica en la antigua Universidad de Oñate y enla no menos antigua de Zaragoza[15]

donde recibió los grados deLicenciado y de Doctor y el claustro le nombró Presidente de lanumerosísima Academia de dicha facultad: fue Doctoral de Sigüenza,Penitenciario de Zamora, Gobernador de esta Mitra, Obispo Auxiliar delArzobispado de Toledo, y después por nombramiento del Rey D. Cárlos IV,Obispo de Teruel en cuya ciudad hizo su entrada el cuatro de Diciembrede 1799; el mismo día, esplicó su celo por el decoro del Templo y dioorden de hacer colgaduras de terciopelo carmesí y galones de oro para elPresbiterio y de damasco para las columnas, colocándose todo a susespensas: al día siguiente manifestó su misericordia y beneficencia,llevando la primera atención de sus visitas los pobres enfermos yencarcelados a quienes socorrió con largueza y con saludablesexhortaciones que repetía casi todas las semanas, atrayendo con suejemplo a muchos de los sacerdotes que le ayudaban en estas laudablestareas: manifestó mucho celo por las Iglesias de su Obispado, formó unaCongregación de ministros del Señor para predicar al pueblo en laIglesia del Seminario y sus oficinas fueron notables por la diligencia yacierto con que eran despachados cuantos asuntos afluían a ellas: en1802 fue promovido al Arzobispado de Méjico, sintiéndose mucho en laprovincia la ausencia de tan ilustrado y laborioso Prelado.

22. D. Blas Joaquin Alvarez de Palma, nació en Jerez de la Frontera,Arzobispado de Sevilla, fue presbítero confesor y predicador en variasdiócesis, hízose licenciado en Teología en la Universidad de Granada, ysiendo Obispo de Albarracin fue trasladado al de Teruel en 1802, tomóposesión en 24 de Febrero de 1803, y en 19 de Diciembre de 1814 fuepromovido al Arzobispado de Granada.

23. D. Felipe Montoya y Diez, natural de Griota, Obispado de Palencia:siendo Lectoral de Plasencia, fue electo para la Silla de Teruel en 22de Julio de 1815, tomó posesión en 28 de Setiembre del mismo año, ymurió en Valencia el 12 de Marzo de 1825.

24. D. Jacinto Rodriguez Rico, natural de Villamayor, diócesis deLeon: siendo Dean de Zamora fue nombrado Obispo de Teruel: tomó posesiónen 20 de Marzo de 1826, y fue trasladado a Cuenca en Junio de 1827.

25. D. Diego Martínez Carlón y Teruel, hijo de Lorca, diócesis deCartagena: era Chantre de Almería, cuando fue electo Obispo de Teruel, ypreconizado en Roma en 25 de Junio de 1827: tomó posesión en 8 deOctubre del mismo año, y fue trasladado a Jaén en 23 de Febrero de 1832.

26. D. José Asensio de Ocón y Toledo, natural de Albarracin, de lamisma diócesis: siendo Obispo de Palencia fue trasladado a la silla deTeruel, en 24 de Febrero de 1832, tomó posesión en 13

de Junio del mismoaño, y murió en 2 de Diciembre de 1833.

27. D. Antonio Lao y Cuevas; nació en Tiñana, villa de la diócesis deGuadix; era Abad mayor de la Colegiata del Salvador de Granada, fuenombrado Obispo de Teruel en 16 de Agosto de 1847, tomó posesión en 17de Diciembre del propio año y trasladado a Guadix en 1849.

28. D. Jaime Solér y Roquér, natural de San Juan de las Abadesas enCataluña, fue Canónigo Magistral de la Catedral de Vich, y nombradoObispo de Teruel en 21 de Julio de 1847, tomó posesión en 7 de Octubrede 1850, y murió en Segorbe el 21 de Marzo de 1851.

29. D. Francisco Landeira y Sevilla, hijo de Ribeira de Santa Eugenia,pueblo de Galicia; fue Catedrático de Teología en la Universidad deMadrid, y electo Obispo de Teruel, entró en esta ciudad en la tarde del7 de Diciembre de 1852:—Dos o tres días habían trascurrido desde estaentrada, cuando supo que desde la guerra civil el Seminario se hallabaocupado militarmente y la Iglesia convertida en depósito de armas yproyectiles: enseguida empezó sus gestiones para que estos efectosdesapareciesen de allí y una vez conseguido, hizo mejoras en elSeminario, volvió a su Iglesia las imágenes que se hallaban distribuidasen los templos de la ciudad, se llevó procesionalmente la imagen de laVirgen de los Dolores, y con motivo de la bendición de la Iglesia secelebró una fiesta solemnísima como pocas veces se ha visto en Teruel,y jamás los vecinos de esta capital han contemplado la misma Iglesia tanricamente engalanada y con tanta profusión alumbrada. Este Obispo fueuno de los mas queridos de los teruelanos, y de los pueblos de laprovincia, ya por su celo en el buen gobierno de sus diocesanos, ya porsus reconocidas virtudes, ya por su vasta erudición, ya por laafabilidad de su trato, ya, en fin, porque estendido el cólera en lacapital y pueblos de su diócesis, fue el consuelo de los enfermos pobresatacados de aquella epidemia, entrando en sus casas, acompañándolesmuchos ratos y llegando su anhelo por socorrer sus necesidades hasta elpunto de vender su coche y las mulas, cuyo producto en dinero lodistribuyó enseguida entre los enfermos mas pobres. ¡Nunca olvidará laprovincia de Teruel el nombre de tan buen Obispo! ¡No era de estrañarque fuese tan sentida su traslación a Murcia en el año 1862!

30. D. Francisco de Paula Gimenez y Muñoz, nació en 8 de Abril de 1807en Bliecos, pueblecillo de la provincia de Soria, diócesis de Osma:estudió en el Seminario Conciliar del Burgo de Osma, recibió el gradode Bachiller en Teología en la Universidad de Zaragoza y los deLicenciado y Doctor en la misma facultad en la de Valladolid; hizooposiciones a la Lectoral de Osma, y a las Penitenciarías de Sigüenza,Avila y Segovia: obtuvo por oposición la Magistral de Salamanca, de cuyoSeminario fue Catedrático: presentado para la Silla de Teruel en 25 deSetiembre de 1861, preconizado en Roma en 23

de Diciembre del mismo año,y consagrado en Salamanca en 27

de Abril de 1862, entró en Teruel el día3 de Junio de 1862. Este Obispo, Caballero gran Cruz de Isabel laCatólica y Socio correspondiente de las Academias Española y de laHistoria, visitó

con

celo

verdaderamente

apostólico

toda

la

diócesis,administrando el santo Sacramento de la Confirmación hasta en lospueblos mas pequeños, y dirigiendo en todos ellos su paternal y cariñosavoz a los fieles: reedificó la escuela de la enseñanza y reconstruyó elex-convento de Capuchinos en las inmediaciones de Teruel, paraestablecer en él como estableció una casa de misión y corrección[16]. Escribió y publicó varios artículos en la Revista Católica, Pastorales ydiscursos llenos de erudición, entre ellos el que pronunció en Madridpor encargo de la Academia Española, en el aniversario de Cervantes, año1864.

