Descripción de la Patagonia y de las Partes Adyacentes de la América Meridional by Padre Thomas Falkner - HTML preview

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Estas islas son muchas, algunas pequeñas, pero dos muy grandes. Lo quepuedo referir tocante á ellas, es conforme á la relacion que me hanhecho algunos oficiales españoles, (que fueron á tomar posesión de ellasde los franceses, y transportar allí á los españoles de Buenos Aires), yun artillero frances que navegó desde el rio de la Plata hasta el puertode Cadiz, y habia vivido muchos años en aquellas islas. Todos estosfueron testigos de excepcion.

Son tan bajas y pantanosas dichas islas, que despues de una lluvia no sepuede salir de casa sin hundirse en el lodo hasta las rodillas. Lascasas son de tierra, y estan verdes y tomadas del moho por la excesivahumedad del país, no pudiéndose hacer ladrillos por falta de fuego. Loscolonos han sembrado varios géneros de granos, como trigo, cebada,guisantes, habas, y otras cosas: pero la tierra es tan estéril, que todose redujo á yerba y paja, sin rendir fruto alguno. Con toda la industriade los franceses por muchos años, solo pudieron coger un poco deensalada, y estercolándola con la basura de las vacas, puercos ycaballos. Los únicos animales peculiares á estas islas son penguinos, ybutardas, siendo solo estos últimos comestibles, matándolos conescopeta, y cuando hay pocos se venden muy caros: cógese tambien algunpescado, pero en tan corta cantidad, que no basta para los moradores. Estan grande la pobreza de este país, que el gobierno español de BuenosAires estuvo obligado á enviar navíos cada tres ó cuatro meses, paramantener la gente y guarnicion, sin que pudiese esperar retorno alguno;y aunque enviaron puercos, vacas, y caballos á estas islas, su clima estan frio, humedo y estéril que jamas criaban.

De manera que estos gastosdurarán mientras dure la colonia. No hay leña, ni cosa que sirva para elfuego, sino una mata baja como el acebo, y está en abundancia, por cuyarazon están obligados los moradores á enviar los pequeños barcos porleña á la Tierra del Fuego. El agua es el único bien que tiene estepaís, ademas de un buen puerto, el cual no[Pg 43] obstante no responde al finde este establecimiento, porque como este país de la Soledad es tanabierto al norte ó nord-este, necesita un navío tener viento de estelado para entrar en él. Ahora pues, como un tal viento es el masfavorable para pasar el cabo de Hornos para el mar del sur, seria perdertiempo entrar en dicho puerto, mayormente cuando debe esperar vientocontrario para salir de él, y luego otro para navegar al Cabomencionado; y esto en un parage, donde no hay esperanzas de hacer otraprovison de agua.

Los franceses enviaron gente á estas islas en la última guerra, paraasegurar un puerto á sus navios, que venian de las Indias Orientalespara el mar del sur, carrera necesaria para libertarse de los corsariosingleses. Pero acabada la guerra, y cansados de una colonia tan pobre ymiserable, y de tan grandes gastos, cesando su fin, determinarondejarla, con la intencion no obstante de cobrar ó recobrar (si fueseposible) el dinero que habian expendido en ella: á cuyo finrepresentaron estas nuevas adquisiciones de una manera tan favorable ála corte de Madrid, que el Rey de España acordó pagarles 500,000 pesos,(otros dicen 800,000, y otros aun los alargan hasta un millon), para quecediesen esta colonia á España, de cuya cantidad habia de recibir unaparte el Rey de Francia, quedando el resto para Mr. Bougainville, supropietario, y la permision de vender en Buenos Aires algunasmercaderias compradas con este dinero en Rio Janeiro. Todo esto se hizopresente con grande libertad por el capitan de una fragata española alGobernador de Buenos Aires, en presencia de Mr. Bougainville, quejándosedel modo con que engañaban al Rey de España, y protestando que lapersona encargada de recibir dichas islas, no podia, por el respeto ylealtad que debia á su soberano, y á la obligaciones de buen cristiano,aceptar dicha entrega hasta dar aviso, y recibir nuevas órdenes de laCorte de España; siendo evidente que la habian engañado. No parecióconveniente á Mr. Bougainville contradecir la exposicion de esteoficial, quien ademas de ser el mismo testigo de vista, podiacorroborarla, si fuese necesario, con testimonios de cien personas, quehabian arribado poco antes de la exportacion de los franceses queestaban en aquella isla.

Los españoles transportaron á su colonia dos frailes franciscanos con unGobernador, quienes luego que la vieron se llenaron de melancolia, y elGobernador, Coronel Catan, á la vuelta de los navios para Buenos Aires,declaró con lágrimas, que tenia por dichosos los que habian salido detan miserable país, y que él mismo se alegraria[Pg 44] mucho poder dar á otrosu comisión, y volverse á Buenos Aires, aunque fuese en clase degrumete.

Relación de los moradores de la parte meridional de América.

Los indios que habitan estas partes, se distinguen por lasdenominaciones generales de Moluches y Puelches. Los Moluches, óMolucas, son conocidos entre los españoles por los nombres de Aucas yAraucanos. El primero de estos es un mote, que significa rebelde,salvaje ó bandido. La palabra aucani, significa rebelar, levantar óamotinar, y se aplica á hombres y á bestias y asi auca-cahual,significa caballo silvestre, aucantun, aucantul, griteria ólevantamiento.

Llámanse Moluches de la palabra molun, que significa declarar guerra,y moluche es un guerrero.

Están dispersos por el país, y lado oriental yoccidental de la cordillera de Chile, desde los confines del Perú hastael estrecho de Magallanes, y se dividen en diferentes naciones dePicunches, Peguenches y Guilliches.

Los Picunches son los que viven mas hácia el norte, y se dicen Picun,que significa en su lengua norte, y che gente. Habitan las montañas,desde Coquimbo hasta casi mas abajo de Santiago de Chile. Estos son losmas valientes y altos entre los Moluches, especialmente los que viven alponiente de la Cordillera, entre quienes están los de Penco, Tucapel yArauco. De estos últimos llaman por error los españoles Araucanos átodos los demas indios de Chile. Los que viven al este de la Cordillera,llegan hasta mas abajo de Mendoza, y se llaman, por los que viven alotro lado, Puelches; puel, significa este; pero por otros que vivenhácia el sur, se llaman Picunches. Conocí algunos de sus caciques, cuyosnombres eran Tseucanantu, Piliquepangí, Carupangí y Caruloncó.

Los Peguenches se acercan á los Picunches por el norte, y llegan desdefrente de Valdivia hasta 35° de latitud meridional. Toman su nombre dela palabra peguen, que significa pino, porque el país abunda de talesárboles. Como viven al sur de los Picunches, algunas veces se llamanGuilliches ó pueblo meridional, pero mas generalmente se llamanPeguenches. Sus caciques se llaman Colopichun,[Pg 45] Amolepí, Nocolasquen,Guenulep, Cusuhuanque, Colnancon, Iyalep, y Antucule: este último erajóven, y á todos los conocí muy bien.

Estas dos naciones fueron antiguamente mas numerosas, y mantuvieronlargas y sangrientas guerras con los españoles, á quienes casi echaronde Chile, destruyendo las ciudades de Imperial, Osorno y Villa Rica, ymatando dos de sus Presidentes, Valdivia y D. Martin de Loyola: peroestán ahora muy disminuidas, no pudiendo hacer revista de cuatro milhombres entre todos ellos, lo que nace de las frecuentes guerras que hantenido con los españoles de Chile, Mendoza, Córdoba y Buenos Aires, consus vecinos los Puelches, y aun los unos con los otros; igualmente quedel aguardiente que compraban á los españoles, y su pulcú ó chicha,que hacen en su país.

