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Thespis

océano de luz, ¡una miserable cabeza que se disolvía como
unterrón de azúcar!... Perdí el pensamiento, la vista, el tacto...
Lo último que debí perder eran los tímpanos... Porque todavía
alcancé aescuchar la furibunda voz con que clamaba Nanela:
—¡Tucker, el demonio de Tucker tiene la culpa!
SEGUNDA PARTE
MÁSCARAS CÓMICAS
EL MÁS ZONZO
Por no fijarse en las coqueterías y devaneos de su mujer, el
pobreMarcos Ruiz tenía fama de zonzo. Pero más zonza era ella,
Currita, puesque, siendo en realidad una buena muchacha, hacía
lo posible para noparecerlo. Y aún más zonzo que ella era Paco
del Val, que malgastabamiserablemente su tiempo siguiéndola
como su sombra, mientras ella sereía de él con todo el mundo,
incluso con su propio marido.
Apercibido de la triple y creciente zoncera que pesaba como
unafatalidad sobre esas tres vidas, desquiciando y
esterilizándolas, JacoboTéllez resolvió desfacer el entuerto.
Porque Jacobo Téllez estaba muyvinculado a los esposos Ruiz y
a del Val, y era un excelente sugeto,lleno de justicia y caridad
cristiana...
Dirigiose pues a casa de su amigo Marcos, y, hallándolo sólo
en suescritorio, le dijo solemnemente:
—Bien sabes, Marcos, la amistad que nos profesamos desde la
infancia.En nombre de esa amistad vengo a prestarte algo que
reputo un positivoservicio... Quiero ponerte en guardia contra
cuentos y calumnias quecirculan en sociedad, harto
 
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