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Reseña Veridica de la Revolución Filipina

El segundo triunfo se realizó en Binakayan, en el sitiollamado Polvorin, donde fué atacado por
losrevolucionarios, el destacamento español, compuesto de unos250 hombres, rindiéndose á las
pocas horas por faltade municiones.
De nuevo tomé ocasión de esta victoriosa jornadapara hacer ondear nuestra bandera nacional en
los altos del cuarteldel Polvorín, que se halla á orillas del mar,á fin de que la santa enseña de
nuestra libertadé Independencia, fuese vista y contemplada por todos losbuques de guerra, que
representando todas las naciones másgrandes y civilizadas del mundo, se hallaban congregadas
en labahía, observando los acontecimientos providenciales que severificaban en Filipinas,
después de más detrescientos años de dominación española.
Apenas había transcurrido una hora cuando otra banderanuestra se vió ondear en la torre de la
iglesia de Bakoor,que también se halla á orillas del mar, señalde nuevo triunfo de las tropas
revolucionarias contra las fuerzasespañolas que guarnecían dicho pueblo, compuestas deunos
300 hombres, los cuales por igual falta de municiones serindíeron al ejército revolucionario.
Y así la revolución marchó de triunfo entriunfo, justificando el pueblo filipino su poder y
suresolución de librarse de todo yugo extrangero, para vivirindependiente, tal como yo le había
afirmado al almiranteDewey, por lo que este señor y los Jefes y oficialesamericanos felicitaron
calurosamente á mi y alejército filipino por los innegables triunfos, comprobadospor el gran
número de prisioneros que llegaban de todaspartes de Luzón á Cavite.
VII.
LA BANDERA FILIPINA
El día 1.º de Septiembre ordené que en todaslas embarcaciones filipinas enarbolaran nuestro
pabellón;hecho que se cumplió en primer término, por losmarinos de nuestra pequeña flota,
compuesta de unas ocholanchas de vapor españolas y de otros cinco buques de mayorporte
intitulados Taaleño, Balayan, Taal, Bulusan, yPurísima Concepción, donados al
Gobiernofilipino por sus respectivos dueños, los cuales fueronenseguida arreglados en nuestro
Arsenal para el servicio decañoneras, dotándoles de piezas de 9 y 8centímetros, que se sacaron
de los buques de la escuadraespañola.
¡Oh! qué hermosa y gallarda es nuestra bandera alaire desplegada desde los topes de nuestros
buques, sobre las aguaspropias de la bahía da Manila, alternando con lasenseñas de otras grandes
naciones, ante cuyos navíosiban y venían los nuestros con la reciente enseña delibertad é
independencia! ¡Cuán respetada yadmirada como nacida entre legítimos ecos triunfales
delbisoño ejército filipino ante las rendidas fuerzasregulares del gobierno español!
El corazón se dilata de gozo; el alma se enardece deorgullo; y el patriotismo se vé complacido en
medio de tangrandiosa contemplación!
 
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