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Plick y Plock

—¡Toma! ya ha terminado—dijo Kernok—; el San Pablo se nos hallevado nuestro
dinero.
—¡Viva el capitán Kernok, que da tan hermosas fiestas a sugente!—gritó Zeli.
—¡Hurra!—contestaron todos.
Y los piratas, fatigados, se lanzaron sobre el puente; Kernok dejó a ElGavilán al
pairo hasta el amanecer, y fue a gustar de algunos instantesde reposo, con la
satisfacción de un hombre opulento que se encierra ensu alcoba después de haber
dado una fiesta suntuosa a sus invitados.
Después el pirata murmuró casi dormido ya:
—Deben estar contentos, porque he hecho muy bien las cosas: ¡un navíode
trescientas toneladas y tres docenas de españoles! creo que no sepuede pedir más; sin
embargo, no es conveniente que se acostumbren; esova bien de cuando en cuando,
porque, después de todo, es bueno reír unpoco.
X
L A C A Z A
¡Away!... ¡Away!...
BYRON.
¡Adelante!... ¡Adelante!
Todo dormía a bordo de El Gavilán; únicamente Melia había subido alpuente,
agitada por una vaga inquietud. Aunque la noche fuese aúnsombría, un resplandor
pálido que asomaba por el horizonte, anunciaba laproximidad del crepúsculo. Bien
pronto, amplias fajas de un rojo vivo ydorado surcaron el cielo, las estrellas
palidecieron y desaparecieron,el sol se anunció por un incendio lejano y luego se
elevó lentamentesobre las aguas azules e inmóviles del Océano, que pareció cubrir de
unvelo de púrpura.
La calma continuaba siendo completa y el brick permanecía en la mismasituación
que desde la noche. Melia meditaba sentada en un banco, con lacabeza oculta entre
las manos; pero cuando la levantó, el día, yabastante adelantado, le permitió distinguir
todos los objetos que larodeaban, y se estremeció de horror y de asco.
Se veía a los marineros acostados entre los platos y los restos delfestín de la noche,
y todo en el desorden más completo; las brújulasderribadas, las jarcias y las cuerdas
confusamente mezcladas, armas yvasos hechos añicos, toneles desfondados dejando
correr sobre el puenteríos de vino y de aguardiente... Aquí, bravos camaradas
dormidos, en lasposiciones más extravagantes, y oprimiendo aún una botella de la que
noquedaba más que el cuello, parecidos a esos fieros guerreros musulmanes,que, ya
 
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