Después de una larga y penosa enfermedad que sufrió con edificanteconformidad y resignación, falleció el día 3 de Junio de 1869.

Capítulo XI.

Hijos notables de Teruel.

Mucho podríamos estendernos en este Capítulo, pero atendiendo a loslímites que nos hemos señalado, y reservándonos ocasión para tratar deeste asunto, en otro o en otros volúmenes; vamos a dar noticia dealgunos turolenses que se han distinguido en las ciencias, artes yletras.

D. JUAN ANTONIO MUÑOZ, dominico, notable por su ilustración y por susbuenas dotes oratorias; hizo traducir del griego vulgar en idiomaaragonés, las Vidas de Plutarco.

D. JUAN CEBRIAN, Maestro en Teología, Canónigo de la Santa Iglesiametropolitana de Zaragoza, después de la mitad del siglo XV; fue muyerudito y virtuoso, escribió algunas observaciones y notaseclesiásticas y una Memoria geológica sobre los alrededores deTeruel.

FR. PEDRO GARCÉS DE MARCILLA, octavo Obispo de Albarracin, hombre demuchísimo carácter y de un talento poco común, hizo varias mejoras enlas Iglesias de aquella ciudad, especialmente en la Catedral; dejóescritos Varios tratados y papeles relativos a la Unión de las Iglesiasde Albarracin y Segorbe y forma canónica de su establecimiento.

D. ANTONIO SANCHEZ MUÑOZ, oriundo de la antigua y noble familia de esteapellido, y de la línea de Don Pascual Muñoz, ilustre ciudadano deTeruel, del que trata el Rey D.

Jaime I de Aragón en su Historia,alabándole por su industria y bienes con que le sirvió en la conquistade Valencia: el de que ahora hablamos, estudió en la Universidad deSalamanca, fue Doctor en Cánones, Catedrático de esta facultad, Obispode Albarracin y Segorbe, asistió al Concilio general de Leon que celebróel Papa Gregorio X en el año 1274, y escribió una docta Defensa yMemoria sobre las pretensiones de los Arzobispos de Toledo y Tarragonapara enclavar en su diócesis la Iglesia de Albarracin.

GIL SANCHEZ MUÑOZ: Aislado vivía en Peñiscola D.

Pedro Martínez deLunas, que años atrás había sido elegido Papa, con el nombre deBenedicto XIII; y aunque el Concilio de Constanza lo declaró cismático,escomulgado y anti-papa el 26

de Junio de 1417, y el rey de Aragón D.Fernando I le negó la obediencia, siguió inalterable en su propósitohasta el último instante de su vida, haciendo jurar a los cardenales quetenía a su lado que le nombrarían sucesor. Así lo cumplieron, eligiendoa D. Gil Sanchez Muñoz, natural de la ciudad de Teruel, canónigo deBarcelona y muy afecto a la causa de Benedicto: decidiose Sanchez Muñoza admitir el cargo por las vivas instancias de Alonso V de Aragón, quepor motivos políticos y personales, quería valerse de él en contra deilegítimo pontífice Martíno V.

Esto sucedía en 1429, pero en 1434, hizorenuncia Gil Muñoz de la tiara dejando el nombre de Clemente VIII quehabía tomado, y contentándose con el obispado de Mallorca con que leagració el verdadero pontífice, terminando así aquel gran cisma quehabía durado cincuenta años. En otro lugar volveremos a hablar de esteObispo, debiendo añadir ahora que en el archivo de Teruel se guarda lacarta que escribió a los teruelanos, participándoles su renuncia delpontificado, en obsequio de la paz de la Iglesia.

FRANCÉS DE ARANDA. Nació también en Teruel en 1396, fue consejero de losreyes de Aragón D. Juan I y D. Martín, y fue elegido para representar alreino de Aragón en el Parlamento de Caspe: ya de edad madura, se retiróa la Cartuja de Portaceli (Valencia), de donde no quiso salir a pesar delas reiteradas instancias que se le hicieron para volver a su antiguaprivanza.

Fundó la Santa Limosna de Teruel para socorro de pobresvergonzantes, y dotación de doncellas menesterosas, para cuyo objetodejó las salinas de Armillas que le pertenecían, redactando

el

mismolos

Reglamentos

para

la

buena

administración de su pio legado. Murióen Portaceli a la edad de 85 años en 1441.

D. GERÓNIMO RIPALDA: sabio jesuita que nació en 1536, y a la edad dequince años entró en el instituto de San Ignacio de Loyola: gran partede su vida residió en Toledo, donde esplicó con lucimiento humanidades,filosofía y teología, y donde murió en 1618 a la edad de 84 años,dejando escrito el Catecismo y esposición breve de la doctrinacristiana, que aun sirve de texto en las escuelas públicas, y del cualse han hecho innumerables ediciones en España y en todas las nacionescatólicas de Europa, dejando también traducido el libro de Kempis Contemptus Mundi, o sea la Imitación de Cristo.

D. JUAN YAGUE DE SALAS: Hijo y ciudadano de Teruel y secretario de suConcejo; tuvo cierta popularidad en su época, y ha llegado su nombrehasta nosotros por su poema titulado: Los Amantes de Teruel, impresoen Valencia en 1616, obra de escasa valía como producción literaria,pero que no carece de importancia bajo el punto de vista histórico, yapor las noticias que contiene sobre la historia antigua de Aragón,historia la mas notable de los antiguos reinos de España; ya por reunirlas tradiciones que se conservaban en su tiempo sobre el patéticoepisodio de los Amantes.

D. JUAN MARTINEZ SALAFRANCA: Nació en la misma ciudad el 9 de Mayo de1677, en cuya parroquial de San Pedro fue bautizado: siguió la carreraeclesiástica, y aunque pudo alcanzar altas dignidades en la iglesia,nunca quiso salir de su modesta posición de presbítero. Residió muchosaños en Madrid, consagrado al egercicio de su ministerio y a estudioshistóricos y literarios. En 1737 se asoció con D. Francisco ManuelHuerta y con D. Leopoldo Gerónimo Puig, para la publicación del Diariode los literatos, el primer periódico que se publicó en España: fueesta publicación de crítica literaria, y sus redactores no carecían dela ilustración, entereza y criterio que requieren esta clase detrabajos; pero ya fuese por la oposición de escritores coetáneos, yaconsistiera en que la nación no estaba todavía en estado de apreciar ladelicadeza de su crítica, ello es que no vivió el Diario, mas que unaño y nueve meses, en cuyo tiempo se publicaron siete tomos en octavo.Salafranca reunía dotes de escritor de primer orden, pues además deestar muy versado en los idiomas del latín, griego, hebreo, francés eitaliano,

era

grandísima

su

erudición

en

ciencias

eclesiásticas,historia y bellas artes, y su estilo puro, correcto y de una sencillezelegante: fue académico cofundador de la Academia de la Historia:escribió muchas obras, entre las cuales solo citaremos las siguientes: Memorias eruditas para la crítica de artes y ciencias: se publicarondos tomos y dejó manuscritos el tercero y cuarto.— Gramática italiana,castellana, latina, hebrea y griega. Población de Teruel y noticiassacadas de los antiguos anales de esta ciudad que se conservan en suArchivo. Advertencias pertenecientes a la ciudad de Teruel y susjueces. Método de estudios. Reyes que han visitado la ciudad deTeruel.

