Filosofía Fundamental, Tomo III by Padre Jaime Luciano Balmes - HTML preview

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Considera Kant las sensaciones como materiales suministrados alentendimiento, que este combina de varias maneras, reduciéndolos áconceptos. «Pensamientos sin materia, dice, son vanos, intuiciones sinconceptos son ciegas. Es pues igualmente indispensable, el hacersensibles los conceptos, esto es darles un objeto en intuicion, y elhacer inteligibles las intuiciones, sometiéndolas á conceptos. ¿Quién nove en este pasaje, el entendimiento agente de los aristotélicos, bienque expresado con otras palabras? Sustitúyase á intuicion sensible, especie sensible; á concepto, especie inteligible, y nosencontraremos con una doctrina muy semejante á la de los escolásticos.Hagamos el parangon.»

{53}Dice Kant: es necesaria la accion de los sentidos, ó bien laexperiencia sensible, para que podamos adquirir conocimiento. Losescolásticos dicen: nada hay en el entendimiento, que antes no hayaestado en el sentido: «nihil est in intellectu, quod prius non fuerit insensu.»

Dice Kant: las intuiciones sensibles por sí solas, son ciegas. Dicen losescolásticos: las especies de la imaginacion, ó sensibles, que tambiense llaman phantasmata, no son inteligibles.

Dice Kant; es indispensable hacer sensibles los conceptos, dándoles unobjeto en intuicion. Dicen los escolásticos: es imposible entender, yasea adquiriendo ciencia, ya sea usando de la adquirida, sin que elentendimiento se dirija á las especies sensibles: «sine conversione adphantasmata.»

Dice Kant: es indispensable hacer inteligibles las intuiciones,sometiéndolas á conceptos. Dicen los escolásticos: es necesario hacerinteligibles las especies sensibles, para que puedan ser objeto delentendimiento.

Dice Kant, que por medio de los conceptos juzgamos; y que el juicio esel conocimiento mediato de un objeto y por consiguiente surepresentacion. Dicen los escolásticos, que conocemos los objetos pormedio de una especie inteligible, la cual está sacada de la especiesensible, y es su representacion inteligible.

Dice Kant, que en todo juicio hay un concepto aplicable á muchas cosas,el cual bajo de esta

{54}pluralidad comprende tambien una representaciondada, la que se refiere inmediatamente al objeto. Dicen losescolásticos, que la especie inteligible es aplicable á muchas cosas,porque es universal; pues aunque abstraida de una especie sensible yparticular, prescinde de las condiciones materiales é individuantes, ypor consiguiente abraza todos los objetos individuales, en unarepresentacion comun.

Para significar ese acto intelectual, forma, ó lo que se quiera, con queel entendimiento aprovechándose de las intuiciones sensibles, combinacon arreglo á las leyes del órden intelectual los materiales ofrecidospor la sensibilidad, emplea Kant las palabras concepto, concebir.

Losescolásticos enseñan tambien que la especie inteligible, llamada tambienespecie impresa, fecunda al entendimiento, produciendo en él unaconcepcion intelectual, de la que resulta el verbo, locucion interior,ó especie expresa, que tambien denominan concepto.

Dice Kant, que el conocimiento de la inteligencia humana es unconocimiento por conceptos, nó intuitivo sino discursivo, general; y quepara nosotros no hay verdadera intuicion, sino en la esfera de lasensibilidad. Dicen los escolásticos que nuestro entendimiento, mientrasestamos en esta vida, tiene una relacion necesaria á la naturaleza delas cosas materiales; que por este motivo, no puede conocer primo etper se, las substancias inmateriales; resultando que no {55}las conocemosperfectamente, sino por algunas comparaciones con las cosas materiales,y principalmente por via de remocion, per viam remotionis, ó sea de unmodo negativo.

