Fábulas Literarias by Tomás de Iriarte - HTML preview

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FÁBULAS LITERARIAS

DE

TOMÁS DE IRIARTE

EDICIÓN ARREGLADA

POR

JAIME FITZMAURICE-KELLY

EN LAS PRENSAS

DE LA UNIVERSIDAD DE OXFORD

1917

OXFORD UNIVERSITY PRESS

LONDON EDINBURGH GLASGOW NEW YORK

TORONTO MELBOURNE CAPE TOWN BOMBAY

HUMPHREY MILFORD

PUBLISHER TO THE UNIVERSITY

Índice

FÁBULA

I.

El Elefante y otros animales

II.

El Gusano de seda y la Araña

III.

El Oso, la Mona y el Cerdo

IV.

La Abeja y los Zánganos

V.

Los dos Loros y la Cotorra

VI.

El Mono y el Titiritero

VII.

La Campana y el Esquilón

VIII.

El Burro flautista

IX.

La Hormiga y la Pulga

X.

La Parietaria y el Tomillo

XI.

Los dos Conejos

XII.

Los Huevos

XIII.

El Pato y la Serpiente

XIV.

El Manguito, el Abanico y el Quitasol

XV.

La Rana y el Renacuajo

XVI.

La Avutarda

XVII.

El Jilguero y el Cisne

XVIII.

El Caminante y la Mula de Alquiler

XIX.

La Cabra y el Caballo

XX.

La Abeja y el Cuclillo

XXI.

El Ratón y el Gato

XXII.

La Lechuza

XXIII.

Los Perros y el Trapero

XXIV.

El Papagayo, el Tordo y la Marica

XXV.

El Lobo y el Pastor

XXVI.

El León y el Águila

XXVII.

La Mona

XXVIII.

El Asno y su Amo

XXIX.

El Gozque y el Macho de noria

XXX.

El Erudito y el Ratón

XXXI.

La Ardilla y el Caballo

XXXII.

El Galán y la Dama

XXXIII.

El Avestruz, el Dromedario y la Zorra

XXXIV.

El Cuervo y el Pavo

XXXV.

La Oruga y la Zorra

XXXVI.

La compra del Asno

XXXVII.

El Buey y la Cigarra

XXXVIII.

El Guacamayo y la Marmota

XXXIX.

El Retrato de Golilla

XL.

Los dos Huéspedes

XLI.

El Té y la Salvia

XLII.

El Gato, el Lagarto y el Grillo

XLIII.

La Música de los Animales

XLIV.

La Espada y el Asador

XLV.

Los cuatro Lisiados

XLVI.

El Pollo y los dos Gallos

XLVII.

La Urraca y la Mona

XLVIII.

El Ruiseñor y el Gorrión

XLIX.

El Jardinero y su Amo

L.

Los dos Tordos

LI.

El Fabricante de Galones y la Encajera

LII.

El Cazador y el Hurón

LIII.

El Gallo, el Cerdo y el Cordero

LIV.

El Pedernal y el Eslabón

LV.

El Juez y el Bandolero

LVI.

La Criada y la Escoba

LVII.

El Naturalista y las Lagartijas

LVIII.

La Discordia de los Relojes

LIX.

El Topo y otros animales

LX.

El Volatín y su Maestro

LXI.

El Sapo y el Mochuelo

LXII.

El Burro del Aceitero

LXIII.

La Contienda de los Mosquitos

LXIV.

La Rana y la Gallina

LXV.

El Escarabajo

LXVI.

El Ricote erudito

LXVII.

La Víbora y la Sanguijuela

LXVIII.

El Ricacho metido a Arquitecto

LXIX.

El Médico, el Enfermo y la Enfermedad

LXX.

El Canario y el Grajo

LXXI.

El Guacamayo y el Topo

LXXII.

El Canario y otros Animales

LXXIII.

El Mono y el Elefante

LXXIV.

El río Tajo, una Fuente y un Arroyo

LXXV.

El Caracol y los Galápagos

LXXVI.

La Verruga, el Lobanillo y la Corcova

{3}

FÁBULAS LITERARIAS

PRÓLOGO

FÁBULA I

El Elefante y otros animales

( Ningún particular debe ofenderse de lo que se dice encomún. ) Allá, en tiempo de entonces,

Y en tierras muy remotas,

Cuando hablaban los brutos

Su cierta jerigonza,

Notó el sabio Elefante5

Que entre ellos era moda

Incurrir en abusos

Dignos de gran reforma.

Afeárselos quiere,

Y a este fin los convoca.10

Hace una reverencia

A todos con la trompa,

Y empieza a persuadirlos

En una arenga docta,

Que para aquel intento15

Estudió de memoria.

Abominando estuvo

Por más de un cuarto de hora

Mil ridículas faltas,

Mil costumbres viciosas:20

La nociva pereza,

La afectada bambolla,

La arrogante ignorancia,

La envidia maliciosa.

Gustosos en extremo,25

Y abriendo tanta boca,

Sus consejos oían

Muchos de aquella tropa:{4}

El Cordero inocente,

La siempre fiel Paloma,30

El leal Perdiguero,

La Abeja artificiosa,

El Caballo obediente,

La Hormiga afanadora,

El hábil Jilguerillo,35

La simple Mariposa.

Pero del auditorio

Otra porción no corta,

Ofendida, no pudo

Sufrir tanta parola.40

El Tigre, el rapaz Lobo

Contra el censor se enojan.

¡Qué de injurias vomita

La Sierpe venenosa!

Murmuran por lo bajo,45

Zumbando en voces roncas,

El Zángano, la Avispa,

El Tábano y la Mosca.

Sálense del concurso,

Por no escuchar sus glorias,50

El Cigarrón dañino,

La Oruga y la Langosta.

La Garduña se encoge,

Disimula la Zorra,

Y el insolente Mono55

Hace de todo mofa.

Estaba el Elefante

Viéndolo con pachorra,

Y su razonamiento

Concluyó en esta forma:60

"A todos y a ninguno

Mis advertencias tocan:

Quien las siente, se culpa;

El que no, que las oiga."

Quien mis fábulas lea,65

Sepa también que todas

Hablan a mil naciones,

No sólo a la española.{5}

Ni de estos tiempos hablan,

Porque defectos notan70

Que hubo en el mundo siempre,

Como los hay ahora.

Y pues no vituperan

Señaladas personas,

Quien haga aplicaciones75

Con su pan se lo coma.

FÁBULA II

El Gusano de seda y la Araña

( Se ha de considerar la calidad de la obra, y no eltiempo que se ha tardado en hacerla. ) Trabajando un Gusano su capullo,

La Araña, que tejía a toda prisa,

De esta suerte le habló con falsa risa,

Muy propia de su orgullo:

"¿Qué dice de mi tela el seor gusano?5

Esta mañana la empecé temprano,

Y ya estará acabada a mediodía.

Mire qué sutil es, mire qué bella..."

El Gusano con sorna respondía:

"Usted tiene razón: ¡así sale ella!"10

FÁBULA III

El Oso, la Mona y el Cerdo

( Nunca una obra se acredita tanto de mala como cuandola aplauden los necios. ) Un Oso con que la vida

Ganaba un piamontés,

La no muy bien aprendida

Danza ensayaba en dos pies.

