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Tradiciones Peruanas

señora, exclamó:«¡Qué rareza! Esta piedra es idéntica a la que
obsequié para la Custodiade San Agustín».
Turbóse el platero, y no tardó en despedirse.
Pocos minutos después entraba el intendente en la estancia de
su esposa,y la participó que acababa de llegar un expreso de
Lima con la noticiadel sacrílego robo.
—Pues, hijo mío—le interrumpió la señora—, hace un rato
que he tenidoen casa al ladrón.
Con los informes de la intendenta procedióse en el acto a
buscar almaestro Lucas; pero ya éste había abandonado la
población. Redobláronselos esfuerzos y salieron inmediatamente
algunos indios en todasdirecciones en busca del criminal,
logrando aprehenderlo a tres leguasde distancia.
El sacrílego principió por una tenaz negativa; pero le
aplicarongarrotillo en los pulgares o un cuarto de rueda, y canto
de plano.
Cuando el virrey recibió el oficio del intendente de
Hancavelicadespachó para guarda del reo una compañía de su
escolta.
Llegado éste a Lima, en enero de 1744, costó gran trabajo
impedir que elpueblo lo hiciese añicos. ¡Las justicias populares
son cosa rancia porlo visto!
A los pocos días fué el ladrón puesto en capilla, y entonces
solicitó lagracia de que se le acordasen cuatro meses para
fabricar una Custodiasuperior en mérito a la que él había
destruido. Los agustinosintercedieron y la gracia fué otorgada.
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