SEGUNDA PARTE.

Capítulo primero.

Situación de la moderna ciudad de Teruel.—Sus barrios.—

Elescuche del Molino nuevo.—Los ríos, puentes, vega, ermitas y demásalrededores de Teruel.

Asentada sobre una meseta o altura de bastante consideración en lacarretera de Zaragoza a Valencia y a la izquierda del río Turia, sehalla la Ciudad de Teruel, capital de la provincia del mismo nombre,cuyos viejos muros, en parte desmoronados, atestiguan su respetableantigüedad.

Cual centinelas que la guardan, tiene a su rededor los ocho barriossiguientes: 1.º el de San Julian, así llamado por una antigua ermitade su nombre, denominada hoy de San Antonio Abad, en cuyo día celébraseallí una fiesta al fin de la cual, los labradores con sus bienenjaezadas caballerías dan carreras por el camino de Valencia queatraviesa el barrio. 2.º el de las Ollerías, porque en él están lasalfarerías que proveen a Teruel, y a muchos pueblos de la provincia y defuera, de cántaros, ollas, jarros, baldosas, ladrillos y demás objetosde tierra cocida, tierra que con abundancia le proporcionan los cerrosvecinos. 3.º el del Arrabal, próximo al anterior y a la parte alta dela ciudad. 4.º el de las Estaciones, nombre que recibe de las cruces yescenas de la Pasión que se hallan hechas en baldosa sobre pedestales deladrillo en el camino del cementerio[17] 5.º el de las Cuevas,denominado así a causa de las que había en la antigüedad habitadas porlos moros, y convertidas hoy en casas de mediano aspecto, habiendoalguna que otra cueva que revela bien lo que fue especialmente lamarcada con el número 114, que se encuentra a la derecha del camino quedesde el molino viejo conduce a Capuchinos por detrás de la casa deBeneficencia. 6.º

el del Cármen, que comprende las casas de campo quehay desde la cárcel pública hasta algo mas allá de la ermita de aqueltítulo, sita en la carretera de Zaragoza. 7.º el de San Francisco, asíllamado del ex-convento de este nombre. Y 8.º el barrio de la Florida;sin duda denominado de este modo por formarle las casas que seencuentran en la vega, desde el paseo del Obalo hasta el Molino nuevo;frente al cual, en la ribera izquierda del río, y subiendo a una pequeñaaltura dejando a la izquierda la torre o casa de campo del Sr.Arcipreste Don Martín Sanchez, está el llamado por muchos, Escuche delMolino nuevo, porque efectivamente, levantando allí algo la voz,vuelven a oírse con muchísima claridad las palabras pronunciadas, comosi otra voz las repitiese en el sitio de enfrente por donde pasa lacarretera de Cuenca, entre cuyos dos puntos hay una distancia bastanteregular.

Al hablar de los ríos debemos citar el Guadalaviar, o Guadi-Albiar, el Alfambra o Alhambra, tierra roja y el Turia: el primero, quesignifica río blanco, lleva sus aguas con aquel nombre hasta mezclarlascon las del segundo, y desde esta unión siguen las aguas por toda lavega, formando el río Turia. Antes de llegar a San Blas, pueblecitodistante una hora de Teruel, hay un puente de piedra sobre el ríoGuadalaviar, y antes de encontrarse con el Alfambra, se ve una acequiacuyo alcantarillado no queda duda que fue obra de arquitectura árabe:sobre el Alfambra, hay un puente de piedra, llamado del Cubo, que dapaso a la carretera de Zaragoza, cerca del cual se construye ahora unaferrería: sobre el río Turia se encuentra, siguiendo la corriente unhermoso y sólido puente de hierro, obra que data del año 1867, sirviendode paso a la carretera de Cuenca, y mas abajo hay otro llamado deTablas: también debajo de los Arcos hay otro puente de madera denominadode la Reina, por el que pasa la carretera de Alcañiz.

Los ríos citados riegan la vega de Teruel, vega pequeña pero muy bientrabajada: los campos, huertos y viñas que se hallan al rededor de laciudad, presentan en determinadas épocas del año un alegre panorama.

Además de la Iglesia-ermita del ex-convento de Capuchinos, donde estuvola antigua ciudad y donde además de un batán hay varias casas y unabuena fábrica de bayetas que hoy está cerrada; se encuentra en lacarretera de Zaragoza la ermita de Ntra. Sra.

del Cármen, y en el barriode San Julian la de San Antonio Abad; antiguamente junto al portal deValencia había un pequeño cerro en cuya cumbre se elevaba una bonitaermita llamada de San Redentor, a la que el día de Santa Cruz de Mayoiba el clero de la Catedral y después de bendecir desde allí lostérminos, se celebraba con este motivo una fiesta muy solemne: en lacarretera de Alcañiz y a la vista todavía de Teruel, se ve el llano deSan Cristóbal, donde antes estuvo el Fonsal o cementerio de losjudíos[18]: se llama de S. Cristóbal, porque había una ermita dedicada aeste Santo, en cuyo día los teruelanos iban a ella en animada romería yse corría ensogado y embolado un toro llamado El Toro de la Ciudad,que llevaba una estrellita en el testuz y una mantilla con toretes yestrellas bordados.

Los alrededores de Teruel dan a entender claramente al observador, queallá en tiempos estuvo todo cubierto por las aguas de un gran lago, puesaparte de otras pruebas, encuéntranse multitud de impresiones de yerbas,peces, caracolillos etc. etc.: en cuanto a lo demás por allí seencuentra tierra arcillosa, por allá canteras de piedra, por aculládepósitos de piedra de yeso, y por do quiera vetas de turba, de dondetal vez algunos dieran este nombre a Teruel, cuyos contornos así comocasi todo el terreno de la provincia, encierra en sus entrañas riquezasinmensas, del reino mineral, que sin lugar a duda hacen en esto a laprovincia de Teruel la mas rica de todas las de España. ¡Sensible esque no se esplote mas! ¡Lástima que el proyectado ramal de ferro-carrilde Calatayud a Teruel, no se lleve a cabo, para facilitar esaesplotación y animar la vida de la capital y de sus pueblos!

Capítulo II.

Aspecto esterior e interior de Teruel.—La puerta de SanSalvador.—La de la Anda-quilla.—La de la Traición.—El auto defe.—El Acueducto de Teruel.

