Correspondencia Oficial e Inédita Sobre la Demarcación de Límites Entre el Paraguay y el Brasil by Félix de Azara - HTML preview

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CORRESPONDENCIA

OFICIAL E INEDITA

SOBRE

LA DEMARCACION DE LIMITES

ENTRE

EL PARAGUAY Y EL BRASIL,

POR

D. FELIX DE AZARA,

PRIMER COMISARIO DE LA TERCERA DIVISION.

Primera Edicion.

BUENOS-AIRES.

IMPRENTA DEL ESTADO.

1836.

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[Pg 2]

DISCURSO

SOBRE LA

CORRESPONDENCIA OFICIAL DE AZARA.

Entre varios papeles que dejó Azara en poder de su compañero y amigo, D.Pedro Cerviño, se hallaba el borrador autógrafo de su correspondenciainédita sobre los trabajos de demarcacion:—

documento importante, quecontiene la historia de las controversias suscitadas por los Comisariosportugueses, con varias observaciones sobre el tratado de 1777.

En él se señalan los errores de los negociadores; sobre todo el de hacerpasar la línea de demarcacion por dos rios ( Ygurey y Corrientes),que, ò no existen, ò no se hallan donde ellos los habian colocado. Soloal cabo de muchas investigaciones pudo descubrirlos el autor de estacorrespondencia, el primero en el Yaguarey, ó Igurey de d'Anville, yel segundo en el rio Appa.

Pero, por mas fundada que fuese esta opinion, no pasò de conjetura, y laaprobacion de los Altos Poderes Contratantes no bastò à darle elcaràcter de un artículo adicional al tratado. No cesaron los comisariosportugueses de promover dudas y enredos, y lograron al fin el objeto quese habian propuesto, de dejar en suspenso la demarcacion.

Azara tuvo que luchar contra las mismas autoridades españolas, que, ó nocomprendieron, ò tenian en menos sus representaciones. Esta indiferenciale pareció sospechosa, y acusò de cohecho al Gobernador del Paraguay.Sus relaciones oficiales con este funcionario tomaron desde luego un[Pg 3]carácter austero y hasta descomedido, que solo la conciencia de algunaculpa secreta pudo hacer tolerar en un inferior. Débil y circunspecto enlas contestaciones, el Gobernador cifrò su venganza en los desaires, quedespreciò Azara á pesar de su génio irritable.

Solo al cabo de muchosaños puso en los apuntes, que comunicó al Señor Walckenaer, para que nolo olvidase en su biografia, que, "preguntando un dia donde estaban lasllaves del archivo, le fuè contestado, que se las habia llevado alcampo un dependiente del Gobernador." Desde entonces ya no volvió àeste lugar de su predileccion, y ¿quien puede calcular ahora laextension que hubiera dado á la parte histórica de su viage sin esteincidente?......

El mérito de Azara no debe graduarse por lo que hizo, sino por lasdificultades que hallò en realizarlo. Ninguno de sus compañeros leaventajò en actividad, y à todos sobrepujó en inteligencia.

Buenos-Aires, Marzo de 1837.

PEDRO DE ANGELIS.

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CORRESPONDENCIA

DE

D. FELIX DE AZARA.

I.

Al Gobernador del Paraguay, sobre límites.

MUY

SEÑOR

MIO:—

Asumpcion, 27 de Febrero de 1784.

Debiendo yo demarcar los límites de esta Provincia y el Brasil segun elúltimo tratado, por el cual deben quedar cubiertas nuestras posesiones,necesito que V. S. me informe de las que tiene esta Provincia en suparte septentrional: explicándome no solo los pueblos, sino tambien susjurisdicciones, pastos y yerbales.

Señor D. Pedro Melo de Portugal.

Nuestro Señor, &c.

II.

Al Virey, sobre demarcacion.

EXMO.

SEÑOR:—

Asumpcion, 12 de Abril de 1784.

Leidos con atencion los papeles que el Señor D. José Vare[Pg 5]la me diócuando salí de esa, concebí que la línea divisoria debia seguir el rioIgatimí hasta su orígen; y luego, segun el artículo 4.º del tratado,dirigirse al norte por la cresta de una serrania que corre de sur ánorte entre los rios Paraná y Paraguay: hasta que se pudiese, cayendo aloeste, cubrir los pastos y yerbales de dos pueblos que tenemos al nortedel Ipané, y deben quedar por nosotros, conforme al artículo 16

deltratado, y á la órden de S. M. de 7 de Abril de 1782.

Marcada así esta línea hasta el rio Paraguay, ví que, segun el artículo6.º del mismo tratado, debia señalarse otra para los Portugueses,dejando competente espacio neutral entre ambas. Y como los bárbarosMbayás posean las tierras entre dicha serrania y el rio Paraguay, quedesde dichos pueblos se extienden al norte como 30 ó 40 leguas, mepareció que podrian dejarse neutrales estos indios y sus posesiones,quedando de este modo imposibilitada la comunicacion de los vasallos deambas Coronas por esta parte, que es uno de los fines del tratado. Asípensé, hasta que ví la respuesta que me dió este Gobernador, cuando lepregunté la estension de los pastos y yerbales de los dos referidospueblos.

No estoy instruido en los hechos pasados, y deseo acertar. Tengoentendido que, en la demarcacion del año de 1753, tomaron los comisariospor límite los rios Igatimí é Ipané, dejando á los Mbayás por Portugal.Por otra parte veo que los Lusitanos, contra la misma demarcacion y sutratado, fortificaron la orilla del Igatimí: que S. M., ó su RealConsejo de Indias, expidió cédula de aprobacion á favor de la fundacionde la villa de la Concepcion, situada al norte del Ipané, en tierras delos Mbayàs: que dos concesiones ó mercedes, mal explicadas, y expedidaspor dos Gobernadores de esta provincia, han dado las tierras de losMbayás á los Jesuitas; y finalmente veo que el actual Gobernador meescribe en términos que dan á entender que poseemos dichas tierras. Todoesto, que ha sucedido despues del penúltimo tratado, dá á comprender queposeemos las tierras de los Mbayás, y por consiguiente que estas debenquedar á nuestra banda, segun dichos artículo 16 y real órden de 7 deAbril. Pero los Portugueses sostendràn lo contrario, y apenas convendránen la primera idea que he referido. Yo, con lo que llevo dicho, no puedotomar sobre mí la cesion de los Mbayás, ni aun el dejarlos neutros;pareciéndome que debo sostener que la linea que he dicho tener imaginadapara límite de los Portugueses, lo sea para nosotros, señalando mas alláotra para encerrar el espacio neutral. Si á V. E. le pareciere quenuestra posesion de los Mbayás y sus tierras no[Pg 6] está bien acreditada, yque no debo hacer caso, para el efecto de probar nuestra posesion, de lacarta de este Gobernador, de la real cédula, y de las mercedesreferidas, que todo le incluyo, me lo avisarà para que me arregle á miprimera idea. Y si V. E. tiene por cierta nuestra posesion, tambienpuede avisármelo, para que insista en sostener las tierras de losMbayás: en cuyo caso, si se opusieren los Portugueses, se habrá de tomarun expediente interino para que las Cortes decidan. Para mayorinteligencia, interin remito croquis de las tierras de que se trata,añadiré las noticias que de ellas he adquirido.

Sus límites son, al oeste el rio Paraguay al sud el rio Ipané, al esteuna cordillera ó cresta de lomas que, mediando entre los rios Paraná yParaguay, se extiende mucho de sur á norte. No puedo señalar su límitefijo por el norte, que juzgo será el paralelo de 22° ó 21-½, segun lasnoticias que he tomado de los indios Payaguás, de tres caciques Mbayás,de algunos Españoles y de un diario del jesuita Sanchez: verdad es quevarian mucho dichos informes. Los demarcadores últimos parece quecreyeron que dichas tierras eran cálidas, húmedas, mal sanas, anegadizasé inútiles para criar ganados: pero los continuos esfuerzos de losJesuitas para establecerse allí, y los muchos pueblos y reducciones queha habido en ellas, y que se han abandonado, no por mala calidad de latierra, sino por violencia y temor de los Paulistas, hacen formarmejores ideas.

A estos hechos se agrega la asercion de los que han andado por allá, deque hay barreros para ganados; que los caballos de los Mbayás estanmuy gordos y aventajados á los de esta provincia; que se crian ovejas, ypor fin, que el terreno es excelente, y que lo produce todo, con ventajaal de esta provincia.

Las tierras entre los rios Ipané y Aquidaban, que distarán como ocholeguas, tienen tantos yerbales que se consideran inagotables. Tambienhay noticias, no bien averiguadas, de que las tierras de los Mbayáscontienen un cerro de plata, que por esta razon llaman blanco. Háciael estremo del norte de dichos Mbayás tiene el rio Paraguay un paso, quedá en los Guanás de la otra banda, que no dista mucho del pueblo deSantiago de los Chiquitos, segun el diario del P.

Sanchez. Es biensabido el empeño de los Jesuitas para conseguir la comunicacion de estaprovincia con la de Chiquitos; y como los rios Mbotetey y Tacuary estan,à mi juicio, 50

leguas al norte de dichos Mbayás, no perjudica á losPortugueses, para su[Pg 7] navegacion á Cuyabá, el que queden por nosotroslas tierras de que se trata, que nos son mas útiles, que perjudicial àellos nuestra posesion.

Los mismos tres caciques Mbayás me han informado, que no lejos de lacosta oriental del rio Paraguay, y al norte de sus tierras, formaron losPortugueses, hace seis años, un presidio ó fortaleza donde los Mbayásfueron fingiendo paces, y engañándolos, mataron á 164 Portugueses cuatroaños há. El cura de Belen ajustó este número por los ñudos y señales quele mostraron los indios, en cuyas manos vió algunos fusiles portugueses.Estos de resultas trasladaron su poblacion á la banda del Chaco y orillaoccidental del rio Paraguay, donde se mantienen muy fortificados, enparage pedregoso y desigual, donde no han podido sorprenderlos losmismos Mbayás que lo han intentado, porque no pueden hacer uso allí delos caballos. Los caciques que me dan estas noticias, no saben fijar lasituacion del fuerte portugues; pero dicen, que cuando van á pescar alrio, desde su última tolderia oyen tiros. Los Payaguás-Tacumbús me dicenque, desde la última tierra de los Mbayás á dicho pueblo portugues,pueden ellos ir en dos ó tres dias con sus canoas. LosPayaguás-Sarigués, que habitan hácia Itapucú, en la tierra de dichosMbayás, dicen lo mismo en cuanto á la distancia, pero difieren en queponen dicho pueblo en la costa oriental, mientras los referidos Mbayásaseguran á veces que son dos pueblos, uno en cada banda del rio.

