Not a member?     Existing members login below:

Poemas

aquel mar estañado, el vapor que
caminabarumbo a la gran bahía, todo decía:
all right. Entre las brumas sedivisaban islas
y barcos. Long Island desarrollaba la
inmensa cinta desus costas, y Staten Island,
como en el marco de una viñeta,
sepresentaba en su hermosura, tentando al
lápiz, ya que no, por falta desol, a la
máquina fotográfica. Sobre cubierta se
agrupan los pasajeros:el comerciante de
gruesa panza, congestionado como un pavo,
conencorvadas narices israelitas; el
clergyman huesoso, enfundado en sulargo
levitón negro, cubierto con su ancho
sombrero de fieltro, y en lamano una
pequeña Biblia; la muchacha que usa gorra
de jockey, y quedurante toda la travesía ha
cantado con voz fonográfica, al són de
unbanjo; el joven robusto, lampiño como un
bebé, y que, aficionado al box,tiene los
puños de tal modo, que bien pudiera
desquijarrar unrinoceronte de un solo
impulso... En los Narrows se alcanza a ver
latierra pintoresca y florida, las fortalezas.
Luego, levantando sobre sucabeza la
antorcha simbólica, queda a un lado la
gigantesca Madona de laLibertad, que tiene
por peana un islote. De mi alma brota
entonces lasalutación:
Remove