Vista por fuera la ciudad de Teruel admira por su posición soberbia ypor la magestad de sus altas y moriscas torres coronadas decaprichosos arabescos y levantadas sobre arcos que por su pie abren pasoa la calle con pintoresca osadía.

No tan bella parece la ciudad en su interior, antes bien produce unaimpresión algo desagradable lo empinado de sus cuestas, lo tortuoso demuchas lóbregas calles, y el mezquino y ruinoso aspecto de susedificios, entre los cuales descuellan por su solidez y grandesproporciones, ya que no por su artística belleza, la casa de laComunidad y el Seminario, edificios situados el primero en la antiguaplaza de la Marquesa, ahora de la Libertad, y el segundo en la plaza desu nombre dando ya fuera de la ciudad.

La distribución interior de las casas, es antigua y de poco gusto,ofreciendo por lo general en su esterior un aspecto poco ventajoso y sinningún orden arquitectónico: en los últimos años, sin embargo, se hanmejorado y cada día se mejoran mas algunos edificios, y se construyen ose reedifican otros, según el gusto moderno.

No se busque en Teruel, ni tampoco en su provincia, los nuevos adelantosde la industria y del comercio, ni los goces refinados de lacivilización moderna: pero bastante pureza de costumbres, nobleza decarácter, franca hospitalidad mezclada con alguna rudeza y pueblosesencialmente agrícolas, eso si se encontrará.

De las siete puertas que antes daban entrada en Teruel, solo hoy estánen pie las tres siguientes:

1.ª La de San Salvador, nombre que recibe del templo y de la calle aque da paso; es toda de piedra y de gran solidez y se cree fueconstruida muy poco después de la fundación de la ciudad.

2.ª La de la Anda-quilla, hecha en la misma muralla, y cuyo nombre,según algunos, procede de que cuando D. Diego Garcés de Marcilla,llegaba a Teruel montado en una jaca la noche en que se cumplía el plazode espera dado por su amada D.ª Isabel de Segura, al entrar por aquellapuerta oyó la primera campanada de un reloj que daba las once y que D.Diego creyó las doce, y entonces hincando la espuela a su cabalgadurapara llegar a tiempo a la casa de Isabel, dijo a su escudero:

« Camachoperdidos somos» y a la jaca « Anda, jaquilla,» palabra que corrompidahoy la pronuncia el pueblo « Anda-quilla

3.ª La puerta de la Traición,[19] situada junto al sitio que por laparte de la ciudad empieza el acueducto: la traición conserva sin dudaese nombre, a causa de haber penetrado por ella llevándolo todo a sangrey fuego, las tropas de D. Pedro I de Castilla (el Cruel o elJusticiero), durante la guerra de los nueve años: no faltó denuedo a losteruelanos para defender sus hogares: por espacio de nueve añossostuvieron las embestidas de los ballesteros castellanos y no lesintimidaron la ruina y mortandad que producían las enormes piedras quedesde fuera lanzaban las bombardas. Rindiose Teruel, según dice el P.Traggia, el día negro de Santa Cruz—1365—Miércoles al medio día portracto malo et falso.

Siguiendo la muralla en la parte mas alta del Tozal[20], se hallaba lapuerta de Zaragoza, porque antes empezaba desde ella el camino queconducía a dicha ciudad: entre ambas puertas hay una pequeña planicie,en la cual el día 7 de Enero de 1486, tuvo lugar un auto de fe: fueronallí quemados por heréticos o judaizados, nueve vecinos de Teruel, sietehombres y dos mugeres: desplegose fúnebre e inusitada pompa para elcruento espectáculo: escoltados por mucha gente armada de a pie y de acaballo llevaron a los presos por la carretera de la cárcel, desde lascasas llamadas del Arzobispo, hasta la plaza llamada del Mercado, en lacual habían erigidos dos cadalsos: subieron al uno el inquisidor y susministros con trages negros; ocuparon el otro las víctimas consambenitos amarillos y mitras de color negro: después de una arenga queles dirigió el inquisidor, leyose a cada uno su proceso y deposición detestimonios, y luego llevados a la planicie mencionada, y en la era dePero Pancha fueron quemados en las grandes hogueras que al efecto sehabían encendido.

He aquí los nombres de los condenados: Jaime Martínez Santangel, mayor;Francisco Tristán, mayor; Francés de Puigmija; Diego de Toledo; PeroPomar, mayor, Jaime Pomar, su hermano; el notario Joan Sanchez De xarch(a) el Royo; la muger de Ferrando Rám y la de Gil de Gonzalvo Roiz.

Algunos meses antes de este suceso, del que el cronista, testigopresencial, dice con ingenua conmiseración, que era piedad ver una cosatan nueva en Teruel, algunos meses antes, decíamos, el 30 de Agosto de1485, habían sido también quemados en la plaza del Mercado, BerenguerRám; Gonzalvo Royz, mayor; su hijo Gil de Gil Royz, y Violante deSantangel, su muger. La mayor parte pertenecían a las familias masdistinguidas de Teruel, especialmente la de los Santangel, que era unade las mas poderosas y opulentas.

El Acueducto de Teruel, o los Arcos, como le llaman comunmente, esuno de los monumentos mas notables por su construcción y por el buenservicio que presta a la población: junto a la puerta de la Traición selevantan los esbeltos arcos que le forman: en el año 1537[21], elinsigne arquitecto Pierres Bedel empezó a fabricar esta escelente obraque se hizo para conducir el agua de una fuente que dista media legua dela ciudad para el abasto de esta: fue preciso taladrar un monte depiedra picada, con el fin de que en dicho trecho reposase el agua;coronando esta obra al remate de ella, para pasar un valle, con ochoarcos de tanta altura y maravilloso primor, que se tiene por obra de lasmas admirables de España: tiene cada arco de concavidad noventa y cuatropalmos geométricos y costó mas de cincuenta mil escudos.

En la parte del suelo del barranco hay dos grandes arcos, y encima deestos hay seis, por cuya parte superior atraviesa el cauce del agua parasurtir las fuentes de la capital; el punto de donde arrancan los seisarcos sirve de puente para pasar al camino y barrio de las Estaciones.

Dicho acueducto, pertenece a la clase de los aparentes, estáconstruido con grandes piedras sillares, la canal por donde va el aguaestá revestida interiormente de un cimiento muy duro, los arcos estánsostenidos por seis pies derechos y sobre el punto de donde salen lospilares del segundo orden, hay grandes almohadillados que contribuyen ahacer mas admirable el acueducto y a dar mas solidez a la obra.

Dejando a la izquierda el barrio citado poco ha, encuéntrase otro arcosólido pero de poco gusto que da paso al agua que vá por el acueductodescrito, y siguiendo adelante, cerca ya del cementerio se halla unafuente de un caño sobre del cual se lee: Desde este punto a la mina delCollado se varió la cañería y se colocó de hierro:—año1866. —Efectivamente desde este sitio sigue la cañería, y pasan pordebajo del Collado o cerro de Santa Bárbara, al depósito de donde partenlas aguas para recorrer todo el trayecto que desde el acueducto hemosvenido recorriendo.