El queconosca los indios no estrañará esta diferencia de noticias.

Lo único que de esto dedusco es, que hay Portugueses en una ú otra bandadel rio Paraguay, ó en las dos: si están en las orillas del rio Mboteteyó del Tacuary, esto es, por la latitud de 19° 30', como es probable,para asegurar su navegacion hasta Cuyabá, no hay que decir; puedenpoblar allí, segun sus tratados, como no sea en la orilla del rioParaguay: si están establecidos en el Chaco y, como se puede sospechar,en la Sierra de San Fernando, que tiene indicios de minas de oro ydiamantes, y su establecimiento es posterior al tratado, no puedenpermanecer segun este; pero si lo estan anteriormente, querrán defendersu posesion, diciendo que cada Corona debe quedar con lo que poseiaantes de dicho tratado, y V. E. juzgará la fuerza de esta razon.

Parece escusado decir, que si el establecimiento portugues está en laorilla del rio Paraguay en el Chaco, nos embarazará la comunicacion conlos Chiquitos, por el paso arriba dicho y el de Itatin, como tambien lanavegacion del rio hasta el Jaurú; porque serán[Pg 8] en este caso losPortugueses dueños de una y otra orilla. No tengo yo facultades paramandar á D. Juan Francisco Aguirre, à quien toca demarcar el rioParaguay, ni para darle instrucciones. Por cuyo motivo, en el caso queV. E. no quiera dejar este asunto á la prudencia de dicho oficial, podráinstruirle sobre si debe solicitar la destruccion de dicho fuerte ypueblos portugueses, y en qué términos; explicándole los casos en quepueda hallarse relativamente á la situacion local de dicho fuerte, y altiempo de su fundacion.

Puede no ser malo que el comisario de la 3ª division de demarcadoressepa que, debajo de la confluencia de los rios Guaporé y Sararé al oestede ella, hay una montaña, que segun el tratado debe quedar por nosotros,en la cual hay minas de excelente oro, y que podria suceder que en eldia se hayan establecido en ella algunos Portugueses que tienen noticiade dichas minas.

Los reconocimientos que los Curuguateños han hecho por órden de esteGobernador, nada nos dicen de Portugueses, quienes no harán falta sillegan el mes próximo: pero, como por ningun lado tengo noticia deellos, no he querido aprontar barcos, ni pagar fletes, ni pasaré alIgatimí, segun se me tiene mandado, porque causaria muchos gastos,exponiéndome á quedarme sin reses y cabalgaduras, por ser pais mal sanopara ellas y para todos. Así suspenderé mi salida hasta que por alguncamino sepa el arribo de los Portugueses al Igatimí.

Nuestro Señor, &c.

III.

Al Virey, dando cuenta del arribo de los demarcadores en la

Asumpcion.

EXMO.

SEÑOR:—

Asumpcion, 12 de Mayo de 1784.

Aunque yo llegué à esta por tierra el dia 9 de Febrero, los dos barcoscon la gente y pertrechos han tardado en llegar, el uno hasta el 25 delpasado, y el otro hasta el 3 del presente. Las muchas aguas y larganavegacion han averiado algunos viveres, cuya cantidad[Pg 9] se sabrá cuandose reconosca. Los individuos de mi mando han llegado, sin mas novedadque la de haber desertado en Corrientes Francisco Ordoñez, soldado de la1.ª compañia del primer batallon del regimiento de Buenos Aires. Perohabiéndole arrestado el Teniente de Corrientes, me lo envia, y aquí sele castigará segun ordenanza.

Con este motivo he averiguado que el soldado José Funes, que perdí en miviage por tierra, no se ha incorporado en los barcos, y que fuédesertor, segun se anota en las listas de revista.

Nuestro Señor, &c.

IV.

Al mismo, sobre la demarcacion.

EXMO.

SEÑOR:—

Asumpcion, Mayo 12 de 1784.

Nada tengo que añadir á lo que dije en el pasado, tocante al pueblo yfuerte portugues establecidos en el Chaco, en la costa del rio Paraguay,hácia la latitud de 19-½°, en mi dictámen.

Pero sobre lo demas hesabido posteriormente que los PP. Mendez, y Barzola franciscanos, fueronel año de 1769 á las tierras de los Mbayás de esta banda del rio, queson las mismas de que hablé en mi anterior: donde el primero establecióreduccion hácia el Itapucú, en la latitud de 21°

10', llamándola NuestraSeñora del Refugio de Egilechigó, donde tuvo iglesia pública ycampanas; hasta que, habiendo muerto entre los Mbayàs en Agosto de 1775,y no proveyéndose su curato, quedó el pueblo y los Mbayás abandonados.

El P. Barzola pasó al Chaco, redujo parte de los Guanás, y trayéndolos álas tierras de los Mbayás en esta banda, el año de 1772, les fundó unareduccion cerca de la anterior: pero la abondonó luego, sin que nadiefuese á sucederle, y me persuado que los indios que componian dichasreducciones, las habrán abandonado.

Igualmente fueron á los Mbayàs los PP. franciscanos Sotelo y Bogarinposteriormente, y despues pasaron al Chaco, de donde, sin fijarse,regresaron á esta, siendo todos estos actos de posesion.[Pg 10]

De mi carta anterior y de esta se deduce, que el Gobernador D. JaimeSan-Just dió las tierras de los Mbayás de esta banda á la reduccion deBelen que él mismo fundó en ellas; que su sucesor D.

José MartinezFontes confirmó esta donacion; que D. Agustin Pinedo, ademas de haberfundado en las mismas tierras la villa de la Concepcion que aprobó S.M., (constando de los papeles que he incluido á V. E. en mi anterior)habiendo tenido aviso de hallarse establecidos los Portugueses dosjornadas al norte del cerro de Itapucú, envió á desalojarlos por fuerzaun fuerte destacamento, que halló ser falsa la noticia; y por último,que el actual Gobernador tambien habla en términos que V. E. habrávisto. De modo que hallo, que los cuatro últimos gobernadores secreyeron poseedores por S. M. de las tierras de los Mbayás de estabanda, como se echa de ver de los actos posesorios referidos; y porconsiguiente, conforme al artículo 16 del tratado y á la cartainstructiva de 7 de Abril de 1782, no puedo menos de solicitar que lalínea divisoria deje dichas tierras por nosotros, y así lo haré si V. E.no ordena otra cosa.

Agrégase á lo dicho, que hace 23 años que los Mbayás no hacen el menordaño á esta provincia, y si se ceden à los Portugueses, figurándose quese les falta á la fé, se inquietarán, renovando la guerra que tantosestragos causó en esta provincia.

Podrá suceder, y se debe sospechar, que los Portugueses se opondrán, yque fundados en la demarcacion última que tomó por limite el rioCorrientes y el Ipané, quieran ahora que suceda lo mismo: en cuyo casoprocuraré tomar un espediente interino que no atrase la demarcacion,dejando la cosa en términos que, en cualquiera decision de las Cortes,no sea menester volver á demarcar.

Incluyo á V. E. un croquis de las tierras de los Mbayás, que creo secomprenden entre los rios Tepotí, Paraguay, Ipané, y la Cordilleramarcada con puntos gruesos. Para que los Mbayás queden por nosotros, lalínea divisoria debe seguir desde la cabeza del Igatimí por el rioAguaray hasta la cresta de la Cordillera referida, siguiendo por ellahasta las cabeceras del Tepotí, ó del llamado Corrientes, bajando porél al del Paraguay.

Dicho croquis se ha formado segun los demarcadores últimos: pero enpuntitos he añadido el curso de los Aguaray é Ipané, valiendome devarias informaciones, segun las cuales, ni los Aguaray comunican con elIpané, ni corren de este á oeste segun se creyó, sino[Pg 11] al sur-sur-oeste,y el Ipané viene al norte. Me he detenido en estas cosas porque seignoraban cuando salí de esa.

Nuestro Señor, &c.

V.

Sobre el mismo asunto

EXMO.

SEÑOR:—

Asumpcion, 11 de Junio de 1784.

Nada tengo que añadir á mis anteriores, sino que deseo hallarme sobre elterreno para mirar las cosas de cerca, porque sin esto es imposibleresolver con acierto muchas cuestiones. Esté V. E.

seguro que deseoacertar, y que cuando resultase alguna duda, aclararé las cosas de modoque puedan las Cortes decidir facilmente, sin que esto retarde nuestroregreso.

Hallándome con mis cosas prontas y sin noticia de Portugueses, heresuelto salir mañana á reconocer algunos pueblos, y observar su latitudy longitud á fin de no holgar, y de adelantar alguna cosa la geografiade esta provincia.

Nuestro Señor, &c.

VI.

Sobre salir á reconocer los pueblos de Misiones.

EXMO.

SEÑOR:—

Asumpcion, 12 de Agosto de 1784.

Como no tengo noticia de Portugueses, iré un dia de estos à ver lospueblos de Misiones, y tomar reconocimientos, que aunque ja[Pg 12]mas sirven,entretendrán la ociosidad que esperimento, sin que en lo que yo haga seinvierta el menor caudal del erario, ni incomodidad de los particulares.

Nuestro Señor, &a.

VII.

Sobre el mando de D. José Varela.

EXMO

SEÑOR:—

Asumpcion, 13 de Junio de 1784.

Recibo la de V. E. en 15 de Mayo, en que me hace saber que el Señor D.José Varela y Ulloa es Comisario principal de toda la demarcacion; y queyo le debo estar subordinado. Desde que vine á la América me heconsiderado subdito suyo, sin faltarle jamas á la obediencia, que, sobreestarme mandada, debo tenérsela en consideracion á su grado, talento,luces y superiores conocimientos á los mios.

Nuestro Señor, &c.

VIII.

Sobre demarcacion.

EXMO

SEÑOR:—

Asumpcion, 12 de Julio de 1784.

En vista de la de V. E. de 13 del pasado, y de las reflexiones yadiciones que contiene, no reclamaré las tierras de los Mbayás, y mecontentaré con buscar un rio que, cubriendo nuestros pueblos y yerbalesal norte del Ipané, pueda servir de límite à los dominios, sin que entreestos quede terreno neutral.

