Not a member?     Existing members login below:

Tradiciones Peruanas

porque yo la hubieseconocido, ¡qué diablos! (pues cuando ella
comía pan de trigo, esteservidor de ustedes no pasaba de la
categoría de proyecto en la mentedel Padre Eterno), sino por la
pintura que de sus prendas y garabatohizo un coplero de aquel
siglo, que por la pinta debió ser enamoradizo yandar bebiendo
los vientos tras de ese pucherito de mixtura. Marujitaera de esas
limeñas que tienen más gracia andando que un
obispoconfirmado, y por las que dijo un poeta:
Parece
en
Lima
más
clara
la
luz,
que
cuando
hizo
Dios
el
sol
que
al
mundo
alumbrara,
puso
amoroso
en
la
cara
de cada limeña, dos.
En las noches de luna era cuando había que ver a Mariquita
paseando,Puente arriba y Puente abajo, con albísimo traje de
zaraza, pañuelo detul blanco, zapatito de cuatro puntos y medio,
dengue de resucitardifuntos, y la cabeza cubierta de jazmines.
Los rayos de la lunaprestaban a la belleza de la joven un no sé
qué de fantástico; y loshombres, que nos pirramos siempre por
esas fantasías de carne y hueso,la echaban una andanada de
requiebros, a los que ella, por no quedarsecon nada ajeno,
contestaba con aquel oportuno donaire que hizoproverbiales la
gracia y agudeza de la limeña.
Mariquita era de las que dicen: Yo no soy la salve para
suspirar ygemir. ¡Vida alegre, y hacer sumas hasta que se rompa
el lápiz o segaste la pizarra!
En la época colonial casi no se podía transitar por el Puente en
lasnoches de luna. Era ése el punto de cita para todos. Ambas
acerasestaban ocupadas por los jóvenes elegantes, que a la vez
Remove