[53.] El parangon que precede es sobre manera interesante para apreciaren su justo valor los puntos de semejanza de dos sistemas que ocupan undistinguido lugar en la historia de la ideología: semejanza que tal vezno ha sido notada hasta ahora, no obstante de que salta á los ojos á lasimple lectura del filósofo aleman. Esto no es de extrañar: el estudiode los escolásticos es sumamente difícil: es preciso resignarse allenguaje, al estilo, á las opiniones, á las preocupaciones de aquellaépoca, y revolver mucha tierra inútil, para sacar un poco de oro puro.Pero nótese bien que yo no me propongo descubrir en las obras de losescolásticos el sistema de la crítica de la razon pura; y que melimito á consignar un hecho poco conocido, cual es, el que lo bueno, lofundamental, lo concluyente que se halla en el sistema del filósofoaleman contra el sensualismo de Condillac, lo habian dicho siglos anteslos escolásticos.

¿Deberemos inferir de esto que la doctrina de Kant haya sido tomada dedichos autores? No lo sé; pero creo que se podria afirmar con algunfundamento, no ser imposible que el filósofo aleman, hombre muylaborioso, de vasta lectura, y de felicísima memoria, hubiese recibidoinspiraciones

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cuya reminiscencia se trasluciese en sus {56}doctrinas. Sinser plagiario, puede un escritor verter como propias, ideas que no lepertenecen. Muy á menudo se verifica, que el hombre se figura crear,cuando no hace mas que recordar.

[54.] Aunque el filósofo aleman conviene con los escolásticos en laobservacion de las facultades primitivas de nuestro espíritu, se apartaluego de ellos en las aplicaciones; y mientras aquellos van á parar á undogmatismo filosófico, él es conducido á un escepticismo desesperante.Nada de lo que los filósofos mas eminentes habian reconocido porincontestable, se sostiene á los ojos del filósofo aleman. Hadistinguido, es verdad, el órden sensible del inteligible; ha reconocidodos facultades primitivas en nuestra alma, sensibilidad y entendimiento;ha señalado la línea que las separa, encargando con solicitud que no sela borre jamás; pero en cambio, ha reducido el mundo sensible á unconjunto de puros fenómenos, explicando el espacio de tal manera, que esmuy difícil evitar el idealismo de Berkeley; y por otra parte, hacircunvalado el entendimiento, impidiéndole toda comunicacion que seextienda mas allá de la experiencia sensible, reduciendo todos loselementos que en él se encuentran á formas vacías que á nada conducencuando se las quiere aplicar á lo no sensible, que nada pueden decirnossobre los grandes problemas ontológicos, psicológicos y cosmológicos;esos problemas, objeto de las meditaciones de los mas profundosmetafísicos, y en cuya {57}resolucion han vertido un caudal de doctrinassublimes, justo título de noble orgullo para el espíritu humano, queconoce la dignidad de su naturaleza, que demuestra su alto orígen, ycolumbra la inmensidad de su destino.

[1] Habla depercepcion intuitiva, nó de la percepcion en general.

CAPÍTULO IX.

OJEADA HISTÓRICA SOBRE EL VALOR DE LAS IDEAS PURAS.

[55.] Consignados los puntos de semejanza entre el sistema de Kant y elde los escolásticos, voy á indicar las diferencias, mayormente en lo quetoca á la aplicacion de las doctrinas. Para dar una idea de lo grave ytrascendental de estas diferencias, basta observar la discrepancia delos resultados. Los aristotélicos hacen estribar sobre sus principiostodo un cuerpo de ciencia metafísica, á la que consideran como la masdigna de las ciencias, y cual luz poderosa y brillante que fecunda ydirige á todas las demás; por el contrario Kant, partiendo de los mismoshechos, arruina la ciencia metafísica, despojándola de todo valor parael conocimiento de los objetos en sí mismos.

[56.] Es de notar que en esta parte, Kant se halla en oposicion, no solocon los escolásticos propiamente dichos, sino tambien con todos los{58}metafísicos mas eminentes que le han precedido. Sobre este particular,los escolásticos tienen en su favor á Platon, Aristóteles, san Agustin,san Anselmo, santo Tomás, Descartes, Malebranche, Fenelon y Leibnitz.

[57.] La trascendencia de estas cuestiones, no puede desconocerla quienno ignore lo vital que es para el espíritu humano el saber si es posibleuna ciencia superior al órden puramente sensible, y por la cual elhombre extienda su actividad mas allá de los fenómenos que le ofrece lamateria.