Queriendo hacer de persona,5

Dijo a una Mona: "¿Qué tal?"

Era perita la Mona,

Y respondióle: "Muy mal."

—"Yo creo, replicó el Oso,

Que me haces poco favor.10

{6}

¿Pues qué? ¿mi aire no es garboso?

¿No hago el paso con primor?"

Estaba el Cerdo presente,

Y dijo: "Bravo, ¡bien va!

Bailarín más excelente15

No se ha visto ni verá."

Echó el Oso, al oír esto,

Sus cuentas allá entre sí

Y, con ademán modesto,

Hubo de exclamar así:20

"Cuando me desaprobaba

La Mona, llegué a dudar;

Mas ya que el Cerdo me alaba,

Muy mal debo de bailar."

Guarde para su regalo25

Esta sentencia un autor:

Si el sabio no aprueba, ¡malo!

Si el necio aplaude, ¡peor!

FÁBULA IV

La Abeja y los Zánganos

( Fácilmente se luce con citar y elogiar a los hombresgrandes de la antigüedad; el mérito está en imitarlos. )

A tratar de un gravísimo negocio

Se juntaron los zánganos un día.

Cada cual varios medios discurría

Para disimular su inútil ocio;

Y por librarse de tan fea nota5

A vista de los otros animales,

Aun el más perezoso y más idiota

Quería, bien o mal, hacer panales.

Mas como el trabajar les era duro,

Y el enjambre inexperto10

No estaba muy seguro

De rematar la empresa con acierto,

Intentaron salir de aquel apuro

Con acudir a una colmena vieja,

Y sacar el cadáver de una Abeja15

Muy hábil en su tiempo y laboriosa;{7}

Hacerla, con la pompa más honrosa,

Unas grandes exequias funerales,

Y susurrar elogios inmortales

De lo ingeniosa que era20

En labrar dulce miel y blanca cera.

Con esto se alababan tan ufanos,

Que una Abeja les dijo por despique:

"¿No trabajáis más que eso? Pues, hermanos, Jamás equivaldrá vuestro zumbido25

A una gota de miel que yo fabrique."

¡Cuántos pasar por sabios han querido

Con citar a los muertos que lo han sido!

¡Y qué pomposamente que los citan!

Mas pregunto yo ahora: ¿los imitan?30

FÁBULA V

Los dos Loros y la Cotorra

( Los que corrompen su idioma no tienen otro desquiteque llamar puristas a los que le hablan con propiedad,como si el serlo fuera tacha. ) De Santo Domingo trajo

Dos Loros una señora.

La isla en parte es francesa,

Y otra parte española.

Así, cada animalito5

Hablaba distinto idioma.

Pusiéronlos al balcón,

Y aquello era Babilonia.

De francés y castellano

Hicieron tal pepitoria,10

Que al cabo ya no sabían

Hablar ni una lengua ni otra.

El francés del español

Tomó voces, aunque pocas;

El español al francés15

Casi se las tomó todas.

Manda el ama separarlos;

Y el francés luego reforma

Las palabras que aprendió{8}

De lengua que no es de moda.20

El español, al contrario,

No olvida la jerigonza,

Y aun discurre que con ella

Ilustra su lengua propia.

Llegó a pedir en francés25

Los garbanzos de la olla;

Y desde el balcón de enfrente

Una erudita Cotorra

La carcajada soltó,

Haciendo del Loro mofa.30

Él respondió solamente,

Como por tacha afrentosa:

Vos no sois que una PURISTA[1];

Y ella dijo: A mucha honra.

¡Vaya que los loros son35

Lo mismo que las personas!

FÁBULA VI

El Mono y el Titiritero

( Sin claridad no hay obra buena. )

El fidedigno padre Valdecebro,

Que en discurrir historias de animales

Se calentó el celebro,

Pintándolos con pelos y señales;

Que en estilo encumbrado y elocuente5

Del unicornio cuenta maravillas

Y el ave fénix cree a pie juntillas

(No tengo bien presente

Si es en el libro octavo o en el nono),

Refiere el caso de un famoso Mono.10

Éste, pues, que era diestro

En mil habilidades, y servía

A un gran titiritero, quiso un día,

Mientras estaba ausente su maestro,

Convidar diferentes animales15

De aquellos más amigos,

A que fuesen testigos{9}

De todas sus monadas principales.

Empezó por hacer la mortecina;

Después bailó en la cuerda a la arlequina,20

Con el salto mortal y la campana,

Luego el despeñadero,

La espatarrada, vueltas de carnero,

Y al fin el ejercicio a la prusiana.

De éstas y de otras gracias hizo alarde,25

Mas lo mejor faltaba todavía;

Pues imitando lo que su amo hacía,

Ofrecerles pensó, porque la tarde

Completa fuese y la función amena,

De la linterna mágica una escena.30

Luego que la atención del auditorio

Con un preparatorio

Exordio concilió, según es uso,

Detrás de aquella máquina se puso;

Y durante el manejo35

De los vidrios pintados,

Fáciles de mover a todos lados,

Las diversas figuras

Iba explicando con locuaz despejo.

Estaba el cuarto a obscuras,40

Cual se requiere en casos semejantes,

Y aunque los circunstantes

Observaban atentos,

Ninguno ver podía los portentos

Que con tanta parola y grave tono45

Les anunciaba el ingenioso Mono.

Todos se confundían, sospechando

Que aquello era burlarse de la gente.

Estaba el Mono ya corrido, cuando

Entró maese Pedro de repente,50

E informado del lance, entre severo

Y risueño le dijo: "¡Majadero!

¿De qué sirve tu charla sempiterna,

Si tienes apagada la linterna?"

Perdonadme, sutiles y altas Musas,55

Las que hacéis vanidad de ser confusas:

¿Os puedo yo decir con mejor modo

Que sin la claridad os falta todo?

{10}

FÁBULA VII

La Campana y el Esquilón

( Con hablar poco y gravemente, logran muchos opiniónde hombres grandes. ) En cierta catedral una Campana había,

Que sólo se tocaba algún solemne día.

Con el más recio son, con pausado compás,

Cuatro golpes, o tres, solía dar no más.

Por esto, y ser mayor de la ordinaria marca,5

Celebrada fué siempre en toda la comarca.

Tenía la ciudad en su jurisdicción

Una aldea infeliz de corta población,

Siendo su parroquial una pobre iglesita,

Con chico campanario, a modo de una ermita;10

Y un rajado Esquilón, pendiente en medio de él,

Era allí quien hacía el principal papel.

A fin de que imitase aqueste campanario

Al de la catedral, dispuso el vecindario

Que despacio, y muy poco, el dichoso Esquilón15

Se hubiese de tocar sólo en tal cual función.

Y pudo tanto aquello en la gente aldeana,

Que el Esquilón pasó por una gran campana.

Muy verosímil es, pues que la gravedad

Suple en muchos así por la capacidad.20

Dígnanse rara vez de despegar sus labios,

Y piensan que con esto imitan a los sabios.

FÁBULA VIII

El Burro flautista

( Sin reglas del arte, el que en algo acierta, acierta porcasualidad. ) Esta fabulilla,

Salga bien o mal,

Me ha ocurrido ahora

Por casualidad.

Cerca de unos

prados5

Que hay en mi lugar,{11}

Pasaba un Borrico

Por casualidad.