Esta fué mi primera resolucion, menos en lo del terreno neu[Pg 13]tro quequeria establecer en las tierras de los Mbayás. Para pensar así, mefundaba en que el tratado quiere que los límites queden bien marcados yconocidos, lo que se consigue ciertamente, no haciéndolos pasar por riosó montes, sino dejando los vasallos bien separados. Para lo primero,cualquiera rio ó arroyo es suficiente, pero no lo es para separar losvasallos, como se desea en el artículo 6.º del tratado: pues, noobstante de ser suficientes los arroyos Chuy, San Miguel y Tahim, paraque la línea quede bien conocida, se deja entre ellos 40 leguas deterreno neutral.

Atendiendo à esto, é ignorando que hubiese en los parages por donde debepasar la linea entre los Mbayás, rio caudaloso que solo pudiese serlímite, escribí á V. E. que debia quedar terreno neutral. Pero en eldia, con la carta de V. E. y la lista de los rios que me incluye, esperohallar alguno que evite la solicitud de terreno neutro; y con esto lasmolestas contestaciones.

Consulté á V. E. sobre las tierras de los Mbayás, porque tuve tiempopara ello, y porque esta provincia se hubiera quejado de mí sobre esteparticular, á que no tengo que añadir á lo dicho en los dias 12 de Abrily Mayo: lo que no habiendo parecido á V. E. suficiente para reclamar conjusticia dichas tierras, no trataré de ellas absolutamente con losPortugueses.

Las reflexiones de V. E. estienden las tierras de los Mbayàs hasta elrio Tacuarí, y aun mas allá.

Yo, fundado en lo que he oido al cura deBelen y á tres caciques, de los cuatro que habitan únicamente al estedel rio Paraguay, las consideraba de mucho menor estension.

Las noticias del desprecio que merecieron dichas tierras á losdemarcadores últimos, y la de la montaña hácia el Guaporé, las tomé deuna carta del Señor D. Manuel de Flores al Marques de Valdelirios, y ladel Cerro Blanco, del diario de una expedicion en su busca que poco háhizo un vecino de esta ciudad. Verdad es que no lo halló, pero dice quefué por impedirlo las aguas, y no por no existir: así aunque dudaba deesta noticia, y debia darla, aunque conociese que me pudieron engañar.Las noticias que me dá V. E. son tan circunstanciadas que parecenjustas, y no las olvidaré cuando me puedan servir.

El cura de Belen ha dicho, que desde su casa pasó á la banda del este dela cordillera que media entre los rios Paraná y Pa[Pg 14]raguay, en seis dias,con cargueros y chusma de indios, y que estos fueron en cuatro à lafortaleza que tuvieron los Portugueses sobre el rio Igatimí: lo que noconcuerda con la impenetrabilidad de dicha cordillera que refiere elpapel de las adiciones.

Cuando me halle en la cabecera del Igatimí,donde me vendrá á encontrar dicho cura, será tiempo de tomar el partidode volver á la Asumpcion, ó de atravesar dicha cordillera.

He pasado á D. Juan Francisco Aguirre copia de las reflexiones ynoticias de V. E., y he conferenciado particularmente sobre el fuertereforzado de los Portugueses que se halla en el Chaco: de cuyaexistencia no se puede dudar sin temeridad, porque todos los indios loaseguran como testigos de vista. Por mi parte no dejaré de solicitar laruina del que los Portugueses tienen en Igatimí, si acaso está en pié.

Se me olvidó incluir á V. E. el croquis, de que hablé el 12 de Mayo, quehoy remito: en él verá V.

E. ser dudoso el curso que se cree del Ipané,y que sus cabeceras sean las que le atribuyeron los demarcadoresúltimos. El fundamento de esta duda nace de que todos aquí aseguran queel Aguaray desagua en el Xejuí, y de que un mapa, hecho por alguno delos Portugueses que acompañaron á D. José Custodio en dicha demarcacion,con la mayor claridad espresa el curso del Ipané, muy diverso, segun lomuestra el croquis, y dirige el Aguaray, que creyeron cabecera delIpané, al Xejuí.

No puede esta variedad embarazarnos en el dia, aunque en aquellademarcacion era de grave consecuencia. Pues vayan por donde quieran losIpané y Aguaray, debemos cubrir nuestros pueblos y yerbales con algunrio, sea el que fuere, segun V. E. me lo dice.

He dicho cuanto en el dia me ocurre, para que V. E. sepa en qué me fundépara consultar sobre estas materias; y estoy muy contento con que V. E.me las haya declarado, y deseoso de practicarlas.

Nuestro Señor [Pg 15]&c.

IX.

Sobre la venida de los Portugueses.

EXMO. SEÑOR:—

Asumpcion, 13 de Octubre de 1784.

Por la de V. E. de 13 del pasado, quedo impuesto de las disposicionesque se toman en el Brasil para principiar la demarcacion que han depracticar estas partidas. Las mismas noticias me comunica el Comisarioprincipal, Sr. D. José Varela, añadiendo que su dictámen es, que nohagamos costos á la real hacienda, hasta que haya otras noticias, ó V.E. lo disponga. Y

respecto á que no lo hace V. E., no moveré estas cosashasta que espresamente se me mande.

Nuestro Señor, &c.

X.

Sobre la demarcacion de límites.

A D. JOSE VARELA.

Asumpcion, 13 de Enero de 1784.

En el tiempo que he estado aquí, no he dejado de indagar noticias de losterrenos que debo demarcar. El resultado de ellas me pone en precisionde consultar á V. S. algunos puntos muy interesantes á la demarcacionque he de hacer por los rios Igurey y Corrientes.

Toda la dificultad está en averiguar cuales son dichos rios que noexisten con los referidos nombres, ni el último tratado dà seña parahallarlos: bastaria conocer el uno para seguirlo hasta su origen, yunirlo con la cabecera principal mas inmediata de otro, para bajar porél segun lo manda el tratado.

Yo no debo dudar sin embargo de lo referido, ni investigar di[Pg 16]chos rios:porque en la instruccion que V. S. me entregó, se me manda demarcar elrio Igatimí con la cabecera del rio Aguaray, y que hecho esto me retire,contentándome con hacer lo que los últimos demarcadores: esto es, quetome al Igatimí por el Igurey, à las cabeceras del Aguaray porvertientes del rio Ipané, y á este por rio Corrientes. Estoy pronto áhacer esto; pero no puedo menos de participar á V. S.: lo primero, quedichas cabeceras del Aguaray no vierten en el Ipané, sino en el rioXejuí que emboca en el del Paraguay en 24° 7', segun me informan muchos,y tambien un mapa original que tengo hecho por un Portugues de los queanduvieron en dicha demarcacion, que lo entregó al Brigadier D. JaimeSan Just. De modo que, admitiendo al Igatimí por Igurey, y siguiendo lasaguas del Aguaray, como se me manda, caerá la línea en el rio Xejuí,dejando fuera tres pueblos nuestros, y gran parte de los yerbales de laprovincia:—cosas que no pueden componerse con el tratado. Lo segundo,que hago à V. S. presente que, aunque fuese cierto que las cabeceras delAguaray vertiesen en el Ipané, tampoco puedo demarcarlas y regresar,porque tenemos dos pueblos al norte de dicho Ipané, y quedarian fuera dela línea.

Este supuesto, es imposible dar cumplimiento en esta parte á lasreferidas instrucciones, y es preciso que me atenga al tratado, quehabla de Igurey y Corrientes, y no de Aguaray ni Igatimí, ni Ipané; ópor lo menos, cuando se tome el segundo por el Igurey, se haceindispensable que desde su orígen se dirija la línea al norte, sin tocarlas cabeceras del Aguaray, ni las del Ipané, hasta encontrar con las delrio Aquidabaniguí, que es el primero que puede servir de límite,cubriendo nuestras posesiones, y desagua en el del Paraguay.

Mucho tiempo he estado persuadido de que esto era lo que debia hacer:pero en el dia pienso que lo mas justo, conveniente y conforme altratado es, que la línea vaya por los rios que voy á esplicar.

Consta de los diarios y mapas de los últimos demarcadores, que en lalatitud de 22° 4', emboca en el rio Paraguay por el este un riocaudaloso, cuyas circunstancias y latitud, examinadas y combinadas conel tratado penúltimo, determinaron á sus demarcadores á tenerlo por elrio Corrientes, y á ponerle este nombre, cuando, antes de ver alIgatimí, navegaron el Paraguay hasta el Jaurú.

Dicho rio, creido Corrientes, es inequivocable por los cerros de[Pg 17]Itapucú que tiene inmediatos, y sus cabeceras se hallan, segun el mapade los mismos demarcadores, junto á las del rio Monici ó Yaguarey, quees mas caudaloso que el Igatimí, y emboca dividido en tres en el Paranápor el oeste. De Igurey á Yaguarey hay tan poca diferencia que puedetenerse por yerro del copiante, de la imprenta, ó del que hizo el mapaque se tuvo presente para hacer dicho tratado: así es probable que elIgurey es el Yaguarey, pues no hay otro rio sobre el Salto del Paranáque condiga en el nombre. En poder de D. José Custodio de Saa y Faria sehallan los diarios y mapas de los últimos demarcadores, y el mismo puedecertificar que todo lo espuesto es cierto; como tambien, que dicho riotiene los nombres de Monici y Yaguarey, y no el de Ivinheyma que ledan algunos mapas modernos.

De lo espuesto se concluye, que hay un rio caudaloso, vertiente por eloeste en el Paraná sobre el Salto grande, y que condice con el Igurey enel nombre; teniendo sus cabeceras inmediatas á las de otro caudaloso quevierte por el este en el del Paraguay en la zona tórrida, que es la señaque daba el tratado penúltimo para conocerlo; cuyas circunstanciashicieron creer á sus demarcadores que era el llamado Corrientes, y comotal le pusieron este nombre: por cuyos motivos parece que estos dos riosson los mencionados en el tratado.

