Filosofía Fundamental, Tomo III by Padre Jaime Luciano Balmes - HTML preview

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EL TIEMPO.

CAPÍTULO I.

Importancia y dificultad de la materia.

La idea del tiempo entra en el principio de contradiccion. Tiene mayoramplitud que la del espacio. Encierra sucesion y recíprocamente. No sehalla existente ninguno parte del tiempo por su divisibilidad.

259

CAPÍTULO II.

Si el tiempo es la medida del movimiento.

Medida del movimiento. La del reloj es arbitraria. Medida de los astros.No es primitiva.

Con referir el tiempo al movimiento no se explicanada.

261

CAPÍTULO III.

Semejanzas y diferencias entre el tiempo y el espacio.

Nuestro modo de concebir el tiempo. Permanencia é inmutabilidad deltiempo. Lo 266

concebimos antes y despues del mundo. Sospecha de que sea unapura abstraccion.

Parangon entre el espacio y el tiempo. Infinidad.Inmovilidad. Composicion de partes.

Inseparabilidad de estas. Utilidadde este parangon. Diferencias entre el espacio y el tiempo.

CAPÍTULO IV.

Definicion del tiempo.

No hay duracion sin algo que dure. La infinidad del tiempo es unailusion. Profundidad de las doctrinas de los teólogos. No hay tiempo sinmudanza. Definicion del tiempo. En las cosas, es el ser y no ser; en elentendimiento, es la percepcion del ser y no ser.

272

CAPÍTULO V.

El tiempo no es nada absoluto.

Razon de esto. Su definicion. Medidas primitivas. Supuesto de laalteracion de estas.

Supuesto de la alteracion de nuestraspercepciones.

275

CAPÍTULO VI.

Dificultades sobre la explicacion de la velocidad.

Se propone la dificultad. La velocidad no es nada absoluto. Fórmula enque se expresa; acorde con la inteligencia comun. Si se puede alterar lavelocidad de todo. Razon de las contradicciones aparentes.

278

CAPÍTULO VII.

Explicacion fundamental de la sucesion.

Cómo se evita el círculo vicioso con la definicion del tiempo. Sucesion.Antes y despues.

Dificultad contra lo dicho en el cap. IV. Explicacionfundamental de la sucesion: existencia de cosas que se excluyen. Unadificultad. Si todo lo que no se excluye es simultáneo. Lo que noexcluye nada, ni es excluido por nada, es simultáneo con todo. Esto esDios.

283

CAPÍTULO VIII.

Qué es la coexistencia.

Por la exclusion del capítulo anterior no se entiende solo larepugnancia intrínseca. Con esto se sueltan las dificultades.Aplicaciones. Análisis de la idea de coexistencia. Es simple: va aneja ála del ser. Fecundidad de esta idea. Una observacion sobre el método deesta obra.

288

CAPÍTULO IX.

Presente, pasado y futuro.

El presente es el solo tiempo absoluto. Qué es pasado. Dificultades ysu solucion. Qué es futuro. Qué es presente. La divisibilidad deltiempo. Consecuencia. El tiempo no es distinto de las cosas.

293

CAPÍTULO X.

Aplicacion de la doctrina anterior á varias cuestiones importantes.

Si habia transcurrido tiempo antes del mundo. Si era posible otroanterior. Si esta anterioridad consentia intervalo entre los dos.Dificultades. Solucion.

299

CAPÍTULO XI.

El análisis de la idea del tiempo, confirma la semejanza de esta con ladel espacio.

302

CAPÍTULO XII.

Relaciones de la idea de tiempo con la experiencia.

Estado de la cuestion. Prioridad de la idea del tiempo. Esta idea nonace de la observacion.

Inconvenientes de la subjetividad pura y de laobjetividad. No es sensacion ni nace de la experiencia sensible.Corolario contra Condillac.

306

CAPÍTULO XIII.

Opinion de Kant.

Su explicacion no conduce á nada. Se defiende la posibilidad y laobjetividad del tiempo.

Dificultades con que lucha Kant.

310

CAPÍTULO XIV.

Explicacion fundamental de la posibilidad objetiva, y de la necesidadde la idea del tiempo.

Esta posibilidad debe admitirla el mismo Kant. Razon. Orígen de sunecesidad.

314

CAPÍTULO XV.

Corolarios importantes.

Cómo la idea del tiempo dimana de la experiencia, y cómo nó. Cómo sehace el tránsito del órden intelectual puro, á la experiencia.

316

CAPÍTULO XVI.

El tiempo ideal puro y empírico.

Qué es el empírico. Cómo llega á generalizarse. Lo que contiene el idealpuro. Por qué se nos ha dado la facultad de medirle. Tres elementos deesta medida: idea pura de ser y no ser, número y fenómeno sensible. Dedónde resulta la necesidad en las ideas del tiempo empírico.

318

CAPÍTULO XVII.

Relaciones entre la idea del tiempo y el principio de contradiccion.

Dos conocimientos de los principios: empírico y científico. Si haycírculo vicioso entre el 321

principio de contradiccion y la idea deltiempo. Cómo aquel presupone á esta. Cómo esta presupone á aquel. Aveces hay círculo, mas nó vicioso. Así sucede en este caso. Es prueba deidentidad. Se fija el sentido del principio de contradiccion. Por quéponemos en él la idea de tiempo. Observacion sobre los serescontingentes y necesarios.

CAPÍTULO XVIII.

Resúmen.

331

CAPÍTULO XIX.

Ojeada sobre las ideas de espacio, número y tiempo.

Son los elementos necesarios de las ciencias naturales y exactas. Cómose reducen á dos primitivos: extension y ser. Las tres ideas son comunesá todos los hombres. Su facilidad en el acto directo y su dificultad enel reflejo.

335

ÍNDICE DE LAS NOTAS.

(I).

341

(II).

346

{5}

LIBRO CUARTO.

DE LAS IDEAS.

CAPÍTULO I.

OJEADA SOBRE EL SENSUALISMO.

[1.] Acabamos de tratar de las sensaciones, y vamos á ocuparnos de lasideas. Para hacer debidamente este tránsito, es necesario investigarantes, si hay en nuestro espíritu algo mas que sensaciones, si todos losfenómenos internos que experimentamos, son algo mas que sensacionestrasformadas.

Salido el hombre de la esfera de las sensaciones, de esos fenómenos quele ponen en relacion con el mundo exterior, se encuentra con otro órdende fenómenos, igualmente presentes á su conciencia. No puede reflexionarsobre las sensaciones mismas, sin tener conciencia de algo que no essensacion; no puede reflexionar sobre el recuerdo de las sensaciones, ósobre la representacion interior de ellas, sin experimentar algo{6}distinto de ese recuerdo y de esa representacion.

[2.] Aristóteles dijo: «nada hay en el entendimiento que antes no hayaestado en el sentido;» y las escuelas han repetido durante largos siglosel pensamiento del filósofo: «nihil est in intellectu quod prius nonfuerit in sensu.» Así los conocimientos humanos procedian de lo exteriorá lo interior. Descartes vino á invertir este órden, pretendiendo quedebia procederse de lo interior á lo exterior; su discípulo Malebranchehizo mas: en su concepto, le conviene al entendimiento encerrarse en lointerior, no comunicar con lo exterior sino lo menos posible; segun él,no hay aliento mas nocivo á la salud intelectual que el del mundo de lossentidos; las sensaciones son un perenne manantial de error; y laimaginacion es una hechicera tanto mas peligrosa cuanto que tiene suhabitacion á la puerta misma del entendimiento, donde le espera paraarrastrarle, con su belleza seductora y brillantes atavíos.

[3.] Locke quiso rehabilitar el principio de Aristóteles sujetándole ála piedra de toque de la observacion: pero á mas de la sensacion admitióla reflexion, y convino en reconocer al alma facultades innatas. Sudiscípulo Condillac no se limitó á esto: segun él, todos los actos denuestra alma no son mas que sensaciones trasformadas; opina que, en vezde distinguir como Locke dos orígenes de nuestras ideas, el sentido y lareflexion, seria mas exacto no reconocer mas que uno; ya porque lareflexion no es en su principio {7}sino la sensacion misma, ya porque lareflexion es mas bien el canal por donde pasan las ideas que vienen delos sentidos, que nó el manantial de ellas. ( Estracto razonado delTratado de las sensaciones. Resúmen de la primera parte).

El juicio, la reflexion, los deseos, las pasiones, no son mas enconcepto de Condillac, que la sensacion trasformada de diferentes modos.Por esta razon, le parece inútil el suponer que el alma recibeinmediatamente de la naturaleza todas las facultades de que está dotada.La naturaleza nos da órganos para advertirnos, por medio del placer, loque debemos buscar, y por el dolor, lo que debemos huir; pero se detieneaquí, y deja á la experiencia el cuidado de hacernos contraer hábitos, yacabar la obra que ella ha comenzado. ( Tratado de las sensaciones.Prefacio).