Capítulo III.

Las Calles, las Plazas, las Fuentes y

los Algibes de Teruel.

Las calles de Teruel son por lo general estrechas, tortuosas ymedianamente empedradas, pero muchas hay muy aseadas y algunas conalcantarillas: para el sistema de las calles puede considerarse laciudad dibidida en dos partes; por la del Salvador que unida al Mercadoy calle del Tozal, corre de E. a O.

formando una línea semicurva desdela puerta del Salvador a la antigua de Zaragoza. En el lado izquierdo deesta línea hay veintisiete calles; la mayor parte en línea recta yparalelas entre sí, distribuidas con bastante regularidad, siendo lasprincipales la del Seminario, por que conduce a la plaza donde estáeste establecimiento: antes se llamaba de Acuavera por vivir en ellauna de las mas antiguas familias de Teruel; la de los Amantes, porqueallí habitaron estos y sus familias; antes se llamó de Ricos-Hombres,por las familias nobles que en ella vivían y en cuyas casas se ventodavía los escudos de armas: la de S. Juan que conduce a la plaza desu nombre: la de los Mártires, por haber vivido en ella loscompatronos de Teruel, San Juan de Perusia y San Pedro de Saxoferrato:la de Francés de Aranda, en memoria de este ilustre y caritativopersonaje; también se llamó esta calle la de la Pescadería, porque antesera el único punto donde se vendía el pescado: la de Santa María, asíllamada porque conduce a la Catedral conocida antiguamente por «Iglesiade Santa María de Media-Villa» a causa de que ocupaba precisamente elcentro de la villa de Teruel: en esta calle, al buscar tierra firme paralevantar el cimiento de la casa de Lagasca, se encontró a unos treintametros de profundidad un espacioso subterráneo sostenido por columnas depiedra; la parte de un lado parecía baño árabe, y la del otro que sedirigía hacia la plaza del Mercado, tenía a una distancia regular,cavidades largas a manera de pesebres: se cree con fundamento ser todoesto obra de moros, y mas si se fija la atención en una pequeña mezquitaque hay casi debajo y delante de la fuente de la plaza del Mercado, conla que tal vez se comunicaba el subterráneo encontrado en la casa deLagasca: todavía hay personas en Teruel que en tiempos de la guerraestuvieron en dicha mezquita, ya casi desconocida.

Plazas, Fuentes y Algibes. Se encuentran catorce plazas en Teruel, la Mayor o del Mercado, cuya figura es un polígono, tiene quinientastreinta y siete varas cuadradas y soportales en sus contornos bienpavimentados: en esta plaza se ven las principales tiendas de comercio yfuera de los soportales el abundante mercado de artículos de consumo detodas clases y diferentes puestos, que se llaman paradas: Valencia,Sagunto y otros puntos surten a esta población de cuanto se cría enaquellas fértiles huertas y de todo lo demás que necesita: hubo untiempo en que en la plaza de que tratamos se dieron corridas de toros, alas que asistían muchísimos espectadores habiendo llegado a pagar amedia onza el asiento en uno de los espaciosos balcones que todavíaexisten: en ella está también la antigua casa de Ayuntamiento, desdecuyo balconage dirigieron la palabra al pueblo teruelano por diferentesveces, los que después fueron mártires Fr. Juan y Fr. Pedro de Pisa, conel fin de calmar los ánimos, pues a consecuencia de la trágica muertede los Amantes, del dolor y lástima pasaron las circunstancias a laira, volviendo a recrudecerse los bandos y parcialidades que dividían lapoblación principalmente entre los Muñozes, Garceses y Seguras, quieneshubieran acudido a las armas a no mediar con su palabra aquellosvenerables religiosos.

Casi en medio de dicha plaza hay una antigua fuente de construcciónirregular, que tiene cuatro caños de agua la que va a parar a un pilóntal cual ancho: en el centro se eleva una columna, sin mérito algunoartístico y en su parte superior hay un toro que le sirve de adorno: alpie próximamente de esta fuente,[22] hay una piedra que cubre unaangosta escalera que da a un recinto fuerte y abovedado, parecido a unamezquita de la cual nos hemos ocupado poco ha. Cerca de allí debajo delpavimento, hay tres algibes, que, según un manuscrito conservado en laAcademia de la Historia, Colección del P.

Traggia, tomo XIX,[23] loscomenzó a obrar en el año 1375, el Sr.

Castellan de Amposta, et despuésdía domingo a 30 días de Octubre, faciendo hi una almoneda de D.ª Juanade Alcañiz, sumiose la cubierta del uno con veinticuatro homes et cuatromullieres, y no escapó mas de uno.

La plaza de la Marquesa, (ahora de la Libertad), es de figuracuadrilátera de cuatrocientas veinte varas de superficie: está decoradacon las fachadas de la Comunidad y la de la Marquesa de la Cañada, conuna fuente pública en el lado del Oeste.

La de la Catedral, es un polígono de trescientas ochenta y nuevevaras de superficie con una fuente en el costado del Norte, y lasfachadas de las casas consistoriales y la Catedral. La de Santiago, defigura cuadrilátera con sesenta y seis varas de superficie, y una fuenteal lado del Oeste. La del Seminario, figurando un polígono decuatrocientas treinta y seis varas, está decorada con el frontispiciodel Seminario conciliar de quien toma el nombre. La de San Miguel, deforma cuadrilátera con setenta y dos varas de superficie. La del Paseador, que tiene ochocientas veintitres. La de Bolanár, treinta yocho. La de San Andrés, cincuenta y siete con una fuente en medio. Ladel Tremedal, de ciento treinta y cinco varas. La del Gobernador, deforma cuadrilátera y de ochenta y siete varas. La de San Juan, deochocientas treinta y ocho, llamada así del templo que hay en ella. Lasdos primeras corridas de toros que se celebraron en Teruel con motivo deunas fiestas reales por Fernando VII, diéronse en esta plaza, habiéndoseinvertido una cuantiosa suma en madera para formar tendido y cerrar laplaza: en ella se encuentra la antigua casa de los Barones de Escrichey el Hospital, del que nos ocuparemos mas adelante.

Por último la plaza de la Judería, de trescientas sesenta y sietevaras de superficie: se llama así por que en ella y en algunas callesvecinas habitaron los judíos, quienes por la noche cerraban con grandespuertas el barrio que ocupaban, en el que todavía existe la casa donderesidía el caudillo, y que mas tarde ocupó el Rey D. Alonso; siendodigno de particular mención el techo de madera de la habitaciónprincipal por sus notabilísimas pinturas de figuras, monstruos, sierpes,toros con estrella y alguna que otra representación quimérica, pinturasque han llamado estraordinariamente la atención de cuantos curiosos yamigos de antigüedades han ido a examinar aquella casa, hoy ocupada porla honrada familia de un tejedor. Tenía comunicación con un torreón depiedra llamado castillo de Ambeles, que hay en el paseo-ronda de estenombre, y que, según voz común, había a su pie una puerta por la quesubterráneamente se podía salir al cerro de Santa Bárbara que está en lasierra vecina, dándosele aquel nombre porque dicha Santa tuvo erigidaallí una ermita: cerca de ella hay una cueva de regular profundidad, quepor tener tres agujeros para entrar, se conoce por la Cueva de las trespuertas.