En este concepto espero que V. S., como director de la demarcacion, mediga si debo sostener que la línea vaya desde el Paranà por el referidoYaguarey, y uniendo sus cabeceras con las del mas próximo, que es el quedichos demarcadores creyeron Corrientes, debo bajar por este al rioParaguay, que es lo que me parece mas útil, acomodable y conforme á losdos últimos tratados, sin que puedan los Portugueses esponer razonesequivalentes, ni oponerse. Pues esto seria mover disputas sobre lo queno perjudica directamente á sus actuales posesiones, ni á la navegacionque hacen por los rios Tacuarí y Paraguay, ni á sus cultivos, minas, nipastos; hallándose sus posesiones á enormes distancias ocupadas porbárbaros; y por el contrario, las que tenemos al norte del Ipanénecesitan el ensanche que la referida demarcacion les proporcionaria, nosolo para pastos y yerbales, sino tambien para comunicarse en losucesivo con los Chiquitos, y para otros fines útiles, sin perjuicio delos Lusitanos.

Tengo algun antecedente de que mis concurrentes, porque no hallan riollamado literalmente Igurey, quieren por lindero la Sierra de Maracayú,y no el rio Igatimí. En realidad, aunque es injusta esta pretensioninfundada, me parece que seria conveniente admitirla con[Pg 18] tal queconviniesen en que la raya siguiese por la de San José hasta el rioParaguay donde vá à besar.

Si admitiesen esto, quedarian por nosotroslas tierras de los bárbaros Mbayás, nuestros amigos, que son los mejorescampos y yerbales de estos paises.

Aun en este caso quedariamos separadísimos de los Portugueses, y en nadales perjudicariamos: pero no creo que convengan en ello. Sin embargo,espero que V. S. me imponga de lo que debo hacer en este caso, como delpartido que debo tomar en vista de lo que queda referido.

El mapita adjunto impondrá á V. S. de todo: en él estan los rios seguncreo que existen, como tambien el curso punteado AA, que losdemarcadores pasados creyeron tenia el Ipané.

Nuestro Señor, &c.

Sr. D. José Varela y Ulloa.

XI.

Al mismo, sobre el mismo asunto.

Asumpcion, Febrero 7 de 1789.

En mi carta de 13 del pasado hablé á V. S. de las dificultades quehallaba para verificar mis instrucciones, como tambien de los rios queme parecen los verdaderos Igurey y Corrientes. Por lo menos no hallo quépueda oponerse en contrario, sino la razon que determinó á losdemarcadores últimos á tomar el rio Igatimí por el Igurey: y es la dedecir: "su tratado é instrucciones espresaban que el Igurey era elprimero caudaloso sobre el Salto grande del Paraná, cuyas circunstanciashallaron convenir al Igatimí."

No considero esta razon tan fundada como parece, porque la voz caudaloso es muy general, y en sentido riguroso nada espresa, pues quetodo rio es caudaloso. Ademas de que, el Igatimí no puede llamarse talrespecto al Yaguarey, que, como dige en mi anterior, condice con elnom[Pg 19]bre de Igurey, y encabeza con el que dichos demarcadores tuvieronpor Corrientes.

La marca mas cierta para hallar los rios Igurey y Corrientes es la deque el último está en la zona tórrida, poco al norte del trópico, y quesus cabeceras estan junto á las del rio Igurey: esto es lo queexactamente conviene al rio que los demarcadores tuvieron porCorrientes, y al Yaguarey y á lo que espresaba el tratado penúltimo, queen esta parte es el mismo que el actual, aunque no explica marcas paraconocer dichos rios, como lo hacia el tratado penúltimo y lasinstrucciones que lo acompañaron.

Tambien insinué á V. S. mi sospecha de que los Portugueses no querianadmitir el rio Igatimí por lindero; y este correo en carta particular medice D. Diego Alvear, Comisario de la segunda partida, que á pesar deuna prolija competencia de cuarenta y seis páginas, letra menuda, suconcurrente no habia querido admitir por límite el rio Igatimí. Demanera que si vienen, como se asegura, los que han de obrar conmigo, nosé por donde he de principiar, y será muy escusado que pase yo al Saltogrande del Paraná á perder mi gente con las epidemias del clima y lasnecesidades que acompañan en las largas distancias infestadas debárbaros y lejos de todo recurso, mientras se declara cual sea elIgurey, ó el que deba servir de principio á mis operaciones. Por cuyosmotivos considero preciso que V. S. me ordene lo que debo de hacer enlas circunstancias que se ofrecen, de no saber por donde quieren losPortugueses empezar ni concluir mi demarcacion.

Nuestro

Señor,

&c.

Señor D. José Varela y Ulloa.

XII.

Al Virey, sobre los establecimientos portugueses.

EXMO. SEÑOR:—

Asumpcion, 13 de Octubre de 1790.

Aunque este Gobernador dá parte á V. E. del Fuerte de Coimbra[Pg 20] ypoblacion de Albuquerque, que los Portugueses han fundado ultimamente enla costa occidental del rio Paraguay, me considero obligado á poner ennoticia de V. E. algunas reflexiones que me suministran losconocimientos de estos paises, para que V. E. las haga saber á S. M.; áfin de que, enterado de ellas, pueda deliberar con acierto, y noconsigan los Portugueses quebrantar el tratado de paz último, en cuantose opone á la conservacion de sus usurpaciones, y nos dá facilidad paracontener sus progresos.

Por supuesto, que dichos establecimientos, que detallará á V. E. esteGobernador, se han hecho injustamente contra lo literal de los tratados,los cuales en sus artículos 9 y 13 dejan espresamente á S. M. el dominioperpetuo de dicha costa occidental, y la navegacion libre por la bocadel rio Jaurú.

Estas dos graves usurpaciones con que se han alzado, ponen á losPortugueses en proporcion de internarse en el Perú, por un parage dondeno tiene el Rey vasallos fuertes que puedan contener sus atentados,cuyas resultas precisamente han de ser fatales: y hallándose dichosestablecimientos á treinta, ó menos leguas de nuestros Chiquitos, conquienes en el dia tienen comunicacion, podrán en pocos años sonsacar álos infieles indios, y llevarlos á sus minas, que necesitan mas brazosde los que tienen. Quizá el motin ó alboroto, que se dice acaba desuceder en Chiquitos, no ha tenido otro orígen que la sugestion ó apoyode Albuquerque, donde se han refugiado últimamente con buen acogimientoalgunos de nuestros Chiquitos, que serán probablemente los delincuentesprincipales.

Suspendo aquí la relacion de los perjuicios que se siguen á nuestramonarquia con dichos establecimientos, para hacer ver las ventajas deque nos privan. El rio Paraguay, que es el mejor del mundo para lanavegacion, nos está abierto desde España, y nos conduce francamentehasta el centro de los minerales portugueses; quienes, conociendo estaventaja de que ellos carecen, han fundado los mencionadosestablecimientos que nos la quitan, y con ella el que nos opongamos ásus rápidos progresos en las minas de Matogroso, Cuyabá y Sierra delParaguay, que dá orígen al rio de este nombre.

Esta sola consideracion basta, para que se solicite por todos títulosque se desamparen dichos establecimientos, que por el tratado estanespresamente prohibidos á nuestros fronterizos: y supuesto esto, medetendré un poco en explicar mis ideas, fundadas en los conocimientosgeográ[Pg 21]ficos, que hacen ver que no puede el Rey oponerse á los progresosportugueses de dichas minas sino por los esfuerzos de esta provincia.

Ningun Gobernador concibió esta hermosa y útil idea, hasta el grande D.Agustin Fernando de Pinedo, quien sin fomentos ni auxilios tuvoatrevimiento para ponerla en práctica, acopiando gentes, y embarcándosecon ellas en 1773, para fundar un fuerte y poblacion donde hoy estanCoimbra y Albuquerque. Pero fué tan pertinaz y obstinada la oposicionque le hizo este Cabildo y sus Diputados, que le obligaron á quedar bajoel trópico, donde fundó la villa de La Concepcion, que ha dado el ser áesta provincia, estendiendo su poblacion ocho veces mas de lo que era,por la parte del norte.

Siguiendo la ídea y el egemplo del Sr. Pinedo, y desalojados losmencionados establecimientos, podriamos y debiamos poblarnos hácia losmismos lugares que nos pertenecen por los tratados:—

cosa que no es tandificil como cuando la intentó dicho Señor, respecto á que tenemosescala en dicha Concepcion, que se halla casi en la mitad de ladistancia, y la provincia está mucho mas rica y poblada.

Hecho esto, podriamos poner en dichos lugares, en cuarenta dias desdeesta capital, los géneros comerciables, en goletas y balandras, igualesá las que traginan en ese Rio de la Plata, y venderlos á los minerosportugueses un 60 ó 100 % mas baratos que lo que hoy los tienenconducidos desde Santos por San Pablo y los rios Tiete, Pardo, Tacuarí yCheané, que estan tan llenos de arrecifes y saltos, que se tarda en suviage cinco meses, y se descarga y lleva á hombros la carga y canoasmultitud de veces: y ademas solo pueden traginarse en invierno, porqueno hay agua en otro tiempo, ni aun en él se hace sin escolta que losliberte de los insultos de los bárbaros.

Este comercio no podria introducirnos sino oro y diamantes, porquedichas minas no producen otra cosa, ni tienen fábricas, ni mas frutosque los que aquí sobran. Los ganados valen allá 20

veces mas que aquí;la sal de que abundamos, la tienen ellos estancada, porque no la produceel Brasil; los negros valen lo que en esta provincia, y los géneros deEuropa los tenemos á precios mucho mas cómodos, segun he dicho.

Verdad es que el contrabando está prohibido por los tratados; pero endisimularlo un poco no se haria otra cosa que lo que hacen los gefesportugueses de Rio Grande, y en todas las partes y ocasiones que puedeny han podido. Pero cuando nuestra honradez y buena fé sean, como son,tan escrupulosas que no admitan esta moderada represalia, el destruir[Pg 22]dichos Coimbra, Albuquerque, y demas poblaciones que habrá mas al norteen parages prohibidos, y el acercarnos con presidios y poblaciones átomar el olor de dichos minerales, es absolutamente indispensable paraobservar y contener de cerca á los Portugueses en la paz, y atacarlos entiempo de guerra.

Los Paraguayos, establecidos donde yo deseo, podrán llenar este objetode dos modos infalibles: el primero es, situando una balandra armada enla boca del rio Tacuarí, ó del Cheané que vierte en el del Paraguay, conlo que quedará prohibido el comercio con San Pablo, y se apresará elconvoy de canoas, que son las únicas embarcaciones que pueden oponer losPortugueses, porque sus rios no permiten otra cosa.

