Cosmografía by Amédée Guillemin - HTML preview

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Este astro debe encontrarse además en las cercanías de uno de sus nodos.

Finalmente, su distancia á la Tierra debe ser menor que la longitud delcono de sombra pura proyectado por ella en el espacio.

Las mismas condiciones, excepto la última, son las de los eclipsesanulares de sol.

62. Visibilidad de los eclipses de Sol. —Los eclipses de Sol no sonvisibles más que en una porción muy limitada de la superficie de laTierra. Es perfectamente evidente, en primer lugar, que el fenómeno escompletamente invisible en todos los puntos de la Tierra para los cualesno ha salido aún el Sol mientras dura el eclipse entero. Pero esto estambién exacto para otros muchos puntos de la Tierra, y la razón secomprende sin dificultad.

En efecto, la Luna tiene un diámetro que es casi cuatro veces inferioral de la Tierra. Su cono de sombra es, en su mayor anchura, demasiadoestrecho para que nuestro globo entero quepa en él; y hacia lasextremidades, sus dimensiones son bastante pequeñas para no producir enla superficie de nuestro globo más que un círculo negro de unas 22leguas de ancho.

Según esto, un eclipse de Sol no es total, en un mismoinstante físico, sino para un círculo de dicha dimensión. Sólo que losmovimientos combinados de la rotación terrestre y lunar hacen que enrealidad el cono de sombra se pasee por gran parte de la superficie dela Tierra, describiendo esta superficie una curva oscura. Las mismasobservaciones se aplican á la penumbra.

63. Eclipse de Luna; condiciones de posibilidad. —Los eclipses de Lunapueden ser también parciales ó totales; pero nunca anulares, porque elcono de sombra de la Tierra tiene siempre, aún en las mayores distanciasá que puede hallarse el satélite, dimensiones mucho más considerablesque el disco lunar mismo.

Los eclipses de Luna no pueden efectuarse más que en la época de laoposición ó en plenilunio, con tal sin embargo que dicho astro seencuentre en uno de sus nodos ó á escasa distancia de ellos. Endefinitiva, para que el fenómeno ocurra, es indispensable que el globolunar atraviese los conos de sombra y de penumbra que la tierra proyectaen el espacio, conos cuyo eje común coincide necesariamente con el planode la eclíptica.

Si la penetración en la sombra pura es completa, el eclipse de Luna estotal; si el astro sólo penetra en parte en dicho cono, el eclipse esparcial.

Finalmente, el eclipse total se llama central cuando la Luna atraviesael cono de sombra en su mayor diámetro, lo cual exige evidentemente queel instante de la oposición coincida con el paso de la Luna por su nodo.

64. Aspecto de la Luna durante un eclipse. —Al principio de un eclipsetotal de Luna se observa primeramente una disminución marcada de la luzdel disco; la Luna entra en este momento en la penumbra. Luego, y depronto, se forma sobre el contorno un pequeño recorte oscuro que invadepoco á poco la parte luminosa del disco; pero este recorte dista muchode ser tan marcado como el de los eclipses solares. Su forma escircular; pero de una curvatura menos pronunciada, circunstancia fácilde prever y que el cálculo confirma, puesto que el diámetro de la

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sombrade la Tierra es casi tres veces tan grande como el diámetro lunar.

65. Forma y dimensión de la órbita lunar. —La órbita de la Luna no escircular; su forma es la de una elipse en uno de cuyos focos se hallarala Tierra.

De ahí resulta que la distancia de nuestro satélite á nuestro globo esya mayor, ya menor. Su distancia media, calculada tomando como unidad elradio del ecuador de la Tierra, es algo más de 60. Expresándola enkilómetros, se encuentran 384,000, ó sean 96,000 leguas. En su mayordistancia ó apogeo, la luna se halla á 101,000 leguas; en el perigeo,sólo dista de nosotros 91,000 leguas. Estos números se aplican á loscentros de ambos astros.

Fig. 24. Dimensiones comparadas de la Tierra y de la Luna.

66. Dimensiones de la Luna. —Conociendo la distancia de la Luna á laTierra se han podido deducir las dimensiones de su diámetro, susuperficie y su volumen.

El diámetro es algo mayor que la cuarta parte del diámetro de nuestroglobo: equivale, en efecto, á sus 27 centésimos, lo que hace enkilómetros 6,950, ó sean unas 1,738 leguas. La Luna mide 11,000kilómetros de contorno.

Su superficie es la 13ª parte de la terrestre; su volumen, la 49ª

partepróximamente del de nuestro globo.

67. Rotación de la Luna. —Examinando las manchas que cubren el discolunar, no se tarda en reconocer, si se continúa este examen durantealgún tiempo, que la Luna presenta siempre las mismas á la Tierra, esdecir, que vuelve constantemente hacia nosotros el mismo hemisferio.Este hecho constituye una prueba de que la Luna tiene movimiento derotación que dura lo mismo que la revolución sideral. Nada más que porel hecho de presentar siempre la Luna la misma cara á la Tierra, que esel centro de su movimiento, resulta claro que, dado un punto del espacioceleste más ó menos distante de la órbita lunar, nuestro satélite debepor el contrario presentar, en el mismo intervalo, todas sus caras á unobservador colocado en dicho punto.