Muchas veces empeñan hasta sus mugeres é hijos álos españoles, por aguardiente con que se embriagan, y matan unos áotros; sucediendo rara vez que la parte ofendida aguarde largo tiempo laocasion de vengarse. Las viruelas introducidas en este país por loseuropeos, causan mayores estragos entre ellos, que la peste, desolandovillas enteras con sus malignos efectos. Este mal es mucho mas fatal áestas gentes que á los españoles ó negros, por razon del groserovestido, mala comida, falta de cobertura, medicinas y cuidado necesario.Sus parientes mas cercanos huyen de ellos para evitar el mal, dejándolosperecer aun en medio de un desierto. Ha cerca de cuarenta y cinco añosque la numerosa nacion de Guilliches, habiendo cogido este mal en lascercanias de Buenos Aires, hizo diligencia para huir á sus propiastierras, distante doscientas leguas, caminando por entre vastosdesiertos. Durante su larga jornada dejaron tras de sí sus parientes yvecinos enfermos, solos y sin mas asistencia que un cuero levantadocontra el aire, para abrigo, y un jarro de agua. Este mal redujo tantosu número, que no tienen ahora mas de trescientos hombres capaces detomar las armas.

Los Guilliches y Moluches meridionales llegan desde Valdivia hasta elestrecho de Magallanes, dividiéndose en cuatro naciones. La primerallega hasta Chiloé, y mas allá de la laguna de Nahuel-huapi, y habla lalengua chilena. La segunda son los Chonos, que viven cerca de la isla deChiloé. La tercera se llama Pay-yuy, ó Peyes, y viven en las costas,desde el grado 48 hasta 51

de latitud meridional; y desde allí hasta elestrecho de Magallanes, el pais es habitado por la cuarta nacion,llamada Rey-yus ó Reyes. Estas tres últimas naciones son conocidas porel nombre de Buta Guilliches, porque son mas altos y gruesos que laprimera, llamada Pichi-Guilliches, ó pequeños Guilliches. Parecentambien diferentes gentes, porque su lengua es una mezcla de la deMoluche y Tehuel. Los otros Gui[Pg 46]lliches y los Peguenches hablan delmismo modo uno y otro, diferenciándose solo de los Picunches en el usode la letra S en lugar de la R, y de la D, donde otros el Ch.; poregemplo:—Romo por Somo. Una muger Huaranca, por Huasanca, Mil buda, porbucha grande. Estas naciones son numerosas, especialmente losVutu-Guilliches. Los caciques de la primera, ó Pichi guilliches, eranPuelman, Paniacal, Tepuanca, á quienes ví, con otros muchos, de cuyosnombres no me acuerdo. Los Puelches ó orientales, (así llamados por losde Chile, porque viven al oriente de ellos), confinan por el occidentecon los Moluches, hasta abajo del estrecho de Magallanes, donde terminanpor el sur con los españoles de Mendoza, San Juan, San Luis de la Punta,Córdoba y Buenos Aires por el norte, y con el Océano por el este.

Tienendiferentes nombres, segun la situacion de sus respectivos paises, óporque fueron en su orígen de diferentes naciones. Los de hácia el nortese llaman Tehuelches; los del occidente y mediodia, Diviheches, los delsud-este Guilliches, y los del sur de estos últimos Tehuelches, ó en supropia lengua, Tehuel-kuni; esto es, hombres del sur.

Los Tehuelches confinan por el occidente con los Picunches, y vienen aleste del primer Desaguadero, hasta las lagunas de Guanacache, en lasjurisdicciones de San Juan y San Luis de la Punta, dispersos en pequeñastropas, y rara vez fijos en un parage: hay algunos en la jurisdiccion deCórdoba, á las orillas de los rios Cuarto, Tercero y Segundo; pero lamayor parte, ó fue destruida en sus guerras con los otros Puelches, yMoscovios, ó se refugió entre los españoles. En otro tiempo habia algunode esta nacion en el distrito de Buenos Aires, á las orillas de los riosLujan, Conchas y Matanza, pero ya no los hay. Sus caciques eran Mugelup,Alcochorro, Galeliam y Mayú. Han quedado tan pocos de esta nacion, quecasi no pueden levantar trecientos soldados, haciendo solo una especiede guerra pirática en pequeñas partidas, excepto cuando estan auxiliadosde sus vecinos los Picunches, Peguenches y Diviheches, y aun entonces nopueden poner en campaña mas de 500 hombres. Esta nacion y la de losDiviheches son conocidos por los españoles, con el nombre, de Pampas.

Los Diviheches confinan por el occidente con el pais de los Peguenches,desde el grado 36 hasta el 33 de latitud meridional, y se extienden á lolargo de los rios Sanquel, Colorado y Huique, hasta 40 millas deCasuhati por el este. Tienen el mismo génio vagabundo que losTaluheches, y no son mas numerosos, por haber sido destruidos en susataques con los españoles, tomando parte algunas veces con losTaluheches, otras con los Peguenches, y haciendo solo frecuentementesus[Pg 47] incursiones, sobre las fronteras de Córdoba y Buenos Aires, desdeel Arrecife hasta Lujan, matando los hombres, cautivando las mugeres yniños, y robando el ganado. Los caciques de esta nacion eran, Còncalcac,Pichivele, Yahati y Dunoyal.

Estas dos naciones subsisten principalmente con la carne de las yeguasque cazan en pequeñas cuadrillas, de 30 á 40 cada una, en las vastasllanuras entre Mendoza y Buenos Aires, donde suelen encontrarse congrandes tropas de españoles, enviados á propósito, para ejecutar lasleyes del talion, ó á lo menos con igual crueldad: pero no es el únicopeligro que corren, porque si los Tehuelches ó Guilliches han llegado alCasuhati, ó al Vulcan y Tandil, al tiempo que los Diviheches yTaluheches estan para retirarse con su presa, se echan sobre ellos(particularmente en parages donde estan obligados á pasar, para quedescancen sus ganados), matando á todos los que se resisten, robando álos demas, y levantándose con la caza.

El pais de los Puelches, ó gente oriental, está juntamente entre el rioHuique, y el primero Desaguadero, ó rio Colorado, y se extiende alsegundo Desaguadero ó Rio Negro; pero vagan continuamente, moviendo sushabitaciones, y separándose por motivos frívolos, y muchas veces sin masrazon, que su natural inclinacion á vagar. Este pais abunda en todogénero de caza menor, como liebres, armadillos, avestruces, &a.; producepocos ó ningun guanaco. Cuando suben á las montañas del Tandil, y elCasuhati, por la escasez de caballos, son tan poco expertos en la caza,que se vuelven á sus casas sin cosa alguna, á menos que sus vecinos losTehuelches no se la den, ó no tengan la fortuna de sorprender algunascuadrillas de los Peguenches, quienes vuelven generalmente bienprovistos. Por otra parte es una pobre gente inocente y síncera, y mashombres de bien que los Moluches y Tehuelches; son muy superticiosos,inclinados en extremo á la adivinacion y hechiceria, y facilmenteengañados. En general son altos y robustos, como sus vecinos losTehuelches, pero hablan diferente lengua. Aunque en tiempo de paz esgente humilde y tranquila, son en el de guerra audaces y altivos, comoexperimentaron los Tehuelches y Diviheches, muy á su costa; pero yaestan reducidos á un pequeño número, habiendo sido la mayor partedestruidos por las viruelas. Sus caciques, que aun viven, son Geijeihu,y Daychaco.

