Comunicación Politica Y Sus Repercusiones Sociales by Jorge Poveda - HTML preview

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I) TEST DE DISCURSOS

Como las reuniones políticas son siempre organizadas con gran despliegue de energía en las campañas electorales, siempre es necesario contar con informaciones acerca de la forma como estas reuniones influyen en los participantes en ellas. ¿Qué es, por ejemplo, lo que retiene a los participantes en estas reuniones políticas? ¿Cómo incluyen en ellos los oradores? ¿Han entendido sus discursos? Estas y otras preguntas similares son formuladas retrospectivamente a los asistentes de estas reuniones, a fin de obtener un cuadro acerca del efecto que tienen este tipo de reuniones. Es interesante tratar de comprobar si a las reuniones de "plaza pública" asisten no solo los afiliados del partido, sino también electores que aún están indecisos o abiertos a propuestas políticas.

J) INVESTIGACIONES POSTELECTORALES

Una importante complementación de los resultados electorales son las investigaciones postelectorales, que procuran descubrir la manera cómo los electores han vivido la campaña electoral. Por lo general, las investigaciones postelectorales proporcionan información acerca de cuáles partidos -de acuerdo con la opinión de los electores- han llevado a cabo una campaña especialmente activa y cuáles partidos han participado de manera especialmente intensa. Pero también puede preguntarse quién es -según la opinión de los electores- el que realmente ha ganado la lucha electoral (1).

2.- COMBINACIÓN: POLÍTICA-COMUNICACIÓN

Los análisis de la situación general y del comportamiento de los electores son el punto de partida para un concepto partidista-electoral que coordina la forma de dirigirse a los electores a través de las organizaciones partidistas sectoriales, territoriales y funcionales, los conductores de la opinión y los medios de comunicación de masas. La labor permanente de los partidos se fundamenta en conceptos claros de la comunicación; pero la lucha electoral, en todo momento, pero más en las campañas, es comunicación política. Para conducir una lucha electoral tienen que conocerse ambos procesos; debe saberse combinar política y comunicación. No basta que se haga llegar a los electores, tiene también que saberse qué quiere decírseles y cómo decirlo.

Para cumplir ese cometido se debe planificar cuando se requiere conocer, entonces, además de política y comunicación, más propiamente comunicación social y, dentro de ésta, discernir entre los aspectos filosóficos-sociales-culturales-tecnológicos de la comunicación; pero también deben conocerse los aspectos instrumentales de que se valen los comunicadores, solos o en compañía de otros especialistas, para llevar adelante su trabajo como especialistas en áreas concretas: periodismo, relaciones públicas, publicidad, mercadotecnia, captación de opinión pública; por citar las áreas de profesión con las cuales la disciplina de la comunicación Social suele ser más relacionada.

Sobre el área de la comunicación social se ha escrito literatura en abundancia, de manera que, para los alcances de este capítulo, se han seleccionado, más propiamente, aspectos tanto de la teoría como de las posiciones políticas en torno a su dimensión social y su repercusión, en vez de entrar en los detalles tecnológicos y en las modalidades que asume el comunicador en sus diversos ejercicios profesionales, porque ese aspecto instrumental se examina más adelante.(2) Es conveniente contrastar diversos criterios acerca de la dimensión social y las repercusiones de la comunicación social, y, por ende, los aspectos éticos encerrados en intentos de darle a los medios de información y a la comunicación tareas de desarrollo, o de denuncia de alternativismo, según han ido variando los contextos internacionales.

Diversos sectores políticos, intelectuales, populares, se han pronunciado acerca de la situación de la comunicación social en América Latina. Quizá por su pureza de intenciones, el criterio y la posición de la Iglesia Católica en este campo es útil, para conocer lo que este conglomerado piensa sobre la Comunicación Social.

3. EL CRITERIO DE LA IGLESIA

La Iglesia Católica en América Latina no ha soslayado -como otros sectores- su obligación de pronunciarse debidamente respecto del papel que juegan los medios de información social en la construcción de la sociedad y, a manera de ejemplo, el Departamento de Comunicación Social (DECOS) del SELAM, en la obra

"Evangelización y Comunicación Social en América Latina", publicada en 1979, hace estas observaciones:

A) La comunicación social es uno de los factores en juego en la situación de conflicto social que vive América Latina. Los grupos de poder, político y económico, que dominan los medios, obstaculizan la comunicación de los sectores marginados y crean dificultades a la expresión de los comunicadores responsables. Esto se manifiesta en la constante violación de los derechos humanos, la aplicación de la censura, las arbitrariedades y los abusos económicos a los que se viene sometiendo tanto a las instituciones como a los profesionales de la comunicación social más comprometidos con la causa de la justicia.

El manejo de la información constituye un indudable elemento de poder en la sociedad actual. Por esto, los sectores que aspiraran a regir el curso de los acontecimientos, pretenden controlarla.

B) El monopolio de la información, tanto de parte de los gobiernos como de parte de intereses privados, permite el uso arbitrario de los medios de información y da lugar a la manipulación de mensajes de acuerdo con intereses sectoriales. En América Latina es particularmente grave el manejo de la información que sobre nuestros países, o con destino a ellos, hacen empresas e intereses internacionales.

C) La estructura de los medios de comunicación masiva les impone condiciones de orden económico para mantenerse y progresar, lo que conlleva servidumbres forzosas.

Con mucha frecuencia los medios son utilizados para transmitir antivalores, que son presentados como normas de comportamiento válidas para nuestro pueblo. En términos generales, los medios sirven para apoyar y mantener situaciones de pecado personal y social, lo que se traduce en temas que destacan la violencia, la perversidad, el erotismo y el consumismo. La misma estructura comercial y la situación económica del continente no facilitaba una producción latinoamericana suficiente. Todo esto obliga a la utilización de materiales foráneos que introducen tendencias y expectativas ajenas a la cultura y al estilo de vida de nuestros pueblos y que contradicen las actitudes evangélicas fundamentales que orientan la vida cristiana. Además, existen algunas producciones latinoamericanas que concurren a agudizar este problema..

D) Todo lo anterior se agrava críticamente por carencia de políticas adecuadas de comunicación, en el nivel nacional y continental, que rijan -justamente- el uso de los medios de comunicación social como aporte a la preservación y promoción de la cultura y al proceso de liberación de nuestros pueblos, equiparando, además, las posibilidades de expresión de los distintos sectores de la sociedad. Algunos gobiernos y entidades internacionales han realizado esfuerzos en este sentido, pero han tropezado con la resistencia de intereses privados y de muchos otros gobiernos, que se interesan más por mantener un estricto control sobre los medios, que por promover incentivos a una política de la comunicación entendida como servicio.