Una flauta en ellos

Halló, que un zagal10

Se dejó olvidada

Por casualidad.

Acercóse a olerla

El dicho animal,

Y dió un resoplido15

Por casualidad.

En la flauta el aire

Se hubo de colar,

Y sonó la flauta

Por casualidad.20

¡Oh! dijo el Borrico:

¡Qué bien sé tocar!

¡Y dirán que es mala

La música asnal!

Sin reglas del arte,25

Borriquitos hay

Que una vez aciertan

Por casualidad.

FÁBULA IX

La Hormiga y la Pulga

( Para no alabar las obras buenas, algunos las suponende fácil ejecución. ) Tienen algunos un gracioso modo

De aparentar que se lo saben todo;

Pues cuando oyen o ven cualquiera cosa,

Por más nueva que sea y primorosa,

Muy trivial y muy fácil la suponen,5

Y a tener que alabarla no se exponen.

Esta casta de gente

No se me ha de escapar, por vida mía,

Sin que lleve su fábula corriente,

Aunque gaste en hacerla todo un día.10

A la Pulga la Hormiga refería

Lo mucho que se afana,

Y con qué industrias el sustento gana,{12}

De qué suerte fabrica el hormiguero,

Cuál es la habitación, cuál el granero,15

Cómo el grano acarrea,

Repartiendo entre todas la tarea;

Con otras menudencias muy curiosas,

Que pudieran pasar por fabulosas

Si diarias experiencias20

No las acreditasen de evidencias.

A todas sus razones

Contestaba la Pulga, no diciendo

Más que estas u otras tales expresiones:

Pues ya... si... se supone... bien... lo entiendo...25

Ya lo decía yo... sin duda... es claro...

Está visto: ¿tiene eso algo de raro?

La Hormiga, que salió de sus casillas

Al oír estas vanas respuestillas,

Dijo a la Pulga: "Amiga, pues yo quiero30

Que venga usted conmigo al hormiguero.

Ya que con ese tono de maestra

Todo lo facilita y da por hecho,

Siquiera para muestra,

Ayúdenos en algo de provecho."35

La Pulga, dando un brinco muy ligera,

Respondió con grandísimo desuello:

"¡Miren qué friolera!

¿Y tanto piensas que me costaría?

Todo es ponerse a ello...40

Pero... tengo que hacer... Hasta otro día."

FÁBULA X

La Parietaria y el Tomillo

( Nadie pretenda ser tenido por autor, sólo con poner unligero prólogo o algunas notas a libro ajeno. )

Yo leí, no sé dónde, que en la lengua herbolaria, Saludando al Tomillo la hierba Parietaria,

Con socarronería le dijo de esta suerte:

"Dios te guarde, Tomillo: lástima me da verte; Que aunque más oloroso que todas estas plantas,5

Apenas medio palmo del suelo te levantas."{13}

Él responde: "Querida, chico soy, pero crezco Sin ayuda de nadie. Yo sí te compadezco;

Pues por más que presumas, ni medio palmo puedes Medrar si no te arrimas a una de esas paredes."

—Cuando veo yo algunos que de otros escritores

A la sombra se arriman, y piensan ser autores12

Con poner cuatro notas o hacer un prologuillo,

Estoy por aplicarles lo que dijo el Tomillo.

FÁBULA XI

Los dos Conejos

( No debemos detenernos en cuestiones frívolas, olvidandoel asunto principal. ) Por entre unas matas,

Seguido de perros

(No diré corría),

Volaba un Conejo.

De su madriguera5

Salió un compañero,

Y le dijo: "Tente,

Amigo; ¿qué es esto?"

—"¿Qué ha de ser? responde:

Sin aliento llego...10

Dos pícaros galgos

Me vienen siguiendo."

—"Sí (replica el otro),

Por allí los veo...

Pero no son galgos."15

—"¿Pues qué son?"—"Podencos."

—"¿Qué? ¿Podencos dices?

Sí, como mi abuelo.

Galgos y muy galgos,

Bien vistos los tengo."20

—"Son podencos: vaya,

Que no entiendes de eso."

—"Son galgos te digo."

—"Digo que podencos."

En esta disputa,25

Llegando los perros,{14}

Pillan descuidados

A mis dos Conejos.

Los que por cuestiones

De poco momento30

Dejan lo que importa,

Llévense este ejemplo.

FÁBULA XII

Los Huevos

( No falta quien quiera pasar por autor original, cuandono hace más que repetir con corta diferencia lo queotros muchos han dicho. ) Más allá de las islas Filipinas

Hay una, que ni sé cómo se llama,

Ni me importa saberlo, donde es fama

Que jamás hubo casta de gallinas,

Hasta que allá un viajero5

Llevó por accidente un gallinero.

Al fin tal fué la cría, que ya el plato

Más común y barato

Era de huevos frescos; pero todos

Los pasaban por agua (que el viajante10

No enseñó a componerlos de otros modos).

Luego de aquella tierra un habitante

Introdujo el comerlos estrellados.

¡Oh qué elogios se oyeron a porfía

De su rara y fecunda fantasía!15

Otro discurre hacerlos escalfados...

¡Pensamiento feliz! Otro, rellenos...

¡Ahora sí que están los huevos buenos!

Uno después inventa la tortilla,

Y todos claman ya: "¡Qué maravilla!"20

No bien se pasó un año,

Cuando otro dijo: "Sois unos petates;

Yo los haré revueltos con tomates."

Y aquel guiso de huevos tan extraño,

Con que toda la isla se alborota,25

Hubiera estado largo tiempo en uso,

A no ser porque luego los compuso

Un famoso extranjero a la Hugonota.{15}

Esto hicieron diversos cocineros;

Pero ¡qué condimentos delicados30

No añadieron después los reposteros!

Moles, dobles, hilados,

En caramelo, en leche,

En sorbete, en compota, en escabeche.

Al cabo todos eran inventores,35

Y los últimos huevos los mejores.

Mas un prudente anciano

Les dijo un día: "Presumís en vano

De esas composiciones peregrinas;

¡Gracias al que nos trajo las gallinas!"40

¿Tantos autores nuevos

No se pudieran ir a guisar huevos

Más allá de las islas Filipinas?

FÁBULA XIII

El Pato y la Serpiente

( Más vale saber una cosa bien que muchas mal. ) A orillas de un estanque,

Diciendo estaba un Pato:

"¿A qué animal dió el cielo

Los dones que me ha dado?

"Soy de agua, tierra y aire:5

Cuando de andar me canso,

Si se me antoja, vuelo;

Si se me antoja, nado."

Una Serpiente astuta,

Que le estaba escuchando,10

Le llamó con un silbo,

Y le dijo: "¡Seo guapo!

"No hay que echar tantas

plantas;

Pues ni anda como el gamo,

Ni vuela como el sacre,15

Ni nada como el barbo;

"Y así tenga sabido

Que lo importante y raro

No es entender de todo,

Sino ser diestro en algo."20

{16}

FÁBULA XIV

El Manguito, el Abanico y el Quitasol

( También suele ser nulidad el no saber más que unacosa; extremo opuesto del defecto reprendido en lafábula antecedente. )

Si querer entender de todo

Es ridícula presunción,

Servir sólo para una cosa

Suele ser falta no menor.