Los Tehuelches que se conocen en Europa, con el nombre de Patagones, hansido llamados, por ignorar su idioma, Tehuelchus, porque chu significapatria ó morada, y no gente, lo que se expresa por[Pg 48] la palabra che, ymas al sur por la palabra cuní. Estos y los Checheheches, se llamanpor los españoles Serranos ó Montañeses: subdividense en varias ramas,como son los Leubuches, ó gente del rio, y Calilliches, ó gente de lasmontañas, entre los cuales estan los Chulilau-cunis, Lehuau-cunis, yYacana-cunis; todos estos, excepto los del rio, se llaman por losMoluches, Vucha-guilliches.

Los Leubuches viven á las orillas del norte y sur del Rio Negro, ó comoellos le llaman, Casu-leubu. Al norte tienen un vasto país; pero nohabiendo, por razon de la espesura, posibilidad de ser habitado, solo seencuentran bosques, lagunas y pantanos, llenos de cañas fuertes yespinosas, á las que llaman Sanquel, de forma que por allí está cerradatoda comunicacion. Pero marchando hácia el poniente por el pié de laCordillera, ví hácia el este, que por la costa está abierta. Parece queesta gente está compuesta de Tehuelches, y Checheheches; pero hablan masbien la lengua de estos últimos, con una pequeña mezcla de Tehuel.Extiéndese por el este hasta los Checheheches, y por el poniente sejuntan con los Peguenches y Guilliches; confinan por el norte con losDiviheches, y por el sur con los otros Tehuelches. Caminando al rededorde la gran laguna Huechum-lauquen, llegan de Valdivia en seis dias dejornada desde Huichun. Parece que esta nacion es la cabeza de losChecheheches, y Tehuelches, y sus caciques Cancapol y su hijo Cangapol,como unos pequeños soberanos de los demas. Cuando declaran la guerra sejuntan inmediatamente con los Chuchuheches, Tehuelches y Guilliches, ycon los Peguenches, que viven mas al sur, poco mas abajo de Valdivia.

Por si mismos son pocos en número, teniendo gran dificultad en levantar300 hombres capaces de tomar las armas, por causa de las viruelas, queredujeron el número de los Checheheches, y porque habiéndose juntado ypasado á las llanuras de Buenos Aires para atacar con una partida deThaluheches cerca de la laguna de los Lobos al famoso D. GregorioMayu-Pilqui-ya, fueron vencidos por este, y obligados los que quedaron áretirarse al Vuulcan con los vestidos, que por desgracia,

poco

anteshabian

comprado

en

Buenos

Aires

inficionados

de

las

viruelas.Disminuyéronse tambien mucho en las guerras con sus vecinos al norte losPicunches, Peguenches, y Taluheches, quienes aliándose, bajan algunasveces del lado de la Cordillera, y los sorprenden; en cuyo tiempo, notienen otro recurso para librarse de los enemigos que atravesar el rionadando, lo que los otros no pueden hacer; pero con la prisa y confusionde la fuga, dejan sus hijos detras, caen en las manos de los enemigosinhumanos, que los deguellan, sin perdonar aun los de cuna. Sin embargo,no son siempre estos ataques tan secretos que no[Pg 49] tengan algunas vecesnoticias de ellos, y no escapen entonces muchos de la furia de estabárbara nacion, cuyo cacique Cancapol hace vanidad de mostrar á sushuéspedes montones de huesos, calaveras, &a.

La política de este caciquees de mantener la paz con los españoles para que su gente pueda cazarcon seguridad en los campos de Buenos Aires, dentro las fronteras deMatanza, Conchas y Magdalena, y las montañas: no permitiendo que lasotras tribus pasen de Lujan, para mantenerla tambien al sur; á cuyo finse ponen sus caciques y confederados á cazar en los meses de Julio,Agosto y Setiembre, en los parages donde pueden observar los movimientosde sus enemigos, á quienes muchas veces atacan y destruyen, pero poresta razon jamas hicieron estos indios la guerra á los españoles (aunqueson en extremo celosos de ellos), hasta el año de 1738 y 40, cuyosmotivos fueron los siguientes.

Los españoles, con poco juicio y mucha ingratitud, echaron de suterritorio á Mayu-Pili-ya, el único cacique Taluheche que los estimaba,obligándole á retirarse á tal distancia que no pudiese recibir socorroalguno, expuesto á sus enemigos, hechos tales, defendiendo losterritorios de los españoles del resto de sus paisanos y Picunches.Despues de la muerte de este cacique, algunas partidas de los Taluhechesy Picunches atacaron las caserias del rio Areco y Arrecife, guiados porHencanantu y Carrulonco, adonde acudieron los españoles con su mariscalde campo D. Juan de San Martin para coger los ladrones. Pero comollegaron tarde, se dirigieron al sur para no volverse con las manosvacias. Allí encontraron las tiendas del viejo Caleliyan con una mitadde su gente, que no sabiendo lo que habia pasado, estaba durmiendo sinla menor sospecha de peligro, y entonces sin examinar si estos eran ó nolos agresores, hicieron fuego sobre ellos matando, muchos con susmugeres é hijos. Los demas dispertándose, y viendo el triste espectáculode sus mugeres y niños muertos, se resolvieron á no sobrevivir á talpérdida, y cogiendo las armas, vendieron sus vidas tan caro comopudieron; pero al fin fueron degollados con sus caciques.

El jóven Caleliyan estaba entonces ausente; pero teniendo noticia de loque habia pasado, se volvió en ocasion que los españoles se ibanretirando; y viendo á su padre, parientes y amigos degollados, resolvióvengarse prontamente, á cuyo fin llevando como unos 300 hombres, sehechó sobre la villa de Lujan, mató gran número de españoles, tomóalgunos cautivos, y robó algunos millares de ganado. Sobre estolevantaron los españoles con toda brevedad, (aunque no bastante paracoger un enemigo tan ligero) casi 600 hombres de su milicia y tropareglada. No pudiendo alcanzarle se volvieron al rededor de las lagunasde sal, y bajaron al Casuhati donde estaba el cacique Cangapol[Pg 50] conalgunos indios, que prudentemente se habian retirado.

Hallandosechasqueados aquí, fueron por la costa hácia el Vulcan, donde encontraronuna tropa de Guilliches, quienes no siendo enemigos, salieron sin armasá recibirlos, no teniendo la menor sospecha de peligro alguno. Pero sinembargo de esto, y de haber intercedido á favor de estos pobres, unoficial de la tropa española, fueron cercados, y tallados en piezas porórden del Mariscal de Campo, quien concluida esta victoria, marchó consu gente al Salado, que está cerca de 40 leguas de la ciudad, y casi 20de las quintas ó caserias de Buenos Aires, donde un cacique Tehuel,llamado Tolmichi-ya, pariente de Cangapol, amigo y aliado de losespañoles, estaba acompañado bajo la proteccion del Gobernador Salcedo.Este cacique con la carta del Gobernador en la mano, y mostrando sulicencia, fué muerto de un pistoletazo que le dió en la cabeza elMariscal de Campo. Todos los indios tuvieron esta desgracia, quedandocautivas las mugeres y niños, con el hijo menor del cacique. Por fortunael mayor habia salido dos dias antes á cazar caballos silvestres, conuna partida de indios.

De tal manera exasperó esta cruel conducta del Maestre de Campo á todaslas naciones de Puelches y Moluches, que tomaron al punto las armascontra los españoles, quienes se vieron de repente atacados desde lasfronteras de Córdoba y Santa Fé, todo á lo largo del Rio de la Plata,frontera de 400 leguas; de modo que les era imposible defenderse, porquelos indios se echaban en pequeñas partidas volantes sobre muchas villasy caserias á un mismo tiempo, y la luz de la luna impedia el descubrirsu número; y así mientras los españoles los perseguian por una parte,dejaban los demas sin resguardo.

