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Tradiciones Peruanas

El vicario, apoyándose en tan autorizado dictamen, falló
contra elguardián; pero éste no se dió por derrotado, y apeló ante
el obispo,quien confirmó la resolución.
Fray Fernando Jesús de Arce era testarudo, y dijo en el primer
momentoque no acataba el mandato mientras no viniese del
mismo Papa; pero suamigo, el comisario general, consiguió
apaciguarlo, diciéndole:
—Padre reverendo, más vale maña que fuerza. Pues la
cuestión ante todoes de amor propio, éste quedará a salvo
acatando y no cumpliendo.
El padre Arce quedó un minuto pensativo; y luego, pegándose
una palmadaen la frente, como quien ha dado en el quid de
intrincado asunto,exclamó:
—¡Cabalito! ¡Eso es!
Y en el acto hizo formal renuncia de la guardianía, para que
otro y noél cargase con el mochuelo de enviar almitas al limbo.
CUADRO TRADICIONAL DE COSTUMBRES ANTIGUAS
Existía en Lima, hasta hace cincuenta años, una asociación de
mujerestodas garabateadas de arrugas y más pilongas que piojo
de pobre, cuyooficio era gimotear y echar lagrimones como
garbanzos. ¡Vaya unaprofesión perra y barrabasada! Lo
particular es que toda socia era viejacomo el pecado, fea como
un chisme y con pespuntes de bruja y rufiana.En España
dábanlas el nombre de plañidoras; pero en estos reinos delPerú
se les bautizó con el de doloridas o lloronas.
 
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