Hay aquí cuestiones sumamente profundas que no pueden sertratadas ligeramente. Lo difícil y sumamente abstruso de los objetos yrelaciones que se han de considerar; lo importante, lo trascendental, delas consecuencias, á que se llega, segun el camino que se sigue, exigenque se desentrañen estas materias sin perdonar trabajo de ninguna clase.Bien puede asegurarse que de estas cuestiones dependen la conservacionde las sanas ideas sobre Dios y sobre el espíritu humano; esto es, sobrecuanto puede ofrecerse mas importante y elevado á la consideracion delhombre.

Para profundizar debidamente la materia elevémonos al orígen de ladivergencia en las opiniones filosóficas; investiguemos la causa de quepartiendo de unos mismos hechos se pueda llegar á resultadoscontradictorios. Para esto es necesaria una exposicion clara de lasdoctrinas opuestas.

{59}[58.] Todos los filósofos convienen en admitir el hecho de lasensibilidad; sobre él no puede caber ninguna duda: es un fenómenoatestiguado por el sentido íntimo de una manera tan palpable, que losmismos escépticos no han podido negar la realidad subjetiva de laapariencia, por mas que hayan puesto en duda su realidad objetiva. Losidealistas al negar la existencia de los cuerpos, no han negado suexistencia fenomenal, esto es, su apariencia á los ojos del espíritubajo una forma sensible. La sensibilidad pues, y los fenómenos que ellacontiene, han sido en todas épocas un dato primitivo en los problemasideológicos y psicológicos; discrepancia puede haberla con respecto á lanaturaleza y consecuencias de este dato, mas nó en cuanto á laexistencia del mismo.

[59.] La historia de las ciencias ideológicas nos presenta dos escuelas:la una no admite mas que la sensacion, y explica todas las afecciones yoperaciones del alma por la transformacion de las sensaciones; la otraadmite hechos primitivos, distintos de la sensacion: facultadesdiferentes de la de sentir; y reconoce en el espíritu una línea quesepara el órden sensible del intelectual.

[60.] Esta última escuela se divide en otras dos, de las cuales la unaconsidera el órden sensible, no solo como distinto, sino tambien comoseparado del órden intelectual, como reñido en cierto modo con él; y enconsecuencia establece {60}que el órden intelectual nada puede recibir delsensible, á no ser exhalaciones malignas que ó emboten su actividad ó laextravíen. De aquí el sistema de las ideas innatas en toda su pureza; deaquí esa metafísica de un órden intelectual, enteramente exento de lasimpresiones sensibles; metafísica que cultivada por genios eminentes, hasido profesada con sublime exageracion en los tiempos modernos, por elautor de la Investigacion de la verdad. La otra ramificacion de dichaescuela, aunque admite el órden intelectual puro, no cree que se lecontamine poniéndole en comunicacion con los fenómenos sensibles; antespor el contrario, opina que los problemas de la inteligencia humana, talcomo se halla en esta vida, no pueden resolverse sin atender á dichacomunicacion.

[61.] La experiencia enseña que esta comunicacion existe por una ley delespíritu humano; negar esta ley es luchar contra una verdad atestiguadapor el sentido íntimo; intentar destruirla es acometer una empresatemeraria, es arrojarse á una especie de suicidio del espíritu. Por estarazon, la escuela de que acabo de hablar, aceptando los hechos talescomo la experiencia interna se los ofrece, ha procurado explicarlos,señalando los puntos en que pueden estar en comunicacion el órdensensible y el intelectual, sin que se destruyan ni confundan.

[62.] Esta escuela que admite la existencia de los dos órdenes sensibleé intelectual, y que al

{61}propio tiempo admite la posibilidad y larealidad de su comunicacion é influencia recíprocas, tiene por principiofundamental que el orígen de todos los conocimientos está en lossentidos, siendo estos las causas excitantes de la actividadintelectual, y como una especie de obreros que le ofrecen materiales quedespues ella combina de la manera necesaria para levantar el edificiocientífico.

[63.] Hasta aquí andan acordes Kant y los escolásticos: pero luego seseparan en un punto de la mayor trascendencia, de lo cual resulta quevan á parar á consecuencias opuestas. Los escolásticos creen que en elentendimiento puro hay verdaderas ideas con verdaderos objetos, sobrelos cuales se puede discurrir con entera seguridad, independientementedel órden sensible.