Cangapol, que con sus Tehuelches habia vivido hasta entonces en granamistad con los españoles, se irritó sumamente al ver la maldadejecutada con su hijo, la muerte de sus amigos los Guilliches, la de suamado pariente, y otros, y manera indigna con que trataron suscadáveres; y aunque entonces tenia cerca de 60 años, salió al campo á lacabeza de mil hombres (otros dicen cuatro mil) compuestos de Tehuelches,Guilliches, y Peguenches: se echó sobre el distrito de la Magdalena,distante cerca de 4 leguas de Buenos Aires, y repartió sus tropas contanto juicio, que limpió y despobló, en un dia y una noche, mas de 12leguas del pais mas poblado y abundante.

Mataron muchos españoles, éhicieron cautivas un gran número de mugeres y niños, y robando ademas,pasadas de veinte mil cabezas de ganado, fuera de caballos. En estaexpedicion los indios solo perdieron un Tehuelche, el cual apartándosede los demas con esperanza de hacer presa, cayó en manos[Pg 51] de losespañoles. Cangapol hijo de Cacapol, fué perseguido y alcanzado; perolos españoles no se atrevieron á atacarle, aunque eran dos veces masnumerosos, porque ellos y sus caballos estaban de tal modo cansados, enuna marcha de 40 leguas, sin tomar refresco alguno.

Los moradores de Buenos Aires, teniendo aviso anticipado de este ataque,por los fugitivos, se vieron en la mas terrible consternacion. Muchosoficiales militares corrian por las calles, con la cabeza desnuda, en unestado de distraccion, habiéndose llenado de gente las iglesias y casasreligiosas, á donde se refugiaban, como si el enemigo estuviera á laspuertas de la ciudad.

Los españoles humillados con este golpe, quitaronla comision al Mariscal de Campo, y nombraron otro en su lugar,levantando un ejército de 700 hombres que marcharon al Casuhati, no pararenovar la guerra, sino para pedir paz. Todo un año se pasó despues dela última victoria, sin hacer cosa alguna: en cuyo tiempo los indios,con un jóven cacique Cangapol á su cabeza, levantaron un ejército decerca de 4000 hombres, compuesto de aquellas diversas naciones, con elcual pudiera hacer frente á todos los españoles; pero sin embargo deestas ventajas, dieron oidos á la propuesta del nuevo Mariscal de Campo,á quien tenian por su amigo. Este, temiendo las consecuencias de unanueva guerra, ofreció entre otras condiciones, entregar todos los indioscautivos, sin mas consideracion que el redimir los cautivos españoles.Un jesuita misionero, que fué al campo español con algunos Chechehechesy Tehuelches convertidos, representó vivamente que aquella condicion eraindigna é inadmisible, no evitando por este medio un próximorompimiento. Propuso un cambio reciproco de prisioneros; pero fué tangrande el miedo de esta guerra, que no se hizo caso de su proposicion,aunque muchos indios no pedian condiciones mas ventajosas. Algunoscaciques de los Tehuelches, que habian llevado consigo sus cautivos,inmediatamente los entregaron haciendo la paz, no entendiendo laproposicion del Mariscal de Campo en otro sentido, que el de la mutuaentrega de sus prisioneros. Los Moluches fueron por fin á Buenos Aires,y redimieron sus indios, y los de los Tehuelches, sin entregar loscautivos españoles que tenian. Desde entonces los Tehuelches, tentadoscon las esperanzas de presas, han hecho cada año incursiones en elterritorio de Buenos Aires, robando mucho ganado.

No obstante este hasido el mayor daño que han hecho hasta el año de 1767, en que habiendosido insultados, renovaron la guerra y cautivaron mucha gente, de formaque de las escuadras españolas que los persiguieron, solo dos seescaparon: siguiéndolos luego y alcanzándolos largamente con un cuerpomayor de tropas, su coronel Ca[Pg 52]tani: pero les pareció mas conveniente nomolestarlos, temiendo les sucediese lo que á sus compañeros.

Los Tehuelches, que habia desde el levante al poniente del rio de losSauces, donde aun hoy dia habitan, confinan por el nord-este con losChecheheches, y por el este con un gran desierto, que empieza á cerca de40 leguas de la boca del Rio Negro hácia el sur, y se extiende casihasta el estrecho de Magallanes: por el poniente lindan con losGuilliches, que habitan las costas de Chiloé, y se extienden á 44 gradosde latitud meridional. Todo su país es montuoso con valles profundos,pero sin rios considerables, por lo que los habitantes están obligados ásurtirse del agua de las fuentes y riachuelos, que terminan en lagunas,donde bajan sus ganados. Cuando estas lagunas se secan (lo que sucede enel rigor del verano) van por agua al Rio Negro, ó á otra parte.

Estanacion no siembra ni planta, siendo su principal alimento los guanacos,liebres y avestruces, de que abunda esta tierra; y la carne de yeguas,cuando la pueden lograr.

La falta de este alimento hace que estén en perpetuo movimiento, de unpaís á otro para buscarlo, de manera que van en grande cuadrillasalgunas veces al Casuhatí, otras á las montañas del Vuulcan, ó Tandil, yotras á las llanuras cerca de Buenos Aires, distante 300 ó 400 leguas desu país. Entre todas las naciones del mundo no se hallaria otra masinquieta, ni mas inclinada á vagar que esta; porque ni una extremavejez, ceguera, ú otro cualquier mal, es capaz de contenerlos; sonfuertes, bien hechos, y no tan cetrinos como los otros indios. Algunasde sus mugeres son tan blancas como las españoles: son corteses, civilesy de buen natural; pero muy inconstantes en guardar sus palabras ycontratos; son robustos y guerreros, y no temen la muerte.

Su número esmucho mayor que el de las otras naciones, y casi igual al de todas lasque habitan estas partes. Son enemigos de los Moluches, á quienes temenmucho, y á quienes, sin embargo de ser tan terribles á los españoles, hatiempo habrian arruinado, si hubiesen estado tan bien provistos decaballos como ellos, sin que los Diviheches, ni los Tehuelches pudiesenresistir á sus fuerzas.

Al sur de estos viven los Chichilau-cunis y los Sehau-cunis, que son losindios mas meridionales que andan á caballo. Sehau, significa enlengua de Tehuel una especie de conejo negro, del tamaño de una rata delcampo; y como su país abunda de estos animales, talvez tomaria de aquísu nombre: cuni, significa gente.

Parécense mucho estas dos naciones á los Tehuelches, con tal cualdiferencia en su idioma, lo que se puede atribuir á la comunicacion con[Pg 53]los Pay-yus, y Rey-yus, que viven sobre los costas orientales y losestrechos.

Todos los Tehuelches hablan diferente lengua de los otros Puelches yMoluches; y esta diferencia no solamente incluye palabras, sino tambienlas declinaciones y confusiones, aunque usan algunas de las dosnaciones; por egemplo, de una montaña, llaman calille, y los Moluches calel, pero los Puelches casu. Pichua, en lengua de Tehuel, es elnombre del guanaco, pero no tiene semejanza con luchan ó huan, de lade los Moluches, ni yagip, agua con coni yagui, aguaducho; con cohue, ni cani, gente, con che ó het. Inclinome á pensar queestas naciones de Tehuelches son los que los misioneros de Chilellamaban Peiyus, respecto que viven en el parage de este nombre mismo,aunque es verdad que se acercan ya á la costa.

