de la hemorragia, como la del estómago é intestinos,que exigen la nuez vómica y el
arsénico; la epistaxis se acomodamejor al azafran y árnica; la metrorragia prefiere la
canela, laipecacuana y la manzanilla. La hemoptisis reclama siempre elacónito
cuando hay fiebre, si es que no alterna con árnica 53 óbrionia, despues de su efecto
sedativo sobre la circulacion. Yatendremos ocasion de hablar de otros medicamentos
contra lashemorragias, y se verá que hay algunos que gozan en estos casos de
unaespecialidad de accion muy notable, como son: árnica, centenocornezuelo, mil
hojas, quina, los ácidos minerales cuya accion enlas hemorragias pasivas y pútridas
ya indicarémos.
3.º Estado sobreagudo.—Ya sabemos que la utilidad de acónito eneste período de
las fiebres es muy limitada. Por regla general, cuandoun enfermo ha llegado á este
estado, es muy conveniente prescribir unacantidad de acónito para tomarla en algunas
horas y por fracciones, áfin de debilitar la violencia de la fiebre hasta el grado que sea
dableen las atribuciones de este medicamento; el acónito, en efecto, tieneentre sus
síntomas algunos de los característicos de las fiebres en suapogeo; su pulso llega por
su pequeñez y dureza al mas alto grado deagudeza; corresponde por lo mismo á la
gastritis y pericarditissobreagudas; pero es preciso usarle sóbriamente á fin de no
dejar pasarlos momentos en que pueden jugar otros medicamentos mas
directamenteindicados.
Los síntomas mas graves del acónito son: grande ansiedad, angustia,inmovilidad,
mas bien que postracion ó adinamia; accesos dedesvanecimiento, con opresion
momentánea de las fuerzas, conatontamiento y fijeza de la mirada, cara pálida y aun
hipocrática, ojoshundidos, ó bien cara azulada, inyectada, sudor viscoso,
petequias:estos síntomas, repetimos, pueden indicarle si existen con un estadoerético;
sin predominio de los fenómenos nerviosos ó atáxicos, que lafiebre no haya tenido ni
tenga irregularidad estraordinaria en sumarcha, 54 y que los fenómenos locales ó
especiales hayan conservado larelacion de subordinacion con el estado del sistema
circulatorio.
Existen en esta época de la fiebre algunos síntomas característicos quepueden
conducir al uso de acónito, como la sequedad y el ardor de lalengua y de la boca que
disten de la fuliginosidad, las exacerbacionesnocturnas, el sudor en las partes
cubiertas, sensacion á veces de friointerno, al que sucede otra sensacion de calor vivo;
la sequedad de lasmembranas mucosas es muy pronunciada, las orinas sedimentosas,
sedardiente, pulso tirante y algunas veces pequeño y frecuente.
4.º Estado crónico.—Que la fiebre disminuya de intensidad, ó que paseal estado
sobreagudo, ó que se prolongue retardando ó prolongando unaconvalecencia mal
determinada, el acónito puede estar indicado, peroalternado con el licopodio, el
azufre, ó algun otro medicamento cuyaaccion se estienda hasta la fibra, hasta la
nutricion, hasta laplasticidad. Debilitada ó profundamente alterada la vida por