[4.] A la vista de este sistema, en que no se otorgan al alma nisiquiera facultades naturales, y se consideran las que posee, como unsimple efecto de las sensaciones, se nota desde luego la contradiccionen que incurre su autor, cuando en el mismo lugar se declaraocasionalista, pretendiendo que las impresiones de la organizacion noson mas que la ocasion de nuestras sensaciones. ¿Puede darse facultadnatural mas inexplicable que la de ponerse en relacion con objetos queno producen las sensaciones, y que son con respecto á ellas una meraocasion? Si al alma se le concede esta facultad, ¿qué inconveniente hay{8}en admitir las otras? ¿No es una facultad natural, y muy singular, lade sentir por medio de causas que no pueden obrar sino ocasionalmente?En este caso ¿no se atribuye al alma una facultad natural de producirseella misma las sensaciones, con ocasion de las impresiones orgánicas, óno se la supone en relacion inmediata con otro ser superior que se lasproduzca? ¿Por qué esa actividad interna, ó esa receptividad, no puedeaplicarse á las ideas? ¿Por qué no se han de admitir en el alma otrasfacultades innatas? ó mas bien ¿por qué se dice que no se las supone,cuando se comienza por suponerlas?

Condillac, tan enemigo de hipótesis y sistemas, es eminentementehipotético y sistemático.

Concibe el orígen y la naturaleza de las ideasá su modo; y á este modo de concebirlas quiere que todo se adapte. Paradar una idea de las opiniones de Condillac y combatirlas con buenresultado, al mismo tiempo que con cumplida lealtad, examinarébrevemente los fundamentos de la obra en que mas se complace el autor,lisonjeándose de haber dado á su doctrina el mayor grado de claridad ycerteza: el Tratado de las sensaciones.{9}

CAPÍTULO II.

LA ESTATUA DE CONDILLAC.

[5.] Supone Condillac una estatua á la cual anima sucesivamente,concediéndole un sentido despues de otro; y comenzando por el olfatodice: «Los conocimientos de nuestra estatua, limitada al sentido delolfato, no pueden extenderse sino á los olores: no puede tener ideas deextension, ni de figura, ni de nada que esté fuera de ella, ni otrassensaciones como el color, el sonido, el sabor.» (Cap. 1). Si á laestatua no se le concede, como la hipótesis lo exige, ninguna actividad,ninguna facultad, excepto la de sentir el olor, es cierto que no podrátener ninguna otra idea, ni sensacion; y aun se puede añadir, que lasensacion del olor no será para ella ninguna idea.

«Si le presentamos una rosa, continúa Condillac, será para nosotros unaestatua que siente una rosa; mas para sí misma, solo será el mismo olorde la rosa. Será pues olor de rosa, de clavel, de jazmin, de violeta,segun los objetos que obrarán sobre su órgano; en una palabra; losolores con respecto á ella, no son mas que sus modificaciones propias ómaneras de ser, y no podria creerse otra cosa, siendo estas las únicassensaciones de que es susceptible.»{10}

[6.] Si bien se observa, ya en los primeros pasos, se hace dar á laestatua un gran salto. A vueltas de la aparente simplicidad del fenómenosensible, se introduce ya uno de los actos que suponen el entendimientomuy desarrollado: la reflexion. Ya la estatua se cree algo, se creeolor; ya se le atribuye pues la conciencia del yo, comparativamente ála impresion que recibe; ya se le hace emitir una especie de juicio, enque afirma la identidad del yo con la sensacion. Esto es imposible, sino hay mas que la sensacion enteramente sola. Entonces no hay ni puedehaber nada mas que aquella impresion puramente pasiva. Es un fenómenoaislado, sobre el cual no hay reflexion de ninguna clase; la estatua notiene otra conciencia de sí misma que esta sensacion; pero estaconciencia no es digna de tal nombre en el órden reflexivo. La hipótesisde Condillac, aplicada en todo rigor, no ofrece mas que un fenómeno queno puede conducir á nada; desde el momento en que sale de la sensacionpara desenvolverla, admite en el espíritu una actividad distinta y muydiferente de la sensacion, y arruina todo su sistema.

La estatua limitada á la sensacion del olor, no se creerá olor; estacreencia es un juicio, supone comparacion, y nada de esto se halla en elfenómeno sensible, considerado en toda su pureza, como lo exige lahipótesis de Condillac. Este filósofo comienza sus investigacionesanalíticas, introduciendo condiciones, que él mismo supone {11}eliminadas:quiere explicarlo todo, con la sensacion sola; y desde sus primerospasos, combina esta sensacion con operaciones de un órden diferente.

[7.] La capacidad de sentir aplicada á la impresion recibida, la llamaCondillac atencion. Si no hay mas que una sensacion, no habrá mas queuna atencion; pero si las sensaciones se suceden con variedad dejandorastro en la memoria de la estatua, cuando se presente una nuevasensacion, la atencion se dividirá entre la actual y la pasada. Laatencion dirigida simultáneamente á dos sensaciones, es la comparacion.Con la comparacion se percibirán las semejanzas ó diferencias; estapercepcion es el juicio. Todo esto se hace con sensaciones solas; luegola atencion, la memoria, la comparacion, el juicio, no son mas que lasensacion trasformada. En apariencia nada mas sencillo, mas claro, masverdadero; en realidad nada mas confuso, mas falso.

[8.] Por el pronto, la definicion de la atencion es inexacta. Lacapacidad de sentir, por el mero hecho de estar en ejercicio, se hallaaplicada á la impresion: no se siente, cuando la facultad sensitiva noestá en ejercicio; y no está en ejercicio, si no está aplicada á laimpresion. En este concepto, la atencion no seria mas que el acto desentir: toda sensacion seria atencion; y toda atencion sensacion: nadieha dado jamás á estas palabras semejante significado.

[9.] La atencion es la aplicacion del ánimo á {12}alguna cosa: y estaaplicacion supone el ejercicio de una actividad, concentrada sobre unobjeto. Cuando el espíritu se halla enteramente pasivo, no atiende,hablando con propiedad; y respecto de las sensaciones, hay atencion,cuando por un acto reflejo conocemos que sentimos. Si no hay esteconocimiento, no hay verdadera atencion, y sí únicamente sensacion mas ómenos viva, segun el grado con que está afectada nuestra sensibilidad.Si á las sensaciones muy vivas, se las quiere llamar atencion, el uso dela palabra será impropio; cabalmente, los que sienten con mas viveza,suelen distinguirse por su falta de atencion. La sensacion es laafeccion de una facultad pasiva; la atencion es el ejercicio de unaactividad; y así es que los brutos no participan de ella, sino en cuantoencierran un principio de actividad para dirigir á un objeto determinadosus facultades sensitivas.

[10.] La percepcion de la diferencia de los olores de rosa y de clavel,¿es una sensacion? Si se me dice que nó, infiero que el juicio no es lasensacion trasformada; pues no es ni siquiera sensacion; si lo es,entonces observo que si es la del clavel, ó la de la rosa, se sigue quecon una sola de estas sensaciones, tendré la percepcion comparativa, loque es absurdo. Si se me dice que es las dos juntas, contesto que esto,ó no significa nada para la cuestion, ó expresa un absurdo. Porque, sial decir que es las dos sensaciones juntas, se quiere dar á entender loque {13}significan las palabras en su rigor, tendremos una sensacion queserá al mismo tiempo la de clavel y la de rosa, permaneciendo aquelladistinta de esta, por exigirlo así la comparacion. Pero si se quiere dará entender que las dos sensaciones existen juntas, nada adelantamos,pues esto lo dábamos ya por supuesto; y la dificultad estaba en explicarcómo la coexistencia producia la comparacion y el juicio, ó sea lapercepcion de la diferencia.

La sensacion de clavel no es mas que sensacion de clavel, y la de rosa,de rosa. Desde el momento que se las compara, y se supone en el espírituun acto por el cual percibe la diferencia, se le atribuye algo mas quela pura sensacion, se le añade una facultad distinta de la de sentir,esto es, la de comparar las sensaciones y apreciar sus semejanzas ydiferencias.

[11.] Esa comparacion, esa fuerza intelectual que lleva los dos extremosá un terreno comun, sin confundirlos; que ve el punto en que se tocan, yel en que se separan, que falla por decirlo así entre ellos, es distintode la sensacion; es efecto de una actividad de otro órden: su desarrollodependerá de las sensaciones como de una condicion sine qua non, comode causas excitantes; pero nada tiene que ver con las sensacionesmismas, es esencialmente distinta de ellas, no puede confundirse conellas, sin destruir la idea de la comparacion, sin hacerla imposible.