E) América Latina carece de estudios suficientes que determinen la incidencia y el aporte que la comunicación puede hacer a nuestro continente, fijando competencias, responsabilidades y limitaciones. La gran mayoría de las investigaciones realizadas hasta el momento se reducen a aspectos históricos y jurídicos de la comunicación, y la generalidad de los estudios no han podido responder, conceptual, ni metodológicamente, a la realidad latinoamericana.(3) COMENTARIO:

Podría entenderse que esos enfrentamientos en la década de los setenta obedecerían al influjo que ejerció el Informe Mac Bride y su teoría de creación de un nuevo Orden Internacional de la Comunicación, que llegó a conocerse como NOMIC; pero no, tan presentes son esos planteamientos, que el propio Juan Pablo II, en su viaje a Denver, Colorado, a mediados de 1993, según la agencia AFP, denuncia los excesos de la cultura y el papel en la formación de valores por parte de los medios de información.

Dice el cable: "El jerarca católico puso en tela de juicio la responsabilidad de los

"creadores de opinión" en cuanto a la deformación de los valores en la sociedad actual, donde ya no hay nada considerado "intrínsecamente bueno"... "Vastas capas de la población se sienten confundidas sobre lo que es falso y están a merced de quienes tienen el "poder de crear la opinión e imponerla a otros".

4.- LA OPINIÓN DE LOS COMUNICADORES PROFESIONALES

Respecto a la objetividad de la prensa, es un tema largamente debatido, en el que las opiniones circulan de uno a otro lado, y en donde es necesario discernir si las críticas provienen de los sectores conservadores, de los sectores progresistas, de los gremios de periodistas o de los dueños de las empresas de información, o de los políticos. Y en esa línea es pertinente discernir a qué se refiere el concepto de "objetividad" cuando son los políticos los que entran en el debate.

Quizá por ello sea útil mencionar alguna referencia al tema que, desde el ángulo, estrictamente profesional, se aborda según la óptica de la ética, y aunque este pareciera ser un tema unívoco, resulta no ser así, toda vez que en la década de los sesenta, la brusca extensión de la comunicación fue objeto de análisis de los efectos "del impacto"

de la influencia discreta de unos estímulos cada vez más numerosos sobre los individuos y los grupos, y se llegó -incluso- a hablar de una "acción educativa de los medios de comunicación social" con respecto al desarrollo cognoscitivo o al comportamiento, calificado en términos mecanicistas como estímulo-respuesta.

Un análisis menos rígido y más aquilatado, propio de la década de los noventa, incita a considerar que la comunicación forma parte de un conjunto más amplio de transformaciones debidas a las modificaciones progresivas del medio ambiente, y que la influencia de las tecnologías se diferencia por las condiciones psicológicas, intelectuales, sociales y culturales de las personas que están expuestas a ellas.

Esto significa que el concepto ético debe ser tomado no en su valor genérico, casi abstracto, sino ubicado en una "dimensión situada", esto es, concreta. De allí que la pugna acerca de si los medios afectan total o parcialmente el comportamiento social, y si así fuese, en qué grado y en dónde se ubicaría la responsabilidad, es un tema no dirimido aún.

A) POSICIÓN DE JEAN FRANCOIS REVEL

Por ejemplo, el escritor francés Jean Francois Revel, en su obra "El Conocimiento Inútil" señala que: "Hubo un tiempo en que la derecha, vista como fenómeno intelectual, ostentó un enorme control sobre los medios, y la información (ejemplo, el caso Dreyfus en la Francia del siglo pasado), pero ese dominio es cosa de niños en comparación con el virtual monopolio que ejercen en los actuales momentos las copiosas ideologías de la izquierda sobre la estructura comunicacional de Occidente. Un trabajo que ha permitido que el más grande acontecimiento de los tiempos modernos haya pasado desapercibido, subterráneo y clandestino: el derrumbe de las utopías marxistas y las perspectivas de que surja una sociedad más viable, y por si fuera poco, mejor informada." De frente a esta posición hay varios criterios útiles por examinar: A.1.- El periodista venezolano Manuel Malaver, del periódico El Nacional, expresa que el criterio conservador de Revel obedece a sus "cambiantes viajes de intelectual", "ora defensor de izquierdas, ora de derechas", por lo que: "Los disparos del ensayista no se hacen esperar, y éstos tienen un blanco, si no único, fundamental. Se trata del altar sacrosanto de la prensa norteamericana y europea, causante, según el "j'acusse" de este polemista intemperante y radical, de fraguar una estructura informativa absolutamente divorciada de la verdad. Entre otros medios, son colocados en el banquillo: Le Monde, de París; El País, de Madrid; The New York Times y Washington Post, de Nueva York.

O sea, que para Revel, ex director del periódico francés L'Express, el peligro no viene precisamente de la prensa de los países sujetos por una u otra vía a la censura, o al control de los medios por disposiciones estatales, sino -básica e irremisiblemente- de la llamada prensa democrática, de aquella que deriva su credibilidad de una supuesta objetividad y honestidad de sus periodistas.

A.2 Sucede, por lo general -expresa Malaver-, que: "Estos comunicadores están, a juicio de Revel: "ideologizados por las filosofías de la izquierda, de modo que su objetividad y honestidad se trastoca en la mayoría de los casos en una versión de la noticia pero no en la noticia".

A.3 Según el historiador argentino Enrique Aguilar: "...Para Revel, es la utilidad lo que mueve a elevar a categoría de verdad informaciones falsas de todo en todo y a buscar además el soporte de una ideología. Una ideología que hace las veces de dispensa intelectual, práctica y moral. Intelectual, porque retiene solo lo que le conviene; práctica, porque suprime el criterio de eficacia; moral, porque lo bueno y lo malo le son completamente ajenos. se comprende, pues, el manejo ideológico de la biología, de la psiquiatría, de la lingüística. Se comprende que en su momento haya prendido la justificación althusseriana del stalinismo, que aun entrada la década del 60 se ocultara a Tocqueville y en cambio se explicara la Revolución a través de Mathiez, y que el adoctrinamiento y la formación de una "personalidad base", todavía subsistan en ciertas escuelas y se vea como "reaccionario" el principio de la competencia. En fin, que militantes disfrazados de comunicadores nieguen al público el derecho a informarse con exactitud."

Lo dicho basta para forjarse una idea del contenido de conocimiento una idea del contenido de conocimiento inútil. Quedaría apenas una referencia al capítulo último, titulado "El fracaso de la cultura", donde Revel denuncia a esos intelectuales que, lejos de corregir, han acentuado los defectos de nuestra civilización y en quienes la ideología provocara verdaderos estragos. La sola sugerencia de someter sus ideas al cedazo de la prueba se consideraría un sacrilegio. Y, sin embargo, ahí estuvieron Russell, Bernard Shaw, Heidegger, y están Günter en su "métier", pero incoherentes y hasta falaces cuando incursionan en lo político. La advertencia que hace Revel mismo es: "...Nuestra civilización está condenada a ponerse de acuerdo consigo misma o bien a retroceder hacia una fase primitiva, en la que no habrá contradicción entre el conocimiento y el comportamiento, porque ya no existirá el conocimiento."

