Ya los PP. Backer y Carayón han trazado, aunque no con la
debidaextensión, las biografías del autor de este libro y del P.
JerónimoHerrán que lo sacó por primera vez á luz, por lo que
creemos excusadorepetir lo que de todos los americanistas y
personas á quienes pudierainteresar, es tan sabido.
Si las vidas de los dos insignes Misioneros son bien conocidas,
nosucede lo mismo con la obra que sacamos nuevamente á luz,
pues hallegado á hacerse tan rara, que es punto menos que
imposible el hallarun ejemplar de la edición príncipe.
Poco hay que decir respecto al valor histórico que este libro
encierra,después de lo que han dicho las respetables autoridades
que se han V.I–vi ocupado de él; sólo se ha de añadir que el P.
Fernández, en lasdescripciones, pintura, detalles de la vida
íntima, supersticiones, usosy costumbres de los indios
Chiquitos, encuéntrase, por el vigorosorelato que nos da y el
colorido exacto con que pinta las escenas, á laaltura de los más
graves historiadores. Inapreciables y de indiscutiblemérito
descriptivo son los retratos que nos hace de los
principalescaciques de los Guaraníes, Zamucos, Manacicas,
Morotocos y Chiriguanás.Bajo este punto de vista y como
manantial inagotable de datosbiográficos, creemos que es obra
de sumo interés; en los encuentros queunas tribus de indígenas
tienen con otras, en el relato de las terriblesy grandiosas luchas
que entre sí sostienen los caciques, así como el delas solemnes,
lucidas y pintorescas fiestas de aquellos idólatras, ánuestro
humilde juicio hay poquísimos escritores de su mismo
género,que, tratando asuntos análogos, le aventajen.
Este libro es más leído en el extranjero que en la nación en
cuya lenguase escribió, pues corren varias ediciones, en alemán,