Capítulo IV.

La antigua Iglesia de Santa María de Media-Villa, ahora laCatedral.—San Pedro.—San Martín.

La fábrica de todos los templos de Teruel, es de igual antigüedad, y losrestos que aun se conservan en algunos desde su primera planta respiranaquel gusto de la arquitectura arábiga como son las torres para loscampanarios, únicos restos que han quedado de la antigüedad, por que lodemás de los edificios se han renovado en la sucesión de los siglos, yalgunos han llegado a la mejor forma y perfección de la arquitectura.

Por lo que hace al templo que nombramos primeramente en el epígrafe deeste capítulo, diremos que, antes tenía la advocación de Santa María deMedia Villa, por ocupar el medio o centro de la entonces villa deTeruel: en un principio era simple parroquia, hasta que en 1423 seerigió en Colegiata a solicitud de los teruelanos, hallándose en Teruelel Arzobispo de Zaragoza D.

Alonso Argüello y el Rey D. Alfonso V.celebrando Córtes con los aragoneses: En 6 de Octubre de 1347, el Rey D.Pedro el IV

solicitó de la Santa Sede, la elevación de la Colegiata aCatedral, pero no se consiguió hasta que reiterada la petición por elmonarca Felipe II al Papa Gregorio XIII, este, en 30 de Julio de 1577,espidió una bula accediendo a la solicitud del Rey.

Nuevamente sereiteró por Sisto V en bula de 5 de Octubre de 1587, confirmada despuéspor otra del Pontífice Gregorio VIII, fecha 3 de Julio de 1593.

Consta de tres naves paralelas con un crucero, sobre el cual descansa uncimborio de dos cuerpos al estilo gótico: la nave de enmedio y eltras-altar han sido renovados de arquitectura moderna: los adornos deltemplo son bastante escasos por cierto, siendo muy regular el techo delas naves laterales. El altar mayor en cuanto a su arquitectura es deestilo medio o plateresco, pero el de la escultura es mas grandioso,pertenece a la escuela florentina del tiempo del célebre Miguel Angel.En doce tableros colocados en los diferentes cuerpos del retablo se venasuntos de la

vida

y

pasión

del

Redentor

con

figuras

casi

totalmenterelevadas: en el parage principal está la Asunción de Nuestra Señora, deescultura y treinta y tres estátuas colocadas en los nichos del retablo.En el libro de estatutos y otras memorias de la Catedral se lee: El año1536, M. Juan Navarro y los Canónigos, hicieron hacer el retablo mayorde masonería; hízolo Maestre Gabriel Francés, y año 1538, murió dichooficial: está enterrado en la puerta del Coro, costó, como está enblanco y sin dorar, veinte mil escudos. —En otros asientos dice: Aniversario, día de San Josef por Maestre Gabriel Yoli, imaginario dequince sueldos a cargo de la fábrica.

A la derecha del crucero hay un magnífico cuadro de las Once milVírgenes firmado en 1628, pinxit Antonius Bisquert; este eminenteartista era valenciano, se estableció en Teruel en 1620, y murió en1646. Al lado de la Epístola y propiedad de los Duques de Villahermosaestá la capilla de los Santos Reyes; todas las pinturas del retablohonran sobremanera al artista, pero muy particularmente la de laEpifanía representada en el parage principal: es copia de otra deRubens, ejecutada por Francisco Gimenez, natural de Tarazona: atribuyesela muerte de Bisquert, a la melancolía que le ocasionó el haberintentado en valde hacer igual pintura. En dos urnas colocadas a cadalado de la capilla, se encierran las reliquias de los santos mártiresAlejandro, Jacinto, Leon y Eugenio; y las de las vírgenes Gerónima,Margarita y Escolástica.

La reja del Coro, de gusto gótico, se ve adornada con grandes follages,y algunos ramilletes ejecutados con el mayor primor: su sillería, regalodel Obispo de Teruel D. Martín Ferrer, después de ser promovido a la deTarazona, a principios del siglo XVII, es de orden dórico con columnasistriadas entre los asientos.

Varias son las alhajas que se conservan en este templo tales son: unacustodia de plata de orden plateresco con seis columnas abalaustradas;en el tabernáculo ovalado y entre los dos ángeles que sostienen lasagrada Hostia, hay un pequeño dosél y un arco para el monumento, tododel mejor gusto, teniendo la siguiente inscripción: Humiliumcelsitudini Petrus Martínus Rubio, Decanus Turolensis, surdinæ viceRegia Gubernator, sacræ Romanæ Rotæ auditor. Posteriormente el Obispode Teruel, D.

Francisco Perez Prado y Cuesta, regaló, según digimos altratar de los Obispos, otra preciosa custodia labrada en Córdoba, en1742 por Bernabé García de los Reyes: consta de mas de catorce arrobasde plata, su estilo es churrigueresco, su forma la de un templete de doscuerpos sobrepuestos, sostenidos por columnas con relieves y adornos debuen gusto, y terminando en una corona imperial: costó dos mil pesos.

Otra reliquia notable es la cabeza de Santa Emerenciana, vírgen ymártir, patrona de Teruel, cuya festividad se tiene trasladada a laferia tercera después de la Ascensión: fue proporcionada estapreciosísima reliquia el año 1361, por D. F.

Juan de Heredia, GranMaestre de Rodas. La imagen de esta Santa, es de plata, como también lade la Asunción de Nuestra Señora, y la de Santa Gerónima.

Nada mas de notable contiene este templo: tiene dos puertas, una que daa la plaza que lleva su nombre, y otra al Palacio Episcopal, edificioformado y estendido con otros adyacentes, y en el que nada llama laatención del artista ni del curioso, si se esceptua su patio compuestode un intercolumnio jónico labrado con buen gusto.

El templo de la parroquial de San Pedro, acaso se conserva, a pesar desu renovación en 1741, en general, como en su primitiva fundación:parece atestiguarlo así su anchura y aplastada nave gótica, única de queconsta: estátuas colosales y de muy mediano gusto, representando en sumayor parte el apostolado, se ven esculpidas en los postes. El altarmayor, como obra de un mismo artífice, aunque mas en pequeño, es igualen su orden al de la Catedral, con la diferencia de que así como en estese representan pasages y misterios de la vida del Redentor, en aquel sonconcernientes a la vida y martirio del santo Apóstol: también es obra deGabriel Yoli, otro retablito al lado de la Epístola, con relieves enminiatura, y en cuya parte principal se ven representados de escultura,los médicos San Cosme y San Damian: aquí se encontraron los cadáveres delos Amantes de Teruel. Como se incorporó a esta parroquia la de SanEsteban, se ve este santo colocado en el testero de la reja de hierro dela puerta donde fina el arco sobre que se halla, a manera de la de SanMartín y San Salvador, fundada su torre. Rebajada en 1795, perdió todosu mérito artístico, porque se adulteró su primer cuerpo, y se hizo elsegundo de bastante mal gusto.