A.4.- A juicio del exreportero de la Casa Blanca, el periodista norteamericano James Deakin, al analizar el tema de la objetividad, pero en otro contexto, la realidad es distinta y afirma: "estudios académicos han demostrado la parcialidad de los medios; otros estudios no menos académicos lo han negado. Es claro que la idea que se hace el público dependerá de su disposición política. Así, los conservadores juzgan que los medios de comunicación tienen tendencias liberales, los liberales ven una disposición conservadora en la cual aquellos restringen el debate político a límites convencionales, excluyendo la opinión radical".

Y como demostración empírica para este criterio, Deakin agrega entonces: "Si los conservadores están en lo cierto los medios liberales han fallado de modo notorio al querer persuadir a los votantes de que elijan presidentes liberales...Si quienes critican son los liberales los medios de comunicación conservadores no han impedido a los demócratas controlar el senado durante 16 de los últimos 22 años, y la cámara de representantes, durante los 22 cabales".

A.5.- Para el profesor de periodismo de la Universidad de Richmond, Virginia, Ted.

J.Smith, asiste razón para las críticas de ambos bandos dado que "...Todo el mundo tiene razón en parte, y el debate acerca de las tendencias de los medios se mantendrá atascado..." Lo cierto es que, independientemente de que el público acepte el papel de

"gatekeeper" o de "perro guardián" de los periodistas respecto de los políticos, pero rechace el negativismo de las noticias", en 1985 una encuesta Gallup en el nivel nacional en Estados Unidos de América, revela que el 34% de los entrevistados consideraban que "las historias e informes de la prensa son, con frecuencia, inexactos".

Y en 1988 el porcentaje subió a 43%, y en 1989 a 50%. Por otra parte, las encuestas de otra naturaleza, más recientes, colocan a los periodistas en un nivel de ética muy bajo (apenas el 21%, más bajo que en la escala ética de los abogados, los comerciantes, los congresistas y los funcionarios de gobierno), según indica el profesor Smith.

A.6.- Estos hallazgos en Norteamérica coinciden con una encuesta efectuada por el Grupo Borges y Asociados a finales de 1992, contratada por el Programa Centroamericano de Periodismo, y publicada en la revista Rumbo, que en lo que interesa arroja estos porcentajes, externados por los mismos periodistas consultados:

...."Los medios informan con precisión y exactitud: siempre: 13.7, a veces 85.5

Los medios en Costa Rica son fuentes con credibilidad: Totalmente de acuerdo: 31.5; De acuerdo: 4.19

1.7.- Hay ocasiones en que se impide informar: Política: 35.2..."

1.8.- Ahora bien, como los medios no suelen censurar a los medios, -salvo, a veces, cuando se trata de otros- el 23 de setiembre de 1993 el periódico La Nación editorializa sobre el desencanto de los indecisos detectados en la actual campaña electoral y señala:

"Entre los motivos de la indecisión de este 23 por ciento de ciudadanos decididos a votar, pero aún sin candidato, sobresalen los siguientes: cansancio de las promesas falsas (39 por ciento), ausencia de respuestas concretas a los problemas nacionales (32

por ciento), falta de concreción (32 por ciento), insatisfacción de las ideas (29 por ciento), carencia de información para decidir (29 por ciento). si se pasa revista a estos porcentajes, se observa que los cuatro primeros criterios negativos expuestos por los indecisos tienen un denominador común: la desconfianza en la palabra de los políticos.

Nos referimos a los políticos y no solo a los actuales candidatos, por cuanto los indecisos posiblemente no estén enjuiciando solo a aquellos, sino a políticos y gobernantes. Sus críticas exhiben un peso o carga de sinsabores y desengaños acumulados a lo largo del tiempo. Desde este punto de vista, los indecisos brindan un importante contingente de experiencias e ideas al analista político."

COMENTARIO:

Surge entonces la inquietud acerca del llamado "doble standard", por parte de quienes critican a los medios, en este caso: enjuiciamiento solo para los políticos, y no hacer referencia al enjuiciamiento -a la propia prensa- por parte de los periodistas entrevistados en la encuesta de finales de 1992, aspecto que se potencia socialmente al aplicar un criterio de autoprotección, minimizando la crítica a la prensa, al publicar resultados de una encuesta que deja mal parados a los medios, en una revista de escasa circulación (Rumbo) y hacer públicas las inquietudes respecto a la desconfianza hacia los políticos, divulgando el tema por un medio de circulación muy penetrante. (La Nación).

Es justo reconocer que si bien este ejemplo se centra en la empresa periodística La Nación, S.A., el desequilibrio informativo y el "doble standard", no es privativo de esa empresa, pues la crítica se endereza también hacia otros medios, pero dada la importancia de la empresa periodística mencionada se la suele utilizar -como en este caso- como ejemplo ilustrativo.

Precisamente estas situaciones son las que alimentan -con razón- la duda respecto de la objetividad informativa; y para dirimir la querella solo la auditoría popular puede hacerlo, como bien lo señala el informe Mac Bride cuando expresa: "Si hay cientos de millones de hombres y de mujeres formadas de los instrumentos indispensables de la comunicación, ¿qué sentido tiene hablar del derecho a informar o a ser informado...? Es pues, indispensable acopiar todos los medios posibles -educativos, culturales y sociales-

, combatir con las diversas técnicas de comunicación y los medios de comunicación social, para eliminar esta tarea que empaña las perspectivas de todos los países del mundo. En este un aspecto importante de la comunicación que convendría replantear, debido a su repercusión en los planos social, cultural y político.

1.9.- Por otra parte, el Director de la Escuela de Ciencias de la comunicación de la Universidad de Costa Rica, en una salida a la prensa -al defender la rigurosidad científica y la ética profesional en la formación de comunicadores sociales-, recomienda acoger la propuesta de la Sociedad Internacional de Investigación Interdisciplinaria en Comunicación, que tipifica los hechos sobre los que informan los medios, en cuatro categorías que deben ser hechas de conocimiento de quienes están al lado de la recepción de noticias, para que -al verterlas a sus públicos- las tipifiquen de previo, evitando, al máximo, el subjetivismo: hechos irrefutables, hechos probables, hechos hipotéticos, hechos falsos.

Parafraseando a Mac Bride, podría afirmarse que, efectivamente, es conveniente replantear la objetividad que aplica el informador, debido a que la difusión de hechos, sin calificarlas a priori, apareja grandes y graves repercusiones en los planos social, cultural y político.

5.- LA POSICIÓN DE LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES

La actualidad de las nociones de acceso y de participación se basa no solamente en una crítica del modelo vertical dominante de la comunicación, que en la práctica es solo de

"información", sino también en la emergencia del "derecho a comunicar". Los modelos en boga en América Latina tienden a enfatizar el derecho a la información, definida en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así: "Todos tienen derecho a la libertad de opinión y a la expresión. Este derecho incluye la libertad de tener una opinión sin interferencia y de buscar, recibir e impartir información e ideas a través de cualquier medio y sin importar fronteras".

