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Un Antiguo Rencor

—Señorita, he aquí un día lleno de emociones para usted, dijo la alcaldesa. Verdaderamente el
señor Mauricio Aubry es un joven encantador y que parece animado de las mejores
disposiciones. Amará á usted tanto más cuanto mayor sea la dicha que va á proporcionarle su
deliciosa mujer ... y en vez de una sola afección, va usted á estar rodeada de una doble ternura
por esa amable pareja que nunca la abandonará....
—¡Jamás! exclamó con energía la señorita Guichard; el señor Aubry se ha comprometido á ello
formalmente.
—Sin duda, replicó con afectada dulzura la señora Tournemine; tiene unos sentimientos bastante
buenos para pensar nunca por sí mismo en faltar á ese compromiso ... pero el tiempo trae
frecuentemente modificaciones en los planes mejor formados.... Los caracteres se manifiestan
libremente, las simpatías se debilitan, las ideas de independencia se abren paso.... Ciertamente,
usted es una persona avisada y resuelta.... Usted sabe ver claro é imponer sus deseos.... Pero, sin
embargo, bueno es prever que el marido pueda ser mal aconsejado....
Hacia un instante que la señorita Guichard estaba agitada y moviendo los pies como si quemase
el suelo. Al oir las últimas palabras no pudo contenerse y exclamó en voz alta:
—¡Mal aconsejado! ¡mal aconsejado! ¿Por quién?
—Cálmese usted, querida señorita, dijo con aire asustado la alcaldesa. No tome usted en mal
sentido mis palabras, inspiradas sólo en el interés que por usted tenemos mi marido y yo....
—Su marido de usted ... interrumpió la fogosa solterona, ¿qué ha sabido? Dígame usted la
verdad!
—Pero si no sabe nada; supone solamente, como yo, que don Mauricio podrá, en un momento
dado, ser impulsado por una influencia ... exterior....
—¡Cuál! Diga usted todo su pensamiento....
—¡Pero si eso sería tan natural, querida señorita!... El señor Roussel de Pontournant....
—¡Oh! Ya se ha pronunciado ese nombre execrable, exclamó con amarga sonrisa la señorita
Guichard; si, el señor Roussel, el tutor de Mauricio.
—Y primo hermano de usted, insinuó la señora Tournemine.
—Y mi más mortal enemigo, sí, señora. He aquí el peligro para mí.... Pero lo he prevenido de
antemano. El señor Mauricio Aubry está indispuesto con su tutor y la ausencia del señor Roussel
en un día como este es buena prueba de lo que la digo. Sí; para entrar en mi casa, el marido de
mi sobrina debía romper todos los lazos con el que me odia.... Era preciso que escogiera entre él
y nosotras y así lo ha hecho. ¿Podría haber dudado un solo instante?
Al decir esto, la señorita Guichard señalaba á los recién casados que estaban de pie cerca de la
ventana del jardín, muy cerca el uno del otro, sonrientes y radiantes, formando un precioso
grupo. La joven se había quitado el velo y la corona y con el traje blanco cubierto de flores de
azahar, rubia y sonrosada y los ojos animados por la alegría, era la imagen viva de la felicidad.
Muy moreno, la barba en punta, el cabello cortado coronando una hermosa frente, viva la
mirada, Mauricio había cogido la mano de Herminia y la hablaba con animación. ¿Qué decía? La
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