Cual perenne centinela se descubre por la carretera de Zaragoza, laarabesca Torre de San Martín, pegada a su Iglesia e inmediata a lapuerta de la Anda-quilla: levantada la torre sobre un arco que abre pasopara la mencionada puerta, al verla, asalta a la imaginación la idea desi fue o no árabe su artífice, por lo arabesco de su construcción, porsus adornos del mismo género, y por las almenas que en el último términola ciñen. Fundida al parecer en un mismo molde que la de San Salvador,tienen ambas en sus cuatro lados multitud de compartimientos, cornisas yfrisos sobrepuestos, y cuadros en que están intercaladas algunaspequeñas columnas de barro cocido y embarnizado de varios colores,multitud de ladrillos formando una especie de mosaico muy grato a lavista.

Consta el cuerpo superior de una galería de arcos ojivos, sobre loscuales se dejan ver otros menores de forma también arábiga: desgastadapor los cimientos, tratose de su reparación en 1549, con cuyo objeto secitaron los mas hábiles profesores que a la sazón había en elterritorio: presentó cada uno su plan, y por juzgarlo mas basado enprincipios y por consiguiente de mas prontos y felices resultados, fueadmitido el de Pedro Bedel, francés; que se hallaba entonces labrando laIglesia de Mora (provincia de Teruel). Apuntaló la torre perfectamente ycon tal maestría, que sostenida por las vigas abrió el cimiento y loobró de cal y canto hasta la cara de la tierra, dejando suspendida latorre y la obra en este estado para que formara asiento por espacio deun año; y en 1551, comenzó a ir cortando y reparando poco a poco, hastaque la dejó tal como en el día se encuentra, con gran admiración yaplausos de todo el pueblo teruelano que acudió a ver quitar elandamiage el día señalado al efecto. Fue la construcción de los andamiosy puntales tan portentosos, que ávidos corrían los viajeros instruidos aestudiarlos, los curiosos a embeberse en su contemplación, y no pocostrasladáronse a Teruel, con el único y esclusivo objeto de admirar laobra del inmortal y modesto Bedel, que se concluyó en el mismo año.

Comohomenage digno a su genio, se le encomendó después el acueducto, ymerced a su fama hubo de construir la célebre mina de Daroca, la fuentede Celadas y últimamente la Catedral de Albarracin, donde murió en 1567:el jornal de Bedel en los días que trabajaba era el de diez sueldos:pago harto mezquino a tanto mérito.

La Iglesia de San Martín es una de las mejores de Teruel, y de ordendórico sencillo; separada de su torre en la memorable guerra de laIndependencia, se reconstruyó con el objeto de volverla a unir por MosenRafael Perez, prior que era del Capítulo, todo el crucero del trascoro,pero tan perfectamente y tan bien continuado el orden arquitectónico,que es necesario hasta el mas inteligente, que se le advierta larenovación para conocerla: tiene esta Iglesia dos copias bastante bienacabadas de Güercino y Aníbal Caraci, y un retablo en la sacristía dedos cuerpos con cuatro columnas corintias, cuyas pinturas son de AntonioRisquért.

Capítulo V.

Las Iglesias de San Juan, San Andrés, San Salvador, Santiago y SanMiguel.—Los conventos y los ex-conventos de Teruel.

Poco tiene de notable el templo de la parroquia de San Juan; su torreque data desde 1342, parece hallarse levantada sobre un torreón árabe,que, con otros dos de igual orden que se hallaban donde hoy está elex-convento de Dominicos, y otro denominado la Torre del Redentor,formaban el punto mas fuerte de Teruel que se llamaba la Ciudadela; eltemplo se renovó a principios del siglo 18; sus altares respiran regulargusto artístico: fue profanada esta Iglesia por las tropas a las quesirvió de cuartel, pero después fue renovada y restaurada celebrándoseen memoria de esto último una solemne fiesta el día 7 de Febrero en quese abrió nuevamente al culto, habiéndose encontrado enterrada, nosabemos con que objeto una imagen de Jesucristo, que mas tarde fuerestablecida en la mayor veneración por su hallazgo, y devoción generalde los teruelanos.

Sobre la puerta de la parroquia de San Andrés, dascuella la torrecuadrilonga y almenada, remedo de la de San Martín y Salvador, pero conescasísimo número de labores: la Iglesia renovada también nada tiene denotable en su orden arquitectónico: el altar mayor es de figura detemplete y en el centro se ve de bulto el santo patrono: en esta Iglesiadescansan las cenizas de D. Antonio Sanchez Muñoz, Obispo de Albarraciny Segorbe, y miembro del Concilio Lugdunense en 1274: murió en Teruel supatria en 1.º de Setiembre de 1318: este ilustre Señor y su familiadebieron ser decididos patronos de esta Iglesia, puesto que sus armas seven pródigamente repetidas en el cimborio y bóvedas del templo.

La Iglesia parroquial de San Salvador, dedicada en un principio a laEpifanía, es de gran buque, pero de mal gusto: venérase en este temploun Cristo (colocado ahora en el altar mayor y antes en la capilla deSanta Ana,) llamado el de las tres manos, a causa de verse una pegadaen el costado derecho[24]: es la imagen en que mas fe tienen losturolenses, y a quien muy devotos acuden en sus lances mas apurados desequía, epidemias y catástrofes, como la mejor áncora de su salvación.Cuando el Rey D. Jaime hallábase en Teruel en disposición de emprenderla conquista de Valencia, adelantáronse los teruelanos a buscar alenemigo sin orden del rey, y al tiempo de partir sacaronprocesionalmente al mismo Cristo hasta fuera de la población como enseñal de despedida. En Junio de 1867, hallándose los habitantes deTeruel en el estado mas aflictivo por la grande escasez de aguas, causadel aspecto desconsolador que presentaban los frutos de la tierra,agostados por los abrasadores rayos del sol; se llevó a la Catedral ensolemne procesión rogativa dicha Sacratísima Imagen, a la que asistió elpueblo entero de Teruel: concluido el tiempo de novena, durante el cualllovió aunque poco, fue vuelta con la misma solemnidad a su Iglesia deSan Salvador, y al regresar el clero y demás acompañamiento a laCatedral llovió de una manera tan abundante como pocas veces han vistolos ancianos de Teruel, algunos de los cuales así como los documentosque hemos consultado, confirman lo que acabamos de consignar acerca delSantísimo Cristo del Salvador.

