This is an HTML version of the ebook and may not be properly formatted. Please view the PDF version for the original work.
An excerpt is a selected passage of a larger piece, hence this is not the complete book.
HTML Format is ideal for: Immediate preview in any browser, Translations
PDF Format is ideal for: PC's & Macs, iPhone, and Printing
The ePub format is ideal for the Sony Reader, Barnes & Noble Nook, BeBook, Bookeen, COOL-ER, Hanlin eReader, Hanvon and many other ebook readers
Note: For VIP Members Only.
Mobipocket Format is ideal for: Amazon Kindle, Mobile Phones, Blackberry, Palm, IRex, ILiad, Hanlin, BeBook and other mobile devices
Note: For VIP Members Only.
The Text (TXT) format is the simplest format and can be read in any word processor. Plus it is printable.
Standard Members enjoy free HTML views and 5 PDF/TXT accesses per month. For Unlimited Access, please upgrade.
|
Por el suelo rastrea muchedumbre de pajes y espoliques, alelíes, espuelas de caballero, gentezuela menuda que vive de la adulación, á la sombra de los grandes señores, y el bíblico lirio, vestido siempre de Nazareno. La madreselva, arisca y melancólica por la nostalgia que la perturba, busca el campo de donde contra su voluntad la han traído; mira ansiosa á todos lados para orientarse; se va arrastrando por los troncos, por las barandillas, por las escalinatas, hasta que logra tocar con su crispada mano la cerca; sube; va trepando, trepando, y se asoma para ver horizontes y el libre espacio y hacerse la ilusión de que es libre. Esta flor, como muchas personas, no tiene más que manos, y son blancas, finas, aromáticas; pero aunque contrae sus finos dedos, cual si fuera á coger alguna cosa, jamás coge nada. ¡Paso al pueblo! La inmensa república de geranios todo lo llena. Parece que no hay tierra bastante para estos gorros colorados que se reproducen con facilidad maravillosa, y crecen como la plebe, duran como la ignorancia, y resisten fríos y soles como la pobreza. Para que nada falte, hasta los cactus, caterva de repugnantes bufones, se engalanan con gorritos de vistosas plumas; otros se ponen gregüescos amarillos, y algunos se encargan vestidos completos de Mefistófeles, como estudiantes en Carnaval, y tienen el descaro de vestir con ellos sus ventrudos cuerpos. Otros, flacos y verrugosos, siguen con las manos en los bolsillos, riéndose de todo y agitando el bastón con borlas de escarlata. Pero á nadie hacen gracia estas caricaturas vegetales, flores que parecen lagartos, sapos que parecen plantas, y viven aislados, sin sociedad, visitados tan sólo de las abejas, que á menudo vienen á decirles un secreto al oído. Si las violetas no hubiesen exhalado su último aroma en Mayo; si los jacintos no estuvieran ya en el limbo de sus jóvenes cebolletas; si las dalias, por el contrario, no durmiesen aún en el vientre de sus batatas; si las petunias no se hallaran en estado de lactancia, y las campanillas dando los primeros pasos; si las francesillas no hubiesen bajado también al frío sepulcro de sus arañuelas, y las extrañas no estuvieran aún cortando sus múltiples gasas de bailarina para presentarse en el Otoño, el panorama floreal de Junio sería completo. NOTA: [2] Escribióse este artículo para la serie descriptiva de los doce meses del año, publicada por la Ilustración Española y Americana en su Almanaque de 1877. II En el campo. Un monstruo, un gigante, un figurón, que parece hombre y no es más que espantajo, bracea y gesticula en medio del campo. Es el funcionario inamovible encargado de advertir á los gorriones que el trigo no se ha sembrado para ellos. ¡Ah! los gorriones, lo más canalla de la creación, la casta de pillos y rateros más desvergonzados que hay sobre la tierra. Cuando hicieron sus nidos, se metían en las casas para robar, de los costureros de las señoras, hilachas y |
|
* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade
Please let us know what you thought about the book. It will help the author and the reader.
Close




