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Un Antiguo Rencor

—Entonces, todo está bien.
—Tú triunfas; pero has jugado una partida muy arriesgada. Si ese joven no hubiera sido tan fácil
de conducir, hubieras podido sufrir alguna avería ... Mientras que otro ...
—Tu hijo, ¿no es verdad?
—Sí, mi hijo; respondió Bobart con aire contristado.
—No agradaba á Herminia ...
—Si le hubieras dejado hacerle la corte ...
—¡Él se la ha hecho, sin pedirme permiso!
—¿Mi hijo? exclamó estupefacto el antiguo abogado.
—Sí, tu hijo, el oficial de húsares en persona. Y de tal modo, que se ha permitido escribir á mi
sobrina una esquelita, que Herminia me entregó, naturalmente, sin abrir ... Está escrita con un
buen estilo la tal esquela ... Podrás leerla, si quieres ...
—¡Cómo! ¿Se ha atrevido?...
—Se ha atrevido. Y yo, sin decirte nada, para no disgustarte, mi pobre primo, me atreví por mi
parte á decirle que si no cambiaba de proceder, le pondría en la puerta con todos los honores
debidos á sus galones ...
—Puedes creer, respetable prima mía, que yo ignoraba ...
—Hubo un momento en que pensé que eras tú el que habías impulsado á ese badulaque, pero la
torpeza de su conducta me probó claramente que obraba por su propia iniciativa. Yo no os quiero
mal, Bobart. Bien sabes que os profeso una antigua afección ... En resumen, la adopción de
Herminia ha destruído las esperanzas que tu hijo podía abrigar respecto de mi herencia, y hace
mucho tiempo que he resuelto reparar este perjuicio que os causaba. En mi testamento he
asegurado doscientos mil francos á tu oficial de húsares ... Esto le consolará ...
Bobart, abrumado por esta liberalidad inesperada, se deshizo en protestas; pero Clementina, con
la autoridad de una soberana sobre su vasallo, cortó aquellas expansiones entrando en un orden
de ideas que le parecía más interesante:
—¿Y hay noticias de Roussel esta mañana?
—Partió ayer, como te dije, por el ferrocarril del Havre ... Se ha ido á digerir su fastidio en la
orilla del mar ... Se ha dado el golpe mortal ...
—Le permito vivir, declaró magnánimamente la señorita Guichard, á condición de que, en
adelante, permanezca en su puesto ...
—¿Y qué remedio tiene? Has cortado las garras á ese león y ya está domado ...
—Han sido necesarios veinte años de lucha para llegar á ese resultado ... Pero no me arrepiento
de mis esfuerzos.
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