Sobre una mesa, cierto día,5

Dando estaba conversación

A un Abanico y a un Manguito

Un Paraguas o Quitasol;

Y en la lengua que en otro tiempo

Con la Olla el Caldero habló,[2]10

A sus dos compañeros dijo:

"¡Oh qué buenas alhajas sois!

Tú, Manguito, en invierno sirves;

En verano vas a un rincón;

Tú, Abanico, eres mueble inútil15

Cuando el frío sigue al calor.

No sabéis salir de un oficio:

Aprended de mí, pese a vos,

Que en el invierno soy Paraguas,

Y en el verano Quitasol."20

FÁBULA XV

La Rana y el Renacuajo

( ¡Qué despreciable es la poesía de mucha hojarasca! ) En la orilla del Tajo

Hablaba con la Rana el Renacuajo,

Alabando las hojas, la espesura

De un gran cañaveral, y su verdura.{17}

Mas luego que del viento5

El ímpetu lento

Una caña abatió, que cayó al río,

En tono de lección dijo la Rana:

"Ven a verla, hijo mío;

Por defuera muy tersa, muy lozana;10

Por dentro toda fofa, toda vana."

Si la Rana entendiera poesía,

También de muchos versos lo diría.

FÁBULA XVI

La Avutarda

( Muy ridículo papel hacen los plagiarios que escribencentones. ) De sus hijos la torpe Avutarda

El pesado volar conocía,

Deseando sacar una cría

Más ligera, aunque fuese bastarda.

A este fin muchos huevos robados,5

De alcotán, de jilguero y paloma,

De perdiz y de tórtola, toma,

Y en su nido los guarda mezclados.

Largo tiempo se estuvo sobre ellos;

Y aunque hueros salieron bastantes,10

Produjeron por fin los restantes

Varias castas de pájaros bellos.

La Avutarda mil aves convida

Por lucirlo con cría tan nueva;

Sus polluelos cada ave se lleva,15

Y hete aquí la Avutarda lucida.

Los que andáis empollando obras de

otros,

Sacad, pues, a volar vuestra cría.

Ya dirá cada autor: "Ésta es mía";

Y veremos qué os queda a vosotros.20

{18}

FÁBULA XVII

El Jilguero y el Cisne

( Nada sirve la fama, si no corresponden las obras. )

"Calla, tú, pajarillo vocinglero

(Dijo el Cisne al Jilguero):

¿A cantar me provocas, cuando sabes

Que de mi voz la dulce melodía

Nunca ha tenido igual entre las aves?"5

El Jilguero sus trinos repetía,

Y el Cisne continuaba: "¡Qué insolencia!

¡Miren cómo me insulta el musiquillo!

Si con soltar mi canto no le humillo,

Dé muchas gracias a mi gran prudencia."10

—"¡Ojalá que cantaras!

(Le respondió por fin el pajarillo);

¡Cuánto no admirarías

Con las cadencias raras

Que ninguno asegura haberte oído,15

Aunque logran más fama que las mías!..."

Quiso el Cisne cantar, y dió un graznido.

¡Gran cosa! ganar crédito sin ciencia,

Y perderle en llegando a la experiencia.

FÁBULA XVIII

El Caminante y la Mula de Alquiler

( Los que empiezan elevando el estilo, se ven tal vez precisadosa humillarle después demasiado. ) Harta de paja y cebada

Una Mula de alquiler

Salía de la posada,

Y tanto empezó a correr,

Que apenas el caminante5

La podía detener.

No dudo que en un instante

Su media jornada haría;

Pero algo más adelante

{19}

La falsa caballería10

Ya iba retardando el paso.

"¿Si lo hará de picardía?...

"¡Arre!... ¿te paras?... Acaso

Metiendo la espuela... Nada.

Mucho me temo un fracaso.15

"Esta vara, que es delgada...

Menos... Pues este aguijón...

Mas ¿si estará ya cansada?"

Coces tira... y mordiscón:

Se vuelve contra el jinete...20

¡Oh qué corcovo, qué envión!

Aunque las piernas apriete...

Ni por ésas... ¡Voto a quién!

Barrabás que la sujete...

Por fin dió en tierra... ¡Muy

bien!25

¿Y eras tú la que corrías?...

¡Mal muermo te mate, amén!

No me fiaré en mis días

De mula que empiece haciendo

Semejantes valentías.30

Después de este lance, en viendo

Que un autor ha principiado

Con altisonante estruendo,

Al punto digo: "¡Cuidado!

¡Tente, hombre! que te has de ver35

En el vergonzoso estado

De la mula de alquiler."

FÁBULA XIX

La Cabra y el Caballo

( Hay malos escritores que se lisonjean fácilmente delograr fama póstuma cuando no han podido merecerlaen vida. )

Estábase una Cabra muy atenta

Largo rato escuchando

De un acorde violín el eco blando.

Los pies se la bailaban de contenta,

Y a cierto Jaco, que también suspenso5

Casi olvidaba el pienso,{20}

Dirigió de esta suerte la palabra:

"¿No oyes de aquellas cuerdas la armonía?

Pues sabe que son tripas de una Cabra

Que fué en un tiempo compañera mía.10

Confío (¡dicha grande!) que algún día

No menos dulces trinos

Formarán mis sonoros intestinos."

Volvióse el buen Rocín y respondióla:

"A fe que no resuenan esas cuerdas15

Sino porque las hieren con las cerdas

Que sufrí me arrancasen de la cola.

Mi dolor me costó, pasé mi susto;

Pero, al fin, tengo el gusto

De ver qué lucimiento20

Debe a mi auxilio el músico instrumento.

Tú, que satisfacción igual esperas,

¿Cuándo la gozarás? Después que mueras."

Así, ni más ni menos, porque en vida

No ha conseguido ver su obra aplaudida25

Algún mal escritor, al juicio apela

De la posteridad, y se consuela.

FÁBULA XX

La Abeja y el Cuclillo

( La variedad es requisito indispensable en las obras degusto. ) Saliendo del colmenar,

Dijo al Cuclillo la Abeja:

"Calla, porque no me deja

Tu ingrata voz trabajar.

"No hay ave tan fastidiosa5

En el cantar como tú:

Cucú, cucú, y más cucú,

Y siempre una misma cosa."

—"¿Te cansa mi canto

igual?

(El Cuclillo respondió):10

Pues a fe que no hallo yo

Variedad en tu panal.

"Y pues que del propio

modo

Fabricas uno que ciento,{21}

Si yo nada nuevo invento,15

En ti es viejísimo todo."

A esto la Abeja replica:

"En obra de utilidad,

La falta de variedad

No es lo que más perjudica;20

"Pero en obra destinada

Sólo al gusto y diversión,

Si no es varia la invención,

Todo lo demás es nada."

FÁBULA XXI

El Ratón y el Gato

( Alguno que ha alabado una obra ignorando quién essu autor, suele vituperarla después que lo sabe. )

Tuvo Esopo famosas ocurrencias,

¡Qué invención tan sencilla! ¡qué sentencias!...

He de poner, pues que la tengo a mano,

Una fábula suya en castellano.

"Cierto (dijo un Ratón en su agujero),5

No hay prenda más amable y estupenda

Que la fidelidad; por eso quiero

Tan de veras al perro perdiguero."

