Florante by Francisco Balagtas - HTML preview

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mahan~ga,i, sa lupa na ualang pan~ganib.

(Que harás en el cielo do no se llega;

preferible es la tierra do peligros no hay).

Caya ipinacataastaas

nang domagondong ang lagpac

(Por eso se le subió tan alto

para que la caída fuese estrepitosa).

Magdalita ang niyog

houag magpapacalayog,

cong ang ouang ang omoc-oc,

maoobos pati obod.

(Que sufra el cocotero,

no se suba tan alto,

porque si el abejaruco le roe las entrañas

ni la médula dejarále).

Página 61 Mataas man ang pahó

mayangba ang panonobo

ang doso rin ang lalot'

han~ginin ma,i, di maobo

(Aunque el pajo es talludo

y frondosamente germina,

aun así, aventájale el doso

porque ni el viento le descuaja).

Primera variante

Mataas man ang pahó

malangba ang pagtobo

ang doso rin ang lalo't

han~gini di maobo.

(Aunque el pajo es talludo

y frondosamente crece,

aun así, aventájale el doso

porque ni el viento le descuaja).

Segunda variante

Mataas man ang paho

at malago cung tumubo,

ang doso din ang lalo

han~gin ma,i, di maquibo.

(Aunque el pajo es talludo

y frondosamente crece,

aun así, aventájale el doso,

porque ni el viento le mueve).

y más particularmente

Cung saan narapa,i, doon baban~gon

(Ahí donde cayó de bruces allí se levantará).

La primera muestra data de la conquista; las segunda y tercera son por lo menos del siglo XVII; el original de la que ha tenido dos variantes lo trae en 1712 el poeta tagalo D. Felipe de Jesús; la primera variante es del siglo XVIII, la segunda, del XIX, y la última, quizás date antes de la conquista, porque revela un modo de ser de la mujer filipina, que tiene mucho del fatalismo oriental, pues, con amor o sin amor, cualquier desliz suyo o violencia impúdica que se la haga, p.e., un beso a hurto y no consentido, la obliga al sacrificio de casarse con el hombre a quien no ama, y serle fiel de por vida. Balagtás recogió el pensamiento de estos proverbios, lo pintoresco de su expresión y su movimiento particular, dándole forma definitiva poética, y trascendencia.

Hemos enmendado nuestra versión de 1911 en esta forma

Cual culmine en grandeza

tal tableteará cuando de bruces caiga.

versión seguramente más ajustada al sentido, pero distante mil codos del original. Podemos multiplicar los casos, pero, como vulgarmente se dice, para muestra basta un botón. Por lo demás, esperamos que el texto de la versión será inteligible para todo lector, excepto el del 2.o y 4.o verso de la estrofa 12 A Celia, porque en el original está adrede en forma enigmática, cuya solución la dará el lector mismo, pues se trata de ciertos secretos de los amantes, secretos que los dioses mismos, para evitar la indiscreción de los hombres, solían velar con densa nube.

CASTELLANISMOS DEL POEMA

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Entiéndase por castellanismos aquí no solamente las palabras netamente castellanas, sino aquellas que, siendo de uso universal, estén castellanizadas por la escritura, y por conducto hispano pasaron a la lengua tagala y de aquí al poema.

He aquí por orden alfabético, en baybayin filipino, estas palabras: A.—adarga, adiós, Adolfo, Adonis, Adrasto, Aladín, Albania, alpa (arpa), Ali-Adab, altar, Antenor, Apolo, arcon, (halcón), arnés, Astrología, Atenas, Atropos, Aurora, Averno, ay.

B.—banda, baras (vara), basilisco, batalla. Beata, Briseo, buitre.

C.—cabayo (caballo), calis, campo, cárcel, casal (casar), cetro, ciprés, ciudad, Cocito, coleto, concejo, Conde, coral, corona, cristal, Crotona, Cupido.

D.—Diamante, Diana, dicho, Dios, dorado, Ducado, Duque.

E.—edad, Edipo, ejército, Embajador, Emir, Epiro, escuela, espada, esposo, estanque, estatua, Eteocles, Etolia.

F.—Fama, Febo, Filosofía, firma, Flérida, Florante, Floresca, Furias.

G.—General, Gentil, guerra, guerrero.

H.—hardin (jardín), harpía, hiena, higuera, houris (hurí).

I.—incienso.

L.—Laura, legua, león, letra, ley, Linceo, lira, lobo.

M.—maestro, máquina, Marte, Matemáticas, Medialuna, médico, Menalipo, Minandro, Miramolín, Monarca, Moro, Mundo, Musa, Música.

N.—Narciso, natural, Náyade, ninfa.

O.—O, oras (hora), oréades, orden, original, Osmanlic.

P.—palacio, papel, para, Paraíso, Parcas, perlas, Persia, pica, pincel, Pitaco, Pitón, pluma, plumaje, Plutón, Polinice, Princesa, Privado, Profeta.

Q.—quinta.

R.—real, reino, rubí.

S.—salas, santo, secta, sello, serpiente, sierpe, Segismundo, Sileno, sirena, soldado, Sultán.

T.—tanto, tigre, topacio, tono, tragedia, trigo, trono, turbante, turco, Turquía.

V.—vasallo, Venus, verdugo, verso, victoria, Viva, voces.

Y.—Yocasta.

Estas palabras, en su mayoría tagalizadas, son casi todas nombres propios de personas, de lugares y de cosas, imprescindibles, porque la acción pasa en Grecia y se trata de cosas de griegos y persas. Por esta razón, aunque algunas de ellas tienen equivalencia en tagalo, de propósito el autor ha hecho uso de ellas para adaptarlas a los personajes y cosas del poema. Tales palabras, decíamos más arriba, no harán siquiera 28 dodecasílabos de los 1708 de que consta el poema.

No todas pasaron al poema en su sentido genuino; algunas sí, otras, un tanto desviadas, y otras, hasta en sentido contrario.

Calis, tiene dos acepciones: la castellana y la tagala de espada. Úsanse ambas en el poema.

Lira, y tono úsanse solamente en la acepción castellana. Han adquirido ciudadanía en las letras tagalas, no sólo en el dialecto poético, sino también en prosa. Así: Timuhan nang lira yaring abang auit (21. A Celia) Taguinting nang Lirang catono nang auit (193. Poema) Y con igual belleza en este verso de San Raymundo

ang pananagano ay tinutunohan.

Los derivados de tono se encuentran en muchos lugares del poema. En general, si no se trata de la lira de las musas, o del trovador, se suele decir, v. gr.: Ang caayaaya at cahimbing-himbing na man~ga tin~gig at pagaauit ( Barlaan, pág. 547, 1837). Hablando de la serenata dada por Boanerges a Magdalena, dice el autor del Sa Mártir n~g Gólgota, que de los rodales percibíase ang cauili-uiling taguinting nang isang lirang tumutugtog nang isang auit (pág. 186. Icalauang Hati); y más adelante dice que la flauta de Boanerges sonaba de una manera tierna, dulce y doliente, maramdaming tuno (pág. 200).

Pincel, por pluma o cincel, es corriente en tagalo y hasta clásico. Así Sa larauan guhit nang sa sintang pincel

cusang inilimbag sa puso,t, panimdim (6. A Celia) Aquí pincel es el cincel del grabador. Y cuando el ascético Florentino Ramírez dice: naquiquita mo na ang huling daan nang ualáng uastóng pincél na aquing ipinagguhit, el pincel es la pluma con que escribió su célebre Manga Sariling uicang mag-isá (pág. 140).