68. Montañas de la Luna. Constitución física. —Cuando se estudia laLuna por medio de un telescopio de bastante alcance, se ven en lasuperficie de su disco multitud de asperezas cuya presencia se acusa másaún por las sombras que proyectan en la dirección opuesta á la del Sol.La mayor parte de esas asperezas que no son más que las montañas de laLuna, tienen forma circular que las hace parecerse á grandes circos, ó álos cráteres de los volcanes terrestres. Las hay de todas dimensiones.La altura de muchas de estas montañas ha sido medida; casi todas son muyelevadas, y son varias las que suben tanto como las principales cimas dela Tierra.

Rigurosamente hablando, en la Luna no hay cordilleras de montañas ó, porlo menos, las alturas que se denominan así, son sólo los bordes óbarreras, en parte ruinosas, de grandes cavidades circulares, á lascuales ha hecho dar el nombre de mares el color agrisado de su fondo.Pero se ha reconocido que en la Luna no hay agua, y por tanto tampocoocéanos, así como no existe en ella atmósfera alguna.

Por efecto de su revolución alrededor de la Tierra y de su rotaciónsobre su eje, la Luna presenta sucesivamente al Sol todos los puntos desu superficie, durante la lunación, que se efectúa, según ya se havisto, en 29 días y medio. De ahí resulta que el día y la noche lunarestienen en junto 709 horas. En el ecuador del mencionado astro, laduración de los días es igual á la de las noches, siendo por tanto una yotra de 354 horas y media. En las polos, el Sol permanece sobre elhorizonte 179

días, esto es, casi la mitad de uno de nuestros años. Esedía viene seguido por una noche de análoga extensión.

EL SOL

69. Foco de las órbitas de los planetas. —El Sol es el foco común de lasórbitas de los planetas, esto es, de los astros que efectúan á sualrededor un movimiento periódico de revolución, como lo hace la Tierra.Está inmóvil respecto de ellos, á los cuales envía su luz y su calor.

Todo el mundo sabe que esta luz es tan viva que no se puede mirar al Solde frente, á menos que alguna nube ó la niebla no se interpongan entresu disco y la vista del observador; en este último caso, es fácil verque dicho disco tiene forma perfectamente circular y que el Sol esesférico, lo mismo que la Tierra y la Luna.

Sus dimensiones aparentes son con corta diferencia las mismas que las dela Luna; pero como su distancia á la Tierra es mucho mayor que la á quese encuentra nuestro satélite, sus dimensiones verdaderas son tambiéninfinitamente mayores. Entremos en algunos detalles sobre este punto.

70. Distancia del Sol á la Tierra. —La distancia del Sol á la Tierraha sido calculada por procedimientos que no podemos describir aquí. Seha hallado que en su término medio equivale á 23,200 radios del ecuadorterrestre, esto es, en números redondos, á 148 millones de kilómetros, óá 37 millones de leguas. Es unas 384 veces la distancia de la Luna.

Estos últimos números dan la distancia media: las extremas se deducen deellos fácilmente, cuando se recuerda que la diferencia en más ó en menoses de la 60ª parte próximamente de la distancia media. Entonces seencuentra que el Sol, en la época de su máximum, se halla alejado de laTierra 23,600 radios terrestres, ó 37,600,000 leguas, y en su distanciamínima 22,000

radios ó 36,350,000 leguas.

Como la distancia media sirve de unidad á todas las restantes, sea ennuestro mundo solar, sea en el sideral, haremos algunas comparacionespara que se comprenda mejor que por una simple enumeración de cifras,cuan considerable es. Por lo demás, no hay dificultad para efectuar loscálculos cuyos resultados damos aquí: un tren expreso de camino dehierro que anduviese sin pararse 50 kilómetros por hora, no llegaría alSol sino al cabo de 336 años y 7 meses. Si el sonido pudiera propagarseá través de los espacios celestes, desde el Sol á la Tierra, uno cuyaintensidad fuera bastante grande para agitar el aire en espacio tangrande, no sería percibido por nosotros hasta los 13

años y ¾próximamente después de su emisión. Por último, la misma luz, cuyomovimiento de propagación es el más rápido de todos los movimientosconocidos, tarda 8 minutos y 16 segundos para recorrer la mismadistancia, no obstante su velocidad de 300,000 kilómetros por segundo.

71. Dimensiones del Sol. —Vengamos ahora á las dimensiones del Sol. Elradio de esta inmensa esfera equivale á más de 108 veces el radioecuatorial de la Tierra. Calculándolo en kilómetros, mide 692,000 ó sean173,000 leguas, lo que da 4,350,000 kilómetros próximamente para lacircunferencia de uno de sus círculos máximos.

Si de las dimensiones lineales pasamos á las superficiales, seencuentran 6,000,000 de millones de kilómetros cuadrados, esto es,11,800 veces la superficie terrestre.

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Fig. 25. Dimensiones comparadas del globo del Sol y de la órbita de la Luna.

Finalmente, el volumen del Sol no es inferior á 1,280,000

veces el denuestro globo, lo que da, en cubos de un kilómetro de lado, la cifraenorme de 1,381,000,000,000,000,000.