Un Gato replicó: "Pues esa prenda

Yo la tengo también..." Aquí se asusta10

Mi buen Ratón, se esconde,

Y, torciendo el hocico, le responde:

"¡Cómo! ¿la tienes tú?... Ya no me gusta."

La alabanza que muchos creen justa,

Injusta les parece15

Si ven que su contrario la merece.

¿Qué tal, señor lector? La fabulilla

Puede ser que le agrade, y que le instruya.

—"Es una maravilla;

Dijo Esopo una cosa como suya."20

—"Pues mire usted: Esopo no la ha escrito;

Salió de mi cabeza."—"¿Conque es tuya?"

—"Sí, señor erudito:

Ya que antes tan feliz le parecía,

Critíquemela ahora porque es mía."25

{22}

FÁBULA XXII

La Lechuza

Y

FÁBULA XXIII

Los Perros y el Trapero

( Atreverse a los autores muertos, y no a los vivos, nosólo es cobardía, sino traición. ) Cobardes son y traidores

Ciertos críticos, que esperan,

Para impugnar, a que mueran

Los infelices autores,

Porque vivos respondieran.5

Un breve caso a este intento

Contaba una abuela mía.

Diz que un día en un convento

Entró una Lechuza... miento,

Que no debió ser un día;10

Fué, sin duda, estando el sol

Ya muy lejos del ocaso...

Ella, en fin, encontró al paso

Una lámpara o farol

(Que es lo mismo para el caso).15

Y volviendo la trasera,

Exclamó de esta manera:

"Lámpara, ¡con qué deleite

Te chupara yo el aceite,

Si tu luz no me ofendiera!20

"Mas ya que ahora no puedo,

Porque estás bien atizada,

Si otra vez te hallo apagada,

Sabré, perdiéndote el miedo,

Darme una buena panzada."25

Aunque renieguen de mí

Los críticos de que trato,

Para darles un mal rato,

En otra fábula aquí

{23}

Tengo de hacer su retrato.30

Estando pues un Trapero

Revolviendo un basurero,

Ladrábanle (como suelen

Cuando a tales hombres huelen)

Dos parientes del Cerbero.35

Y díjoles un lebrel:

"Dejad a ese perillán

Que sabe quitar la piel

Cuando encuentra muerto un can,

Y cuando vivo, huye de él."40

FÁBULA XXIV

El Papagayo, el Tordo y la Marica

( Conviene estudiar los autores originales, y no loscopiantes y malos traductores. ) Oyendo un Tordo hablar a un

Papagayo,

Quiso que él, y no el hombre, le enseñara;

Y con solo un ensayo

Creyó tener pronunciación tan clara,

Que en ciertas ocasiones5

A una Marica daba ya lecciones.

Así salió tan diestra la Marica

Como aquel que al estudio se dedica

Por copias y por malas traducciones.

FÁBULA XXV

El Lobo y el Pastor

( El libro que de suyo es malo, no deja de serlo porquetenga tal cual cosa buena. ) Cierto Lobo, hablando con cierto Pastor,

"Amigo (le dijo), yo no sé por qué

Me has mirado siempre con odio y horror.

Tiénesme por malo; no lo soy a fe.

"Mi piel, en invierno, ¡qué abrigo no da!5

Achaques humanos cura más de mil;

Y otra cosa tiene, que seguro está

Que la piquen pulgas ni otro insecto vil.{24}

"Mis uñas no trueco por las del tejón,

Que contra el mal de ojo tienen gran virtud.10

Mis dientes, ya sabes cuan útiles son,

Y a cuántos con mi unto he dado salud."

El Pastor responde: "¡Perverso animal!

Maldígate el Cielo, maldígate, amén;

Después que estás harto de hacer tanto mal,15

¿Qué importa que puedas hacer algún bien?"

Al diablo los doy

Tantos libros Lobos como corren hoy.

FÁBULA XXVI

El León y el Águila

( Los que quieren hacer a dos partidos, suelen conseguirel desprecio de ambos. ) El Águila y el León

Gran conferencia tuvieron

Para arreglar entre sí

Ciertos puntos de gobierno.

Dió el Águila muchas quejas5

Del murciélago, diciendo:

"¿Hasta cuándo este avechucho

Nos ha de traer revueltos?

Con mis pájaros se mezcla,

Dándose por uno de ellos;10

Y alega varias razones,

Sobre todo la del vuelo.

Mas, si se le antoja, dice:

Hocico, y no pico, tengo.

¿Cómo ave queréis tratarme?15

Pues cuadrúpedo me vuelvo.

Con mis vasallos murmura

De los brutos de tu imperio;

Y cuando con éstos vive,

Murmura también de aquéllos."20

"—Está bien, dijo el León:

Yo te juro que en mis reinos

No entre más."—"Pues en los míos,

Respondió el Águila, menos."{25}

Desde entonces solitario25

Salir de noche le vemos;

Pues ni alados, ni patudos,

Quieren ya tal compañero.

Murciélagos literarios,

Que hacéis a pluma y a pelo,30

Si queréis vivir con todos,

Miraos en este espejo.

FÁBULA XXVII

La Mona

( Hay trajes propios de algunas profesiones literarias,con los cuales aparentan muchos el talento que notienen. )

Aunque se vista de seda

La Mona, Mona se queda.

El refrán lo dice así;

Yo también lo diré aquí,

Y con eso lo verán5

En fábula y en refrán.

Un traje de colorines,

Como el de los matachines,

Cierta Mona se vistió;

Aunque más bien creo yo10

Que su amo la vestiría,

Porque difícil sería

Que tela y sastre encontrase.

El refrán lo dice: pase.

Viéndose ya tan galana,15

Saltó por una ventana

Al tejado de un vecino,

Y de allí tomó el camino

Para volverse a Tetuán.

Esto no dice el refrán,20

Pero lo dice una historia

De que apenas hay memoria,

Por ser el autor muy raro

(Y poner el hecho en claro

{26}

No le habrá costado poco).25

Él no supo, ni tampoco

He podido saber yo,

Si la Mona se embarcó,

O si rodeó tal vez

Por el istmo de Suez:30

Lo que averiguado está

Es que por fin llegó allá.

Vióse la señora mía

En la amable compañía

De tanta mona desnuda;35

Y cada cual la saluda

Como a un alto personaje,

Admirándose del traje,

Y suponiendo sería

Mucha la sabiduría,40

Ingenio y tino mental

Del petimetre animal.

Opinan luego al instante,

Y nemine discrepante,

Que a la nueva compañera45

La dirección se confiera

De cierta gran correría,

Con que buscar se debía

En aquel país tan vasto

La provisión para el gasto50

De toda la mona tropa.

(¡Lo que es tener buena ropa!)

La directora, marchando

Con las huestes de su mando,

Perdió, no sólo el camino,55

Sino, lo que es más, el tino;

Y sus necias compañeras

Atravesaron laderas,

Bosques, valles, cerros, llanos,

Desiertos, ríos, pantanos;60

Y al cabo de la jornada

Ninguna dió palotada;

Y eso que en toda su vida

Hicieron otra salida

En que fuese el capitán65

Más tieso ni más galán.{27}

Por poco no queda mona

A vida con la intentona;

Y vieron por experiencia

Que la ropa no da ciencia.70

Pero, sin ir a Tetuán,

También acá se hallarán

Monos que, aunque se vistan de estudiantes,

Se han de quedar lo mismo que eran antes.