No hay juicio posible, sin las ideas de identidad {14}ó semejanza; y estasideas no son sensaciones. Las sensaciones son hechos particulares que nosalen de su esfera, que no se aplican de un caso á otro; las ideas deidentidad y semejanza envuelven algo de comun, que se aplica á muchos.

[12.] ¿Qué le sucederá pues á un ser limitado á la facultad deexperimentar varias sensaciones?

Las tendrá sin compararlas. Cuandosentirá de un modo, no sentirá de otro, la una sensacion no será laotra, es cierto; pero el ser sensible no se dará cuenta de la variedad.Las unas sensaciones vendrán en pos de las otras, sin ser comparadasentre sí. Aun suponiendo la memoria de ellas, esa memoria no será masque una repeticion de las mismas, con menos intensidad. Si se admite queel ser sensible las compara, y que percibe sus relaciones de identidad ódistincion, de semejanza ó diferencia; se admiten ya una serie de actosreflejos, que no son sensaciones.

[13.] Ni la memoria de las sensaciones propiamente dicha, puedeexplicarse por ellas solas; y en esto se equivoca tambien Condillac. Lasensacion de olor de rosa que la estatua recibió ayer, puede

recordarlahoy;

pero

este

recuerdo

puede

ser

de

dos

maneras:

1.º

reproduciéndoseinteriormente la sensacion sin ninguna causa externa, y sin ningunarelacion á tiempo pasado, ni por consiguiente á la existencia anteriorde una sensacion semejante; entonces el recuerdo no es para la estatuaun recuerdo propiamente dicho, solo es una sensacion mas ó menos viva;2.º{15} reproduciéndose con relacion á una existencia de la misma, ú otrasemejante en un tiempo anterior, en lo que consiste esencialmente elrecuerdo; y entonces ya hay algo mas que sensacion: hay las ideas desucesion, de tiempo, de anterioridad, de identidad ó semejanza, todasmuy distintas de la sensacion, y no solo distintas sino separables.

Dos sensaciones enteramente distintas pueden referirse á un mismo tiempoen la memoria; el tiempo pues será idéntico y las sensaciones distintas.La sensacion puede existir sin recuerdo del tiempo en que antes existia,y hasta sin ningun recuerdo de que haya existido; luego la sensacion noenvuelve la relacion del tiempo; luego estas son cosas distintas, muydiferentes; luego se engaña Condillac, cuando quiere explicar la memoriade las sensaciones por sensaciones puras.

[14.] Las reflexiones anteriores arruinan enteramente el sistema deCondillac. O admite algo mas que sensaciones ó nó; si lo primero, pecacontra su supuesto principal; si lo segundo, no le es posible explicarninguna idea abstracta, ni aun la memoria sensitiva; se verá puesreducido á admitir con Locke la reflexion sobre las sensaciones, y porla misma razon, otras facultades del alma.

[15.] Compréndese fácilmente lo que han sostenido algunos filósofos deque todas nuestras ideas vienen de los sentidos, entendiéndose que lassensaciones despiertan nuestra actividad interior,

{16}y ofrecen pordecirlo así, los materiales á la inteligencia; pero no se comprende cómose ha podido dar por cosa cierta, clara, sumamente sencilla, que ennuestro espíritu no hay mas que esos materiales, las sensaciones. Bastafijar un momento la atencion sobre nuestro interior para descubrirmuchos fenómenos distintos de la sensacion, y varias facultades que nadatienen que ver con la sensitiva. Si Condillac se hubiese limitado ásostener que esas facultades para desenvolverse, han menester el sentircomo una especie de excitacion, nada hubiera dicho que no fuera muyconforme á la sana filosofía; pero pretender que todo lo excitado, quetodo lo desenvuelto, no es mas que el mismo principio excitante, y estoempeñarse en confirmarlo con la observacion, es contrariar abiertamentela observacion misma, es condenarse á no poder dar un paso en laexplicacion de la actividad intelectual, so pena de apartarse delsupuesto en que se estriba. Sin embargo, el autor del Tratado de lassensaciones parece estar muy satisfecho de su sistema: impresionactual, hé aquí la sensacion; recuerdo de la sensacion, hé aquí la ideaintelectual: esto si no es sólido es alucinador; con la apariencia deuna observacion delicada, se detiene en la superficie de las cosas, y nofatiga al discípulo. Todo sale de la sensacion: pero es porque Condillachace hablar á la estatua, del modo que á él le parece bien, sin atenerseá la hipótesis de la sensacion sola.{17}

[16.] Este sistema, á mas de su flaqueza filosófica, es funesto á lasideas morales. ¿Qué es la moral, si no hay mas ideas que lassensaciones? ¿Qué son los deberes, si todo se reduce á necesidadessensibles, á placer ó dolor? ¿Qué es de Dios, qué es de todas lasrelaciones del hombre para con Dios?

CAPÍTULO III.

DIFERENCIA ENTRE LAS IDEAS GEOMÉTRICAS Y LAS

REPRESENTACIONES SENSIBLESQUE LAS ACOMPAÑAN.

[17.] Nuestras ideas intelectuales andan siempre acompañadas derepresentaciones sensibles. Esto hace que al reflexionar sobre aquellas,las confundimos con estas. Digo al reflexionar sobre ellas, mas nó alservirnos de ellas. Todos nos servimos muy bien de cada idea segun lascircunstancias: el error está en el acto reflejo, nó en el directo.Conviene no perder de vista esta última observacion.

[18.] Es poco menos que imposible que el geómetra piense en eltriángulo, sin que divague por su imaginacion la semejanza deltriángulo, tal como le ha visto mil veces en las láminas: y por estemotivo, estará el geómetra inclinado á creer que la idea del triángulono es mas que

{18}aquella representacion sensible. Si así fuese, severificaria en la idea del triángulo lo que afirma Condillac, de que laidea no es mas que el recuerdo de la sensacion. En efecto, aquellarepresentacion es la sensacion repetida; no hay entre las dos afeccionesdel alma mas diferencia, sino que la sensacion actual es causada por lapresencia actual del objeto, y por tanto es mas fija y mas viva. Enprueba de que la diferencia no es esencial, sino que solo está en el masó en el menos, se puede notar, que si la representacion imaginaria llegaá un grado muy alto de viveza, no la distinguimos de la sensacion, comoles sucede á los visionarios, y como todos lo experimentamos durante elsueño.

[19.] No será difícil demostrar cuán diferentes son la idea deltriángulo y su representacion imaginaria, si se atiende á los hechossiguientes.

1.º La idea del triángulo es una: conviene á todos los triángulos detodos tamaños, y de todas especies. La representacion es múltipla, yvaría en tamaño y en forma.

2.º Mientras raciocinamos sobre las propiedades del triángulo,estribamos sobre una idea fija, necesaria; la representacion cambiaincesantemente, sin alterarse la unidad de la idea.

3.º La idea del triángulo de cada especie en particular, es clara,evidente, en ella vemos del modo mas luminoso sus propiedades; por elcontrario la representacion sensible, es vaga, confusa; así apenasdistinguimos el triángulo rectángulo {19}del acutángulo ú obtusángulo depoca inclinacion.

La idea corrige estos errores, ó mas bien prescinde deellos; si se sirve de la figura imaginaria es como de un auxiliar: delmismo modo que al trazar las figuras en el papel, damos la demostracion,prescindiendo de que sean ó nó bien exactas, y hasta sabiendo que no loson, y que es imposible que lo sean del todo.

4.º La idea del triángulo es la misma para el ciego de nacimiento quepara el hombre con vista: como lo prueba el que los dos la desenvuelvendel mismo modo, en sus raciocinios y usos geométricos. La representaciones diferente; pues para nosotros, es una imágen de lo visto, lo que esimposible en el ciego. Este, al pensar en el triángulo, no tiene en suimaginacion la misma representacion sensible que nosotros, ni la puedetener; pues carece de todo lo que se refiere á la sensacion de la vista.Si el ciego tiene alguna representacion concomitante de la idea, ha devenirle del solo tacto; y para los triángulos de alguna extension cuyastres líneas no pueden ser tocadas juntas, la representacion ha de seruna serie sucesiva de sensaciones del tacto, como el recuerdo de unpasaje de música es esencialmente una representacion sucesiva. Ennosotros la representacion del triángulo es casi siempre simultánea;excepto el caso de triángulos muy grandes, mucho mayores que los queacostumbramos á ver; pues en este caso, particularmente cuando

no

haycostumbre

de

considerarlos,

parece

{20}que

necesitamos

ir

extendiendosucesivamente las líneas.

