sus guerras y sucesos hasta laentrada de los españoles en el
Perú, añadiendo que la tenia en su podery le habia ayudado
mucho para aquel su escrito, no creo que nadie sehaya ocupado
en ella ni dado cuenta de su paradero con posterioridad ála
muerte de García, acaecida en su convento de Baeza. Salvo la
ligeramencion que les merece á Leon Pinelo y Nicolás Antonio,
y esa dereferencia á lo que dijo el dominico, el libro de Betánzos
no vuelve ásonar hasta nuestros dias, citado dos ó tres veces, y
no con distincion,por Prescott en su Conquista del Perú, entre
los materiales de que sesirvió para recomponer ó fantasear el
pasado de aquella vastísimamonarquía. Pero el título bajo el cual
hace sus cortas citas, demuestraque el manuscrito que tuvo á la
mano no es el de fray Gregorio, originaló copia, sino un traslado
de la que existe en el mismo códice L j 5 dela biblioteca del
Escorial que guarda anónima la Segunda parte de lacrónica del
Perú de Cieza de Leon, y que el célebre historiadornorte-
americano recibiria probablemente con otro traslado de esa
segundaparte, endosada por quien lo sacó de los papeles del lord
Kingsborough áJuan de Sarmiento, y remitido de Lóndres por
Mr. Rich; y á la copia dellibro de Betánzos existente en el
Escorial, le falta mucho, pordesgracia, para estar completa. Por
lo ménos, tal como yo la hallé elverano de 1875 en un grueso
volúmen encuadernado largos años atrás y contodos sus fólios—
y presumo que de igual suerte la hallaria el que sacóla copia
para Kingsborough—constaba solamente de los principios y
delos diez y ocho primeros capítulos, el último incompleto.
Y no es eso lo peor, sino que, en mi entender, dicho
fragmento, aunqueconsiderable, es lo único que hoy se conoce
de la SUMA Y NARRACION DELOS INCAS. El silencio de los
bibliófilos y de los cronistasdominicanos, por una parte, y por