Aunque admiten el principio de que nada hay en elentendimiento que antes no haya estado en el sentido, pretenden sinembargo que en el entendimiento hay algo realmente; lo cual puedeconducir al conocimiento de la verdad de las cosas en sí mismas, no solomateriales sino tambien inmateriales. Las ideas del órden intelectualpuro son originadas de los sentidos como excitantes de la actividadintelectual; pero esta actividad, por medio de la abstraccion y demásoperaciones, se ha formado ideas propias, con cuyo auxilio puede andaren busca de la verdad, fuera del órden sensible.

[64.] En esta explicacion del órden intelectual {62}puro están acordes losmetafísicos escolásticos y no escolásticos, en cuanto se trata deatribuir á las ideas un valor objetivo real, y hacerlas un medio seguropara encontrar la verdad, independientemente de los fenómenos sensibles.Estas escuelas, si bien discordes en cuanto al orígen de las ideas,convienen en lo tocante á la realidad y valor de las mismas.

[65.] Kant, al propio tiempo que admite el principio de los escolásticosde que todos nuestros conocimientos vienen de los sentidos, y quereconoce con ellos la necesidad de admitir un órden intelectual puro,una serie de conceptos diferente de la intuicion sensible, sostiene queestos conceptos no son verdaderos conocimientos, sino formas vacías quepor sí solas nada dicen, nada enseñan al espíritu, que á nada puedenconducir para conocer la realidad de las cosas. Estos conceptos solosignifican algo cuando se los llena por decirlo así con intuicionessensibles: en faltándoles estas intuiciones, no corresponden á nada, nipueden tener mas uso que el puramente lógico, esto es, que elentendimiento pensará sobre ellos combinándolos, sin caer encontradiccion, pero sin que jamás puedan dar ningun resultado.

«El entendimiento, dice Kant, no puede hacer jamás un uso trascendentalde todos sus principios à priori, no puede emplear sus conceptos sinoempíricamente, jamás trascendentalmente. Este es un principio que sipuede ser conocido con {63}conviccion, trae las mas graves consecuencias.El uso trascendental de un concepto en un principio, consiste en que serefiere á las cosas en general y en sí, mientras que el uso empíricose refiere á los solos fenómenos, es decir, á los objetos de unaexperiencia posible: por donde se echa de ver que este último uso es elsolo que puede tener lugar. Para todo concepto es necesaria la formalógica de un concepto en general, del pensamiento, y en seguida laposibilidad de someterle un objeto al cual se refiera: sin este objetocarece de sentido; no contiene nada, aunque pueda encerrar la funcionlógica para formar un concepto por medio de ciertos datos. Un objeto nopuede ser dado á su concepto sino en la intuicion; y aunque unaintuicion pura sea posible à priori antes que el objeto, sin embargono puede recibir su objeto y por consiguiente su valor objetivo, sinopor la intuicion empírica de la cual ella es la forma. Todos losconceptos, y con ellos todos los principios, aunque sean à priori, serefieren no obstante á intuiciones empíricas, es decir, á datos de laexperiencia posible. De otro modo no tienen ningun valor objetivo, noson mas que un verdadero juego ya de la imaginacion ya delentendimiento, con las representaciones respectivas de una ú otra deestas facultades. . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .»

«Lo mismo se verifica en las categorías y principios que de ellas seforman; lo cual se manifiesta por la imposibilidad en que nos hallamos{64}de definir realmente una sola de ellas, es decir, que no podemos hacerinteligible la posibilidad de su objeto, sin atenernos á las condicionesde la sensibilidad, por consiguiente á la forma de los fenómenos;condiciones á las cuales deben restringirse estas categorías, como á su único objeto. Si esta condicion desaparece, desaparecerá tambien todovalor, todo sentido, esto es, toda relacion al objeto, y con ningunejemplo se puede hacer concebir cuál es el objeto propio de estosconceptos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . . .»