Según se ha visto antes, la Luna se encuentra á una distancia media dela Tierra igual á 60 radios terrestres próximamente. Si se imaginara,pues, que el centro de la esfera solar viniese á coincidir con el centrode la Tierra, no sólo se encontraría comprendida toda la órbita de laLuna dentro del cuerpo del Sol, sino que sobraría 48 veces más el radiode la Tierra entre la circunferencia de aquella órbita y la del inmensoastro. La figura 25 da idea exacta de dichas proporciones y delprodigioso tamaño del astro que distribuye en nuestro sistema la luz yel calor.

Para representar al Sol, la Tierra y la Luna en sus verdaderasproporciones de tamaño y de distancia, habría que disponer las imágenesde esta manera. La Luna debería hallarse representada por un grano demunición de 1 milímetro de diámetro. Á la distancia de 11 centímetros deéste, se colocaría otro de 4 milímetros de diámetro, que sería laTierra. Y

siguiendo la misma escala, el Sol quedaría representado por unglobo de 40 centímetros de diámetro, colocado á 42 metros de los dosgranos, para que la distancia fuera proporcional á las dimensioneselegidas.

72. Manchas del Sol. —Visto á través de una neblina suficientementetransparente, el disco parece de deslumbradora blancura. Pero si se leobserva con un anteojo provisto de un vidrio ahumado, se notan en lasuperficie del cuerpo solar pequeñas manchas, rodeadas de una envolturaagrisada. Estas manchas son en ocasiones redondas, pero á menudopresentan también las formas más variadas é irregulares.

Se ha observado que se mueven siempre en el mismo sentido, y de esosmovimientos se ha deducido que el Sol gira uniformemente alrededor deuno de sus diámetros y que la mencionada rotación dura 25 díaspróximamente.

El Sol tiene luz propia, y su masa se encuentra en estado de continuaincandescencia; su globo está envuelto por una capa de hidrógeno enignición.

Por el contrario, los planetas carecen de luz propia y se limitan árecibir y reflejar la del Sol. Esto lo sabemos ya en lo tocante á laTierra y á la Luna, y lo que no tardaremos en ver también respecto delos demás cuerpos que efectúan revoluciones alrededor del gran astro.

Si el Sol se encontrara á distancias tan grandes como las estrellas quemás cerca se hallan de nosotros, sólo se presentaría á nuestra vistacomo un sencillo punto luminoso; de lo cual se deduce que el astrocentral de nuestro sistema no es sino una estrella, ó que cada estrellaes un Sol análogo al nuestro.

LOS PLANETAS

73. Los Planetas.—Ya hemos dicho que la Tierra no es el único cuerpoque circula alrededor del sol. Otros siete planetas, cuatro de loscuales tienen dimensiones más considerables que nuestro globo, y tresque las alcanzan casi iguales ó un poco más pequeñas, efectúan susrevoluciones periódicas alrededor del gran astro, en tiempos que varíande 87 días á 165 de nuestros años.

Los ocho planetas son, par orden de sus distancias al Sol: Mercurio

Júpiter

Venus

Saturno

La Tierra

Urano

Marte

Neptuno

Además, entre Marte y Júpiter circulan multitud de planetas muypequeños, separando así á los planetas inferiores de los grandesplanetas. Llámaseles pequeños planetas ó planetas telescópicos,porque no se les puede ver más que con anteojos poderosísimos. Seconocen en la actualidad 271, y cada año se descubren otros nuevos.

Entre los planetas medios hay dos que están acompañados de satélites,los cuales circulan alrededor de ellos del mismo modo que los planetaslo efectúan en torno del Sol. Son la Tierra con la Luna y Marte con 2satélites. También los grandes planetas tienen satélites. Júpiter poseecuatro; Saturno, ocho; Urano, cuatro; y Neptuno, uno solo.

Contando todos estos cuerpos, y entre ellos el Sol, se encuentra que elsistema planetario está compuesto de 300

astros, de ellos 279 planetas y20 satélites.

74. Distancia de los Planetas al Sol. —He aquí las distancias medias delos 8 planetas principales al Sol, representadas primero tomando porunidad la de la Tierra, y luego en millones de kilómetros:

Mercurio

0.387 ó

57 millones de kil.

Venus

0.723

107

La Tierra

1.000

148

Marte

1.524

225

Júpiter

5.203

770

Saturno

9.538 1.400

Urano

19.183 2.832

Neptuno

30.035 4.428

78. Duración de las revoluciones de los Planetas. —Las duraciones de lasrevoluciones en días y años de la Tierra son las siguientes:

Mercurio

88 días.

Venus

225 —

La Tierra

365, 25

———

Marte

1 año 322 días.

Júpiter

12 " 315 "

Saturno

29 " 167 "

Urano

84 "

7 "

Neptuno

164 " 280 "

76. Planetas inferiores; superiores. —Dos de los ocho planetasprincipales están como se ve, más cercanos que la Tierra al Sol; por elcontrario, cuatro se encuentran más distantes. Los primeros se llaman planetas interiores ó inferiores; los otros, entre los cuales sedeben incluir los telescópicos, se denominan planetas exteriores ó superiores.

Como Mercurio y Venus describen órbitas que se encuentran envueltas porlas de la Tierra, parecen oscilar hacia una y otra parte del Sol; yapasan delante del astro, y á veces sobre su propio disco, donde se lasve destacarse á manera de pequeñas manchas negras y redondas; ya pasanpor detrás del Sol. Estos planetas, vistos con el telescopio, presentanfases como la Luna, y por las mismas razones que ella. Cada uno dedichos cuerpos está animado de un movimiento de rotación que dura casilo mismo que el de nuestro globo. En efecto, mientras la Tierra girasobre su eje en... 23 h. 56 m.