A) Sin embargo, a juicio de la Comisión Mac Bride, la extensión del derecho a la información lleva a una noción más completa el derecho a la comunicación. En el pasado, la comunicación en la sociedad humana se veía, esencialmente, como una forma para informar e influenciar a las personas. Ahora se propone que la comunicación debería ser comprendida como un proceso de interacción social a través de un intercambio de información y experiencia. Este cambio en la percepción de la realidad implica la preeminencia del diálogo sobre el monólogo. Pero implica también un sistema de comunicación horizontal basado en una distribución equitativa de los recursos y de las facilidades para permitir a todas las personas enviar y recibir mensajes.

B) Una redefinición de la comunicación tiene ciertas implicaciones no solo en el nivel internacional. En los últimos años, el cuestionamiento que se ha hecho sobre el intercambio desigual de la información entre los países desarrollados y países en vías de desarrollo, ha llevado a una evolución en la noción del "libre flujo de información". En la práctica lo que sucede, sin embargo, es que unos pocos países ricos y privilegiados en medios y tecnología transmiten grandes cantidades de información a los países pobres.

Y -en el nivel nacional- la situación se reduce a la concentración de la propiedad de los medios y unos pocos ciudadanos hacen llegar sus mensajes a las grandes mayorías.

C) Entonces, desde la década de los setenta, como una reacción a esta realidad, ha surgido una noción distinta: la de un flujo libre y balanceado de la información. Se hacen esfuerzos para oponerse a la unidireccionalidad de la información entre países ricos y países relativamente pobres, con la intención de alcanzar un acceso más equitativo y una mayor participación en el flujo mundial de la información, de los programas y en los medios. Esto enfatiza el papel significativo de la comunicación en la formación de un nuevo orden económico mundial.

6.- LA SALIDA: ¿NOMIC?

El debate internacional en torno a un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación, conocido bajo las siglas NOMIC, si bien está fundamentado en un discurso político hoy ya obsoleto, persiste -sin embargo- en su visión de crear flujos equilibrados y ha tenido una gran resonancia en muchos países, particularmente en América Latina. Las formulaciones iniciales del NOMIC surgieron del movimiento de Países Alineados, como una reivindicación del derecho de los pueblos a defender su identidad cultural. Más tarde, la acumulación de datos empíricos demostró la existencia de desequilibrios y la denominación en la comunicaciones internacionales, situación que abarca desde la circulación de noticias hasta la distribución de frecuencias de radiodifusión, órbitas geoestacionarias, capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos, pasando por los flujos de programas para televisión, películas, libros y otros medios. El NOMIC, que pretendía resolver las desarmonías producto de los desequilibrios, incluía las siguientes propuestas:

A) La democratización de las comunicaciones y de los recursos de la información.

B) La creación y el fortalecimiento de la infraestructura necesaria para que los países del Tercer Mundo puedan participar en términos de igualdad en la comunicación internacional.

C) La integración entre los sistemas de comunicación y los objetivos de desarrollo integral, autónomo y autosostenido de los pueblos del Tercer Mundo.

D) La defensa de la identidad cultural de los pueblos y la apertura de espacios y recursos para el desarrollo autónomo de expresiones culturales, especialmente de carácter popular. Si las formulaciones iniciales del NOMIC surgieron del Movimiento de Países no Alineados, es justo reconocer que la UNESCO fue el gran impulsor de este proyecto. A mediados de las década pasada, la UNESCO formó una Comisión Internacional para estudiar los problemas de la comunicación, conocida como

"Comisión Mc Bride", en honor a su presidente, el periodista y político irlandés Sean Mac Bride. Esta Comisión recogió el consenso de la comunidad internacional y presentó su informe en la XXI Sesión de la Conferencia General de la UNESCO.

7. LOS CRITERIOS DEL INFORME MAC BRIDE

Entre las muchas ideas desarrolladas en el "Informe Mc Bride", hay cuatro básicas que mantienen su valor heurístico de frente a los cambios políticos, culturales y económicos: A) Democracia y Comunicación: La democracia es ante todo una actitud humana fundamental, que en la comunicación se expresa en la abolición de las formas autoritarias y se apoya en la acción consciente, organizada y solidaria de los oprimidos.

La participación pluralista de los sectores sociales (una lectura sociológica más reciente diría: de la Sociedad Civil) debe manifestarse en todos los niveles del proceso comunicativo, en particular en la producción, distribución y consumo de bienes culturales.

B) Derechos Humanos y Comunicación: La comunicación refleja, inevitablemente, la naturaleza de las relaciones sociales. Cuando estas se caracterizan por la desigualdad y por la falta de democracia, la lucha por el rescate, defensa, ampliación y profundización de los derechos humanos, está unida a la lucha por el rescate, defensa, ampliación y profundización de los derechos humanos, está unida a la lucha por la democratización de la comunicación, como parte de un proceso único.

C) Estado y Políticas Democráticas de comunicación: El Estado debe garantizar el acceso a la información para todos los sectores sociales y promover la creación de nuevos canales de comunicación, sin limitar la libertad de expresión. si bien el Estado tiene la responsabilidad de formular políticas nacionales de comunicación, estas, necesariamente, deben ser la expresión del máximo consenso posible. Una auténtica política nacional rechaza la censura autoritaria y el control de los medios. De ahí que se necesita un decidido esfuerzo para desarrollar la conciencia y la capacidad de la sociedad, sobre los procesos de la comunicación y de la información, a fin de lograr el acuerdo popular sobre el cual se sustenta toda política democrática de comunicación.

D) Acceso y Participación: El informe Mc Bride retoma unos conceptos que habían sido desarrollados en documentos anteriores de la UNESCO, en particular los conceptos de acceso y participación, y afirma que el proceso de democratización de la comunicación exige:

1.- Que la persona pase de ser un simple objeto de la comunicación a elemento activo de ella, es decir, que todo miembro de la sociedad, especialmente los desposeídos, tengan acceso libre en igualdad de oportunidades a los medios de información y comunicación.

2.- Que aumenten el grado y la calidad de la representación social y de participación.

Esto incluye la intervención en la producción y la distribución de mensajes y en la toma de decisiones referentes a la política y planificación de la comunicación.

3.- Que se cumpla un proceso de formación, especialmente entre los desposeídos, para que el pueblo desarrolle su capacidad comunicacional; esto es, la habilidad para producir

mensajes con valores propios que atiendan a sus intereses y no con los valores impuestos por la cultura dominante.