[20.] Lo que se ha dicho del triángulo, la mas sencilla de las figuras,puede aplicarse con mayor razon á todas las demás. Muchas de ellas nopueden ser representadas distintamente en la imaginacion, como se ve enlas que constan de muchos lados; y aun el círculo, que en la facilidadde ser representado se acerca al triángulo, no podemos imaginarlo contal perfeccion que le distingamos de una elipse cuyos dos ejes sediferencien poco entre sí.

CAPÍTULO IV.

LA IDEA Y EL ACTO INTELECTUAL.

[21.] Demostrado que las ideas geométricas no son las representacionessensibles, resulta tambien demostrado de toda clase de ideas. Si enalgunas podia haber dificultad, era sin duda en las relativas

á

lageometría,

pues

estas

tienen

objetos

que

se

prestan

á

ser

representadossensiblemente; cuando los objetos no son figurados, no pueden serpercibidos por ningun sentido; hablar entonces de representacionsensible, es incurrir en una contradiccion.

[22.] Estas consideraciones tiran una línea {21}divisoria entre el entendery el imaginar; línea que tiraron todos los escolásticos, línea queconservaron, y por decirlo así, marcaron mas Descartes y Malebranche,línea que comenzó á borrar Locke, y que hizo desaparecer Condillac.Todos los escolásticos reconocieron esta línea; pero así ellos comomuchos otros emplearon un lenguaje que mal entendido, era muy ápropósito para contribuir á borrarla. A toda idea la llamaron imágen delobjeto; explicaron el acto de entender, cual si en el entendimientohubiese una especie de forma que expresase el objeto, como el retratodelante de los ojos ofrece á estos la imágen de la cosa retratada. Estelenguaje dimana de la continua comparacion que naturalmente se haceentre el entender y el ver. Cuando los objetos no están presentes, nosvalemos de retratos; y como los objetos en sí mismos no pueden estarpresentes á nuestro entendimiento, se concibió una forma interior quehiciese las veces de un retrato. Por otra parte, las únicas cosas que seprestan á representacion propiamente dicha, son las sensibles; el únicocaso en que hallamos dentro de nosotros esa forma en que se retratan losobjetos es el de la representacion imaginaria; y así era peligroso que áesta se le llamase idea, y á toda idea representacion imaginaria, en loque consiste el sistema de Condillac.

[23.] Santo Tomás llama á las representaciones de la imaginacion, phantasmata, y dice qu{22}e mientras el alma está unida al cuerpo nopuede entender sino per conversionem ad phantasmata, esto es, sin quepreceda y acompañe al acto intelectual la representacion de la fantasía,que sirve como de material para la formacion de la idea, y de auxiliarpara aclararla y avivarla. La experiencia nos enseña de continuo quesiempre que entendemos, se agitan en nuestra imaginacion formassensibles relativas al objeto que nos ocupa. Ya son las imágenes de lafigura y color del objeto, si este los tiene; ya son las imágenes deaquellos con que se le puede comparar; ya son las palabras con que seexpresa en la lengua que habitualmente hablamos. Así, hasta pensando enDios, en el acto mismo en que afirmamos que es espíritu purísimo, se nosofrece en la imaginacion bajo una forma sensible. Si hablamos de laeternidad, vemos al anciano de días, tal como lo hemos vistorepresentado en los templos; si de la inteligencia infinita, nosimaginamos quizás un piélago de luz: si de la infinita misericordia, nosretratamos un semblante compasivo; si de la justicia, un rostro airado.Al esforzarnos por concebir algo de la creacion, se nos representa unmanantial de donde brotan la luz y la vida, así como la inmensidad, lasensibilizamos tambien en una extension sin límites.

La imaginacion acompaña siempre á la idea, mas no es la idea; y laprueba evidente é irrefragable de la distincion y diferencia de estascosas, se halla en que si en el acto mismo de tener la

{23}imaginacion deun piélago de luz, de un anciano, de un rostro airado ó compasivo, demanantial, de extension etc. etc., se nos pregunta si Dios es algo deaquello, si tiene algo de parecido á nada de aquello, responderemos alinstante que nó, que esto es imposible; lo que demuestra la existenciade una idea que nada tiene que ver con aquellas representaciones, y queesencialmente excluye lo que ellas incluyen.

[24.] Lo dicho de la idea de Dios es aplicable á muchas otras. Apenasentendemos nada, sin que entre como un elemento indispensable la idea derelacion; ¿y cómo se representa la relacion? En la imaginacion de milmaneras, como punto de contacto de dos objetos, como hilos que los unen;pero ¿la relacion es algo de esto? nó. Al preguntársenos en quéconsiste, ¿tenemos ni el menor asomo de duda de que pueda ser algo deesto? nó.

[25.] El llamar á toda idea imágen, es un error, si se quiere concebirla idea como algo distinto del acto intelectual, y que se ponga delantedel entendimiento, cuando este ha de ejercer sus funciones. Imágen es loque representa, como semejanza; y yo pregunto, ¿cómo se sabe queexista esta representacion ó semejanza? ¿cómo se sabe que para entender,necesitamos una forma interior, que sea como un retrato del objeto? ¿Quées retrato, cuando se sale del órden sensible?

En el órden intelectual,hay semejanzas, pero nó en el sentido en que las tomamos en el

{24}órdenmaterial. Yo entiendo, otro hombre entiende tambien; en esto tenemos unasemejanza, pues que se halla en el uno lo mismo que en el otro, nóidéntico en número, sino en especie. Pero esta semejanza es de un órdenmuy diferente de las sensibles.

[26.] Al entender, conocemos lo que hay en el objeto entendido; pero nosabemos si esto se hace por el simple acto del entendimiento, sinnecesidad de un medio representativo por la semejanza.

Entendemos lacosa, nó la idea, y tanta dificultad encuentro en que el entendimientoperciba sin la idea, como en que la supuesta representacion se refieraal objeto. ¿Cómo es que mi idea se refiere á un objeto? si por sí misma,luego ella por sí sola, siendo puramente interior, se refiere á loexterior, me pone en relacion con lo exterior sin necesidad de ningunintermedio. Lo que hace ella, tambien lo podrá hacer el acto intelectualpor sí solo. Si la relacion de la idea con el objeto, me viene por otraidea, tengo sobre la intermedia la misma dificultad que sobre laprimera. De todos modos siempre llegamos á un caso en que se hace latransicion del entendimiento al objeto sin intermedio.

Si tengo á la vista un objeto imágen de otro desconocido, veré el objetoen sí mismo, pero sin conocer que tiene relacion de imágen, hasta que melo digan; conoceré su realidad, mas nó su representacion. Lo propiosucederá en las ideas-imágenes: luego nada explican para hacer

{25}eltránsito del acto interior al objeto, pues no encontramos que ellospuedan hacer para sí, lo que se quiere que hagan para el entendimiento.

[27.] En el acto intelectual hay algo misterioso que el hombre procuraexplicar de mil modos, sensibilizando lo que experimenta allá en suinterior. De aquí tantas locuciones metafóricas; útiles, si solo seemplean para llamar y fijar la atencion, y darse á sí propio cuenta delfenómeno; nocivas á la ciencia, si sacándolas de estos límites, seolvida que son metáforas, y que jamás pueden confundirse con larealidad.

Por la inteligencia vemos lo que hay en las cosas; experimentamos elacto perceptivo, pero al reflexionar sobre él andamos á tientas, como sien el manantial mismo de la luz hubiese una densa nube que nos impidieseverle con claridad. Así el firmamento está á veces inundado con la luzdel sol, mientras el astro cercado de nubes se oculta á nuestros ojos,sin que podamos ni aun determinar su posicion en el horizonte.

[28.] Una de las causas de la oscuridad en esta materia es el mismoesfuerzo que se hace por aclararla. El acto de entender es sumamenteluminoso en su parte objetiva, pues por él vemos lo que hay en losobjetos; pero en su naturaleza subjetiva, ó en sí mismo, es un hechointerno simple, que no puede explicarse con palabras. Esto no es unaparticularidad del acto intelectivo, conviene á todos los fenómenosinternos. ¿Qué es ver, gustar, oir; qué es una sensacion, {26}unsentimiento cualquiera? Es un fenómeno interno, del cual tenemosconciencia, que no podemos descomponer en partes explicando lacombinacion de estas por medio de un discurso. Indicamos el fenómeno conuna palabra, pero esta palabra nada significa para quien no leexperimenta tambien, ó no le ha experimentado alguna vez. Todas lasexplicaciones del mundo no harian entender al ciego de nacimiento lo quees un color, ni al sordo lo que es un sonido.