Mercurio lo hace en... 24 h. 50 m. y.

Venus, en... 23 h. 21 m.

77. Mercurio y Venus. —Mercurio es más pequeño que la Tierra. Sudiámetro equivale á algo menos de los 4 décimos del terrestre, lo que dacomo volumen algo más de la mitad. En cuanto á Venus, sus dimensionesson casi las mismas que las de nuestro globo. La luz de estos dosplanetas es tan viva, que no se puede distinguir nada en su superficie,cuando se les examina con el telescopio. Sin embargo, algunas manchasdistinguidas en Venus, y algunas desigualdades sobre el contorno deMercurio, han hecho suponer que en sus superficies existen altasmontañas.

Las órbitas de los planetas superiores envuelven por completo la de laTierra, de modo que nunca los vemos pasar por delante del Sol; pero encambio, van periódicamente á colocarse en el sitio opuesto al Sol, y nospresentan un hemisferio completamente iluminado. Como esta posicióncoincide, además con sus más pequeñas distancias á la Tierra, losplanetas mencionados pueden ser objeto de fructuoso estudio.

78. Marte. —Entremos en más detalles sobre cada uno de los planetassuperiores.

La órbita que Marte describe alrededor del Sol es, como todas lasórbitas planetarias, una elipse; pero, después de la de Mercurio,ninguna es tan prolongada, quiero decir, tan distinta del círculo comoésta. Así es que las distancias de Marte al Sol varían entre 204 y 246millones de kilómetros, según que el planeta se encuentre en superihelio ó en su afelio. Sus distancias á la Tierra son igualmente muydiversas, siendo la más pequeña posible cuando Marte se halla enoposición, á 56 millones de kilómetros próximamente.

El globo de Marte es ligeramente aplanado, y presenta manchas de colorgris verdoso, que han permitido hacer constar la existencia de unmovimiento de rotación que dura 24 horas 37

minutos. En sus polos senotan manchas más blancas que el resto del disco; se ha observado quelas dimensiones de estas manchas varían y alcanzan precisamente sumáximum durante la estación de invierno de cada hemisferio. Es probable,por tanto, que esas manchas son producidas por las nieves y hielos decada polo, más abundantes y extensas en la época de los fríos. En cuantoá las manchas oscuras, son probablemente los mares de Marte, y laspartes brillantes y rojizas, sus continentes y sus islas.

Las estaciones en Marte deben presentar grandes analogías con las de laTierra, por ser poco más ó menos análoga la inclinación del eje derotación sobre la órbita. Pero su duración es mucho mayor, y el año deMarte se compone de 668 días. Este planeta tiene dos satélites, queefectúan sus revoluciones en tiempos muy cortos: 7 horas y 39 minutospara el más cercano al astro central y 30 horas 18 minutos para elsegundo.

El globo de Marte no mide más que los 15 centésimos del terrestre, y espor tanto unas 7 veces más pequeño. Su diámetro mide 6,800 kilómetros,1,700 leguas.

79. Júpiter. —Éste es el mayor de todos los planetas. Su volumenequivale a 1,820 veces el de la Tierra, y el diámetro de su ecuadorsupera 11 veces el diámetro ecuatorial terrestre: mide, en efecto,140,000 kilómetros.

Mirándolo á simple vista, Júpiter presenta el aspecto de una estrella deprimera magnitud; pero en los telescopios es un hermoso globo, surcadopor bandas agrisadas, y visiblemente aplanado en las extremidades de unmismo diámetro, que es su eje de rotación. En efecto, algunas manchaspermanentes han permitido demostrar aquel movimiento, y medir suduración, que es de 9 horas y 56 minutos. De modo que el día es enJúpiter 2

veces y ½ más corto que sobre la Tierra, y como su año espor el

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contrario casi once veces mayor, resulta que se compone de unnúmero mucho mayor de días del planeta, esto es, de 10,477.

El eje de rotación forma casi un ángulo recto con el plano de la órbita.Las desigualdades de los días y de las noches, así como las de lasestaciones, son por tanto poco pronunciadas en Júpiter.

Fig. 26. Júpiter acompañado de sus satélites.

Este astro va acompañado por cuatro satélites que circulan á sualrededor en tiempos desiguales. He aquí sus nombres, sus distancias alplaneta, y la duración de sus revoluciones: Io

104.000 kil. 1 día 18 h.

Europa

105.000

3 – 13

Ganimedes

203.000

7 – 3

Callisto

474.000

16 – 10

Todos ellos son mayores que nuestra luna, exceptuando el segundo.

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Fig. 27. Saturno con su anillo y sus satélites.

80. Saturno. —Júpiter es sin duda el más voluminoso de los planetas;pero Saturno es el más extraordinario. No sólo se mueve en el cielollevando un cortejo de ocho satélites, sino que posee además un apéndicesingular, que lo distingue de todos los cuerpos celestes conocidos: esteapéndice consiste en un anillo, ó mejor dicho, en un sistema de anillosque rodean su globo, del cual son completamente independientes.