COMENTARIO: A raíz de la guerra fría entre USA y URSS y otras superpotencias y por el papel de los países del Tercer Mundo, varios países decidieron abandonar la UNESCO a mediados de la década de los ochenta; pero actualmente se estudia su reingreso, y aunque el debate sobre los desequilibrios en los flujos informativos tienden a dirimirse en la superioridad tecnológica, y no con base en los discursos ideológicos, en muchos países el desequilibrio permanece y es notorio.

De allí que particularmente en Costa Rica la disputa que la década de los setenta, que -

en parte- fue visible en el enfrentamiento político y en la lucha entre dos medios de información ("La Nación" y "Excelsior"), hoy día está confinada a los planteamientos académicos, aún bajo el nombre -cada vez con menor significación- de "Comunicación Alternativa".

8.- COMUNICACIÓN ALTERNATIVA

Es importante indicar que los planteamientos de NOMIC, UNESCO y MAC BRIDE se referían al acceso y a la participación de las masas en los grandes medios, pero en la práctica los poseedores de los medios niegan la participación y el acceso a las mayorías algunas veces por problemas tecnológicos, otras por decisiones empresariales y otras por imposiciones políticas diversas. Tal situación ha propiciado la colaboración tanto de grupos religiosos como de gobiernos de países democráticos, para crear formas diferentes de comunicación no verticalistas que representan e interrelacionan a grupos populares marginados. diversas denominaciones, casi todas en la línea de la Comunicación Alternativa, procuran identificarlas: comunicación horizontal, grupal, popular, de base comunitaria, participativa.

De cara a esta situación, surge la pregunta: ¿Por qué la falta de interés por parte de los grandes medios, públicos o privados, hacia el acceso y la participación de público en la producción y distribución de los mensajes informativos? Una primera respuesta, muy importante, se refiere a la existencia o no de un proceso más amplio de democratización en nuestra sociedad, porque las condiciones para una comunicación democrática se desarrollan a partir de las condiciones socioculturales y políticas de un país; y el proceso puede seguir diferentes caminos hasta llegar a metas similares. Pero es ilusorio esperar una democratización de las comunicaciones, si esta no forma parte de un proceso más amplio buscando la igualdad y la justicia sociocultural, económica y política en los niveles nacional e internacional.

Y aquí está el meollo de la cuestión. En nuestros países latinoamericanos no existen procesos amplios orientados hacia la igualdad y la justicia sociocultural, económica y política. El problema, en sí, es inmensamente complejo y ni siquiera depende exclusivamente de la voluntad política de los dirigentes de nuestros países.

La Comunicación Alternativa representa una búsqueda de una comunicación diferente de la que se conoce en los medios masivos en la actualidad. Para las élites dominantes, la información y la comunicación tienen un papel preponderante en la estrategia de dominación descrita y los medios masivos no son utilizados como un bien social, sino como negocios mercantiles de una minoría que, si bien trata de autorregularse, lo hace en su propio beneficio.

La Comunicación Alternativa, que busca eliminar estos desequilibrios, parte de otra visión del ser humano y su sociedad:

A) En vez de la comunicación verticalista y controlada por empresas poderosas, reclama la participación como única vía para contrarrestar la alienación y el aislamiento. Sin embargo, no se trata de una participación únicamente en la producción de mensajes para los medios, sino en todos los aspectos de la vida humana.

B) La Comunicación Alternativa supone una sociedad distinta, una sociedad participativa donde el diálogo y la cooperación solidaria promuevan la organización de la sociedad, particularmente del sector marginado.

C) No se trata únicamente de una Comunicación Alternativa, sino de una Sociedad Alternativa donde la organización y la participación den vida y valor al aporte de los pobres y marginados. Lo alternativo, por lo tanto, incluye el trabajo comunitario, la organización de los procesos de producción y la participación en los beneficios.

D) La participación es la contribución permanente e integral de cada persona al trabajo colectivo (producción), al derecho a compartir las decisiones (administración), y el usufructo permanente y proporcional en los productos alcanzados (beneficio). Sólo puede existir una comunicación alternativa si está inserta en una organización popular y representa las luchas y esperanzas, angustias y alegrías de esa organización. Es sólo en este contexto en el que se entienden la cultura y la voluntad de cambio vivido por un pueblo.

E) Se entiende, entonces, que la comunicación en una sociedad está determinada por el modelo bajo el cual la sociedad opera, y el desarrollo es solo la opción que una sociedad toma en un momento histórico particular. Si una sociedad está altamente estratificada y dominada por grupos -poderosos y opresivos-, es obvio que operará un modelo de comunicación diferente al de una sociedad más democrática y más abierta a la innovación social y a la participación de todos.

9.- DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Pasar de la información suministrada por los medios a la comunicación: como resultado de la libre interacción social sin mediaciones, es todo un proceso que implica considerar, entre las variables de su diseño participativo, al menos tres elementos: A) Acceso. Por definición, acceso sugiere la capacidad, por parte del público, de acercarse a los sistemas comunicacionales y, en una forma concreta, relacionarse con dos niveles: el de escogencia y el de retroinformación. En el nivel de escogencia, el acceso incluye el derecho individual de comunicar materiales, el derecho de escuchar y de ver los programas que se desean, cuando la persona quiere, y don él o ella quieren.

La disponibilidad de un rango más completo de materiales y la escogencia que se hace por parte del público, en vez de ser impuesta por las organizaciones productivas. En la transmisión de programas solicitados por el público, en el nivel de la retroinformación, el acceso implica:

- Una interacción dinámica entre los productores y los perceptores de mensajes.

- Una participación directa por parte del público durante la transmisión de los programas.

- El derecho a comentar y a criticar

- Una manera para mantenerse al tanto de los procedimientos y en relación con los administradores y gerentes de las organizaciones de comunicación.

Es relativamente fácil reconocer el vínculo entre el acceso y la comunicación alternativa. Se aumentan las posibilidades tanto para la emisión como para la recepción de materiales. Se promueven la interacción y el derecho a comentar o criticar. Por otra parte, todos estos elementos están casi ausentes en los grandes medios de comunicación, por razones diversas, y es interesante notar que algunas de las nuevas tecnologías favorecen o impiden el acceso a la comunicación, pero quizá ésta sea una situación transitoria, siempre y cuando se pongan al servicio del diálogo y la interrelación.

B) Participación: La participación implica el compromiso del público tanto en la planificación como en la producción y la gerencia de los sistemas comunicacionales.

También opera en niveles distintos: planificación, toma de decisiones y producción.

En el nivel de la planificación, la participación implica el derecho del público a contribuir en:

- La formulación de planes y políticas para las empresas de los medios: definición y objetivos, principios de gerencia y programación.

- La formulación de políticas comunicativas en el nivel nacional, regional o local.

Si el acceso se refiere a la capacidad por parte del público de acercarse a los sistemas comunicacionales, la participación supone la presencia de ese público dentro de ellos.

