RAIGÓN.—¡Adiós! (Y para esto me ha entretenido
20
media hora.) (Poniéndose el sombrero.)
RAIGÓN.—Me marcho por la escalera interior para
no encontrarme con otro posma como ése, y por
haberle
dejado entrar estás despedido. Puedes buscar casa
desde hoy; ya lo sabes. (Vase.) 25
FRANCISCO.—Está bien, señorito.[Pg 10]
DON ATILANO y FRANCISCO, que pasa á la sala
ATILANO.—¡Inhumano, grosero! ¡Sacamuelas!
Si siempre fué un adoquín, desde chico. ¡Y
pensaba yo
pedirle diez duros!... ¡Cualquiera le pide nada á ese
hombre!
FRANCISCO.—¡Don Atilano! ¿Todavía está usted 5
aquí?
