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Plick y Plock

Blasilloexperimentaba por él aquel sentimiento que comienza en la admiración
yacaba en la abnegación heroica.
—¡Bebamos, Blasillo!—repuso el comandante, cuya mirada habíarecuperado su
vivacidad habitual—, bebamos, porque acabo de hacerte unalarga y aburrida
confesión, hijo mío; únicamente ten presente que no hasde volverme a hablar jamás
de esto; ahora ya conoces mi vida. ¡Vamos!¡por tu Juana!
—¡Por su monja, capitán!
—Ya la había olvidado, así como mi proyecto de escalo, porque los murosson
elevados, Blasillo.
—¡Por el Cielo, comandante! si los muros del convento de SantaMagdalena son
elevados, una flecha provista de un hilo de seda lanzadapor una ballesta, puede llegar
bien alto, y caer en el jardín delclaustro.
—¿Y después, Blasillo?
—Después, comandante, la monjita que habrá recibido el hilo de seda,del cual usted
habrá guardado un cabo, se lo notifica por un ligeromovimiento; entonces usted ata
una escala de cuerda a la extremidad delhilo que cae por la parte de fuera; la joven tira
hacia ella, fija laescala en el muro, como ha hecho usted por la parte de fuera, y ¡por
laVirgen! usted puede una noche entrar en el santo recinto y salir tanfácilmente como
yo vacío esta copa.
—Por mi kangiar, joven, conoces el fuerte y el flaco del reducto, y, afe mía, tengo
deseos de...
En aquel momento, un viejo negro de cabellos blancos, el únicotripulante que no
era mudo, descendió rápidamente, se lanzó hacia lahabitación, e interrumpió al gitano.
X
E L P R O D I G I O
...Yo
no
sé,
maestro,
si
es
demonio
o
brujo;
mi
manta
encarnada
se
ha
vuelto
negra,
y
he
mellado
mi
larga
espada
escocesa
golpeando
el
ala
satinada
de
un
joven
cisne.
WORD'WOK, «Aventuras de Ritsborn, el buen loco».
—Y bien, Bentek—dijo el gitano al viejo negro—, ¿qué quieres? ¿Porqué has
llegado aquí saltando y debatiéndote como un tiburón al queclavan el harpón?
 
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