El segundo modo de destruir dichos minerales en tiempo de guerra, es,atacándolos abiertamente con la esperanza de que no puedan resistir,respecto á que, estando atestados de esclavos y gente de castasoprimidas y noveleras, estas alzarian el alfange por nuestra causa y sulibertad. Ademas de que, apostando una goleta ó dos hácia la barra delJaurú, no podrian socorrerse unos establecimientos á otros, y ningunopodria esperar auxilios de las demas capitanias.

Ademas de todo lo referido, estableciéndonos en dichos parages,tendriamos franca la comunicacion con nuestros Chiquitos, y confacilidad se reducirian los laboriosos y dóciles Guanás y los Mbayás;logrando otras ventajas que no me detengo en referir, limitándomeinsinuar mis ideas para que V. E. dé cuenta de ellas, y de lo demas quehalle conveniente, á S. M.

Nuestro Señor, &c.

Exmo. Sr. D. Nicolas de Arredondo.

XIII.

Al mismo, para que haga retirar las partidas.

EXMO. SEÑOR:—

Asumpcion, 13 de Febrero de 1791.

El celo de los reales intereses me precisa á insinuar á V. E. al[Pg 23]gunasreflexiones que agitan mi espiritu con mayor viveza en estos últimostiempos. Yo, Señor, considero que el trozo de linea divisoria que meestá asignado, no puede principiarse á demarcar hasta que quede acordadocuales rios son los Igurey y Corrientes, que, en mi juicio, son losYaguarey, ó Monici, y el que creyeron Corrientes los demarcadorespasados, cuando subian para el Jaurú, segun lo hice entender al Señor D.José Varela, y este á V. E. Este punto, para nosotros muy interesante,será muy contestado de los Portugueses, y pasarán quizás años antes quese decida.

Por otro lado, las usurpaciones portuguesas al oeste del rio Paraguay,en sus establecimientos de Coimbra, Albuquerque y otros que ignoramos,suscitarán mil controversias morosas: porque este punto es taninteresante, como lo hice presente á V. E. en 13 de Octubre último.

El astrònomo, ó geógrafo, que esperan en dicho Coimbra, supongo que serácon el fin de levantar la carta de dichas usurpaciones, para remitirla ásu Corte è ilustrarla: todo lo cual requiere mucho tiempo, y me hacecreer que está muy distante la verificacion de mi línea divisoria.

En este concepto, me parece que podrian ahorrarse los sueldos ygratificaciones de estas partidas, mandándolas retirar á esa, donde,cuando las cosas estuviesen corrientes, podrian formarse de nuevo enpocos dias, y despacharse á sus destinos á los que llegarian antes deltiempo preciso, para acopiar las mulas y demas necesario á lademarcacion.

Propongo esto á V. E., pero como ignoro las ideas de nuestra Corte, y loque ofrecen los Portugueses relativo al tiempo de salir á demarcar, temoque podrá ser mi propuesta no admisible. V. E., á quien consta todo loque hay sobre la materia, podrá resolver lo que fuere conveniente.

Nuestro Señor, &c.

Exmo. Señor D. Nicolas de Arredondo.[Pg 24]

XIV.

Al mismo, sobre la demarcacion.

EXMO. SEÑOR:—

Asumpcion, 13 de Abril de 1791.

He recibido la de V. E. de 13 del pasado, en que me dice, que podrédescubrir las ideas de los Portugueses, hablando con sus comisarios, yque en consecuencia sabré promover los puntos con conocimiento de lostratados.

Habiéndome enterado de todo, es preciso decir á V. E., queextra-judicialmente sé, que por órden de V. E., ó de su antecesor, se hasolicitado de los Lusitanos, que componen la segunda partida dedemarcadores, dos cosas, á saber: la primera, que admitan en lademarcacion el rio Igatimí por el que el tratado llama Igurey, segunestá aprobado por S. M. y mandado al antecesor de V. E. por el Sr. D.José de Galves, en 6 de Junio de 1778, cuando se ignoraba la existenciadel rio Yaguarey: la segunda es, que se señale por lindero dichoYaguarey, ó Monici, que hoy llaman los Lusitanos Ibinheyma, tomándolopor el Igurey del tratado.

Aunque sé las razones que nos favorecen para solicitar uno y otro,ignoro el estado de ambas controversias y la opinion de V. E. sobre elparticular, que quizá podrá llegar á mi noticia antes que yo trate conlos Portugueses. Pero si no sucediese así, mis primeras conferencias sedirigirán á solicitar por lindero dicho Yaguarey que vierte en el Paranáen su costa occidental, tomándole por el que el tratado llama Igurey, yá que desde sus cabeceras se busque la principal de otro rio que viertaen el del Paraguay por el este.

Si los Lusitanos, como lo presumo, no acceden á ello, admitiré al rioIgatimì por lindero y por el Igurey del tratado, y desde sus cabecerastrataré de dirigir la línea hácia el norte, hasta hallar las de otro rioque cubran nuestros pueblos de Belen y Concepcion con sus pastos yyerbales, y de que bajemos, demarcando su curso hasta el rio Paraguay.

Siendo esta mi primera propuesta que haré á los Portu[Pg 25]gueses sobre elrio Yaguarey, mucho mas fundada, ventajosa y de la mayor consecuencia,segun se deja entender de lo que escribí á V.

E. el 13 de Octubre de1790, no me resolveria á demarcar el Igatimí por lindero: y, á no podermas, tomaria el expediente de hacer interin un mapa de ambos rios paraque las Cortes decidiesen. Pero si los Portugueses instan por elIgatimí, tendré que admitirlo contra mi dictámen, porque tengo órdenpara ello del Sr. D. José Varela, mi comisario director, cuya copiaincluyo, como tambien de las consultas que le hice sobre el asunto, enlas que verá V. E. las razones que tenia y tengo para promover con todajusticia que el Igurey del tratado es el Yaguarey, ó Monici.

La angustiadel tiempo no me ha permitido incluir un mapa que esprese el curso delos rios Igatimí, Yaguarey y el que encabeza con este, que, segun creo,es el que los últimos demarcadores creyeron Corrientes: pero como el Sr.D. José Custodio de Saa y Faría tiene una copia de él, podrá verla V. E.

Cuando consulté á dicho Sr. Varela, creia que las cabeceras masinmediatas á las del rio Igatimí, llamadas Aguaray, vertian en el rioXejuí, y no en el Ipané: pero otras noticias posteriores me persuadenque dichas cabeceras vierten en el Ipané, segun lo creyeron losdemarcadores pasados.

Si el comisario portugues no quiere admitir dicho Yaguarey, ni elIgatimí, no seria dable tratar de demarcacion: porque no habiendo riosque literalmente tengan los nombres de Igurey y Corrientes, será envano buscarlos, é imposible empezar y seguir.

En las instrucciones, que dicho Sr. Varela me dió para la demarcacion,dice: "que mientras D.

Juan Francisco Aguirre, gefe de la 4.ª partida,se mantenga incorporado con la de mi mando, que yo lleve la voz, yarregle lo que pertenezca á ambas." Puesto yo en Curuguatí, ya me deboconsiderar separado de dicho Aguirre, y por consiguiente sin facultad detratar con los Portugueses lo perteneciente á dicha 4.ª partida. Noobstante, atendiendo á que dicho Aguirre irá conmigo á Curuguatí, y áque probablemente mi concurrente portugues será el que ha de dirigir lalínea asignada á dicho Aguirre, si el comisario portugues exige de mícontestaciones sobre ella, condescenderé, aunque ignoro como acertar.Pero, mientras V. E. no diga lo contrario, fundándome en lo literal deltratado, solicitaré antes todas cosas, que los Lusitanos desamparen losfuertes ó poblaciones de Coimbra, Albuquerque y demas que acaso tendránal occidente del rio Paraguay, como que son usurpaciones; y cuando no lofuesen, se deben tener por espresamente cedidas en el último tratado,que claramente nos deja lo que cae al oeste de dicho Pa[Pg 26]raguay hasta elJaurú, con la navegacion libre de aquel: de modo que la posesionanterior al tratado no puede prevalecer contra lo que claramente estáestipulado, segun lo dijo el Sr.

Conde de Floridablanca en sudeclaracion á la consulta sobre los yerbales de Misiones.

Si no acceden á ello los Portugueses, lo advertiré á dicho Aguirre, paraque no emprenda su demarcacion sin que primero evacuen, ó por lo menosprometan evacuar dichas poblaciones en el tèrmino de seis meses, pocomas ó menos: pues será quimérico enviar la 4.ª partida á demarcar el rioParaguay, segun el articulo 9 del tratado, dejando ambas costas pobladasy poseidas por Portugueses, y nuestra navegacion impedida.

Por lo tocante al trozo de línea desde el Jaurú al Guaporé, ningunanoticia tengo de aquellos paises; y si los Portugueses me suscitanpretensiones sobre el particular, suspenderé la contestacion hasta queV. E. disponga en vista de lo que halláre el Señor Aguirre, puesto enaquellos paises.

He dicho lo que me parece que debo hacer y haré, esperando que V. E., áquien daré parte de cuanto ocurra, me comunique sus determinaciones.

Nuestro Señor, &c.

XV.

Al mismo, sobre la salida de la Asumpcion.

EXMO SEÑOR:—

Ut supra.

Este Sr. Gobernador Intendente me ha copiado la de V. E., en que leordena la habilitacion de estas partidas para sus destinos. Segun lasprovidencias que ha dado, y las instancias que hago á mi Ministro deHacienda, espero salir de esta el 1.º del que viene, y llegar áCuruguatí en un mes.

Verdad es que todo se precipita, y no llevamos loque se considera preciso: mucho menos de plata, pues que dichoGobernador no nos dá sino 4000 pesos, cuando los sueldos de seis mesesascienden á 14,000 pesos. Pero en el tiempo de las conferencias podráirse aprontando, porque es creible que, cuando los Portugueses hansolicitado la villa de Cu[Pg 27]ruguatí para punto de reunion, vendrán conanimo de solicitar muchas contestaciones, que procuraré reducir áespedientes interinos, segun lo ordena el tratado, á fin de abreviar eltiempo y los gastos.

Nuestro Señor, &c.

XVI.

Al mismo, sobre el viage á Curuguatí.

EXMO. SEÑOR:— San Joaquin, 29 de Mayo de 1791.