En su movimiento de revolución alrededor del Sol, cuyo períodocomprende, según ya se ha visto, cerca de 30 años terrestres, Saturno sepresenta bajo aspectos muy diversos, por efecto de la oblicuidadaparente de su anillo. Ya se le ve como un globo que sobresale por cadalado sobre el apéndice anular, y entonces el anillo tiene la forma deuna elipse más ó menos abierta ó aplanada; ya se encuentra el planetaenteramente envuelto; ya, finalmente, se le diría privado de su anillo,que sólo se distingue como una línea recta luminosa, ó á manera de unaoscura, que viene á ser la sombra proyectada por dicho anillo sobre eldisco de Saturno.

81. Dimensiones de Saturno; su rotación. —Este astro es 718

veces tanvoluminoso como la Tierra; hállase fuertemente aplanado en lasextremidades de su diámetro ó eje de rotación; el diámetro ecuatorialequivale á más de 9 veces el de la Tierra, y mide unos 118,000kilómetros.

La rotación de Saturno dura 10 horas y cuarto. Los anillos, cuyo planocoincide casi completamente con el plano del ecuador del planeta, tienentambién un movimiento de rotación que dura lo mismo que el del planeta.

82. Urano y Neptuno. —Los dos planetas más lejanos del Sol, Urano yNeptuno, no son visibles á simple vista. Así fué que los antiguos no losconocieron, y que no se les ha descubierto hasta 1781 y 1846. Ambos sonmayores que la tierra: Urano equivale á 69 globos terrestres y Neptuno á55.

El primero de estos planetas tiene cuatro satélites, que efectúan susrevoluciones en 2 días 12 horas, 4 días 3 horas, 8

días 17 horas y 13días 11 horas.

Neptuno no posee más que un solo satélite, cuya revolución dura 5 días y21 horas.

83. Los pequeños planetas. —Entre Marte y Júpiter se muevennumerosísimos planetas muy pequeños, casi todos invisibles á simplevista, los cuales circulan alrededor del Sol en períodos que parecencomprendidos entre 1,000 y 2,500 días próximamente, á distancias delfoco común comprendidas entre 2 y 4 veces próximamente la distanciamedia de la Tierra al Sol.

Los cuatro más notables en esta multitud deastros telescópicos son Palas, Juno, Vesta y Ceres, precisamente losprimeros descubiertos.

Hoy se conocen 271 de estos cuerpos celestes.

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LOS COMETAS

84. Los cometas. Núcleos y cabellera, colas. —Además del Sol, losplanetas y sus satélites, el sistema solar comprende un número bastanteconsiderable de astros que se mueven alrededor del foco común; pero quese distinguen de los planetas, sea por la naturaleza de sus órbitas, seaen caracteres físicos particulares.

Fig. 28. Cometa de 1811.

Estos astros son los cometas.

Si nos referimos á la etimología de la palabra, cometa significa astro cabelludo. En efecto, la mayor parte de las veces un cometa aparececomo una estrella cuyo núcleo luminoso se encuentra rodeado por unanebulosidad más ó menos brillante, á la cual daban los astrónomosantiguos el nombre de cabellera.

Independientemente de esta aureola vaporosa, el núcleo del astro sepresenta acompañado la mayor parte de las veces por una prolongacióncuya longitud varía de un cometa á otro y aun tratándose del mismocometa: esta prolongación luminosa, este apéndice nebuloso es lo que sedenomina cola del cometa. La forma de la cabellera, sus dimensionesaparentes y reales, el aspecto y dimensiones de la cola, son sumamentevariables. Se han visto cometas de dos y más colas.

85. Forma de las órbitas cometarias. —Los cometas efectúan, lo mismo quelos planetas, movimientos de rotación alrededor del Sol; pero susórbitas son curvas mucho más prolongadas. Y hasta diremos que la mayorparte de estas órbitas parecen ser curvas de ramas infinitas que sedenominan parábolas. Los cometas que tienen tales órbitas, después dehaberse acercado al Sol y á la Tierra lo bastante para ser visibles, sealejan de ellos para no volver á presentarse.

86. Número de los cometas. —El número de cometas es considerable. Desdela antigüedad hasta nuestros días se han observado más de 800; perodesde que se les busca con el telescopio, su número va creciendo conenorme rapidez. Es probable que hay que contarlos por millones, lo cualparece justificar la expresión de Képler, quien los consideraba tannumerosos como lo son los peces en el mar.

Pero sólo muy pocos astros de esa clase, aun entre aquellos cuyosperíodos de revolución se han calculado, se han presentado por dos ó másveces ante la vista humana. Hoy se conocen catorce de ellos, desde elcometa de Halley, que se presenta cada 76 años, hasta el de Encke, quetiene un período de 3 años y 4 meses.

87. Estrellas errantes, bólidos, aerolitos. —Se da el nombre deestrellas errantes á unos meteoros que se presentan, en un cielosereno, bajo el aspecto de puntos luminosos que corren por entre lasestrellas. Diríase á primera vista que son estrellas desprendidas de labóveda celeste, que caen y se apagan. Su brillo aparente es tan diversocomo el de las estrellas propiamente dichas; pero en ocasiones se venalgunas que alcanzan la primera magnitud y superan en resplandor á Venusy Júpiter, presentando un disco parecido y dimensiones apreciables.Entonces se les da más bien el nombre de bólidos.