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Algunas de ellas las acopla el autor, y entonces las tagaliza. No dice reino de Albania sino reinong Albania o Albaniang reino; no dice oreadas ninfas, sino oreadang ninfas. Aun las que van solas las tagaliza, y donde no, las incrusta de una manera tal que no hay modo de sustituirlas como no se desgarre el verso donde se hallan y hasta toda la cuarteta, y todavía el resultado sería dudoso. Las palabras y los epítetos del poema son únicos en tagalo. No en vano advirtió al lector que no tocase verso suyo, que lo dulce y sabroso trocaría en salobre. Tan rico es el tagalo, que será fácil hallar sinónimos de sus términos en el sentido, pero sinónimos en el sentido, ritmo y armonías inefables, imposible.

Para, no viene de para propiamente, sino de parejo, en el sentido de como, semejante, igual, etc.

En tagalo tiene los juegos y formas de una palabra autóctona. Ya Pinpín la usó así: paran yysa na ang loob; hindirin macapapara dito sa ysang yto; paran laman yto, at ang yba'y, cabalatcayohan lamang; lahat ay paraparang macaalam (Prólogo de su Librong ... 1610). Así en estos octosílabos de Fr. Pedro Herrera, Horacio tagalo según Gaspar de S. Agustín Magcasising parapara...

Loob mong ualang capara...

Bagsic mo,i, ualang capara... ( Meditaciones...

1645)

Es palabra muy usada en los vocabularios y en todo lo largo de la literatura tagala, especialmente en la popular Pasión. Balagtás la usa, además, en lugar de su sinónimo gaya Parang naririn~gig co ang lagui mong uicá (12. A Celia) Para nang panaghoy nang nananambitan (99. Poema) También se usa en su sentido genuino en el lenguaje familiar. Ito'y para sa iyó; para sa kaniyá, esto para tí; para él.

Tantô, también se ha hecho ya clásico, así en prosa como en verso, y tiene todos los juegos de una dicción autóctona desde Herrera, que escribió

Sa manga casi mong tanto

mabubuncat mandin tanto (Meditaciones)

hasta Balagtás

Di mo tanto yaring binabatang hirap (154)

Hindi quinucusa,i, tantong nacatulog (160)

Iyong natatantó ang aquing paglin~gap (171)

Letra, úsase en el poema en dos acepciones. Como carácter del alfabeto, baybayin, y en el sentido de carta. En el primer sentido:

Punó nang n~galan mong isang letrang L (48)

Na ang balang letra,i, iuang may camandág (232)

En sentido de carta:

Patay na dinampot sa aquing paghasa

niyaong letrang titic nang biquig na pluma (236)

Arnés, úsase en lugar de esgrima, principalmente de espada y daga, y no como armadura defensiva, guarnición o utensilio de caza. Así dice:

Larong bunó,t, arnés na quinaquitaan (223)

y, sobre todo, cuando describe la manera como Aladín acometió y dio muerte a los leones: Cong ipamilantic and canang pamatay,

at saca isalag and pang-adyang camay (135)

descripción la más acabada de la esgrima popular en el país, espada y daga, e incluso de las batallas de moro-moro. Los botes de lanza o de arma enastada en el escenario filipino suelen llamarse torneo.

Con todo, Balagtás es el que menos se aparta del sentido genuino o corriente de las palabras castellanas, a diferencia del común uso familiar y popular. Filósofo, p.e., desde la publicación del Si tandang Basiong Macunat, y poco antes de la revolución del 96, es la palabra más sangrienta y cáustica que puede aplicarse a un filipino: equivale al hambuguero del país. En cambio bellaco y bellaca nada tienen de infamante, sino lo que hay para enlabiar al más inflado; bellaco es un a modo de Boanerges filipino, y bellaca, la misma princesa Micomicona hecha poetisa. Esto en los duplos, o sea, en las justas poéticas familiares que ocurren durante el novenario de difuntos. Sin fuerza, p.e., significa precisamente lo contrario de lo que indica.

Kinuha si Juan n~g sin fuerza, quiere decir: Juan fue aprehendido por la fuerza armada, y con armas de fuego precisamente. Por regla general, el caló filipino, el uso vulgar y el familiar suelen desnaturalizar las palabras de origen hispano, no así el uso literario, tanto en prosa como en verso. Aniceto de la Merced, p.e., tagaliza "fuerza" dándola el sentido originario en finuerza ang ca-uri (Pasión, pág. 90)

Por lo demás, con excepción de los nombres de personas, de animales y lugares, las palabras castellanas usadas por Balagtás ya habían adquirido, con anterioridad a su época, cédula de ciudadanía. Así adiós, arpa, caballo, cárcel, coral, dicho, Dios, escuela, espada, estatua, filosofía, jardín, legua, maestro, médico, música, original, papel, para, perlas, pincel, pluma, sala, santo, sello, vara, verdugo, y verso, etc., son corrientes en tagalo.

Añadiremos que, para tagalizar estas palabras, algunas cambian de letra, y a otras, o se les quita o se les añade una o más letras y con acentuación diferente como alpà por arpa; arcon por halcón; cabayo por caballo; casal por casar; Minandro por Menandro; hardin por jardín; houris por hurí; y otras se pluralizan como baras por vara; corales por coral, oras por hora; salas por sala y voces por voz, etc., etc.

VERSIFICACIÓN DEL POEMA

El Florante está escrito todo él en composiciones estróficas de cuatro dodecasílabos intercisos.

No son de arte mayor sino de hexasílabos dobles. No hacen en ellos sinalefa la vocal con que termina la sexta sílaba con la vocal con que comienza la séptima. No se cometen nunca sinalefas, sino elisiones. La cesura en la sexta tiene que ser invariablemente en la sexta, sin que los primeros hemistiquios, como los de los castellanos, puedan ser de cinco o siete sílabas; y más que cesura, es una verdadera pausa. En dicha sílaba sexta se completa el sentido del verso, y sólo por excepción la palabra que trae la sexta, por conexión gramatical, se apoya en la siguiente. La rima y sobre todo el ritmo son enteramente distintos de los de doce sílabas castellanas, ritmo que va al unísono con el kumintang, aire musical genuinamente tagalo con que suele acompañarse estos dodecasílabos, y cuyo movimiento es de hexasílabo, o parecido al romancerillo monorrimo de seis sílabas.

Los versos únicamente de cada estrofa son monorrimos. Cada estrofa tiene su rima. La rima es por la última sílaba; esté o no acentuada. Aunque las vocales fundamentales son tres: a, i, u, con todo, en tagalo, si la última sílaba termina en e, ésta rima con i; y si en o, rima con u. La o en Balagtás y en la antigua escritura es consonante cuando va al final de una dicción; equivale a la w, de la moderna. Si termina en sonido articulado, la rima se rige por la vocal y consonante de su grupo. Hay dos grupos de consonantes: fuertes y débiles. Fuertes: b, d, g, k, p, s y t; y débiles l, m, n, g o n~g, y y o ( w). He aquí los dos primeros cuartetos del poema: Sa isang madilim gubat na mapanglao

dauag na matinic na ualang pag-itan

halos naghihirap ang cay Febong silang

dumalao sa loob na lubhang masucal.

Malalaquing cahoy and inihahandog

pauang dalamhati, cahapisa,t, lungcot

huni pa nang ibon ay nacalulunos

sa lalong matimpi,t, nagsasayang loob.

