orgasmo visceral que establece la acciondel antimonio en el sistema nervioso
ganglionar como preludio á susefectos asténicos y depresivos.
Las constituciones mas favorables á la accion del antimonio, sonnotables por el
desarrollo de las vísceras abdominales, con un tejidocelular adiposo abundante ó
escaso; tienen los sentidos obtusos y estánsujetas á la tristeza y afecciones
deprimentes, ó á la alegría queresulta de la satisfaccion de los instintos animales ó de
las tendenciasdel amor físico. Los climas mas cálidos y la estacion del estío son parala
mayoría de las constituciones circunstancias armónicas con la acciondel antimonio.
En las personas colocadas en tales condiciones de climay estacion, la piel se atrae una
parte de la actividad visceral, que porsu atonía entra fácilmente en la esfera de accion
de este medicamento,tanto mejor, cuanto que la salud ó la armonía funcional exige en
elestío y en países cálidos un régimen sóbrio, mas escitante que escesivoen cantidad,
y capaz de producir mas escitacion que trabajo á losórganos digestivos; pues la menor
plenitud del estómago y ciertosdesvíos de régimen 126 ocasionan digestiones
laboriosas, aumentan ladebilidad de los intestinos y gastan la actividad de los
nerviosganglionares ya debilitada. Estos efectos son tanto mas análogos á losdel
medicamento de que nos ocupamos, cuanto que los órganos en que sedesarrollan
están en relaciones simpáticas con la superficie cutánea,esa zona periférica de la vida
vegetativa.
§ III.—Efectos terapéuticos.
Ya estamos en el dominio de las fiebres intermitentes gástricas, oraprocedan
directamente de esta perturbacion, de esta debilidadgastro-intestinal, ora que un
enfriamiento, una impresion de frio, yespecialmente de frio húmedo en la piel, las
determinen por larepercusion de su propia actividad á los órganos de la vida
orgánica.Esto es aplicable igualmente á las afecciones reumáticas, pues elantimonio
reclama muchas de las que se han creido propias de ladulcamara, especialmente si se
trata de dolores reumáticosrepercutidos al interior y de las diarreas que les
reemplazan.
La fiebre propia de antimonio es remitente y terciana ó cotidiana.Desde el principio
se observan en los labios ó sus comisuras losgérmenes de erupciones que deben
despues hacerse crustáceas, y cuyocarácter febril dejamos ya indicado. La
observacion práctica demuestraque puede agravarse por una cefalalgia interna,
hacerse intolerable yaun llegar á despertar síntomas nerviosos y un eretismo que no
cede sinocon la diminucion de los síntomas gástricos. La menor dósis que se puededar
en este caso, es un centígramo de la sustancia ó un gramo de laprimera trituracion.
Esta medicacion hace cesar el eretismo, acelera lasolucion de la fiebre ó del 127 acceso
por abundantes sudores, que sepresentan simultáneamente con el sueño. El
adormecimiento, la anorexia,el disgusto, la lengua mucosa y las orinas sedimentosas