«Si no se llevan en cuenta todas las condiciones de la sensibilidad quelas señalan (habla de las categorías) como conceptos de un uso empíricoposible, si se las toma como conceptos de las cosas en general y porconsiguiente de uso trascendental, nada queda por hacer en cuanto lasconcierne, sino guardar la funcion lógica en los juicios, como lacondicion de la posibilidad de las cosas mismas, sin poder mostrar enqué caso su aplicacion y su objeto, y por consiguiente ellas mismas,pueden tener en el entendimiento puro, y sin la intervencion de lasensibilidad, un sentido y un valor objetivo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .»

«Se sigue incontestablemente de lo dicho, que los conceptos puros delentendimiento no pueden jamás tener un uso trascendental, y síúnicamente un uso siempre empírico, y que los principios delentendimiento puro no se refieren á los objetos {65}de los sentidos, sinocuando los sentidos están en relacion con las condiciones generales deuna experiencia posible; pero jamás á las cosas en general, sinrelacion á la manera con que nosotros las podemos percibir (Lógicatrascendental, lib. 2. cap. 3.).

[66.] Así destruye Kant toda la ciencia metafísica, y en esta deplorableruina van envueltas las ideas mas fundamentales, mas preciosas, massagradas, del espíritu humano. Segun él, la analítica trascendental hacever que el entendimiento no puede traspasar jamás los límites de lasensibilidad, únicos en que nos son dados los objetos en intuicionsensible. Los principios que eran considerados como eternas columnas deledificio científico, se reducen á formas vacías, á palabras sin sentido,en cuanto se los saca de la esfera de la sensibilidad. La ontología consus doctrinas trascendentales para explicar la naturaleza y el orígen delas cosas, nada vale á los ojos del filósofo aleman: estos principios,dice, son simplemente principios de la exposicion de los fenómenos; y elnombre fastuoso de una ontología que pretende dar un conocimientosintético á priori de las cosas, en una doctrina sistemática, porejemplo el principio de causalidad, debe reemplazarse por ladenominacion modesta de simple analítica del entendimiento puro.

[67.] Difícilmente se puede encontrar doctrina mas dañosa: ¿qué le restaal espíritu humano si se le quitan los medios para salir de la esfera{66}sensible? ¿á qué se reduce nuestro entendimiento si sus ideas masfundamentales y sus principios mas elevados, no tienen ningun valor paraenseñarle algo sobre la naturaleza de las cosas? Si el mundo corpóreo noes mas para nosotros que un conjunto de fenómenos sensibles, y nadapodemos conocer fuera de ellos, nuestros conocimientos nada tienen dereal, todos son puramente subjetivos, el alma vive de ilusiones, y seenvanece con creaciones imaginarias á las que nada corresponde en larealidad. Forma subjetiva el espacio, forma subjetiva el tiempo,conceptos vacíos las ideas puras, todo es subjetivo en nosotros; nadasabemos de los objetos, ignoramos absolutamente lo que hay, y solosabemos lo que nos aparece. Esto es el escepticismo puro; ciertamenteque para llegar á él no era necesario consumir tanto tiempo eninvestigaciones analíticas. En la doctrina de Kant no se presenta tanchocante la extravagancia ni tan deforme el error como en las obras deFichte, Schelling y Hegel; pero en ella está el gérmen de las mayoresextravagancias y de los mas funestos errores. Él es quien ha hecho unarevolucion filosófica, que algunos incautos han tenido por un progreso;no viendo sin duda el fondo de escepticismo que en ella se encierra, yque es tanto mas peligroso cuanto mas se envuelve con formas analíticas.

[68.] Sin embargo de la importancia que doy á la impugnacion de loserrores del filósofo aleman,

{67}no pienso seguirle paso á paso,combatiendo sus doctrinas; este sistema de impugnacion tiene elgravísimo inconveniente de dejar poco satisfecho al lector; porque leparece ver que se arruina un edificio sin reemplazarle con otro.Considero mas útil examinar detenidamente las cuestiones, á medida quese vayan ofreciendo segun el órden de materias, establecer mi opinion,apoyarla del mejor modo que alcance: y luego rebatir los errores deKant, cuando se los encuentre al paso, obstruyendo el camino de laverdad. Suele ser fácil decir lo que una cosa no es, pero no suele serlotanto el decir lo que es; y conviene que á los sostenedores de lasbuenas doctrinas no se nos pueda hacer el cargo de que impugnamos lasajenas y no cuidamos de exponer las propias. Yo creo que en estasmaterias la buena filosofía puede presentarse á la luz del sol luchandocon el error, que no debe contentarse con ser instrumento de guerra paraderribar á su adversario, sino que ha de pretender á fundar unestablecimiento sólido y bello en el mismo sitio que aquel ocupara.