FÁBULA XXVIII

El Asno y su Amo

( Quien escribe para el público, y no escribe bien, no debefundar su disculpa en el mal gusto del vulgo. )

"Siempre acostumbra hacer el vulgo necio

De lo bueno y lo malo igual aprecio:

Yo le doy lo peor, que es lo que alaba."

De este modo sus yerros disculpaba

Un escritor de farsas indecentes;5

Y un taimado poeta que lo oía,

Le respondió en los términos siguientes:

"Al humilde Jumento

Su dueño daba paja, y le decía:

Toma, pues que con eso estás contento.10

Díjolo tantas veces, que ya un día

Se enfadó el Asno, y replicó: Yo tomo

Lo que me quieres dar; pero, hombre injusto,

¿Piensas que sólo de la paja gusto?

Dame grano, y verás si me lo como."15

Sepa quien para el público trabaja,

Que tal vez a la plebe culpa en vano;

Pues si en dándole paja, come paja,

Siempre que la dan grano, come grano.

{28}

FÁBULA XXIX

El Gozque y el Macho de noria

( Nadie emprenda obra superior a sus fuerzas. ) Bien habrá visto el lector,

En hostería o convento,

Un artificioso invento

Para andar el asador.

Rueda de madera es5

Con escalones, y un Perro,

Metido en aquel encierro,

Le da vueltas con los pies.

Parece que cierto Can,

Que la máquina movía,10

Empezó a decir un día:

"Bien trabajo; y ¿qué me dan?

"¡Cómo sudo, ay infeliz!

Y al cabo, por grande exceso,

Me arrojarán algún hueso15

Que sobre de esa perdiz.

"Con mucha incomodidad

Aquí la vida se pasa:

Me iré, no sólo de casa,

Mas también de la ciudad."20

Apenas le dieron suelta,

Huyendo con disimulo,

Llegó al campo, en donde un Mulo

A una noria daba vuelta.

Y no le hubo visto bien,25

Cuando dijo: "¿Quién va allá?

Parece que por acá

Asamos carne también."

—"No aso carne, que agua

saco"

(El Macho le respondió).30

—"Eso también lo haré yo

(Saltó el Can), aunque estoy flaco.

"Como esa rueda es mayor,

Algo más trabajaré.

¿Tanto pesa?... Pues ¿y qué?35

¿No ando la de mi asador?{29}

"Me habrán de dar, sobre todo,

Más ración, tendré más gloria..."

Entonces el de la noria

Le interrumpió de este modo:40

"Que se vuelva le aconsejo

A voltear su asador,

Que esta empresa es superior

A las fuerzas de un Gozquejo."

¡Miren el Mulo bellaco,45

Y qué bien le replicó!

Lo mismo he leído yo

En un tal Horacio Flacco,

Que a un autor da por gran

yerro

Cargar con lo que después50

No podrá llevar: esto es,

Que no ande la noria el Perro.

FÁBULA XXX

El Erudito y el Ratón

( Hay casos en que es necesaria la crítica severa. ) En el cuarto de un célebre Erudito

Se hospedaba un Ratón, ¡ratón maldito!

Que no se alimentaba de otra cosa

Que de roerle siempre verso y prosa.

Ni de un gatazo el vigilante celo5

Pudo llegarle al pelo,

Ni extrañas invenciones

De varias e ingeniosas ratoneras,

O el rejalgar en dulces confecciones,

Curar lograron su incesante anhelo10

De registrar las doctas papeleras,

Y acribillar las páginas enteras.

Quiso luego la trampa

Que el perseguido autor diese a la estampa

Sus obras de elocuencia y poesía;15

Y aquel bicho travieso,

Si antes lo manuscrito le roía,

Mucho mejor roía ya lo impreso.

"¡Qué desgracia la mía!{30}

(El literato exclama): ya estoy harto20

De escribir para gente roedora;

Y por no verme en esto, desde ahora

Papel blanco no más habrá en mi cuarto.

Yo haré que este desorden se corrija..."

Pero sí; la traidora Sabandija,25

Tan hecha a malas mañas, igualmente

En el blanco papel hincaba el diente.

El Autor, aburrido,

Echa en la tinta dósis competente

De solimán molido:30

Escribe (yo no sé si en prosa o verso):

Devora, pues, el animal perverso,

Y revienta por fin... "¡Feliz receta!

(Dijo entonces el crítico poeta):

Quien tanto roe, mire no le escriba35

Con un poco de tinta corrosiva."

Bien hace quien su crítica modera;

Pero usarla conviene más severa

Contra censura injusta y ofensiva,

Cuando no hablar con sincero denuedo40

Poca razón arguye, o mucho miedo.

FÁBULA XXXI

La Ardilla y el Caballo

( Algunos emplean en obras frívolas tanto afánotros en las importantes. ) Mirando estaba una Ardilla

A un generoso Alazán,

Que dócil a espuela y rienda,

Se adestraba en galopar.

Viéndole hacer

movimientos5

Tan veloces y a compás,

De aquesta suerte le dijo

Con muy poca cortedad:

"Señor mío,

De ese brío,10

Ligereza

Y destreza

No me espanto,{31}

Que otro tanto

Suelo hacer, y acaso más.15

Yo soy viva,

Soy activa,

Me meneo,

Me paseo,

Yo trabajo,20

Subo y bajo,

No me estoy quieta jamás."

El paso detiene entonces

El buen Potro, y muy formal,

En los términos siguientes25

Respuesta a la Ardilla da:

"Tantas idas

Y venidas,

Tantas vueltas

Y revueltas30

(Quiero, amiga,

Que me diga),

¿Son de alguna utilidad?

Yo me afano;

Mas no en vano.35

Sé mi oficio,

Y en servicio

De mi dueño

Tengo empeño

De lucir mi habilidad."40

Conque algunos escritores

Ardillas también serán

Si en obras frívolas gastan

Todo el calor natural.

FÁBULA XXXII

El Galán y la Dama

( Cuando un autor ha llegado a ser famoso, todo se leaplaude. ) Cierto Galán a quien París aclama

Petimetre del gusto más extraño,

Que cuarenta vestidos muda al año,

Y el oro y plata sin temor derrama,{32}

Celebrando los días de su dama,5

Unas hebillas estrenó de estaño,

Sólo para probar con este engaño

Lo seguro que estaba de su fama.

"¡Bella plata! ¡qué brillo tan hermoso!

(Dijo la dama): ¡viva el gusto y numen10

Del Petimetre, en todo primoroso!"

Y ahora digo yo: llene un volumen

De disparates un autor famoso,

Y si no le alabaren, que me emplumen.

FÁBULA XXXIII

El Avestruz, el Dromedario y la Zorra

( También en la literatura suele dominar el espíritu depaisanaje. ) Para pasar el tiempo congregada

Una tertulia de animales varios

(Que también entre brutos hay tertulias),

Mil especies en ella se tocaron.

Hablóse allí de las diversas prendas5

De que cada animal está dotado:

Éste a la hormiga alaba, aquél al perro;

Quién a la Abeja, quién al Papagayo.

"No (dijo el Avestruz): en mi dictamen

No hay más bello animal que el Dromedario."10

El Dromedario dijo: "Yo confieso

Que solo el Avestruz es de mi agrado."

Ninguno adivinó por qué motivo

Tan raro gusto acreditaban ambos.

