Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Torquemada en la Hoguera

-Déjelas que se arañen, hermano—observó la Justicia;—déjelas que se arañen, que ya sabe
vuecencia que rabian de verse juntas. Procuremos nosotros no andar también á la greña, y
adelante con los faroles.»
Mientras esto ocurría, se presentó un gallardo Sustantivo, vestido con relucientes armas, y
trayendo un escudo con peregrinas figuras y lema de plata y oro. Llamábase el Honor, y venía a
quejarse de los innumerables desatinos que hacían los humanos en su nombre, dándole las más
raras aplicaciones, y haciéndole significar lo que más les venía á cuento. Pero el sustantivo
Moral, que estaba en un rincón atándose un hilo en la que se le había roto en la anterior refriega,
se presentó, atrayendo la atención general. Quejóse de que se le subían á las barbas ciertos
Adjetivos advenedizos, y concluyó diciendo que no le gustaban ciertas compañías, y que más le
valia andar solo; de lo cual se rieron otros muchos Sustantivos fachendosos que no llevaban
nunca menos de seis Adjetivos de servidumbre.
Entre tanto, la Inquisición, una viejecilla que no se podía tener, estaba pegando fuego á la
hoguera que había hecho con interrogantes gastados, palos de T y paréntesis rotos, en la cual
hoguera dicen que queria quemar á la Libertad que andaba dando zancajos por allí con
muchísima gracia y desenvoltura. Por otro lado estaba el Verbo Matar, dando grandes voces, y
cerrando el puño con rabia, decía de vez en cuando:
«¡Si me conjugo...!»
Oyendo lo cual el Sustantivo Paz, acudió corriendo tan á prisa, que tropezó en la z con que venía
calzada, y cayó cuan larga era, dando un gran batacazo.
«Allá voy—gritó el Sustantivo Arte, que ya se había metido á zapatero.—Allá voy á componer
este zapato, que es cosa de mi incumbencia.»
Y con unas comas, le clavó la z á la Paz, que tomó vuelo, y se fué á hacer cabriolas ante el
Sustantivo Cañón, de quien dicen estaba perdidamente enamorada.
No pudiendo ni el Verbo Ser, ni el Sustantivo Hombre, ni el Adjetivo Racional, poner en orden á
aquella gente, y comprendiendo que de aquella manera iban á ser vencidos en la desigual batalla
que con los escritores españoles tendrían que emprender, resolvieron volverse á su casa. Dieron
orden de que cada cual entrara en su celda, y así se cumplió, costando gran trabajo encerrar á
algunas camorristas, que se empeñaban en alborotar y hacer el coco.
Resultaron de este tumulto bastantes heridos, que aún están en el hospital de sangre, ó sea Fe de
erratas del Diccionario. Han determinado congregarse de nuevo para examinar los medios de
imponerse á la gente de letras. Se está redactando las pragmáticas, que establecerán el orden en
las discusiones. No tuvo resultado el pronunciamiento, por gastar el tiempo los conjurados en
estériles debates y luchas de amor propio, en vez de congregarse para combatir al enemigo
común; así es que concluyó aquello como el Rosario de la Aurora.
El Flos sanctorum me asegura que la Gramática había mandado al Diccionario una embajada de
géneros, números y casos, para ver si por las buenas, y sin derramamiento de sangre, se
arreglaban los trastornados asuntos de la Lengua Castellana.
Madrid, Abril de 1868.
Remove