Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Tradiciones Peruanas

para acercarse a la muralla y entablar por medio deuna cuerda
cambio de cartas con los patriotas.
Era la del alba, cuando Rodil en persona ponía bajo sombra, en
lacasamata del castillo, una docena de sospechosos, y a la vez
mandabafusilar al fraile y a la monja, dándoles el hábito por
mortaja.
Aunque a contar de ese día no han vuelto fantasmas a
peregrinar o correraventuras por las murallas del hoy casi
destruido Real Felipe, no poreso el pueblo, dado siempre a lo
sobrenatural y maravilloso, deja decreer a pies juntillas que el
fraile y la monja vinieron al Callao entren directo y desde el país
de las calaveras, por el solo placer de darun susto mayúsculo al
par de tagarotes que hacía centinela en el bastióndel castillo.
El pueblo de Tintay, situado sobre una colina del Pachachaca,
en laprovincia de Aymaraes, era en 1613 cabeza de distrito de
Colcabamba.Cerca de seis mil indios habitaban el pueblo, de
cuya importanciabastará a dar idea el consignar que tenía cuatro
iglesias.
El cacique de Tintay cumplía anualmente por enero con la
obligación deir al Cuzco, para entregar al corregidor los tributos
colectados, y suregreso era celebrado por los indios con tres días
de ancho jolgorio.
En febrero de aquel año volvió a su pueblo el cacique muy
quejoso de lasautoridades españolas, que lo habían tratado con
poco miramiento. Acasopor esta razón fueron más animadas las
 
Remove