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Como la última sílaba del primer verso termina en ao, la rima del cuarteto es en ao, ang y al, o sea la vocal a y los consonantes débiles o, n, ng y l. Así en el segundo cuarteto: la vocal o y los consonantes fuertes g, t, s y b. Es ley no combinar una misma vocal con la misma consonante.

Por el mismo estilo si termina en vocal. Los del grupo de vocal ordinaria entre sí; y lo mismo, los de la vocal pesada.

He aquí el cuarteto de vocal ordinaria en a:

N~gayong namamanglao sa pan~gun~gulila

ang guinagaua cong pang-alio sa dusa

nag daang panaho,i, inaala-ala,

sa iyong laraua,i, ninitang guinhaua.

He aquí el cuarteto de vocal pesada en a:

Parang naririn~gig and lagui mong uicá

"tatlong arao na di nagatanao tamá"

at sinasagot co nang sabing may touá

"sa isa catauo,i, marami ang handá."

Balagtás, a diferencia de los demás poetas tagalos, no acostumbra rimar la vocal e con la i, ni la o con u. Para la rima, además, no hay equivalencia de los finales agudo, grave y esdrújulo o sobresdrújulo, y sería una flagrante infracción armónica la recurrencia a la práctica castellana en este particular.

No existen tampoco las cláusulas de rúbrica del verso castellano; pero es de ley que el ritmo sea variado; es decir, el primer hemistiquio no debe rimar con el segundo ni con el primero del pie siguiente, sino siempre de manera distinta, como en los cuartetos transcritos. La cesura en sexta exige que su pronunciación tónica tenga el carácter de una pausa menor. Débese ésto a que siempre estos versos fueron acompañados con el aire musical del kumintang, y cantados; y, aunque en los tiempos modernos ya no se estila cantarlos, la tradición marcó de tal modo su estructura clásica indígena, que su lectura es aún hoy a modo de recitado de romances hexasílabos, y con un género de pathos, solemne, enfático, a la manera oriental.

Allá por el año de 1885 tuvimos ocasión de oír recitar el Florante de un campesino. Venía de participar unas gavillas de palay de la siega del día. A mujeriegas sobre los lomos de su caraballa, y a losPágina 65 graves pasos del animal, recitaba los primeros cuartetos de la ofrenda A Celia, en medio del religioso silencio de la tarde, interrumpido de vez en cuando por perdices camineras que salían de la maraña, disparadas a causa de los chapotazos de la caraballa. Picada nuestra curiosidad, tomamos notaciones de la canturia.

He aquí transcritas dichas notas con la letra correspondiente:

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También en el trayecto fluvial entre Paombong y Malolos, en una tan~garan (banca aguadora), oímos recitar de una mujer, que hacía de piloto, los cuartetos 80 y 81 del poema, con estilo menos campestre que el del anterior, pero con igual molicie y melancolía. Tenía el movimiento del suave balanceo de una banquilla con batangas de los maningueteros.

He aquí dicho aire con la letra correspondiente:

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[Puedes acceder aquí a los ficheros de Lillypond]

Es indescriptible la melancolía profunda de estas estancias musitadas y exhaladas por los hijos del pueblo. Como la escala de notas no pasa de una octava y tercia; que no exige vocalización especial, y basta la emisión natural de la voz, la ejecución que dan al aire y su movimiento es tan sui géneris que sugestiona o embebece al que tiene el oído sensible a los dos ritmos, musical y poético. Estas muestras gráficas darán también idea del artificio y silabeo del dodecasílabo interciso tagalo.

Su movimiento es de hexasílabo o de romancerillo de seis sílabas, y cada sílaba viene subrayada por la correspondiente nota musical, pero su ejecución es ligada y ligerísima, a la sordina.

Tienen, además, loPágina 66s poetas tagalos la costumbre de presentarse anónimos al público, y cuando mucho, con las iniciales de su nombre; también escriben con iniciales los nombres de las personas a quienes dedican sus canciones. Con todo, riman con dichas iniciales y les dan la cantidad silábica con las sílabas de que se compone el deletreo de las mismas, y, si les conviene, vuelven disílaba la última de la inicial deletreada, si cae en cesura o en pausa: Ang tapat mong lingcod na si F.B.

equivale a

Ang tapat mong lingcod na si Efe Bée

y en donde Bee rima, además, con ipamintacasi. Y por este estilo estos versos: Itong letrang R. pag siyang nadin~gig

de San Raymundo:

Itong si E.I. ang dapat sisihin

de D. Felizardo en que I equivale a Ii. Y cuando las iniciales son tres, la del medio no se deletrea pero se la considera monosílaba. Así

big-yang aliculas ang M.M.S.

en Juan at si María, donde M.M.S. equivale a Eme, Me, Ese.

OBSERVACIONES

Al llevar a cabo la versión castellana del poema, no obstante haber recorrido este poema todos los hogares tagalos, de manera que no hay ninguno que no guarde un ejemplar, no como basta guinara sino como piña antigua de Hagonoy, o seda preciosa de florete china, en cómodas de camagón con incrustaciones de nácar, ésta es la fecha en que no se sabe, a ciencia cierta, cuál sea el texto auténtico. Balagtás murió en el año de 1862, y las ediciones conocidas más antiguas datan después de su muerte: la del 65, que posee Barrantes; la del 70, que posee el Dr. Pardo de Tavera y la del 75, de la cual poseemos dos ediciones diferentes. Carecemos, pues de una edición hecha durante la vida del autor, revisada por él, o que pueda suponerse así, y, por tanto, auténtica. Este inconveniente, capitalísimo, subió de punto cuando Hermenegildo Cruz publicó su Kung Sino ang Kumatha n~g "Florante" en 1906, sacando una edición del poema con ortografía moderna y correcciones de la familia de Balagtás.

Muy apreciable es esta edición del Sr. Cruz, porque, si no resuelve, plantea un verdadero problema, cuya solución urge. Por fortuna, poseemos un manuscrito copia de una reimpresión de 1853, o sea nueve años antes de la muerte de Balagtás. Este manuscrito (contrastado con las dos ediciones de 1875, con una de 1894, con otra de 1901 y con la última citada, 1906, revisada por la familia de Balagtás, del Sr. Cruz,) es el que traducimos. Debe decirse que las correcciones tipográficas en su mayoría, de la edición Cruz, se ajustan al texto de la reimpresión de 1853, y corrigen las incorrecciones de las ediciones posteriores a la muerte de Balagtás. Pero en gran parte se separan del texto de 1853 y de las otras ediciones que creemos más correctas.

A continuación se enumeran las razones que militan a favor del texto que creemos auténtico. Por de pronto, restablecemos la ortografía del autor; así tendremos, como ya habíamos dicho al publicarse la obra del Sr. Cruz, las acentuaciones del original y la combinación de letras hecha por el Autor, en las cuales se halla, aparte otras cosas, cierto secreto de la lengua y de la rima tagalas; de otra manera, será el vino antiguo en odres nuevos que en el trasiego perdió su sabor y perfume, el de las hojas resecas de salvia y raíces de mora.

(a) Tapat na pagsuyong lalagui sa dibdib (4. A Celia)[47]. Pagsuyong en lugar de pagsuyo[48].

Porque es adoración que se refiere a pagibig del verso anterior, y no adoración al aire, que es lo que indica pagsuyo.

(b) At di mananacao magpahangang libing (6. A Celia).— At en lugar de na. Es una copulativa muy de la época de Balagtás, y, además, da el énfasis que requiere el pensamiento del autor y el aire del verso.