Algunos de estos meteoros, después de recorrer en el cielo unatrayectoria de cierta extensión, estallan y se dividen en fragmentos quese precipitan sobre la superficie de la Tierra, donde se han podidorecoger restos suyos, bajo la forma de masas minerales más ó menosvoluminosas; estos son los aerolitos ó meteoritos.

Las líneas descritas por las estrellas errantes tienen casi siempre elaspecto de líneas rectas. La impresión luminosa dejada en el cielo porsu rápido movimiento permite fácilmente la comprobación de dichacircunstancia. Pero este hecho general presenta excepciones y se hanvisto estrellas de esta clase que antes de desaparecer describen curvassinuosas.

También varía de manera análoga el color de las estrellas errantes y delos bólidos. Dado cierto número de estrellas errantes observadas, dosterceras partes próximamente eran blancas, mientras que el amarillo, elamarillo rojizo y el verde caracterizaban á la otra tercera parte.

Ha sido posible determinar las alturas de un número bastante grande deestrellas errantes en el momento de su aparición, y se han encontradonúmeros muy diversos, desde 8 hasta 60, 100 y aún 200 kilómetros. Suvelocidad es igualmente muy diversa, pero, en general, es considerable,igualando y aun superando á la que posee la Tierra en su movimiento detranslación.

88. Estrellas errantes esporádicas, enjambres periódicos.

Desde elprincipio de la ciencia, los astrónomos habían distinguido entre lasapariciones aisladas de las estrellas errantes, que llamaban esporádicas, y aquellas en que los meteoros se presentan en grannúmero y en épocas casi fijas, á las cuales reservaban

naturalmente

elcalificativo

de

apariciones

periódicas.

Desde luego se notaron dos épocas notables: la del 10 de agosto y de lasnoches próximas á esta fecha y la del 13 al 14 de noviembre; peroposteriormente se han reconocido otros varios períodos.

89. Aerolitos. —Los aerolitos, ó piedras llovidas del cielo, tienenestrecha relación con la aparición de las estrellas errantes y losbólidos. Gran número de hechos confirman esta manera de ver. Citemosalgunos de ellos. El 26 de abril de 1803 en el Aigle, pueblo deldepartamento francés del Orne, unos cuantos minutos después de laaparición de un gran bólido que se movía del sudeste al noroeste, y quefué visto desde Alençón, Caen y Falaise, se oyó una horrible explosión,seguida por detonaciones semejantes al ruido del cañón y al fuego demosquetería; ese estruendo partía de una nube negra aislada en medio deun cielo muy puro. Gran número de piedras meteóricas todavía humeantesfueron halladas en la superficie del suelo, en una extensión de terrenoque medía en el sentido de su mayor dimensión, unos 11 kilómetros. Lamayor de dichas piedras pesaba algo menos de 10 kilogramos.

90. Luz zodiacal. —Se llama luz zodiacal á una especie de conoluminoso que se observa después de ponerse el Sol, á fines delcrepúsculo, ó por la mañana antes de la salida del astro.

Esteresplandor es visible principalmente por la tarde hacia la época delequinoccio de primavera y por la mañana en el equinoccio de otoño.

El brillo de esta luz es comparable al de la Via láctea, ó bien á lacola de algunos cometas, que dejan ver á través, por ser muy grande sutransparencia, hasta las estrellas más diminutas.

LAS ESTRELLAS

91. Estrellas fijas. Orden de magnitud. —Las estrellas que brillan enel cielo de nuestras noches cuando está puro son tan numerosas que no sepodría distinguirlas unas de otras fácilmente, si no conservaran lasmismas posiciones relativas en el curso de los años. Este carácter es loque les ha valido el calificativo de estrellas fijas, por más quetambién se muevan y cambien de posición á la larga. Por el contrario,los planetas, que á simple vista se parecen á las demás estrellas, sedistinguen de éstas en que sus movimientos sobre la bóveda estrelladason generalmente muy perceptibles, y pueden observarse sin dificultad.

Las estrellas se clasifican también por orden de magnitud; las másbrillantes de todas, que son veinte en el cielo entero, forman lacategoría de las estrellas de primera magnitud. Citemos entre ellas, pororden de su brillo relativo:

Sirio

Alfa de la Cruz del Sur

Arturo

Antarés

La Cabra

Espiga de la Virgen

Vega

Pólux

Aldebarán Régulo

Después vienen las estrellas de 2a, de 3a magnitud, etc., tantomás numerosas cuanto más débil es su fulgor. Á simple vista no sedistinguen más que los seis primeros órdenes de magnitudes; las personasde muy buena vista suelen percibir hasta las estrellas de 7amagnitud.

En conjunto hay de 5 á 8,000 estrellas visibles á simple vista; pero conlos telescopios se las cuenta por decenas de millones.

92. Constelaciones. —Las estrellas más brillantes dibujan en la bóvedaceleste figuras que permiten reconocerlas cuando se está familiarizadocon su forma aparente. De esa manera se las distribuye en gruposllamados constelaciones.

Describamos rápidamente los más notables de estos grupos.