Hace algunos dias que estoy en este pueblo, distante 20 leguas de lavilla de Curuguatí, esperando que se prepare el camino para andarlas:pero como los Portugueses no parezcan, ni creo que lleguen á dicha villaen muchos dias, porque el rio Igatimí que han de navegar tiene poquísimaagua, sigo mi viage con pausa, porque lo mismo es esperar aquí que enCuruguatí, y los animales descanzan.

Nuestro Señor, &c.

XVII.

Al mismo, sobre la demarcacion.

EXMO. SEÑOR:— Curuguatí, 20 de Junio de 1791.

Recibí la de V. E. de 13 del pasado, con la copia de la que V. E.escribió al Señor Virey del Brasil, el 10 de Marzo de 1790. Ambas meimponen de las ideas de V. E. y del gefe portugues, que aunque opuestasentre sí, no son acordes con mi modo de pensar, que me precisa á decirel amor á la Patria y á la justicia, y el empleo de gefe de la terceradivision de demarcadores: mucho mas, siendo mi demarcacion, en mijuicio, el negocio mas grave que puede ocurrir en el[Pg 28]

vireynato. Y comono sé decir muchas y gravísimas cosas en pocas palabras, suplico á V.

E.disimule lo dilatado de esta carta.

El Exmo. Sr. D. Juan José de Vertiz, luego que recibió el tratado últimode límites, se informó del sugeto mas instruido, que era el Brigadier D.José Custodio de Saa y Faria, quien le dijo, que no podia verificarse elartículo 9, porque no existian rios con el nombre de Igurey y Corrientes, que son los límites que fija dicho artículo. Díjoletambien, que el tratado penúltimo asignaba los mismos rios, y que, comolos demarcadores no los hallasen, se convinieron las Cortes en subrogaren su lugar los rios Igatimí é Ipané-guazú.

Estas noticias comunicó el Sr. Vertiz á S. M., proponiendo lasubrogacion mencionada, que admitió el Rey de acuerdo con el de Lisboa,expidiendo la real instruccion de 6 de Junio de 1778.

En ella se leeque: "juntas en la boca del Igatimí las dos mitades de la subdivisionespañola y portuguesa, han de empezar en este su demarcacion, tomándolopor límite; pues no hay rio alguno que se conosca en el país con elnombre de Igurey, y el Igatimí es el primero caudaloso que entra en elParaná por su banda occidental, pasado su Salto grande. Subiendo á suorígen, se ven no distantes de él las vertientes de otro rio que,corriendo al poniente, desemboca en el rio Paraguay, en que es conocidocon el nombre de Ipané: el cual deberá tomarse por límite, por nohallarse por esta parte rio alguno que tenga el nombre de Corrientes."Estas literales cláusulas hacen ver con claridad que SS. MM. Católica yFidelísima admitieron la propuesta subrogacion de rios, noabsolutamente, sino por lo que se les informó, y en el supuesto de noexistir los rios Igurey y Corrientes.

A esto alude el Virey portugues cuando dice á V. E., que dicha realinstruccion de 6 de Junio es supuesta é ilusoria; que no han convenidolas Cortes en señalar el Igatimí é Ipané; que dicha instruccion escondicional, &c.: pues todo ello no significa otra cosa, sino que dichainstruccion se expidió en virtud de la asercion de dicho D. JoséCustodio, que dijo no haber rios llamados Igurey y Corrientes;siendo así que el Virey del Janeiro cree que los hay, y que dichainstruccion admite el Igatimí bajo la condicion de que no hay Igurey: ypor consiguiente, siendo el supuesto, ó condicion falsa, no debe tenerlugar la instruccion, sino lo literal del tratado, que no ha sidoanulado por la instruccion, sino suplido, por cuanto se creyó que teniaun defecto que no tiene.

No puedo ocultar á V. E. que mi sentir es el del Virey lusitano, encuanto á que dicha instruccion envuelve la condicion de no existir los[Pg 29]rios Igurey y Corrientes, y en que, si los dos ó uno de ellos sehallase, debemos preferirlo con el tratado á la mencionada instruccion;reputando á esta como expedida bajo un supuesto falso y para un caso queno sucede, dejándola en lo demas en su vigor.

En efecto, existe el rio Igurey en el concepto del Virey portugues y enel mio, aunque discordamos en cual sea. Bajo de este supuesto, esforzoso que yo oiga á mí concurrente, para saber cual es su Igurey y lasrazones en que funda su creencia: y que él me oiga y entienda cual es miIgurey, y mis fundamentos para tenerlo por tal y por el del tratado.Hecho esto, será justo que la parte infundada ceda, y si ambas lofueren, será el caso de dicha instruccion.

Presumo que el Igurey que pretenden los Lusitanos, es el Arroyo Gareyque entra en el Paraná por el occidente, bajo del Salto grande, y que sefundan unicamente en la semejanza del nombre: pero no tienen razon,respecto á que los Reyes hicieron el tratado ó contrato penúltimo en lasegura creencia y convenio de que el rio Igurey, sea el que fuere, sehallaba sobre el Salto grande del Paraná; y sin mas motivo que estardicho Garey bajo del Salto, se despreció en dicha demarcacion, segunconsta expresamente del diario de sus comisarios.

El tratado último se hizo bajo del mismo concepto, segun se vé, en quenombra á los mismos rios, y en que dicha instruccion de 6 de Junio diceque: "por no hallarse rio con el nombre de Igurey, se subrogue elIgatimí, por ser el primero caudaloso sobre el Salto grande." De formaque, hallándose informadas las Cortes de no existir el Igurey, aclararonsu intencion, diciendo, que el rio de la demarcacion debia estar sobredicho Salto, y que por tener esta circunstancia, y no otra, el Igatimíse subrogaba al Igurey.

Ademas de que, tambien quieren SS. MM., y lo explican en el tratado, quela demarcacion no siga cualquier rio como el Garey, sino los muycaudalosos é inequivocables. Por otro lado, el rio cuyas cabeceras esténmas próximas á las del Igurey, sea el que fuere, debe desembocar en eldel Paraguay, dentro del trópico, ó en la zona tórrida. Así loexplicaron los Reyes en las instrucciones dadas á los respectivoscomisarios pasados, y las del rio ó Arroyo Garey estan mas próximas álas del rio Xejuí que vierte en el del Paraguay, en los 24° 12' delatitud austral, esto es, muy fuera del trópico, y deja á la parte delnorte nuestros pueblos de Iquamandiyú, Concepcion, Belen y Tacuarí, conlos mejores yerbales de esta provincia.[Pg 30]

El rio que no dudo que es el asignado con el nombre de Igurey en lostratados penúltimo y último, es el rio Yaguarey ó Yaguarí, que tambientiene los nombres de Monici é Ibinheyma, y desagua en el Paraná por laribera occidental, hácia la latitud de 22°-½, sobre el Salto grandedel Paraná. Dicho Yaguarey es mucho mas caudaloso que los Garey, Igatimíy Amambay, por consiguiente mas adecuado para límite, sin que puedaequivocarse: porque, sobre ser muy conocido, es el único que entra en elParaná por tres bocas. Ademas de que, de Yaguarey á Igurey hay tan pocadistancia y tanta identidad, que puede y debe tenerse por yerro del quecopió los tratados ó el mapa que se tuvo presente para hacerlos. Enefecto, es fácil conocer que la voz Igurey está alterada y corrompida,pues no es significativa en Guaraní, cuando las de Yaguarey y Yaguarí loson, y muy castizas.

Las cabeceras de dicho Yaguarey ó Yaguarí, segun los diarios y mapas delos demarcadores últimos, son las mas próximas á las de otro rio muycaudaloso que vierte en el Paraguay por su costa oriental, en la zonatórrida, hácia la latitud de 22° 4': cuyas circunstancias, y otrascombinadas con el tratado penúltimo y con las instrucciones acordes desus respectivos comisarios, determinaron á estos, sin que en ellotuvieran controversia ni duda, á creerlo por el que el tratado llamaba Corrientes, y á expresarlo con este nombre en su mapa de lademarcacion, cuando, antes de ver el rio Igatimí, demarcaron el rioParaguay hasta el Jaurú. Este rio, creido Corrientes, tiene ademas lascircunstancias de grande caudal, y de ser inequivocable, porque entra enel del Paraguay, junto á unos cerros, que dichos demarcadores llamaron Itapucú.

Agrégase á lo dicho, que el Yaguarí, y el que tiene sus cabeceras maspróximas á él, vertientes al rio Paraguay, cubren perfectamente losestablecimientos y navegaciones de ambas Coronas, quedando distantes deellas las poblaciones españolas, y mas las portuguesas.

Todo lo dicho es lo mas conforme á la intencion de los Soberanos, lo masfundado en sus órdenes, instrucciones y tratado, y consta de los diariosy mapas de la demarcacion última, cuyos originales solemnes, firmadospor los respectivos comisarios, y aprobados por ambas Cortes, paran enlos archivos de estas, á que me refiero: limitándome á incluir copia deun pedazo del mapa de la demarcacion última, para mejor inteligencia delo que he dicho. De modo que, ningun hombre justo se separará de cuantodigo, ni dudará que el rio Yaguarí tiene todas las señales, sin faltarleuna, de ser el que SS. MM. indicaron con el nombre de Igurey, y de serel mismo que tuvieron presente para hacer dichos tratados.[Pg 31]

Bien sé que se ha solicitado con empeño de los Portugueses que admitanel Igatimí, en virtud de la instruccion acordada por ambas Cortes, el 6de Junio. Tambien me persuado que alguno ha sabido persuadir á V. E.esta idea, pues que V. E. me ordena que demarque los rios Igatimí éIpané: pero yo no tengo la culpa de que, por falta de buenas noticias,se haya solicitado lo que nos perjudica infinito, y á mi ver, es contralas reales órdenes y instrucciones que tengo, pues todo se ha hecho sinmi noticia: siendo así, que se debe suponer que yo soy el mas instruidoen este punto. Tampoco está en mi mano el que yo entienda la realinstruccion citada con la claridad que he hecho ver y como subordinadaal tratado, ni que otros la entiendan como absoluta, siendo condicionaly sin perjuicio del tratado: pues que no admite la subrogacion de losIpané é Igatimí sino bajo del falso supuesto de que no existen losIgurey y Corrientes; pero si estos existen, como lo he hecho ver, debeprevalecer el tratado sobre ella. Para que V. E. se convenza mejor deesto, baste decir, que tengo órden de S. M., comunicada por el Sr. Condede Floridablanca al Sr. D.