(c) Parang naririn~gig ang lagui mong uica (12. A Celia).— Uica en lugar de wikang. Por la sencilla razón de que la rima de la estrofa es en vocal y no en consonante. La rima de la estrofa es en uica, tama, tua, handa.

(d) Cong gunitain ca,i, aquing camatayan (15. A Celia).— Aquing en lugar de lalong. Porque se refiere a gunitain ca del primer hemistiquio.

(e) Na inahahandog sa mahal mong yapac (18. A Celia).— Mahal mong en lugar de bakas nang.

Este último es uno de los modernismos de la nueva edición, no usado en tiempo de Balagtás.

Mahal mong es muy de la época y corriente en el Poema. Cuando el duque Briseo ofreció los servicios de su hijo Florante al Rey Linceo, dijo lo mismo:

na inihahandog sa mahal mong yapac (268. Poema) Página 67

y este verso:

nang aquing hahagcan ang mahal na bacas (273)

(f) Ang mata,i, itin~gin sa dacong ibaba (5) Al Lector.— Ang debe restituirse o añadirse antes de mata,i, ; de lo contrario no habría verso. Además, la cesura caería donde debería caer, en la sílaba final acentuada de itin~gin, y no en sa, que es miembro del segundo hemistiquio.

Del poema, hé aquí lo que debe restaurarse:

(g) At niyaring nasapit na cahabaghabag (19).— At debe anteponerse a niyaring. Florante dice que la ambición de Adolfo fue la causa de todos los males, en los tres versos anteriores, y, en el cuarto, agrega: y de los míos. La adición no hará tampoco de trece sílabas el verso, porque en la ortografía del Florante, y se considera vocal y no consonante, y niya se pronuncia en una sola unidad de tiempo, y suena nia como un diptongo en ia. Los que escribieron sobre Arte poética tagala andan contestes en este punto, sobre todo, el Dr. Rizal, que dice que los poetas tagalos

"pueden alargar o acortar una palabra resucitando una sílaba ya desaparecida en el uso, desdoblando un diptongo, o suprimiendo una breve". Por donde, el desdoblar diptongos y triptongos propios era una excepción, y el cometerlos, la regla general. Balagtás confirma ésto, mismo empleando niyaring en el verso de la estrofa 241, Diua,i lumilipad niyaring cati-isan

donde iya es triptongo y niya monosílabo. De ser disílabo, el verso constaría de trece sílabas. En la ortografía moderna ésto no puede hacerse, porque y es consonante siempre y por tanto niya necesariamente disílabo. Y como el editor moderno había reformado la ortografía del poema, eliminó de un verso at, y de otro ni, para poner a Balagtás en paz con la ortografía moderna. Sin embargo, el editor moderno, por respeto al sentido, no se atrevió a lapidar niyaring en este verso de la estrofa 22, A Celia:

Y cao na bulaclac niyaring dilidili.

En Balagtás, pues, iya en niyaring es diptongo. Y lo mismo puede decirse de algunos buenos poetas de la misma era. Por ejemplo: este verso de J. Tuason en su Bertong lasing....

Ang may cani-caniyang gauing caliban~gan;

este otro de Estrella at Roger, de un autor anónimo: Hinan~gad ang caniyang pan~gala,i, malantad,

y estos versos de la Pasión de D. Aniceto de la Merced: Na iniyong na tatanauan

Cun sa inigo,i, ualang daan

versos en donde iya, iyo son diptongos.

Con todo, el uso no es uniforme. Depende de la pronunciación en cada caso, según el movimiento del verso y el ánimo del autor. Y ello no es porque la y fuera realmente vocal entonces, no. La y, decía ya Domingo de los Santos, era siempre consonante, y aconsejaba no confundirla con la i latina, escribiendo una por otra. Pero la ortografía de entonces, y los valores ortológicos de transición no eran definitivos, y de aquí la práctica indecisa de los poetas, y aún la de un mismo poeta. J. Tuason, por ejemplo, en lugar de cometer diptongo, como en el verso ya citado de su Bertong ... , lo desdobla en éste de su Tobías: Boo niyang-anca,i, nanatiling tiquis;

y lo mismo hace otro autor anónimo en este verso de Leonor at Manrique: Calamigan, niya,i, ang nag papainam.

También el egregio D. Aniceto de la Merced, a diferencia de los arriba citados versos suyos, desdobla los diptongos en los siguientes versos de su clásica Pasión: aniya,i, totoong tanan

na mag cani-caniyahan.

En cambio, cuando no se quería dar lugar a estas licencias poéticas, escribían nyo en lugar de niyo, p.e., los autores anónimos de Bernardo Carpio y de Doña Beatriz at Don Ladislao en estos finales de sus awits:

hustong bait ninyo,i, siyang magpuno na

hustong bait ninyo,i, siyang capupunan,

donde al propio tiempo que evitan el diptongo escribiendo nyo, no lo cometen en iya de siyang, que, en ambos versos, es palabra disílaba. Lo propio practica D. Alejo del Pilar en su San Alejo y más especialmente D. Mariano Serapio en su San Raymundo, que dice: sa tudling nang inyong puso,i, alaga-an.

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Cuando la escritura, pues, no lo indica, la regla no es taxativa, y hay que atender y analizar cada caso para saber si iyo o iya son diptongos o no. Pero no habrá género de duda en que los iya en los versos de autos de Balagtás forman diptongos o triptongos, bien que ortológicamente impropios, y niyaring es disílabo. También es disílaba la misma palabra en estos versos de S.

Alejo:

Alejong capilas niyaring aquing dibdib...

ang letrang sinulat niyaring pag halinghing...

Nosotros escribiríamos tal vez, nyaring o yaring en lugar de niyaring, después de ciertas precauciones; pero en los versos de Balagtás no habrá precaución valedera, porque se nos iría de las manos lo mejor, pues nyaring o yaring no podrán nunca ser sinónimos de niyaring que en Balagtás tenía una energía especial, y una molicie en iy, perceptible, que no tiene precio.

(h) Malamig nang bancay acong nahihimbing (29).— Nahihimbing en lugar de nalilibing. Se trata de un vivo que se siente cadáver en profundo sueño, y no de un vivo sepultado como cadáver real. Es un modismo propio de Balagtás y de los poetas tagalos.

(i) Nang ina-ing-aing na lubhang malumbay (38).— Ina-ing-aing en lugar de dinaingdaing.

Florante se quejaba sólo en un momento de inconciencia; aún Aladín no estaba presente, con quien podría producir sus quejas.

(j) Sa iba ang sintang sa aqui,i, pan~gaco (39).— Sintang en lugar de sinta't. Es el "amor a mí prometido", y no "el amor y, a mí prometido".

(k) Di cong aco poo,i, utusang manggubat (43).—En la edición moderna precede pa a poo,i, . Pa debe suprimirse; está de sobra y es aquí solecismo.

(l) Hinuhugasan mo nang luhang nanatac (50).— Hinuhugasan en lugar de hinugusan.

Hinugusan, aún suponiéndolo error de imprenta, aunque no lo registre así la fe de erratas, y diga hinugasan, haría corto el verso.

(ll) Nang camay co, paa,t, natataling liig (57).— Co, en lugar de ko't. Dice "mis manos, pies y cuello atados", y no "mis manos y, pies y cuello atados".

(m) Dini sa buhay co,i, siyang nagsa-sadlac (65).— Nagsa-sadlac en lugar de magsasadlak.

(n) Ang caban~gisan mo,i, pinasalamatan (66).— Pinasalamatan en lugar de pinasasalamatan.