Esta situación prácticamente no existe en los sistemas de comunicación, en primer lugar, porque la casi totalidad de estos son comerciales, dedicados al lucro y, en segundo lugar, por la legislación que existe actualmente. El público en general no puede producir programas, ni tiene acceso a la formulación de políticas y programación y la legislación restringe las facultades de expresarse por vía oral, escrita o audiovisual, salvo para los profesionales colegiados.

En el nivel de los medios públicos, la situación es idéntica porque se rigen por la misma normativa legal, La única opción que queda es el desarrollo de medios grupales o locales, como periódicos vecinales, producción y distribución del video deméstico, teatro popular y otros, Pero siempre al margen de los grandes medios. Estos son utilizados como negocios mercantiles en manos de una minoría en que la población es únicamente un receptor pasivo.

10.- LIMITACIONES PARA EL MODELO DEMOCRÁTICO

El papel de la comunicación social en la sociedad está determinado por el modelo político bajo el cual la sociedad opera. Para que haya medios de uso participativo y democrático, todas las instituciones de la sociedad tienen que democratizarse. Se tiene que pasar de una democracia consultiva a una democracia participativa, de una sociedad altamente estratificada a una sociedad más democrática y abierta a la innovación social y a la participación de todos.

Pero es justamente en el seno de la Asamblea Legislativa en donde este tema debe estudiarse con rigor y detenimiento para plantear las modificaciones legales necesarias.

Pero, además de este macroproblema del modelo político, hay otras limitaciones que pueden variar de un país a otro y, por lo tanto, sus parámetros no pueden fijarse fácilmente. En síntesis, estas son:

A) Limitaciones estructurales

B) Limitaciones socioculturales

C) Limitaciones políticas e ideológicas

D) Limitaciones institucionales

E) Limitaciones legales

En el estudio elaborado por el Departamento de Servicios Parlamentarios en el primer semestre de 1993: "Reflexiones para establecer una Política de Comunicación Social", se encuentra una propuesta concreta de cuáles pueden ser las fórmulas para establecer, participativa y democráticamente, un proceso tendiente a estudiar y resolver, por consenso, la situación prevalente en este campo.

11.- CRITERIO DEL COLEGIO DE PERIODISTAS

A raíz de la destitución del Director de un medio periodístico (La República), el Colegio de Periodistas de Costa Rica hizo un documento, en junio de 1993, entre los miembros del gremio, que en lo que interesa contiene estos criterios: A) Toda sociedad tiene derecho a estar informada y

el periodista tiene como deber fundamental informarla bien. Todo intento pro restringir o manipular la función del periodista, sea por presiones, amenazas o acciones de hecho en su contra, constituye una grave violación a ese derecho y una negación a la libertad de conciencia, opinión y expresión profesional.

B) Como derecho de todos, la información no puede nunca, sin deteriorar severamente la democracia, ser restringida ni por el Estado, ni por los gobiernos ni por los diversos sectores que conforman el entorno social.

C) La información es un derecho de todos que consagran el el artículo 29 de la Constitución Política y el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos. Estos principios permiten a los ciudadanos el derecho a buscar, difundir y recibir información. En la medida en que a un periodista se le limite o restrinja su trabajo profesional, se le niega también al público el derecho a recibir información.

D) En su misión, los periodistas no tienen más límites que los establecidos por la Constitución Política, las leyes y el respeto a otros derechos humanos fundamentales de la persona, como la intimidad, la vida privada, el derecho a la imagen, el honor y el buen nombre.

E) Toda acción contra los periodistas, en el sagrado ejercicio de su profesión, constituye un grave ataque contra esa libertad de información y contra el derecho de la sociedad a ser informada.

F) Desde este punto de vista, rechaza toda presión, amenaza o acción de hecho contra sus integrantes, dirigida a torcer o a callar sus conciencias para evitar que la información permita ventilar actos de corrupción o acciones indebidas de las personas, y con mayor razón, de quienes aspiran a dirigir los destinos de la República.

G) La sociedad, como un todo, debe mantenerse alerta para que el trabajo de los periodistas no sea condicionado de ninguna forma por nadie, y para impedir que la información se transforme, producto de intereses, en propaganda o pseudoinformación.

H) Todo informador, dada la función que cumple, debe mantener una posición independiente, que respete y garantice el derecho de la sociedad a recibir información veraz, sin condicionamientos ni manipulaciones.

I) En el proceso de información social, las empresas juegan, sin lugar a dudas, un importante papel, porque son el instrumento material que posibilita la difusión de las noticias. La sociedad debe tomar medidas para garantizar la independencia de las empresas, de tal manera que se impida que una eventual manipulación distorsione el sagrado derecho a la información.

J) Por ello, ve con preocupación la defensa que se ha hecho de un supuesto derecho empresarial que le permita prescindir, en cualquier momento y sin ninguna restricción, de cualquier periodista que no se apegue a sus llamados principios editoriales, Ese derecho fue reivindicado en un pasado muy cercano, para cerrar espacios informativos y despedir a periodistas que, en su momento, fueron considerados "enemigos" de las concepciones editoriales e informativas de los medios.

K) La empresa periodística no es una empresa cualquiera; es una empresa excepcional (como la reconoce, por ejemplo la doctrina jurídica española sobre prensa y recomiendan los pronunciamientos de la UNESCO), sin importar que esté en manos del sector privado o del Estado. su excepcionalidad se origina en que cumple una función de interés público, aunque algunos propietarios concluyen, erróneamente, que son titulares del derecho a la información y, por lo tanto tienen facultades para definir cómo se manejan las noticias, cuando y cómo se publican y cómo deben comportarse e incluso expresarse los periodistas.

L) La Constitución Política de Costa Rica dice, en su artículo 5, que la soberanía reside en la nación y que nadie puede arrogarse la titularidad del derecho a la información. Las empresas periodísticas cumplen una función social y no "un servicio público", como lo han presentado durante décadas; son simples depositarios de un derecho soberano que corresponde a toda la sociedad y a todos los habitantes de Costa Rica.

M) Como depositarios de ese derecho a la información, que en su aspecto más esencial incluye el deber de informar en forma ética y sin manipulaciones, las empresas no pueden arrogarse acciones que no les corresponden y que solo pueden, en última instancia, burlar ese derecho. Ha llegado el momento en que las empresas periodísticas deben hacer una clara distinción entre su política editorial, en la que pueden expresar libremente sus puntos de vista, y la labor informativa, que no puede estar condicionada por intereses económicos políticos, sociales o ideológicos.

N) El caso reciente que concluyó con la separación del periodista Humberto Arce de la dirección del diario La República, se inscribe, lamentablemente, dentro de ese anacrónico y peligroso concepto que, como queda demostrado, debilita el derecho a la información y el libre juego de las ideas, características fundamentales de nuestro sistema democrático.