Josè Galves, y por este al Sr. D. Juan Joséde Vertiz, el 7 de Abril de 1782, en la que se dá preferencia altratado.

La circunstancia de gefe de la 3.ª partida me obliga á decir á V. E.,que, segun la real instruccion de 6 de Junio, no puedo demarcar el rioIgatimí, como se me manda, sino en el caso de no hallar el rio Igureyque en mi juicio existe: y en cuanto al Ipanè, tampoco puedo admitirloen ningun caso. Para que V. E. se entere de mi razon, y de que le haninformado mal los que han contribuido á que V. E. me ordenase demarcarel Ipané, ha de saber V. E. que, cuando se propuso á S. M. lasubrogacion de los rios Igatimí è Ipané en lugar de los Igurey yCorrientes, se creia que los Portugueses poseian el Igatimí, y no eraasí; y se ignoraba que teniamos dos pueblos al norte del Ipané, dequienes se tuvo despues noticia: y, viendo que quedaban por losPortugueses si se cumplia dicha real instruccion, dirigiendo la líneapor el Ipané, se hizo nueva consulta al Rey sobre esto y unos yerbalesde Misiones, á que S. M. contestó con la órden citada de 7 de Abril de1782, poniendo notas al tratado; y en la del artículo 8.º dice, que"bien claro es que en el artículo 8.º no se ceden los pueblos deespañoles y indios (esto es Concepcion y Belen) que cita el BrigadierSaa": que es lo mismo que decir que no puede ir la línea por el Ipané.Esta órden, que se me ha mandado observar, y esclarece este y otrospuntos, es la postrera sobre estas materias, y me persuado que V. E. nola tuvo presente cuando me mandó tomar por límite al Ipané, creyendo alparecer que dichos pueblos debian tenerse por cedidos en favor de lademarcacion.[Pg 32]

En cuanto á la importancia del asunto, debo informar á V. E. que dedemarcar los Igatimí é Ipané en lugar del Yaguarí y el que lo encabeza,hay 30 leguas de latitud, y 3º-¼ de longitud, segun se vé en el mapaadjunto. Que si la línea va por los dos segundos, quedarán por nosotroslos mejores y mas abundantes minerales de yerba con las mejores tierrasque hay desde allí al Rio de la Plata; que tendremos franca lacomunicacion del Perú por los Chiquitos, y finalmente, extendiéndonoshácia el norte, quizás no pasaràn muchos años sin que esta provinciaposea á Cuyabá, Matogroso y los diamantes de las cabeceras del rioParaguay. Todo lo contrario sucederá si la linea va por el Igatimí éIpané; y para no dilatarme suplico á V. E. tenga presente mi carta de 13de Octubre de 1790.

En vista de todo lo expuesto, me veo precisado sin arbitrio á solicitarde mi concurrente que demarque dicho Yaguarey ó Yaguarí, y el queencabezase con él y vierta en el rio Paraguay, respecto á que, siendo loque quieren los Soberanos, y los que el tratado llama Igurey y Corrientes, no pueden ser subrogados con otros. Así, si se mepropusiese ó mandase demarcar el Igatimí ú otro Igurey bajo del Saltogrande del Paraná, no los admitiré por las razones expuestas: y si nohiciesen fuerza, solicitaré el expediente interino de que habla eltratado, que no puede ser otro que hacer el mapa de los rioscuestionados, para que los Reyes decidan en su vista como dueños, y enfuerza de las razones en que se apoyaren los dictámenes. Pero si losLusitanos no acceden á demarcar el Yaguarey y su concabezante, nitampoco al expediente interino, me será muy sensible, porque habré demorir en el desierto, causando graves costos al erario, sin poderloremediar.

Para abreviar las cosas, seria conveniente que V. E. enviase al Rey estacarta y la de 13 de Octubre último, para que se solicitase de Lisboa quesus comisarios accedan á lo justo, ó por lo menos que accedan á unexpediente interino.

Doy à V. E. las gracias, porque me ha dispensado de tratar con losPortugueses lo perteneciente á la demarcacion de D. Juan FranciscoAguirre; y en cuanto á no permitir que los Portugueses haganexploraciones de nuestras tierras, haré cuanto esté de mi parte, segunV. E. lo dispone.

Nuestro

Señor,

&c.

[Pg 33]

XVIII.

Al mismo, dándole aviso de haber llegado á Curuguatí.

EXMO. SEÑOR:— Curuguatí, 20 de Junio de 1791.

Llegué el 12 del presente á esta vìlla, venciendo muchos tropiezos, puestuve que abrir casi todo el camino desde Carayao en adelante, por no serpropio para las carretas.

No hallé aquí noticia de los Portugueses, ni hasta ahora la hay,siéndome muy sensible esta y cualquiera demora.

Nuestro Señor, &c.

XIX.

Al mismo, para que se retiren las partidas.

EXMO. SEÑOR:— Curuguatí, 30 de Julio de 1791.

Se pasó el tiempo en que ofrecieron llegar á esta los Portugueses, y dosmeses mas, sin que puedan disculpar tanta demora con el pretesto demalos tiempos, ni otros acaecimientos del viage.

Por otro lado, eltemperamento del Igatimí es mortífero en los últimos y primeros mesesdel año; y no ignorando ellos esta circunstancia, es creible que noparecerán en el presente ni en los principios del año de 1792.

Ya no sé que ideas puedan tener los Lusitanos para haber tardado losaños de la vida de un hombre en resolverse á decirnos que vendrán; ydespues que lo han dicho, temo que ha de pasar el siglo presente sin queparescan por acá.

Dejo á parte lo sensible que me es la consideracion de que paso[Pg 34] lamejor parte de mi vida, y los años mas útiles de ella en este destierro,viendo que he de acabar el resto de mi existencia inutilmente, ó habrède pedir mi retiro de esta veterana partida, porque los hombres no soneternos; y solo traigo á la consideracion de V. E. los costos que sufreel erario, mayormente ahora que se estan manteniendo muchos peones en elapronto y custodia de los auxilios que pidieron los Portugueses, y losque por nuestra parte estan prontos para hacer una demarcacion que tienetraza de no principiarse.

En el presente fatal aspecto de las cosas es casualidad el acertar: áveces me determino á proponer á V. E. que se retiren los auxilios quepidieron los Portugueses y se hallan en el camino de Igatimí,despidiendo los peones que los atienden, haciendo lo mismo con los mios:pero hallo el inconveniente de que si llegan los Lusitanos se hallarán ápié, y los recursos muy distantes.

Otras veces me ocurre por mejor,retirar mi partida y deshacerla, para evitar sueldos, segun solicité deV. E. el 13 de Febrero de este año, y esto es lo que tengo por masacertado, fundándome en que esto mismo acaban de hacer los Portugueses,segun me avisa D. Antonio Alvarez desde Chiquitos, y lo que me escribeD. Diego Alvear haber oido á sus concurrentes, que solo vendrá alIgatimí la division que debe obrar con D. Juan Francisco Aguirre.

Bien veo que solo un hombre instruido en lo futuro puede disponer loconveniente, y que si se retira y deshace mi division, y llegan losPortugueses, sentirán hallarse sin concurrentes: pero si no vienen, óvienen solo los del Sr. Aguirre, es claro que el principio de midemarcacion se dilatará muchos años, creciendo á proporcion los costos,y haciendose preciso entonces que venga otra division jóven á reemplazaresta, que solo por anciana será acreedora á su relevo.

V. E. con mayores luces podrá determinar si he de licenciar mi partidaen caso que no parescan los Portugueses en Agosto y Setiembre, ó cuandoparescan solo los que han de trabajar con Aguirre. En todo caso, si V.E. no dispone lo contrario, no pareciendo los Lusitanos en dicho tiempo,retirarè los auxilios que se les tiene prontos en el camino de Igatimí,y toda mi partida á la Asumpcion, reuniendo la animalada en la estanciamas próxima que pueda á esta villa: pues de este modo se ahorrarán 6,000pesos anuales, y se conservarán los animales, que mueren á los seis úocho meses en estos lugares.

Nuestro Señor, [Pg 35]&c.

XX.

Dá cuenta de la retirada de Curuguatí.

EXMO.

SEÑOR:—

Asumpcion, 19 de Setiembre de 1791.

Luego que recibí la de V. E. de 18 de Julio último, en que me comunicaque los Lusitanos estaban detenidos en San Pablo, sin dar para ello otromotivo que la enfermedad de un astrónomo que habia pasado á curarse alJaneiro, resolví regresar á esta capital, y lo verifiquè felizmente enonce dias con toda la gente y animales.

Tomè esta resolucion, fundado en que la animalada empezaba á perecer enaquella tierra, donde no pueden vivir si no seis ú ocho meses; en quecon mi retiro se ahorran 600 pesos mensuales en sueldos y raciones depeones y capataces; en que los Portugueses, que conocen mejor quenosotros que el Igatimí es pestilencial en los últimos y primeros mesesdel año, no han de venir á lo menos hasta el Mayo pròximo, y en mijuicio en muchos años, ó hasta que se decida cual es el verdaderoIgurey; y finalmente me fundo en que, habiendo ya dejado en Curuguatítodos los artículos de almacen que pueden entorpecer mi marcha, podrétransferirme á dicha villa en el tiempo que los Portugueses, desdeIgatimí, en caso que pareciesen, que es cosa que miro muy distante: y loindica el decir, que ha pasado al Janeiro, con el fin de curarse, elastrónomo; siendo así que pudiera mas bien decirse que vá á buscar lamuerte, porque San Pablo es el país de la salud, como el Janeiro de laenfermedad. El no indicar su reemplazo, el no salir el astrónomo sano,ni hablar á poco mas ó menos de cuando saldrian, todo significa, y dá áentender, los años que faltan para que lleguen á estos paises. ¡Ojalásalga errada esta profecía!

Que en mi juicio es tan cierta como la quehize antes de salir de esa para este destino, oponiendome fuertemente áque viniesen estas divisiones al Paraguay á esperar años, y causargrandes costos, segun les consta á los Señores, D. Juan José de Vertiz yD. Francisco de Paula Sanz.