Los espíritus no se satisfacen con solas impugnaciones: desean unadoctrina que sustituya á lo impugnado: quien impugna niega; y elentendimiento no se contenta con negaciones, ha menester afirmaciones,porque no puede vivir sin la verdad positiva.

Permítaseme esta breve digresion, que estoy lejos de tener por inútil: ála vista de la trascendencia {68}de los errores del filósofo aleman herecordado la necesidad que hay de trabajos detenidos, asiduos,profundos, para oponerse á ese diluvio de errores que amenazan unainundacion en el campo de la verdad; y no he podido menos de insistirsobre este punto, advirtiendo que no basta impugnar, sino que esnecesario establecer. Haya impugnaciones en buen hora; pero abunden lasdoctrinas positivas: en la extensa línea en que desplega el error susataques, no basta cubrir la frontera con cuerpos ligeros y briosos querechacen al enemigo; es preciso fundar colonias, focos de civilizacion ycultura, que al propio tiempo que defiendan al país, le hagan prosperary florecer.

CAPÍTULO X.

LA INTUICION SENSIBLE.

[69.] ¿En qué consiste la intuicion? La intuicion propiamente dicha, esel acto del alma con que percibe un objeto que la afecta: así lo indicala significacion latina del nombre, el cual se deriva del verbo intueri, mirar una cosa que se tiene presente.

[70.] La intuicion no cabe sino en las potencias perceptivas, es decir,en aquellas por las que el sujeto afectado distingue entre su afeccion yel {69}objeto que la causa. No quiero decir que semejante distincion hayade ser reflexiva; sino únicamente que el acto interno se ha de referir áun objeto. Si suponemos un ser que experimenta varias afecciones, sinreferirlas á ningun objeto, ni reflexionar sobre las mismas, no se podrádecir con propiedad que tenga verdadera intuicion: esta parece envolverel ejercicio de una actividad que se ocupa en un objeto presente.

Elobjeto de la intuicion no siempre ha de ser externo; puede ser una delas afecciones ó acciones del alma objetivadas por un acto de reflexion.

[71.] Las sensaciones que con mas propiedad se llaman intuitivas, sonlas de la vista y del tacto; puesto que percibiendo la extension misma,y siéndonos imposible considerar á esta como un hecho puramentesubjetivo, los actos de ver y tocar envuelven necesariamente relacion áun objeto. Los demás sentidos, aunque en algun modo están relacionadoscon la extension, no la perciben directamente; y por tanto si estuviesensolos, tendrian mas de afectivo, que de intuitivo: esto es, que el almaseria afectada por estas sensaciones, sin necesidad de referirlas áobjetos externos. Si la reflexion, fijándose sobre dichas sensaciones,llegase á enseñar, como en efecto lo enseñaria, que la causa de ellas esun ser distinto del que las experimenta, tampoco habria verdaderaintuicion: porque esta no existiria ni para los sentidos, quepermanecerian ajenos á las combinaciones reflexivas; ni para elentendimiento, {70}que conoceria la causa de las sensaciones, nó porintuicion, sino por discurso.

[72.] De esto se infiere que no toda sensacion es intuicion; y que lasreproducciones imaginarias de sensaciones pasadas, ó la produccionimaginaria tambien, de sensaciones posibles, aunque se llamen á menudointuiciones, no merecen con propiedad el nombre de tales, á causa de queno se refieren á un objeto. Sin embargo, aquí es menester observar, quelos fenómenos de la sensibilidad puramente interna, tal vez deben el noreferirse á objetos, al hábito de la reflexion, la cual percibe lasdiferencias de tiempo, la mayor ó menor viveza de las sensaciones, suenlace mas ó menos constante, y otras circunstancias, por las cualesdistingue entre las representaciones que se refieren actualmente á unobjeto, como las sensaciones externas, y las que solo le tienen pasado óposible, como las representaciones puramente internas. Asíexperimentamos que cuando la sensibilidad puramente interna, se halladel todo abandonada á sí misma, sin el auxilio de la reflexion, trasladaá lo exterior todo cuanto se le ofrece, convirtiendo en realidades lasapariencias imaginarias. Esto se verifica en el sueño, y aun durante lavigilia, cuando por algun trastorno cerebral, la sensibilidad obraenteramente sola, independientemente de la reflexion.