(ñ) Ang puso ni Laura con hindi inagao (66).— Laura en lugar de Laura'y.

(o) Tinangnan ang pica sampo nang calasag (76).— Pica en lugar de pika't.

Pinasalamatan decimos; de lo contrario sobraría el verso. Balagtás mismo lo confirma en otro lugar del poema:

Nagban~gon, hinaho,t, pinasalamatan (165).

Laura y Pica, sin elisiones, porque los nombres propios castellanos, cuando van solos, Balagtás, por regla general, no los tagaliza. Además, con estos nombres se cierran los primeros hemistiquios, que son verdaderos versos de seis, y la elisión en las últimas sílabas resulta innecesaria porque hay verdadera pausa en ellas.

(p) Sampong mag aama,i, iyong nasasaclao (80).— Mag aama,i, en lugar de mag ama. Aparte que no habría dodecasílabo, vuelve además torpe el pensamiento del autor. Aladín dice ésto, porque el objeto de su amor fue también el objeto del amor de su padre, y por eso dice nasasaclao, mas no quería decir que el amor fuera entre padres e hijos; entre padre e hija, o entre madre e hijo, que es lo que vendría a significar magamá.

(q) Nang habag cay ama, at pang-hihinayang (99).— Pang-hihinayang en lugar de paghihinayang. Este visible error de imprenta paghihinayang nos recuerda la plática de un doctrinero aprendiz del tagalo, rellena de solecismos, con la que, sazonada con mímica sandunguera por las viejas niñeras, éstas matan de risa a los bebés puestos a su cuidado: ang manga dalanga ay para ibon na pipit; totonton sa sanga cocondo-condo; eto na ang manonompet: sumpe n~g sumpe. (Las mozas son cual el pajarillo pipit, que, posado sobre una rama, se contonea muy coquetamente; pero hé aquí que vienen los de la cerbatana, y le disparan bodoques y más bodoques.)

(r) Para nang panaghoy nang nananambitan (99).— Para en lugar de gaya. Gaya fue siempre comparativo familiar, de poco uso en el dialecto poético antes.

(s) Ang sa pagcatali,i, liniguid nang hirap (129).— Ang sa pagcatali,i, en lugar de yaong natataling. Esta última frase es un amaneramiento modernista, y aquí monotoniza todavía los dos primeros versos del cuarteto, porque los dos primeros hemistiquios comienzan con la misma acentuación: nang ma y yaong, cosa que, como diría Rizal, no podría consentir el oído tagalo, que exige variedad de ritmo.

(t) Sa nan~ga calabang maban~gis na hayop (136).— Nan~ga en lugar de man~ga. Se trata de los leones con los cuales lidió y a los que venció, no de leones con los cuales sigue lidiando.

(u) Pumiquit na muli,t, napatid ang daing (144).— Muli,t, en lugar de muli. Porque cerró los ojos nuevamente, y se le cortaron los quejidos.

(v) May calong sa iyo ang nagtatanquilic (147).— Iyo en lugar de iyo'y. La elisión aquí es necesaria: hay verdadera pausa.

(x) Lason sa puso mo nang hindi binyagan (148).— Nang en lugar de ang.

(y) Mámamaya,i, sucat tibayan ang dibdib (198).— Mámamaya,i, en lugar de namamaya'y. Es decir el hombre, en lugar de ciudadano o residente de una región o localidad determinada. La lección de Balagtás dice así: "y porque el mundo valle es de lágrimas, los hombres han menester de fortaleza del corazón".

(z) Minulán ang gali sa pagsasayauan (223).— Gali en lugar de gálit. Alegría, torneo o justaPágina 69 o bureo, en lugar de rabia, furia, ira, etc. Este verso y el siguiente, dice así:

"comenzó el bureo en la danza, por causa de la música y poesía que alternaban". Gali, es palabra muy castiza, indígenamente hablando. Así D. Felipe de Jesús, poeta tagalo, desde 1712, en su ditirambo a Barlaan, dice:

Ang inimbot niyang gali

yaong buhay na palagui ( Barlaan, folio 9 vito.) (aa) Humihip ang han~gi,t, agad nahiualay (253).— Humihip en lugar de umihip. Humihip ang han~gin es de valor descriptivo. Lo escriben así los clásicos tagalos. Por ejemplo, en San Raymundo:

Sa hihip nang hanging campi ay naualay (pág.22; edi. 1876), y estos otros versos:

Sa ganitong lagay ay caguiat humihip

ang isang mahinhin han~gin nang-lili-it (pág. 37).

(bb) Alading quilabot nang man~ga guerrero (260).— Guerrero en lugar de guerrerong. Las mismas razones de la estrofa 12, A Celia. La rima es en vocal: en to, do, ro y co.

(cc) At Parca Atropos, ay nagdamdam pagal (301).— Parca en lugar de Parcas. Balagtás mismo en la nota al pie, dice que, según los poetas, las Parcas eran tres: Clotho, Luchesis y Atropos; esta última es la que corta el hilo de la existencia. Así el autor de San Raymundo: Nacandong nang lubos ni Atropong lilo (pág. 45),

el cual también dice en sus notas cosa igual a lo dicho por Balagtás.

(dd) Ang caniyang buhay na cahabag-habag (351).— Na cahabag-habag en lugar de at pag-kawakawak. Vida harto lastimosa o digna de conmiseración, piedad, y no vida de destierro, relegación, errabunda. No se olvide que Florante estaba atado al tronco de una higuera. No queremos decir con ésto que uacaac, o uaca-uac no es palabra castiza, no; San Lúcar la registra como tal; Aniceto de la Merced la emplea propiamente en este verso de su Pasión: caya parang mauaca-uac (pág. 90),

y Balagtás mismo, en Orosman at Zafira la emplea en la sentida queja de Zafira: nang pabayaan mo akong mauakauak;

no se trata de ésto, sino de que carece de aplicación racional en la situación de Florante. En poesía, como en todas las cosas, nada hay peor y de mal gusto que el desacertado uso o empleo de lo bueno y bello: equivale a echar sampagas al fango. Balagtás, que tenía un conocimiento profundo de la naturaleza humana, con su divino instinto de la belleza, fue situando, adrede, cahabag-habag en ciertos pasajes del poema, a guisa de recurrencia recordatoria del mísero estado de Florante, para provocar así con su insistencia la simpatía y compasión del lector, porque ciertos dolores trágicos fueron siempre divinos impertinentes que suelen aparecer y reaparecer, salir un instante y volver con mayor saña, como Florante decía a Aladín. De aquí que la frase trágica, inarticulada acaso, na cahabag-habag, como un llamamiento del Destino, tenga carácter de aparecido, un memento, en las estrofas 8, 19, 143 y 351.: Dito nagagapos ang cahabag-habag.

At niyaring nasapit na cahabag-habag.

Sinundan nang taghoy na cahabag-habag.

Ang caniyang buhay na cahabag-habag.

(ee) Aniya,i, sa madlang guerrang pinagda-anan (352).— Pinagda-anan en lugar de dinaanan.

La primera denota intervención personal en las guerras, que no la segunda; y Aladín, que era caudillo, se ufanaba de ello.

(ff) Cong naquiqui-umpoc sa madlang Princesa,i, (353).— Princesa,i, en lugar de Princesa. Esta es una de las dichosas excepciones en Balagtás, de convertir la pausa en cesura, elegante corte, haciendo apoyar aquella en el primer hemistiquio siguiente. De aquí la elisión, que no sería posible en la ortografía moderna, porque la i latina de costumbre se escribiría con y consonante, y no habría rima en vocal.