La última de estas naciones de Tehuel, son los Yacana-cunis, quesignifica gente de á pié, porque como no tienen caballos en su país,caminan siempre así: confinan por el norte con los Sehau-cunis. Por elponiente con los Rey-yus, de quienes se dividen por una hilera demontañas, por el este con el Océano, y por el sur con las islas de laTierra del Fuego, ó el mar del sur. Estos indios viven cerca del mar,sobre los dos lados del Estrecho, y se hacen muchas veces la guerra unosá otros. Usan de unas flotas ligeras, como las de Chiloé, para pasar elestrecho. Son atacados algunas veces por los Guilliches, y por los otrosTehuelches, que los llevan consigo, como esclavos, como que no tienennada que perder mas que la libertad y la vida. Viven principalmente delpescado que cogen, ya zambulléndose, ó echándole dardos: son muy ligerosy atrapan guanacos y avestruces con sus bolas. Su estatura es igual á lade los otros Tehuelches, excediéndose rara vez de siete pies, y algunasno pasan de 6: es gente inocente y de buena intencion.

Cuando los franceses ó españoles iban (como frecuentemente lo hacian) ála Tierra del Fuego á buscar leña para quemar en la colonia de Malvinas,esta gente les daba la asistencia que podia; y para convidarlos, y quefuesen conocidos, colgaban una bandera blanca, porque tenian tal horrorá la encarnada de que usan los ingleses, que inmediatamente huian. Losfranceses y españoles atribuyen esto á haberse tirado cañonazos dealgunos navios ingleses, con cuyo ruido espantaron de tal modo á losindios, que jamas se atreven á bajar, cuando vén la bandera colorada.Esto pudiera muy bien ser; pero es cierto que se han usado variosartificios, para que esta gente no tuviera comunicacion con losingleses. Un cacique de esta nacion, que vino con otros Tehuelches ávisitarme, me dijo que habia estado en una casa de madera que andaba[Pg 54]sobre el agua.

Como dijo esto pocos años despues que el Almirante Ansonhabia pasado el mar del sur, concebí que el cacique estaria en uno delos navios pertenecientes á esta escuadra.

Todas estas naciones de Tehuelches se llaman por los Moluches,Vuck-Guilliches, ó la grande gente meridional. Los españoles los llamanMonteces, aunque no saben de donde vienen: los demas de Europa losllaman Patagones.

He visto caciques de todas las naciones de indios, habitantes en laparte meridional de la América, y observado que los Puelches ó indiosorientales eran altos, pasando alguno de ellos de siete pies y medio dealto, siendo de la misma raza de los que no tienen mas que seis.

LosMoluches ó indios occidentales que viven en las montañas, songeneralmente de baja estatura, pero gruesos.

Los moradores de las montañas nubladas de la Cordillera, se matanfrecuentemente á si mismos, lo que no hacen los indios orientales.

Llamábanse sus caciques Cacapol, Cangapol, Yampalco, Tolimichiuya,Guelmen, Saasimiyan, Yepelche, Marique, Chuyentura, Guerquen, Clusgell,Millarsuel y Tamu.

La noticia de que hay una nacion en estas partes, descendientes de loseuropeos, ó del resto de los que naufragaron, es como ciertamente creofalsísima, y sin el menor fundamento, causada de no entender la razonque dan los indios: porque si se les pregunta en Chile, concerniente áalguna colonia interior de españoles, responden que hay villas, y genteblanca, entendiendo por esto Buenos Aires &a., y así vice versa, sintener la menor idea de los moradores de estos dos paises distantes, seanconocidos los unos de los otros.

Haciendo yo á los indios alguna pregunta sobre esta parte, ví que micongetura era cierta, pues reconocieron, nombrándoles Chiloé, Valdivia,&a., que estos parages eran los que ellos entendian bajo la descripcionde colonias europeas.

Lo que hace mas increible haber esta colonia de los Cesares, es la mismaimposibilidad moral, de que 200, á 300 europeos, casi todos hombres,pudiesen sin tener comunicacion alguna con un pais civilizado, penetrarpor medio de tantas naciones belicosas, y mantenerse como una repúblicaseparada en un pais que no produce cosa alguna, y donde los moradoressubsisten solo con la caza, y todo esto por espacio de 200 años, (segunnos dice la his[Pg 55]toria); sin haber sido estirpados, muertos, ó hechoesclavos por los indios, ó sin perder las apariencias de europeos,entremezclándose con ellos: fuera de que no hay un pié de tierra de estecontinente, por donde las gentes vagabundas, no pasen cada año; pues aunel desierto inhabitado que está á la orilla del Océano Atlantico, esfrecuentado como paso, así para enterrar los huesos de sus difuntos,como para coger sal. Sus caciques y otros de reputacion y crédito entreellos, me aseguraron que no habia gente blanca en todos aquellosparages, excepto los que son muy conocidos de toda Europa, á saber, losde Chile, Buenos Aires, Chiloé, Mendoza, &a.

De la religion política y costumbres de los Moluches y Puelches.

Los indios creen en dos potencias superiores, la una buena, y la otramala. A la buena llaman los Moluches Toquichen, que quiere decirgobernador de la gente. Los Taluheches, y Diviheches, la llaman Soychu,que significa en su lengua el Presidente de la tierra, de la venidafuerte. Los Tehuelches, Guayava-cuni, esto es, Señor de los difuntos.

Han formado un número de deidades, creyendo que cada cual preside sobreuna raza, ó familia de indias, de quien se supone haber sido el Criador.Unos le hacen de la raza de los tigres, algunos del leon, otros delguanaco, y otros del avestruz &a. Imaginan que estas deidades tienen susmoradas separadas debajo de alguna laguna, montaña, &a., y cuando algunindio muere, vá su alma á vivir con aquella deidad, que preside sobre suparticular familia, y que goza la dicha de estar enteramente borracho.

Creen que sus buenas deidades crearon el mundo, y que primero criaronlos indios en sus cuevas, dándoles á cada uno una lanza, arco y saetascon sus bolas de piedra para pelear y cazar, y echándolos luego al mundopara proveerse á si mismos. Imaginan tambien que las deidades de losespañoles hicieron otro tanto con ellos, pero que en vez de proveerlosde lanzas, arcos, &a., les dieron escopetas y espadas, y suponen que lasbestias, aves y animales menores fueron criados; que los mas ligerossalieron inmediatamente de sus cuevas; pero que los toros y vacas,siendo los últimos, espantaron de tal modo los indios, por razon de susastas, que inmediatamente taparon las bocas de las cuevas con piedrasgrandes, á lo cual atribuyen la falta de ganado vacuno en aquel país,hasta que los españoles lo llevaron allí, quienes con mas cordura losdejaron salir de sus cuevas.[Pg 56]

Formaron tambien otra creencia, que despues de la muerte han de volverotra vez á sus cuevas divinas, añadiendo que las estrellas son losindios antiguos, y que la via láctea es el campo donde van á cazar losavestruces, cuyas plumas son las dos nubes meridionales. Llevan laopinion de que la creacion aun no se ha acabado, ni que todo haya venidoá la luz del dia en este mundo superior.

Sus hechiceros, tocando sus tambores, y haciendo ruido con sus calabazasllenas de conchas, pretenden ver debajo de la tierra hombres, ganados,&a., con tiendas de aguardiente comun, cascabeles, y otras varias cosas:pero estoy bien asegurado que todos ellos, ó la mayor parte, no creen enesta tonteria, porque el cacique tehuel, llamado Chechuentuya, me vino áver una mañana, y darme razon de un nuevo descubrimiento hecho por unode sus hechiceros de paises subterraneos, que estaban debajo del lugardonde viviamos. Pero riéndome de él, y exponiéndole su simplicidad dedejarse engañar de tales fábulas, respondió Epucungeigu, esto es, cuentode viejas.

La mala potencia se llama por los Moluches Huecusú, esto es, el vagador;por los Tehuelches y Checheheches, Atikan, Nakannatz, y por los otrosPuelches, Valichu.