¿Será porque los dos abultan mucho?15

¿O por tener los dos los cuellos largos?

¿O porque el Avestruz es algo simple,

Y no muy advertido el Dromedario?

¿O bien porque son feos uno y otro?

¿O porque tienen en el pecho un callo?20

O puede ser también... "No es nada de eso

(La Zorra interrumpió); ya di en el caso.

¿Sabéis por qué motivo el uno al otro{33}

Tanto se alaban? Porque son paisanos. "[3]

En efecto, ambos eran berberiscos;25

Y no fué juicio, no, tan temerario

El de la Zorra, que no pueda hacerse

Tal vez igual de algunos literatos.

FÁBULA XXXIV

El Cuervo y el Pavo

( Cuando se trata de notar los defectos de una obra, nodeben censurarse los personales de su autor. )

Pues, como digo, es el caso

(Y vaya de cuento)

Que a volar se desafiaron

Un Pavo y un Cuervo.

Al término señalado5

Cuál llegó primero,

Considérelo quien de ambos

Haya visto el vuelo.

"Aguárdate (dijo el Pavo

Al cuervo de lejos):10

¿Sabes lo que estoy pensando?

Que eres negro y feo.

"Escucha: también reparo

(Le gritó más recio)

En que eres un pajarraco15

De muy mal agüero.

"Quita allá, que me das asco,

Grandísimo puerco;

Sí, que tienes por regalo

Comer cuerpos muertos."20

—"Todo eso no viene al caso

(Le responde el Cuervo),

Porque aquí sólo tratamos

De ver qué tal vuelo."

Cuando en las obras del

sabio25

No encuentra defectos,

Contra la persona cargos

Suele hacer el necio.

{34}

FÁBULA XXXV

La Oruga y la Zorra

( La literatura es la profesión en que más se verifica elproverbio: ¿Quién es tu enemigo? El de tu oficio.)

Si se acuerda el lector de la tertulia

En que, a presencia de animales varios,

La Zorra adivinó por qué se daban

Elogios avestruz y dromedario;

Sepa que en la mismísima tertulia5

Un día se trataba del gusano,

Artífice ingenioso de la seda,

Y todos ponderaban su trabajo.

Para muestra presentan un capullo;

Examínanle, crecen los aplausos;10

Y aun el topo, con todo que es un ciego,

Confesó que el capullo era un milagro.

Desde un rincón la Oruga murmuraba

En ofensivos términos, llamando

La labor admirable, friolera,15

Y a sus elogiadores, mentecatos.

Preguntábanse, pues, unos a otros:

"¿Por qué este miserable gusarapo

El único ha de ser que vitupere

Lo que todos acordes alabamos?"20

Saltó la Zorra y dijo: "¡Pese a mi alma!

El motivo no puede estar más claro.

¿No sabéis, compañeros, que la Oruga

También labra capullos, aunque malos?"

¡Laboriosos ingenios perseguidos!25

¿Queréis un buen consejo? Pues, cuidado:

Cuando os provoquen ciertos envidiosos,

No hagáis más que contarles este caso.

{35}

FÁBULA XXXVI

La compra del Asno

( A los que compran libros sólo por la encuadernación. ) Ayer por mi calle

Pasaba un Borrico,

El más adornado

Que en mi vida he visto.

Albarda y cabestro5

Eran nuevecitos,

Con flecos de seda

Rojos y amarillos.

Borlas y penacho

Llevaba el pollino,10

Lazos, cascabeles

Y otros atavíos.

Y hechos a tijera

Con arte prolijo,

En pescuezo y anca15

Dibujos muy lindos.

Parece que el dueño,

Que es, según me han dicho,

Un chalán gitano

De los más ladinos,20

Vendió aquella alhaja

A un hombre sencillo;

Y añaden que al pobre

Le costó un sentido.

Volviendo a su casa,25

Mostró a sus vecinos

La famosa compra;

Y uno de ellos dijo:

"Veamos, compadre,

Si este animalito30

Tiene tan buen cuerpo

Como buen vestido."

Empezó a quitarle

Todos los aliños,

Y bajo la albarda,35

Al primer registro,{36}

Le hallaron el lomo

Asaz malferido,

Con seis mataduras

Y tres lobanillos,40

Amén de dos grietas,

Y un tumor antiguo,

Que bajo la cincha

Estaba escondido.

"Burro (dijo el

hombre)45

Más que el Burro mismo

Soy yo, que me pago

De adornos postizos."

A fe que este lance

No echaré en olvido,50

Pues viene de molde

A un amigo mío,

El cual a buen precio

Ha comprado un libro

Bien encuadernado,55

Que no vale un pito.

FÁBULA XXXVII

El Buey y la Cigarra

( Muy necio y envidioso es quien afea un pequeño descuidoen una obra grande. ) Arando estaba el Buey; y a poco trecho,

La Cigarra, cantando, le decía:

"¡Ay, ay! ¡qué surco tan torcido has hecho!"

Pero él la respondió: "Señora mía,

Si no estuviera lo demás derecho,5

Usted no conociera lo torcido.

Calle, pues, la haragana reparona;

Que a mi amo sirvo bien, y él me perdona

Entre tantos aciertos un descuido."

¡Miren quién hizo a quién cargo tan

fútil!10

Una Cigarra al animal más útil.

Mas ¿si me habrá entendido

El que a tachar se atreve

En obras grandes un defecto leve?

{37}

FÁBULA XXXVIII

El Guacamayo y la Marmota

( Ordinariamente no es escritor de gran mérito el quehace venal el ingenio. ) Un pintado Guacamayo

Desde un mirador veía

Cómo un extranjero payo

(Que saboyano sería)

Por dinero una alimaña5

Enseñaba, muy feota,

Dándola por cosa extraña;

Es a saber, la Marmota.

Salía de su cajón

Aquel ridículo bicho;10

Y el ave desde el balcón

Le dijo: "¡Raro capricho!

"Siendo tú fea, ¡que así

Dinero por verte den,

Cuando siendo hermoso, aquí15

Todos de balde me ven!

"Puede que seas, no obstante,

Algún precioso animal;

Mas yo tengo ya bastante

Con saber que eres venal."20

Oyendo esto un mal autor,

Se fué como avergonzado.

—¿Por qué?—Porque un impresor

Le tenía asalariado.

FÁBULA XXXIX

El Retrato de Golilla

( Si es vicioso el uso de voces extranjeras modernamenteintroducidas, también lo es, por el contrario, el delas anticuadas. )

De frase extranjera el mal pegadizo

Hoy a nuestro idioma gravemente aqueja;

Pero habrá quien piense que no habla castizo

Si por lo anticuado lo usado no deja.{38}

Voy a entretenelle con una conseja;5

Y porque le traiga más contentamiento,

En su mesmo estilo referille intento,

Mezclando dos hablas, la nueva y la vieja.

No sin hartos celos un pintor de hogaño

Vía cómo agora gran loa y valía10

Alcanzan algunos retratos de antaño;

Y el no remedallos a mengua tenía:

Por ende, queriendo retratar un día

A cierto rico-home, señor de gran cuenta,

Juzgó que lo antiguo de la vestimenta15

Estima de rancio al cuadro daría.