[73.] La causa de que la sensibilidad entregada á sí misma, objetivetodas sus impresiones, se halla en que siendo una facultad no reflexiva,{71}no puede distinguir entre la afeccion procedente de lo exterior y lapuramente interna. Como la comparacion, por poca que sea, implica unacto reflejo, la sensibilidad no compara: de donde resulta, que cuandoel sujeto no hace mas que sentir, no puede apreciar las diferencias delas sensaciones, midiendo los grados de su viveza, ni tampoco percibirla existencia ó la falta del órden y constancia de su enlace.

La facultad de sentir es enteramente ciega para todo lo que no es suobjeto determinado; lo que no se halla en este, en cuanto objeto dedicha facultad, no existe para ella en ninguna parte; por lo cual seecha de ver que abandonada á sí misma, objetivará su impresion, secreerá siempre intuitiva, convirtiendo en realidad la simple apariencia.

[74.] Es digno de notarse que de las facultades sensitivas, las unasserian siempre intuitivas, esto es, se referirian siempre á un objetoexterno, si no las acompañase la reflexion; mientras que otras no loserian jamás, si estuviesen separadas de la reflexion, ó no anduviesenacompañadas de las que lo son por su naturaleza. Son de la primera claselas representativas propiamente dichas, esto es, las que afectan alsujeto sensitivo, presentándole una forma, imágen real ó aparente, de unobjeto. Tales son las de la vista y del tacto, que no pueden existir niaun concebirse, sin dicha representacion. Por el contrario, las demássensaciones no ofrecen al sujeto sensitivo, {72}ninguna forma; son simplesafecciones del mismo sujeto, aunque procedan de una causa externa: silas referimos á los objetos es por reflexion; y cuando esta nos advierteque llevamos la referencia demasiado lejos, atribuyendo al objetoexterno no solo el principio de causalidad sino tambien la sensacion ensí misma, fácilmente conocemos la ilusion y nos despojamos de ella. Estono se verifica en las sensaciones representativas: nadie por masesfuerzos que haga, será capaz de persuadirse que fuera de sí no hayalgo real, semejante á la representacion sensible, en que se ofrecen losobjetos como extensos.

[75.] Cuando digo que algunas sensaciones no serian intuitivas si no lasacompañase la reflexion, no quiero dar á entender que el hombre lasrefiera á un objeto, previa la reflexion explícita, puesto que no puedoolvidar lo que en otra parte (V. lib. II y III) llevo explicadoextensamente sobre el modo instintivo con que se desenvuelven nuestrasfacultades en sus relaciones con el mundo corpóreo, anteriormente á todareflexion; solo quiero significar que en dichas sensaciones,consideradas en sí mismas, y en completo aislamiento, no se encuentrauna relacion necesaria á un objeto como representado; y queprobablemente, en el instinto que nos las hace objetivar, si no semezcla una reflexion confusa, entra alguna parte de la influencia de lasdemás sensaciones que son representativas por su objeto propio.{73}

CAPÍTULO XI.

DOS CONOCIMIENTOS: INTUITIVO Y DISCURSIVO.

[76.] Explicada la intuicion sensible, pasemos á la intelectual. Hay dosmodos de conocer: uno intuitivo, otro discursivo. El conocimientointuitivo es aquel en que el objeto se presenta al entendimiento talcomo es, sin que la facultad perceptiva haya de ejercer otra funcion quela de contemplarle; por esto se llama intuicion, de intueri, mirar.