El acto intelectivo pertenece á esta clase: es un hecho simple quepodemos designar, mas nó explicar. La explicacion supone variasnociones cuya combinacion se expresa en el discurso; en el actointelectivo no las hay: cuando se ha dicho pensar ó entender, se hadicho todo. Esta simplicidad no se destruye por la multiplicidadobjetiva; tan simple es el acto con que se percibe un solo objeto, comootro con que se comparan dos ó mas. Si no es posible hacerlo todo en unacto, resultan muchos; pero al fin hay uno que se enlaza con ellos, ólos resume, mas nó un acto compuesto.{27}

CAPÍTULO V.

COTEJO DE LAS IDEAS GEOMÉTRICAS CON LAS NO GEOMÉTRICAS.

[29.] La idea es cosa muy diferente de la representacion sensible, perotiene con ella relaciones necesarias que conviene examinar. Cuando digo necesarias, hablo únicamente del modo de entender de nuestro espíritu,y en su estado actual, prescindiendo de la inteligencia de otrosespíritus y aun de la del humano, para cuando se halle sujeto ácondiciones diferentes de las que le han sido impuestas en su presenteunion con el cuerpo. Tan pronto como salimos de la esfera en que seejerce nuestra experiencia, es preciso que seamos sobrios en elestablecimiento de proposiciones generales, guardándonos de aplicar átodas las inteligencias, calidades que tal vez solo convienen á lanuestra; y que quizás respecto de ella misma se variarán del todo,cuando pasemos á otra vida. Previas estas observaciones, muy importantespara deslindar cosas que hay peligro de confundir, examinemos lasrelaciones de nuestras ideas con las representaciones sensibles.

[30.] Fijando la consideracion sobre la diferencia de los objetos á quese refieren nuestras ideas, ocurre desde luego una clasificacion de{28}estas en geométricas y no geométricas. Las primeras, abarcan todo elmundo sensible en cuanto es percibido en la representacion del espacio;las segundas, se extienden á toda especie de seres, prescindiendo de quesean ó nó sensibles; aquellas suponen un elemento primitivo que es larepresentacion de la extension; y en las divisiones y subdivisiones enque se distribuyen, no ofrecen mas que la idea de la extension limitaday combinada de diferentes maneras; estas, nada ofrecen relativo á larepresentacion del espacio, y aun cuando se refieran á él, solo leconsideran en cuanto numerado, por las varias partes en que se puededividir. De aquí resulta una línea que en las matemáticas separa lageometría de la aritmética universal; pues aquella tiene por base laidea de extension, cuando esta solo considera el número, ya seadeterminadamente como en la aritmética propiamente dicha, yaindeterminadamente, como en el álgebra.

[31.] Aquí es de notar la superioridad que las ideas no geométricastienen sobre las geométricas.

En los dos ramos de las matemáticas,aritmética universal y geometría, se echa de ver esta superioridad deuna manera evidente. La geometría necesita á cada paso el auxilio de laaritmética, y esta jamás necesita el auxilio de la geometría. Se podriantratar todos los ramos de la aritmética y álgebra, desde sus nocionesmas elementales hasta sus complicaciones mas sublimes, sin mezclar paranada la idea de la extension, {29}y por consiguiente sin hacer uso deninguna idea geométrica. Hasta el cálculo infinitesimal, nacido encierto modo de consideraciones geométricas, se ha emancipado de estas, yse ha constituido en un cuerpo de ciencia del todo independiente de laidea de extension. Por el contrario, la geometría ha menester desde susprimeros pasos, del auxilio de la aritmética. La comparacion de losángulos, punto fundamental en la ciencia geométrica, no se hace sinmedirlos; y la medida se refiere á un arco de la circunferencia divididoen cierto número de grados que se pueden contar: hénos aquí en la ideadel número, en la operacion de contar, esto es, en el terreno de laaritmética.

La misma prueba de superposicion, no obstante su carácter eminentementegeométrico, necesita la numeracion, en cuanto se haga una superposicionrepetida. Si se comparan dos arcos enteramente iguales, demostrando estaigualdad por medio de la superposicion, no necesitamos la idea delnúmero; pero si comparamos dos arcos desiguales con la mira de apreciarla relacion de su cantidad y empleamos el método de superponer el menoral mayor, repetidas veces, ya contamos, ya empleamos la idea de número y nos hallamos otra vez en el terreno de la aritmética.

Alcomparar entre sí los radios de un círculo, sacamos su igualdad por elmétodo de superposicion, prescindiendo de la idea de número; pero si nosproponemos conocer la relacion del diámetro {30}á los radios, nos valemosde la idea de dos diciendo que el diámetro es duplo del radio, yentramos otra vez en los dominios de la aritmética. A medida que seadelanta en la combinacion de las ideas geométricas, se van empleandomas y mas las aritméticas. Así en el triángulo entra por necesidad laidea del número tres; y en una de sus propiedades esenciales entran lade suma, la de tres y la de dos: la suma de los tres ángulosde un triángulo es igual á dos rectos.

[32.] No se crea que la idea del número pueda ser reemplazada por laintuicion sensible de la figura cuyas propiedades y relaciones se tratade averiguar. Esta intuicion en muchos casos es imposible, como se vecuando se habla de figuras de muchos lados. Fácilmente nos representamosen la imaginacion un triángulo y hasta un cuadrilátero; larepresentacion se nos hace ya algo difícil al tratarse de un pentágono;mas todavía, de un hexágono ó un heptágono; y en llegando la figura ácierto número de lados se va escapando á la intuicion sensible, hastaque se hace ya imposible de todo punto, apreciarla por la meraintuicion. ¿Quién es capaz de representarse en la imaginacion unpolígono de mil lados?

[33.] Esta superioridad de las ideas no geométricas con respecto á lasgeométricas, es sumamente notable, porque indica que la esfera de laactividad intelectual se dilata á medida que se eleva sobre la intuicionsensible. La extension, que como hemos visto ya (Lib. III.) sirve debase {31}no solo á la geometría sino tambien á las ciencias naturales, encuanto representa sensiblemente la intensidad de ciertos fenómenos, esdel todo inútil para hacernos penetrar en la íntima naturaleza de estosy conducirnos de lo que aparece á lo que es. Esta idea y las demásque á ella se subordinan, es por decirlo así una idea inerte de la cualno brota ningun principio vital que fecunde nuestro entendimiento ymucho menos la realidad: fondo insondable en que puede ejercerse nuestraactividad intelectual con la seguridad de no encontrar en él otra cosaque lo que pongamos nosotros mismos; objeto muerto que se presta á todaslas combinaciones imaginables sin que por sí mismo sea capaz de producirnada ni contener sino lo que se le ha dado. Los físicos al considerar lainercia como propiedad de la materia, han atendido, tal vez mas de loque ellos se figuran, á la idea de extension que nos presenta lo inertepor excelencia.

[34.] Las ideas de número, de causa, de substancia, son fecundas enresultados y se aplican á todos los ramos de las ciencias. Apenas sepuede hablar sin que se las exprese; diríase que son elementosconstitutivos de la inteligencia, pues que sin ellas se desvanece comofugaz ilusion.

Conducidlas por todo el ámbito que ofrece objetos á laactividad intelectual, y á todo se extienden, á todo se aplican, paratodo son necesarias, si se quiere que la inteligencia pueda percibir ycombinar. Es indiferente que los objetos sean {32}sensibles ó insensibles,que se trate de nuestra inteligencia ó de otras sometidas á leyesdiferentes; donde quiera que concebimos el acto de entender, concebimostambien aquellas ideas primitivas como elementos indispensables para queel acto intelectual pueda realizarse. La existencia misma, y hasta laposibilidad del mundo sensible, son indiferentes á la existencia ycombinacion de dichos elementos: ellos existirian en un mundo deinteligencias puras, aun cuando el universo sensible no fuera mas queilusion ó una absurda quimera.

Por el contrario, tomad las ideas geométricas y hacedlas salir de laesfera sensible: todo cuanto sobre ellas fundareis serán palabras que nosignifican nada. Las ideas de substancia, de causa, de relacion y otrassemejantes, no brotan de las ideas geométricas: cuando nos fijamos enestas solas, tenemos delante un campo inmenso donde la vista se dilatapor espacios sin fin; pero donde reinan el frio y el silencio de lamuerte. Los seres, la vida, el movimiento que en este campo ospropongais introducir, es necesario traerlos de otra parte; es necesarioemplear otras ideas, combinarlas, para que de su combinacion surjan lavida, la actividad, el movimiento, para que en las ideas geométricas sevea algo mas que ese fondo inmóvil, inerte, vacío, cual concebimos lasregiones del espacio mas allá de los confines del mundo.