12.- DECLARACIÓN DE BRATISLAVA

Si bien el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece el derecho a la información, en la práctica los diversos regímenes políticos han encontrado dificultades, o han carecido de voluntad para hacerlo efectivo. En innumerables ocasiones las reuniones de las Internacionales Políticas (hoy día en franco deterioro) han elaborado planteamientos tendientes a reforzar la tibia declaración de las Naciones Unidas. Y en el campo de los profesionales en el Área de la Comunicación -más propiamente de los comunicólogos-, que rescatan esas luchas, la llamada Declaración de Bratislava es la más reciente publicada en este campo. Formulada en julio de 1993, en sus aspectos más relevantes expresa:

A) considera como verdades evidentes que todos los hombres han sido creados iguales, dotados de derechos inalienables, entre ellos el derecho a la libertad de opinión y expresión; y que este derecho incluye la libertad de tener opiniones sin interferencia de ningún tipo y buscar, recibir y dar información e ideas por cualquier medio y a través de cualquier frontera.

B) Recuerda que al garantizar todos los derechos humanos, la Comunidad de Naciones ha establecido un catálogo amplio de derechos de comunicación e información en los instrumentos existentes de derechos humanos, especialmente en el artículo 19 de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", como se califican en el artículo 29 de esta y en los artículos 19 y 20 del

"Acuerdo Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos", así como en los capítulos regionales, como por ejemplo en el artículo 10 de la "Convención Europea de Derechos Humanos".

C) Reafirma que los derechos civiles y políticos, así como los derechos económicos, sociales y culturales, son interdependientes e indivisibles y que en ningún momento debe ser promovida la puesta en práctica de cualquiera de las categorías de estos derechos en detrimento de otra categoría de derechos.

D) Reconoce que el derecho a la libertad de opinión

es fundamental en la lucha por la verdadera democracia, pero que tal libertad de opinión es insuficiente sin la libertad de expresión; y que ni la libertad de opinión ni la libertad de expresión son suficientes sin la libertad de prensa.

E) Considera que la Declaración sobre el Derecho al

Desarrollo, aprobada por la Asamblea General en 1986, establece que la participación, incluyendo el acceso libre al proceso de comunicación, es la base del disfrute completo de todos los derechos humanos; y que esta Declaración debe ser entendida en armonía con otras Declaraciones relevantes, tales como la Resolución 4/19 de la UNESCO sobre la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de Comunicación.

F) Observa que las corporaciones privadas y los gobiernos podrían dominar el mundo de los flujos de información en todas partes y ejercer una influencia homogenizadora sobre las ideas y la cultura.

G) Conscientes de la responsabilidad de los medios por defender y promover los derechos humanos; y que la comunicación y la información social han llegado a ser centrales a los derechos humanos.

H) Convencidos de que los individuos y grupos deben tener recursos adecuados para satisfacer la necesidad humana de comunicación en la práctica de la democracia; que aquellos que desean usar los canales y las tecnologías de comunicación e información (incluyendo el acceso al espectro de frecuencias) deben tener un acceso justo y equitativo sin discriminación; y que los segmentos más diversos de la población deben tener medios y canales suficientes para que puedan tomar parte en los asuntos políticos.

I) Recomienda una identificación y revisión exhaustivas del presente catálogo de provisiones de comunicación e información en la legislación internacional, para así preservar lo que hasta ahora se ha comprobado que ha dado resultado, pero también para examinar las formas de mejorar tales protecciones.

J) Propone que el artículo 19 de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", como está cualificado por el artículo 29; los artículos 19 y 20 del "Acuerdo Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos"; el artículo 10 de la "Convención Europea de los Derechos Humanos" y todos los documentos semejantes, sean revisados con el fin de afirmar y fortalecer el derecho a la comunicación como un derecho inalienable de los individuos y de los pueblos y como un instrumento fundamental en la democratización de la sociedad.

K) Cree que este derecho a la comunicación va más allá de la libertad de opinión, expresión y de prensa, y comprende, sin limitarse a ello, el derecho de los individuos y grupos a informar y ser informados, incluyendo el derecho general de acceso a la información de los gobiernos y la información en manos de las autoridades públicas y sobre ellas mismas; el derecho a hablar y a ser escuchados; el derecho a reunirse y a participar en la comunicación pública; el derecho al acceso libre a cada uno y a todos los receptores del proceso de comunicación; el derecho a la lengua; el derecho al conocimiento; así como el derecho a la privacidad, el derecho a seleccionar lo que se quiera saber, y el derecho a callarse. El derecho a la comunicación incluye también acceso justo y equitativo a los canales de distribución de los medios y a los recursos adecuados para la satisfacción de la necesidad humana de comunicarse, en la práctica de la democracia y en el ejercicio de cualquier otro derecho humano y cualquiera otra libertad fundamental.

L) Recomienda la revisión, a la luz de las circunstancias contemporáneas, de la Conferencia de 1948 sobre libertad de información, cuyos trabajos fueron abortados por el comienzo de la guerra fría, y cuyos dos borradores de acuerdos y las cuarenta y dos resoluciones jamás recibieron una consideración adecuada ni por parte del Consejo Económico y Social ni por la Asamblea General.

M) Recomienda la aceptación del "Primer Protocolo Opcional a la Convención Internacional sobre Derechos Civiles y Penales", permitiendo al

"Comité de Derechos Humanos" recibir quejas individuales de violaciones del Acuerdo.

N) Apoya el establecimiento de un exponente especializado especializado sobre la libertad de expresión y opinión, una persona con experiencia en el campo de los derechos de la comunicación y de la información; a quien se le debe dar toda la autoridad apropiada y la independencia necesaria para llevar adelante sus funciones de una forma imparcial y objetiva con una infraestructura permanente y un apoyo legal. su tarea sería revisar y promover el derecho a la comunicación y a la información; así mismo debería trabajar con otros cuerpos internacionales apropiados en el campo.

13.- LA VISIÓN DE LOS PROPIETARIOS DE MEDIOS

Al estudiar el estado de situación de la comunicación social y su interrelación con la política, es útil plantear que, cada vez que la Sociedad Interamericana de Prensa se reunía, lo hacía exclusivamente con los miembros de la organización: propietarios de medios informativos. Sin embargo, en la XXXIL Asamblea efectuada en Buenos Aires a mediados de noviembre de 1993, se efectuó un panel que analizó precisamente el tema de las relaciones entre la Prensa y el Poder Político. En la actividad intervinieron Louis Boccardi, presidente de "The Associated Press", el ex primer ministro socialista de Francia, Michael Rocard y Charles Overby, presidente del "Freedom Forum" de los Estados Unidos de América. El evento trató las tensiones entre el poder y la prensa, en presencia de unos 500 directores y editores de diarios de todo el hemisferio. El cable de AP que fue lo único que permitió conocer al gran público los planteamientos externados en la reunión, informa:

A) "Boccardi dijo que los periodistas tienen el deber de indagar detrás de la fechada pública de las cosas y acercarse tanto a la verdad como sea posible; debemos exigir a los políticos los mismos patrones de verdad y probidad que nosotros aspiramos alcanzar. No es suficiente informar sobre las relaciones de un candidato, debemos colocarlas en contexto y llamar la atención si advertimos contradicciones y errores concretos."

