Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Plick y Plock

Desde hacía tiempo, los pescadores, al señalar la presencia de una canoaque
cruzaba por la noche a la vista de los muros del convento, habíandespertado las
sospechas del alcalde; fueron apostados unos cuantoshombres detrás de las rocas, se
espió los pasos del gitano; fue seguido,se le vio abordar, lanzar la escala, y cuando
creyeron, por la tensiónde las cuerdas, que él subía, las cortaron por fuera, y ocurrió lo
queya sabéis.
XII
L A C A P I L L A A R D I E N T E
¡Por mi birreta! creéis que se está
cómodamente sobre un edredón de
este tela, exclamó La Balue tratando
de estirarse en su jaula de hierro.
DE FORGES LE ROUTIER, «Hist. del tiempo de Luis XI».
En medio de la plaza de San Juan, cerca de la muralla, se eleva unalinda rotonda,
cubierta de un techo de estaño, reluciente como la cúpulade un minarete. El espacio
que existe entre cada columna ha sidocubierto con fuertes rejas de hierro, de modo
que este monumentorepresenta bastante bien una vasta jaula circular.
En el centro de ella hay una hermosa capilla adornada con cirios de cerablanca, con
ricos osarios de paño negro y calaveras bordadas en plata;al pie del altar, a un lado, se
ve un sencillo ataúd de pino, abierto ypreparado; al otro lado, una cama compuesta de
tres tablas y un saco deceniza; en otro departamento, separado por una balaustrada,
hay unhombre vestido de rojo, que reza arrodillado. Otro hombre, está sentadoal
borde de la cama y se encorva bajo el peso de gruesas cadenas: es elgitano—y aquel
ataúd es el suyo—: el hombre que reza arrodillado es elverdugo.
El gitano ha sido juzgado y condenado, y, según la costumbre, ha depermanecer en
la capilla o capilla ardiente los tres días que precedena su suplicio.
Esta costumbre extraña, legada por la inquisición, consiste en cantar alcondenado
las preces de los agonizantes durante el tiempo que pasa encapilla.
En impedirle que duerma, ni de día ni de noche, a fin de que mortifiquesu cuerpo y
su alma y de que pueda meditar a su placer sobre el largoviaje que pronto ha de
emprender.
En ofrecerle todos los consuelos religiosos que puedan darle los monjesy los
capuchinos.
En habituarle dulcemente a la vida de la nada, poniéndole bajo los ojosel ataúd que
debe recibir su cadáver y el verdugo que debe librarle deesta vida de miseria y de
tribulación.
 
Remove