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Plick y Plock

—Escucha bien lo que voy a decirte, amada mía; yo hubiera debidocastigarte
seriamente por haberme decidido por tus súplicas a ir aescuchar las fantasías de una
loca. Te he perdonado; pero no me rompasmás los oídos con tu charla, o si no...
—¿Sus predicciones han sido, pues, siniestras?
—¡Sus predicciones! hago tanto caso como de... En cambio, lo que yopuedo
predecir a ese viejo mochuelo, y tú verás si me equivoco, es quetan pronto como mis
ocupaciones me lo permitan, iré con una docena degavieros[6] a hacerle una visita de la
cual se acordará; que me parta unrayo si dejo una piedra de su casucha y si no le
pongo la espalda delcolor del arco iris.
—¡Por piedad, no hable usted así de una mujer que tiene doble vista!no parta hoy;
ahora mismo una gaviota blanca y negra revoloteaba porencima del barco lanzando
agudos gritos; eso es de mal augurio... ¡noparta usted!
Diciendo estas palabras, Melia se había arrojado a las rodillas deKernok, que al
principio la había escuchado con bastante paciencia;pero, cansado de oírla, la rechazó
tan rudamente, que la cabeza de Meliafue a dar contra la madera.
En el mismo instante, por una violenta sacudida que el navíoexperimentó, Kernok,
adivinando que el áncora había cedido alcabrestante, se lanzó hacia el puente, con su
bocina en la mano.
VI
L A P A R T I D A
¡Alerta!
¡Alerta!
he
ahí
a
los
piratas
de
Ochali
que
parten.
El cautivo de Ochali.
Cuando Kernok apareció sobre el puente, se hizo un profundo silencio.
No se oía más que el ruido agudo del silbato de Zeli, que, inclinadosobre la borda
hacía amarrar el áncora, indicando la maniobra pormodulaciones diferentes.
—¿Hay que desaferrar el áncora de estribor?—preguntó al segundo, quetransmitió
esta pregunta a Kernok.
—Espera—dijo éste—, y haz subir a todo el mundo al puente.
Un toque de silbato particular, repetido por el contramaestre, hizoaparecer como
por encanto a los cincuenta y dos hombres y a los cincomarmitones que componían la
tripulación de El Gavilán, y que secolocaron en dos filas, con la cabeza alta, la mirada
fija y las manoscolgando.
 
 
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