Confiesan haber un gran número de demonios vagando por el mundo, áquienes atribuyen todo el mal que se hace, sea á hombres ó á mugeres, yaun á bestias; estando tan obstinados en esta creencia, que aseguran quetodo el cansancio ó fatiga de sus largas jornadas ó trabajo, viene deestos demonios. Suponen que cada uno de sus hechiceros tiene dosdemonios familiares, que les asisten continuamente, y les avisan todo lofuturo, y aun lo que pasa al presente, á gran distancia de ellos; quelos ayudan á curar sus enfermos, peleando y echando fuera, ó apaciguandolos otros demonios que los atormentan. Creen tambien que las almas deestos hechiceros, despues de muertos, son otros tantos demonios.

Dirigen enteramente su culto á esta mala potencia, exceptuando algunasceremonias particulares que usan con respecto á sus difuntos. Parapracticar su culto se juntan en la tienda del hechicero, el cual estáescondido en un rincon de ella, donde tiene un pequeño tambor, una ó doscalabazas rodeadas de conchas, y algunas bolsas de piel pintadas, en queguarda los materiales de sus encantos: comienza la ceremonia haciendo ungran ruido con el tambor y calabazas; finge luego una epilepsia en quelucha con el diablo, que supone entra en él, teniendo los ojoslevantados, las facciones torcidas, echando espuma por la boca, y suscoyun[Pg 57]turas descompuestas; hasta que despues de varias y violentasmociones, queda recto y en disposicion de un hombre que se halla conepilepsia: despues de lo cual vuelve como que ha ganado la batallacontra el demonio, fingiendo dentro de su tabernáculo una voz desmayada,chillona y dolorida, como si fuera de un mal espíritu que se suponevencido; y finalmente, tomando una especie de asiento en tres pies,responde de allí á todas las cuestiones que se le proponen: que sea bienó mal nada quiere decir, porque en caso de suceder lo último, se echa laculpa al demonio. En todas estas ocasiones se pagaba bien al hechicero.

Sin embargo, la profesion de estos hechiceros es muy peligrosa, porquesucede muchas veces que cuando muere algun gefe indio, matan algunoshechiceros, y especialmente si habian tenido disputa con el difunto,respecto que los indios echan por lo comun la culpa á estos hechiceros,y á sus demonios. En caso de haber pestes y epidemias, de que muerenmuchos, tambien lo pagan los hechiceros. Por las viruelas que sucedieroná la muerte de Mayupilqui-ya y su gente, que casi destruyeronenteramente los Checheheches, Cangapol mandó matar todos los hechiceros,para ver si por este medio cesaba el mal.

Los hechiceros son de ambos sexos. Los hombres están obligados (pordecirlo así) á dejar su sexo, y vestirse de muger, no siéndolespermitido casarse, aunque si á las hechiceras. Son elegidos para esteoficio desde niños, dándose la preferencia á los que estan masdispuestos desde su primera edad á condicion femenina. Vístense muytemprano en trage de mugeres, y se les dá un tambor y matraquillas, comopertenecientes á la profesion que han de seguir.

Los que padecen el mal de epilepsia, ó chorea sanabita, se eligeninmediatamente para este oficio, como si fuesen los demonios mismos, dequienes se suponen estan poseidos, causándoles las convulsiones, ycontorciones comunes en los parasismos epilépticos.

El entierro de sus difuntos, y reverencias supersticiosas hechas en sumemoria, tienen muchas ceremonias. Cuando un indio muere, una de lasmugeres mas distinguidas, es nombrada inmediatamente para hacer elesqueleto del cuerpo, sacándole las entrañas, y quemándolas hasta que sehagan cenizas; descarnando los huesos, y enterrándolos luego, hasta quela carne esté del todo consumida, ó hasta moverlos, (lo que se debiahacer al año de su entierro, aunque algunas veces lo ejecutan á los dosmeses), al lugar propio en que fueron enterrados sus antecesores.

Los Moluches, Talhueches y Diviheches, guardan fielmente estacostum[Pg 58]bre. Pero los Checheheches, y Tehuelches ó Patagones, ponen loshuesos en alto, sobre cañas entretejidas, hasta que se sequen, y seblanqueen con el sol y la lluvia.

Durante la ceremonia de hacer los esqueletos, se visten los indios demantos largos de pieles, cubriendo las caras con ollin, y andando alrededor de la tienda, con unas adargas ó lanzas en las manos, cantandotristemente, ó hiriendo la tierra para espantar los valichos, ódemonios. Algunos van á visitar y consolar á la viuda, ó viudas yparientes del difunto, esto es, si hay algo que ganar, porque nada hacensin interes. Durante esta visita de pésame, lloran, aullan y cantan deuna manera muy dolorosa, forzando las lagrimas, y punzando los brazos ymuslos con espinas agudas, hasta sacar sangre. Por esta muestra de dolorse les paga muy bien, con cuentas de vidrios, cascaveles de bronce, yotras niñerias que tienen grande estimacion entre ellos. Los caballosdel difunto se matan inmediatamente, para ir á caballo á Alhuemapu, ópais de los difuntos, reservándose solo unos pocos para adornar la pompafuneral, y transportar sus reliquias á sus propias sepulturas.

Las viudas estan obligadas al llanto, y al ayuno, por todo un añodespues de la muerte de sus maridos, reduciéndose á estar encerradas ensus tiendas, sin comunicacion con persona alguna, á no salir de ellassino para lo necesario de la vida, á no lavarse las manos ni la caraennegrecidas con el ollin, y abstenerse de carnes de caballo y vaca: ytierra adentro, donde no hay abundancia de las de avestruz y guanacos,aunque pueden comer cualquiera otra cosa.

No pueden durante el año casarse mientras el luto, pues si en estetiempo ha tenido alguna viuda comunicacion con algun hombre, losparientes del difunto matan á ambos, si no resulta haber sido ellaviolentada. No he descubierto que los hombres estén obligados al mismollanto en la muerte de sus mugeres.

Cuando transportan los huesos de sus parientes, los ponen en una piel,sobre los caballos mas favorecidos del difunto, que dejan vivos á estefin, adornándolos á la moda, con mantos, plumas,

&a., y caminando deesta manera muchos dias, hasta que llegan á la sepultura propia, á dondehacen la última ceremonia.

Los Moluches, Tahueches y Divieches, entierran sus difuntos en hoyosgrandes y cuadrados.

Juntan los huesos y los guardan, atando cada uno ensu respectivo lugar, y cubriéndolos con las mejores telas que puedenencontrar, adornadas de cuentas, plumages, &a. Todo lo cual se[Pg 59]

limpia ómuda una vez al año. Estos hoyos están cubiertos de vigas, árboles ócañas entretejidas, sobre lo cual echan la tierra. Escogen una matronaantigua de cada tribu, para cuidar de sus sepulturas; por cuya razon setiene este empleo en gran veneracion. Su oficio es abrir cada año estastristes moradas, cubrir y limpiar estos esqueletos, echando entonces enellas algunas vasijas de chicha que hacen, y de que beben á la buenasalud de los difuntos. Estas sepulturas no son siempre muy distantes desus ordinarias habitaciones: colocan alrededor de ellas los esqueletosde sus caballos muertos, en pié, apuntalados ó sostenidos con palos.

Los Tehuelches ó Patagones meridionales, se diferencian en alguna cosade los otros indios.

Despues de haber secado los huesos de sus difuntos,los llevan á gran distancia de sus moradas al desierto, y poniéndolos ensu propia forma con los adornos ya dichos, los dejan en una chozaerigida á este fin, con los esqueletos de sus caballos al rededor.

