acónito está tanto menos indicado en elviejo, cuanto mas predomina el sistema
venoso y con él los síntomas deuna descomposicion incesante é irreparable. Entre
estas dos épocas de lavida, hay una, en la que la circulacion arterial goza de toda
suplenitud de accion desde la pubertad hasta la edad madura. En lapubertad sobre
todo, esperimenta el organismo la necesidad de una sangremas rica y mejor
oxigenada: el pulmon se hace el centro de una grandeactividad, ó de una formal
indicacion del acónito en casos dados,hasta el momento de la edad madura en la que
la actividad vital pasa alaparato digestivo.
En todo este período floreciente de la vida, el sistema 39 nervioso mejorarreglado
por una hematosis mas perfecta, se sostiene con menosturbulencia en los límites de
una marcha regular hácia la solucion de laenfermedad; á los síntomas prodrómicos
suceden los fenómenos febriles.El aparato cérebro-espinal, que es el primero que sale
delentorpecimiento, es el último que entra en la calma de una accion tanpoderosa y
reguladora como conveniente á las últimas evoluciones de lavida vegetativa.
Pero prescindiendo de todas estas consideraciones, el acónito es unode los mas
poderosos agentes de curacion en un gran número deenfermedades agudas durante su
período de concentracion y espasmo, enaquel período en que el sistema nervioso es el
único que parece está enaccion, y es tambien el mejor medio abortivo de ese mismo
período, y porconsiguiente, preventivo de los siguientes. La designacion de
estasenfermedades la harémos en el párrafo siguiente. Agreguemos, que si elacónito
no se opone siempre á su desarrollo, contribuye al menos áregularizar su marcha, y
que es útil para prevenirlas y para prevenirhasta esas fiebres temibles cuyos
prodromos se adaptan á sus síntomas ytienen su punto de partida en los centros; esto
es seguramente lo que laesperiencia ha debido enseñar á todo médico familiarizado
con el uso deeste medicamento.
Las impresiones morales violentas en fin, como la cólera y el espanto,entran en su
esfera de accion, porque siendo su efecto el de operar unaconcentracion sobre el
cerebro ó el corazón, el alma se reacciona por unmovimiento de indignacion, de
venganza ó de valerosa resistencia. Afalta de esta resistencia, el opio reclama la
curacion. 40
Una congestion pasiva con estupor y estancacion sanguínea que proceda deotra
causa, no es del recurso de acónito. La apoplejía misma no hallaen él un agente
curativo, cuando árnica solo es preferible en susprodromos frecuentemente
despreciados, desapercibidos ó muy rápidos;pero vuelve el acónito á tener lugar en el
tratamiento, cuandohabiéndose vencido con otros medios la congestion, el corazon
toma suinfluencia activa; en este caso, árnica ó algun otro modificador
mejorapropiado, debe asociársele generalmente.