B) "Rocard, que ocupó su cargo de Primer Ministro durante tres años y medio y es actualmente presidente del Partido Socialista Francés, recordó que no hay democracia sin información, y por tanto es imposible la democracia sin los medios de difusión. Agregó que los cambios tecnológicos han aumentado la velocidad de las comunicaciones y ahora obligan a los políticos a ser más transparentes en sus contactos con la prensa."

C) "Overby, cuya organización lucha por la libertad de expresión en el mundo entero, observó que hoy hay en el mundo más libertad de prensa que nunca...pero el prestigio de la prensa está declinando. Agregó que la prensa nunca será popular, pero debemos tratar de explicar nuestro papel al público, que necesita una prensa tanto libre como equilibrada".

14.- ESTADO DE LA DISCUSIÓN ACADÉMICA

Frente a las teorías y técnicas de la comunicación puestas al servicio del mercado o, simplemente del ejercicio comunicacional del poder, los sectores profesionales interesados en la perspectiva del cambio social en democracia intentaron e intentan múltiples y diversas formas de vincular los estudios y las prácticas de comunicación con los procesos sociales. A juicio del comunicólogo mexicano Rubén Sergio Caletti, tres de estos intentos merecen especial atención académica por su vigencia, por sus significaciones y por la representatividad alcanzada en América Latina. En primer término, el intento de apoyar comunicacionalmente proyectos de desarrollo social o comunitario (desarrollismo). En segundo lugar, la corriente que ha puesto sus acentos en la denuncia de las bases materiales de la propiedad y del poder en la producción comunicacional y que se emparenta con el intento análogo de denunciar las bases de la dominación cultural transnacional (denuncismo). Por último, el esfuerzo por visualizar la comunicación social como el cemento posible de experiencias alternativas de poder (alternativismo).

"Valga observar -señala Carletti- que ninguna de las tres corrientes mencionadas es hija legítima de una teoría específica de la comunicación entendida como tal, sino que las tres se inspiran en matrices propias de otros campos de estudio que las influencian."

A) Desarrollismo. Los planteamientos con eje en el binomio comunicación y desarrollo, surgieron tenuemente en los años cincuenta, crecieron y se consolidaron en los tempranos setenta y, aunque con variaciones, se encuentran hoy impulsados por numerosos organismos e instituciones tanto nacionales como internacionales. En el caso de Costa Rica, la iglesia católica e ICER impulsan esta modalidad desde mediados de la década de los ochenta, por medio de radioemisoras locales desde las cuales se contribuye a la realización de una notable labor en la promoción de la comunicación popular, particularmente en áreas rurales.

B) Denuncismo: Un poco más tarde de aparecida la primera vertiente, durante los años sesenta, se desarrolló otro modo de tratar de vincular los estudios de la comunicación a los grandes procesos sociales, que se llama denuncismo, hasta hoy latente en amplios sectores intelectuales de izquierda. Bajo el influjo del reverdecimiento general de los movimientos de masas y de las esperanzas de cambios profundos en la sociedad, así como de la circulación casi masiva de un marxismo agitador y escolástico, las ciencias sociales en general se vieron envueltas en el gigantesco esfuerzo de dar al cambio que se creía en ciernes, fundamento, justificación y perspectivas. Aunque finalmente estas perspectivas fueran solamente apocalípticas en muchas ocasiones, el énfasis del análisis comunicólogo fue puesto en las estructuras de propiedad y de poder de los sistemas de comunicación, en el papel desempeñado en ellos por los grandes intereses mercantiles y monopólico y en las categorías de alienación, dominación, manipulación; y lo positivo de ese movimiento fue la gran producción de material de análisis.

C) Alternativismo: Las corrientes que lo sustentan,

nacidas en los setenta, se encuentran hoy en auge. Sin embargo, la propia fuerza, la presencia y la rápida expansión de esta corriente obliga, en rigor a la verdad, a señalar que el alternativismo no ha sedimentado aún un perfil definitivo. Conviven bajo su techo vertientes tan diferenciadas como las herederas del denuncismo antimperialista, las inclinadas al traslado de las concepciones y métodos pedagógicos de Freire; también visiones tomadas de campos aledaños a la comunicación, o bien las que al calor de los influjos de Gramcsi se lanzan al rescate de la cultura popular.

D) Acerca de las consecuencias de la existencia de estos tres procesos históricos en América Latina, que Caletti diserta con bastante rigor señala que: algunas tendencias presentes en las tres vertientes comunicológicas que pueden elegirse para una aproximación a la historia de las vinculaciones entre la comunicación social, sus teorías e investigaciones, y los procesos sociales de cambio, permiten también sacar estas conclusiones:

1.- A juzgar por lo breve pero intensa historia de la comunicología, el tema de su compromiso con la realidad social aparece como nudo de alta explosividad ideológica.

Al mismo tiempo resulta, en la mayoría de los casos, cruzado o mediatiado -por sus relaciones equívocas- con otras áreas afines de la teoría o de la acción, hermanas mayores frente a las cuales aún no ha terminado de establecer totalmente su propia especificidad, su entidad conceptual.

2.- Así, los estuidos de comunicación social, su elaboración teórica y, en alguna medida, las investigaciones que más se ligan a perspectivas de interpretación, aparecen dominadas, bien por grandes movimientos políticos que las contaminan o bien por corrientes del pensamiento de otras ciencias sociales que les marcan el rumbo. Más aún, en la medida en que los estudios de comunicación buscan su ligamento práctico con los procesos sociales, estas dependencias en la construcción de sus conceptos parecen acentuarse.

3.- Importa sugerir que esta debilidad, junto a otros factores, tiene por explicación y correlato la propia debilidad de la elaboración teórica y la relativa falta de interés de las investigaciones por conocer, interpretar, y conceptualizar la realidad comunicacional en América Latina."

COMENTARIO:

El problema que obliga al Colegio de Periodistas a pronunciarse públicamente se puede ubicar no solo en el contexto que se ha venido analizando, sino que también es coincidente en el tiempo con dos hechos en que participan los comunicadores profesionales, los propietarios de los medios de información.

Como es posible observar, el contexto en que se desarrollan los fenómenos comunicacionales y el debate en torno al papel de la comunicación social aún son temas no resueltos socialmente, y permanecen latentes en muchos problemas que se derivan de su influencia en la sociedad y en la función de formación de la opinión pública.

De allí se deriva como consecuencia lógica que la relación comunicacional de los partidos políticos con sus electores a través de los medios (sean estos los tradicionales o los alternativos), hacen más compleja la situación, sino que en el proceso crean una tensión entre medios y políticos y entre comunicadores y propietarios de medios y entre propietarios de medios y profesionales de la comunicación.