[35.] Las ideas geométricas propiamente dichas, {33}en cuanto se distinguende las representaciones sensibles, no son simples, pues encierran pornecesidad las de relacion y número. No se da un paso en geometría sincomparar; y esta comparacion se hace casi siempre interviniendo la ideade número. De donde resulta que las ideas geométricas, en apariencia tandiferentes de las puramente aritméticas, son idénticas con ellas, encuanto á su forma, ó bien en cuanto á su carácter ideal puro; y solo sedistinguen de las mismas en que se refieren á una materia determinada,cual es la extension, tal como se ofrece en la representacion sensible.Luego la inferioridad de las ideas geométricas que he consignadoanteriormente (31), solo se refiere á su materia, ó sea á lasrepresentaciones sensibles, que presupone como un elementoindispensable.

[36.] Inferiré de esta doctrina otra consecuencia notable, y es launidad del entendimiento puro, y su distincion de las facultadessensitivas. En efecto: por lo mismo que aun con respecto á los objetossensibles, empleamos ideas que nos sirven tambien para otros nosensibles, con solas las diferencias que consigo trae la diversidad dela materia percibida, se deduce que mas arriba de las facultadessensitivas hay otra superior, con una actividad propia, con elementosdistintos de las representaciones sensibles, centro donde se reunentodas las percepciones intelectuales, y donde reside esa fuerzaintrínseca, que si bien es excitada por las impresiones sensibles, se{34}desenvuelve tambien por sí propia, apoderándose de aquellas impresionesy convirtiéndolas por decirlo así en propia sustancia, por medio de unaasimilacion misteriosa.

[37.] Y aquí repetiré lo que ya hice notar en otra parte, sobre elprofundo sentido ideológico que encerraba la doctrina del entendimientoagente de los aristotélicos, que ha sido ridiculizada, por no habersido comprendida. Pero dejemos este punto y pasemos á analizar con muchodetenimiento las ideas geométricas, para ver si nos será posible divisaralgun rayo de luz en esa profundidad tenebrosa que envuelve lanaturaleza y orígen de nuestras ideas.

CAPÍTULO VI.

EN QUÉ CONSISTE LA IDEA GEOMÉTRICA; Y CUÁLES SON SUS

RELACIONES CON LAINTUICION SENSIBLE.

[38.] En los capítulos anteriores he distinguido entre las ideas puras ylas representaciones sensibles; y creo haber demostrado la diferenciaque va de aquellas á estas, aun limitándonos al órden geométrico. Mascon esto no queda explicada la idea en sí misma; se ha dicho lo que noes, pero nó lo que es; y aunque llevo indicada {35}la imposibilidad deexplicar las ideas simples y la necesidad de contentarnos condesignarlas, no quiero limitarme á esta observacion, en la cual mas bienparece que la dificultad se elude que no que se suelta. Solo despues delas debidas investigaciones con que se pueda comprender mejor lo que seintenta designar, será lícito limitarnos á la designacion; porqueentonces se echará de ver que la dificultad no ha sido eludida.Comencemos por las ideas geométricas.

[39.] ¿Es posible una idea geométrica, sin representacion sensible,concomitante, ó precedente?

Para nosotros creo que nó. ¿Qué significa laidea de triángulo si no se refiere á líneas que forman ángulos y quecierran un espacio? ¿Y qué significan, líneas, ángulos, espacio, ensaliendo de la intuicion sensible? Línea es una serie de puntos, peroesta serie no representa nada determinado, susceptible de combinacionesgeométricas, si no se refiere á esa intuicion sensible en que se nosaparece el punto como un elemento generador de cuyo movimiento resultaesa continuidad que llamamos línea. ¿Qué serán los ángulos, sin esaslíneas representadas ó representables? ¿Qué será el área del triángulo,si se prescinde de un espacio, de una superficie representada órepresentable? Se puede desafiar á todos los ideólogos á que dén unsentido á las palabras empleadas en la geometría, si se prescindeabsolutamente de toda representacion sensible.

[40.] Las ideas geométricas, tales como nosotros {36}las poseemos, tienenuna relacion necesaria á la intuicion sensible: no son esta, pero lapresuponen siempre. Para comprender mejor esta relacion propongámonosdefinir el triángulo diciendo que es la figura cerrada por tres líneasrectas. En esta definicion entran las ideas siguientes: espacio,cerrado, tres, líneas. Las cuatro son indispensables; en quitandocualquiera de ellas, desaparece el triángulo. Sin espacio no haytriángulo posible, ni figura de ninguna clase. Con un espacio y treslíneas que no cierren la figura, tampoco se forma un triángulo; luego nose puede omitir la palabra cerrado. Si se cierra una figura con mas detres líneas, el resultado no es un triángulo; y si se toman menos detres, no se puede cerrar la figura. Luego la idea de tres, es necesariaen la idea del triángulo. Excusado es añadir que la idea de línea es nomenos necesaria que las otras; pues que sin ella no se concibe eltriángulo.

Aquí es de notar, que se combinan varias ideas distintas, pero todasreferidas á una intuicion sensible, bien que de una maneraindeterminada. Se prescinde de que las líneas sean largas ó cortas, deque formen ángulos mas ó menos grandes; de lo cual no se puedeprescindir en ninguna intuicion determinada: porque esta cuando existe,tiene calidades propias; de lo contrario no seria una representaciondeterminada, y por tanto no fuera sensible, como se la supone; pero,aunque la referencia sea á una {37}intuicion indeterminada, supone siemprealguna, existente ó posible; pues en otro caso le faltaria alentendimiento la materia de combinacion; y las cuatro ideas que hemosencontrado en la del triángulo, serian formas vacías que nosignificarian nada, y cuya combinacion fuera extravagante, ó mas bienabsurda.

[41.] Parece pues que la idea del triángulo no es mas que la percepcionintelectual de la relacion que entre sí tienen las líneas, presentadas ála intuicion sensible, pero considerada esta en toda su generalidad, sinninguna circunstancia determinante que la limite á casos ni especiesparticulares.

Con esta explicacion no se pone una cosa intermedia entrela representacion sensible y el acto intelectual: este, ejerciendo suactividad sobre los materiales ofrecidos por la intuicion sensible,percibe las relaciones de los mismos; y en esta percepcion pura,simplicísima, consiste la idea.

[42.] Se entenderá mejor lo que acabo de explicar, si en vez de tomarpor ejemplo el triángulo, consideramos una figura de muchos lados,incapaz de ser presentada claramente á la intuicion sensible, como unpolígono de un millon de lados. La idea de esta figura es tan simplecomo la del triángulo: con un acto intelectual la percibimos, ypodríamos expresarla con una sola palabra; calculamos sus propiedades,sus relaciones, con la misma exactitud y certeza que las del triángulo,sin embargo de que nos es absolutamente {38}imposible representarladistintamente en nuestra imaginacion. Reflexionando sobre lo que en estesupuesto se ofrece al acto intelectual, notamos los mismos elementos queen la idea de triángulo, con la diferencia de que el número tres, seha convertido en un millon. Este número de líneas no podemosrepresentárnoslas sensiblemente; pero el entendimiento para percibir suobjeto, tiene bastante con la idea de línea en general, combinada con ladel número, un millon. Encontramos pues los mismos elementos que en laidea del triángulo; pero estos elementos son los materiales sobre que seejerce el acto perceptivo, considerándolos en general, sin masdeterminacion que la que consigo trae el número fijo.

[43.] La idea de un polígono en general, prescindiendo del número de suslados, no ofrece al espíritu nada determinado en la representacionsensible: lo único que de esta se toma, es la idea de línea rectaconsiderada en abstracto y la de un espacio cerrado, mirándolo todo ensu mayor generalidad. Con el acto intelectual se percibe la relacion queentre sí tienen esos objetos de la intuicion sensible, aun en medio desu indeterminacion. Este acto perceptivo es la idea. Todo lo demás quese introduce es inútil; y sobre ser inútil, es afirmado sin fundamento.