[77.] Esta intuicion puede verificarse de dos maneras: ó presentándoseel objeto mismo á la facultad perceptiva, uniéndose á ella sin ningunintermedio; ó bien con la intervencion de una idea ó representacion, queponga en acto á la facultad perceptiva de modo que esta vea al objeto enaquella representacion, sin necesidad de combinaciones. Para lo primero,es necesario que el objeto percibido sea inteligible por sí mismo, puesde otro modo no se podria verificar la union del objeto entendido con elsujeto inteligente; para lo segundo, basta una representacion que hagalas veces del objeto; y por tanto no es {74}indispensable que este seainteligible con inteligibilidad inmediata[2].

[78.] El conocimiento discursivo es aquel en que el entendimiento notiene presente el objeto mismo, y se lo forma por decirlo así, reuniendoen un concepto total los conceptos parciales, cuyo enlace en un sujetoha encontrado por el raciocinio.

Para hacer sensible la diferencia entre el conocimiento intuitivo y eldiscursivo la explicaré con un ejemplo. Tengo á la vista un hombre: sufisonomía se me ofrece tal como es; sin necesidad ni aun posibilidad, decombinaciones que me lo presenten diferente. Sus rasgos característicoslos veo tales como son: el conjunto no es una cosa producida por miscombinaciones; es un objeto dado á la facultad perceptiva, sobre el cualesta nada tiene que hacer sino percibir. Cuando un objeto se ofrece á mientendimiento de una manera semejante, el conocimiento que de él tengaserá intuitivo.

He dicho que el objeto de la intuicion intelectual puede unirseinmediatamente á la facultad perceptiva, ó bien presentársele por unmedio que haga las veces del objeto. Ateniéndonos al mismo ejemplopodremos decir que estas dos clases de intuiciones se parecen á las delhombre visto por sí mismo ó por un retrato. En ambos {75}casos habria laintuicion de la fisonomía, y no serian necesarias ni aun posibles lascombinaciones para formarla.

Pero supongamos que se me habla de una persona á quien no he vistojamás, y cuyo retrato no se me puede presentar. Si se me quiere dar ideade su fisonomía se me irán enumerando sus rasgos característicos, concuya reunion formaré idea del semblante que se me acaba de describir. Áesta representacion imaginaria se puede comparar el conocimientodiscursivo, por el cual no vemos el objeto en sí mismo, sino que loconstruimos en cierto modo con el conjunto de ideas que por medio deldiscurso hemos enlazado, formando de ellos el concepto totalrepresentante del objeto.

[79.] Kant en su Crítica de la razon pura, habla repetidas veces delconocimiento intuitivo y del discursivo; bien que sin explicar conentera claridad los caractéres distintivos de estas dos clases deconocimiento. No se crea sin embargo que el descubrimiento de estas dosmaneras de percibir sea debido al filósofo aleman; muchos siglos anteslas habian conocido los teólogos; y no podia menos de ser así, cuando ladistincion entre la intuicion y el discurso está íntimamente enlazadacon uno de los dogmas fundamentales del cristianismo.

Sabido es que nuestra religion admite la posibilidad y la realidad de unverdadero conocimiento de Dios, aun en esta vida. El sagrado {76}texto nosdice que podemos conocer á Dios por sus obras, que lo invisible de Diosse nos manifiesta por sus criaturas visibles, que los cielos cuentan sugloria, y que el firmamento anuncia las hechuras de sus manos; que soninexcusables los que habiendo conocido á Dios de esta manera no leglorificaron como debian; pero esta misma religion nos enseña que en laotra vida los bienaventurados conocerán á Dios de otro modo, cara ácara, viéndole tal como es. Hé aquí pues al cristianismo haciendo ladiferencia entre el conocimiento intuitivo y el discursivo; entre elconocimiento por el cual el entendimiento se eleva á Dios procediendo delos efectos á la causa, y reuniendo en esta las ideas de sabiduría, deomnipotencia, de bondad, de santidad, de perfeccion infinita; y elconocimiento en que el espíritu no necesitará de andar recogiendodiscursivamente varios conceptos para formar con ellos la idea de Dios,en que el Ser infinito se ofrecerá claramente á los ojos del espíritu nóen un concepto elaborado por la razon, ni bajo los sublimes enigmasofrecidos por la fe, sino tal como es en sí propio, siendo un objetodado inmediatamente á la facultad perceptiva; nó un objeto encontradopor la fuerza discursiva, ni presentado bajo sombras augustas.

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