En un horizonte dado, por ejemplo, en la latitud de Buenos Aires, laesfera estrellada puede dividirse, según ya se ha dicho al hablar delmovimiento diurno, en tres zonas: una, la zona circumpolar australformada por estrellas que no se ponen ni salen, y que permanecenvisibles en este Horizonte todas las noches del año; la segundacomprende las estrellas que describen sus arcos diurnos en parte porencima y en parte por debajo del horizonte, y está dividida en dosmitades por el ecuador celeste.

El movimiento de translación de laTierra hace que las diversas regiones de esta zona no sean visiblesdurante la noche más que sucesivamente y según la época del año. Latercera zona, inmediata al polo boreal, comprende las estrellas quedescriben sus círculos enteros por debajo del horizonte, y que son porconsiguiente invisibles todo el año en la latitud de Buenos Aires.

Bajo el ecuador, las tres zonas se reducen á una sola, que comprendetodas las estrellas del cielo, desde un polo á otro. Lo mismo en el polosur que en el norte, la zona ecuatorial desaparece y las zonascircumpolares, una visible y otra invisible, comprenden cada una todauna mitad de la esfera celeste.

93. Zona circumpolar austral. —Veamos cuales son las constelaciones másnotables de esta esfera. Empecemos por la zona circumpolar austral,siempre visible sobre el horizonte que acabamos de tomar como ejemplo,es decir, bajo la latitud sur de 34° 36′, que es la de Buenos Aires.

Supongamos que en la noche del 20 de diciembre, ó sea en la delsolsticio de verano en el hemisferio austral, examinemos á media nochela parte de cielo vuelta hacia el sur. Á esta hora veremos la Via Lácteaelevarse desde el horizonte hasta el cenit, inclinándose ligeramentehacia oriente. Á lo largo de su camino aparecen en este momento, unaspor encima de otra, tres brillantes constelaciones, que son,nombrándolas de abajo arriba, el Centauro, la Cruz del Sur y el Navío ó Argo. La Cruz del Sur es notable por cuatro estrellasdispuestas en forma de cruz ó de rombo á las cuales debe su nombre; unaes de primera y dos de segunda magnitud. Por debajo de la estrella máshermosa de la cruz se ven las estrellas? y? del Centauro notable laprimera por ser doble, esto es, por constituir un sistema de dos solesque giran uno alrededor de otro, y también por ser, entre todas lasestrellas conocidas, la más inmediata á nuestro sistema. El Centauro seextiende al oriente y al norte de la Cruz del Sur, envolviéndola casienteramente. Encima de esta última constelación es donde brillan, enesta época del año, las más hermosas estrellas que componen al Navío yentre las cuales es Canopo la más brillante. Esta estrella de primeramagnitud, la más brillante de todo el cielo después de Sirio seencuentra á unos 15″ del cenit, algo más allá de los límites de la zonacircumpolar austral; de modo que cada día, al describir su círculodiurno, desaparecerá durante cierto tiempo debajo del horizonte.

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Fig. 29. Zona circumpolar austral.

Citemos de paso las constelaciones del Triángulo y del Altar, dondese ven algunas estrellas de segunda y tercera magnitud; luego el PezVolador, la Dorada y el Retículo situadas por encima del Navío. Enesta región del cielo austral se ven dos notables nebulosas, conocidaspor el nombre de Nubes de Magallanes ( nubecula major y nubeculaminor) Entre estos dos singulares grupos estelares y la Cruz del Suresta el polo celeste austral. En esta región no se ve ninguna estrellanotable, que permita distinguir a simple vista, como en el hemisferionorte, el punto a cuyo alrededor parecen efectuar su movimiento derevolución diurna todas las estrellas visibles. Al oeste de las nubes deMagallanes, la constelación del Eridan notable por su estrella deprimera magnitud Achernar, que hace vis a vis por la

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otra parte delpolo a las dos brillantes estrellas del Centauro. La mayor parte de lasestrellas del Eridan pertenecen por lo demás a la zona ecuatorial.

Fig. 29 Zona circumpolar boreal.

94. Zona circumpolar boreal. La zona circumpolar boreal comprende lasestrellas invisibles en el horizonte de Buenos Aires. En el centro deella se encuentra una estrella de 2ª

magnitud denominada la Polar porefecto de su proximidad al polo celeste boreal. Esta es la más brillantede la constelación de la Osa menor.

En las cercanías de esta constelación se halla la Osa mayor cuyas 7principales estrellas están dispuestas del mismo modo aunque en sentidoinverso, que las 7 estrellas de la Osa menor.

Casiopea, el Dragón, el Cochero, donde brilla la Cabra, estrellade 1ª magnitud, el Cisne, son constelaciones de la misma zona.

95. Zona ecuatorial. —En la zona que rodea al ecuador celeste es dondebrillan las más hermosas constelaciones del cielo. En el hemisferionorte, Leo ó el León, con la hermosa estrella Régulo, Virgo ó la Virgen con la Espiga, el Boyero con Arturo, Tauro con Aldebarán. Orion está sobre el ecuador, parte al norte y parte alsur de éste. El Gran Can, en que brilla Sirio, es una de las máshermosas constelaciones del hemisferio austral.

El cielo se halla atravesado en toda su extensión por una zona vaporosa,blanquecina, que se divide en varias ramas, y que se denomina la ViaLáctea. Mirándola con el telescopio, esta zona se descompone enmiriadas de estrellas; su inmenso número y lo débil de su brillo es lacausa de aquella apariencia lechosa á que debe su nombre la Via Láctea.