Segundo Velázquez creyó ser con esto;

Y ansí que del rostro toda la semblanza

Hubo trasladado, golilla le ha puesto,

Y otros atavíos a la antigua usanza.20

La tabla a su dueño lleva sin tardanza,

El cual espantado fincó desque vido

Con añejas galas su cuerpo vestido,

Maguer que le plugo la faz abastanza.

Empero una traza le vino a las mientes25

Con que al retratante dar su galardón.

Guardaba, heredadas de sus ascendientes,

Antiguas monedas en un viejo arcón.

Del Quinto Fernando muchas de ellas son,

Allende de algunas de Carlos Primero,30

De entrambos Filipos Segundo y Tercero;

Y henchido de todas le endonó un bolsón.

"Con estas monedas, o siquier medallas

(El pintor le dice), si voy al mercado

Cuando me cumpliere mercar vituallas,35

Tornaré a mi casa con un buen recado."

—"¡Pardiez! (dijo el otro), ¿no me habéis pintado En traje que un tiempo fué muy señoril,

Y agora le viste sólo un alguacil?

Cual me retratasteis, tal os he pagado.40

"Llevaos la tabla, y el mi corbatín

Pintadme al proviso en vez de golilla;

Cambiadme esa espada en el mi espadín,

Y en la mi casaca trocad la ropilla;

{39}

Ca non habrá nadie en toda la villa45

Que, al verme en tal guisa, conozca mi gesto:

Vuestra paga entonces contaros-he presto

En buena moneda corriente en Castilla."

Ora pues, si a risa provoca la idea

Que tuvo aquel sandio moderno pintor,50

¿No hemos de reírnos siempre que chochea

Con ancianas frases un novel autor?

Lo que es afectado juzga que es primor;

Habla puro a costa de la claridad,

Y no halla voz baja para nuestra edad,55

Si fué noble en tiempo del Cid Campeador.

FÁBULA XL

Los dos Huéspedes

( Las portadas ostentosas de los libros engañan mucho. ) Pasando por un pueblo

De la montaña,

Dos caballeros mozos

Buscan posada.

De dos vecinos5

Reciben mil ofertas

Los dos amigos.

Porque a ninguno quieren

Hacer desaire,

En casa de uno y otro10

Van a hospedarse.

De ambas mansiones

Cada Huésped la suya

A gusto escoge.

La que el uno prefiere15

Tiene un gran patio

Y bello frontispicio,

Como un palacio:

Sobre la puerta

Su escudo de armas tiene,20

Hecho de piedra.

La del otro la vista

No era tan grande;

Mas dentro no faltaba{40}

Donde alojarse;25

Como que había

Piezas de muy buen temple,

Claras y limpias.

Pero el otro palacio

Del frontispicio30

Era, además de estrecho,

Obscuro y frío:

Mucha portada,

Y por dentro desvanes

A teja vana.35

El que allí pasó un día

Mal hospedado,

Contaba al compañero

El fuerte chasco;

Pero él le dijo:40

"Otros chascos como ése

Dan muchos libros."

FÁBULA XLI

El Té y la Salvia

( Algunos sólo aprecian la literatura extranjera, y notienen la menor noticia de la de su nación. ) El Té, viniendo del imperio chino,

Se encontró con la Salvia en el camino.

Ella le dijo: "¿Adónde vas, compadre?"

—"A Europa voy, comadre,

Donde sé que me compran a buen precio."5

—"Yo (respondió la Salvia) voy a China,

Que allá con sumo aprecio

Me reciben por gusto y medicina.[4]

En Europa me tratan de salvaje,

Y jamás he podido hacer fortuna."10

—"Anda con Dios. No perderás el viaje,

Pues no hay nación alguna{41}

Que a todo lo extranjero

No dé con gusto aplausos y dinero."

La Salvia me perdone,15

Que al comercio su máxima se opone.

Si hablase del comercio literario,

Yo no defendería lo contrario;

Porque en él para algunos es un vicio

Lo que es en general un beneficio;20

Y español que tal vez recitaría

Quinientos versos de Boileau y el Taso,

Puede ser que no sepa todavía

En qué lengua los hizo Garcilaso.

FÁBULA XLII

El Gato, el Lagarto y el Grillo

( Por más ridículo que sea el estilo retumbante, siemprehabrá necios que le aplaudan, sólo por la razón deque se quedan sin entenderle. )

Ello es que hay animales muy científicos

En curarse con varios específicos,

Y en conservar su construcción orgánica,

Como hábiles que son en la botánica;

Pues conocen las hierbas diuréticas,5

Catárticas, narcóticas, eméticas,

Febrífugas, estípticas, prolíficas,

Cefálicas también y sudoríficas.

En esto era gran práctico y teórico

Un Gato, pedantísimo retórico,10

Que hablaba en un estilo tan enfático

Como el más estirado catedrático.

Yendo a caza de plantas salutíferas,

Dijo a un lagarto: "¡Qué ansias tan mortíferas!

Quiero por mis turgencias semihidrópicas15

Chupar el zumo de hojas heliotrópicas."

Atónito el Lagarto con lo exótico

De todo aquel preámbulo estrambótico,

No entendió más la frase macarrónica

Que si le hablasen lengua babilónica.20

Pero notó que el charlatán ridículo{42}

De hojas de girasol llenó el ventrículo,

Y le dijo: "Ya, en fin, señor hidrópico,

He entendido lo que es zumo heliotrópico."

¡Y no es bueno que un Grillo, oyendo el diálogo, Aunque se fué en ayunas del catálogo26

De términos tan raros y magníficos,

Hizo del Gato elogios honoríficos!

Sí; que hay quien tiene la hinchazón por mérito, Y el hablar liso y llano por demérito.30

Mas ya que esos amantes de hiperbólicas

Cláusulas y metáforas diabólicas

De retumbantes voces el depósito

Apuran, aunque salga un despropósito,

Caiga sobre su estilo problemático35

Este apólogo esdrújulo-enigmático.

FÁBULA XLIII

La Música de los Animales

( Cuando se trabaja una obra entre muchos, cada unoquiere apropiársela si es buena, y echa la culpaa los otros si es mala. )

Atención, noble auditorio,

Que la bandurria he templado,

Y han de dar gracias cuando oigan

La jácara que les canto.

En la corte del león,5

Día de su cumpleaños,

Unos cuantos animales

Dispusieron un sarao;

Y para darle principio

Con el debido aparato,10

Creyeron que una academia

De música era del caso.

Como en esto de elegir

Los papeles adecuados

No todas veces se tiene15

El acierto necesario,

Ni hablaron del ruiseñor,

Ni del mirlo se acordaron,{43}

Ni se trató de calandria,

De jilguero ni canario.20

Menos hábiles cantores,

Aunque más determinados,

Se ofrecieron a tomar

La diversión a su cargo.

Antes de llegar la hora25

Del canticio preparado,

Cada músico decía:

"¡Ustedes verán qué rato!"

Y al fin la capilla junta

Se presenta en el estrado,30

Compuesta de los siguientes

Diestrísimos operarios.

Los tiples eran dos grillos;

Rana y cigarra, contraltos;

Dos tábanos los tenores;35

El cerdo y el burro, bajos.

Con qué agradable cadencia,

Con qué acento delicado

La música sonaría,

No es menester ponderarlo.40

Baste decir que los más

Las orejas se taparon,

Y, por respeto al león,