(gg) Sa catiyaga-an, ang pusong matipid (354).— Ang en lugar de nang. Es decir el por del. La constancia de Aladín ablandó el corazón rehacio de Flérida, y no la constancia del corazón rehacio de Aladín.

(hh) Ang sinta co baga,i, bayaang mamatay (363).— Baga,i, en lugar de kaya'h. Casi son sinónimas, pero la primera es muy de Balagtás y de los clásicos. Así: Baquit baga niyaong cami mag hiualay (15. A Celia).

donde baga está en lugar de kaya.

Por parecidas razones, y más especialmente, porque no habría verdadero dodecasílabo tagalo sino endecasílabo o alejandrino francés, deben restablecerse en: (ii) Puso co,i, nanglambot sa malaquing habag (111).— Nanglambot en lugar de naglalambot.

(jj) Niyaong pagca tun~gó sa calulunuran (128).— Calulunuran en lugar de kalunuran.

(kk) Cundi ang uinica,i, "icao na umagao (227).— Uinica,i, en lugar de wika'y.

(ll) Sinasariua mo ang sugat na laláng (234).— Sinasariua Página 70 en lugar de sinariwa.

(ll ll) Sa nagsasalita,i, tumugong banayad (261).— Nagsasalita,i, en lugar de nagsalita.

(mm) Cong magtotoo ma,i, marami ang dagdag (261).— Magtotoo en lugar de magkatotoo.

(nn) Ay ang guniguning tacot nang calaban (262).— Ang guniguning en lugar de guniguning.

(ññ) Sa Crotonang baya,i, may balang sumira (265).— Baya,i, en lugar de Reyno'y.

(oo) Ang itinatapon nang mahinhing titig (276).— Itinatapon en lugar de itinapon.

(pp) At nang ma-iligtas ang buhay nang ibig (364).— Ma-iligtas en lugar de maligtas.

(qq) Magca-casing-sinta,i, naraos nacasal (395).— Magca-casing en lugar de magkasing.

Y por las razones apuntadas más arriba, y porque, o no hay pausa en las palabras o partículas elididas, o, habiéndola, débese elidir, deben restablecerse en: (rr) Sa mucha,t, dibdib co,i, laguing dumidilig (102).— Co,i, en lugar de kong.

(ss) Ang man~ga buto co,i, quita,i, sisintahin (107).— Co,i, en lugar de ko.

(tt) Lipos nang pighati,t, saca tinutunghan (112).— Pighati,t, en lugar de pighati.

(uu) Nitong nagagapus na cahambalhambal (128).— Nagagapus en lugar de nakagapos.

(vv) Ang caniyang calong na calumbay-lumbay (140).— Ang en lugar de nang.

(xx) Cundan~gan ang dusa,i, sa naualang casi (167).— Dusa,i, en lugar de dusa.

(yy) Quisap matá lamang at agad babalic (168).— At en lugar de ay.

(zz) Daho,i, malalanta munting di madilig (200).— Malalanta en lugar de nalalanta.

(aaa) Sa gaua at uica,i, di mahuhulihan (210).— Mahuhulihan en lugar de nahuhulihan.

(bbb) Larong buno,t, arnés na quinaquitaan (223).— Quinaquitaan en lugar de kakikitaan.

(ccc) Anopa,t, natapus yaong catoua-an (231).— Natapus en lugar de matapos.

(ddd) Diua,i, lumilipad niyaring catiisan (241).— Diyaring en lugar de yaring.

(eee) Pailag-ilagang parang baselisco (245).— Ilagang en lugar de ilaga't.

(fff) Sucat na ang titig na matay sa iyo (245).— Na en lugar de ang.

(ggg) Ay masayang muc-ha,i, may paquitang guiliu (246).— Muc-ha,i, en lugar de mukha't.

(hhh) Ang cabataan co,t, di cabihasahan (272).— Co,t, en lugar de ko'y.

(iii) At ina-asahang iloloualhati (290).— At en lugar de na.

(jjj) Sa bayang Crotonang cubcob nang hilahil (299).— Cubcob en lugar de kupkop.

(kkk) Nang man~ga nacubcob nang casacuna-an (306).— Nacubcob en lugar de nakukob.

(lll) Yaong bayang hapo,t, bagong nacatighao (308).— Nacatighao en lugar de natitighaw.

(ll ll ll) Na nacalimutan ang gauing matulog (311).— Matulog en lugar de pagtulog.

(mmm) Si Adolfo lamang ang nagdalamhati (326).— Nagdalamhati en lugar de nagpipighati.

(nnn) Noon di,i, tumulac sa Etoliang Reino (336).— Di,i, en lugar de din. Es frase muy de la época. Así también en San Alejo:

Noon di,i, guinanap nila,t, iniraos.

(ñññ) Pagdaca,i, nacobcob ¡laquing caliluhan (337).— Nacobcob en lugar de kinubkub.

(ooo) Imulat ang mata,i, sa sa candun~gan mo (345).— Sa en lugar de na.

(ppp) Cahit bahag-yá na macaquitang landas (351).— Na macaquitan n~g en lugar de N~g makita ang landas.

(qqq) May anim na n~gayong taong ualang licat (360).— N~gayong taong en lugar de taong n~gayong.

(rrr) Dumating n~ga rito,t, quita,i, na iligtas (369).— Rito,t, en lugar de rito.

(sss) Cong icao,i, magbalic na may hocbong dala (386).— Icao,i, en lugar de ikaw.

(ttt) Gayac na ang pusó sa mag-patiuacal (387).— Sa en lugar de na.

Y por provincialismos impropios del poema, deben restablecerse en: (uuu) Cusang inilimbag sa puso,t, panimdim (6. A Celia).— Inilimbag en lugar de inalimbag.

(vvv) Hindi sa anduca, at pagtatanquilic (102).— Anduca en lugar de andukha.

(xxx) Naguisnan sa ama,t, inang nag anduca (180).— Anduca en lugar de andukha.

(yyy) Inihin~ging tauad nang luha at daing (362).— Inihin~ging en lugar de inahin~ging.

Tales son las observaciones que nos ha sugerido el cotejo de las seis ediciones mentadas más arriba[49], basadas en principios de una ortología y métrica tagala todavía no escrita, pero que deducimos del poema mismo y de los monumentos literarios tagalos que en parte Página 71citamos, sin descender a la ortografía del poema, porque nos obligaría a reproducir aquí los 1708 versos de que consta el Florante. Para ésto último no habrá mejor que el texto mismo, al cual nos remitimos. El texto de estas observaciones es el de la edición de 1853; en ellas nada hicimos más que razonar lo que no viene razonado en el texto que traducimos.

He aquí el resultado de dicho cotejo:

Con el texto de la edición de 1853 concuerda el de las ediciones de 1875-A, 1875-B, 894 y 1901

en los párrafos:

(a), (b), (c), (d), (e), (f), (h), (j), (l),

(m), (ñ), (p), (q), (r), (s), (t), (u), (v), (x),

(y), (aa), (bb), (dd), (ee), (ff), (hh), (ii),

(jj), (ll ll), (mm), (nn), (ññ), (oo), (rr),

(ss), (tt), (uu), (xx), (yy), (zz), (bbb),

(ccc), (eee), (fff), (hhh), (iii), (kkk), (mmm),

(nnn), (ñññ), (qqq), (sss) y (ttt).

Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, 75-B y 1894 en los párrafos: (n), (z), (kk), (ll), (pp), (qq), (aaa),

(lll), (ooo), (vvv) y (xxx).

Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, 1875-B y 1901 en los párrafos: (g), (k), (gg), (ddd), (ll ll ll), (uuu) y

(yyy).

Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, 1875-B y 1894 en el párrafo: (ll).

Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, y 1875-B en el párrafo: (ggg).

Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A y 1901 en el párrafo: (jjj).

Con la de 1853 concuerda la de 1875-A, en los párrafos:

(i) y (cc), y finalmente

Con la de 1853 concuerda la de 1906 en el párrafo:

(rrr).

En el párrafo (qqq), a las ediciones de 1875-B, 1894 y 1901 falta la g; en el párrafo (sss), a la de 1901 falta la elisión; en el párrafo (lll), la edición de 1901 dice: catitighao; en el párrafo (ppp), cada una de las cinco ediciones tiene versión distinta: la de 1853 dice: na macaquitang; las de 1875, A y B, dicen: na maquitang; la de 1894 dice na ang maquitang; la de 1901, dice na maquita ang y la de 1906, dice n~g makita ang.

En resumen, de las 80 innovaciones al texto de 1853, 24 arrancan desde la edición de 1875-A en adelante; en el párrafo (ppp), cada una de las seis ediciones de 1853, 1875-A, 1875-B, 1894, 1901 y 1906 trae versión distinta; sólo en el párrafo (rrr) concuerda la edición de 1853 con la de 1906, y las restantes en número de 54, son todas de la edición de 1906.

CONCLUSIÓN

El Florante es el mayor monumento de la lengua tagala en el período de su tal vez única madurez. Tal es esta madurez que, si descartamos del período el Florante, la Pasión de Aniceto de la Merced y Felisa y Urbana de Modesto de Castro, frutos los más espléndidos del período, todavía nos quedarán el San Raymundo, Sa Martir n~g Golgota y el Kempis, frutos tardíos, en verdad, pero que en cualquiera de ellos podría representarse dignamente la era, sin que monumento alguno de época anterior y posterior pueda aventajarles en magnificencia literaria, no sólo tagala, sino aun castellana de estas Islas.

Rigurosamente hablando, nunca tuvimos edad de oro del castellano; seguimos aún en pleno período de formación y desarrollo. Nuestro primer monumento en esta lengua, digno de tal nombre, fue el Noli, y el Noli se escribió fuera de las Islas. En puridad comenzó la briosa manifestación del castellano cuando la Revolución. Desde 1898 hasta el día, fueron escritas ciertamente páginas admirabilísimas, tal vez inmortales, para nuestro criterio. Pero de ellas, transcurridos dos cuartos de siglo, ¿cuáles quedarán y cuáles el juicio de la posteridad, libre de la pasión y el interés del momento, confirmará? Tal vez sólo el Noli, porque le escudará la heroica glosa de la vida inmaculada de su autor; quien precisamente consagró el poema. ¿Llegaremos a la edad dichosa, cuando al castellano amenaza ruina, y el inglés, con una pujanza inquebrantable, clama por la arena como púgil vigorizado con un nuevo óleo de vida?

Sean cuales fueren los motivos políticos que tuvieron los primeros conquistadores, siempre será un hecho histórico y literario que, si el Página 72castellano hubiese privado como medio de inteligencia y comunión espiritual entre españoles y filipinos, ningún dialecto, el tagalo especialmente, habría tenido el progreso que tuvo, ni arribado al estado de lengua cultísima, que, por sus monumentos, ya no será posible que perezca. Si el propósito fue evitar así la emancipación de las Islas, el remedio fue seguramente contraproducente, porque, elevado a lengua literaria, el dialecto no fue solamente idioma exclusivo del hogar, sino vehículo poderosísimo que fue circulando por las Islas las ideas de emancipación. Es cosa averiguada que los precursores se valieron del tagalo para inundar las Islas de minúsculos evangelios y opúsculos revolucionarios, que minaron por su base el poder hispano en la Islas.

A partir de la emancipación, y por obra del nuevo ambiente, la lengua tagala ha venido a menos, y seguirá viniendo todavía más a menos, porque le disputan el imperio regional dos lenguas que casi vienen monopolizando la opinión pública de las Islas: la castellana y la inglesa.

Con todo, los acentos del poema seguirán todavía triunfando, mientras el sentimiento nacional no desaparezca de las Islas. Y si el poema fue la inspiración constante de Rizal y de los llamados precursores que prendieron con una cadena de amor, y, como diría el autor de San Raymundo, con isang tali-taling sinta,t, pag ibig los sentimientos y anhelos de la pasada generación con los de la presente, el poema también será el que soldará los de la presente con los de la generación por venir. No conocemos otro poema que con un prestigio poético insuperable tienda más a fortificar y a elevar el carácter del hombre, a dignificarle, a inspirarle espíritu de sacrificio, de tolerancia y de justicia y a alentarle en la senda de la vida para que no desmaye y claudique hasta el fin, pues, como dijo otro poeta, "sólo merece la libertad y la vida quien ha de conquistarlas cada día". Por todo ésto, y porque Balagtás fue profundamente humano, culminará en el grupo sagrado reservado únicamente a los escogidísimos que supieron interpretar con emoción y ternura los acentos de la naturaleza:

Quique pii vates el Phoebo digna locuti.

NOTAS A PIE DE PÁGINA:

[1]

Bosque intrincado fuera de la ciudad de Epiro, al lado del río llamado Cocito.

[2]

Febo el Sol, y así le llaman los poetas latinos y griegos.

[3]

Ciprés, es árbol de monte, regularmente grande y recto; las ramas tienden todas hacia arriba; así que tiene la figura de un corazón; sus ramas las plantaban los antiguos en las sepulturas; de aquí que su sombra ponga espanto.

[4]

Averno, según los poetas, el Infierno.

[5]

Plutón, uno de los dioses de los gentiles, y, según los poetas, el rey del infierno.

[6]

Cocito, río de Epiro, región de Albania, y, según los poetas, uno de los cuatro ríos del infierno; así que son venenosas sus aguas.

[7]

Narciso, un mancebo de singular hermosura, hijo de Cefisino y Liriope, amado por las ninfas, pero que despreció a todas.

[8]

Adonis, mancebo de peregrina hermosura, hijo natural de Cinirro, rey de Chipre, habido de Mirhan, también hija suya; le amó la diosa Venus y fue muerto por un Paguil.

[9]

Oréadas ninfas, son diosas de los bosques, a quienes rinden culto los gentiles antiguos; hermosas y de voces suavísimas, según los poetas.

[10]

Arpías, son las diosas feroces de los gentiles; viven en las islas llamadas Estropadas, y en el bosque situado al lado del río Cocito; tienen el cuerpo de pájaro; el rostro, de doncella; las manos, encorvadas; las uñas, afiladas; las alas, de paniquí, y mata el mal olor del aliento.

[11]

Albania, una de las grandes ciudades del imperio de Grecia.

[12]

Persia, es reino grande del Asia, en poder de moros.

[13]

Aves nocturnas, son aves de vista turbia durante el día, como los tiktik, buhos, bahaw, paniquí, etc.

[14]

Furias, son diosas del infierno, hijas de Aqueronte y de la Noche; llámanse también Eumanidas, y son tres: Megera, Tisiphone y Alecto; los cabellos parecen serpientes; si quieren encolerizar a alguien, se arrancan un cabello-serpiente; lo introducen en el pecho de su víctima, sin que lo sepa ésta; entonces, la víctima se ciega de furor, y desafiará ya todo peligro.

