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Riverita

—Pues sé que está un poco enfermo.
A Miguel le dio un brinco el corazón.
—¿Ha habido carta?
—Sí, ha habido carta.
—¿Y cómo no me han escrito a mí?
—No lo sé; lo que hay de cierto es que tu padre no está bueno, que esun hombre,
aunque no viejo, muy gastado por los achaques, y que debéisestar prevenidos para
cualquier suceso desagradable.
Nuestro estudiante se sintió profundamente conmovido; guardó silencio uninstante
y no queriendo preguntar más porque adivinaba vagamente quealgo terrible le querían
comunicar, dijo únicamente:
—Bien, mañana por la mañana tomaré el tren mixto.
—Es inútil—repuso Valle, después de vacilar un poco.—Puesto que hasde saberlo,
más vale que sea cuanto antes... Tu padre ya ha fallecido...Vaya, resignación... y
queda con Dios. Te ha mejorado en tercio yquinto. Adiós.
De este modo dulce y consolador recibió Miguel la noticia de la muertede su padre.
Quedose algunos minutos clavado en el suelo lleno deestupor, y por último, haciendo
un esfuerzo, se dirigió con pasovacilante a un departamento solitario y se dejó caer en
un diván; metióla cabeza entre las manos y sollozó largo rato, sin que nadie viniese
aacompañarle: solo el conserje, al dar una vuelta de inspección por lasala, hallándole
de aquella suerte, le preguntó con solicitud:
—¿Qué es eso, D. Miguel? ¿llora V.?
Cuando supo la causa se sentó a su lado y le prodigó los consuelos quepudo. En el
pasillo se discutía con gritos horrísonos la cuestión delSyllabus.
IX
Pasados algunos días supo que, en efecto, su padre le había mejorado entercio y
quinto, lo que constituía a su favor, teniendo presente que enlos últimos años el
capital del brigadier se había mermado, una renta desiete mil duros; supo también que
su madrastra, en el frenesí de lacólera intentaba ponerle pleito. Entonces se explicó
perfectamenteaquella sonrisa triunfal del brigadier cuando al abrazarle en el colegiode
la Merced le decía: «¡Ya sabrás lo que te quiere tu padre... ya losabrás!» El pleito,
como era lógico, no pudo prosperar; la soberbiamadrastra se vio precisada a desistir,
 
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