[44.] Se preguntará tal vez, cómo es posible que el entendimientoperciba lo que hay fuera de él, en cuyo caso se halla la intuicionsensible, {39}la cual es funcion de una facultad distinta delentendimiento. Para desvanecer esta dificultad, prescindiré de lascuestiones que se agitan en las escuelas sobre la distincion de laspotencias del alma; y me limitaré á observar, que ya sean estasrealmente distintas entre sí, ya no sean mas que una sola ejerciendo suactividad sobre diferentes objetos y de diversas maneras, siempre esnecesario admitir una conciencia comun de todas las facultades. El almaque siente, piensa, recuerda, quiere, es una misma, y tiene concienciade todos estos actos. Sea lo que fuere de la naturaleza de lasfacultades con que los ejerce, ella es quien los ejerce, y quien sabeque los ejerce. Hay pues en el alma una conciencia única, centro comundonde está el sentido íntimo de toda actividad ejercida, de todaafeccion recibida, sea cual fuere el órden á que pertenezcan. Ahorabien: supongamos el caso menos favorable á mi teoría, cual es el que lafacultad á que corresponde la intuicion sensible, sea realmente distintade la facultad que ejerce el acto perceptivo de las relaciones de losobjetos ofrecidos por la intuicion sensible; ¿se seguirá de ahí, que elentendimiento necesite algo intermedio para ejercer su actividad sobrelos objetos presentados por dicha intuicion? nó por cierto. El acto delentendimiento puro y el de la intuicion sensible, aunque diferentes, seencuentran en un campo comun: la conciencia: allí se ponen en contacto,ofreciendo el uno los materiales, {40}y ejerciendo el otro su actividadperceptiva.

CAPÍTULO VII.

EL ENTENDIMIENTO AGENTE DE LOS ARISTOTÉLICOS.

[45.] Voy á explicar brevemente la teoría de los escolásticos sobre elmodo con que el entendimiento conoce las cosas materiales. De estaexplicacion resultará comprobado con cuánta verdad he dicho que estadoctrina de las escuelas, solo puede ser ridiculizada por quien no lacomprenda; y que sea lo que fuere de su fundamento, no se le puede negarimportancia ideológica.

[46.] En las escuelas se partia del principio de Aristóteles «nihil estin intellectu quod prius non fuerit in sensu;» nada hay en elentendimiento que antes no haya estado en el sentido. Con arreglo á esteprincipio solia decirse tambien, que el entendimiento, antes de que elalma reciba las impresiones de los sentidos, es como una tabla rasa enla cual nada hay escrito: «sicut tabula rasa in qua nihil est scriptum.»Segun esta doctrina, todos nuestros conocimientos dimanaban de lossentidos; y á primera vista podria {41}parecer, que el sistema de lasescuelas era idéntico ó muy semejante al de Condillac. En ambos se buscaen la sensacion el orígen de nuestros conocimientos; en ambos seestablece que anteriormente á las sensaciones, no hay en nuestroentendimiento ninguna idea. Sin embargo, y á pesar de semejantesapariencias, los dos sistemas son muy diferentes, diametralmenteopuestos.

[47.] El principio fundamental de la teoría de Condillac está en que lasensacion es la única operacion del alma; y que todo cuanto existe ennuestro espíritu, no es mas que la sensacion transformada de variasmaneras. Anteriormente á las impresiones sensibles, no admite estefilósofo ninguna facultad; el desarrollo de la sensacion es lo único quefecunda el alma, no excitando sus facultades, sino engendrándolas. Laescuela de los aristotélicos tomaba las sensaciones como punto departida, pero no las consideraba como productoras de la inteligencia;por el contrario, deslindaba muy cuidadosamente entre el entendimiento ylas facultades sensitivas, reconociendo en aquel una actividad propia,innata, muy superior á todas las facultades del órden sensitivo. Bastaabrir alguna de las innumerables obras de aquella escuela para encontrará cada paso las palabras de fuerza intelectual, luz de la razon,participacion de la luz divina, y otras por el mismo estilo, en que sereconoce expresamente una actividad primordial de nuestro espíritu, nócomunicada por las sensaciones, sino {42}anterior á todas ellas.

Elentendimiento agente, intellectus agens, que tanto figuraba en aquelsistema ideológico, era una condenacion permanente del sistema de lasensacion transformada, sostenido por Condillac.

Para la mejorinteligencia de este punto, son necesarias algunas aclaraciones.

[48.] Dominados los aristotélicos por su idea favorita de explicarlotodo por materia y forma, modificando la significacion de estaspalabras segun lo exigia el objeto á que se las aplicaba, considerabantambien las facultades del alma como una especie de potencias incapacesde obrar, si no se les unia una forma que las pusiese en acto. Así esque explicaban las sensaciones por especies ó formas, que ponian en actola potencia sensitiva. La imaginacion era una potencia, que si bien seelevaba un tanto sobre los sentidos externos, no contenia otra cosa queespecies del órden sensible, aunque sujetas á las condiciones quenecesitaba dicha facultad. Estas especies eran las formas que ponian enacto á la potencia imaginativa, que sin ellas no podia ejercer susfunciones. Explicados de esta manera los fenómenos del sentido externo yde la imaginacion, quisieron los aristotélicos explicar los del órdenintelectual, en lo que lucieron su ingenio, excogitando un auxiliar quellamaron entendimiento agente. Esta invencion era motivada por lanecesidad de poner acordes dos principios que parecian contradecirse.{43}De una parte asentaban los aristotélicos que nuestros conocimientosdimanan todos de los sentidos; y de otra afirmaban que hay unadiferencia intrínseca, esencial, entre sentir y entender. Tirada estalínea divisoria, se hacia una separacion entre el órden sensitivo y elintelectual; y como por otro lado era preciso establecer unacomunicacion entre estos dos órdenes, si se queria salvar el principiode que nuestros conocimientos venian de los sentidos, fué necesarioechar un puente que uniese las dos riberas.

No se podia negar al entendimiento puro el conocimiento de las cosasmateriales; y como este conocimiento no le era innato, ni podiaadquirirle por sí mismo, preciso era establecer una comunicacion pormedio de la cual el entendimiento alcanzase los objetos sin contaminarsu pureza con especies sensibles. La imaginacion las contenia, depuradasya de la grosería del sentido externo: en ella estaban mas aéreas, maspuras, mas cercanas á la inmaterialidad; pero distaban aun inmensamentedel órden intelectual, y llevaban consigo el peso de las condicionesmateriales que no les consentia levantarse á la altura necesaria paraque pudiesen ponerse en comunicacion con el entendimiento puro. Este,para conocer, necesitaba formas que se le uniesen íntimamente; y si bienes verdad que las divisaba allá á lo lejos en las bajas regiones de lasfacultades sensitivas, no podia descender hasta ellas, sin faltar á sudignidad y negar su propia {44}naturaleza. En este conflicto preciso eraencontrar un mediador; y este fué el entendimiento agente. ¿Cuáles eranlas atribuciones de esta facultad? vamos á explicarlo.

[49.] Las especies sensibles contenidas en la imaginacion, y verdaderoretrato del mundo externo, no eran inteligibles por sí mismas, á causade andar envueltas, nó con materia propiamente dicha, sino con formasmateriales, á las que no puede referirse directamente el actointelectual. Si se pudiera encontrar una facultad que tuviese laincumbencia de hacer inteligible lo que no lo es, se habria resueltosatisfactoriamente el difícil problema; porque en tal caso, aplicando suactividad á las especies sensibles el misterioso transformador, podrianestas servir al acto intelectual, elevándose de la categoría de especiesimaginarias, phantasmata, á la de ideas puras ó especies inteligibles.Esta facultad es el entendimiento agente: verdadero mago que posee elmaravilloso secreto de despojar á las especies sensibles de suscondiciones materiales, de quitarles toda la parte tosca que las impediaponerse en contacto con el entendimiento puro, transformando el groseropábulo de las facultades sensitivas en purísima ambrosía que pudieraservirse en la mesa de los espíritus.

[50.] Esta invencion, mas bien que ridícula debiera llamarse poética, yantes merece el título de ingeniosa que el de extravagante. Pero lo quehay en ella mas notable es que envuelve un

{45}sentido profundamentefilosófico, ya porque consigna un hecho ideológico de la mayorimportancia, ya tambien porque indica el verdadero camino para explicarlos fenómenos de la inteligencia en sus relaciones con el mundosensible. El hecho consignado es la diferencia entre lasrepresentaciones sensibles y las ideas puras, aun con respecto á losobjetos materiales. La indicacion del verdadero camino consiste enpresentar la actividad intelectual obrando sobre las especies sensiblesy convirtiéndolas en alimento del espíritu.

Quítese á la explicacion de las escuelas la parte poética, y véase si loque en ella se envuelve vale tanto por lo menos, como lo dicho por Kantal combatir el sensualismo, distinguiendo entre las intuicionessensibles, y el entendimiento puro.

CAPÍTULO VIII.

KANT Y LOS ARISTOTÉLICOS.

[51.] A fin de que no se me pueda acusar de ligereza por lo que acabo dedecir, comparando la filosofía de las escuelas con la de Kant, en lorelativo á la distincion entre las facultades sensitivas y lasintelectuales, voy á examinar rápidamente {46}la doctrina de este filósofoen lo concerniente á esta materia.