En la expedicion de 1746, algunos soldados españoles, caminando cerca detreinta leguas al poniente del puerto de San Julian, encontraron uno deestos sepulcros, que contenia tres esqueletos, y los de tantos caballosapuntalados al rededor.

No es facil figurar una forma regular de gobierno ó constitucion civilentre estos indios. El poco que tienen parece que consiste en un pequeñogrado de sugecion que deben á sus caciques. El oficio de estos eshereditario y no electivo, teniendo todos los hijos de un caciquederecho para tomar esta dignidad. Se encuentran algunos indios que ladejan por su poca importancia.

El cacique tiene poder de proteger á cuantos se le acogen; de componer,ó hacer callar en cualquiera diferencia, ó disputa, ó de entregar alofensor para ser castigado con pena de muerte, sin estar obligado á darrazon de ello, porque en estos casos su voluntad hace ley.

Generalmentees susceptible de cohecho, entregando sus vasallos, y aun sus parientescuando le pagan bien. Segun sus órdenes acampan, y marchan los indios deun país á otro para morar ó cazar, ó hacer la guerra. Frecuentemente loscita á su tienda, donde les hace sus arengas relativas á su conducta,las exigencias del tiempo, las injurias que han recibido, y las medidasque se deben tomar, &a. En estas ocasiones ostenta, y exagera susproezas, y mérito personal. Si tiene elocuencia es muy estimado, pero sile falta este talento, emplea por lo comun un orador que supla susveces. En casos de importancia, especialmente de guerra, cita un consejode los principales indios y hechiceros, con quienes consulta sobre loconducente, ya para defenderse, ya para atacar á sus enemigos.[Pg 60]

En una guerra general, cuando muchas naciones se alian con su comunenemigo, eligen un Apo, ó Comandante en gefe de entre los viejos, y mascelebrados caciques, cuyo honor aunque electivo, ha muchos años que enalguna manera se ha hecho hereditario en la familia de Cangapol, quienva á la cabeza de los Tehuelches, Checheches, Guilliches, Peguenches yDiviheches, cuando se unen sus fuerzas. Acampan regularmente á 30 ó 40leguas del pais de los enemigos, para no ser descubiertos, y enviar susespias á examinar los parages, y plazas que quieren atacar. Escóndensede dia, y salen de noche para señalar todas las casas y quintas de loslugares que se proponen atacar, observando con la mayor exactitud sudisposicion, número de sus moradores, y modos de su defensa. Informadosbien de todo, lo participan al grueso del ejército, para que luego quese pase el plenilunio, y tengan la luz necesaria para su trabajo,marchen al ataque. Al punto que se acercan al parage señalado, seseparan en diferentes cuerpos pequeños, teniendo cada uno determinado ásu ataque sobre tal casa, ó tal quinta.

Empiézanle á pocas horas despuesde media noche, matando á todos los hombres que se les oponen, ycautivando á todas las mugeres y niños. Las de los indios, siguen á susmaridos armadas con porras, varas, y algunas veces espadas, paradesbaratar y robar cuanto encuentran en las casas, como vestidos,utensilios domesticos, &a. y cargadas con su presa, se retiran lo maspresto que pueden, sin pararse de dia ni de noche, hasta hallarse á grandistancia, y fuera del peligro de ser alcanzados por sus enemigos. Aquíparan, y reparten su presa, lo que rara vez hacen sin perder lasamistades, terminando por lo comun en riñas, y efusion de sangre.

Otras veces hacen una especie de guerra volante, con cuadrillas de 50 ó100 hombres en cada una; pero entonces no atacan sino las quintas ócasas de campo, manejándose con mucha aceleracion, tanto en el ataque,como en su retirada.

Sin embargo no tienen los caciques poder de imponer contribuciones, niquitar cosa alguna á sus vasallos, ni aun obligarlos á servir tal ó talempleo, sin que se les pague, debiendo por el contrario tratarlos con lamayor benignidad, y algunas veces aliviarlos en sus necesidades, si noquieren que se sometan á algun otro. Por esto, muchos Ghúlmenes, ó hijosde caciques, no quieren tener vasallos, costándoles caro, y sirviéndolesmuy poco. Ningun indio, ó cuerpo de ellos puede vivir sin la proteccionde algun cacique, segun la ley de aquellas naciones, y si algunos deellos se atreviesen á hacerlo, le matarian, ó cautivarian al punto quefuese descubierto.

En caso de recibir alguna injuria, la parte agraviada usa de todos[Pg 61] losmedios posibles para hacerse justicia, sin embargo de la autoridad delcacique. No conocen mas castigo, ó satisfaccion que la de pagarles óremitirles la injuria ó daño hecho, con alguna cosa de valor en suestimacion, porque no usan dinero, ni castigan de otro modo quequitándoles la vida. No obstante, cuando la injuria es despreciable, yel ofensor pobre, se contenta el ofendido, con solo castigarle en lasespaldas con sus bolas de piedra. Si el ofensor es poderoso, le dejan, ámenos que el cacique no medie, y le obligue á dar satisfaccion.

Las guerras, que estas diversas naciones tienen unas con otras, y conlos españoles, nacen algunas veces de las injurias recibidas, porque soninclinados á la venganza, aunque mas frecuentemente provienen de lafalta de viveres, ó deseo del pillage.

Aunque dichas naciones tengan entre sí continuas disputas ydesavenencias, muchas veces se juntan contra los españoles, eligiendo unApo, ó Capitan General otras. Cada nacion hace la guerra por si misma.En las guerras con los españoles de Buenos Aires, los Moluches asistenen calidad de auxiliares, siendo elegidos sus gefes de entre losPuelches, porque conocen mejor el pais. Por la misma razon, en lasguerras con los españoles de Chile, se eligen gefes Moluches.

Sus casamientos se hacen por ventas, comprando los hombres á lasmugeres, á sus parientes mas cercanos, y muchas veces muy caras. Suprecio son cuentas, cascabeles, vestidos, caballos, ó cualquiera otracosa de estimacion entre ellos. Hacen su contrato con ellas, pagandoparte del precio, cuando son muy jóvenes, y muchos años antes que tenganla edad competente, para casarse. A cada indio es permitido tenercuantas mugeres pueda comprar ó mantener. Las viudas ó huerfanas tienenlibertad de casarse con quien quieran, las demas estan obligadas ásometerse al contrato de venta, aun contra su inclinacion. Rara vezsucede, no obstante, que un indio tenga mas que una muger (aunquealgunos han tenido dos ó tres á la vez, especialmente los Ghúlmenes, ócaciques), ocasionado de no haber muchas; y estas tan caras, que ni aununa quieren.

Gastan poca ó ninguna ceremonia en sus casamientos. Al tiempo señalado,los parientes conducen la nóvia á la habitacion de su esposo, y la dejancon él, ó la esposa se va por si misma, estando cierta de ser bienrecibida: la mañana siguiente la visten sus parientes, antes delevantarse, y encontrándola en la cama con su esposo, el casamiento estáconcluido; pero siendo forzados muchos de estos casamientos, por partede la muger, se desgracian ordinariamente. La contumacia de la mugerapura algunas veces la paciencia del marido, quien entonces sueleecharla[Pg 62] de casa, ó venderla al sugeto que ella mas quiere; pero raravez la hiere, ó trata mal. Otras veces la muger huye de su marido, y seva á su galan, el cual, si es mas poderoso, ó de casa mas alta que sumarido, obliga á este á estarse quieto, y aguantar la afrenta, y pérdidade su muger; á menos que algun amigo mas poderoso, no haga que el galanla restituya, ó componga la materia, en que por lo comun se acomodanfacilmente.