[15]

Marte, dios de la guerra, hijo de la diosa Juno, que se encaprichó por una flor ofrecida por la diosa Flora. Dicen los poetas que fue por vengarse de Júpiter, quien engrendró a Palas en el cerebro, sin entenderse para nada con Juno, esposa de Júpiter. Marte nació en Tracia y allí creció.

[16]

Parcas, diosas de la muerte y del destino del hombre; son tres, según los poetas; disponen de la vida del hombre y de la suerte de los mortales. Clotho es la que cuida del telar; Luchesis, la hilandera, y Atropos, la que corta el hilo de la vida.

[17]

Apolo, hijo de Júpiter y Latona, hermana mayor de Diana. Vio la luz en la isla Delos, y pasman su destreza y valor cuando mató a la serpiente nombrada Pitón, que atribuló a su madre. Según los poetas, fue el inventor y el que enseñó la Medicina, la Música, la Poesía y el Oráculo; era el príncipe de las musas y de los pastores.

[18]

Secta, es la creencia de cada cual; o la ley divina a que cada uno presta obediencia, conocida generalmente por culto o religión.

[19]

Aurora, hija del Sol y de la Luna. Según los poetas, al amanecer, abre la puerta del cielo, y cuando ya tiene enganchados los caballos del Sol, élla es la que sale primero, y después el Sol.

[20]

Crotona, ciudad de Grecia Mayor, hacia Italia, cerca del mar de Taranto, pueblo de la madre de Florante. Su muralla tiene de anchura doce mil pasos.

[21]

Linceo, rey de Albania en tiempo de Florante.

[22]

Buitre, es una ave sumamente grande; come puramente cadáveres de animales. Dice el Autor, y todavía otros que conocen á esta ave que es de muy sutil olfato, con alcance de tres leguas.

[23]

Arcón, (halcón), una ave grande que puede coger con sus garras huesos de oveja, oso y otros animales del monte.

[24]

Se llama cupido diamante la joya que suelen poner las señoras en la frente.

[25]

El hijo del Sol es la Aurora.

[26]

Náyades, son ninfas de los arroyos y ríos que reciben culto de los gentiles.

[27]

Lira, es el instrumento usado por las ninfas y las musas en sus canciones; arpa o vihuela.

[28]

Ninfas, son diosas del agua, según los poetas, seducen los timbres de sus voces, y los sonidos de la lira que tocan.

[29]

Los arroyos donde viven las náyades son sagrados para los gentiles, y los veneran.

[30]

Atenas, ciudad famosa de Grecia, fundada por el rey Cecrope; metrópoli, además, o fuente del saber y del valor.

[31]

Pitaco, es uno de los famosos siete sabios de Grecia.

[32]

Los hermanos Polínice y Eteocles, hijos de Edipo, rey de Tebas, y de la reina Yocasta, su madre y mujer a la vez.

[33]

Adrasto, rey de la ciudad de Argos, una de las más grandes ciudades que se hallan bajo el control del imperio de Grecia; ayudó a Polínice en la lucha contra Eteocles, para arrebatarle la corona dejada por Edipo.

[34]

Edipo, hijo de Layo, rey de Tebas, y de la reina Yocasta. Al salir Edipo del vientre de su madre su padre le entregó a un pastor para que le matase, porque decía el Oráculo de Apolo que, si se hiciera hombre, daría muerte a su padre. De lástima el pastor, le colgó, cabeza abajo, en un árbol del monte; sus lloriqueos atrajeron a Forbante, pastor de Polivio, rey de Corinto, y Forbante encomendó su cuidado a la reina Merope, mujer de Polivio; como no tenía vástago la reina, adoptó a la criatura. Cuando espigó Edipo, fue a Tebas, y en sus correrías llegó a matar a su padre, el rey Layo, a quien no conoció, y se casó con su madre, que tampoco conoció; fueron sus hijos Eteocles y Polínice, que lucharon hasta que sucumbieron por querer hacerse de la corona.

[35]

Venus, diosa del Amor y de la Belleza, hija de Jupiter y de Diana, y, segun otros, surgida espontáneamente de la espuma de mar.

[36]

Cupido, dios del amor, hijo de Venus y de Marte.

[37]

Fama, diosa venerada por los gentiles, y es quien difunde cualquier hecho del hombre, bueno o malo; incomparable en velocidad y de voz tonante.

[38]

Desjarretadera, o sea Medialuna, así se nombra al estandarte o bandera de los moros, porque viene pintada en ella una media Luna.

[39]

Emir, gobernador o virrey de los moros.

[40]

Diana, diosa hija de Júpiter y Latona, aficionada a la caza, modelo de hermosura, y tiene control sobre las ninfas.

[41]

Houríes, doncellas hermosísimas del Paraíso creado por el profeta Mahoma de los moros, prometidas por él para dar la felicidad a los que de todo corazón creían en su errónea secta.

[42]

En un oscuro y solitario bosque, donde el espinoso bejuco no dejaba espacio, y donde era difícil a los rayos del sol visitar el interior enmarañadísimo.

Grandes árboles ofrecían sólo aflicción, tristeza y melancolía: el canto de los pájaros era un canto fúnebre, hasta para los corazones más bulliciosos y alegres.

Todas las enredaderas que se enroscaban en las ramas de los árboles, estaban cubiertas de espinas; la fruta era velluda, y el bosque producía enfermedad a cualquiera que lo atravesaba de cerca.

Las flores de los enhiestos árboles tenían todas el color negro, a guisa de adorno en el labio de las hojas, y su olor producía vértigos, como esos olores de fuerza sorprendente ( Ensayo de Gramática Hispano-Tagala. Manila, 1878, pág. 288).

[43]

El hombre de buenas costumbres—es lanzado al piélago de la burla y de la intranquilidad; los honrados son enterrados—y sepultados sin ataúd.

Pero los traidores y malvados—son entronizados;—a los perversos con hábitos de fiera—se les ofrece perfumado incienso.

El mal y la felonía yerguen sus frentes;—el bien, tímido inclina su cabeza;—el derecho santo, acongojado y débil—derrama silencioso llanto.

La boca de donde emanan—la sabiduría y la verdad—es atravesada—por deshonrosa espada de muerte.

Si te da asco el verte en mi regazo—y te envenena el que no sea yo cristiano—es para mi un remordimiento dejar de socorrerte—al verte en tan lastimero estado.

Tu traje me revela—que eres de Albania y yo de Persia;—tú eres enemigo de mi secta—pero en la desgracia somos amigos.

Aunque soy moro, abrigo sentimientos de humanidad—me alcanza lo mismo la ley divina;—en mi pecho está grabado—el mandamiento natural de socorrer al desgraciado. ( Voces de Aliento, Cultura Filipina, núm. de Mayo de 1914, págs. 936 y 937.)

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Si

te

da

asco

verte

en

mi

regazo

y

es

veneno

para

tu

corazón

el

que

no

sea

yo

cristiano,

es

para

un

remordimiento

dejar

de

socorrerte

al

verte

en

tu lastimero

estado.

Tu

traje

demuestra

que

eres

de

Albania

y

yo

de

Persia;

eres

enemigo

de

mi

pueblo

y

secta,

pero

en

la

desgracia

somos

hermanos.

Aunque

soy

moro,

tengo

corazón;

me

alcanza

lo

mismo

la

ley

divina;

en

mi

pecho

está

grabado