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Tradiciones Peruanas

Al siguiente día de la entrevista con el Visitador, fué puesto
enlibertad el preso y se sobreseyó en la causa.
¡Y tenga usted fe en la incorruptibilidad de la justicia!
Digo, ¡si fumarían en pipa los argumentos del corregidor!
Generalizada creencia era entre nuestros abuelos que a las
mujeresencintas debía complacerse aún en sus más
extravagantes caprichos.Oponerse a ellos equivalía a malograr
obra hecha. Y los discípulos deGaleno eran los que más
contribuían a vigorizar esa opinión, si hemos dedar crédito a
muchas tesis o disertaciones médicas, que impresas enLima, en
diversos años, se encuentran reunidas en el tomo XXIX
dePapeles varios de la Biblioteca Nacional.
Las mujeres de suyo son curiosas, y bastaba que les estuviese
vedadoentrar en claustros para que todas se desviviesen por
pasear conventos.No había, pues, en el siglo pasado limeña que
no los hubiese recorridodesde la celda del prior o abadesa hasta
la cocina.
Tan luego como en la familia se presentaba hija de Eva en
estadointeresante, las hermanitas, amigas y hasta las criadas se
echaban aarreglar programa para un mes de romería por los
conventos. Y la mejormañana se aparecían diez o doce tapadas a
la portería de San Francisco,por ejemplo, y la más vivaracha de
ellas decía, dirigiéndose al legoportero:
—¡Ave María purísima!
—Sin pecado concebida. ¿Qué se ofrece, hermanitas?
 
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