Como el filósofo aleman se expresa por lo comun con bastante oscuridad,y emplea un lenguaje desusado, que fácilmente se pudiera prestar áinterpretaciones diferentes, insertaré sus propias palabras: de estasuerte el lector juzgará por sí mismo, y rectificará las equivocacionesen que pueda yo incurrir, al comparar la doctrina de Kant con la de losaristotélicos.

«Sea cual fuere el modo, dice Kant, con que un conocimiento puedereferirse á objetos, y cualquiera que sea el medio, este modo que haceque el conocimiento se refiera inmediatamente á las cosas, y que elpensamiento sea mirado como un medio, constituye la intuicion. Estaintuicion no existe sino en cuanto se nos da un objeto; lo que no esposible, al menos para nosotros hombres, sino en cuanto el espíritu esafectado de alguna manera. La capacidad de recibir las representacionespor el modo con que los objetos nos afectan, se llama sensibilidad.Por medio de la sensibilidad los objetos nos son dados: solo ella nossuministra intuiciones; pero el entendimiento es quien los concibe, yde aquí vienen los conceptos. Todo pensamiento debe en último resultado,referirse directa ó indirectamente, por medio de ciertos signos, áintuiciones, y por consiguiente á la sensibilidad: puesto que ningunobjeto puede sernos dado de otra manera.»

{47}«El efecto de un objeto sobre la facultad representativa, en cuantonosotros somos afectados por él, se llama sensacion. Toda intuicionque se refiere á un objeto por medio de la sensacion, se llama empírica. El objeto indeterminado de una intuicion empírica se llama fenómeno.» ( Estética trascendental, 1.ª parte).

La distincion entre la facultad de sentir y la de concebir, esfundamental en el sistema de Kant, y así vemos que ya la expone, aunquerápidamente, antes de comenzar sus investigaciones sobre la Estética,ó sea la teoría de la sensibilidad. Mas adelante, al tratar de lasoperaciones del entendimiento, desenvuelve mas ampliamente su doctrina;y por el modo en que insiste sobre ella, se trasluce que la considerabacomo de alta importancia, y quizás como el descubrimiento de una regionenteramente desconocida en el mundo filosófico. Hé aquí cómo se expresaen su Lógica trascendental.

«Nuestro conocimiento, dice, procede de dos manantiales intelectuales:el primero es la capacidad de recibir las representaciones (lareceptividad de las impresiones), el segundo es la facultad de conocerun objeto por sus representaciones, (la espontaneidad de los conceptos).Por el primero, el objeto nos es dado; por el segundo, es pensado enrelacion con esta representacion (como pura determinacion del espíritu).Intuicion y conceptos, hé aquí los elementos de todo nuestroconocimiento; por manera que los conceptos sin {48}una intuicioncorrespondiente, ó una intuicion sin conceptos, no pueden dar unconocimiento». . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

«Llamaremos sensibilidad la capacidad (receptividad) de nuestroespíritu de tener representaciones, en tanto que es afectado de un modocualquiera; por el contrario, la facultad de producir representaciones,ó la espontaneidad del conocimiento, se llamará entendimiento.

Espropio de nuestra naturaleza el que la intuicion no pueda ser sino sensible, es decir que no comprenda sino el modo con que nosotrossomos afectados por los objetos. El entendimiento es la facultad de concebir el objeto de la intuicion sensible. De estas propiedades delalma no es la una preferible á la otra: las dos son de igualimportancia. Sin la sensibilidad, ningun objeto nos seria dado, y sin elentendimiento, ninguno seria pensado. Pensamientos sin materia y sinobjetos, son vanos; intuiciones sin conceptos, son ciegas. Es puesigualmente indispensable el hacer sensibles los conceptos (es decirdarles un objeto en intuicion); y el hacer inteligibles las intuiciones,sometiéndolas á conceptos. Estas dos facultades ó capacidades, no puedensuplirse la una á la otra cambiando sus funciones. El entendimiento nopuede percibir nada[1] y el sentido no puede pensar: el conocimientosolo resulta de su {49}union. No se deben pues confundir sus atribuciones;por el contrario, importa mucho distinguirlas y separarlascuidadosamente. Nosotros distinguimos pues, la ciencia de las leyes dela sensibilidad en general, es decir la Estética, de la ciencia de lasleyes del entendimiento en general, es decir de la Lógica.» (Lógicatrascendental.

Introduccion).

Nótese bien el sentido de esta doctrina. Se establecen dos hechos: laintuicion sensible, y el concepto sobre ella: en consecuencia seafirma la existencia de dos facultades: sensibilidad y entendimiento:á la primera corresponden las representaciones sensibles, al segundolos conceptos. Estas dos facultades, aunque diferentes, estáníntimamente enlazadas: se necesitan recíprocamente, para producir elconocimiento. ¿Cómo se prestan la una á la otra el auxilio de que hanmenester?

«El entendimiento, dice Kant en otro lugar, ha sido definido mas arribasolo negativamente: una facultad de conocer no sensible. Como nosotrosno podemos tener ninguna intuicion independiente de la sensibilidad, sesigue que el entendimiento no es una facultad intuitiva.

Quitada laintuicion, no hay otro modo de conocer que por conceptos; de donde seinfiere que el conocimiento de toda inteligencia humana, es unconocimiento por conceptos, nó intuitivo, sino discursivo (general).Todas las intuiciones, como sensibles, reposan sobre afecciones, y por{50}consiguiente, los conceptos sobre funciones. Entiendo por funciones launidad de accion necesaria para ordenar diferentes representaciones, yhacer de ellas una representacion comun.

Los conceptos tienen pues porbase la espontaneidad del pensamiento, como las intuiciones sensibles lareceptividad de las impresiones. El entendimiento no puede hacer otrouso de estos conceptos que el juzgar por medio de los mismos; y comola intuicion es la sola representacion que tiene inmediatamente unobjeto, jamás un concepto se refiere inmediatamente á un objeto, sino áalguna otra representacion de este objeto, ora sea esta una intuicion,ora sea tambien un concepto. El juicio es el conocimiento mediato deun objeto, y por consiguiente la representacion de este objeto. En todojuicio hay un concepto aplicable á muchas cosas, y que bajo estapluralidad comprende tambien una representacion dada, la cual se refiereinmediatamente al objeto. Así en el juicio: todos los cuerpos sondivisibles; el concepto divisible, conviene á otros diferentesconceptos, entre los cuales el de cuerpo, es el á que se refiere aquíparticularmente.

Pero este concepto de cuerpo es relativo á ciertosfenómenos que tenemos á nuestra vista; estos objetos son puesmediatamente representados por el concepto de divisibilidad. Todos losjuicios son funciones de la unidad en nuestras representaciones; puesque en lugar de una representacion inmediata, otra mas elevada quecontiene á la primera {51}con muchas otras, sirve al conocimiento delobjeto; así un gran número de conocimientos posibles, son reducidos áuno solo.

Pero nosotros podemos reducir todas las operaciones delentendimiento al juicio; de suerte que el entendimiento en general,puede ser representado como una facultad de juzgar; porque segun lodicho, esto es la facultad de pensar. El pensamiento es el conocimientopor conceptos; pero los conceptos, como atributos de juicios posibles,se refieren á una representacion cualquiera de un objeto, todavíaindeterminado. Así el concepto de cuerpo, significa alguna cosa, porejemplo un metal, que puede ser conocido por este concepto. Esteconcepto pues no es tal, sino porque contiene en sí otrasrepresentaciones, por cuyo medio se puede referir á objetos. Es pues elatributo de un juicio posible, por ejemplo de este: todo metal es uncuerpo» (Lógica trascendental. Analítica trascendental. Lib. 1.º Cap.1. Seccion 1.ª).

[52.] En esta doctrina de Kant conviene distinguir dos cosas: primera:los hechos sobre que se funda; segunda: el modo con que los examina yexplica y las consecuencias que de ellos deduce.

Desde luego se echa de ver una diferencia radical entre el sistema deKant y el de Condillac, con respecto á la observacion de los hechosideológicos: mientras este no descubre en el espíritu otro hecho que lasensacion, ni mas facultad que {52}la de sentir; aquel asienta como unprincipio fundamental, la distincion entre la sensibilidad y elentendimiento. En esto triunfa del filósofo francés el aleman, porquetiene en su apoyo la observacion de lo que atestigua la experiencia.Pero este triunfo sobre el sensualismo, lo habian obtenido antes muchosotros filósofos, y particularmente los escolásticos. Tambien estosadmitian con Kant y Condillac, que todos nuestros conocimientos vienende los sentidos; pero tambien habian notado lo que vió Kant y no alcanzóCondillac, á saber, que las sensaciones por sí solas, no bastan áexplicar todos los fenómenos de nuestro espíritu, y que á mas de lafacultad sensitiva, era preciso admitir otra muy diferente, llamadaentendimiento.