Las mugeres que una vez aceptaron sus maridos, son generalmente muyfieles y trabajadoras, sus operaciones y fatigas no tienen intérvalo,porque ademas de criar sus hijos, estan obligadas á someterse á todaespecie de trabajo y servidumbre, excepto cazar y pelear; y aun de estoúltimo no estan siempre exentas. El cuidado de los negocios domésticoscáe enteramente sobre ellas. Traen la leña y el agua, hacen la cocina,componen la casa, remiendan y limpian las tiendas, y cosen las pieles,haciendo de las menores sus mantillas ó carapas: hilan, y hacenponchos ó macuñes: cuando caminan lian cada cosa, aun los palos de sustiendas que estan obligadas á quitar y poner todas las veces que esnecesario, cargando, descargando y acomodando el bagage, atando lascinchas á las sillas, y llevando las lanzas de sus maridos, que nopueden aliviarlas jamas, aun en el mayor aprieto, sin incurrir en grandeignominia. Las mugeres de distincion, ó las parientas de los caciquespueden tener esclavos que las ayuden, aun en lo mas penoso de sustrabajos; pero si carecen de ellos, deben aguantar como las demas.Corresponde al marido hacer las provisiones de caballos, avestruces,guanacos, liebres, jabalies, armadillos, antas, &a., ó lo que el paísproduce. Tambien provée á su muger de pieles para la tienda, y paravestirse; aunque algunas veces compran á los españoles paños, mantillas,ó géneros de Europa, igualmente que pendientes, cascabeles, cuentas devidrio azules, que son entre ellos de la mayor estimacion. Les he vistocambiar una poncha, ó mantilla de pieles de zorras pequeñas, tan finas yhermosas como las de armiño, de cinco á siete pesos cada una, por cuatrohilos, ú órdenes de cuentas, que no valian mas de cuatro peniques, ópoco mas de real y medio de España de vellon. Los Moluches tienengrandes rebaños de ovejas, por razon de su lana, y siembran una pequeñacantidad de trigo; pero los Puelches dependen absolutamente de la caza,y por esto mantienen muchos perros, que llaman thehua.

Aunque sus casamientos sean voluntarios, sin embargo una vez que estande acuerdo y tienen hijos, con dificultad se separan aun en la extremavejez. El marido protege á su muger contra cualesquiera injurias,tomando siempre su partido aunque ella no tenga razon, lo cual causafrecuentemente efusion de sangre. No obstante, no le quita esta adhesionel derecho de reprenderla en secreto. Rara vez le pone las manos, y sila[Pg 63] sorprende en un trato criminal echa toda la culpa al galan, á quiencorrige con toda severidad, si no satisface la injuria con un buenregalo.

Tienen tan poca decencia en estos asuntos, que muchas veces enviansupersticiosamente al mando de los hechiceros, sus mugeres á los bosquespara prostituirse con los primeros que encuentran: pero tambien hayalgunas que no quieren obedecer al marido, ni tampoco á los hechiceros.

Razon del idioma de los moradores de este país.

Son diferentes las lenguas de estos indios. Yo solamente aprendí la delos Moluches, por ser la mas cultivada y la mas universal; y sin embargode que una larga ausencia de los mencionados paises, hizo muydificultosa esta recoleccion, procuraré dar la mejor razon de ella queme sea posible, para satisfacer al curioso é inquisitivo.

Esta lengua es mucho mas copiosa, enérgica y elegante de lo que se debiaesperar de una gente no civilizada: los nombres tienen solo unadeclinacion, siendo todos de un género comun. Los tres casos dativo,acusativo y hablativo, tienen la misma terminacion con su adicion óposicion.

No hay en aquellos, sino dos números, singular y plural; perolos pronombres tienen tres, debiéndose expresar el dual, anteponiendola palabra (que significa dos) á la adicion. Tambien los adjetivospreceden á los substantivos, sin mudar sus terminaciones en caso, ni ennúmero, como cúme, bueno: cúme huenthu, un buen hombre ú hombre debien, cúne-huentuengni, buenos hombres ú hombres de bien. Y así lodemas.

DECLINACION DE LOS NOMBRES.

Singular

Plural

N. Huenthu ó huenthu

N. Huenthu

el hombre

}

los hombres

engu

del hombre,

G. Huenthu ó huenthu

G. Huenthu

}

de los hombres.

&

engu

Y así en adelante como se ha

D. Huenthumo

}

hecho en

A. Huenthunio

}

el singular.

V. Huenthu

}

A. Huenthumo ó huenthu-

}

engu

PRONOMBRES.

Ynche, yo, cime, tu, vie, él, tua ó tuachi, este: velli,aquel, inei, á quien.[Pg 64] quisu, él solo ó él mismo: inchequisu, yomismo: inchui, nosotros dos: inchin, nosotros pasando de dos.

Y en la misma forma cimitu, cimitu, vosotros dos: eimn, vosotros.En los pronombres posesivos se une el genitivo de ellos, ó el signo delgenitivo, como ni, mio ó mia, mi, tuyo ó tuya. Tambien ni solo, ósolamente, está en uno algunas veces como adjetivo ó pronombre, y otrascomo adverbio.

Los verbos solo tienen una conjugacion, y jamas son irregulares ódefectivos. Fórmase de alguna parte de la oracion, ya dándole laterminacion de un verbos, ó añadiéndole el verbo gen, como sepronuncia nigen, el cual corresponde al verbo latino sum, est, fui, &a.

EGEMPLOS.

1.º Pile, cerca, p'llen ó p'llenguen, estoy cerca: p'lley ó p'llenguey, estoy cerca.—2.º Cume, bueno, cumen, cumengen, cumelen, ser bueno.—3.º Ata, mal ó malo: atan, atangen, sermalo, atal'n ó atalcan, corromper ó hacer malo.

Los verbos tienen tres números, singular, dual y plural, y tantostiempos como en la lengua griega, los cuales se forman por lainterposicion de ciertas partículas, delante de la última letra delindicativo, y de la última sílaba del subjuntivo, como—

Tiempo presente

Elun dar

} Primer aoristo

Eluabun.

Imperfecto

Elubun

} Segundo aoristo

Eluye abun.

Perfecto

Eluye en

} Primer futuro

Eluan.

Pretérito perfecto

Eluye elun

} Segundo futuro

Eluyean.

Los subjuntivos terminan con la partícula li, suprimiéndose la letra n del indicativo, y variando todos los tiempos como los de arriba,v. g.

Tiempo presente

Eluli

} Primer aoristo

Eluabuli.

Imperfecto

Elubuli

} Segundo aoristo

Eluye abuli.

Perfecto

Eluye elin

} Primer futuro

El vale.

Pretérito perfecto

Eluye ebuli

} Segundo futuro

Eluye ali.

Adviértese que los Guilliches usan frecuentemente eluvin y eluvili en eluyeen del perfecto del indicativo, ó del eluye eli delsubjuntivo. Obsérvese que para el imperativo usan frecuentemente delfuturo del indicativo, y algunas veces en la tercera persona, como elupe, que él dé, ó déjale dar.[Pg 65]

Un indio moluche que estaba comiendo huevos de avestruz, y necesitabasal para ello, la pidió en mi presencia con estas palabras: chasimotailoavinquin, dejáme comerlos con sal; iloavin es el primer futuro, yno sé, si quin es mas que una partícula de adorno, como en la palabra chasimota, en que las dos últimas letras ta son superfluas, y solousadas por la euphonia ó razon del sonido: chasimo, sin adicionalguna, es el ablativo de chasi, sal. Los tiempos se conjugan portodos sus números, y con estas terminaciones en el presente deindicativo.

Singular

ni mi y.

Dual

yu imu igu.

Plural

in im n'ngn.

Egemplo

En el subjuntivo.

Singular

elun

Eluinil,

eluy