No se me oculta que, en el órden regular del servicio, debiera yoesperar órden de V. E. para retirarme: pero, de haberlo verificado,hubiera sido preciso esperar tres meses, en cuyo tiempo me hubieraquedado sin animales, se hubieran gastado al pié de 2,000 pesos, y sehu[Pg 36]biera privado á la Provincia del trabajo de la peonada, y á lasmugeres é hijos, de maridos y padres, cuyos perjuicios no quize quegravasen mi conciencia. Por cuyas consideraciones espero que V.

E.apruebe mi resolucion ejecutiva, y de lo contrario disponga: pues, comohe dicho, en pocos dias volveré al lugar que dejé.

Nuestro Señor, &c.

XXI.

Sobre la demarcacion.

EXMO.

SEÑOR:—

Asumpcion, Setiembre 19 de 1791.

Recibí la de V. E. de 18 de Agosto, en que dá recibo á la mia de 20 deJunio último, la cual no pierde un punto de su fuerza, aunque haya enella alguna natural equivocacion en el motivo que causó la expedicion dela real instruccion de 6 de Junio de 1778.

Me dice V. E. que es mas fácil para nosotros sostener que el Yaguarey esel verdadero Igurey, que el Iguary de D'Anville para los Portugueses:sobre lo cual tiene V. E. mucho juicio, toda la justicia y la razon. Yosoy de sentir que lo mas útil, expedito, fundado y conforme al tratado,es sostener dicho Yaguarey, y que el empeñarnos en solicitar los Igatimíè Ipané no puede sostenerse en el tribunal de la justicia, aun cuandotengan y confiesen los Lusitanos la mencionada instruccion de 6 deJunio. Hablando ingenuamente comprendo, que si los Portuguesesestuviesen bien impuestos en sus intereses y en las razones que lasapoyan en esta parte, hubieran desde luego admitido y solicitado lomismo que nosotros hemos exigido de ellos, que es la demarcacion de losIgatimí é Ipanè, que es la mas perjudicial, y en el dia destructiva, deesta provincia: y cuando no quisieran esto, pudieran con solidísimosfundamentos repugnar dichos rios, sin que por nuestra parte se pudieransostener. Por lo menos yo no hallo respuesta á las razones que ellospuedan dar, y no han dado todavia, segun creo, en apoyo de surepugnancia á los Igatimí é Ipanè.

V. E. con mas juicio y conocimiento resolverá lo que conviene,[Pg 37] y en mijuicio es, sostener el Yaguarey sin solicitar, nombrar, ni admitir losIgatimí y Ipanè, ni tratar de la referida real instruccion, que paranada es menester en mi demarcacion. Si, como parece regular y estámandado en las instrucciones que tenemos, D. Diego Alvear solo hubiesetratado de la demarcacion hasta el Salto grande, dejando para mi todo loconcerniente al Igurey que me está asignado; ó si, cuando se empezó átocar este punto con los Portugueses, se me hubiese dicho alguna cosa,como parecia preciso, respecto á que estoy en proporcion de instruirmemas que otro en el asunto, creo que las disputas estarian acabadas; quese hubiera sostenido desde el principio lo que era justo y ventajoso, yque se hubiera obrado con mas instruccion. Pero como considero que hubograve causa para exonerarme de la controversia del Igurey, y paraocultarmela, me resigno con el poco concepto que merecí en dichaocasion.

Nuestro Señor, &a.

XXII.

Sobre volver á Curuguatí.

EXMO

SEÑOR:—

Asumpcion, 19 de Octubre de 1791.

Recibí la de V. E. de 18 de Setiembre último, en que suponiéndome enCuruguatí me dice, que en caso de no haber parecido los Portugueses enIgatimí, que no haga retirar mi division, ni otros auxilios que los quepuedan padecer deterioro por su existencia allí, y no hagan falta parael transporte de los Portugueses desde dicho rio; y que vea que sedepositen á la menor distancia, en que puedan libertarse de demerito,pues de retirarlos á la Asumpcion se seguirian demoras y costos.

Por lo que hace á mi partida, nada de cuanto hay en ella puede padecerdeterioro por estar en Curuguatí, sino los animales: pues, aunque losdemarcadores consuman lo mismo allá que aquí, para subsistir enCuruguatí se necesitan peones, capataces y animales, sin que las rarascircunstancias del país permitan dispensa en esto: aquellos comen, yestos perecen á los pocos meses, sin arbitrio en aquellas tierras, yharán falta cuando se necesiten, sin que quizás tengan reemplazo cómodo.En este concepto, y el de que la estacion de la partida en dicha villano[Pg 38] puede tener otra utilidad en caso alguno que la de que no esperenlos Portugueses doce dias, y de que los perjuicios serian gravísimos, meresolví á regresar, segun dije, à V. E. el pasado.

No obstante, como el contesto de V. E. me haga sospechar que mi retiradade Curuguatí no habrá sido de su agrado, y debiéndome arreglar á lasdisposiciones de V. E. aunque me parescan diferentes de mi modo depensar, dispondré mi vuelta á Curuguatí luego que en el próximo correoreciba la órden. Pues, aunque me sea sensible no haber acertado con elconcepto de V. E.

me consolaré con haber hecho lo que me pareció quedebia, exonerando mi obligacion y conciencia, y con ver que el yerro deno haber esperado la órden para mi retirada se enmendará volviendo, sinque mi proceder haya perjudicado á la demarcacion, antes bien, habráahorrado algunos pesos y animales á la real hacienda.

Por lo demas, como nadie es tan práctico en la provincia como yo quemiro las cosas con todo el celo y reflexion de que soy capaz, dispuse enmi retirada que los animales quedasen á treinta leguas de Curuguatí, quees lo mas próximo donde pueden subsistir, y dejè los auxilios que deòrden de V. E. situò este Gobernador para los Portugueses á veinteleguas de Igatimí. Pero, como ya estuviesen inservibles, los mandóretirar con mi acuerdo, y no se han reemplazado con otros muchos, porquese inutilizarian igualmente antes que llegasen los Portugueses, que conmucha probabilidad se puede creer que no llegarán hasta Abril ó Mayopróximos. No obstante, cuando V. E. considerase útil y precisa larenovacion de este auxilio, puede mandarla verificar á este Gobernador,que está encargado de ella.

Nuestro Señor, &c.

XXIII.

Sobre establecimientos portugueses.

EXMO.

SEÑOR:—

Asumpcion, 19 de Julio de 1792.

Aunque en varias ocasiones he hablado á V. E. de mis ideas sobre estademarcacion y de los establecimientos portugueses, con todo la[Pg 39]importancia de ambos puntos me obliga à añadir algunas consideracionesque me han sugerido las últimas noticias, para que V. E. las ponga ennoticia del Rey sin perder tiempo, porque pudiera perjudicarnos latardanza.

Ademas de la justicia que nos dá el último tratado ó contrato, para quevaya la línea, ó raya divisoria, por los rios Yaguarey ó Monici, yCorrientes, segun dije a V. E. en 20 de Junio de 1791, se seguirá deello no solo el que esta provìncia en un año se prolongará, sin costoalguno, desde el trópico al paralelo de 22° 4' que son las mejorestierras del vireinato y con yerbales próximos al rio, sino que con estotendremos escalas mas próximas y abundantes para ir á los Chiquitos y álos establecimientos que hagamos costa arriba, y separaremos parasiempre á los Portugueses: porque todas las tierras, al norte de dichoCorrientes hasta la Laguna de los Xarayes, son impoblables, porque lascrecientes del rio Paraguay las inundan á larguísimas distancias, sinpermitir que los Lusitanos se acerquen á nosotros ni al rio, ni intentenbeneficiar dichos yerbales para vendernos la yerba, ó para llevarla ásus minas donde se estima mucho:—estas ventajas son inapreciables.

Las últimas noticias, comunicadas por D. José Antonio Zavala, que seestá fortificando en los 21°

de latitud, nos aseguran, que desde allí áCoimbra, que se halla en 19° 53' tampoco hay tierra poblable en la costaoccidental de este rio. Por otro lado se sabe, que desde poco mas alláde Albuquerque, situada en 18° 52', el rio Paraguay corre hasta el Jaurúpor la Laguna de los Xarayes, que es tierra anegadiza é intratable. Demodo que, las únicas tierras altas de la costa del rio Paraguay estan,por la oriental, desde Concepcion ó trópico hasta el rio Corrientes, ypor la occidental, desde Coimbra á Albuquerque.

Este último trozo de tierra alta es justamente la mas próxima á losChiquitos, como que solo distan veinte leguas, en cuya distancia sehallan dos cordones de serranias que vienen de nor-oeste á sud-oeste: launa, llamada de San Fernando, besa el rio en Albuquerque, y la nombradaSan Pantaleon, en Coimbra, segun me avisan de Chiquitos. En ellas hallóel Exmo. Sr.

D. Manuel de Flores, en la demarcacion última, todas lasseñales de minas de oro y diamantes, y por otro lado, HERRERA ( DecadaVIII. lib. 5. cap. 3. in fine) dice: "que Nuflo de Chaves, habiendodescubierto en la provincia de Itatin en que se hallan las sierrasmencionadas, muchos metales á treinta leguas de Santa Cruz la vieja,volvió con sesenta soldados, fraguas y herramientas á tomar mejorconocimiento de dichas minas: pero que antes de llegar fué muerto".[Pg 40]

Esto supuesto, si contra la justicia y último contrato, se permite á losPortugueses mantener á Coimbra y Albuquerque, no nos quedarà donde fijarel pié en la costa occidental del rio Paraguay: los Portugueses,establecidos allí, seràn dueños de su navegacion y de la provincia deChiquitos, pues tienen la mayor proximidad, y es probable que hallaránen las sierras el oro y pedreria que disfrutan por nuestrascondescendencias en sus inmediatas, y que nos indican los SS.

Flores yHerrera.

Por el contrario, si nos quedan Coimbra y Albuquerque, y nos poblamosallí, en el mismo dia que esto suceda tendremos abierta la comunicaciony comercio con los Chiquitos, Moxos y Santa Cruz: pues los barcos notienen tropiezo, y el Gobernador de Chiquitos ha escrito a este, que nohalla reparo en abrir camino hasta el rio, ni tampoco en conducirlohasta los 20° de latitud.

Pero, como ignora que desde Coimbra al grado21 es tierra anegadiza, quizas no podrá establecerse la comunicacion tanabajo, con solidez y para todo tiempo.