que ellos han contado de nosotros, repugnan detal modo á la evidencia de los hechos, que si no
pusieran el nombre denuestro asaeteado país, los mismos españoles no conoceriamos que sehablaba de
España. Los mismos españoles creeriamos que se nos hacia ladescripcion de cómo viven algunas tribus
de la Polinesia ó de lasMolucas.
Lo que nosotros dirémos de los franceses será un retrato tan al natural,un retrato tan
candorosamente
parecido, que no habrá persona, por pocoinstruida que esté en materia de caractéres nacionales, que no
eche dever por instinto que hablamos de Francia, aunque nosotros supusiéramosque la escena pasaba
en la Nigricia. Todo eso tendrémos á nuestro favor:pagarémos deudas antiguas, dando verdades á
trueque de embustes,agradeciendo y recomendando lo que juzguemos que debamos recomendar
yagradecer.
Sufra, pues, el civilizadísimo Paris, el tan culto y refinado Paris, elParis tan sutil, tan impalpable y tan
vaporoso; sufra, decimos, que un
tosco africano
se le entre por las puertas, sin decir tú ni mú, nisaco de paja, y le desdoble ciertos pliegues, y le adivine
ciertascuitas, y le ponga el dedo en ciertas llagas, y quite la tierra deciertas sepulturas, y descubra
ciertos cadáveres.
Lo vamos á decir con vergüenza; pero lo vamos á decir. Tenemos miedo, loque se llama miedo, de vernos
en Paris. Nos parece (y lo hemos anotadoen nuestra cartera de viaje como un suceso previsto y corriente)
queaquel coloso nos va á confundir con una mirada, si es que no se dignaaplastarnos con un pié; y que aún
cuando tenga la indulgencia de noaplastarnos ó de no confundirnos, no vamos á saber por dónde entrar,
nipor dónde salir en aquel laberinto formidable; de todo lo cualresultará que tendrémos que volvernos á
nuestra humilde casa con lostiestos en la cabeza.
Presumimos que nos va á suceder lo que á los monos de poco tiempo: sesuben al árbol para coger cocos, y
las más de las veces son aplastadospor la misma fruta que quieren coger.
Pero, en fin, lector mio, pecho al agua; vamos al maravilloso yestupendo Paris, á ese Paris que tantas veces
habrá sonado en tusorejas, en tu pensamiento, en tu corazon, en tu fantasía sobre todoen tu conciencia y
en tu bolsillo. La ignorancia es muy atrevida, y losuplirá todo. ¡Buen ánimo, lector! ¡vamos á Paris!
Si vale juzgar por el plan que nos hemos formado anticipadamente, estosestudios comprenderán las
siguientes séries.
PARIS MORAL, PARIS CURIOSO, CONSIDERACIONES Y DESPEDIDA.
El PARIS CURIOSO comprenderá una reseña histórica de Paris, monumentos,estadística y hechos
notables, con una descripcion diaria de lasimpresiones que allí recibamos, y que trascribirémos al papel con
la másescrupulosa fidelidad.
A falta de otro mérito superior, la presente obra será notable por laexpresion ingénua con que será escrita.
Si hay algun aliño en lo queescribamos, será el que buenamente salga á nuestro encuentro. Nosotrosno
hemos de buscar otra cosa que procurar decir, en la forma más fácil,lo que veamos, lo que sintamos y lo
que pensemos.
INTRODUCCIÓN.
¡Paris, fábula del mundo, fábula de tí propio; palacio por fuera,sepulcro por dentro, salve!
Hace un mes que estamos en Paris mi mujer y yo. En este mes de noviciadoy de aprendizaje, ¡cuántas cosas
nos han sucedido! ¡cuántas sorpresashemos llevado! Mi compañera y yo no hemos podido sacudir todavía
lainevitable ofuscacion de las primeras impresiones, y estamos comosordos, y nos miramos con cierta
expresion alelada. ¡Qué ruido! ¡Quétropel! ¡Qué infierno! Madrid no es más que un barrio de esta confusa
yturbulenta Babilonia; no es más que un lienzo de este interminablepanorama de sombras chinescas.
Pero la narracion de las aventuras que nos han sucedido durante estemes, (¡qué mes, Dios mio!) toca al
PARIS CURIOSO, y no debemos alterarel sistema que nos hemos propuesto seguir. Aquí sólo hablarémos
delPARIS MORAL, cuyo punto nos ha parecido conveniente tocar ante todo,correspondiendo á lo que de
nosotros exige una necesidad de nuestropaís. Francia tiende á absorbernos en todos sentidos, tambien en
sentidomoral, y no nos conformamos de ningun modo con que nos absorba enciertas tendencias, ahora que
sabemos y presenciamos lo que no sabiamosni presenciábamos antes.