Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Un Faccioso Más y Algunos Frailes Menos

—Para entonces, ya estaremos casados.... Es preciso fijardefinitivamente esta fecha que es mi
martirio. Ella dice que cuando yoquiera, y yo digo que la semana que entra, y cuando entra la
semana queentra, entran ¡ay! también mis escrúpulos como un tropel de acreedores,y así estamos
y así vivimos.
Parte de los escrúpulos de hombre tan bueno provenían de sentirseachacoso. No era ya aquel
hombre que engañaba al siglo con sus cincuentay ocho años disimulados por una salud de hierro,
por alientos y espíritudignos de un joven de treinta, con ilusiones y sin vicios. Aquellafunesta
rotura de la pierna había ocasionado en él pérdida brusca de lajuventud que disfrutaba, y se
sentía entrar, con paso vacilante y cojo,en una región fría y triste que hasta entonces no había
conocido. Conlas lluvias primaverales y los cambios de temperatura se le renovaronlos dolores,
complicándose con pertinaz afección reumática, y el pobreseñor estuvo mes y medio sin poder
moverse de un sillón.
«¿Apostamos, decía, a que llega también el 20 de Junio y se reúnen lasCortes y juran a la
princesa, y yo no habrá soltado aún este grilleteque Dios se ha servido ponerme? ¿Qué presidio
es este? ¿Temes, oh, Diosmío, que marche muy a prisa? ¿Esto es acaso para bien de mí
alma,amenazada de correr demasiado y estrellarse?».
¡Y qué pesadas habrían sido las horas de aquella temporada, que élllamaba su condena, si no
las aligerasen con su cariño y con milsolicitudes y ternezas las seis personas que él designaba
con eldulcísimo nombre de la sacra familia! Sola le cuidaba como podríacuidarse a un niño
enfermo, y de su cuenta corría todo lo relativo aaquella dichosa pierna averiada que no se quería
componer sino a medias.Ella parecía haber robado a los ángeles de la medicina el delicado
artedel apósito, y sus dedos eran tan conocidos del dolor que este les veíacerca de sí sin irritarse.
Cumplida esta obligación suprema, la futuraesposa del mejor de los hombres se ocupaba de todo
lo de la casa con ladiligencia de siempre, con más diligencia, si cabe, pues sinsospecharlo, se
había ido acostumbrando a considerarse partícipe deaquel trono doméstico y co-propietaria de
tan dulces dominios.
Remove