Con referencia a papeles antiguos podemos añadir sobre esta Imagen, quecon favorable éxito fue sacada de su templo y llevada a la Catedral ensolemne procesión rogativa en el siglo pasado, en las fechas siguientesy por los motivos puestos a continuación.—En 7 de Mayo de 1702 porsequía; en 1,º de Setiembre de 1703, por epidemia: en 15 de Mayo de1712, en 13

de Octubre de 1751, y en 29 de Setiembre de 1752, porsequía: en 24 de Marzo de 1754, por terremotos; y en 2 de Junio de 1780,por sequía. Consérvase en este mismo templo un esqueleto en el mejorestado, de una estatura colosal, ignorándose hasta la fecha su auténticaprocedencia, si bien se supone sería algún militar, por descubrirse ensu cuerpo un agujero de la figura de un balazo.

En la primera capilla, entrando en la Iglesia parroquial de Santiago,hay un magnífico retablo de Antonio Bisquert; no cediéndole en méritootro retablito que hay en la sacristía: su torre, según la tradición,fue cárcel del tiempo de los romanos, y en ella estuvieron presos en supaso para Valencia S. Vicente Martir y su maestro San Valero: tambiénsegún la tradición, fue esta Iglesia mezquita; y palacio árabe elconvento inmediato de religiosas de Santa Clara, o de las Monjas deArriba, como le dicen en la ciudad.

La Iglesia de San Miguel, parroquia de este nombre, consta de tresnaves iguales, separadas por ocho antas de arquitectura moderna: fuerenovada a mediados del siglo pasado: el altar mayor, costeado casi todopor el Ilmo. Sr. Obispo turolense D.

Francisco Perez de Prado, tiene ensu parte principal la Purísima, con cuya condición el prelado ayudó consus fondos particulares a la construcción: al lado de la Epístola y enuna urna, se ve a Santa María Magdalena, de bulto, en actitud penitentey contemplativa, perfectamente acabada: debajo del órgano hay un altarde San Jorge, de bastante mérito, y que se supone con mucho fundamentoser de la época del Rey D. Jaime, así como un Nazareno con la Cruz acuestas, que va en las procesiones de Semana Santa: el mencionado Rey D.Jaime, cuyo retrato se conserva al lado del retablito de San Jorge,fundó en 1262 una cofradía de Caballeros de Teruel, siendo el monarca elprimer cofrade: hay en la Secretaría de esta Iglesia un San JuanBautista de cuerpo entero, que patentiza la valentía del pincel que leesculpió en el lienzo.

El Convento de Monjas Claras, de arriba, fundado por los Reyes deAragón D. Pedro IV, y D.ª Leonor en 1367; tiene una Iglesia de tresnaves, en donde se ven algunos frescos de Vicente Vidal: su titular esSanta Catalina Martir, cuya imagen se halla en el lienzo del altarmayor: todo el edificio revela la antigüedad y magnificencia de susreales fundadores.

El Convento de Monjas descalzas de Santa Teresa, o Monjas de Abajo,es de una nave con cruz latina: para esta fundación dejó sus bienes D.Domingo de Vencochea, natural de la ciudad de Teruel, pero no siendosuficientes, se proporcionaron mayores con la piedad del pueblo, y sobretodo con los generosos auxilios del Ilmo. Sr. Obispo D. Diego de Chueca,que dirigió la obra con la mayor magnificencia y tuvo el grato consuelode consumarla y establecer las fundadoras que llevó de Zaragoza en 1660.

El ex-convento de San Francisco, es de la mayor antigüedad y es de losdías del Santo Fundador, quien envió a dos religiosos llamados San Juande Perusia y San Pedro de Saxoferrato, italianos, los que fueronadmitidos en Teruel a principios del año 1217 precisamente en el queocurrió el trágico suceso de los Amantes, en cuya época tomaronposesión de la ermita de San Bartolomé, que les concedió el Ayuntamientode Teruel, ermita que hoy se conserva dentro de los que fueron claustrosde dicho convento: cada uno se arregló su habitación a los dos lados dela ermita, conservándose todavía el pozo llamado de los Mártires a cuyasaguas atribuyen, algunas personas piadosas de Teruel, la virtud decurar varias enfermedades: dichos religiosos edificaron al pueblo consus buenos ejemplos y llevados del celo de la religión pasaron aValencia en donde sufrieron el martirio, siendo rey de los moros,Zeit-Abu-Zeit que algunos llaman Azoto, el cual se levantó con eltítulo de Christíanorum maximus persecutor, grandísimo perseguidor delos Cristianos.[25]—El pueblo de Teruel pronuncia siempre con granrespeto los nombres de aquellos Santos Mártires, a quienes tiene porcompatronos, y recuerda con su respeto los beneficios que hicieron, orallevando la paz a muchas familias, ora aquietando los ánimos de losbandos de Teruel, en la época de los Amantes; ora, en fin, estendiendosu consuelo en la mayor parte de los pueblos enclavados en la provinciade Teruel. Al ser arrojados los moros de Valencia, en cuya empresadistinguieronse no poco los hijos de la capital que historiamos,pidieron por este motivo y por los indicados, los cuerpos de aquellosilustres Mártires que se conservan en la Catedral. En 1225 se hallaba yabastante número de

religiosos

que

continuaron

la

empresa

de

sus

SantosFundadores. En 1399 D. García Fernandez Heredia, Arzobispo de Zaragoza,favoreció la renovación y fábrica de este convento, y a sus espensas sehizo la Iglesia que fue magnífica por su solidez y arquitectura aunquede una sola nave y adornada con buenos altares. Se celebraron allíalgunos capítulos provinciales, y allí también hacían antes mansióntodos los Obispos a su arribo a Teruel, y después de descansar del viajey recibir las primeras visitas, entraban solemnemente en la ciudad atomar posesión de su Silla.

El extinguido Convento que nos ocupa, situado extramuros de Teruel en laribera del Turia, a juzgar por la gran exornación de la puerta, elgablete, las ventanas subdivididas, así como los rosones en gemelassecundarias con columnitas fasciculadas, cruciformes y bases sencillascon un solo toro bastante complanado; pertenecía a la arquitecturagótica (estilo ojivál.) En 1783, siendo Obispo de Teruel, D. Roque Martín Merino, inundose todala vega y llegó el agua hasta el mismo altar mayor, penetrando tambiénpor todo el convento, con cuyo motivo dicho Prelado se llevó a suPalacio mantuvo a todos los religiosos.

Muchos años antes siendo pradostodo lo que hoy es la vega y a la sazón que se mantenían en ellos unnúmero considerable de animales, especialmente de ganado vacuno, hubograndes tronadas, aumentáronse las aguas de los ríos sobre todo las delGuadalaviar, y arrastraron cuantos animales había en los pradosocasionando además perjuicios sin cuento a los vecinos de Teruel: envirtud de este triste acontecimiento, y para evitar en lo posible surepetición, se construyó una magnífica compuerta y se colocó mas arribadel puente de piedra que hay pasado el pueblecillo de San Blas, cerca dela masía llamada de los Frailes, logrando con esto y con acequias queabrieron, contener por un lado y desaguar poco a poco por otro lacorriente del Guadalaviar: andando el tiempo, no se tuvo cuidado desostener esta buena precaución, y ahora está espuesta con pocadiferencia la vega de Teruel, a las mismas inundaciones.