96. Distancias de las estrellas á la Tierra y al Sol. —Si la distanciaque separa la Tierra de las estrellas propiamente dichas no fueseinfinitamente superior á la que existe entre nuestro planeta y el Sol,se notaría así de la manera siguiente. Puesto que la Tierra describealrededor del Sol una curva cuyo radio medio es de 148 millones dekilómetros, en un intervalo de seis meses, nuestro globo anda el doblede este radio. Por consiguiente hay 296 millones de kilómetros entre unacualquiera de sus posiciones y la posición diametralmente opuesta en laórbita, y por consiguiente nuestro planeta se acerca ó se aleja de lasestrellas tan enorme cantidad. Por un efecto de perspectiva fácil decomprender, las estrellas á que se acerca de esta manera, deberíanparecer separarse unas de otras, acercándose por el contrario entre sílas estrellas de que se aleja. Pues bien, este efecto es nulo para lagran mayoría de las estrellas, y sólo se le ha podido medir tratándosede algunas, respecto de las cuales es, sin embargo, sumamente pequeño.

De ahí se ha deducido que las estrellas en general están tan distantesde la Tierra, que una longitud de 300 millones de leguas próximamente escomo nula en comparación de sus distancias.

La más cercana á nosotros es, entre las conocidas, la estrella másbrillante de la constelación del Centauro, designada por la letra griegaα—alfa—en los catálogos de estrellas ó en los mapas celestes.Su distancia á la Tierra ó al Sol es 220 mil veces tan grande como elradio de la órbita de la Tierra. En números redondos, se eleva á 8,350mil millones de leguas de 4

kilómetros. Sirio está seis veces más lejos,y se encuentra á 50,500 mil millones de leguas de nuestro mundo solar.Para formarse idea de tan prodigiosas distancias, se calcula el tiempoque tarda en atravesarlas la luz. Sábese que en el corto intervalo de unsegundo, la luz recorre una distancia de 75,000

leguas próximamente:este es el más rápido de todos los movimientos conocidos. Ahora bien,para llegarnos, desde la estrella más cercana, tarda la luz algo más detres años y medio; de Sirio más de 21 y medio; de la Cabra, ¡72 años porlo menos!

La inmensa mayoría de las estrellas se encuentran mucho más distantesaún. Herschel, gran astrónomo inglés, veía en su telescopio estrellas áque atribuyó distancia 2,300 veces mayor que la de las de primeramagnitud. Por ahí se puede juzgar de la extensión del universo, auncuando sólo se considere la parte de él accesible á la visióntelescópica.

97. Las estrellas son soles. —Las estrellas brillan con luz propia y nopor efecto de la luz refleja del Sol, según lo efectúan los planetas ysus satélites. Esta verdad es consecuencia de su inmenso alejamiento.Cuando se las mira con el telescopio, las más brillantes de entre ellas,las que pueden considerarse mayores, sólo aparecen como puntosluminosos, tan pequeños que no hay posibilidad de medirlos.

La consecuencia de todo cuanto antecede es que las estrellas sonverdaderos soles, y probablemente muchas de ellas se encuentranacompañadas como nuestro astro central, de planetas, satélites ycometas, formando sistemas análogos á nuestro sistema solar.

98. Estrellas dobles. —También existen sistemas de soles. En efecto, seconocen miles de estrellas que, sencillas al parecer á simple vista, sedescomponen cuando se las examina con el telescopio. Las estrellas quecomponen estos pares, giran una alrededor de otra, haciendo la mayor deellas respecto de la menor, el mismo papel que nuestro Sol en lo tocanteá uno de los planetas del sistema.

También hay estrellas triples y cuádruples.

99. Nebulosas, grupos estelares. —Por último, se conocen multitud depequeñas manchas denominadas nebulosas, porque á simple vista ó conanteojos de escaso poder, se parecen á nubes luminosas. Examinadas conaparatos de gran aumento, muchas de ellas se descomponen en infinidad deestrellas; son, pues, grupos estelares. Pero las hay también que nohan podido ser descompuestas, ya porque se hallen demasiado lejos óporque

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sus estrellas sean muy pequeñas, ya porque se hallen constituídaspor una especie de materia gaseosa, luminosa por sí misma, pero nocondensada en estrellas.

La Via Láctea entera aparece como una gran nebulosa, compuesta pormultitud de estrellas, ya aisladas y dispersas en el cielo, ya agrupadasen núcleos compactos. Las nubes de Magallanes, la Nube mayor y la Nube menor, que se ven en el cielo del hemisferio austral, estáncompuestas á la vez de estrellas dispersas, de grupos estelares, y denebulosas indescomponibles.

Tal es la estructura del universo considerado en conjunto.

Nuestro Solcon todo su cortejo de planetas y de cometas no es más que un punto delCosmos, y la Tierra, tan grande para nosotros, representa apenas unátomo imperceptible en la masa de los mundos.

FIN

Coulommiers.—Imp. P. BROUARD et GALLOIS.

NOTAS:

[A] Magallanes no pudo acabar el viaje de circumnavegación,porque murió en las Molucas. Del mando de la escuadrilla se encargóentonces Sebastián de Elcano, marino vascongado, á quien el rey deEspaña, que ordenó la expedición, dió como divisa un globo con estafrase: Primus circumdidisti me.